Perlas... su sólo nombre evoca maravillosas joyas que han estado presentes en muchas épocas de la historia, en los fantásticos vestuarios de las mujeres orientales de siglos pasados y en el moderno guardarropa de la mujer de hoy. Chanel, Dior, Lacroix, los grandes creadores de la Alta Costura las han elegido como refinado complemento de sus modelos. Un collar de perlas cultivadas es una joya clave, capaz de revalorizar cualquier estilo.

 

    Las Perlas

 

el mejor regalo del mar....

La perla no es más que una partícula de arena que entró accidentalmente dentro de un molusco bivalvo de cuerpo tierno y extremadamente sensible. Para evitar el dolor y la incomodidad de tener un granito de arena en su interior, este animal - que no sabe cómo expeler hacia fuera a la piedrita intrusa- demora años en rodear a la partícula de capa sobre capa de una sustancia llamada nácar o madreperla que produce su cuerpo, compuesta por un carbonato de calcio irisado llamado “aragonita”.
Una ostra grande demora seis meses en fabricar cada capa de madreperla o nácar, de apenas micrones de espesor.
Las perlas más preciadas son las naturales, encontradas por casualidad dentro de una ostra perlera, que demora seis meses en fabricar una capa de madreperla de apenas micrones de espesor.
Estos increíbles regalos del mar se encuentran desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo , en los arrecifes australianos, parte de las Antillas,  Baja California, Golfo de México, Golfo de Panamá y las costas de India. En los ríos de China se encuentran perlas de agua dulce. Pero el mayor productor mundial de perlas es Japón.
Hay perlas grises irisadas, amarillas tornasoladas con reflejos dorados o de color blanco como la espuma del mar, según la composición de las aguas del mar donde se encuentren. Algunas, rarísimas, son casi negras.
Por su forma, también se encuentran perlas  hemiesféricas, mediaperlas o “ blíster”, y se llaman barrocas las perlas irregulares originadas por partículas de formas asimétricas.
No es fácil hallar las ostras perleras y desprenderlas de las rocas marinas . Tampoco en todas las ostras se encuentra esta gema que brilla como una estrella mojada. El crecimiento terriblemente lento de cada perla es lo que las hace tan caras. Y su precio aumenta geométricamente con cada milímetro de aumento en su  diámetro. La creciente demanda y pocas oferta natural de perlas llevó a producir perlas cultivadas desde 1920, colocando partículas de nácar dentro de las ostras perleras. Esta industria que requiere paciencia japonesa  logró  perlas con la misma forma de la partícula que se introduszca en la ostra . Por eso hay perlas cultivadas  con forma de lágrima  o de óvalo.
Las perlas Majorica – de producción española – son símil cultivo: se imita el proceso de capas de nácar en laboratorios, logrando un efecto irisado perfecto que hace que sólo los expertos puedan distinguirlas de las perlas naturales.
 

Hasta principios del siglo XX, las perlas naturales estaban sólo al alcance de las grandes fortunas. En la antigua Roma eran consideradas como el más alto símbolo de posición social; durante el Renacimiento, en algunos países de Europa, las perlas estuvieron prohibidas para aquellas personas que no pertenecían a la nobleza y en el descubrimiento del Nuevo Mundo, al encontrarlas en las aguas de la América Central, contribuyeron a la riqueza del Viejo Continente. Se cuenta también que, en el año 1916, el famoso joyero francés Jacques Cartier, compró su lujoso establecimiento en la Quinta Avenida de Nueva York, al intercambiar dos collares de perlas por su valiosa tienda de joyería.

¿Qué ocurrió para que las perlas dejaran su aureola súperelitista para acercarse al consumo de muchas más personas?. Sencillamente, que la mano del hombre consiguió una maravilla prácticamente idéntica, pero mucho más asequible: las perlas cultivadas. ¿Cuál es el secreto de este hallazgo?.

Un Milagro Marino.

Las perlas cultivadas se forman de manera casi idéntica que las perlas naturales. También ellas son el más bonito regalo del mar... Todos sabemos que las perlas, a diferencia de las demás piedras y gemas preciosas, no se extraen de la tierra. Su nacimiento es casi un milagro que se opera misteriosamente dentro de las profundidades marinas.

