El piano es uno de los instrumentos con más evolución en la historia de la música. Actualmente uno de los más complejos en construir, eso lo transforma en susceptible de desajustes en su maquinaria y componentes, como así en la afinación.

Desde la antigüedad hasta el piano de Cristofori:

 

Para conocer el origen del instrumento que nos ocupa debemos remontarnos a la consideración de algunos otros instrumentos musicales más antiguos de los cuales el piano es, de alguna manera, una evolución.

 

El más antiguo instrumento musical que inicia la línea evolutiva que culmina en lo que hoy conocemos como piano es la Cítara. Este instrumento es originario de Africa y del sudeste de Asia y se remonta a la Edad de Bronce (alrededor del año 3000 a.C.). Consistía en un conjunto de cuerdas dispuestas a cierta altura sobre una pequeña tabla, que eran puestas a vibrar mediante las uñas de los dedos o algún otro elemento punzante.

 

Utilicemos un poco nuestra imaginación y tratemos de pensar en un instrumento musical que sea como una gran cítara, con una gran cantidad de cuerdas que, en lugar de ser puestas a vibrar por las uñas de los dedos o por algún elemento punzante, son puestas a vibrar mediante la percusión de un pequeño martillo sobre las mismas. El instrumento imaginado será un piano.

 

Un instrumento posterior a la cítara, aunque con ligeras variaciones, fue el Monocordio (observe su fotografía en la página cinco del libro "Piano"). Su construcción se basaba en la colocación de una sola cuerda (de allí su nombre: Mono=Una, Cordio=Cuerda), considerablemente más larga que las de la cítara, vibrando sobre una pequeña caja de resonancia construida de madera. Sobre este instrumento fue que Pitágoras, el famoso filósofo griego, realizó sus estudios sobre las relaciones entre los intervalos musicales, entre otros.

 

El siguiente paso evolutivo lo constituyó el Salterio, un instrumento construido sobre los principios de la cítara pero con una forma trapezoidal en función de las distintas longitudes de sus cuerdas. Poseía una rudimentaria tabla armónica y pequeños puentes tonales. La forma trapezoidal del salterio es la que más tarde se hace presente en el diseño de los primeros harpiscordios.

 

Una variación del salterio la encontramos en el Dulcimer que, siguiendo básicamente los mismos principios de construcción que el salterio, estaba pensado para que sus cuerdas no sean tocadas con las manos o con algún elemento punzante sino para que sean percutidas.

 

El piano tal cual lo conocemos hoy en día se basa, entonces, en los principios de construcción de los instrumentos mencionados, cuyas cuerdas no son ya tocadas con las manos sino percutidas por martillos.

 

Hay una serie de elementos constitutivos de todos ellos que, si bien han ido variando de forma, tamaño y material de construcción, se hallan presentes en el piano. Estos elementos se pueden resumir en los siguientes: un bastidor, esqueleto o estructura, un variado número de cuerdas tensadas a través de él que vibran a una determinada altura de una tabla o caja que se ocupa de amplificar su sonido. En los instrumentos más antiguos, salvo en el Dulcimer, estas cuerdas, afinadas convenientemente y de muy distintas maneras a lo largo de la historia y de las regiones geográficas, son tocadas con los dedos.

 

La idea de interponer algún tipo de aparato mecánico entre las cuerdas y los dedos, de tal modo que aquellas no tengan ya que tocarse directamente con los dedos, no es tan antigua y conforma uno de los últimos pasos en la evolución del piano. Se supone que los primeros intentos en este sentido tuvieron lugar alrededor de los siglos XII y XIII.

 

Entre estos instrumentos encontramos al Clavicordio, un instrumento en el cual las cuerdas eran puestas a vibrar mediante un pequeño clavo o aguja metálico. Este clavo o aguja era puesto en movimiento desde un teclado accionado por los dedos. Este teclado, mediante sistemas más o menos complejos de piezas de madera o metal, resortes y paños, transmitía su movimiento al clavo o aguja. Este último "enganchaba" la cuerda y la liberaba inmediatamente poniéndola a vibrar.

 

Un desarrollo posterior aunque contemporáneo al Clavicordio produjo un instrumento llamado Harpiscordio. La diferencia que encontramos entre ambos es que en este último las cuerdas eran puestas a vibrar mediante un plectro o con la nervadura de plumas de aves.

 

Alrededor del año 1695 un italiano llamado Bartolomeo Cristofori comenzó a construir un instrumento que, aunque básicamente era de una especie similar al Clavicordio y al Harpiscordio, incluía en el diseño de su mecanismo un concepto revolucionario.

Puesto que tanto el Clavicordio como el Harpiscordio ponían a vibrar las cuerdas mediante algún tipo de púa o plectro, las cuerdas comenzaban a vibrar siempre con el mismo volumen y tono independientemente de cuan rápida o lentamente se presionaran las teclas.

 

En el instrumento desarrollado por Cristofori el elemento que ponía las cuerdas a vibrar era una pieza de madera con la forma de un martillo cuya punta estaba recubierta de cuero. Esto no producía un sonido metálico y estridente como en el Clavicordio y el Harpiscordio sino un sonido mucho más dulce y sostenido.

