La porcelana se distingue de los demás productos cerámicos, especialmente de la loza, por ser impermeable y por su transparencia y vitrificación. La belleza de la porcelana china fue muy apreciada por los emperadores, que patrocinaron su florecimiento, logrando piezas excepcionales, que van desde un sencillo plato, figuras, alhajeros, hasta los famosos jarrones que representaban cada época de las dinastías chinas y que aún son asombro del mundo; actualmente encontramos piezas de formas variadas procedentes de diferentes partes del mundo, es muy común la fabricación de vajillas de toda clase y algunas como las de China, del Japón, de Sévres, de Limoges, de Sajonia y de Copenhague, alcanzan gran valor.

      HISTORIA DE LA PORCELANA

 

BREVE HISTORIA DE LA PORCELANA

Los chinos queriendo reproducir una arcilla que imitara al jade, inventaron la Porcelana (año 700 D.de C. durante la dinastía Táng 681-906 D. de C.), constituida por una arcilla blanca llamada kaoling barro chino silicato de aluminio, y otra arcilla feldespato pulverizado que en China se conocía como pai-tun-tzu y en occidente como petuntse. La porcelana se distingue de los demás productos cerámicos, especialmente de la loza, por ser impermeable y por su transparencia y vitrificación. La belleza de la porcelana china fue muy apreciada por los emperadores, que patrocinaron su florecimiento, logrando piezas excepcionales, que van desde un sencillo plato, figuras, alhajeros, hasta los famosos jarrones que representaban cada época de las dinastías chinas y que aún son asombro del mundo; actualmente encontramos piezas de formas variadas procedentes de diferentes partes del mundo, es muy común la fabricación de vajillas de toda clase y algunas como las de China, del Japón, de Sévres, de Limoges, de Sajonia y de Copenhague, alcanzan gran valor.

LA TÉCNICA

La técnica que utilizamos para pintar piezas en porcelana es a base de tierras minerales mezcladas con aceites y se hornean a temperaturas muy altas en hornos especiales ( 600 a 1200 grados centígrados ), lo cual lleva a que las piezas tengan un alto riesgo en su proceso, en cada horneada se va matizando la pieza hasta lograr la composición de los tonos deseados, esto permite que la pintura se funda con el esmalte de la porcelana.
Se requiere de habilidad para pintar sobre porcelana, debido a que no se puede apoyar la mano sobre la pieza, pues la pintura permanece fresca hasta el momento que se hornea, también se requiere de ser preciso y determinar las zonas que permanecerán en tonos claros, ya que no se utiliza el color blanco, el cual damos con el fondo de la porcelana.

