SALOMÓN

 

 

Makeda y el Rey Salomón

 

El Antiguo Testamento habla de una reina de Saba, cuyo nombre propio omite, que visitó Israel y regaló grandes tesoros al rey Salomón (el episodio también aparece en el Corán, que tampoco menciona el nombre de la reina), cuya sabiduría la impresionó y la hizo convertirse al monoteísmo y alabar a Yavé.

 

 

 

Salomón fue el tercer y último rey de todo Israel, incluyendo el reino de Judá. Fue célebre por su sabiduría, riqueza y poder.  La Biblia lo considera el hombre más sabio que existió en la Tierra. En la Biblia se dice del rey Salomón que: Heredó un inmenso imperio conquistado por su padre el rey David, que se extendía desde el Nilo, en Egipto, hasta el río Éufrates, en Mesopotamia. Su madre fue Betzabe. El libro de los Reyes de la Biblia (I Reyes:10) relata la visita de la reina a la corte de Salomón, en Jerusalén, con una caravana de camellos cargados de especias, oro y joyas, queriendo no desmerecer del rey de cuyas riquezas había oído hablar maravillas. Sin embargo, el esplendor de la corte de Salomón la abrumó. La reina acosó a Salomón con preguntas difíciles (que no aparecen citadas) y quedó sorprendida ante el conocimiento revelado por sus respuestas. La sabiduría de Salomón era tan famosa como sus riquezas. Asimismo se habla de una visita de Salomón a Saba.  Se habla de cientos de mujeres y concubinas, a las que trataba de complacer construyendo templos dedicados a divinidades de sus países de origen. Esto estuvo mal visto por sus conciudadanos, que con frecuencia lo acusaron de permitir que la lujuria desviase su corazón. Pero no fue la lujuria el motivo probable de tantos matrimonios en una sociedad que ya nunca fue dada a la poligamia. El hecho de que Salomón honrase a sus esposas y concubinas con la construcción de templos dedicados a sus dioses indica que el trato que les dispensaba era muy distinto del que los hebreos tributaban a sus esposas legítimas, obligadas a la sumisión y la obediencia, pero no habría alterado en cambio estas costumbres: antes al contrario esta actitud real era vista como una extravagancia, punible desde todo punto de vista por el dios único que todo lo ve y todo lo controla.  Llegó a tomar por esposa a una hija del faraón de Egipto. Al encontrarse, y a pesar de las 700 mujeres "legales" y las 300 concubinas que tenía Salomón, Makeda y Salomón se enamoraron mutuamente, quedando ella admirada de los conocimientos de él y él de la inteligencia y hermosura de ella. Y aunque no llegaron a casarse, su apasionado idilio dio fruto a un niño llamado Menelik. Cuando la reina se dio cuenta que estaba embarazada emprendió nuevo viaje hacia sus tierras. Veinte años después, su hijo Menelik regresó para conocer a su padre, quien inmediatamente al notar el gran perecido, lo reconoció y le ofreció toda clase de honores.

 

SALOMÓN había dicho que "así como es imposible distinguir en el mar la huella de un baguel, en el aire la de un águila y en un peñasco la de una serpiente, del mismo modo lo es el distinguir en una mujer las huellas de un hombre. "

 

 

 

DATOS CURIOSOS

 

Datada hace unos 3000 años, la residencia de la reina Makeda, como se la llama en Etiopía, fue hallada por los investigadores alemanes bajo los muros del palacio de un antiguo rey cristiano en la ciudad sagrada. Para los arqueólogos, el mayor tesoro que albergaba el palacio de la legendaria reina era el Arca de la Alianza, un cofre de madera de acacia negra, recubierto de oro, en el que, según fuentes históricas y religiosas, se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí.

 

La tradición religiosa etíope asegura que de la breve relación entre la reina de Saba y el rey Salomón nació un hijo, que posteriormente sería conocido como Menelik I, rey de Etiopía, quien presuntamente habría llevado el Arca de la Alianza desde Israel hasta su país. Uno de los mayores misterios que se vienen arrastrando desde épocas pretéritas es la ubicación actual del Arca de la Alianza, si es que sigue íntegra. Es un objeto que lleva perdido unos 2.600 años y, por ello, se albergan muy pocas esperanzas de ser recuperada.