Cuando un objeto extraño o una partícula de arena penetra en el delicado cuerpo de una ostra, provocando una molestia, ésta se defiende del objeto extraño segregando una sustancia cristalina y dura, llamada nácar, que la envuelve hasta que, con el paso de los años, queda totalmente encerrada dentro de una capa cristalina:ha nacido una perla.

¿Qué mecanismos son precisos para conseguir las perlas cultivadas?. El proceso empieza de la misma forma que en las formas naturales: por medio de las ostras, pero se les implanta intencionadamente el objeto irritante, en lugar de esperar que el azar realice su obra. Entonces la naturaleza y la ostra, ayudadas por la mano del hombre, realizan nuevamente el milagro. Un milagro que se multiplica y da lugar a un número extraordinariamente mayor de perlas.

Piezas Únicas.

Las perlas cultivadas no se producen como un producto en masa en una fábrica. Se toman con ellas medidas que demuestran que son un producto superior, una mercancía única. Inicialmente su cultivo dependía solamente de las ostras silvestres. Pero los científicos japoneses lo han convertido en algo mucho más selectivo. Aislaron razas de ostras que tienen cualidades superiores para la producción de perlas y las trataron aisladamente con unos cuidados exquisitos, consiguiendo perlas con un lustre y una claridad realmente excepcionales.

Cada año, millones de ostras son nucleadas en los países del mundo productores de perlas, pero sólo una pequeña proporción de ellas sobreviven para producir perlas de calidad. Las ostras tienen que superar enfermedades y otros numerosos accidentes de la naturaleza. Se calcula que sólo el 50% de las ostras nucleadas sobreviven para producir perlas y sólo el 20% producen perlas comerciales. El resto no poseen la calidad y la perfección exquisita que demanda una joya. Una perla perfecta es casi un acontecimiento excepcional, un regalo de la naturaleza que los expertos aprecian en todo su valor y son verdaderos trofeos únicos dentro de cualquier colección de joyería.

Entre las perlas cultivadas que "sobreviven" como piezas maravillosas, hay una enorme variedad, según su lugar de origen. Las "Akoya" -cultivadas en Japón y en China- son las clásicas perlas japonesas y las que poseen el mayor lustre del mundo. Las "blancas de los mares del sur", cultivadas en Australia o Indonesia, son de gran rareza y de un tamaño que oscila entre los 10 y los 20 mm. El color también varía. Las perlas negras, cultivadas en la Polinesia francesa, poseen el encanto de una tonalidad única. Las de río son menos lustrosas que las de mar, pero sus formas caprichosas, su colorido y su precio más asequible las han hecho muy populares. Y, por último, las perlas "mabe", cultivadas en Japón, Indonesia y Australia son de forma hemisférica, lo que las hace muy apropiadas para aretes o anillos, ya que disimulan así su lado plano.

Del Mar a la Joyería.

Hay que tener en cuenta, que a diferencia de las perlas de imitación, las perlas cultivadas nunca son exactamente iguales. Por eso los maestros joyeros tienen que hacer una cuidadosa selección para conseguir una cierta uniformidad de forma, tamaño, lustre y color. Un especialista joyero a veces tiene que escoger entre muchas miles para encontrar las perlas suficientes, tan similares entre sí como para ser ensartadas juntas y formar un solo collar.También los compradores tienen que agudizar su sentido crítico y su examen a la hora de comprar joyas con perlas. Aunque es una buena medida el consejo de un joyero entendido, conviene saber qué factores hay que tener en cuenta para acertar. Éstas son algunas características de las perlas de calidad:

Un lustre brillante y no opaco. El lustre es la combinación de la brillantez de la superficie y el brillo interno. Si es perfecto, usted puede ver claramente su propio reflejo en la superficie de la perla. Si la ve blanca, opaca o con apariencia de tiza, malo... esto indicaría que es de baja calidad.

Una superficie limpia. Esto significa que no debe haber la más mínima sombre de mancha, abultamiento o hendidura en la superficie de la perla. Cuanto más limpia esté, más valiosa será.

Lo más redondas posible. Por ser un producto espontáneo de la naturaleza es difícil encontrar perlas perfectamente redondas. Las hay barrocas, de una forma ligeramente asimétrica, que pueden ser lujosas y atractivas, pero cuanto más redonda sea una perla, más valiosa será.