Con más de1,000 años de historia, la porcelana se ha sostenido en el lugar más apreciado por nobles y plebeyos. Su textura, resistencia y delicadeza le confieren un sitio de privilegio entre las bellas cosas con las que los seres humanos gustan rodearse. La porcelana, tal como se conoce en la actualidad, nació en China en el siglo XIII, producto de la experimentación de anónimos artesanos orientales. Por sus características únicas, es la técnica más cotizada de las cerámicas decorativas y la que más fama ha conquistado para sus célebres fabricantes. Básicamente, la porcelana es una pasta de caolín y feldespato horneada a 1,400 grados Celsius, la temperatura más alta que se usa en la industria cerámica. Cuando está húmeda se puede modelar a mano, en torno o bien con moldes de yeso, y luego se le da la primera cocción o sancocho. En esta horneada, que dura por lo general entre 12 y 15 horas, el barro pierde toda la humedad y se compacta hasta alcanzar la dureza de la piedra. Luego, las piezas reciben el esmalte que consiste en pinturas preparadas con materiales fundentes y colorantes (el cobalto produce el azul, el cobre el verde, el manganeso los cafés).Las piezas regresan al horno para la quema, que es una horneada más lenta y delicada, en cuyo transcurso los esmaltes se funden, se adhieren firmemente al barro y toman su color y textura definitivos. Las obras que reciben calcomanías, como las vajillas con figuras de flores o animales, por ejemplo, requieren una tercera horneada a menor temperatura, en la que las imágenes se fijan al esmalte.
Esta técnica, que requiere un cuidadoso control de las materias primas para obtener texturas limpias, suaves y sin manchas o deformaciones, alcanzó su máximo esplendor durante las dinastías Tang (618-906), Sung (960-1279) y Ming (1380-1644), en China, durante las cuales se produjeron obras inigualables como botellas, jarras, tazas para la ceremonia del té y los famosos guardianes y caballos rituales, que hoy pueden verse en los principales museos de Europa y América. Los esmaltes craquelados, las flores de loto y los motivos con dragones o paisajes campestres son típicos de estas épocas. Fue a raíz de los viajes de descubrimiento que los europeos conocieron la porcelana y se fascinaron con los abigarrados dibujos en azules de cobalto sobre porcelana blanca, característicos de la dinastía Ming y que todavía hoy influencian la cerámica europea. Pero trasladar grandes volúmenes de adornos y vajillas desde China y otros países del Oriente resultaba lento y costoso; además, los artesanos chinos, japoneses y coreanos no parecían interesados en modificar sus antiguos motivos para halagar los gustos afrancesados de los nobles venecianos o florentinos. Así que no quedó otra solución que tratar de producir imitaciones adaptadas a las nuevas modas. La gloria de descubrir los secretos celosamente guardados por los ceramistas orientales le correspondió a Johann Bötgger, un alfarero de
Meissen que trabajaba para el príncipe elector de Sajonia. Esto ocurrió en 1703 y en los siguientes 50 años la técnica ya se había difundido por Austria, Francia e Inglaterra. En 1756, por ejemplo, se instaló en Sèvres, Francia, una factoría destinada a alcanzar sólido prestigio, vigente todavía en la actualidad debido a la consistencia de su producción, industrial pero intachable. Limoges, una planta más reciente, es igualmente respetada. Otro famoso investigador fue Bernardo de Palissy, de quien cuenta la leyenda que llegó a quemar las maderas del piso de su casa para alimentar su horno y alcanzar la elevada temperatura requerida para obtener los bellos colores de la porcelana. Inglaterra fue un sitio donde la porcelana se difundió en gran escala y donde se produjeron, y todavía producen, variantes de la más alta calidad. Las más antiguas, de 1740, son las de Chelsea y Bristol, seguidas por las de Liverpool (1756) y Caughley (1772).En 1880, el artista Josiah Spode descubrió, en Staffordshire(Inglaterra), la posibilidad de mezclar la porcelana con cenizas de huesos de animales, con lo que consiguió texturas más finas y una mayor resistencia. Así nació la porcelana bone china, que en la actualidad es la más conocida de todas las producidas en Inglaterra. También de gran mérito son las figuras (soldados, campesinos, cortesanos) que todavía se fabrican en Meissen, la centenaria casa alemana. De allí salieron para las meses de reyes y papas suntuosas vajillas conocidas por sus motivos florales, tanto de figuración oriental (indianische Blumen) como europea (deutsche Blumen).De Italia son conocidas las vajillas y figuras del taller que la familia Ginori instaló en Doccia en 1735, y que subsiste hoy día. Más renombrada es la producción de Capodimonte, nacida en 1743 por inspiración del rey de Nápoles. Aunque por azares de la historia la fábrica fue más tarde trasladada a Buen Retiro, en España, todavía llevan el nombre anterior las piezas decorativas producidas en la actualidad. Las que representan grupos de aldeanos o campesinos, muy características, son de una delicadeza y realismo que pocas veces ha sido superado por otros talleres.Aunque es muy fácil dejarse seducir por las vajillas de porcelana muy suave, delgada y translúcida, como la conocida "cáscara de huevo", las buenas porcelanas pueden tener cuerpo y hasta ser gruesas, como los tradicionales servicios para la ceremonia del té usuales en Japón, y que tienen siempre un acabado rústico y asimétrico, y cuyos esmaltes no cubren la pieza por completa,sino que dejan parte de la pasta a la vista.En materia de porcelanas importadas, en almacenes y tiendas de decoración se pueden conseguir, casi siempre aprecios inflados, piezas de Lladró, en general cursis pero que tiene el misterio de encantar a las personas, y también buenas vajillas inglesas y alemanas-

Los chinos inventaron la Porcelana (año 700 D.de C.durante la dinastía Táng 681-906 D.de C.),

Los chinos queriendo reproducir una arcilla que imitara al jade, inventaron la Porcelana (año 700 D.de C. durante la dinastía Táng 681-906 D. de C.), constituida por una arcilla blanca llamada kaoling barro chino silicato de aluminio, y otra arcilla feldespato pulverizado que en China se conocía como pai-tun-tzu y en occidente como petuntse - La porcelana se distingue de los demás productos cerámicos, especialmente de la loza, por ser impermeable y por su transparencia y vitrificación. La belleza de la porcelana china fue muy apreciada por los emperadores, que patrocinaron su florecimiento, logrando piezas excepcionales, que van desde un sencillo plato, figuras, alhajeros, hasta los famosos jarrones que representaban cada época de las dinastías chinas y que aún son asombro del mundo; actualmente encontramos piezas de formas variadas procedentes de diferentes partes del mundo. Luego la porcelana paso a Occidente a fines de la Edad Media, pero por dificultades técnicas no pudo alcanzar su pleno desarrollo hasta el siglo XVIII. Los más antiguos ejemplares chinos datan de la dinastía Shung (960-1259), en cuya época se destacaron los productos de las fábricas de King-Te-Chin, fundada en 1005. El primer período (siglo IX-XIV) se caracteriza por el predominio de las porcelanas grisáceas o pardas y los sencillos dibujos, advirtiéndose en el último momento la influencia del budismo en los motivos decorativos; en el segundo período (siglo XV) predominan las porcelanas azul cielo. El siglo XVI se caracteriza por los tonos azules obscuros, debido a la importación del silicato de cobalto; se prodigan los motivos decorativos y se inicia la técnica de la decoración a base de muchos tonos sobre el fondo blanco, enriqueciéndose el repertorio decorativo a base de motivos ornamentales fitomorfos y zoomorfos, que sustituyen a la figura humana. En la primera mitad del siglo XVII predomina el esmalte verde esmeralda, colocado en gruesas capas, y en la ornamentación, fuentes decoradas con dragones y peces; a fines del siglo se señala un apogeo en la manufactura de la porcelana china, distinguiéndose las procedentes de Tehoa, de una plasta blanca traslúcida, en la que ejecutaron tazas, jarrones, etc., y pequeñas estatuas, y se emplean también tres colores no usados hasta ahora: el carmín, el amarillo fuerte y el blanco, obtenido mediante ácido arsénico, al mismo tiempo que se perfecciona la técnica del esmalte agrietado. A partir del siglo XVIII la técnica de la porcelana china logra su más completo desarrollo; en este mismo siglo se difunde la porcelana rosa con la más delicada decoración, frecuentemente historiada, y a partir de este momento y por mayor contacto con Occidente se inicia la exportación en gran escala. En Oriente, por influencia china, tienen también importancia los talleres japoneses, que se distinguen por sus esmaltes, destacando los de Seto y Kioto. En Europa, aunque se fabricaron algunas piezas en los siglos XVI y XVII, no se llegó a la perfección técnica hasta el XVIII. 
 La Porcelana de Capodimonte

