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La porcelana se distingue de los
demás productos cerámicos, especialmente de la loza, por ser
impermeable y por su transparencia y vitrificación. La belleza de
la porcelana china fue muy apreciada por los emperadores, que
patrocinaron su florecimiento, logrando piezas excepcionales, que
van desde un sencillo plato, figuras, alhajeros, hasta los famosos
jarrones que representaban cada época de las dinastías chinas y
que aún son asombro del mundo; actualmente encontramos piezas de
formas variadas procedentes de diferentes partes del mundo, es muy
común la fabricación de vajillas de toda clase y algunas como las
de China, del Japón, de Sévres, de Limoges, de Sajonia y de
Copenhague, alcanzan gran valor.
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HISTORIA DE LA PORCELANA
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BREVE HISTORIA DE LA PORCELANA
Los chinos queriendo reproducir una arcilla que imitara
al jade, inventaron la Porcelana (año 700 D.de C. durante la
dinastía Táng 681-906 D. de C.), constituida por una arcilla
blanca llamada kaoling barro chino silicato de aluminio, y otra
arcilla feldespato pulverizado que en China se conocía como pai-tun-tzu
y en occidente como petuntse. La porcelana se distingue de los
demás productos cerámicos, especialmente de la loza, por ser
impermeable y por su transparencia y vitrificación. La belleza de
la porcelana china fue muy apreciada por los emperadores, que
patrocinaron su florecimiento, logrando piezas excepcionales, que
van desde un sencillo plato, figuras, alhajeros, hasta los famosos
jarrones que representaban cada época de las dinastías chinas y
que aún son asombro del mundo; actualmente encontramos piezas de
formas variadas procedentes de diferentes partes del mundo, es muy
común la fabricación de vajillas de toda clase y algunas como las
de China, del Japón, de Sévres, de Limoges, de Sajonia y de
Copenhague, alcanzan gran valor.
LA TÉCNICA
La técnica que utilizamos para
pintar piezas en porcelana es a base de tierras minerales
mezcladas con aceites y se hornean a temperaturas muy altas en
hornos especiales ( 600 a 1200 grados centígrados ), lo cual lleva
a que las piezas tengan un alto riesgo en su proceso, en cada
horneada se va matizando la pieza hasta lograr la composición de
los tonos deseados, esto permite que la pintura se funda con el
esmalte de la porcelana.
Se requiere de habilidad para pintar sobre porcelana, debido a que
no se puede apoyar la mano sobre la pieza, pues la pintura
permanece fresca hasta el momento que se hornea, también se
requiere de ser preciso y determinar las zonas que permanecerán en
tonos claros, ya que no se utiliza el color blanco, el cual damos
con el fondo de la porcelana.
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Con más de1,000 años de
historia, la porcelana se ha sostenido en el lugar más apreciado por
nobles y plebeyos. Su textura, resistencia y delicadeza le confieren un
sitio de privilegio entre las bellas cosas con las que los seres humanos
gustan rodearse. La
porcelana, tal como se conoce en la actualidad, nació en China en el
siglo XIII, producto de la experimentación de anónimos artesanos
orientales. Por sus características únicas, es la técnica más
cotizada de las cerámicas decorativas y la que más fama ha conquistado
para sus célebres fabricantes. Básicamente, la
porcelana es una pasta de caolín y feldespato horneada a 1,400 grados
Celsius, la temperatura más alta que se usa en la industria cerámica. Cuando
está húmeda se puede modelar a mano, en torno o bien con moldes de
yeso, y luego se le da la primera cocción o sancocho. En esta horneada,
que dura por lo general entre 12 y 15 horas, el barro pierde toda la
humedad y se compacta hasta alcanzar la dureza de la piedra. Luego, las
piezas reciben el esmalte que consiste en pinturas preparadas con
materiales fundentes y colorantes (el cobalto produce el azul, el cobre
el verde, el manganeso los cafés).Las piezas regresan al horno para la
quema, que es una horneada más lenta y delicada, en cuyo transcurso los
esmaltes se funden, se adhieren firmemente al barro y toman su color y
textura definitivos. Las
obras que reciben calcomanías, como las vajillas con figuras de flores
o animales, por ejemplo, requieren una tercera horneada a menor
temperatura, en la que las imágenes se fijan al esmalte.
Esta técnica, que requiere un cuidadoso control de las materias primas
para obtener texturas limpias, suaves y sin manchas o deformaciones,
alcanzó su máximo esplendor durante las dinastías Tang (618-906),
Sung (960-1279) y Ming (1380-1644), en China, durante las cuales se
produjeron obras inigualables como botellas, jarras, tazas para la
ceremonia del té y los famosos guardianes y caballos rituales, que hoy
pueden verse en los principales museos de Europa y América. Los
esmaltes craquelados, las flores de loto y los motivos con dragones o
paisajes campestres son típicos de estas épocas. Fue a raíz de los
viajes de descubrimiento que los europeos conocieron la porcelana y se
fascinaron con los abigarrados dibujos en azules de cobalto sobre
porcelana blanca, característicos de la dinastía Ming y que todavía
hoy influencian la cerámica europea. Pero
trasladar grandes volúmenes de adornos y vajillas desde China y otros
países del Oriente resultaba lento y costoso; además, los artesanos
chinos, japoneses y coreanos no parecían interesados en modificar sus
antiguos motivos para halagar los gustos afrancesados de los nobles
venecianos o florentinos.