 

Además, el mencionado martillo tenía un sistema de escape mediante el cual era posible variar tanto el volumen como así también el tono del sonido. En este instrumento estaba notablemente aumentada la capacidad expresiva musical ya que en él no era solamente posible producir un determinado sonido siempre al mismo volumen y tono, como se mencionó acerca de los dos instrumentos que anteceden al piano, sino que también era posible producir sonidos con más o menos volumen que otros y producir una muy ligera variación tonal. Y todo esto, claro está, era posible hacerlo desde el teclado, según como éste se tocara.

 

Movimientos rápidos y bruscos de la tecla producían sonidos de gran volumen y brillantes; movimientos lentos y apaciguados producían sonidos de menor volumen y más dulces en cuanto al tono.

 

Este fue entonces el primer piano que se construyó. El señor Bartolomeo Cristofori lo llamó "Forte-Piano", nombre que no significaba nada más que hacer referencia a lo que acabamos de decir como sus principales características: que el instrumento podía producir sonidos fuertes (forte) y suaves (piano). Hoy en día utilizamos más comúnmente la palabra Piano para referirnos a este instrumento.

 

Bartolomeo Cristofori construyó tres pianos en toda su vida, el más antiguo de los cuales se conserva en el Museo Metropolitano de Arte de New York y data de 1720.

 

Desde los primeros pianos del italiano hasta los pianos actuales muchas mejoras y avances se han hecho, pero el concepto y la idea fundamental para su construcción continúan siendo las mismas.

Se han optimizado materiales para lograr una mejor calidad de sonido, se ha aumentado paulatinamente el número de notas para ampliar la capacidad musical del instrumento y se ha mejorado el diseño para lograr una mejor perfomance.  Pero el concepto fundamental de Forte-Piano como un instrumento capaz de lograr sonidos fuertes y suaves permanece siendo el mismo.

 

Curiosidad: El Piano-Forte dejó de llamarse "Forte" cuando empezó a ser realmente "Forte"

 

 

Desde el piano de Cristofori hasta el piano moderno:

 

Como recientemente mencionamos, el piano de Cristofori fue el primero en poseer un sistema de mecanismo con martillo que podía lograr tanto sonidos fuertes como suaves. En 1711 Scipione Maffei describe uno de los primeros pianos de Cristofori como un "harpiscordio (gravicémbalo) con fuerte y suave".

 

Hacia 1726 Cristofori introduce un nuevo elemento en sus pianos, el sistema "una corda" que permanece hasta nuestros días. Se basaba en la posibilidad de permitir al ejecutante mediante un comando especial desplazar el mecanismo de tal modo que cada martillo golpee sobre una menor cantidad de cuerdas de lo que habitualmente hace para lograr un sonido muy suave.

 

En los pianos modernos actuales el "una corda" permite que el martillo del piano golpee sobre solo una cuerda de cada grupo. Las primeras composiciones específicas para pianos hacen su aparición en 1732. Son las famosas 12 sonatas para piano de Giustini.

 

Juan Sebastián Bach toma contacto por primera vez con un piano hacia el año 1750. El piano estaba construido por Gottfried Silbermann quien construía pianos desde 1725.

 

Este señor era un constructor de órganos de la ciudad de Freiberg, en Saxonia. Tomó contacto con el piano de Cristofori hacia finales de la década del 20 lo que lo movió a construir los suyos propios. Bach se puso en contacto con él y le pidió que alivianara el mecanismo y que reforzara el volumen del sonido en las octavas superiores. Silbermann concretó el pedido lo que produjo que Bach se convirtiera en Agente de ventas de estos pianos.

 

Desde el taller de Gottfried Silbermann se desarrollaron las famosas escuelas de construcción de pianos conocidas como la "Escuela alemana" y la "Escuela inglesa".

 

Dos discípulos de Silbermann llamados Johannes Zumpe y Americus Backers emigraron a Londres donde desarrollaron un piano que poseía el mismo mecanismo que el de Cristofori aunque con notables modificaciones. Este mecanismo evolucionado fue el más tarde se llamó "Mecanismo inglés".

 

Otro discípulo de Silbermann llamado Stein, tal vez el más notable de ellos, realizó otras variantes al mecanismo original de un diseñador llamado Schroter. Este mecanismo fue el que más tarde se conoció como "Mecanismo alemán o Vienes".

 

Entre los años 1760 a 1830 hubo una gran expansión en la construcción de pianos. En 1762 se produce el primer concierto de piano en toda la historia realizado por Henry Walsh en Dublin.

El piano cuadrado, una variante especial del piano de cola, hace su debut en 1776 por construcción de Sebastián Erard.

 

En 1773 se publican las famosa Sonatas para piano Op. 2 de Muzio Clementi que intentan utilizar al máximo los recursos del piano. En 1775 se construye el primer piano en los Estados Unidos de América en una fábrica instalada en Filadelfia.

 

En 1795 se desarrolla en Londres en primer piano vertical. Su diseñador era William Stodart.

 

En 1808 Sebastián Erard, un diseñador de pianos Francés de origen alemán, patenta su famoso mecanismo de simple repetición y presenta el agrafe que permitía permanecer a las cuerdas en su exacto lugar luego del golpe de martillo. En 1810 Sebastián diseña el mecanismo de pedales tal como llega hasta nuestros días. En 1822 introduce su mecanismo de doble repetición que permitía una gran velocidad de repetición entre sus teclas.

 

En el año 1828 Ignaz Bösendorfer funda su fábrica en Austria. Estos pianos se encuentran actualmente entre los más destacados del mundo. El año 1853 marca un hito en lo que se refiere a formación de fábricas de pianos que hoy son de renombre.

