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M aría de
Médicis, viuda del asesinado
Enrique IV
y regente de su hijo
Luis XIII
,
hijo
primogénito de Enrique IV y de María de Médicis, que sucede a su padre en mayo
de 1610, bajo la regencia de su madre, hasta 1614, año en que Luis XIII fue
proclamado mayor de edad. La cocina
francesa nace del encandilamiento francés ante el arte de vivir italiano
y luego se reafirma a través de dos reinas Médicis,
Catalina
y María.
MARIA
de MEDICIS
María de
Médicis, Princesa de Toscana y
Reina de
Francia y de Navarra (1573-1642)

En esta primera fase de su reinado, el absolutismo de María de Médicis,
que era continuación del de Enrique IV de Francia , se mantiene comprando
con dinero la adhesión de la nobleza, lo cual arruina económicamente a Francia. Se
concreta en
1612 el matrimonio de Luis XIII con
Ana de Austria
. Ana de Austria y Luis XIII
tenían la misma edad, pero ni congeniaron ni se quisieron. El rey, neurótico,
dado a la soledad, tímido, apático y poco afectivo, prefería la compañía de sus
favoritos, especialmente el duque de Luynes, y de sus amantes, sobre todo de
Louise
de La Fayette,
quien, no obstante, procuró la reconciliación del matrimonio real en sus últimos
tiempos.

Cuando que
Enrique
IV
logró acceder al trono de Francia, tras convertirse al catolicismo, y al no
tener heredero decidió anular el matrimonio con su primera esposa a la que la
historia conoce como
"la reina Margot", Margarita de Valois
. Al elegir segunda esposa, decidió casarse con la rica heredera
María de
Médicis
la cual era hija del
Duque
Francisco I
de
Toscana, había nacido en Florencia en 1573 y era veinte años menor que él. Solo
se conocían a través de intermediarios y de retratos. Se encontraron por primera
vez dos meses después de contraer matrimonio.
La boda de
Enrique
IV y María de
Médicis tuvo lugar en 1600 y la novia fue llevada lujosamente desde Livorno (Toscana) a Marsella (Francia), como haría cualquier familia riquísima
que lograra casar una hija con una persona de mucho mayor estatus. Entre las
naves que custodiaban a la novia iban cinco galeras de los Caballeros de Malta
junto a las naves toscanas y del Papado. Las naves maltesas habían sido
invitadas a la escolta tanto por Francia como por Toscana, iban engalanadas y
los caballeros vestían sus mejores ropajes transportando a Roquelaure Saint
Aubin, enviado del Gran Maestre de la Orden. Al mando de las naves iba el
General de Galeras de la Orden Pedro González de Mendoza.

María de
Médicis |
Su matrimonio con
Enrique IV de Francia
fue debido, principalmente, a las preocupaciones dinásticas y financieras
del rey de Francia. Los Médici, banqueros acreedores del rey de Francia,
prometieron una dote de 600.000 escudos de oro, lo que hizo que María de
Médici fuera apodada como la “Gran banquera”.
María de Médici quedó embarazada en seguida y, el
27 de setiembre
de
1601
nació su primer hijo, el
delfín Luis,
causando gran alegría tanto al rey como a todo el reino ya que desde hacía
cuarenta años se esperaba el nacimiento de un delfín. María de Médici
continuó con su papel de esposa y le dio a su marido unos cuantos hijos.
María de Médici no se entendía con Enrique IV. Sumamente celosa, no
soportaba las aventuras femeninas de su marido, ni sus desaires; él la
obligaba a relacionarse con sus amantes y además le escatimaba el dinero que
necesitaba para cubrir todas las necesidades que su condición real le
exigía.
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Cuando el pintor holandés
Pedro
Pablo Rubens
dedicara
varios cuadros a la llegada y a
la boda de María y Enrique,
pintó uno titulado "La llegada de María de Médicis a Marsella" .
En la primera versión de este cuadro que está en la
Alte
Pinakothek de Munich no
aparece pero en la versión final que esta en el Louvre (París) hay al lado
izquierdo un poderoso Caballero de la Orden de San Juan mirando altivamente a la
barca real de la que desciende María. Está claro que aquel que pidió a Rubens
que pintara el cuadro quiso que en él apareciera el puntilloso en cuestiones de
honor Pedro González de Mendoza, que así ha quedado inmortalizado por el genial
pintor.