Así que no quedó otra solución que tratar de producir imitaciones
adaptadas a las nuevas modas. La gloria de descubrir los secretos
celosamente guardados por los ceramistas orientales le correspondió a
Johann Bötgger, un alfarero de
Meissen
que trabajaba para
el príncipe elector de Sajonia. Esto ocurrió en 1703 y en los
siguientes 50 años la técnica ya se había difundido por Austria,
Francia e Inglaterra. En 1756, por ejemplo, se instaló en
Sèvres, Francia,
una factoría destinada a alcanzar sólido prestigio, vigente todavía
en la actualidad debido a la consistencia de su producción, industrial
pero intachable.
Limoges,
una planta más
reciente, es igualmente respetada. Otro famoso investigador fue Bernardo
de Palissy, de quien cuenta la leyenda que llegó a quemar las maderas
del piso de su casa para alimentar su horno y alcanzar la elevada
temperatura requerida para obtener los bellos colores de la
porcelana. Inglaterra fue un sitio donde la porcelana se difundió en
gran escala y donde se produjeron, y todavía producen, variantes de la
más alta calidad. Las más antiguas, de 1740, son las de Chelsea y
Bristol, seguidas por las de Liverpool (1756) y Caughley (1772).En 1880,
el artista Josiah Spode descubrió, en Staffordshire(Inglaterra), la
posibilidad de mezclar
la porcelana con cenizas de huesos de animales, con
lo que consiguió texturas más finas y una mayor resistencia. Así nació
la porcelana bone
china, que en la
actualidad es la más conocida de todas las producidas en
Inglaterra. También de gran mérito son las figuras (soldados,
campesinos, cortesanos) que todavía se fabrican en Meissen, la
centenaria casa alemana. De allí salieron para las meses de reyes y
papas suntuosas vajillas conocidas por sus motivos florales, tanto de
figuración oriental (indianische Blumen) como europea (deutsche Blumen).De
Italia son conocidas las vajillas y figuras del taller que la familia
Ginori instaló en Doccia en 1735, y que subsiste hoy día. Más
renombrada es la producción de
Capodimonte,
nacida en 1743 por inspiración del rey de Nápoles. Aunque por azares
de la historia la fábrica fue más tarde trasladada a Buen Retiro, en
España, todavía llevan el nombre anterior las piezas decorativas
producidas en la actualidad. Las que representan grupos de aldeanos o
campesinos, muy características, son de una delicadeza y realismo que
pocas veces ha sido superado por otros talleres.Aunque
es muy fácil dejarse seducir por las vajillas de porcelana muy suave,
delgada y translúcida, como la conocida "cáscara de huevo",
las buenas porcelanas pueden tener cuerpo y hasta ser gruesas, como los
tradicionales servicios para la ceremonia del té usuales en Japón, y
que tienen siempre un acabado rústico y asimétrico, y cuyos esmaltes
no cubren la pieza por completa,sino que dejan parte de la pasta a la
vista.En materia de
porcelanas importadas, en almacenes y tiendas de decoración se pueden
conseguir, casi
siempre aprecios inflados, piezas de Lladró, en general cursis pero
que tiene el misterio de encantar a las personas, y también buenas
vajillas inglesas y alemanas-
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Los chinos inventaron la
Porcelana (año 700 D.de C.durante la dinastía Táng 681-906 D.de C.),
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Los chinos
queriendo reproducir una arcilla que imitara al jade, inventaron la
Porcelana (año 700 D.de C. durante la dinastía Táng 681-906 D. de C.),
constituida por una arcilla blanca llamada kaoling barro chino
silicato de aluminio, y otra arcilla feldespato pulverizado que en China se
conocía como pai-tun-tzu y en occidente como petuntse -
La porcelana se distingue
de los demás productos cerámicos, especialmente de la loza, por ser
impermeable y por su transparencia y vitrificación. La belleza de la
porcelana china fue muy apreciada por los emperadores, que patrocinaron su
florecimiento, logrando piezas excepcionales, que van desde un sencillo
plato, figuras, alhajeros, hasta los famosos jarrones que representaban cada
época de las dinastías chinas y que aún son asombro del mundo; actualmente
encontramos piezas de formas variadas procedentes de diferentes partes del
mundo. Luego la porcelana paso a
Occidente a fines de la Edad Media, pero por dificultades técnicas no
pudo alcanzar su pleno desarrollo hasta el siglo XVIII. Los más antiguos
ejemplares chinos datan de la dinastía Shung (960-1259), en cuya época se
destacaron los productos de las fábricas de King-Te-Chin, fundada en 1005.
El primer período (siglo IX-XIV) se caracteriza por el predominio de las
porcelanas grisáceas o pardas y los sencillos dibujos, advirtiéndose en el
último momento la influencia del budismo en los motivos decorativos; en el
segundo período (siglo XV) predominan las porcelanas azul cielo. El siglo XVI se caracteriza por los tonos azules obscuros, debido a la importación
del silicato de cobalto; se prodigan los motivos decorativos y se inicia la
técnica de la decoración a base de muchos tonos sobre el fondo blanco,
enriqueciéndose el repertorio decorativo a base de motivos ornamentales fitomorfos y zoomorfos, que sustituyen a la figura humana. En la primera
mitad del siglo XVII predomina el esmalte verde esmeralda, colocado en
gruesas capas, y en la ornamentación, fuentes decoradas con dragones y
peces; a fines del siglo se señala un apogeo en la manufactura de la
porcelana china, distinguiéndose las procedentes de Tehoa, de una plasta
blanca traslúcida, en la que ejecutaron tazas, jarrones, etc., y pequeñas
estatuas, y se emplean también tres colores no usados hasta ahora: el
carmín, el amarillo fuerte y el blanco, obtenido mediante ácido arsénico, al
mismo tiempo que se perfecciona la técnica del esmalte agrietado. A partir
del siglo XVIII la técnica de la porcelana china logra su más completo
desarrollo; en este mismo siglo se difunde la porcelana rosa con la más
delicada decoración, frecuentemente historiada, y a partir de este momento y
por mayor contacto con Occidente se inicia la exportación en gran escala. En
Oriente, por influencia china, tienen también importancia los talleres
japoneses, que se distinguen por sus esmaltes, destacando los de Seto y
Kioto. En Europa, aunque se fabricaron algunas piezas en los siglos XVI
y
XVII, no se llegó a la perfección técnica hasta el XVIII.
