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Luis XVI,
quien no solo tenía una esposa gritona, bella, infiel
(Maria Antonieta
de Habsburgo),
sino que fue incapaz de copular con nadie hasta que le operaron la fimosis que
le impedía consumar el acto sexual. Luis XVI no tenia dotes para gobernar, era
un depredador matando animales en el Bosque de Bolonia. Dejó que
otros gobernaran por él, y su esposa metió las uñas en el erario a tal punto que
le llamaron
Madame Déficit.
Luis XVI y su mujer María
Antonieta introducirán una
cierta libertad en el ceremonial, sobre todo ella, desde que era delfina siempre
trató de aliviar la etiqueta. Mujer caprichosa e insatisfecha, al acceder al
trono tan joven y adulada multiplicó los juegos y placeres frívolos,
transformándose en el paradigma de la cortesana, gracia que pagará con su cabeza
cuando los adustos revolucionarios la juzguen.
Luis XVI
NIETO DE LUIS XV


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Subió al trono
francés en 1774, cuando contaba 20 años de edad como sucesor de su abuelo Luis
XV. En 1770 se casaría con Mª. Antonieta de Austria. El
desastroso matrimonio entre Luis XVI y María Antonieta, recobró dimensión real
gracias a una meticulosa investigación sobre la incompatibilidad sexual de la
célebre pareja real. Recién en 1770, siete años después de haberse casado en
Versalles con el nieto
huérfano de Luis XV, María Antonieta, “una joven paralizada por el terror”,
perdió su virginidad. Cuando José II de Austria, el hermano mayor de la reina,
interrogó a la pareja sobre su fracaso para engendrar un heredero, ella dijo que
todavía era virgen. |
Luis cumplió 16 años el 13
de agosto de 1770, y prometió a su esposa que festejarían este acontecimiento
viviendo en adelante con ella en Compiegne “en la mayor intimidad”. Habían
transcurrido 3 meses desde el matrimonio, y todos esperaban que esta promesa,
unida al aire vivificante de Compiegne, daría los resultados tan esperados, y en
septiembre, tras nueva promesa, se dirigieron a Fontainbleau, pero tampoco este
cambio les fue favorable. Y así pasaron los meses y los años, y aunque “el
indolente marido visitaba a su mujer con mayor frecuencia” como dice André
Castelot, “tan concienzudo como desmañado, se obstinaba en ensayos cada vez mas
lamentables”. El niño tan deseado no aparecía. Entonces comenzó a circular el
rumor de que el Delfín era impotente, lo que se comentó no sólo en Paris, sino
también en otros países de Europa.
La consagración de Luis XVI
La consagración de Luis XVI
se efectuó el 11 de junio de 1775 en la catedral de Reims. La vida de los reyes
continuó siendo la misma. Ella viajando y divirtiéndose en París, él quedándose
en
Versalles. Ella teniendo a su disposición una servidumbre propia, vestida con
librea rojo y plata; él aguantando sus caprichos. Y es obvio que pronto
surgirían los problemas. Durante largo tiempo los juegos de azar fueron para
María Antonieta una de sus diversiones favoritas. El rey no estaba de acuerdo,
se lo había prohibido, pero ella poco le hacía caso. Ella era la reina y tenía
que divertirse. Empiezan, pues, a surgir los problemas. Ya no solo eran sus
escapadas, los juegos de azar, los bailes u otras cosas más íntimas. María
Antonieta buscaba ante todo tener un juguete, algo con qué tener que divertirse.
Luis XVI le cede un pequeño palacete, llamado el Trianón. Un lugar situado cerca
de Versalles, que pasaría a ser de su propiedad particular.
Construye en él un parque,
una aldea, un lugar cual si fuera su propio reino donde satisfacer sus caprichos
y sus más caros deseos. Un lugar donde mandase construir su propio teatro, en el
que a veces actuaba la propia reina y varios nobles de la corte. Un lugar, que
en su conjunto, tuviese un costo aproximado de dos millones de libras esterlinas
(y de aquellos tiempos...!).
