Rodolfo de Habsburgo

 

 

Rodolfo de Habsburgo, Archiduque de Austria y Príncipe Heredero del Imperio Austro-Húngaro, había nacido en Viena en 1858. Fue el único hijo varón del Emperador Francisco José I y de su esposa Isabel, más conocida como Sissi , considerada una de las mujeres más bellas y desgraciadas de su época.

Recibió una educación esmerada destinada a convertirle no sólo en el digno sucesor de su padre, sino también en el continuador del régimen autoritario y absolutista que Francisco José había instaurado. Pero poco tenían en común padre e hijo: Rodolfo no era fuerte ni física ni emocionalmente, su personalidad era mucho más parecida a la de su madre; mostró predilección por las artes y le gustaba rodearse de intelectuales y liberales. Pero sobre todo fue un redomado mujeriego y no rechazó ninguno de los placeres que la vida y su alta posición le ofrecieron. En el plano político, sus ideas eran completamente opuestas a las del Emperador: Rodolfo era liberal, estaba totalmente en desacuerdo con la política pro-alemana que su padre seguía, así como con el movimiento militarista y belicoso que conmocionaba a Europa. Por si esto fuera poco, y probablemente debido también a la influencia materna, el Príncipe era simpatizante de los movimientos independistas húngaros. Todo esto hizo que las relaciones entre padre e hijo fueran muy tensas y los enfrentamientos entre ambos numerosos. En 1881, cuando tenía 23 años, se concertó su enlace con la hija del Rey Leopoldo de Bélgica, Estefanía, de 17. Éste fue tan sólo un acuerdo de estado destinado a reforzar la posición austriaca en Europa. El matrimonio fue un fracaso desde el principio; Rodolfo no cambió ni un ápice sus costumbres por respeto o consideración a su joven esposa, a la pobre Estefanía de Bélgica no le dieron la menor oportunidad de crear una familia. A pesar de todo tuvieron una hija.

 

 

El Encuentro de los Amantes

En otoño de 1888, en una de las numerosas fiestas a las que asistía, Rodolfo conoció a una joven de la alta aristocracia vienesa, y quedó impresionado por su belleza. Era la baronesa Maria Vetsera de origen húngaro y tan sólo 17 años. La madre de María había sido, años atrás, amante del Emperador Francisco José y del propio Príncipe. Rodolfo consiguió que su prima, la Condesa Larisch les presentara e inmediatamente se convirtieron en amantes. Los tres estaban sellando, sin saberlo, su trágico destino. Poco más de un año después ambos amantes estarían muertos y la condesa Larisch, que había fomentado y encubierto a los amantes, arruinada y defenestrada por la Familia Imperial que nunca le perdonó su papel en la tragedia y que vivió, a partir de entonces, en la miseria. Pero al mismo tiempo que el romance se consolidaba, los allegados del príncipe comenzaron a observar un deterioro en la imagen y comportamiento de Rodolfo. Hay que tener en cuenta que en su familia materna se habían dados diversos casos de locura. Además, el consumo de drogas y alcohol, los problemas con su padre y su miedo a decepcionarle; la relación con su madre, a la que adoraba pero que había estado siempre ausente y por la que se sentía rechazado, habían minado su salud mental y venía sufriendo de depresiones desde hacía algún tiempo. A pesar de su amor por María, Rodolfo nunca dejó de frecuentar a sus otras amantes y, al parecer, incluso en los últimos meses de su vida propuso a alguna de ellas que se suicidará con él.

 

 

Maria Vetsera

 

Suicidio o Asesinato

En enero de 1889, el Príncipe decidió pasar algunos días en el pabellón de caza de Mayerling, se dice que tras una fuerte discusión con el Emperador. En su viaje le acompañaba María. Aunque en un primer momento los amantes estuvieron solos, más tarde se les unieron algunos amigos para una partida de caza. El día anterior al de su muerte, Rodolfo no salió a cazar con sus invitados; también se excusó en la cena, la cual hizo en privado con María. A la mañana siguiente, su sirviente le despertó a las siete de la mañana como era habitual, pero el Príncipe le pidió que volviera una hora y media más tarde. Cuando regresó, no hubo respuesta a sus llamadas y, al entrar en la habitación, encontró los dos cuerpos sin vida y bañados en sangre. Inmediatamente después se inició una frenética operación para ocultar lo sucedido. Los invitados fueron despedidos, alegando que el Príncipe estaba enfermo, y el cuerpo de la joven fue trasladado a otra habitación. Los tíos de María fueron llamados a Mayerling para que se hicieran cargo de su cadáver, la vistieron y la pusieron un palo de escoba en la espalda para mantenerla derecha y que pareciera que salía por su propio pie y así la sacaron del palacio por la puerta de atrás. La enterraron inmediatamente después, en una tumba anónima de un pequeño cementerio y sin ninguna ceremonia. El anuncio oficial de la muerte de Príncipe, que se hizo el día 31 de enero, decía que había sufrido un ataque al corazón. A los emperadores se les informó de que María había envenenado a su hijo, no fue hasta el día siguiente cuando se hizo pública la noticia del suicidio. Por toda Viena se extendieron rumores sobre la muerte del Príncipe, testigos comentaban que su cuerpo mostraba signos de lucha, como si se hubiera enfrentado a algún agresor, y que el cadáver de María había sido encontrado en el jardín con un fuerte golpe en la cabeza, pero sin rastro de ningún disparo. Muchos años después, ocurrió algo que parecía dar fundamento a aquellos extraños rumores. La tumba de María fue profanada dos veces, en 1916 por las tropas invasoras rusas que buscaban joyas y en 1991 por un particular austriaco, al parecer obsesionado por el Misterio de Mayerling, y que devolvió el cuerpo a su familia en 1992. Según los patólogos que extraoficialmente examinaron el cadáver el presunto cuerpo de la joven, éste pertenecía a una mujer de unos 19 ó 20 años que había fallecido un siglo antes, los restos de las ropas también coincidían con los que habían vestido a la desgraciada joven, en el cráneo no se observaban restos de la bala que supuestamente la mató, pero sí tenía marcas de golpes. Todo ello confirmaría la teoría de que fue asesinada en el jardín cuando intentaba huir de los asesinos del Príncipe, mientras éste se enfrentaba a ellos.