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La
Porcelana de Capodimonte |
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La Fábrica de las Porcelanas de Capodimonte nace
en 1738 con la boda de Rey Carlos con María Amalia
Valpurga, hija del Elector de Sajonia Federico
Augusto y nieta de Augusto
el Fuerte, creador de la célebre fábrica de
porcelana de Meissen.
El Rey, recordando la boda, quiso crear una nueva
manifactura europea de porcelana, como la de
Sajonia, la francesa y la habsburgica. En Italia
ya existían las fábricas de Vezzi en Venecia
(1720) de Ginori en Doccia (1737) y de Rossetti en
Turín (1737). Primeros responsables de la fábrica
fueron Vittorio Schepers,
Giovanni Caselli, el hijo de Livio Gaetano,
encargado al empaste ; el escultor florentino
Giuseppe Gricci encargado de modelar, el pintor
Giuseppe Della Torre y Ambrogio Di Giorgio con
otros obreros y jóvenes.
El éxito de las porcelanas de Capodimonte
corresponde a la unión Félix de la calidad del
empaste del paste blando con mucho feldespato que
exalta las bellas miniaturas hecha en punta de
pincel por Giovanni Caselli. El paste blando
permite al barniz de absorber la decoración,
creando un suave efecto de “sottovetro”.
El empaste se compone de: caolín, feldespato,
cuarzo. En la primera fase de elaboración se
modela manualmente cada elemento que forman el
trozo. Después de la desecación, hay la cocción en
dos fases.
Fundada
en 1743 por el que sería a partir
de 1759 Carlos III
de España,la
fábrica de
porcelanas de Capodimonte (llamada
así porque sus instalaciones estaban
junto al palacio
de ese nombre)
es una de las
más importantes del siglo XVIII. Su
producción se
caracteriza por una pasta blanca y translúcida de
enorme calidad. Aunque al principio depende
de los estilos foráneos
(Meissen y Sévres), a finales del siglo XVIII
desarrolla un estilo propio basado en la
imitación de los motivos romanos. Los
descubrimientos de las ruinas de
Pompeya y Herculano
marcarán para
siempre el destino de Capodimonte. Incluso
la marca que distingue las porcelanas de
Capodimonte es igual: una flor de lis que
simboliza históricamente
la casa
de los Borbones.
La
real fábrica de Capo di Monte, en las afueras de
Nápoles, fundada por el rey de Nápoles y Sicilia
en 1743, realizaba objetos en pasta blanda de tipo
Meissen, así como juguetes, cajas de rapé y gran
diversidad de figuras, muchas de ellas obra del
maestro modelador Giuseppe Gricci, quien sentía
predilección por los temas marinos. En 1759 Carlos
III abandonó esos reinos para hacerse cargo de la
corona de España, cuyo trono había quedado vacante
a la muerte de su hermano Fernando VI. Y una de
las primeras diligencias que ordenó fue la de
fundar una fábrica de porcelana al estilo de la de
Nápoles en el Buen Retiro, en las afueras de
Madrid, donde se continuaron elaborando figuras y
piezas esmaltadas de similares características. Lo
más espectacular de la producción son las
habitaciones de porcelana del palacio Portici
(Capo di Monte) y de los de Aranjuez y Madrid
(Buen Retiro). La producción posterior de la real
fábrica de porcelana del Buen Retiro y la de
Nápoles (1771-1806) se centró en el estilo
neoclásico, aunque también continuaron haciéndose
grupos de figuras sencillos. |
PORCELANA
MEISSEN
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El secreto de la
porcelana dura, denominación utilizada para
diferenciarla de la falsa porcelana o porcelana blanda,
fue celosamente guardado durante siglos por los chinos.
No fue hasta 1709 cuando el químico alemán Johann
Friedrich Böttger descubrió la fórmula de su
fabricación y se instaló en Meissen, donde empezó a
funcionar la primera factoría europea de porcelana
realizada con la técnica original.
Esta fecha marcó el comienzo de su edad de oro. Las
familias de la alta sociedad habían adoptado la
costumbre de tomar té, café o chocolate, y la
elección de la vajilla se convertía en una cuestión
de prestigio.Las fábricas francesas de Sèvres y de
Vincennes, igual que Meissen en Alemania, gozaban de la
ayuda estatal y podían dedicarse a la producción de
artículos suntuarios.Sus artistas introdujeron nuevos y
sinuosos diseños rococó, con ricos colores de fondo.Basta
introducirse en la sala de porcelana del madrileño
Palacio de Aranjuez para darse cuenta de la pasión con
que la monarquía y la aristocracia europeas se dieron
al coleccionismo de estas preciosas obras de artesanía.
