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TADEA LA GITANA
danzarina
y cortesana gitana Tadea Mirslac

La
abuela de esta erudita señora, Alyssia, había sido el fruto del segundo matrimonio de
Tadea y un descendiente de nada menos que
Vladimir Drácula.
Tadea hoy la
recordamos como la mujer que supo ganar montón de reales como bailarina de
flamenco, cortesana de incontables famosos y cronista de los tiempos que fueron
conocidos como
La Belle Epoque.
Tadea nació un 4 de
octubre de 1860, hija de una gitana bellísima de ojos pardos llamada
Lucinda, por cierto famosa
como bailarina. Tadea fue sietemesina, raquítica por su poco peso al nacer
la bautizaron apresuradamente creyendo que no iba a durar mucho en este mundo.
Nunca se supo quien fue el padre de esta horrible bebé, y hasta hubo rumores que
se trataba de un príncipe inglés, pero Tadea fue mimada en exceso por su madre,
quien cuando la niña tenía apenas 4 años se casó con el conde
Leopold Mirslac, de origen
húngaro.
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Tadea pronto se
hizo rellenita y se convirtió en una belleza, por lo cual la llamaban La Muñeca.
Tadea fue la adoración de su padrastro, quien le dio una esmerada educación e
hizo todo lo posible por hacer de ella una dama de alcurnia. Sin embargo la
sociedad vienesa siempre estuvo pendiente de criticar los pasos de Tadea, quien
a los 16 años, tras fracasar en un matrimonio arreglado por su padrastro con un
oficial de los húsares, se lanzó a hacer carrera como bailarina.
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El
disgusto le duró al Conde Mirslac muy
poco tiempo, pues cuando confirmó que su hijastra cosechaba buenos aplausos y
aún mejores ganancias, se convirtió en su primer fanático. El conde Mirslac
hasta ofreció buen dinero al abandonado maridito de Tadea para que éste aceptara
la anulación del nexo matrimonial, pero Tadea para entonces ya había iniciado
amores con un científico ruso sin importarle los trámites de divorcio.
Posteriormente Tadea
encontró aburrido a su rusito, afirmando que solo hablaba de fórmulas
incomprensibles y que no era muy dado al baño... y lo mandó a morir lejos.
Condes, duques y barones de la gazmoña sociedad
austro-húngara se peleaban por mantenerla, y tenía
una bella propiedad en Budapest con una alberca donde solía bañarse al natural
ante sus 8 criados africanos, uno de los cuales era
eunuco.
Francisco
José, el malhumorado y regio marido de la preciosa
Sissy
Emperatriz, se vio atraído por los bucles
castaño-rojizos y la figura escultórica de Tadea, y poco tardó en llevársela a
la cama. Reza la leyenda que cuando Sissy se enteró que su esposo andaba
involucrado con la bailarina gitana, lo atosigó hasta más no poder para que se la
presentaran.
Sissy era una de sus
fans, y cuando Tadea fue a visitarla al palacio, la emperatriz gozó de lo
suyo con las anécdotas de la gitana. Al salir a despedirla, la monarca no pudo
contener la curiosidad y le preguntó a la bailarina si era cierto que no solía
usar ropa interior. Tadea, ni corta ni perezosa, se levantó la bella enagua verde mar
de Worth que andaba para mostrar su exquisito, bien torneado y sonrosado trasero
completamente deprovisto de lenceria alguna. Poco después, Tadea consumó sus
coqueteos con el príncipe heredero, Rodolfo (el
hijo único de Sissy y Francisco José), y pasó
varias tardes educándolo en el alfabeto del erotismo en Mayerling.
Cuando
Rodolfo se suicidó junto a su amante
María Vetsera
en 1889-dos años después de haber estado en sesiones amatorias con la gitana,
Tadea lo lloró pues lo consideraba "un alumno aventajado y un
chiquillo adorable" (eso a pesar de que el finado era dos años mayor que ella).
Tadea siguió su camino de rompecorazones
teniendo affaires con hombres como
Víctor Hugo, el gran bardo francés, o como
Napoleón III, el seudoemperador galo que construyó el anillo de boulevards en
París. Nunca se pudo confirmar si fue leyenda o realidad que también casi le
quita al Comodoro Cornelius Vanderbilt a Tennessee
Claflin, la avispada hermana de la también
lujuriosa Victoria Woodhull,
pero lo cierto es que durante la visita de Tadea a Nueva
York, la Woodhull y ella casi se van a las manos en un incidente en el
restaurante Delmónico...
En
1890 Tadea se casó
con el gordito Damian Celibidache,
pariente cercano del director de orquesta Sergio Celibidache y descendiente por
parte materna del famoso Vladimir Drácula El Empalador. De ese matrimonio, Tadea
tuvo a los gemelos Alyssia y Damián. Con el correr del tiempo a los hijos de
Tadea les fue bien. Damián hijo tomó las órdenes menores en la iglesia católica
a los 25 años de edad y Alyssia logró casarse con un noble francés cuya familia
estaba un poco venida a menos. Tadea enviudó de su hermoso y alegre rumano
durante la Primera Guerra Mundial, y nunca más quiso volverse a casar. Con una
seguridad financiera reconfortante debido a su hábito del ahorro y con la
pensión de héroe de guerra de su marido, Tadea pudo dedicarse a escribir sus
memorias en un libro que escandalizó al París de la posguerra en 1920.
Vendió
millones de copias y hasta la vez puede ser encontrado en las mejores librerías
del mundo, y consta de las intimidades, rarencias y pulgosidades de personajes
famosísimos como los últimos zares rusos, pintores como
Degas y Toulouse-Lautrec, músicos como
Debussy y Stravinsky, los
emperadores de Austro-Hungría Francisco José y Sissy, y la reina Victoria de
Inglaterra. Familiares del Canciller de Hierro germano
Otto Von Bismarck quisieron
demandar a la osada gitana por las menciones que hizo del célebre estadista,
pero la demanda no prosperó cuando muchos intelectuales se solidarizaron con la
gitana y unos 40 juristas franceses se ofrecieron para defenderla en los
tribunales gratuitamente.
Durante
la II Guerra
Mundial Tadea, siempre activa y muy inquieta, se sumó como colaboradora de la
resistencia francesa (la heróica Maquis) y sirvió de correo hasta que en 1941
fue capturada por unos nazis y llevada a un campo de concentración.
Siendo gitana, los
nazis se ensañaron con ella y fue destinada a los hornos crematorios, donde
pereció en marzo de 1941 reducida a cenizas.
Sin
embargo, el recuerdo de esta mujer que fue benefactora de dos orfelinatos
después de la I Guerra Mundial y que puso al desnudo las hipocresías de sus
tiempos permanece entre los grandes nombres de la historia de la danza y el
heroísmo.
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