La Fábrica de las Porcelanas de Capodimonte nace en 1738 con la boda de Rey Carlos con María Amalia Valpurga, hija del Elector de Sajonia Federico Augusto y nieta de Augusto el Fuerte, creador de la célebre fábrica de porcelana de Meissen.
El Rey, recordando la boda, quiso crear una nueva manifactura europea de porcelana, como la de Sajonia, la francesa y la habsburgica. En Italia ya existían las fábricas de Vezzi en Venecia (1720) de Ginori en Doccia (1737) y de Rossetti en Turín (1737). Primeros responsables de la fábrica fueron Vittorio Schepers, Giovanni Caselli, el hijo de Livio Gaetano, encargado al empaste ; el escultor florentino Giuseppe Gricci encargado de modelar, el pintor Giuseppe Della Torre y Ambrogio Di Giorgio con otros obreros y jóvenes.
El éxito de las porcelanas de Capodimonte corresponde a la unión Félix de la calidad del empaste del paste blando con mucho feldespato que exalta las bellas miniaturas hecha en punta de pincel por Giovanni Caselli. El paste blando permite al barniz de absorber la decoración, creando un suave efecto de “sottovetro”.
El empaste se compone de: caolín, feldespato, cuarzo. En la primera fase de elaboración se modela manualmente cada elemento que forman el trozo. Después de la desecación, hay la cocción en dos fases.

Fundada en 1743 por el que sería a partir de 1759 Carlos III de España,la fábrica de porcelanas de Capodimonte (llamada así porque sus instalaciones estaban junto al palacio de ese nombre) es una de las más importantes del siglo XVIII. Su producción se caracteriza por una pasta blanca y translúcida de enorme calidad. Aunque al principio depende de los estilos foráneos (Meissen y Sévres), a finales del siglo XVIII desarrolla un estilo propio basado en la imitación de los motivos romanos. Los descubrimientos de las ruinas de Pompeya y Herculano marcarán para siempre el destino de Capodimonte. Incluso la marca que distingue las porcelanas de Capodimonte es igual: una flor de lis que simboliza históricamente la casa de los Borbones.

La real fábrica de Capo di Monte, en las afueras de Nápoles, fundada por el rey de Nápoles y Sicilia en 1743, realizaba objetos en pasta blanda de tipo Meissen, así como juguetes, cajas de rapé y gran diversidad de figuras, muchas de ellas obra del maestro modelador Giuseppe Gricci, quien sentía predilección por los temas marinos. En 1759 Carlos III abandonó esos reinos para hacerse cargo de la corona de España, cuyo trono había quedado vacante a la muerte de su hermano Fernando VI. Y una de las primeras diligencias que ordenó fue la de fundar una fábrica de porcelana al estilo de la de Nápoles en el Buen Retiro, en las afueras de Madrid, donde se continuaron elaborando figuras y piezas esmaltadas de similares características. Lo más espectacular de la producción son las habitaciones de porcelana del palacio Portici (Capo di Monte) y de los de Aranjuez y Madrid (Buen Retiro). La producción posterior de la real fábrica de porcelana del Buen Retiro y la de Nápoles (1771-1806) se centró en el estilo neoclásico, aunque también continuaron haciéndose grupos de figuras sencillos.

PORCELANA MEISSEN   

El secreto de la porcelana dura, denominación utilizada para diferenciarla de la falsa porcelana o porcelana blanda, fue celosamente guardado durante siglos por los chinos. No fue hasta 1709 cuando el químico alemán Johann Friedrich Böttger descubrió la fórmula de su fabricación y se instaló en Meissen, donde empezó a funcionar la primera factoría europea de porcelana realizada con la técnica original.
Esta fecha marcó el comienzo de su edad de oro. Las familias de la alta sociedad habían adoptado la costumbre de tomar té, café o chocolate, y la elección de la vajilla se convertía en una cuestión de prestigio.Las fábricas francesas de Sèvres y de Vincennes, igual que Meissen en Alemania, gozaban de la ayuda estatal y podían dedicarse a la producción de artículos suntuarios.Sus artistas introdujeron nuevos y sinuosos diseños rococó, con ricos colores de fondo.Basta introducirse en la sala de porcelana del madrileño Palacio de Aranjuez para darse cuenta de la pasión con que la monarquía y la aristocracia europeas se dieron al coleccionismo de estas preciosas obras de artesanía. Una pasión que no ha descendido entre los más altos estamentos. Así, por ejemplo, la princesa Marta.y así sucesivamente durante el siglo XVIII se crearon en casi todos los países del continente europeo fábricas de porcelana casi todas ellas sostenidas por las propias casas reales.

