Esta auténtica reina  transformó el Imperio británico en uno de los más grandes de la historia.

 

 

 

La reina Victoria nació el 19 de mayo de 1819, fue hija del duque de Kent, descendiente de la dinastía alemana de los Hannover, y de la Princesa María Luisa de Sajonia-Coburgo. El rígido reinado de Victoria duró 64 años, poniendo al Reino Unido de la Gran Bretaña a la cabeza del mundo. Guillermo IV no tuvo hijos, así que su sobrina Victoria subió al trono en 1837, a la edad de 18 años. La reina Victoria le devolvió el prestigio a la corona y fue el símbolo viviente de los éxitos sociales y económicos obtenidos.

 

La Reina Victoria

(1819-1901)

 

 Mujer seria y con gran sentido de la autoridad y de la familia, devolvió el prestigio a la corona y símbolo viviente de los éxitos sociales y económicos obtenidos. Viuda desde 1861, instauró con la ayuda de Disraeli una amplia política imperialista. En el plano religioso fue muy tolerante y como jefe supremo de las iglesias inglesa y escocesa, evitó todo enfrentamiento entre ellas. También protegió a los católicos, eternos perjudicados en la Inglaterra protestante.

 

 La primera medida que adoptó la jovencita dejó bien en claro que a partir de ese momento, el 20 de junio de 1837 ella ejercería todo el poder que le había sido asignado sin dar explicaciones. Desalojó a su madre y la envió a otro castillo. No quería verla cerca de ella. La presencia de esa mujer despótica y libertina le molestaba y en realidad, hasta ese momento, la madre había demostrado poco interés por Victoria, fruto de un matrimonio tardío con el duque de Kent que había fallecido tempranamente. La niña creció prácticamente sola, sin la presencia de sus padres, rodeada siempre por criados y doncellas en una apartada quinta rural, lo que hizo que Victoria acumulara mucho rencor por ella.

 

 

En ese momento, la reina declaró que jamás se casaría, que sólo se ocuparía de los asuntos del reino. Efectivamente, empezó por jubilar a unos cuantos servidores que habían pertenecido al personal de sus tíos Guillermo y Jorge y les concedió viviendas en el castillo. Además designó al frente de su guardarropa a una fiel colaboradora suya, a Marianne Skerrett que verificaba todas las facturas e impedía que alguien pretendiera estafar a la reina. Ella era también la que le aconsejaba qué usar y con Marianne, Victoria compartía su pena porque sabía que no era linda, demasiado baja y regordeta.

Thomas Cheevey, un observador sagaz del escenario de la corte, que compartió muchos momentos con la reina Victoria escribe en su diario que “Victoria es un ser muy afectuoso, cuando se siente cómoda ríe con auténtica sinceridad, abriendo la boca todo lo que puede. Y si bien los modales de la reina en la mesa no son del todo correctos; engulle cuanto alimento se le presenta y es demasiado glotona, todo su comportamiento se compensa cuando se sonroja y ríe de una manera tan natural que desarma a los invitados”.

 

El día que conoció a su primo, el príncipe Alberto de Sajonia, el hombre que había sido designado como su futuro marido, dejó de lado su promesa de no casarse. Victoria se enamoró a primera vista de este hombre y el hecho de que el matrimonio hubiera sido arreglado no impidió que la pareja realmente se amara.

El se convirtió en el centro de su vida. Juntos tuvieron nueve hijos y aunque Victoria siempre intentó que su esposo gozara de los mismos poderes y honores que ella, el Parlamento siempre se opuso. En realidad, los ingleses lo veían como un extraño y veían con desconfianza que un extranjero tuviera tanta influencia sobre la reina. En 1860, Alberto muere prematuramente y desde entonces, la reina vistió siempre de negro y jamás la vieron reir.

 

BODA



La reina Victoria y el príncipe Alberto fueron un ejemplo de buenas costumbres y fervor religioso. La pareja real sentía la obligación moral de dar el buen ejemplo a sus súbditos. El divorcio, la coexistencia de parejas y los embarazos al margen de la institución matrimonial, las relaciones sexuales prematrimoniales y la homosexualidad, fueron las peores transgresiones que podían realizarse contra el modelo familiar victoriano. El cambio experimentado en las costumbres fue tan brusco y evidente que, hacia 1850, sólo unos pocos nobles de la vieja generación se atrevían a mostrarse públicamente con sus amantes, costumbre habitual entre los aristócratas de décadas anteriores.