Una pasión que no ha descendido entre los más altos
estamentos. Así, por ejemplo, la princesa Marta.y
así sucesivamente durante el siglo XVIII se crearon en
casi todos los países del continente europeo fábricas
de porcelana casi todas ellas sostenidas por las propias
casas reales.
Historia:Cerca
de Meissen Böttger fundó una fábrica en la que se
perfeccionó la pasta y en la que desde entonces se han
elaborado porcelanas de gran calidad.El éxito de la
fábrica de Meissen se debió en gran medida a la
extraordinaria creatividad del pintor de la corte Johann
Gregor Höroldt (1720-1765) y al notable escultor Johann
Joachim Kändler (1731-1775). Bajo su experto dominio, la
producción de objetos y figuras de porcelana de Meissen
se convirtió en la envidia de la aristocracia europea y
el ejemplo para otras fábricas.Los
delicados diseños de Höroldt, sus temas florales (flores
indias y flores alemanas), edificios en miniatura,
escenas portuarias y paisajes, aparecieron en juegos de
té, servicios de desayuno, vajillas, recipientes,
floreros y jarras de cerveza; muchas de las formas se
asemejaban a las de las vasijas de plata. Algunas
decoraciones, de vívidos colores, se aplicaban sobre la
pasta blanco-lechosa de Meissen y otras se realizaban
sobre fondos de color o se enmarcaban con elaborados
ribetes de oro. Höroldt fue también autor de diseños que
han perdurado, como el motivo de las cebollas, en azul
vidriado.Kändler
y sus seguidores llegaron aún más lejos al realizar
grandes figuras escultóricas en cerámica para el
ambicioso palacio japonés de Dresde, concebido por el
elector Augusto el Fuerte, e introdujeron las nuevas
formas del rococó en las vajillas y realizaron el
modelado de una gran variedad de figuras a pequeña
escala, desde retratos hasta recreaciones de algunos
oficios y modelos tomados de la commedia dell'arte. Con
la guerra de los Siete Años (1756-1763) Meissen quedó
devastada y ni siquiera la dirección revitalizadora del
conde Camillo Marcolini a partir de la década de 1770,
logró restablecer la buena fortuna de antaño ante la
competencia de otras fábricas de
cerámica y el auge del
neoclasicismo.Las
estrictas medidas de seguridad en torno a Meissen en su
primera época no lograron evitar el espionaje
industrial, y el secreto de la fabricación de la
porcelana se extendió primero a la fábrica de Du Paquier
de Viena (1719) y más tarde a la de Vezzi en Venecia
(1720); la porcelana hecha en Meissen y decorada por
orfebres en Augsburgo también planteaba una fuerte
competencia.Du Paquier fabricaba extraordinarios objetos
de uso cotidiano, basados a menudo en las formas de los
objetos de plata y decorados con paisajes y flores con
exuberante colorido y cuya característica eran las asas
barrocas en negro o rojo, con o sin baño de oro. A
partir de 1774, fecha en que compró la fábrica la
emperatriz María Teresa, predominó el estilo rococó con
una notable producción de figuras dirigida por el
maestro modelador Johann Josef Niedermayer. Durante el
neoclasicismo, el maestro modelador Anton Grassi
continuó la línea escultórica característica de Viena.
Hasta 1864 la fábrica continuó trabajando.
En las porcelanas europeas de Meissen y
Saxon, en los siglos XVIII y XIX, se retomaron las leyendas y se
representó, provistos de instrumentos musicales, a Psyche, Cupido y
otros dioses. En estas piezas y también en biscuits, se
representaron exquisitos personajes, especialmente damas de época
lujosamente ataviadas, que interpretaban música en violonchelos,
arpas y hasta pianos, como símbolo de refinamiento cultural y
pertenencia social. |
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La
Historia de porcelana Verbano |
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Desde
1953, la marca
Verbano está instalada en el público que
valora y disfruta para sí y sus afectos la buena mesa, como sinónimo
de jerarquía, calidad y buen gusto en vajilla de porcelana. Verbano
es el nombre que utilizaron los romanos de la antigüedad para
identificar lo que hoy conocemos como el Lago Maggiore ubicado en el
Norte de Italia. Fue en esa zona donde en el siglo XIX se fundó una
fábrica cuyo nombre, Verbano, fue trasladado a nuestro país.En
1995 el grupo Faiart de Portugal adquirió las instalaciones y la
marca de la ex-empresa Porcelanas Verbano
e incorporó la tecnología
más avanzada para agregar aún más valor a
un producto tradicionalmente apreciado.
Los nuevos diseños incorporados y el delicado trabajo de nuestros
artesanos comenzaron a escribir una nueva historia.
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Durante la segunda mitad del siglo XVIII se establecieron
manufacturas de porcelana en varias ciudades de Alemania, muchas de
ellas con patrocinio de la realeza. Aunque la influencia de Meissen
abarcaba a todas ellas, pintores y modeladores ejercían un impacto
estilístico. Sobresalieron los modeladores rococós Franz Anton
Bustelli en Nymphenburg; Johann Peter Melchior en Hochst,
Frankenthal y Nymphenburg; Konrad Linck y los hermanos Lück en
Frankenthal; Simon Feilner en Hochst, y Fürstenberg y Wilhelm Beyer
en Ludwigsburg. |
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Sèvres |
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Entre las fábricas
francesas encontramos ejemplos de la fábrica de Vincennes,
prosteriormente llamada Sèvres, que toma el nombre de la ciudad
donde está, con las características decoraciones floreales con
varios tonos de azul y rosa de temas floreales y escenas de
amaneceres en las campañas de las familias reales.
