TIENDAS

Cuando comenzó el siglo las grandes tiendas invadieron el mercado local. Aquellas surgieron en la época de Napoleón III. Las tiendas porteñas tenían mercadería importada de Londres y Paris. La pionera fue la tienda Gath & Chaves. La grandes tiendas son un recuerdo del pasado que se han ido reemplazando por shoppings. Todas enviaban catálogos y otorgaban créditos. Otra tienda importante fue Harrods.

 

 

 

Gath & Chaves

 

En el encuentro de las calles Florida y Perón se encuentran todavía los dos edificios que pertenecieran a la casa central de la recordada tienda “Gath & Chaves Ltd.”, Empezó como un comercio de ropa para caballeros importada de Londres, en San Martín 569.  Abierta en 1883 por el inglés Alfred Gath y el santiagueño Lorenzo Chaves. La tienda eran  dos magníficos  edificios de varios pisos muy lujosos donde brillaban las maderas, los bronces y cristales. las vendedoras atendían uniformadas de negro con cuellos blancos. Fue una tienda que instalo varias sucursales en el interior del pais. En 1922 Gath & Chaves se fusionó con la empresa inglesa propietaria de la cadena “Harrod´s”, que abrió su tienda en Florida entre Córdoba y Paraguay, aunque manteniendo su nombre. Al tiempo la casa matriz pasó a Bartolomé Mitre y Florida mientras que el Florida y Cuyo (Sarmiento actual) estaba el “Palacio de los Niños”.

 

 

 El frente estaba revestido con mármol de Carrara y, en el interior, cada uno de los ocho pisos daba a un gran hall, gobernado por una araña. En 1929 se incorporó un anexo en Avenida de Mayo y Perú, que se comunicaba con la central por un pasaje subterráneo.

 

La confitería del último piso, con amplias terrazas al aire libre, permitía disfrutar – para esos tiempos de pocos rascacielos y muchos edificios bajos -, una vista magnífica de la ciudad. Tiempo después amplían sus instalaciones adquiriendo el edificio de la esquina noroeste. Ambos edificios estaban unidos por túneles, a nivel de los sótanos.  “The South American Stores Gath & Chaves”, como se llamaría la firma en una época, tenía sucursales en las principales ciudades del interior del país y en Santiago de Chile. Después, hacia la década de 1920, inauguraron un anexo de ropa femenina en la esquina noreste de Avenida de Mayo, Perú y Rivadavia, donde hoy funcionan dependencias del Gobierno de la Ciudad y una tradicional confitería.


 

 

1913

En sus salones de té se reunía la burguesía. Y sus escenografías para Navidad servían para que los chicos tuvieran un lugar para llevarle su carta a Papá Noel. Porque, sin duda, Papá Noel vivía en las tiendas Gath & Chaves o en Harrods.

 

Sus locales se transformaron en referencia obligada por su surtido, su calidad y el servicio al cliente, que un ejercito de empleados atendía con comprobada profesionalidad. Las prendas eran exhibidas sobre maniquíes con cabezas de cera y cabellos naturales, mientras que en los diferentes departamentos de sus lujosos interiores era posible adquirir una lista inimaginable de productos de diversos rubros, desde la ropa de confección hasta productos de rotisería, discos o vajilla con el logotipo de la tienda en el reverso, ya que fue pionera en comercializar marcas propias y en apoyar sus ventas con una acertada e intensa publicidad. Ofrecía en 1910 los corsés llamados “Elba”, en tela de algodón sedificado, largo de talle, cuatro ligas e Ideal Luis XV en coutil de color.  La atención estaba puesta no sólo en la venta sino en una permanente actualización de novedades, nacionales o importadas. Las compras eran remitidas al domicilio del cliente, gracias a un eficiente sistema de carros y triciclos primero, de camionetas después. Y si residían en el interior, en aquellos sitios donde no existiera sucursal de la firma, también allá les llegaban, junto con los completos catálogos, que ofrecían amplia variedad de opciones de compra.

 

 

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El hall de la tienda estaba coronado con un destacado vitreaux  año 1913. En su interior, cada uno de sus ocho pisos, servido por modernos ascensores, se abría a un gran vestíbulo con claraboya. Fue diseñado por el arquitecto inglés Eustace Lauriston Conder (1863-1935), que llegó a la Argentina en 1888 y trabajara para el Ferrocarril Central Argentino y otros clientes británicos.

 

Uno de sus tantos negocios fueron los discos, aunque las grabaciones no se hacían en la Argentina, sino en Francia. Los primeros aparecen en 1907, ocasión en que algunos de sus intérpretes, Ángel Villoldo y el matrimonio Gobbi, viajan a París. Quizá por compromiso o agradecimiento, Villoldo compuso el tango “Gath y Chaves”, aunque también dedicó uno a la competencia, la tradicional “Ciudad de Londres”. En sus épocas de su auge llegaron a más de 6 mil las personas que, entre obreros, vendedores y demás categorías de empleados y talleristas, trabajaban para esta tienda, que además contaba con una oficina de compras en París. Todos aquellos porteños que pasamos el medio siglo recordaremos sin duda sus escenografías para Navidad y Reyes, donde en determinados horarios nos esperaban Papá Noel o los Reyes Magos, en persona, para recibir las cartas que entregábamos tímidamente, intimidades por esas presencias que encerraban nuestros sueños de niños. Gath & Chávez cerró definitivamente en el centro porteño en 1974 y poco después procedió de manera similar con las sucursales del resto del país.