 

La familia

La extensa familia le proporcionaría a Albert y Victoria algunos quebraderos de cabeza, como es lógico. Pero los primeros quebraderos los provocó, precisamente, su heredero Bertie. Por tratarse del presumible sucesor de la madre, se le exigía más que a ninguno cuando él podía dar menos que los otros. Los diferentes tutores y preceptores no habían logrado “exprimir” al máximo su capacidad, de modo que se quedó anclado en una frustrante mediocridad, en opinión de sus padres.  Así las cosas, la encantadora “Pussy”, ya “Vicky”, se casó en 1858 con el príncipe prusiano Friedrich, “Fritz”, hijo del príncipe heredero de Prusia Frederick y la esposa de éste, Augusta. La marcha de Vicky a Berlín llenó de angustia a su encandilado padre Albert, al punto de que la reina Victoria se sentiría incluso molesta. Desde entonces, Albert se centró en buscar un buen partido para Alice (que en efecto se casaría en 1862 con otro germánico, Ludwig, heredero de Hesse-Darmstadt)

 

El castillo de Balmoral se encuentra en Aberdeenshire, Escocia y es la residencia privada de la Reina. Amado por la Reina Victoria y el Príncipe Alberto, el Castillo de Balmoral sigue siendo la residencia favorita de la reina y su familia durante las vacaciones de verano en agosto y septiembre. La preservación de los terrenos anexos al castillo tiene como objetivo proteger el medio ambiente y contribuir a la economía local. Los jardines y el salón de baile están abiertos al público desde comienzos de abril hasta fines de julio, bajo la tutela de la Oficina de hacienda de Balmoral.

La Reina que ‘inventó’ las Navidades
La reina Victoria y el príncipe Alberto hicieron de la Navidad un acto social y, por qué no, literario, allá por 1840. Aconsejados por el escritor Charles Dickens (imprescindible leer su magnífico Cuento de Navidad), reinventaron estas fechas para dar luminosidad y alegría a todos sus conciudadanos.

 

La Reina Victoria I y el Príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, rodeados de sus cinco primeros hijos, en un lienzo realizado por Winterhalter.

 

Durante los años felices, Victoria tuvo fama de amar la música y el baile. Los más importantes músicos de su época acudieron a Buckingham Palace como Félix Mendelssohn Bartholdy y Johann Strauss II, autor de la polka "Alice" que fue interpretada por vez primera en palacio en 1849, en honor a la princesa Alicia de Gran-Bretaña. También fueron famosos los suntuosos bailes de máscaras y de disfraces organizados por Victoria en palacio, además del habitual boato de las ceremonias oficiales, de las investiduras y de las presentaciones.  Cuando Victoria I enviudó en 1861, ésta se retiró de la vida pública y abandonó Buckingham Palace para vivir en los castillos de Windsor y de Balmoral, así como en Osborne House de forma itinerante.

 

La Reina Victoria, Eduardo Vll, una de las hijas de Eduardo Toria y algún sobrino de Toria.

 

El fin de una Era

 Murió tras 64 años de reinado en 1901 en Inglaterra como último monarca de la Casa Hanover.  Después de la muerte de la Reina Victoria se da comienzo al periodo Eduardiano. En parte el mundo se saco el luto con su fallecimiento. La moda cambió y las mujeres ya no tenían que regirse por los estrictas códigos de la etiqueta Victoriana. Tras la muerte de la Reina Victoria, subió al trono su hijo mayor, Eduardo VII. (1901-1910), de la Casa Sajonia.
 

HECHOS CURIOSOS

  Gobernó en un tiempo dominado por los hombres. Tenía 18 años cuando fue coronada reina de los británicos y supo mantener su trono durante 64 años.

  Lo que más detestaba eran sus manos, que siempre trató de disimular cubriendo los dedos con muchos anillos.

  Durante su reinado tuvieron lugar la guerra de Crimea y también la rebelión y pacificación de la India, de la que se proclamó emperatriz en 1877.

   Para la clase media británica era una época de prosperidad; el hombre se sentía satisfecho de sus logros y usaba su casa para exhibir su riqueza conseguida con su trabajo y esfuerzo. La sociedad era muy puritana y la familia ocupaba el primer lugar en la vida victoriana. Por su parte, el hogar era el centro de reunión social, familiar y de bienestar.

  El gobierno consistía en una monarquía constitucional encabezada por la Reina Victoria. Sólo la nobleza podía gobernar. Otros políticos venían de la aristocracia. El sistema fue criticado por estar a favor de las clases altas, y durante el final del siglo XVIII los filósofos y escritores comenzaron a cuestionar el estatus social de la nobleza.