Las
fábricas francesas de Sèvres y de Vincennes, igual que Meissen en
Alemania, gozaban de la ayuda estatal y podían dedicarse a la
producción de artículos suntuarios. Sus artistas introdujeron nuevos
y sinuosos diseños rococó, con ricos colores de fondo.
Después de la
porcelana de Meissen, la más celebre y en algunos aspectos superior
a aquélla es la de Sèvres. Los antecedentes de esta cerámica se
encuentran en Saint Cloud, donde se produjo una porcelana muy
apreciada hasta 1766, época en la que varios fabricantes rivales
lograron hacerse con la fórmula de elaboración de su pasta, en
particular el príncipe de Condé y el duque de Villeroy, de cuyas
fábricas de Chantilly (1726-1800) y Mennecy (1748-1806) salieron
obras de mayor delicadeza y naturalismo. Ambos se inspiraron en las
piezas orientales y en las de Meissen, pero pronto desarrollaron
estilos propios para la pintura de flores y el modelado de
figuras.El paso más significativo fue que la Corona tomara bajo su
tutela la producción de porcelana. La fábrica de Vincennes se fundó
en 1738 y en 1740 ya estaba produciendo objetos en pasta blanda y
esculturas de monopolio real. En 1756 se produjo el traslado a
Sèvres. Con el impulso financiero del patrocinio de Luis XV, otros
miembros de la familia real, madame de Pompadour y madame du Barry,
la fábrica pudo contar con artistas de primera fila como el orfebre
real Claude Duplessis, los escultores Claude-Michel Clodion y Jean-Antoine
Houdon y los pintores Jean-Baptiste Oudry y François Boucher. Pasado
un cierto tiempo, Sèvres eclipsaría a Meissen en los dictados de la
moda en porcelana.Sèvres producía figuras vidriadas y de biscuit
y sus flores de porcelana, modeladas con gran realismo, con tallo de
metal, que se colocaban en grandes floreros esmaltados con flores,
se convirtieron en una de las especialidades. Los motivos florales
—pintados en cestas, en bouquets o formando guirnaldas—
estuvieron siempre entre los adornos favoritos, bien en sutiles
monocromías, bien en una rica paleta cromática. En porcelana blanca
se pintaban también pájaros, paisajes y, más adelante, temas
clásicos, por lo general en zonas
acotadas y sobre
fondo coloreado.Sèvres desarrolló tonalidades especiales: azul
oscuro, el gros bleu o bleu lapis; turquesa, el
bleu celeste, un rosa claro o rose Pompadour, verde y
amarillo. Los fondos coloreados podían ser veteados o jaspeados en
oro. La década de 1770 fue testigo de cómo la frivolidad del rococó
daba paso a la elegancia neoclásica. Un paso más en el desarrollo de
la porcelana fue la elaboración de placas esmaltadas con flores para
incrustar en los muebles más lujosos y otra de las innovaciones fue
la decoración `de joyería'.Para entonces Sèvres ya fabricaba
porcelana de pasta dura, tras el descubrimiento de yacimientos de
caolín en la zona del Lemosín; sin embargo, la pasta blanda no dejó
de fabricarse hasta comienzos del siglo XIX, en que, tras la
depresión económica producida por la Revolución Francesa, el hábil
director Alexandre Brogniart restableció el buen hacer de Sèvres,
que para entonces era fábrica imperial. Se pintaron entonces
magníficas vajillas con paisajes o escenas de gusto patriótico en
los que predominaban los fondos de colores oscuros con profusión de
dorados. Durante el siglo XIX Sèvres mantuvo el liderazgo técnico y
artístico contratando escultores y artistas sobresalientes, pero en
el siglo XX se volvió a la fabricación de piezas de estilo
dieciochesco. |
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La fábrica que el
marqués Carlo Ginori fundó en Doccia, cerca de Florencia, produjo
porcelanas de carácter escultural —jarras con pico en forma de
serpiente y platos con bordes muy elaborados— cubiertas muchas de
ellas con un barniz opaco derivado del óxido de estaño. Entre las
figuras realizadas hay grandes grupos de temática religiosa y piezas
clásicas y mitológicas de estilo barroco. Durante el siglo XIX
Doccia se dedicó a reproducir los modelos primitivos hasta que en la
década de 1890 empezaron a aparecer grandes piezas de estilo Art
Nouveau; durante la década de 1950 logró una gran reputación por sus
diseños innovadores. |
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Limoges
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Limoges es la ciudad en Francia en donde
se hacen la porcelana de Limoges. No se pronuncia con un Limoge
singular, Limoges tiene siempre un S. La forma singular
es un Limoges, no un Limoge.
Limoges es una ciudad francesa con una
antiguedad de 2000 años localizada en las riveras del Rio Vienne,
alrededor de 160 millas al sur sudoeste de Paris. Es la capital del
Departamento de Haute-Vienne, de la region de Limousin, y la capital
de la Porcelana Real Francesa. A partir de 1771
comenzó a fabricarse en Limoges porcelana de pasta dura con caolín
de la zona. Bajo el patrocinio del conde de Artois (1773-1777) los
productos característicos fueron los servicios de té y otras piezas
con bordes festoneados en oro y con motivos florales naturalistas
pintados. En 1784 el rey adquirió la factoría y la unió a la de
Sèvres, pero luego se cerraría durante los años de la Revolución.