 

El alemán Heinrich Steinweg emigra a los Estados Unidos de América y funda Steinway and Sons en New York.

 

Julius Blüthner funda su fábrica en Leipzig y Carl Bechstein hace lo suyo en Berlín.

 

En 1863 Steinway diseña y construye el piano vertical moderno con cuerdas cruzadas y una sola tabla armónica. En 1874 perfecciona el Pedal Sostenuto.

En ese mismo año J. Blüthner patenta su famoso sistema aliquot que incrementa la resonancia de las cuerdas al introducir una cuarta cuerda adicional a cada grupo de tres, aunque más elevada. Esta cuerda no es percutida por el martillo sino que vibra en simpatía.

 

En 1880 Steinway abre una sucursal en Hamburgo comenzando a pelear el mercado europeo con sus dos fuertes contrincantes: Bechstein y Blüthner.

 

A partir de ese año ya se puede hablar de piano moderno, tal como lo conocemos hoy en día. Si bien encontramos desarrollos posteriores de diseño, estos no han sido revolucionarios.

 

 

El Piano moderno:

 

Características, propiedades y modelos

 

Cuando hablamos del piano moderno nos referimos fundamentalmente a los pianos diseñados y construidos desde la última década del siglo pasado hasta el presente. Si bien este período de tiempo es muy amplio, los pianos que se construyeron en él pueden considerarse en conjunto puesto que las variaciones de diseño y materiales han sido menores.

 

Dentro de los pianos modernos encontramos dos grandes grupos:

  • Pianos verticales

  • Pianos de Cola

Los Pianos Verticales se caracterizan por poseer el arpa, las cuerdas y los martillos perpendiculares al piso. Como resultado de esto nos encontramos con un piano en el cual su apariencia exterior es la de un mueble "parado".

 

Los Pianos de Cola se caracterizan por poseer el arpa, las cuerdas y los martillos paralelos al piso. En este caso el tipo de mueble resultante esta "acostado" y el mueble en su parte posterior tiene forma de cola.

 

Dentro de los Pianos Verticales nos encontramos con muebles de distintos tamaños. De aquí que pueda hablarse de distintos modelos genéricos de Pianos verticales.

 

Estos se pueden resumir en los siguientes cuatro grupos:

  • Vertical Grande o antiguo (mal llamado "de concierto"), de más de 140 cm de altura

  • Vertical de Estudio. De 110 a 139 cm de altura

  • Vertical Consola. De 98 a 109 cm de altura

  • Vertical Espineta. Menores de 98 cm de altura

 

Independientemente del tamaño también podemos clasificar a los pianos según la altura relativa del mecanismo con respecto al teclado.

Así en los Verticales grandes encontramos mecanismos posicionados por encima de la altura del teclado y con alturas que van desde los 26 hasta los 40 cm.

En los Verticales de Estudio, también con mecanismos posicionados por encima de la altura del teclado, encontramos mecanismos que van desde los 18 a los 25 cm de altura.

En los Verticales Consola habitualmente encontramos mecanismos compactos posicionados sobre la altura del teclado.

Por último, en los Verticales Espinetas el mecanismo se halla por debajo de la altura del teclado.

 

También pueden encontrarse, especialmente en las medidas de Pianos Verticales Grandes o de Estudio, un tipo de piano muy antiguo llamado "a bayoneta". Este tipo de piano se caracteriza por poseer los apagadores situados por encima de la altura de los martillos y comandados por una serie de alambres al modo de bayonetas.

 

En cuanto a los Pianos de Cola también encontramos entre ellos distintos tamaños, con lo cual también se los puede agrupar en grupos genéricos que en este caso son cinco, a saber:

  • de Cola Mignon. Hasta 130 cm de largo

  • de ¼ Cola. De 131 hasta 189 cm de largo

  • de ½ Cola. De 190 hasta 225 cm de largo

  • de ¾ Cola. De 226 hasta 255 cm de largo

  • de Gran Cola. Superiores a 256 cm de largo

 

Otra clasificación que habitualmente se realiza con los pianos, independientemente que sean estos verticales o de cola, es su número o cantidad de notas o teclas. Entre los pianos modernos construidos dentro del período ya especificado se encuentran dos grandes grupos:

  • Pianos de 85 Notas

  • Pianos de 88 Notas

Generalmente el número o cantidad de notas nos da solamente una referencia aproximada a la edad del piano. Sin generalizar se puede decir que la mayoría de los pianos construidos entre fines del siglo XIX y la primera década del siglo XX tenían 85 notas. Luego de ese período los pianos se construyeron y aún hoy se construyen con 88 notas. Sin embargo, encontramos algunos fabricantes de pianos como Steinway & Sons, que construían pianos de 88 notas ya desde los últimos años del siglo XIX.

 

Otro grupo importante de pianos, independientemente que sean estos verticales o de cola, son los llamados pianos "pianolas" los cuales mediante un complejo sistema de fuelles de aire en el pasado o mediante un complejo sistema computarizado en la actualidad, son capaces de ejecutar por sí solos una pieza musical. En los pianos antiguos la música para reproducir en las pianolas venía grabada en "rollos". En la actualidad vienen grabadas en disquetes o CD-ROM.

LA CUERDA


La cuerda es el componente más importante del piano. En definitiva es el elemento generador del sonido. Todas las características esenciales del sonido del piano están en la cuerda, el resto de los elementos que determinan el sonido del piano son también de mucha importancia, pero están en función de la cuerda y actúan solamente como potenciadores de la resonancia o del timbre (tabla armónica).