  Aunque inicialmente llegó en los primeros años del siglo XIX, la luz a gas se difundió durante la Era Victoriana en industrias, hogares, edificios públicos y calles. La invención del gas incandescente, en los años 1890, mejoró la producción de luz y aseguró su supervivencia en los años '60s. Miles de máquinas de gas se construyeron en las ciudades de todo el país. En 1882, la luz eléctrica incandescente se introdujo en las calles de Londres, aunque tomó varios años para que fueran instaladas en todas partes.

  El puritanismo y la doble moral son propias de la época. La Reina Victoria mandó alargar los manteles de palacio para que cubrieran las patas de la mesa en su totalidad porque según la reina podían incitar a los hombres al recordar las piernas de una mujer. Nos encontramos pues ante una época sexualmente muy represiva pero increíblemente prolífica bajo su superficie. De hecho, se hizo famoso el escándalo de la redada de un burdel homosexual ya que salpicó a nombres de la aristocracia.  Las enfermedades sexuales fueron, por consiguiente, muy corrientes en la época, como lo fue también la tuberculosis.

  Niza ha sido el destino favorito de la aristocracia inglesa en el Mediterraneo. A uno de estos personajes se le ocurrió en 1820 construir una paseo maritimo digno de sus visitantes que con el tiempo se transformaría en la Promenade des Anglais, la calle mas elegante de la Costa Azul, el epitome de la Belle Epoque donde todavía palacios, hoteles y casinos compiten en esplendor. No hay hotel mas lujoso que el Negresco donde figuras como el zar Nicolás II solía veranear y su lista de famosos huéspedes incluye a Isadora Duncan y Scott Fitzgerald pero también a Paul McCartney que escribió en una de sus habitaciones el Loco de la Colina.  Tambien la reina Victoria paso 7 inviernos en el hotel.

 

 

 

            

        EL ESTILO VICTORIANO

Mucha gente usa el termino de arquitectura victoriana refiriéndose a un estilo, aunque realmente es mas bien un periodo de la historia.  La época victoriana comienza en el año 1837 cuando la reina victoria accede al trono de Inglaterra y termina en 1901. Durante este periodo de industrialización, surgieron muchas innovaciones en arquitectura y en otras áreas como el transporte.  

 

Si hay un estilo que resuma el mueble inglés es el Victoriano, que coincide con la monarquía de la Reina Victoria (1.837-1.901), de la que toma su nombre. El siglo XIX supuso el inicio de la expansión colonial inglesa y fue una época de prosperidad para la clase media y la aristocracia.

El eclecticismo es la nota predominante en la decoración de la casa victoriana. Era un método que consistía en reunir lo mejor de la doctrina de varios estilos a la hora de amueblar el hogar. Los salones de las casas estaban profusamente ambientados con ricos colores en alfombras, paredes y cortinas. Predominaba la gran variedad de pequeños detalles decorativos como figuras, lámparas, adornos, etc. Se trataba, en definitiva, de ambientes íntimos y acogedores.  

Las casas victorianas son las principales beneficiadas de este universo femenino reducido a las cuatro paredes de su hogar. La mujer inglesa estaba muy ocupada eligiendo muebles y toda clase de objetos para que su casa resultase elegante y confortable. También introdujeron plantas en la decoración de interiores y empezaron a cultivar plantas exóticas recién llegadas de tierras remotas (como el nenúfar). No concebían la decoración sin las telas. Les gustaban las paredes tapizadas en sombríos tonos oscuros (La Reina Victoria tenía su dormitorio forrado de chintz), las ventanas vestían con complicadísimas cortinas y a mediados de siglo apareció por primera vez la figura del tapicero. El capitoné, por ejemplo, era muy apreciado y se utilizaba para sujetar esas telas tan gruesas y los primeros muelles de la historia. También introdujeron el petit-point.

Las mesas y sillas victorianas tienen las patas estriadas y los respaldos curvos. Eran piezas pequeñas para adaptarse a las nuevas casas de la naciente burguesía, que además incorporaban detalles distinguidos, tales como la porcelana china y pequeños muebles laqueados en negro y rojo, típicos de oriente. Las tallas acanaladas de sus patas y las pequeñas bolas que las decoran son su seña de identidad. Para estas nuevas casas de ciudad se idearon otro tipo de muebles muy ingeniosos como los revolvings, que sirven de mesa auxiliar y de guardalibros, y que giran sobre sí mismos; así como el pupitre Davenport.