Más adelante se establecieron varias fábricas de porcelana en
Limoges, que continúa siendo el principal centro francés de
producción de porcelana. A finales del siglo XVII también otras
fábricas, sobre todo en París y sus alrededores, producían piezas de
gran calidad en pasta dura; la mayoría contaban con el patrocinio
del rey o de la nobleza y algunas se mantuvieron hasta bien entrado
el siglo XIX.
Limoges se ha convertido en el nombre genérico de la porcelana de
pasta dura que se produjo durante la 18 ª, 19 ª, y en el siglo 20 en
Limoges.
Es considerada
la mejor porcelana de pasta dura en el mundo debido a tres
características muy distintas. Los ingredientes esenciales son todos
naturales: el feldespato, cuarzo y caolín.
El intenso proceso de cocción se forma un
esmalte que no puede ser penetrado y hace que la porcelana una
exquisita forma de cerámica translúcida. El esmalte en una
antigua pieza de Limoges, más de cien años, que no muestran signos
de crujidos o resquebrajadura.
Si no se ha roto, una
antigua pieza de Limoges se verá tan bonito como lo hizo hoy el día
en que se produjo! (sólo no lo pongas en el lavavajillas).
La abundancia de mano de los artesanos llegaron y fijó el estándar
para los europeos y los estadounidenses a emular.
Estos artesanos han creado obras maestras de
piezas decorativas de arte a los objetos esenciales para el uso
diario.
La porcelana de Limoges
es una porcelana de la alta calidad que primero fue desarrollada en
China y utilizada más adelante en Europa. Esta porcelana dura de
Limoges utiliza la arcilla llamada Kaolin. La arcilla de Limoges
del caolín es blanco translúcido, durable, no poroso y blanco puro.
consiste principalmente en el óxido del silicio y el óxido de
aluminio, con un contenido bajo del óxido del hierro y de otros
óxidos metálicos La porcelana de Limoges es una clase especial de
cerámica hecha con el caolín de la arcilla que es endurecido por el
calor. Moler, tamizar, y amasar la arcilla es un proceso
laborioso. La porcelana de Limoges por eso es a menudo muy translúcida y
lisa en textura.
La caja de Limoges es
una caja pintada a mano, pequeña hecha de porcelana de Limoges . La
caja con bisagras Limoges fue inventada en París a principios del
1700, y era popular entre la aristocracia francesa como
tabaqueras. Las cajas desaparecieron virtualmente alrededor de la
revolución francesa y volvieron otra vez a mediados del 1800. Luego
la gente comenzó a llevar sus píldoras en las cajas de Limoges. Las
tabaqueras de Limoges eran consideradas originalmente un detalle
elegante dentro del vestuario. Fueron usadas como una caja de
cigarrillos de lujo.
Estas cajas de
Limoges se utilizan ahora como regalos especiales.
Siguiendo una tradición de calidad y excelencia, la
creación de
la Porcelana Francesa Limoges es un proceso laborioso que
lleva mucho tiempo y que involucra cocimientos y
vidriados. La temperatura final de horneado de 14000C
es característica de Limoges, lo cual da un acabado blanco muy fino y fuerte.
La pintura de las cajas Limoges es una industria artesanal
que la trabajan mujeres jóvenes francesas, expertas en las
pinceladas finas que se requieren para este trabajo detallado.
Después de la pintura, las piezas se vuelven a cocer y finalmente se
montan meticulosamente los accesorios de metal en la caja terminada. Todo el proceso es manual, por lo que las pequeñas variaciones
son la norma y hacen que cada pieza sea una pieza realmente única.
Cada modelo se fabrica en cantidades muy limitadas y cada pieza es
individualmente numerada y firmada por los artistas o por el taller,
lo cual las hace extraordinarias y las convierte en piezas de
colección.

La historia de la porcelana Limoges inicio a mediados de
1750 cuando Jacques Turgot, el Ministro de Finanzas de el Rey
Luis XVI ayudo a la ciudad de Limoges con un edicto real
que le otorgaba la exclusividad para producir la Porcelana Real
para el Reino de Francia. La leyenda dice que el precursor de
las cajas de porcelana fue la marquesa de Pompadour, quien las pidió
como
regalos para sus amigas y amantes. Las cajas largas y angostas eran
estuches para agujas, las cuales eran escasas y costosas. Las
cajas en forma apropiada guardaban dedales y tijeras para el
bordado. Las cajas Limoges planas y redondas se usaban
como polveras o cajas de tabaco. En el siglo XIX y a principios del siglo XX, los alhajeros
Limoges estaban muy "A la Mode" y eran el articulo "indispensable"
para las damas francesas parisinas, quienes las usaban como
piezas de conversación de alcoba. Cuando recibían a sus amantes
para sus encuentros íntimos, comentaban lo bello y tristemente
vació que estaba su alhajero Limoges. En la siguiente visita, el
amante no se olvidaría de traer un anillo, un brazalete o un
collar para hacer que su dama brillara y estuviera de
humor para el amor.
Estas cajas pequeñas se pusieron de moda y se hicieron famosas cuando Josefina, la esposa de
Napoleón Emperatriz
del Imperio Francés comenzó a coleccionarlas. Después de ella, toda la realeza de Europa
empezó coleccionar
las cajas Limoges. El Zar de Rusia hizo un pedido de una serie de
huevos al joyero Fabergé, como regalo y símbolo de fertilidad para
la Emperatriz de Rusia.