Suele olvidarse con frecuencia la importancia de la cuerda en el sonido del piano en favor de otros elementos, como la calidad de las maderas o del mecanismo. En realidad, en el piano todo es importante, pero sobre todo lo que es esencial es que todos los componentes del piano estén perfectamente conjugados y equilibrados entre sí. Debe existir un equilibrio entre todas sus partes para que todo el instrumento sea un conjunto armonioso. Cada elemento del piano juega su papel, y a la cuerda, como se ha dicho, le corresponde el de generador del sonido.

 

Así entonces, entraremos en el estudio de la cuerda:

 

 

 

1. PUNTO DE ATAQUE

El piano nace en la mesa de diseño del constructor. Es ahí donde se hacen todos los cálculos y se elaboran todos los planos para la futura construcción. El primer plano que se elabora es precisamente el de la cuerda.

Se empieza por trazar la línea de punto de ataque. Se trata de una línea virtual que no aparecerá en el instrumento real, y que sin embargo es la línea maestra que determina la disposición del resto de los elementos del piano.


El punto de ataque es el lugar de la cuerda donde el martillo del mecanismo la percute. Está situado en un lugar entre los extremos de la cuerda que se calcula como una proporción. Esta proporción no es la misma para todas las notas del piano sino que mantiene una progresión de la nota más grave a la más aguda.

 

En el piano moderno estas proporciones son:


 

·        De la nota más grave hasta el Do central (Do3) se mantiene a un-octavo, es decir, dividiendo la cuerda en ocho partes, el punto de ataque se halla en el lugar de la cuerda que dista una parte hacia un extremo y siete hacia el otro.

·        en el Do4 un-noveno (1/9)

·        en el Do5 un-décimo (1/10)

·        en el Do6 un-doceavo (1/12)

·        en el Do7 un-catorceavo (1/14)

 

El punto de ataque es de vital importancia para el sonido. Existen diferentes teorías respecto a la idoneidad de su ubicación, sin embargo, tradicionalmente el fabricante se ha guiado más por criterios empíricos que teóricos. La teoría ha reforzado los resultados empíricos, no al revés.
Las proporciones que se han citado son las que generalmente encontramos en el piano moderno, ahora bien, dado que el piano es fruto de una evolución de 300 años, no es extraño encontrar en instrumentos "históricos" disposiciones del punto de ataque de lo más variado.
Fundamentalmente, el punto de ataque influye en dos aspectos:

En la producción de los armónicos naturales de la cuerda: se pueden potenciar, o anular, determinados armónicos segán la posición del punto de ataque (volveremos sobre ello más adelante).

En el tiempo de permanencia del martillo sobre la cuerda después del impacto. La cuerda es más rígida al ataque del martillo en sus extremos que en el centro, de manera que cuanto más cerca de los extremos ataque el martillo a la cuerda mayor será la fuerza de rebote y por lo tanto más breve el contacto entre ambos. Esto junto con la dureza del propio martillo (también se verá más adelante) afecta decisivamente en el sonido.

 

 

 

2. MATERIAL

La evolución del piano desde su invención en 1711 hasta hoy ha ido paralela a la evolución musical. El piano fue aumentando en tesitura y en potencia sonora para adaptarlo a las nuevas formaciones orquestales cada vez más amplias. El primer paso consistió en aumentar el número de cuerdas por nota hasta triplicarlo (los primeros pianos, que no eran otra cosa que un clavicémbalo con el mecanismo transformado, a cada nota le correspondía una sola cuerda). Sin embargo, el paso definitivo en la transformación del piano se dio a comienzos de siglo XIX con el cambio del material empleado en la fabricación de cuerda. Hasta entonces se empleaba el alambre de hierro, o bien latón, cuya fabricación era relativamente sencilla. Pero estos materiales son blandos y no soportan tensiones demasiado elevadas. El cambio consistió en emplear cuerda de acero, la cual soporta tensiones mucho más elevadas con el consiguiente aumento en la potencia de sonido.

 

El material que se emplea actualmente en la fabricación de cuerda de piano es, pues, el acero con un contenido de carbono de alrededor del 1%. Existe una relativamente amplia variedad de calidades de cuerda en función de su proceso de fabricación así como de su contenido de carbono. El resultado es notorio en la calidad del sonido y también en su resistencia a la ruptura.

Sin duda se sabe cuan frustrante resulta la ruptura de cuerdas que típicamente ocurre en las cuerdas finas de los tiples. La cuerda ideal sería, en principio, aquella cuya dureza garantice su estabilidad a la rotura y cuya manufactura asegure que la cuerda es, en toda su longitud, un cilindro perfecto. Este último aspecto es importante de cara a la afinación como se verá más adelante.

 

A la cuerda de piano no se le da ningún tratamiento contra el óxido ya que esto afectaría negativamente al sonido, de modo que también es típico encontrar pianos con la cuerda oxidada por falta de prevención.

