El príncipe Vlad Tepes Drácula, que conquistó y perdió tres veces el reino de Valaquia (situado en lo que hoy es Rumanía), fue responsable de la ejecución de 100.000 personas durante los siete años que duraron sus sucesivos reinados.
 

Vlad Tepes

Vladimir Drácula, el príncipe de Valaquia


Nacido en 1431, pasó casi toda su infancia como rehén de los turcos. Además, los húngaros asesinaron a su padre y le quemaron los ojos a su hermano con un pincho al rojo vivo antes de enterrarlo aún con vida en su presencia. Vlad juró que se vengaría. Disponía de una inmensa olla cuyo perímetro estaba cubierto de tablones con agujeros, por los que se introducía la cabeza de la víctima. A continuación ordenaba que llenaran la olla de agua y que prendieran fuego en la base para que el vapor fuera cociendo lentamente las cabezas. Pero más espectacular era la técnica de empalamiento que aprendió de los turcos y que le valió el sobrenombre histórico de Vlad el Empalador. La víctima era colocada en el suelo con una estaca engrasada de 15 centímetros de diámetro entre las piernas. Luego le ataban las piernas a sendos caballos, que al tirar le clavaban lentamente la estaca a través del ano hasta que salía por la boca, momento en que la levantaban y la clavaban en la tierra. Decenas de miles de personas fueron ejecutadas de este modo, a veces por centenares. En 1457, por ejemplo, 500 boyares que asistieron con sus esposas a un banquete de Pascua en el palacio de Vlad fueron empalados tras haber sido acusados de deslealtad.

 

La infancia de Vlad fue muy difícil. Fue educado como cristiano en Transilvania, pero su padre le dejó como rehén entre los turcos cuando sólo tenía trece años, viéndose rodeado de gente con un lenguaje, unas costumbres, y una religión que no comprendía. Los padres de Vlad volvieron a Rumania dejándolo en Turquía a modo de promesa de que no les atacaría. Estuvo prisionero allí desde 1444 hasta 1448, cuando le llegó la noticia de que su padre había violado la promesa hecha al sultán turco, lo que significaba que estaba poniéndolo en peligro de muerte. Finalmente el sultán decidió no matarle, pero sí utilizarlo como peón en sus planes y negociaciones diplomáticas.

Se desconoce la fecha de nacimiento de Vlad Tepes (hijo), aunque se estima que pudo haber acontecido sobre 1428, en la ciudad de Sighisoara, Transilvania. (La mansión de su padre se ha conservado hasta nuestros días). Su apodo, por el que más se le conoce, en realidad es el de Draculea, puesto que en rumano la terminación "ulea" significa "hijo de", por lo que podríamos traducirlo como "Hijo del Diablo".Reinó como príncipe de Velaquia en 1448 y de 1456 hasta 1462, y finalmente en 1476, el año de su muerte. El pueblo le apodó también "Tepes" (Empalador), por ser la clase de pena capital que aplicaba con extrema prodigalidad.

 

 

Vlad Drácula acabó consiguiendo hacerse con el poder en el sur de Rumania gracias al apoyo de los turcos en 1456, y gobernó hasta 1462. En ese tiempo se las arregló para matar a unas cien mil personas, y considerando que por aquel entonces toda la población del reino sólo ascendía a quinientas mil personas, no cabe duda de que fue uno de los peores asesinos de toda la historia.


 

Incluso después de 1462, cuando se encontraba prisionero en una celda de Budapest por orden del rey húngaro Matías, se dedicaba a capturar ratones a los que torturaba y empalaba en palos. También sobornó a algún carcelero para que le comprasen pájaros en el mercado y se los trajeran, después de lo cual les arrancaba las plumas y se divertía mirando como revoloteaban frenéticamente para intentar remontar el vuelo. Cuando se hartaba de ellos, los empalaba.

En 1476, Matías volvió a colocar a Tepes en el trono de Rumania. Durante una batalla con los turcos que tuvo lugar a finales de ese año, éstos le sorprendieron desprevenido y con una tropa de tan sólo 200 hombres, y una emboscada acabó con su vida, siendo decapitado posteriormente. Su cabeza fue enviada a Estambul y exhibida públicamente a modo de escarnio.

Una de las historias que se cuentan sobre Drácula era que tenía por costumbre cenar rodeado de muertos y agonizantes. El príncipe disfrutaba mojando su pan en la sangre de sus víctimas, que recogía en cuencos para tenerla disponible en su mesa. Después se comía el pan ensangrentado.

En una ocasión, unos embajadores extranjeros fueron a visitarle y no se quitaron el sombrero delante de él, entonces Tepes furioso ordenó que a sus criados que les unieran los sombreros a la cabeza con clavos. También destacaba por su sentido del humor extremadamente macabro, pues en cierta ocasión mientras cenaba con un noble, entre sus víctimas empaladas, éste no podía soportar el olor de los cuerpos en descomposición y se tapó la nariz con la mano. A Tepes le pareció una falta de educación imperdonable, y ordenó que lo empalasen en una estaca muy alta, con lo que el invitado quedó clavado en la estaca muy por encima de las otras víctimas, diciéndole: "Muy bien, tu problema está resuelto, ahora estás suspendido entre las brisas más frescas y limpias ya que no tienes que soportar la pestilencia de estos cadáveres que se pudren aquí abajo..."Fue un acérrimo defensor de la ley y el orden, y durante su reinado nadie osaba robar, por que fuese cual fuese el grado del delito, Tepes los castigaba a todos por igual con la pena de empalamiento. Su razonamiento era que si se permitía que los pequeños delitos quedaran impunes la gente poco a poco se iría animando a cometer crímenes más serios.

 

 

El castillo de Bran, imponente reliquia de la antigua Transilvania, que hoy forma parte de Rumania. Se cree que fue una de las residencias de Vlad Drácula y, por consiguiente, se ha convertido en una gran atracción turística.

  El empalamiento era todo un arte de la tortura, por aquel entonces, y consistía en atravesar a una persona con una estaca. Se le podía clavar la estaca por el pecho o incluso introducirla por la boca, pero el método más corriente era colocar a la víctima en el suelo con los miembros extendidos al máximo y atar un caballo a cada pie. Después se preparaba una gigantesca estaca o poste lo bastante sólido para sostener el peso de esa persona, y se le redondeaba la punta, pues si la punta estaba afilada, la víctima moría rápidamente. La estaca era untada en aceite para poder ser insertada fácilmente en el ano de la víctima. Los caballos avanzaban lentamente mientras se iba insertando la estaca, y cuando ésta había quedado asegurada dentro del cuerpo, se cortaban las cuerdas de los caballos. Después, el infortunado era levantado junto con la estaca, y se iba hundiendo gradualmente en ella muriendo poco a poco.

 

 

 

 

 

 

 
 

 

 


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