Hoy en Francia, las vajillas Limoges se han convertido en una
tradición francesa como regalo de bodas y un articulo "obligatorio" de
las listas de regalos nupciales. Las cajas Limoges y los alhajeros
Limoges se coleccionan en todo el mundo, sin embargo, son mucho
mas que un articulo de colección pues cada caja de porcelana Limoges
conlleva un valioso mensaje muy personal. Simbolizan los momentos
positivos e importantes de nuestra vida: El amor, la pasión, la
celebración de los días festivos... ? con estilo francés elegante,
distinguido y romántico! Sinclair Limoges cuenta con una increible
colección de
vajillas finas de porcelana Limoges, alhajeros Limoges de primera
clase y la mas grande colección de cajas intrincadas Limoges para que
usted exprese sus sentimientos en cada momento.
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La fábrica de porcelanas de Chelsea
(c. 1745-1784) se hizo con el liderazgo gracias a sus elegantes
diseños y a las piezas decorativas en versiones sencillas, al gusto
inglés, de los modelos rococó y orientales que se fabricaban en el
continente, aparte de producir juegos de té, de café y vajillas,
basados muchos de ellos en la forma de los objetos de plata. Entre
los productos más característicos de Chelsea se incluyen las soperas
con forma de animales o vegetales, los platos con motivos botánicos
y los juguetes u objetos pequeños, como perfumadores, dijes y
cajitas de rapé. En 1769 la fábrica fue comprada por William
Duesbury, de Derby, y tras un periodo de producción conjunta, la
Chelsea-Derby cerró sus puertas.
La pasta que desarrolló Bow
(1744-1776) incorporaba ceniza de huesos y era más dura que otras de
su misma época, lo cual permitía la elaboración con éxito de piezas
de gran tamaño como jarrones o fuentes. Para los patrones de la
época, Bow era una gran empresa que surtía el mercado de clase media
con su producción de piezas en azul-y-blanco de estilo oriental
desde su fábrica de Nuevo Cantón. También destacaron sus piezas
pintadas al estilo kakiemon japonés, al igual que las
figurillas de personajes del teatro y las conmemorativas. Bow fue la
primera fábrica en explotar la técnica de la decoración calcada en
la porcelana.
Las vajillas en azul-y-blanco de
Worcester, decoradas con motivos orientales y europeos, se
produjeron en serie mediante la técnica de la decoración calcada.
También las piezas pintadas con múltiples colores extendieron la
fama e influencia de esta fábrica. Tras diversos cambios en la
dirección de la empresa, Worcester adaptó su producción al estilo
neoclásico de finales del siglo XVIII y principios del XIX, y más
tarde se mantuvo en la vanguardia de la cerámica decimonónica con
novedades como piezas para joyería, decoración perforada y
japonaiseries. Pero lo que mantuvo el alto nivel de Worcester
fue la contratación de célebres pintores de porcelana.
Entre las fábricas inglesas que surgieron en el siglo XVIII se
encontraban la de Lowestoft (1757-1802), famosa por sus objetos
policromados, así como por las piezas en azul-y-blanco; la de
Longton Hall (1749-1760), con piezas notablemente moldeadas y
figurillas de frágil pasta blanda; la de Derby (1750-1748),
especializada en la producción de figuras, pero que también
realizaba vajillas y objetos de decoración; la de Coalport, que
primero adquirió fama por las vajillas, pero después también por las
piezas decorativas con incrustaciones florales, y las de Liverpool y
Caughley, muy influenciadas por Worcester. La porcelana de pasta
blanda de Nantgarw y la de Swansea de comienzos del siglo XIX
destacan por su decoración pintada.
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Satsuma |
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Las características de la cerámica Satsuma son ricos
adornos de oro y policromía de colores en un suave, de color marfil,
crackled esmalte.
Típicos de la decoración de la cerámica Satsuma es el uso de Gosu
azul, un azul muy saturado esmalte. La técnica de Gosu azul
se desarrolló en el siglo XIX.. Satsuma porcelana se ha localizado a
17 del siglo XX Japón, tomando su nombre de la provincia
meridional de la isla de Kyushu. Curiosamente, este tipo de cerámica
fue desarrollada por ceramistas coreanos.
Usted
escuchará Satsuma, alternativamente, a que se refiere como
"cerámica" y "porcelana" pero en realidad es en algún punto
intermedio.
Este
tipo de porcelana, se produce a temperaturas más bajas que la
porcelana, pero las temperaturas más altas de lo que se suelen
utilizar para hacer la cerámica.
Después
de Japón de la invasión de Corea en los 17 del siglo XX,
el Príncipe de Satsuma que alfareros procedentes de Corea, donde se
estableció un famoso horno para hacer cerámica.
El actual
patrocinio de la familia del príncipe, la familia es la Shimazu
daimyos (señores feudales) en el momento que dio lugar a la gran
popularidad de porcelana Satsuma..
Producción de cerámica Satsuma ya no se limita a una zona de Japón.
De hecho,
usted encontrará tres grandes hornos o Yakis, que incluye un famoso
en Kioto..
Satsuma era y todavía es de color marrón arcilla, la cerámica y hoy
conserva el cuerpo de color crema y crackled mirada.
Muchas
piezas incluyen una marca de color azul profundo, las llamadas "Goso
azul". Expertos
cuota que usted puede decir cuando una pieza de cerámica Satsuma
hizo determinadas características. Por ejemplo, la Satsuma que se
realiza en Kyoto será ligero en el cuerpo de color, que estaba cerca
de el color de la crema que Satsuma en Kyushu, en el tono es más
oscuro.