La introducción de la cuerda de acero en la fabricación del piano trajo consigo una serie de importantes cambios que transformaron rápidamente el instrumento, de tal manera que el piano moderno (a partir de 1850), si bien sigue fiel al concepto de su invención, poco tiene que ver con aquel clavicémbalo de mecanismo modificado que inventó Cristofori en 1711. Estos cambios se irán viendo con detalle a medida que hablemos de cada una de las partes del piano, pero a modo de resumen los cambios más importantes fueron:
 

  • Empleo de una placa metálica de fundición para resistir la mayor presión del cordaje.
  • Aumento de las dimensiones de la tabla de resonancia, tanto en área como en grosor.
  • Aumento de las dimensiones de la maquinaria y consiguientemente del "peso" de teclado.
  • Aumento de la tesitura del teclado.
  • Aumento en general de todas las dimensiones del piano.
 

 

 

3. PROPIEDADES FISICAS

Una vez establecida la línea de puntos de ataque y la correspondientes proporciones de cuerda a ambos lados de la misma, el constructor debe abordar la tarea de asignar a cada cuerda sus medidas de grosor y longitud. Para comprender mejor los criterios  en los que se apoya el constructor en sus cálculos, conviene hacer un repaso de las propiedades generales de las cuerdas en tensión, que por otra parte son comunes a todos los instrumentos de cuerda.
 

3.1. Frecuencia

Cuando se golpea una cuerda en tensión, esta entra en vibración, es decir, oscila en movimiento periódico.



A esta oscilación se la denomina frecuencia, y su unidad de medida es el Hertz (abreviado: Hz). Un Hz es una oscilación completa por segundo. Así, cuando decimos que el La3 del piano está afinado a 440 Hz, significa que la cuerda realiza un movimiento oscilatorio de 440 ciclos cada segundo. Por tanto, la frecuencia es una medida de la velocidad del movimiento de la cuerda. A mayor velocidad, más agudo es el sonido, a menor velocidad, más grave. En el piano moderno, con su tesitura de 7 octavas y cuarto (88 notas), las frecuencias van desde los 27,5 Hz para el La más grave hasta los 4.186,0 Hz para el Do más agudo.
Todas las notas de la octava guardan entre sí relaciones de frecuencias, que en general son relaciones simples, por ejemplo:

  • Las octavas tienen una relación 1:2 que significa que una octava vibra al doble de Hz que su anterior más grave (por ejemplo: el La4 vibra a 880 Hz, el doble que el La3 que lo hace a 440 Hz).

  • Las quintas tienen una relación 2:3

  •  Las cuartas tienen una relación 3:4

  •  Las terceras tienen una relación 4:5

  • etc.

Cuando hablemos de la afinación del piano entraremos en detalle sobre las relaciones de frecuencias entre las 12 notas de la octava. De momento, de cara a la construcción del piano es suficiente saber que la afinación del piano se basa actualmente en el "temperamento igual" que establece que los semitonos de la octava guarden entre sí distancias exactamente iguales, lo cual se consigue repartiendo el intervalo de octava en doce partes iguales.


3.2. Tensión

Conocido el punto de ataque y las frecuencias a que deben sonar todas las cuerdas del piano, el siguiente paso es establecer la tensión general del cordaje. Cuando hablamos del material empleado en la fabricación de la cuerda, dijimos que con la adopción del acero para la fabricación de cuerda la tensión de la cuerda pudo aumentarse notablemente con respecto al alambre o latón empleados anteriormente. Esto con la intención de aumentar la potencia de sonido del piano. Actualmente la tensión de la cuerda está estandarizada entre los 70 y los 100 Kg. En general el valor de la tensión depende del tamaño del instrumento, de manera que a mayor tamaño de instrumento, mayor tensión. Sin embargo, este criterio no es universal, ya que la tensión de la cuerda además de influir en la potencia del sonido también determina otra propiedad de la cuerda denominada "inarmonicidad" de la cual hablaremos más adelante.


Otro criterio estandarizado en el piano moderno es la regularidad de la tensión para todas las cuerdas del piano. La finalidad es conseguir estabilidad a la afinación. Hasta la aparición del arpa metálica de fundición (alrededor de 1850), la tensión del cordaje seguía otros criterios, generalmente una disminución de la tensión hacia los tiples. Esto obedecía a dos razones: el tipo de cuerda empleado (alambre) no permitía tensiones demasiado elevadas en las cuerdas de los tiples, dado su reducido calibre. Y la estructura que debía soportar toda la tensión del cordaje, en ausencia del arpa metálica, era el propio barraje de madera. Hay que tener en cuenta que la suma de las tensiones de todas las cuerdas de un piano (alrededor de 220) alcanza en un piano moderno una tensión general que va de las 15 toneladas para un piano vertical de estudio hasta las 25 toneladas para un piano de concierto. En los pianos anteriores al siglo XIX la tensión general raramente superaba las 5 toneladas.

 

3.3. Longitud y diámetro de cuerda

 

El sonido que emite una cuerda (su frecuencia vibratoria) depende de la fuerza a la que está tensada y de las dimensiones de la cuerda (longitud y diámetro). Existe una fórmula matemática, denominada de Taylor, que relaciona los parámetros de las cuerdas en tensión.


 

 


Esta fórmula es la que emplea el constructor de pianos para calcular las longitudes y los diámetros de cuerda que debe asignar a cada nota del piano. Como a cada nota le corresponde una frecuencia específica y la tensión del cordaje se ha definido como constante para toda el arpa del piano, las únicas variables con las que cabe jugar son el diámetro y la longitud de cuerda.


Según la fórmula de Taylor, tanto si aumentamos la longitud de cuerda como si aumentamos su diámetro (o ambos), la frecuencia del sonido disminuye. Por esta razón, las cuerdas más gruesas y largas producen sonidos más graves, mientras que las cuerdas más finas y cortas producen sonidos más agudos. Además, la fórmula nos dice que si duplicamos exactamente la longitud de cuerda, o bien, duplicamos su diámetro, el sonido que obtenemos es exactamente la octava inferior.