Enrique
IV
Las discusiones entre la pareja eran frecuentes, seguidas por una relativa
tranquilidad. María de Médici quería hacerse coronar oficialmente como Reina de
Francia, pero Enrique IV, por diversas razonas políticas iba posponiendo la
ceremonia. Fue necesario esperar al
13 de mayo de
1610, fecha en la que se esperaba una larga
ausencia del rey —Enrique partió para conducir una “visita armada” a fin de
solucionar un problema político entre los príncipes del
Sacro Imperio, y el caso de Cléves y Juliers—,
para que la reina fuera coronada en Saint-Denis e hiciera su entrada oficial en
París. Al día siguiente el rey fue asesinado.
Tras la muerte de Enrique IV, el
14 de mayo de
1610, María de Médici asumió la regencia en
nombre de su hijo
Luis XIII que aún no tenía nueve años,
demasiado joven para poder reinar. La posición insegura de su regencia ante la
nobleza del reino y sus vecinos europeos, la obligó a romper con la política de
Enrique IV. Destituyó a los consejeros del rey, pero no consiguió hacerse
obedecer por los Grandes. Para reconquistar el poderío de Francia no encontró
mejor solución que pactar la paz con
España. En
1615 esta aproximación de acercamiento se
concretó por medio del matrimonio franco-español. Su hija
Isabel se casó con
Felipe IV de España, y su hijo se casó con
Ana de Habsburgo, infanta de España.
Unos años más tarde, cuando María de Médici fue exiliada por su hijo,
empezó a fraguarse la leyenda negra de María de Médici: se la acusó de haber
procurado la riqueza y el poder de sus favoritos italianos, del despilfarro
financiero causado por los derroches de la reina y su entorno, de la torpeza y
la corrupción de su política que se había incrementado durante el gobierno de
María de Médici. Por otra parte la reina y su hijo no tenían buenas relaciones.
Sintiéndose humillado por la conducta de su madre, en
1617, Luis XIII organizó un golpe de estado en
el que murió, asesinado, Concino Concini. Tomando el poder, exilió a su madre en
el
Castillo de Blois.
El fin de María de Médici fue patético. Durante años vivió al amparo de
las cortes europeas
Alemania, después
Inglaterra, intentando crear enemigos contra el
cardenal y sin poder regresar nunca a Francia. Refugiada en la casa natal de
Rubens, murió en 1642, unos meses antes que Richelieu.
Fue madre de:
,
rey delfín de Francia (1601
–
1643) ,
Isabel de Francia, (1603
-
1644) ,
Cristina de Francia, (1606
–
1663),
duquesa de Saboya ;
Nicolás de Francia, (1607-1611)
;
Gastón de Francia,
(1608
–
1660), duque de Orleans
;
Enriqueta María de Francia,
(1609
–
1669), reina de
Inglaterra casada con
Carlos l
HECHOS CURIOSOS
Gabriella D´Estreés
, fue la idolatrada querida del mejor rey que
tuvo Francia, Enrique IV.
Tuvo 3 hijos del rey. Iba
a ser la segunda esposa pero falleció prematuramente a los 26 años de edad. Gabrielle
D´Estreés, fue Marquesa de Montceaux, Duquesa de Beaufort y Par de Francia,
Duquesa de Etampes y amante de
Enrique IV de Borbón, Rey
de Francia y de Navarra.
Esta obra forma parte de un conjunto de 22 telas que encargó la
regente de Francia, María de Médicis (1573-1642), ahora en el Museo
del Louvre. Se empezaron en 1622 y en 1625 se concluyó la serie. En
ese momento
Rubens
supervisó la colocación de los lienzos en el palacio de Luxemburgo. En
ellos se representan escenas de la vida de María de Médicis desde el
nacimiento hasta los últimos años de su reinado cuando aún no había
sido expulsada por el cardenal Richelieu. Así se representan escenas
como: El Matrimonio de María de Médicis,
El viaje de María de Médicis a los puentes del río Cé
o La felicidad de la Regencia de María de Médicis.

“Enrique
IV recibiendo el retrato de Maria de Medicis”

Desembarco de María de Médicis a Francia

Encuentro en LYon de María de Médicis y Enrique
IV
En 1610, un exhaustivo inventario sobre las alhajas personales de María de
Médicis, esposa del rey Enrique IV de Francia y de Navarra, nos revela que sus
joyeros contenían lo siguiente:
-11.538 piedras preciosas de todas las formas y dimensiones imaginables.
-6 collares de diamantes.
-11 cadenas de oro de diseños y formas diversas.
-4 insignias de diamantes.
-varias cruces de oro con perlas, diamantes, rubíes, zafiros, amatistas y
esmeraldas.
-varios rosarios de oro con cuentas de perlas y otras piedras preciosas.
-varios brazaletes de oro guarnecidos con gran variedad de gemas.
-varios broches, ramilletes, colgantes de cintura, cinturones, pendientes,
anillos, ornamentos y agujas guarnecidas con diamantes, perlas y otras gemas de
colores.
-5.878 perlas redondas y en forma de pera, de grandes dimensiones.
El famoso inventario se realizó tras el asesinato del rey Enrique IV (14 de
mayo de 1610), e impresiona, ya en esa época, la cantidad de alhajas acumuladas
por su segunda consorte María de Médicis, de 37 años. A medida que se fueron
sucediendo las distintas reinas que vinieron después de ella, el joyero de las
regias consortes se acrecentó con regalos diplomáticos, presentes reales y
encargos. Todo hay que decirlo, algunas alhajas antiguas, juzgadas pasadas de
moda, fueron reconvertidas y sus piedras reutilizadas. Se sabe, en cualquier
caso, que su famoso collar de gruesas y redondas perlas llegó hasta la
Revolución Francesa, cuando se hizo un inventario y correspondiente tasación de
las Joyas de la Corona de Francia en 1791-1792, por encargo de la Asamblea
Nacional que pretendía subastarlas para financiar la guerra.
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