Todos los
Satsuma cerámica tiene lo que se denomina "crepitación", que son las
multas que atraviesan las líneas de la cerámica en una matriz patrón
aleatorio, el resultado de los cristales y el proceso de cocción del
horno.Satsuma cerámica en Kyushu ha hecho más pronunciada crepitar
que es más oscuro.
La familia
Shimzu presenta el mundo a sus piezas de barro hermosa en la
Exposición Internacional de París de 1867.
Atraídos por
su fina artesanía y magníficos diseños, Satsuma la porcelana fue un
éxito instantáneo y su debut en la Exposición Internacional de París
creado una demanda de la cerámica en Europa.
No pasó
mucho tiempo antes de que un fuerte mercado de exportación
desarrollados. Satsuma cerámica antigua conserva un gran valor y
antigüedades son muy apreciados. Si está de compras para Satsuma
porcelana antigua, asegúrese de consultar y de expertos para
asegurarse de que está obteniendo realmente lo que pagó
El primer coreano alfareros hecho sencillo pero elegante cerámica de
arcilla que se utilizó en el altamente estructurado ceremonia
japonesa del té.
Las
piezas tienden a ser pequeñas, por lo que fueron usados como
incensarios y cajas, tarros de agua, floreros y para su uso en el
Ikebana, el arte japonés de arreglos florales.
La
primera se caracteriza por buques de un cuerpo de color crema,
cubierto por un barniz, por lo general de color amarillo.
Los
alfareros de Satsuma decorativas comenzaron a utilizar enfoques de
su arte en respuesta a la competencia de porcelana Imari.
Porcelana Imari También se hizo en la isla de Kyushu, en el área de
Arita.
Cerca del final del siglo 18, tot quieren perder a los
consumidores de los alfareros Imari, un famoso ceramista japonés
llamado Ninsei el aprendizaje de las técnicas de Imari.
Que a su vez enseñó el Satsuma artistas cómo decorar su cerámica
plain utilizando colores diferentes de esmalte, así como el oro.
Satsuma
porcelana de hoy muestra fuerte, densamente aplicarse colores.
Patrones
populares incluía diseños florales, motivos geométricos como el
siempre popular dragón y fénix diseños.
Con la
llegada del siglo 19, los paisajes y la vida-al igual que
las cifras se volvieron más comunes.
Las
características del cuerpo son a veces útiles para determinar cuando
un pedazo de Satsuma se hizo. Los productos de Kyoto, a menudo
muestran un ligero blanco crema cuerpo mientras que la Satsuma de
Kyushu tiene un tono algo más oscuro y más fuerte crepitar líneas en
el esmalte. |
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La porcelana es un material noble que
permite acabados muy delicados a los que hay que prestar especial
atención. Usted puede mover y limpiar sus esculturas sin miedo, aquí
le mostramos como lo hacemos nosotros después de años de
experiencia.
Cambio de ubicación y traslado: Cómo levantar una pieza
Debe alzar la escultura con las dos manos, preferentemente asiéndola
por la base, de forma que quede sujeta de modo firme y estable.
Aspectos a tener en cuenta:· Nunca levante la pieza sujetándola únicamente por la cabeza,
extremidades o partes salientes.
· Evite presionar sobre flores, tules o partes pequeñas y
delicadas.
· Debe prestar atención a las prendas o joyas que usted lleve y
que se puedan enganchar en las partes más delicadas de la
escultura.
· Tenga cuidado con los bordes de los estantes, salientes u otros
objetos que estén alrededor de la escultura, ya que podrían
golpearla. |
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Porcelana,
reflejo de costumbres en el siglo XVIII. |
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Esta cerámica
durísima, de pasta blanca transparente, fue una verdadera pasión en
el siglo XVIII. Todo tipo de objetos poblaron los salones
manufacturados en porcelana: jarras, palanganas, juegos de te, café,
chocolate, toda la vajilla necesaria para comer, candelabros,
arañas, pipas, puños de puertas y bastones, chimeneas, apliques
planos de porcelana en los muebles, juegos de toilette e incluso
habitaciones enteras recubiertas de este material. Las planchas de
porcelana se sostenían con marcos de bronce dorado, continuando la
tradición Rococó de relacionar materias diversas.La historia de la
porcelana comienza en China en el siglo II DC y fue Marco Polo el
que la hace famosa en Occidente. Desde ese momento, las
especulaciones y leyendas sobre su composición son enormes pero será
recién en 1709 que Johann Bottzer, joven alquimista del Rey Augusto
I, descubrirá su secreto: la calidad especial de la tierra, el
caolín aliado a los feldespatos. Debido a que Occidente tardó tres
siglos en obtener
una porcelana aceptable, la que se importaba de Oriente acostumbró a
los europeos en el gusto por las “chinerías”. Los temas y motivos
exóticos, la decoración extraña, los trajes de los personajes y los
paisajes orientales, fueron apreciados y copiados hasta 1735 en que
esta moda declinó. Etienne-Maurice Falconet fue director de la
sección
de escultura de Sevres y dispuso que los biscuit fueran elaborados
por los escultores del siglo XVIII: Duplessis, Pigalle, Lemoyne,
Houdon y el propio Falconet modelaron para la Manufactura
dándole a este género una gran dignidad plástica. Los objetos de
porcelana contribuyeron enormemente al placer, a la fiesta galante
en la que se comía, se reía y se amaba alegremente con la ingenua
convicción, de que el estado de todas las cosas no sería nunca
alterado.
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