Historia:Cerca de Meissen Böttger fundó una fábrica en la que se perfeccionó la pasta y en la que desde entonces se han elaborado porcelanas de gran calidad.El éxito de la fábrica de Meissen se debió en gran medida a la extraordinaria creatividad del pintor de la corte Johann Gregor Höroldt (1720-1765) y al notable escultor Johann Joachim Kändler (1731-1775). Bajo su experto dominio, la producción de objetos y figuras de porcelana de Meissen se convirtió en la envidia de la aristocracia europea y el ejemplo para otras fábricas.Los delicados diseños de Höroldt, sus temas florales (flores indias y flores alemanas), edificios en miniatura, escenas portuarias y paisajes, aparecieron en juegos de té, servicios de desayuno, vajillas, recipientes, floreros y jarras de cerveza; muchas de las formas se asemejaban a las de las vasijas de plata. Algunas decoraciones, de vívidos colores, se aplicaban sobre la pasta blanco-lechosa de Meissen y otras se realizaban sobre fondos de color o se enmarcaban con elaborados ribetes de oro. Höroldt fue también autor de diseños que han perdurado, como el motivo de las cebollas, en azul vidriado.Kändler y sus seguidores llegaron aún más lejos al realizar grandes figuras escultóricas en cerámica para el ambicioso palacio japonés de Dresde, concebido por el elector Augusto el Fuerte, e introdujeron las nuevas formas del rococó en las vajillas y realizaron el modelado de una gran variedad de figuras a pequeña escala, desde retratos hasta recreaciones de algunos oficios y modelos tomados de la commedia dell'arte. Con la guerra de los Siete Años (1756-1763) Meissen quedó devastada y ni siquiera la dirección revitalizadora del conde Camillo Marcolini a partir de la década de 1770, logró restablecer la buena fortuna de antaño ante la competencia de otras fábricas de cerámica y el auge del neoclasicismo.Las estrictas medidas de seguridad en torno a Meissen en su primera época no lograron evitar el espionaje industrial, y el secreto de la fabricación de la porcelana se extendió primero a la fábrica de Du Paquier de Viena (1719) y más tarde a la de Vezzi en Venecia (1720); la porcelana hecha en Meissen y decorada por orfebres en Augsburgo también planteaba una fuerte competencia.Du Paquier fabricaba extraordinarios objetos de uso cotidiano, basados a menudo en las formas de los objetos de plata y decorados con paisajes y flores con exuberante colorido y cuya característica eran las asas barrocas en negro o rojo, con o sin baño de oro. A partir de 1774, fecha en que compró la fábrica la emperatriz María Teresa, predominó el estilo rococó con una notable producción de figuras dirigida por el maestro modelador Johann Josef Niedermayer. Durante el neoclasicismo, el maestro modelador Anton Grassi continuó la línea escultórica característica de Viena. Hasta 1864 la fábrica continuó trabajando.

En las porcelanas europeas de Meissen y Saxon, en los siglos XVIII y XIX, se retomaron las leyendas y se representó, provistos de instrumentos musicales, a Psyche, Cupido y otros dioses. En estas piezas y también en biscuits, se representaron exquisitos personajes, especialmente damas de época lujosamente ataviadas, que interpretaban música en violonchelos, arpas y hasta pianos, como símbolo de refinamiento cultural y pertenencia social.

La Historia de porcelana Verbano

Desde 1953, la marca Verbano está instalada en el público que valora y disfruta para sí y sus afectos la buena mesa, como sinónimo de jerarquía, calidad y buen gusto en vajilla de porcelana. Verbano es el nombre que utilizaron los romanos de la antigüedad para identificar lo que hoy conocemos como el Lago Maggiore ubicado en el Norte de Italia. Fue en esa zona donde en el siglo XIX se fundó una fábrica cuyo nombre, Verbano, fue trasladado a nuestro país.En 1995 el grupo Faiart de Portugal adquirió las instalaciones y la marca de la ex-empresa Porcelanas Verbano e incorporó la tecnología más avanzada para agregar aún más valor a un producto tradicionalmente apreciado. Los nuevos diseños incorporados y el delicado trabajo de nuestros artesanos comenzaron a escribir una nueva historia.

 

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se establecieron manufacturas de porcelana en varias ciudades de Alemania, muchas de ellas con patrocinio de la realeza. Aunque la influencia de Meissen abarcaba a todas ellas, pintores y modeladores ejercían un impacto estilístico. Sobresalieron los modeladores rococós Franz Anton Bustelli en Nymphenburg; Johann Peter Melchior en Hochst, Frankenthal y Nymphenburg; Konrad Linck y los hermanos Lück en Frankenthal; Simon Feilner en Hochst, y Fürstenberg y Wilhelm Beyer en Ludwigsburg.

Sèvres

Entre las fábricas francesas encontramos ejemplos de la fábrica de Vincennes, prosteriormente llamada Sèvres, que toma el nombre de la ciudad donde está, con las características decoraciones floreales con varios tonos de azul y rosa de temas floreales y escenas de amaneceres en las campañas de las familias reales.
Las fábricas francesas de Sèvres y de Vincennes, igual que Meissen en Alemania, gozaban de la ayuda estatal y podían dedicarse a la producción de artículos suntuarios. Sus artistas introdujeron nuevos y sinuosos diseños rococó, con ricos colores de fondo.