 

Las Diferentes Teorías

Mucho se ha especulado sobre lo que ocurrió aquella fatídica noche de diciembre. Hay que tener en cuenta que la muerte del Príncipe se produjo en un momento en que en toda Europa se respiraban vientos de guerra, que terminarían con el estallido de la I Guerra Mundial; cualquier cambio en el mapa político podía ser definitivo. Alguna de la teorías que se han ido formulando a lo largo del tiempo son las siguientes:

Que Rodolfo fue asesinado por los propios servicios secretos austriacos. Ya que, si hubiera llegado a suceder a Francisco José, sus ideas liberales, además de sus simpatías hacia los independentistas húngaros, habrían significado el final del Imperio tal y como estaba concebido.

Más reciente, la última Emperatriz de Austria, Zita, reveló poco antes de morir, lo que según ella era el gran secreto familiar. Rodolfo había sido victima de un complot internacional. Los servicios secretos franceses habían organizado un golpe de estado, por el cual Rodolfo derrocaría a su padre y se haría con el poder, dejando así a Alemania aislada del resto de Europa. Rodolfo dudó por un tiempo, para finalmente negarse a traicionar a su padre, pero quedó en una situación muy precaria: si se decidía a contar lo que sabía, probablemente habría significado el inicio inmediato de la I Guerra Mundial, así que fue "callado" por los franceses.

Que Rodolfo, sumido en una fuerte depresión decidió quitarse la vida, pero ante el temor a morir sólo propuso a María que se suicidara con él, y ella, locamente enamorada le secundó.

También se rumoreó que María estaba embarazada y que los amantes se habían enterado que su relación era incestuosa, ya que eran hermanastros (María habría nacido fruto de la relación que su madre había tenido con el Emperador); los remordimientos y la imposibilidad de su amor les habría conducido a tomar la trágica decisión.

Por último, Rodolfo habría estado decidido a repudiar a su esposa y casarse con María. Estefanía humillada y celosa, habría organizado el crimen.

 

 

 

Introducción

El 30 de enero de 1889, el cuerpo sin vida del príncipe heredero del Imperio Austro-Húngaro, Rodolfo de Habsburgo, fue encontrado en su dormitorio de Mayerling, un pabellón de caza perteneciente a la familia imperial austriaca. Junto a él la pistola que había utilizado para dispararse en la sien y, sobre la cama, el cuerpo también sin vida de su amante, la joven baronesa María Vetsera, a la que había disparado en la cabeza; todo parecía señalar un suicidio pactado entre ambos.

El rumor se extendió como la pólvora, los torpes intentos de la corte y del gobierno austriaco por ocultar los detalles de la muerte del príncipe, no consiguieron más que empeorar las cosas. Nadie podía creerse que Rodolfo, en quien los liberales europeos tenían puestas todas sus esperanzas y dueño de un futuro tan prometedor, se hubiera quitado la vida voluntariamente.

Esta tragedia es uno de los enigmas más célebres de la historia y aunque la literatura y, sobre todo, el cine nos han dado una imagen romántica de los hechos, la verdad dista mucho del romanticismo. La alta política internacional, las drogas y los conflictos familiares, entre otros, son algunos de los condicionantes de esta historia, de la que su principal víctima fue la joven María, a quien se le ha negado incluso el derecho a descansar en paz

Probablemente nunca lleguemos a saber qué ocurrió aquella noche en Mayerling, ya que las autoridades austriacas y la propia familia Habsburgo siguen empeñadas en que los hechos no se esclarezcan. Sería tan sencillo como hacer públicos los archivos secretos, exhumar el cadáver de Rodolfo y hacer una autopsia oficial al de María. Sin embargo, parece que un siglo después la verdad sigue asustando a muchos.

 

 

 

 
 

 

 

 


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