 

 

  Se necesitaron once meses para preparar la dedicación del Templo y para trasladar el arca a su lugar final de descanso dentro del Lugar Santísimo. Fue la primera vez en más de cuatrocientos años, que se permitió a los sacerdotes levantar la antigua tapa y ver el contenido del arca. En el arca no había más que las dos tablas que Moisés había puesto.

 

 

  Sobre la mesa del Rey Salomón, fue conocida como el “Espejo de Salomón”. Se cree que estaba hecha de madera y oro con muchas esmeraldas engastadas. Además se decía que tenía 365 patas. No se sabe bien si era una auténtica mesa ya que podría ser solamente una tabla, que por traducción pasó a ser considerada mesa. Salomón al parecer inscribió en ella el nombre de Dios, es decir, el “Nombre del Poder” o Shem Shemaforash. Este nombre es un tabú que no se debe pronunciar ya que permite al que lo pronuncia poseer el poder de la creación. Es el nombre que utilizó Dios para crear el Universo. Como no podía ser pronunciado, ni tampoco ser escrito, el nombre de Dios no estaba grabado directamente en la mesa sino que estaba oculto a modo de algún tipo de acertijo o jeroglífico que permitía descifrar el “Nombre del Poder” pero sin escribirlo.

 

 

Salomón tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y sus mujeres le desviaron el corazón. Escribió el Libro de Eclesiastés para aconsejar a otros a que no siguieran su ejemplo. Allí menciona «vanidad de vanidades, todo es vanidad» y esto se refiere a su vida inocua. Salomón escribe este libro como un testimonio y ejemplo de que las cosas de este mundo no son duraderas. Según la Biblia, Dios le dijo a Salomón que le pidiera cualquier cosa que deseara, y Salomón le pidió sólo sabiduría, y Dios se la concedió.

 

Se dice que Salomón tuvo "mil cuatrocientos" carros (1 Reyes 1:26)y 12.000 caballos. Esto representa un ejército prodigioso según los cánones antiguos, y el cual sólo pudo haber sido reunido en un largo periodo de tiempo por una civilización estable. A pesar de eso, se nos dice que sólo cinco años después de la muerte del gran rey Salomón, el faraón egipcio Sisak y sus aliados invadieron Judá y capturaron sus ciudades fortificadas con poca o ninguna resistencia militar (2 Crón. 12). La Biblia añade que la misma Jerusalén fue perdonada sólo después de entregar a Sisak la totalidad de las riquezas acumuladas por el rey Salomón.

 

La historia que el Antiguo Testamento cuenta de Betsabé es la de una mujer pasiva, que enamora sin proponérselo al rey David mientras se baña cerca de su palacio. David le hace cometer adulterio. Posteriormente manda a la guerra al marido de Betsabé, se casa con ella y tienen dos hijos: el primero muere a la semana de nacer (castigo divino por el pecado de lujuria) y el segundo es el rey Salomón.

 

  En la Biblia  se dice del rey Salomón que:  Heredó un inmenso imperio conquistado por su padre David que se extendía desde Nilo en Egipto hasta el río Éufrates en Mesopotamia. Poseyó un gran harén, el cual incluía a "la hija del faraón" (1 Reyes 3:1; 1 Reyes 11:1,3; 1 Reyes 9:16). Consagró su reinado a grandes proyectos de construcción (1 Reyes 9:15,17-19), incluyendo:  El Templo (1 Reyes 6). el Palacio Real (1 Reyes 7:2-12). las murallas de Jerusalén, el Milo (un relleno de tierra hecho para ampliar Jerusalén) (1 Reyes 11:27) las ciudades reales de Meguido, Hazor, y Gezer las ciudades almacenes, ciudades para sus jinetes y ciudades para sus carros a lo largo de su imperio.