El constructor de pianos tiene como condicionante para el diseño del arpa los calibres de cuerda disponibles que le ofrecen los fabricantes de cuerda. En función de estos calibres y de la aplicación de la fórmula de Taylor, además de una amplia experiencia empírica acumulada desde los antiguos fabricantes de instrumentos de teclado (clavicémbalos, clavicordios, etc.), el constructor de pianos solo tiene que distribuir de forma homogénea los calibres disponibles a lo ancho de toda el arpa y asignar a cada nota la longitud de cuerda correspondiente.


Los fabricantes de cuerda ponen a disposición del constructor de pianos unos 25 calibres de cuerda distintos que van de los 0.775 mm. hasta los 1,300 mm. en saltos de cuartos de milímetro. Normalmente, estos calibres se reparten en grupos de 4, 6 u 8 notas para cada diámetro. En la mayoría de instrumentos estos diámetros vienen especificados, o bien en el mismo puente de sonido, o bien en el clavijero de afinación. Existen distintos sistemas de numeración según el fabricante.


Un caso especial de cuerda es el bordón. Cuando según los cálculos se precisan cuerdas de diámetro superior a los 1,200 mm. aproximadamente, el constructor de pianos se ve obligado al empleo de bordones, los cuales se construyen entorchando hilo de cobre sobre la cuerda de acero. Con ello se consigue aumentar el diámetro de cuerda sin restarle elasticidad (cuando hablemos de la inarmonicidad de la cuerda se verá la importancia de este concepto).

 

Los bordones se emplean en todos los pianos en la región de los bajos debido a las restricciones que impone el tamaño del instrumento. De no emplearse los bordones, el tamaño del piano alcanzaría dimensiones imposibles. En los pianos modernos, por ejemplo, los bordones se emplean para las primeras 20 notas en un piano de concierto, o las primeras 26 de un media cola. o las primeras 33 de un pequeño vertical de estudio.

 

 

 

4. Fabricación de la cuerda de piano

El proceso de fabricación de la cuerda de piano es por "trefilado" que consiste en hacer pasar, estirando la cuerda de diámetro basto, a través de un agujero calibrado practicado en un disco de material más duro que la cuerda. Con ello se obtiene una cuerda de diámetro exactamente calibrado. Si este proceso se repite sucesivamente a través de agujeros cada vez más pequeños se obtendrán otros tantos calibres, así hasta obtener todos los necesarios para la fabricación del piano.

 

Para la manufactura del alambre y del latón, estos se trefilaban a través de discos de acero, pero para obtener cuerda de acero de la calidad necesaria para emplearla en un instrumento musical fue necesario trefilarla a través de discos de diamante o rubí (materiales más duros que el acero). Este procedimiento fue inventado en 1819 por Brockedon en el Reino Unido, y es el que se sigue empleando en la actualidad.

 

 

 

5. Prevención contra la oxidación de la cuerda

La oxidación de las cuerdas aparece normalmente por condensación de humedad. La situación típica que produce condensación es la que se da cuando el aire donde se encuentra el piano está cargado de humedad y después se enfría. El enfriamiento del aire hace que este disminuya su capacidad de disolución del vapor de agua, con lo cual se produce un "rocío" que se deposita sobre las cuerdas, oxidándolas. Esto ocurre siempre en las salas de concierto y en general donde se produzca una concentración humana puntual alrededor del piano. En esta situaciones hay un aumento de la temperatura ambiental y un aumento de la concentración del vapor de agua (humedad relativa) debido a la respiración del público. Cuando posteriormente la sala queda vacía, la temperatura disminuye y se produce el rocío.

 

La prevención contra esta situación es bien sencilla: cerrar el piano inmediatamente después del concierto. En general es una buena práctica cerrar siempre el piano después de su uso.

Otra situación que produce condensación de vapor de agua es el empleo de "butano" como calefacción. La combustión de cualquier gas produce vapor de agua y anhídrido de carbono. Al igual que en el caso anterior, cuando se apaga la estufa, disminuye la temperatura y aparece el rocío.

INTRODUCCIÓN:

 

El piano es uno de los instrumentos con más evolución en la historia de la música. Actualmente uno de los más complejos en construir, eso lo transforma en susceptible de desajustes en su maquinaria y componentes, como así en la afinación.

 

Aquí estudiaremos la forma de prevenir estos desajustes y el mantenimiento adecuado que debe realizarse, los cuales en su mayoría puede y debería llevarlos a cabo Ud. mismo. Aún así siempre debe acudirse a un técnico especializado cuando se trata del mantenimiento en cuanto a la afinación y ajuste de componentes internos del piano.

 

 

UBICACIÓN: 

 

· LA HABITACIÓN Y SU ENTORNO:

La mejor ubicación para el piano es el centro de una habitación en los casos de pianos de cola, y si se trata de uno vertical, próximo a una pared que separe dos habitaciones. De ser posible, evitar colocarlo junto a una pared que de a una cocina, lavadero o al exterior, porque el calor, la humedad y las condiciones atmosféricas pueden afectar gravemente la calidad del sonido y su afinación.

· EVITAR LAS VENTANAS:

No colocar el piano cerca de una ventana. El mueble es de madera y debe ser protegido de la luz solar directa. Si no dispone de otro sitio, coloque una cortina gruesa para su protección.

