El Circo Máximo (en latín Circus Maximus) fue construido durante el período imperial, este Circo ha sido remodelado por varios emperadores a lo largo del tiempo y funcionó hasta que Roma fue tomada por los bárbaros. Posteriormente fue usado como cantera pero ello no logró que perdiera su majestuosidad que hasta el día de hoy puede observarse. Esta enorme edificación está emplazada entre las laderas de los montes Palatino y Aventino y era utilizada especialmente para las carreras de vigas y cuádrigas y contaba con una capacidad para 200.000 espectadores. Hoy en día lo que en otros tiempos fuera uno de los estadios más grandes de Roma, no es más que un gran descampado. El circo poseía una barrera divisoria central a la que llamaban “Spina” y en las que se encontraban dos obeliscos que actualmente se encuentran en la Plaza del Popolo y en San Juan de Letrán. Cuando la ciudad de Roma fue devastada por el incendio en tiempos de Nerón, el estadio fue asolado, debido a que sus gradas eran de madera. Los posteriores emperadores que siguieron a Nerón lo embellecieron con mármol. En la pista cabían hasta 12 carros y los dos lados de la misma se separaban con una mediana elevada llamada la spina. Las estatuas de varios dioses se colocaban en la spina y César Augusto también erigió un obelisco egipcio en ella. En un comienzo, los espectadores se sentaban en las laderas de las colinas para observar, pero más tarde fue construido un estadio de madera y luego uno de piedra, completado con puertas de largada en uno de los extremos de la pista, un arco en el otro, una barrera central y tribunas para 250.000 espectadores. Una carrera duraba 7 vueltas, y cada día había 24 carreras. A los ganadores se les recompensaba con una rama de palmera, una corona de laureles y considerable fama y fortuna.