Después de la porcelana de Meissen, la más celebre y en algunos aspectos superior a aquélla es la de Sèvres. Los antecedentes de esta cerámica se encuentran en Saint Cloud, donde se produjo una porcelana muy apreciada hasta 1766, época en la que varios fabricantes rivales lograron hacerse con la fórmula de elaboración de su pasta, en particular el príncipe de Condé y el duque de Villeroy, de cuyas fábricas de Chantilly (1726-1800) y Mennecy (1748-1806) salieron obras de mayor delicadeza y naturalismo. Ambos se inspiraron en las piezas orientales y en las de Meissen, pero pronto desarrollaron estilos propios para la pintura de flores y el modelado de figuras.El paso más significativo fue que la Corona tomara bajo su tutela la producción de porcelana. La fábrica de Vincennes se fundó en 1738 y en 1740 ya estaba produciendo objetos en pasta blanda y esculturas de monopolio real. En 1756 se produjo el traslado a Sèvres. Con el impulso financiero del patrocinio de Luis XV, otros miembros de la familia real, madame de Pompadour y madame du Barry, la fábrica pudo contar con artistas de primera fila como el orfebre real Claude Duplessis, los escultores Claude-Michel Clodion y Jean-Antoine Houdon y los pintores Jean-Baptiste Oudry y François Boucher. Pasado un cierto tiempo, Sèvres eclipsaría a Meissen en los dictados de la moda en porcelana.Sèvres producía figuras vidriadas y de biscuit y sus flores de porcelana, modeladas con gran realismo, con tallo de metal, que se colocaban en grandes floreros esmaltados con flores, se convirtieron en una de las especialidades. Los motivos florales —pintados en cestas, en bouquets o formando guirnaldas— estuvieron siempre entre los adornos favoritos, bien en sutiles monocromías, bien en una rica paleta cromática. En porcelana blanca se pintaban también pájaros, paisajes y, más adelante, temas clásicos, por lo general en zonas acotadas y sobre fondo coloreado.Sèvres desarrolló tonalidades especiales: azul oscuro, el gros bleu o bleu lapis; turquesa, el bleu celeste, un rosa claro o rose Pompadour, verde y amarillo. Los fondos coloreados podían ser veteados o jaspeados en oro. La década de 1770 fue testigo de cómo la frivolidad del rococó daba paso a la elegancia neoclásica. Un paso más en el desarrollo de la porcelana fue la elaboración de placas esmaltadas con flores para incrustar en los muebles más lujosos y otra de las innovaciones fue la decoración `de joyería'.Para entonces Sèvres ya fabricaba porcelana de pasta dura, tras el descubrimiento de yacimientos de caolín en la zona del Lemosín; sin embargo, la pasta blanda no dejó de fabricarse hasta comienzos del siglo XIX, en que, tras la depresión económica producida por la Revolución Francesa, el hábil director Alexandre Brogniart restableció el buen hacer de Sèvres, que para entonces era fábrica imperial. Se pintaron entonces magníficas vajillas con paisajes o escenas de gusto patriótico en los que predominaban los fondos de colores oscuros con profusión de dorados. Durante el siglo XIX Sèvres mantuvo el liderazgo técnico y artístico contratando escultores y artistas sobresalientes, pero en el siglo XX se volvió a la fabricación de piezas de estilo dieciochesco.

 
La fábrica que el marqués Carlo Ginori fundó en Doccia, cerca de Florencia, produjo porcelanas de carácter escultural —jarras con pico en forma de serpiente y platos con bordes muy elaborados— cubiertas muchas de ellas con un barniz opaco derivado del óxido de estaño. Entre las figuras realizadas hay grandes grupos de temática religiosa y piezas clásicas y mitológicas de estilo barroco. Durante el siglo XIX Doccia se dedicó a reproducir los modelos primitivos hasta que en la década de 1890 empezaron a aparecer grandes piezas de estilo Art Nouveau; durante la década de 1950 logró una gran reputación por sus diseños innovadores.