  Arqueólogos alemanes han encontrado los restos del palacio de la legendaria reina de Saba en la localidad de Axum, en Etiopía, y desvelado con ello uno de los mayores misterios de la antigüedad, según anunció  la Universidad de Hamburgo.  En el palacio de la reina de Saba  pudo estar custodiada durante un tiempo el Arca de la Alianza”, donde, según fuentes históricas y religiosas, se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí. Datada hace unos 3.000 años, la residencia de la reina Makeda, como se llama a la reina de Saba en Etiopía, ha sido hallada bajo los muros del palacio de un antiguo rey cristiano en la capital de la iglesia ortodoxa etíope y la ciudad más sagrada del país.

 

El Templo del rey Salomón, a diferencia de otros templos del siglo X a.C., no tenía ningún ídolo dentro, tan sólo el Arca de la Alianza con las Tablas de la Ley que Yahvé entregó a Moisés. El Templo se construyó en una meseta de 742 metros de altura y tenía la entrada dirigida al Este, hacia la salida del Sol en el Monte de los Olivos. Se dice que los arquitectos y los artesanos fueron Fenicios. No queda ningún rastro del Templo de Salomón: los 50 metros del Muro de las Lamentaciones pertenecieron originalmente a los muros de contención exteriores del Templo de Herodes, construido en el siglo I a.C. La construcción del Templo de Jerusalén fue el evento más importante del reinado de Salomón, gracias al cual su nombre se ha recordado hasta 30 siglos después de su muerte. Este Templo era majestuoso en hermosura y con el tiempo habría de convertirse en el símbolo de la relación íntima de Israel con su Dios. Tras la victoria de Nabucodonosor II, el 587 a.C, el templo, el palacio y las murallas de Jerusalén fueron destruidos como castigo por el levantamiento judío contra Babilonia. Se llevo Nabucodonosor sus habitantes cautivos a Babilonia. Aproximadamente 50 años más tarde, Ciro II autorizó la reconstrucción del templo, pero el 167 a C Antíoco IV ordenó que fuera consagrado a Zeus Olímpico.  Durante la ocupación romana, el templo que existía era el tercero de la historia de Israel: el 20 a C, Herodes el Grande había iniciado la reconstrucción del templo, que fue terminada el 64 de nuestra era.  El año 70 de nuestra era, Tito Flavio arrasó el templo, con una gran multitud de judíos en su interior, igual que Nabucodonosor había hecho antes.

 

 

 

 

 

 

 

  Durante el reinado de Nabónido, en la vecina Media se sucedió la inestabilidad. Un nuevo jefe llegó al principado de Anshan, vasallo del reino medo. Se hizo llamar Ciro II de Anshan, más conocido como Ciro el Grande.  En 559 a. C. el nuevo rey se declaró independiente de Media, lo que supuso la guerra. No sólo consiguió mantener la independencia del principado, sino que en 550 a. C. tomó la capital meda, Ecbatana, convirtiéndose así en el nuevo monarca de toda la región. A continuación Ciro se lanzó a la conquista del reino de Lidia, en Asia menor, cuya conquista completó en el 547 a. C.

 

 

  En la ornamentación del magnífico monumento se estima que fueron empleadas 86 toneladas de oro, 126 de plata, multitud de piedras preciosas, las más exquisitas maderas y los más suntuosos materiales. Salomón consiguió que el edificio deslumbrara al contemplarlo. Destruido por los persas, reconstruido con autorización de Ciro II y engrandecido durante el reinado de Herodes, el segundo Templo, inferior en tamaño al primero, es arrasado nuevamente por el emperador romano Tito, quién ordena dejar como muestra del poderío de Roma solo un muro en pie, el que en la actualidad conocemos como Muro de las Lamentaciones. Muy cerca, en lo que otrora fue la explanada del Templo, se alzan hoy en día dos mequitas. Una es la de Omar, de cúpula dorada, erguida sobre la roca basáltica donde los musulmanes aseguran que Mahoma había apoyado los pies al realizar el "viaje nocturno" de ascenso al Cielo, y que la tradición hebrea relaciona con el lugar donde Abraham fue a cumplir con el mandato divino de sacrificar a su hijo Isaac.