Un tamaño apropiado. Las perlas cultivadas se miden por su diámetro en milímetros. Pueden ser muy diminutas o alcanzar hasta el tamaño de 20 mm, como las grandes perlas de los mares del sur. Cuanto más grande sea una perla, si además posee los otros factores mencionados, más valiosa será. La de tamaño promedio, que se encuentra con frecuencia en las joyería, mide entre 7 y 7 milímetros y medio.

Un color acertado. En esto entra como factor importante el gusto personal. Entre las perlas cultivadas hay una gran variedad de colores que van del rosado al negro. Dependerá la elección con qué tipo de trajes quiere combinarse y también del color de la piel de la persona que vaya a llevarlas. En general, las perlas rosadas o blancas-plateadas sientan mejor a personas de piel clara, mientras que las de color crema y dorado destacan en pieles más oscuras.

Las Perlas y la Moda.

Los grandes creadores de Alta Costura han acudido a las perlas como una de sus joyas favoritas. Son famosas las perlas de Chanel y tantas otras manifestaciones de auténticas obras de arte en la joyería. El collar de perlas cultivadas es un accesorio que no falta casi nunca en el joyero de una mujer elegante.

Se puede asegurar que el collar de perlas es una joya con la que siempre se acierta y que se puede adaptar a distintas formas de vestir y tomar distintos aspectos, según los conjuntos con que se quiera combinar. Un collar corto, generalmente de tres vueltas, ajustable a la parte media del cuello, combina muy bien con vestidos con cuello a la caja o en escote en V. Si es corto y de una sola vuelta, puede combinar con cualquier prenda de vestir de aire sport -blusa, jersey- o hasta con un traje de noche.

El tamaño llamado "Princesa", de entre los 43 y los 48 cm, es el más apropiado para cuellos redondos y altos. El "Matiné" de 50 o 60 cm va muy bien con ropa sport o profesional y con los conjuntos de lana de jersey y chaqueta. En cambio, el largo "Ópera", de 71 ó 86 cm, cuando se usa con una sola vuelta, encaja muy bien con escotes altos y redondos. El más sexy y atrevido es el largo "Cuerda" que puede alcanzar hasta una longitud de 1m y 10 cm. Era el modelo favorito de Cocó Chanel. Un joyero puede hacer auténticas maravillas con este collar y colocarle broches secretos para poder separarlo y convertirlo en combinaciones de varias vueltas y brazalete.

No hay duda que la afición a las perlas de los grandes expertos en moda es porque son las gemas más favorecedoras y las que mejor pueden realzar cualquier modelo. No es extraño que la bisutería haya recurrido a su enorme prestigio para fabricar toda clase de imitaciones, algunas de efectos sorprendentes, por eso hay que tener cuidado para que no nos den "gato por liebre".

Perlas Reales o de Imitación.

A pesar de su aspecto, a veces atractivo, las perlas de imitación, hechas a través de procesos mecánicos, no pueden considerarse nunca una joya. Así como las perlas naturales y las cultivadas son joyas verdaderas, un precioso regalo de la naturaleza, las de imitación no tienen ni mucho menos este valor ni esta aureola casi legendaria.

Las mejores perlas de imitación son hechas con cuentas de vidrio, cerámica, concha o plástico, cubiertas con un barniz hecho de laca y escamas de pescado trituradas para simular el iris y el color de una perla. Por muy perfecta que sea la ejecución, cualquier experto en la materia puede conocer, sólo con verlas, la diferencia entre una perla real y otra de imitación. Pero a veces las técnicas más sofisticadas pueden llegar a tal perfección que dificulten a las personas corrientes el distinguir entre una perla natural o cultivada y una buena imitación. Una buena forma de averiguarlo es con la clásica "prueba del diente".

Si rozamos unas perlas de imitación con los dientes, notaremos enseguida un tacto suave, como artificial. En cambio, al rozar las perlas naturales o cultivadas se siente una sensación un poco arenosa que proviene de la estructura cristalina del nácar.

Cuide sus perlas cultivadas.

Si quiere que sus perlas se conserven impecables y brillantes durante muchos años, tome las siguientes precauciones:

Los cosméticos, perfumes y lacas contienen productos químicos que pueden estropear el brillo de la perla. Colóqueselas siempre después de haberse aplicado ya estos productos.

Una vez usadas, límpielas con un paño húmedo para eliminar cualquier posible resto de algún producto dañino.

Periódicamente lave sus perlas con un jabón suave.