 

 

4º Piso de la tienda. Aparece el salon de ventas con maniquies dispuestos como personajes reales. año 1913

 

 


 

Harrods

 

El símbolo de la Belle époque Argentina

Palacio comercial de estilo eduardiano de los arquitectos Chambers y Thomas .

La construcción tiene un subsuelo con cocheras, seis pisos y una terraza: cuenta con una superficie cubierta de 41.546 metros cuadrados. Aunque venida a menos por las dificultades económicas, es un lujo arquitectónico: en su interior hay escaleras de mármol, pisos de cedro y ascensores de hierro forjado. Es la única sucursal de la tradicional tienda inglesa.

 


 

En el otro extremo de Florida, en 1914 abrió Harrods, única sucursal de la tienda londinense. Estaba en la esquina de Paraguay y en 1920 se extendió a toda la manzana. La publicidad definía a la tienda como "palacio de venta" o "imperio de la elegancia". En la puerta había siempre un enano de uniforme verde, que le abría la puerta a los clientes.

 


Pintura de 1909 que muestra a londinenses de clase alta frente a Harrods

 


Las ambientaciones de Harrods marcaron una época. En sus salones los porteños conocieron un ómnibus de dos pisos traído desde Londres y vieron una réplica del Patio de los Leones de Granada.

Tenia boisserie importada hasta la ultima astilla, arañas de alabastro.  En 1914  facturo 50 millones de dólares. Había otras grandes tiendas en Buenos Aires: Gath & Chaves, La Piedad, Mac Hardy Brown, La Imperial..

 

 

 

Lo que el viento se llevo representado  en las vidrieras de Harrod´s 1940.

 


 

 

En sus años de esplendor, Harrods tuvo 7 pisos , 100 departamentos, 47.000 m2 de salón de ventas, con escaleras de mármol, pisos de cedro y ascensores de hierro forjado con capacidad para 20 clientes. Tenia 1500 empleados, pero el potencial comercial se deterioró desde los años de la hiperinflación y no volvió a recuperarse, hasta que en 1998, funcionando sólo en la planta baja y con 50 empleados, bajó sus persianas.

  En la década del 70 las tiendas perdieron su esplendor. Gath & Chaves cerró en 1974. En los 90, los siete pisos de Harrods fueron cerrando paulatinamente, hasta que sólo quedó en funcionamiento la planta baja. Cerró en 1998 y aunque hubo un intento de regreso en 2003, no funcionó.
 

Varias veces se anunció la reapertura del lugar, que lleva el sello de la belle époque y que se inauguró en Buenos Aires cuando Argentina era, en 1914, la sexta economía del mundo. Lo cierto es que el edificio —declarado patrimonio histórico de la Ciudad— lleva 8 años con sus puertas cerradas. Esquivó diversos pedidos de remate por deudas impagas. Y al mismo tiempo dio batalla judicial y ganó en los tribunales ingleses para retener la licencia de la marca Harrod's. Su rival era el ex suegro de Lady Di, el multimillonario árabe Al Fayed, dueño de la Harrod's inglesa.

 

 


 

El sueño dorado terminó. Símbolo de aquella época cuando a la Argentina se la conocía como el "granero del mundo", en las tiendas Harrods las señoras de buena posición económica se citaban en el salón de té del último piso después de terminar su ronda de compras: loza inglesa firmada, carteras, e indumentaria de primer nivel. Lo más chic, lo último del pret à porter estaba en esta tienda departamental que se transformó en un ícono de la Ciudad.

Generaciones enteras llegaban especialmente a la esquina de Florida y Córdoba —una de las más elegantes de la ciudad— para admirar el Papá Noel que todas las Navidades era la atracción de la tienda, que abrió sus puertas en 1914, sufrió la hiperinflación de fines de los 80 y terminó cerrando en 1998. En la peluquería de caballeros se daban cita los políticos conservadores para tramar estrategias en el marco del lujoso edificio, una mansión en pleno centro con pisos de cedro, escaleras de mármol y ascensores de hierro.

En 1922, Harrods se fusionó con la otra gran tienda porteña, fundada en 1883 por Adolfo Gath y Lorenzo Chaves. En mayo de 1970 ambas fueron adquiridas por Almacenes Argentinos. Fue el fin de Gath y Chaves, que bajó la persiana. Mucho antes de que los shopping invadieran la ciudad, el escritor Manuel Mujica Láinez logró que le regalaran el caballito de madera sobre el cual le cortaban el pelo, de chico, en la tienda. Signo de otros tiempos.

 

Según explicaron en la Subsecretaría de Patrimonio porteña, "cualquier modificación que se quiera hacer en el edificio primero debe ser autorizada por la Ciudad, y no se puede realizar ninguna obra que altere la esencia de la construcción".

 


 

 

 

HECHOS CURIOSOS

 

 El actual propietario del almacén de Londres es el magnate egipcio Mohamed Al-Fayed. También es dueño del hotel Ritz de Paris. Fue el padre de El 31 de agosto de 1997, la Princesa de Gales falleció en un accidente automovilístico que tuvo lugar en el interior del Puente del Alma; París, Francia. Junto a ella fallecieron también, su compañero Dodi Al-Fayed y el conductor del automóvil Henri Paul. El único sobreviviente del terrible accidente fue el guardaespaldas de Al-Fayed. Mohamed Al-Fayed, padre de Dodi  ha dedicado varios años de su vida intentando comprobar una posible conspiración por parte de la Familia Real Británica y el Servicio Secreto Británico. Sin embargo, investigaciones que se llevaron a cabo en Francia no dieron muestra alguna de tal conspiración.

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 


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