 

  En la Biblia hebrea dice que  el éxodo sucedió 480 años  después que Salomón comenzara a construir el templo  en Jerusalén.  Pero se sabe que lo construyo en el 970 antes de Cristo.
 

  Hiram Abif, que trabajó en la construcción del templo de Rey Sabio Salomón. Era el hijo de una viuda de la tribu de Neftalí. Salomón, enterado de su fama de artesano avezado en el arte de la construcción lo hizo llamar para que forjara las dos columnas de la entrada del pórtico del Templo.
Hiram, cuenta la leyenda, era un hombre humilde y diligente, trabajaba sin descanso dirigiendo la labor de sus compañeros y aprendices, a la vez que les iba enseñando los secretos del oficio de constructores. Hiram mantenía una fidelidad inquebrantable a los secretos que le habían sido trasmitidos por sus maestros y fue asesinado poco antes de la culminación de la obra del Templo de Jerusalén.

 

  Durante los últimos años han salido a la luz escritos y documentos que prueban que Felipe II estaba especialmente interesado desde su más tierna infancia en la figura del sabio y prudente Salomón. En el viaje del príncipe Felipe a los Países Bajos le comparan directamente con Salomón al menos en diez ocasiones.


 

Pruebas del incendio:  Además de hallar lo que considera que era el palacio del rey Salomón,  también se descubrió las pruebas del poderoso incendio que devastó toda la zona, cuando los babilonios atacaron y destruyeron el primer templo sagrado construido por Salomón.  "Todo fue destruido en un incendio gigantesco, cuyos restos descubrimos dentro de las estructuras. Todo estaba totalmente negro, despedazado. Había baldosas ennegrecidas y columnas de madera quemadas. Y en medio de todo, en distintas capas, encontramos cerámicas de todos los períodos, que van desde la construcción del lugar hasta su destrucción, siglos después."

 

  Herodes I el Grande quiso devolver el esplendor al Templo en torno al año 20 a. C. Se ampliaron las explanadas adyacentes al templo, hasta alcanzar 15 hectáreas amuralladas entre los montes Moria y Sión. Todo esto era complicado debido a que Jerusalén no era una ciudad llana y la construcción de una explanada necesitó la movilización de muchos recursos para construir muros de contención que salvaban desniveles de hasta 45 metros de altura mediante unos arcos conocidos como los “Establos de Salomón”. La obra se finalizó en el año 62, así que en tiempos de Jesucristo el Templo estaba en plena reconstrucción. El Templo de Herodes estaba cubierto de oro y tenía una estructura similar al del primer templo. Quizá esta ostentosidad fue la que provocó que Jesús, y otros contemporáneos, profetizara la destrucción del edificio, que ocurriría años después de su muerte. En efecto el Templo fue destruido en el año 70. Después de su destrucción se intentó reconstruir bajo la dominación de Roma como Templo en honor a Júpiter, causando una definitiva revuelta judía que ocasionó la expulsión de todos los judíos de Jerusalén.

 

  El templo fue profanado varias veces durante el periodo del Primer Templo hasta ser destruido. Pero quizá el hecho considerado más grave fue la instalación de una estatua de Zeus en el siglo II a. C. Este hecho promovió la Revuelta de los Macabeos contra la influencia helenística. Lo que más molestaba a los judíos era que se erigieran estatuas, ya que eran consideradas como falsos ídolos que ofendían a Dios. Así que cuando los gobernantes romanos proponían levantar una estatua del emperador en el interior del templo, los judíos se revolucionaban. El conflicto religioso alrededor de los usos y abusos del Templo fue una constante de conflictos sociales entre la sociedad de Jerusalén hasta la destrucción del Templo. En las sagradas escrituras vemos esto constantemente, no sólo en el Antiguo Testamento, famosa es la confrontación entre Jesús y los mercaderes del Templo.

 

 



 



 

 

 

 

 

 

 

 
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