Mantenga sus perlas separadas de otras piezas de joyería más pesadas para evitar que se rayen. Lo mejor es colocarlas dentro de una bolsita de tela suave o separadas en un joyero, forrado por dentro de seda o terciopelo.

Las perlas nacen de las ostras madres con lustre iridiscente y suave brillo interno que no se iguala a ninguna otra gema en el mundo. Una perla natural empieza su vida cuando un objeto extraño, como un parásito o una partícula de arena, se aloja por accidente en el cuerpo suave de la ostra de la cual no puede ser expulsado. En un esfuerzo por aliviar esta molestia, el cuerpo de la ostra inicia una acción defensiva. La ostra empieza a segregar una sustancia cristalina lisa y a la vez dura alrededor del objeto irritante, con el fin de protegerse. Esta sustancia es llamada nácar. Mientras el cuerpo extraño permanezca dentro del cuerpo de la ostra, ésta seguirá segregando nácar alrededor del objeto, capa tras capa. Después de varios años, el objeto irritante quedará totalmente encerrado dentro de esta sedosa capa cristalina. El resultado: la preciada y brillante gema llamada perla. Ya que las perlas cultivadas son producidas por las ostras en la naturaleza, es raro encontrar perlas perfectamente redondas. Sin embargo, cuanto más redonda sea una perla, más valiosa será.

Las perlas de Majórica o de Mallorca, no son perlas naturales, son fantasía de buena calidad.

 

Isabel de Borbón Hija de Enrique IV de Francia y de María de Médicis .  Mujer inteligente y de gran carácter. Participó activamente en la política española. Su enemistad con el conde-duque era harto conocida, tanto, que un año antes de su muerte consiguió la caída en desgracia del valido. Su boda fue con Felipe IV. A los tres años de su boda, su marido se suicidó. Aficionada a los toros y a las verbenas, se ganó la simpatía del pueblo. Era una excelente pianista. Tras la muerte de Alfonso XII, Cánovas la obligó a renunciar a la corona. Siendo de corta edad fue prometida al príncipe del Piamonte, pero después se pactó un doble matrimonio entre hermanos. Isabel de Borbón con Felipe IV de España , y de la hermana de este, Ana de Austria, con Luis XIII de Francia, hermano de Isabel.

 

Isabel de Borbón

Reina de España (1621-1644)



No obstante, en estos tiempos, es joven y hermosa, y de natural alegre, abierta, inteligente y vivaz, que le hace ganarse a cualquiera que no sea abiertamente hostil.
Tiene fama de frívola y se dice que fue rondada en amores por el Conde de Villamediana. Físicamente es menuda, morena, de piel muy clara y ojos negros. El pueblo de Madrid la llama cariñosamente, la "Francesita".

 

Felipe IV Nació en 1605 en Valladolid. Accedió a la corona al morir su padre, en 1621. Contrajo matrimonio con Isabel de Borbón (1615) y años mas tarde con Mariana de Austria (1648). Se casó con Isabel de Borbón cuando ésta tenía 9 años y convivieron desde 1620. De este matrimonio nacieron el Príncipe heredero Baltasar Carlos en 1629, que muere con 17 años en 1646, y la Infanta María Teresa de Austria  en 1638 y queda como heredera a la muerte de su hermano

 

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Felipe IV de España

 

La reina Isabel de Borbón fallece en 1644 y el rey se vuelve a casar en 1649 con la prometida de su hijo muerto, Mariana de Austria que tenía 14 años. En 1656, fecha de la realización de "Las Meninas", sólo tenían una hija viva: Margarita de Austria , nacida en 1651 por lo que en esa fecha tiene 4 años mientras que la Reina tiene 21 años y el Rey 51 años. Sin embargo, la infanta, que estaba enferma y tenía casi 80 años, se fue al exilio con el resto de la familia para morir en París, en un convento de Auteuil, el 23 de abril de 1931, cinco días después de partir hacia el destierro.

       

       En 1656 la familia de Felipe IV estaba compuesta por él mismo y su segunda esposa, Mariana de Austria, su hija María Teresa de Austria hija de su primera mujer y Margarita, hija ya de su segunda esposa, y a la que el rey llama su alegría y su bufona.