 

HECHOS A DESTACAR

    La caoba era la madera más común en la época y, más tarde, se trabajó con el nogal y el satín. El roble se trabajaba para las tallas en la réplica de piezas isabelinas y góticas. Igualmente, se teñían y ennegrecían para dar apariencia de antigüedad. Habitualmente era el ornamento más que la forma lo que caracterizaba el mueble victoriano. El material que se puso de moda fue el cartón piedra, que se laqueaba de color negro y decoraba con nácar.

 

 

 

 
 
 
 

               ESCÁNDALO

La reina Victoria y un amante?

El amor entre la reina Victoria y su guardabosques, John Brown, encontró otra prueba de fuego: cartas de amor secretas.

 Esas cartas, junto a fotos y souvenires, que intercambiaron la reina y su criado fueron descubiertas en un altillo en Escocia, según informó ayer el diario inglés The Times. Los recuerdos estuvieron celosamente guardados durante años en un baúl de una de las descendientes de Brown, en una casa cerca del castillo Balmoral, propiedad real en Escocia.

 

castillo Balmoral

 

 quien era este personaje ?

 

John Brown

 La inusual relación entre la reina Victoria -que estaba de duelo por la muerte de su marido Alberto- y su criado desató rumores a mediados de 1860, y fue el centro de la película Mrs. Brown, de 1997. Cuando Alberto murió de tifus, en 1861, Victoria estuvo recluida en un largo luto del que finalmente salió para volver a tomar las riendas del imperio que había comandado su marido. Entonces, recurrió a John Brown, que era seis años menor que ella. Aunque se reserven intimidades, la relación de amor entre Victoria y John Brown es un tema sabido para los historiadores. En 1979, el conservador de un museo escocés en Perthshire, Micheil Mac Donald, sostuvo que entre la reina y su criado no sólo hubo sexo: también se casaron en secreto y tuvieron un hijo, que vivió recluido en París hasta su muerte.

El aristócrata  Sir George Gordon, falleció, y al año siguiente Victoria y su marido alquilaron el castillo Balmoral para pasar el otoño. Se encontraron tan bien en ella que poco después la compraron. John Brown era un escocés de origen humilde que había trabajado para este aristócrata dueño del castillo, así que se quedo en el castillo hasta que en 1851 fue nombrado caballista oficial de Victoria. En 1883 una serie de enfermedades leves que fueron complicándose causaron la muerte del leal servidor, a sus 56 años de edad, unos 8 años antes que fallezca  la reina. Ésta experimentó una tristeza tal que sólo podía compararse con la pérdida de su anterior consorte.

 

 

HECHOS A DESTACAR

  Lo que nadie puede negar es que la reina ordenó a su medico que cuando ella muriera metiese en su ataúd un mechón de los cabellos de Brown, su fotografía y un anillo que había llevado la madre de John y que él le había regalado. Y esto se hizo así, y no es leyenda.

 

   Cuando hacían la investigación para la película, el productor ejecutivo Douglas Rae y el escritor Jeremy Brocks fueron alertados sobre las cartas por una de las descendientes de Brown, que actualmente vive en Canadá, dice el diario. La mujer, cuyo nombre no se da, les permitió acceso a las cartas, que habían estado ocultas en la casa de su hermana en Escocia. Nos sentamos y leímos toda la correspondencia, y no hay duda de que las escribieron dos personas que compartían una amistad íntima, dijo Rae. Incluso encontramos una tarjeta del día de San Valentín enviada por la reina que decía: A mi mejor amigo JB de su mejor amiga VR. La familia Brown autorizó a revelar algunos contenidos de las cartas, pero se ocultaron detalles específicos. La familia decidió que nada se hará público mientras vivan miembros de la familia real, dijo Rae.  Muy a pesar de las desmentidas del Palacio de Buckingham, Mac Donald investigó durante diez años la relación. Un amor como el que el novelista inglés D.H. Lawrence retrató, en 1928, entre Lady Chatterley y su guardabosques Mellors, en El amante de Lady Chatterley.  Era una época de grandes contrastes sociales.  Los retratos de la época aseguran que se trató de un matrimonio feliz y que tuvieron nueve hijos.  Ahora, el anuncio del descubrimiento de estas cartas coincide con el estreno televisivo de Mrs. Brown en la televisión de Gran Bretaña.

 

 

 

 


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