 

TEMPERATURA:

 

"Los pianos son extremadamente sensibles a la temperatura.

Deben tratárselos con extremo cuidado, tanto como al cuerpo humano..."

 

 

EVITAR EL CALOR:

Mantenga el piano lejos de fuentes de calor como radiadores o ventiladores de aire caliente. Evitar los cambios bruscos de temperatura. Cuando se calienta un cuarto frío repentinamente, la humedad se condensará en las cuerdas del piano y otras partes metálicas, pudiendo causar su oxidación. Las partes afelpadas absorberán humedad, afectando su función y produciendo como resultado sonidos desafinados.

· EVITAR EL EXCESIVO FRÍO:

En este caso en los pianos verticales se puede colocar una frazada vieja en la parte detrás, entre el piano y la pared. En el caso del piano de cola es conveniente tener un cubre pianos, se consiguen en cualquier casa de pianos.

 

HUMEDAD:

 

En general, una humedad relativa entre 50 y 60 % es ideal para los pianos. Tanto la excesiva humedad como la excesiva sequedad deben definitivamente evitarse. Si demasiada humedad es un problema, la sequedad excesiva es aún peor, especialmente en las habitaciones donde se utilizan sistemas de calefacción o refrigeración.

 

En la maquinaria se utilizan materiales como fieltro, cuero, tejido, y muchas piezas de precisión de madera de hasta 1/100mm de tolerancia. La excesiva humedad hincha la madera afectando gravemente no solo el funcionamiento de la maquinaria sino también, entre otras cosas, la tabla armónica, gran responsable de la calidad del sonido. La tabla de resonancia es el corazón del piano. En los buenos instrumentos constituye una auténtica obra maestra de ebanistería. Todas estas partes son extremadamente sensibles a la humedad.

Exactamente lo contrario pasa con la extrema sequedad, así como con la humedad se hincha la madera, con la sequedad se quiebra.

 

 

Recomendaciones:

Todos sabemos que Buenos Aires es una ciudad muy húmeda, y fácilmente se sobrepasan los 60% de humedad ideal para el piano. Es por eso que se recomienda:

 

· Colocar dentro del piano absorbedores de humedad  (se venden en las casas de limpieza y normalmente se utilizan para los roperos)

· En días nublados o lluviosos, cierre todas las ventanas de la habitación donde está el piano.

 

 

· Aire acondicionado: Tener muchísimo cuidado de no exponer el piano a un ambiente que se encuentre todo el tiempo climatizado, los sistemas de calefacción o refrigeración secan totalmente el ambiente. Entre otras cosas puede provocar fácilmente rajaduras en la tabla armónica, lo que perjudica enormemente la calidad del sonido, y por ende del piano. En este caso es recomendable no utilizar el ambiente climatizado todo el día, o bien mantener el ambiente lo suficientemente húmedo como para que esto no suceda, lo mejor y lo más recomendable es usar equipos específicos para medir la humedad y así regularla para que exísta ese 50% de humedad necesario.

 

· Mantener el piano cerrado siempre que no se toque. El paño que cubre el teclado absorbe la humedad durante el tiempo nublado y lluvioso. Debe ser retirado después y secarse al aire libre.

 

· Cubrirlo con un cubre pianos (cubrir todo el piano), nunca utilizar plásticos o materiales que no sean absorventes. (Consulte a su técnico sobre los materiales que debe utilizar y los que no).

 

 

LIMPIEZA:

 

· NO PERMITA QUE SE ACUMULE POLVO:

Limpiar el piano solo con una gamuza bien limpia, o con un poco de limpiador común de muebles, solo por afuera. No utilizar nunca productos químicos como alcohol, productos cosméticos, insecticidas, aerosoles, productos para diluir pinturas o que contengan petróleo. No apoyar elementos de vinilo o plástico (excepto polietileno).

· MANTENER LIMPIO EL TECLADO:

Las teclas poseen una textura especial para el dedo, y es por eso que no se debe limpiar más que con una gamuza bien limpia, sin producto alguno (ni siquiera un limpiador común). Es muy conveniente que el teclado tenga el paño protector (si no lo posee, solicitárselo al técnico afinador). Cerrar siempre la tapa después de tocarlo.

· CUIDADO CON LAS POLILLAS:

Colocar dentro del piano unas tazas viejas con un poco de naftalina. Las polillas se comen el fieltro y los paños que se encuentran dentro del piano. Entre otras cosas las cabezas de los martillos están hechas de fieltro de alta densidad, plato favorito de estos enemigos del piano. La naftalina bastará para prevenir las polillas y larvas.

Si el piano ya tiene insectos, abrir completamente, limpiar bien con muchísimo cuidado, cerrar todas las tapas menos la superior, echar un poco de insecticida antipolillas, y cerrar totalmente. Dejarlo un día entero, y luego colocar la naftalina.

 

AFINACIÓN Y AJUSTE DE MAQUINARIA: 

 

· AFINACIÓN:

El piano debe afinarse dos veces al año (incluso hasta cuatro veces según el estado del piano). Cada cuerda del piano es normalmente tensada a una tensión de cerca de 90 kilos. El no hacerlo afinar implicará que las cuerdas naturalmente vayan bajando su frecuencia de a poco debido a la gran fuerza que debe soportar el clavijero. Al bajarse, a la vez las cuerdas se mal acostumbran a una nueva posición, lo que implica no solo un sonido defectuoso y desafinado sino también su facilidad de rotura; por lo tanto un gran costo monetario por no mantenerlo adecuadamente.