 Limoges

Limoges es la ciudad en Francia en donde se hacen la porcelana de Limoges.  No se pronuncia con un Limoge  singular,   Limoges tiene siempre un S.  La forma singular es  un  Limoges, no un Limoge. Limoges es una ciudad francesa con una antiguedad de 2000 años localizada en las riveras del Rio Vienne, alrededor de 160 millas al sur sudoeste de Paris. Es la capital del Departamento de Haute-Vienne, de la region de Limousin, y la capital de la Porcelana Real Francesa. A partir de 1771 comenzó a fabricarse en Limoges porcelana de pasta dura con caolín de la zona. Bajo el patrocinio del conde de Artois (1773-1777) los productos característicos fueron los servicios de té y otras piezas con bordes festoneados en oro y con motivos florales naturalistas pintados. En 1784 el rey adquirió la factoría y la unió a la de Sèvres, pero luego se cerraría durante los años de la Revolución. Más adelante se establecieron varias fábricas de porcelana en Limoges, que continúa siendo el principal centro francés de producción de porcelana. A finales del siglo XVII también otras fábricas, sobre todo en París y sus alrededores, producían piezas de gran calidad en pasta dura; la mayoría contaban con el patrocinio del rey o de la nobleza y algunas se mantuvieron hasta bien entrado el siglo XIX. Limoges se ha convertido en el nombre genérico de la porcelana de pasta dura que se produjo durante la 18 ª, 19 ª, y en el siglo 20 en Limoges. Es considerada la mejor porcelana de pasta dura en el mundo debido a tres características muy distintas. Los ingredientes esenciales son todos naturales: el feldespato, cuarzo y caolín.  El intenso proceso de cocción se forma un esmalte que no puede ser penetrado y hace que la porcelana una exquisita forma de cerámica translúcida. El esmalte en una antigua pieza de Limoges, más de cien años, que no muestran signos de crujidos o resquebrajadura. Si no se ha roto, una antigua pieza de Limoges se verá tan bonito como lo hizo hoy el día en que se produjo! (sólo no lo pongas en el lavavajillas). La abundancia de mano de los artesanos llegaron y fijó el estándar para los europeos y los estadounidenses a emular. Estos artesanos han creado obras maestras de piezas decorativas de arte a los objetos esenciales para el uso diario. La porcelana de Limoges  es una porcelana de la alta calidad que primero fue desarrollada en China y utilizada más adelante en Europa. Esta porcelana dura de Limoges utiliza la arcilla llamada Kaolin. La arcilla de Limoges del caolín es blanco translúcido, durable, no poroso y blanco puro. consiste principalmente en el óxido del silicio y el óxido de aluminio, con un contenido bajo del óxido del hierro y de otros óxidos metálicos  La porcelana de Limoges es una clase especial de cerámica hecha con el caolín de la arcilla que es endurecido por el calor.  Moler,  tamizar, y   amasar  la arcilla es un proceso laborioso. La porcelana de Limoges por eso es a menudo muy translúcida y lisa en textura.  

La caja de Limoges es una caja pintada a mano, pequeña hecha de  porcelana de Limoges . La caja con bisagras Limoges fue inventada en París a principios del   1700, y era popular entre la aristocracia francesa como tabaqueras. Las cajas desaparecieron virtualmente alrededor de la revolución francesa y volvieron otra vez a mediados del 1800. Luego la gente comenzó a llevar sus píldoras en las cajas de Limoges. Las tabaqueras de Limoges eran consideradas originalmente un detalle elegante dentro del vestuario. Fueron usadas como una caja de cigarrillos de lujo.  

 Estas cajas de Limoges se utilizan  ahora como regalos especiales. Siguiendo una tradición de calidad y excelencia, la creación de la Porcelana Francesa Limoges es un proceso laborioso que lleva mucho tiempo y que involucra cocimientos y vidriados. La temperatura final de horneado de 14000C es característica de Limoges, lo cual da un acabado blanco muy fino y fuerte. La pintura de las cajas Limoges es una industria artesanal que la trabajan mujeres jóvenes francesas, expertas en las pinceladas finas que se requieren para este trabajo detallado. Después de la pintura, las piezas se vuelven a cocer y finalmente se montan meticulosamente los accesorios de metal en la caja terminada. Todo el proceso es manual, por lo que las pequeñas variaciones son la norma y hacen que cada pieza sea una pieza realmente única. Cada modelo se fabrica en cantidades muy limitadas y cada pieza es individualmente numerada y firmada por los artistas o por el taller, lo cual las hace extraordinarias y las convierte en piezas de colección.

 


La historia de la porcelana Limoges inicio a mediados de 1750 cuando Jacques Turgot, el Ministro de Finanzas de el Rey Luis XVI ayudo a la ciudad de Limoges con un edicto real que le otorgaba la exclusividad para producir la Porcelana Real para el Reino de Francia. La leyenda dice que el precursor de las cajas de porcelana fue la marquesa de Pompadour, quien las pidió como  regalos para sus amigas y amantes. Las cajas largas y angostas eran estuches para agujas, las cuales eran escasas y costosas. Las cajas en forma apropiada guardaban dedales y tijeras para el bordado. Las cajas Limoges planas y redondas se usaban como polveras o cajas de tabaco. En el siglo XIX y a principios del siglo XX, los alhajeros Limoges estaban muy "A la Mode" y eran el articulo "indispensable" para las damas francesas parisinas, quienes las usaban como piezas de conversación de alcoba. Cuando recibían a sus amantes para sus encuentros íntimos, comentaban lo bello y tristemente vació que estaba su alhajero Limoges. En la siguiente visita, el amante no se olvidaría de traer un anillo, un brazalete o un collar para hacer que su dama brillara y estuviera de humor para el amor. Estas cajas pequeñas se pusieron de moda y se hicieron famosas cuando Josefina, la esposa de Napoleón Emperatriz del Imperio Francés comenzó a coleccionarlas.  Después de ella, toda la realeza de Europa empezó coleccionar las cajas Limoges. El Zar de Rusia hizo un pedido de una serie de huevos al joyero Fabergé, como regalo y símbolo de fertilidad para la Emperatriz de Rusia. Hoy en Francia, las vajillas Limoges se han convertido en una tradición francesa como regalo de bodas y un articulo "obligatorio" de las listas de regalos nupciales. Las cajas Limoges y los alhajeros Limoges se coleccionan en todo el mundo, sin embargo, son mucho mas que un articulo de colección pues cada caja de porcelana Limoges conlleva un valioso mensaje muy personal. Simbolizan los momentos positivos e importantes de nuestra vida: El amor, la pasión, la celebración de los días festivos... ? con estilo francés elegante, distinguido y romántico! Sinclair Limoges cuenta con una increible  colección de  vajillas finas de porcelana Limoges, alhajeros Limoges de primera clase y la mas grande colección de cajas intrincadas Limoges para que usted exprese sus sentimientos en cada momento.