 

 

El CONVENTO DE CAPUCHINOS DE LA PACIENCIA

 Fundado en 1639 por Felipe IV y su mujer Isabel de Borbón, se remonta al año de 1630, cuando una familia de judíos portugueses llegaron a Madrid, y alquilaron una casa en la calle de las Infantas donde abrieron una mercería, poniendo bajo el dosel una Imagen de Cristo Crucificado para aparentar ser católicos. 
Según cuenta la tradición, todos los miércoles y viernes se reunían en esta mercería varios judíos, los cuales, tenían por diversión azotar, insultar y maltratar a dicha imagen de cristo, en lo que ellos mismos llamaban la -fiesta de los azotes-. Pues bien, un hijo de esta familia, para evitar la paliza que iba a propinarle su maestro por faltar a clase un día en que estuvo en la fiesta de los azotes, contó todo lo que sucedía. Tiempo le faltó al maestro – un tal Juan Díaz de Quiñones- para denunciar estos hechos al Santo Oficio. Se apresó a seis de estos judíos -Jorge Cuaresma, Miguel Rodríguez, Isabel Núñez Alonso, Fernán Vaez, Leonor Rodríguez, y Beatriz Núñez- quienes tras ser juzgados fueron condenados a morir en la hoguera en el Auto de Fe celebrado el 4 de julio de 1632 en la Plaza Mayor de Madrid. La casa de los judíos fue demolida, y en su lugar, a iniciativa de la reina, se construyó el presente convento de religiosos capuchinos bajo la advocación de la Paciencia de Cristo Nuestro Señor, entrando los religiosos el 13 de diciembre de 1639.
El convento, modesto y de regular arquitectura, fue desamortizado en 1836 y demolido al año siguiente. En su lugar, se construyeron dos edificios de viviendas y se abrió la Plaza de Bilbao, llamada hoy Vázquez de Mella.

 

 

HECHOS CURIOSOS

   La perla Peregrina es una de las pocas joyas que lleva tras de sí una historia tan fascinante. Una joya que ha peregrinado por diversos países desde que fuera descubierta por un esclavo, en Panamá, hace más de 400 años. Las perlas en forma de lágrima son muy apreciadas por su belleza y escasez, y es por ello que la Peregrina se convirtió en objeto de deseo de la realeza de la época, como Margarita de Austria, Isabel de Borbón o María Luisa de Parma. En 1580 la perla es llevada de Panamá a Sevilla y cae en manos del Rey de España Felipe II. La lucirían las sucesivas reinas que ocuparon el trono español. La reina Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV, la luce en un retrato ecuestre terminado por Velázquez. La Peregrina permaneció en España hasta 1808, cuando José Bonaparte ocupa el trono español en lugar de Carlos IV y exige que le entreguen las joyas reales más valiosas. Envía la perla a su esposa, que residía en París, si bien años después la pareja se separa y Bonaparte se lleva la perla a Estados Unidos. En su testamento, la lega al futuro Napoleón III, quien la vende hacia 1848 a un marqués inglés. Entre 1914 y 1969, la perla pasó por una firma de joyeros londinenses y por dos coleccionistas más. En 1969 la Peregrina sale a subasta, y un enamorado Richard Burton la adquiere por la simbólica cantidad de 37.000 dólares, como regalo a su amada Elizabeth Taylor. Taylor la incorpora a un collar de rubíes y diamantes, diseñado por la prestigiosa joyería Cartier de París, haciendo a la Peregrina, todavía más si cabe, una pieza de valor incalculable. La luciría en la película A little Night Music en el año 1977. Actualmente Liz Taylor sigue siendo su propietaria, si bien según las malas lenguas, un caniche de la actriz mordisqueó la perla y le causó algunas muescas.

 

 

  María Tudor recibió La perla llamada La Peregrina como regalo de su esposo de boda, Felipe II de España, quien a su vez la recibió como regalo de Don Diego de Temes que se la llevó de América.  Se sabe que se recogió en las aguas de América Latina, pero no sabemos las exactas circunstancias.  Hay una historia que dice que fue encontrada por un esclavo en las costas de Panamá y que debido a esto le fué concedida su libertad. Esta perla formó parte del tesoro español desde mediados del 1500 hasta 1813.  Se puede ver también en las famosas pinturas de Velázquez de las esposas de Felipe IV (Isabela de Borbón y Mariana de Austria) y en el 1700 llamó poderosamente la atención en la corte francesa de Luis XIV en Versalles pues adornaba el sombrero que el rey español llevaba a la boda de su hija Maria Teresa con el rey Luis.

 

 

 
 

 

 

 


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