· CALIBRACIÓN:

La calibración o regulación consiste en ajustar todas las partes internas de la maquinaria, como ser la igualación del peso del teclado, escapes, martillos, apagadores, pedales, etc...

La afinación y el ajuste deben ser realizados únicamente por un experto. Cuando su piano requiera ser afinado o ajustado, llame a un técnico de pianos. Solamente el especialista podrá aconsejarle sobre la frecuencia de los ajustes y afinaciones, que dependerá también del uso que usted le de a su piano.

 

· PRECAUCIONES:

No intente nunca afinar por su cuenta alguna cuerda que le resulte desafinada, ya que el daño que puede producirle suele ser peor del que tenía. Recuerde, lo barato cuesta caro, y este tipo de trabajo debe hacerlo un técnico especializado.

No solo puede implicar seguramente la rotura de varias cuerdas, sino también aspectos como desnivelar el aguante del clavijero entero y afectar así la afinación de TODAS las cuerdas. Seguramente no solo afecte la afinación sino también gravemente la clavija. La clavija es una pieza de 6 ó 7 cm. de longitud que va enroscada en el cuerpo del clavijero, de madera de haya, muy duro y forrado de hierro (arpa de fundición). Cada clavija aguanta una tensión media de 70 kilos, eso multiplicado por las 210 a 220 cuerdas que tiene un piano da una idea de la robustez que ha de tener la estructura del clavijero para soportar esas toneladas de tensión. El movimiento de una pieza tan larga dentro de una estructura tan robusta genera mucho calor. Resulta peligroso ajustar muchas veces una misma clavija, pues puede llegar a limar la rosca inutilizando su función. Es por ello por lo que hay que manejar con muchísimo cuidado cada clavija ya que el daño puede ser muy grande, y muchas veces irreparable, o bien, de un gran costo monetario el cual muchas veces ni vale la pena por tratarse de un error tan pequeño. Recuerde, lo barato cuesta caro

Si la voz humana es el instrumento musical por excelencia, el más emotivo y el de mayor belleza de sonido, es también a la vez el único invariable, el que desde el principio hasta el fin del mundo habrá conservado intacta toda su enorme dimensión expresiva. Existen además los tres géneros clásicos de instrumentos musicales que conocemos: los de cuerda, los de viento y las percusiones. Es precisamente el PIANO, instrumento de cuerda sin arco el que ahora nos ocupa. El PIANO, vocablo abreviado de Pianoforte, es el nombre italiano de una especie de clavicordio que puede tocarse ya sea en forma suave: PIANO o en forma fuerte: FORTE. Se origina en el siglo XVIII, su nombre primitivo pianoforte, así se le llama aún en Italia por la facultad de poder graduar su volumen de sonido según se pulse la tecla con mayor o menor intensidad, a diferencia de los otros instrumentos de teclado (clavecín, órgano), cuya intensidad sonora es independiente de la pulsación. No debe considerarse el PIANO como un perfeccionamiento del clavecín ya que su principio de funcionamiento es distinto: en el clavecín las cuerdas son pulsadas como en la guitarra, mientras que en el PIANO son golpeadas por un martinete. Es precisamente al mecanismo ideado por Cristofori en 1711, que lanza su martinete contra las cuerdas, que puede matizarse el sonido por la pulsación de la cuerda. Otro gran avance también debido a Cristofori fue el empleo de los apagadores que consiste en un resorte para hacer cesar la resonancia de las cuerdas, accionado posteriormente mediante un pedal situado a la izquierda o bien en medio de tres, según el PIANO de que se trate. Fueron necesarios varios años de experiencia y perfeccionamientos técnicos antes de llegar a la calidad homogénea de los grandes PIANOS de hoy, como los Steinway, Bechstein , etc.
 

El piano se compone fundamentalmente de un teclado de mecanismo de transmisión y percusión y de un sistema de cuerdas metálicas tensadas sobre un marco, de forma parecida a un arpa, que se halla situado en una caja de resonancia. Al ser pulsada una tecla actúa a modo de palanca que mueve el mecanismo lanzando el martinete contra una cuerda que produce el sonido. A cada tecla corresponde una cuerda, que en realidad solo es simple en los graves, mientras que es doble en la región media y triple en parte de la media y los agudos, con el fin de obtener una sonoridad más homogénea. Cuando las cuerdas y la caja se hallan de pie, el PIANO se denomina vertical y cuando se hallan en posición horizontal se le llama de cola. El uso del piano se extendió rápidamente en el siglo XIX, dando lugar a una abundante producción musical, hasta el extremo de que la mayor parte de composiciones de muchos músicos románticos fueron escritas para este instrumento, como es el caso de Chopin, Schuman Beethoven, Brahms, Schubert, Mendelssohn, Debussy y Liszt, a quienes se debe una evolución muy importante de la técnica instrumental del mismo. Entre los más grandes tratadistas y pedagogos que han existido del piano tres nombres brillaron inmensamente: Clementi, Cramer y Czerny.Es justo destacar algunos de los grandes pianistas de este siglo: Arthur Rubinstein, Claudio Arrau, Sviatoslav Richter, Alfred Brendel, Rudolf Serkin, Wilhelm Kempff y el mexicano Jorge Federico Osorio.
 

 

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