 
La fábrica de porcelanas de Chelsea (c. 1745-1784) se hizo con el liderazgo gracias a sus elegantes diseños y a las piezas decorativas en versiones sencillas, al gusto inglés, de los modelos rococó y orientales que se fabricaban en el continente, aparte de producir juegos de té, de café y vajillas, basados muchos de ellos en la forma de los objetos de plata. Entre los productos más característicos de Chelsea se incluyen las soperas con forma de animales o vegetales, los platos con motivos botánicos y los juguetes u objetos pequeños, como perfumadores, dijes y cajitas de rapé. En 1769 la fábrica fue comprada por William Duesbury, de Derby, y tras un periodo de producción conjunta, la Chelsea-Derby cerró sus puertas.

La pasta que desarrolló Bow (1744-1776) incorporaba ceniza de huesos y era más dura que otras de su misma época, lo cual permitía la elaboración con éxito de piezas de gran tamaño como jarrones o fuentes. Para los patrones de la época, Bow era una gran empresa que surtía el mercado de clase media con su producción de piezas en azul-y-blanco de estilo oriental desde su fábrica de Nuevo Cantón. También destacaron sus piezas pintadas al estilo kakiemon japonés, al igual que las figurillas de personajes del teatro y las conmemorativas. Bow fue la primera fábrica en explotar la técnica de la decoración calcada en la porcelana.

Las vajillas en azul-y-blanco de Worcester, decoradas con motivos orientales y europeos, se produjeron en serie mediante la técnica de la decoración calcada. También las piezas pintadas con múltiples colores extendieron la fama e influencia de esta fábrica. Tras diversos cambios en la dirección de la empresa, Worcester adaptó su producción al estilo neoclásico de finales del siglo XVIII y principios del XIX, y más tarde se mantuvo en la vanguardia de la cerámica decimonónica con novedades como piezas para joyería, decoración perforada y japonaiseries. Pero lo que mantuvo el alto nivel de Worcester fue la contratación de célebres pintores de porcelana.


Entre las fábricas inglesas que surgieron en el siglo XVIII se encontraban la de Lowestoft (1757-1802), famosa por sus objetos policromados, así como por las piezas en azul-y-blanco; la de Longton Hall (1749-1760), con piezas notablemente moldeadas y figurillas de frágil pasta blanda; la de Derby (1750-1748), especializada en la producción de figuras, pero que también realizaba vajillas y objetos de decoración; la de Coalport, que primero adquirió fama por las vajillas, pero después también por las piezas decorativas con incrustaciones florales, y las de Liverpool y Caughley, muy influenciadas por Worcester. La porcelana de pasta blanda de Nantgarw y la de Swansea de comienzos del siglo XIX destacan por su decoración pintada.

Satsuma

Las características de la cerámica Satsuma son ricos adornos de oro y policromía de colores en un suave, de color marfil, crackled esmalte. Típicos de la decoración de la cerámica Satsuma es el uso de Gosu azul, un azul muy saturado esmalte. La técnica de Gosu azul se desarrolló en el siglo XIX.. Satsuma porcelana se ha localizado a 17 del siglo XX Japón, tomando su nombre de la provincia meridional de la isla de Kyushu. Curiosamente, este tipo de cerámica fue desarrollada por ceramistas coreanos. Usted escuchará Satsuma, alternativamente, a que se refiere como "cerámica" y "porcelana" pero en realidad es en algún punto intermedio.    Este tipo de porcelana, se produce a temperaturas más bajas que la porcelana, pero las temperaturas más altas de lo que se suelen utilizar para hacer la cerámica.  Después de Japón de la invasión de Corea en los 17 del siglo XX, el Príncipe de Satsuma que alfareros procedentes de Corea, donde se estableció un famoso horno para hacer cerámica. El actual patrocinio de la familia del príncipe, la familia es la Shimazu daimyos (señores feudales) en el momento que dio lugar a la gran popularidad de porcelana Satsuma.. Producción de cerámica Satsuma ya no se limita a una zona de Japón.   De hecho, usted encontrará tres grandes hornos o Yakis, que incluye un famoso en Kioto.. Satsuma era y todavía es de color marrón arcilla, la cerámica y hoy conserva el cuerpo de color crema y crackled mirada.    Muchas piezas incluyen una marca de color azul profundo, las llamadas "Goso azul".  Expertos cuota que usted puede decir cuando una pieza de cerámica Satsuma hizo determinadas características. Por ejemplo, la Satsuma que se realiza en Kyoto será ligero en el cuerpo de color, que estaba cerca de el color de la crema que Satsuma en Kyushu, en el tono es más oscuro.   Todos los Satsuma cerámica tiene lo que se denomina "crepitación", que son las multas que atraviesan las líneas de la cerámica en una matriz patrón aleatorio, el resultado de los cristales y el proceso de cocción del horno.Satsuma cerámica en Kyushu ha hecho más pronunciada crepitar que es más oscuro. La familia Shimzu presenta el mundo a sus piezas de barro hermosa en la Exposición Internacional de París de 1867. Atraídos por su fina artesanía y magníficos diseños, Satsuma la porcelana fue un éxito instantáneo y su debut en la Exposición Internacional de París creado una demanda de la cerámica en Europa. No pasó mucho tiempo antes de que un fuerte mercado de exportación desarrollados. Satsuma cerámica antigua conserva un gran valor y antigüedades son muy apreciados. Si está de compras para Satsuma porcelana antigua, asegúrese de consultar y de expertos para asegurarse de que está obteniendo realmente lo que pagó   El primer coreano alfareros hecho sencillo pero elegante cerámica de arcilla que se utilizó en el altamente estructurado ceremonia japonesa del té.  Las piezas tienden a ser pequeñas, por lo que fueron usados como incensarios y cajas, tarros de agua, floreros y para su uso en el Ikebana, el arte japonés de arreglos florales.  La primera se caracteriza por buques de un cuerpo de color crema, cubierto por un barniz, por lo general de color amarillo.  Los alfareros de Satsuma decorativas comenzaron a utilizar enfoques de su arte en respuesta a la competencia de porcelana Imari.   Porcelana Imari También se hizo en la isla de Kyushu, en el área de Arita.   Cerca del final del siglo 18, tot quieren perder a los consumidores de los alfareros Imari, un famoso ceramista japonés llamado Ninsei el aprendizaje de las técnicas de Imari.   Que a su vez enseñó el Satsuma artistas cómo decorar su cerámica plain utilizando colores diferentes de esmalte, así como el oro.  Satsuma porcelana de hoy muestra fuerte, densamente aplicarse colores.  Patrones populares incluía diseños florales, motivos geométricos como el siempre popular dragón y fénix diseños.  Con la llegada del siglo 19, los paisajes y la vida-al igual que las cifras se volvieron más comunes.  Las características del cuerpo son a veces útiles para determinar cuando un pedazo de Satsuma se hizo.  Los productos de Kyoto, a menudo muestran un ligero blanco crema cuerpo mientras que la Satsuma de Kyushu tiene un tono algo más oscuro y más fuerte crepitar líneas en el esmalte.

 

La porcelana es un material noble que permite acabados muy delicados a los que hay que prestar especial atención. Usted puede mover y limpiar sus esculturas sin miedo, aquí le mostramos como lo hacemos nosotros después de años de experiencia.

Cambio de ubicación y traslado: Cómo levantar una pieza
Debe alzar la escultura con las dos manos, preferentemente asiéndola por la base, de forma que quede sujeta de modo firme y estable.

Aspectos a tener en cuenta:· Nunca levante la pieza sujetándola únicamente   por la cabeza, extremidades o partes salientes.
· Evite presionar sobre flores, tules o partes   pequeñas y delicadas.
· Debe prestar atención a las prendas o joyas que   usted lleve y que se puedan enganchar en las   partes más delicadas de la escultura.
· Tenga cuidado con los bordes de los estantes, salientes u otros objetos que estén alrededor de  la escultura, ya que podrían golpearla.

 
Porcelana, reflejo de costumbres en el siglo XVIII.


Esta cerámica durísima, de pasta blanca transparente, fue una verdadera pasión en el siglo XVIII. Todo tipo de objetos poblaron los salones manufacturados en porcelana: jarras, palanganas, juegos de te, café, chocolate, toda la vajilla necesaria para comer, candelabros, arañas, pipas, puños de puertas y bastones, chimeneas, apliques planos de porcelana en los muebles, juegos de toilette e incluso habitaciones enteras recubiertas de este material. Las planchas de porcelana se sostenían con marcos de bronce dorado, continuando la tradición Rococó de relacionar materias diversas.La historia de la porcelana comienza en China en el siglo II DC y fue Marco Polo el que la hace famosa en Occidente. Desde ese momento, las especulaciones y leyendas sobre su composición son enormes pero será recién en 1709 que Johann Bottzer, joven alquimista del Rey Augusto I, descubrirá su secreto: la calidad especial de la tierra, el caolín aliado a los feldespatos. Debido a que Occidente tardó tres siglos en obtener
una porcelana aceptable, la que se importaba de Oriente acostumbró a los europeos en el gusto por las “chinerías”. Los temas y motivos exóticos, la decoración extraña, los trajes de los personajes y los paisajes orientales, fueron apreciados y copiados hasta 1735 en que esta moda declinó. Etienne-Maurice Falconet fue director de la sección
de escultura de Sevres y dispuso que los biscuit fueran elaborados por los escultores del siglo XVIII: Duplessis, Pigalle, Lemoyne, Houdon y el propio Falconet modelaron  para la Manufactura dándole a este género una gran dignidad plástica. Los objetos de porcelana contribuyeron enormemente al placer, a la fiesta galante en la que se comía, se reía y se amaba alegremente con la ingenua convicción, de que el estado de todas las cosas no sería nunca alterado.

 

 

Todas las imágenes e información aquí publicados han sido obtenidas de Internet, todas pertenecen a sus creadores. Si en algún momento algún autor, marca, etc. no desean que estén aquí expuestas, ruego nos contacten  para poder tomar las medidas oportunas. Si alguno de sus autores desea que sean retirados le ruego que me lo comunique por e-mail, no pretendemos aprovecharnos de sus trabajos, solo darlos a conocer. En cualquier caso, si podes aportar  alguna información  de interés,  lo podes enviar vía e-mail para ampliar información.