Nuevos problemas
En 1778 empieza a frecuentar
las reuniones de la reina un noble sueco: el conde Hans Axel de Fersen. Estudia
y viaja por Europa y se detiene en Versalles. Conoce a la reina, se interesa por
ella y empiezan las murmuraciones. No se sabe a fondo con certeza la cuestión de
las relaciones entre Fersen y María Antonieta; de lo que no cabe duda es la
ayuda y gran consuelo que le dio durante sus tiempos de desgracia. En 1780 muere
la emperatriz María Teresa. Con ella desaparece la que fuera la mejor guía para
María Antonieta. Al año siguiente nace el delfín que esperaba Francia. Fiestas
espléndidas celebran el nacimiento del príncipe, que sólo viviría ocho años. No
todo terminaba aquí. La guerra entre los ingleses y los americanos terminó en
1783, Inglaterra reconocía la independencia de Estados Unidos. Francia tomaba
nota. Su situación empeoraba y se iba desarrollando en ella el espíritu que
daría lugar a la Revolución. Había muchas causas que habían ayudado a ello. En
primer lugar hay que tener en cuenta la labor de los escritores franceses
quienes con sus anhelos de reforma y sus ataques a la constitución de la
sociedad de la época estaban haciendo añicos a María Antonieta y la forma en
cómo se conducía el gobierno de su esposo. Todo era ya insoportable.
| ¿Hasta cuándo?
Esta era la pregunta que se
hacían todos los franceses, ¿hasta cuando?. Lo cierto es que estaban hartos de
la situación, ésta era insoportable. La economía estaba por los suelos, los
precios subían, no alcanzaba para nada. Se prometían muchas cosas, se hacían
pactos, se hacían alianzas, pero todo era inútil, las promesas y los esfuerzos
de nada servían. La situación económica de Francia era inaguantable: la
administración confusa y heterogénea, estaba dominada por la trivialidad y la
corrupción; la justicia se administraba de un modo sumamente parcial y
arbitrario; la nobleza y el clero poseían privilegios de abuso; el comercio
estaba lleno de trabas; el campesino y el obrero se hallaban en la miseria y
pedían pan como primera solución a sus problemas. A pesar de todo, los franceses
no pensaban todavía en una República. Todas sus ansias iban encaminadas a
reorganizar la monarquía, a reformar la administración del país en todos sus
aspectos. Aún creían en que los de arriba podían hacer algo, pero poco a poco se
dieron cuenta de que no era así.
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Cunde el descontento
Y empezó realmente a cundir
el descontento. Una de sus primeras salidas fue contra la reina. La fiestas, las
diversiones y la indiferencia de María Antonieta hacia el pueblo le hicieron
perder el cariño y la admiración de éste. Si en un principio se le veía como una
niña o una reina ingenua y divertida, pasó a ser todo lo contrario. María
Antonieta era para ellos la peor de las reinas. Una mujer que no servía para
nada, que sólo le gustaba derrochar dinero en su propios gustos y pasiones. En
marzo de 1785 nace el príncipe Luis, que había de ser proclamado delfín a la
muerte de su hermano. Al año siguiente tuvo María Antonieta su último hijo, la
princesa Sofía Beatriz, que sólo vivió once meses. El mismo año del nacimiento
de su segundo delfín habría de soportar la reina una larga serie de problemas y
contratiempos, entre ellos, el «asunto del collar» (que por falta de espacio me
es imposible, aquí, explicar). Se trataba de un collar valuado en una altísima
cantidad de dinero. La reina no lo puede comprar, pues su marido se opondría a
ello. Intervienen varios estafadores, entre condesas, damas y caballeros.
También involucran a un cardenal. El collar nunca llega a su destinatario. Unos
cuantos son los que se hacen ricos y la culpa recae sobre María Antonieta.
La debacle
El proceso del collar sirve
para poner a la luz del día muchas intimidades -unas falsas, otras verdadera- de
la corte francesa. La reina se convierte en símbolo de la decadente monarquía y
se concentra en su persona todo el odio del pueblo. La situación financiera se
agrava día a día. Las reformas, pactos y alianzas intentados por los ministros
no conducen a ningún resultado práctico. El desorden imperaba en todas partes,
todo mundo criticaba y nadie obedecía; el pan faltaba y el dinero se había
agotado. La situación es inaguantable y se convoca a los Estados Generales. El 5
de mayo de 1789 tiene lugar en Versalles la solemne ceremonia de apertura de los
Estados Generales. Los reyes acuden a la inauguración y María Antonieta se ve
obligada a soportar la frialdad, los desaires y hasta abucheos de la gente. Por
otro lado y al mismo tiempo, su hijo mayor languidecía en su lecho de muerte.
Nobleza, clero y pueblo (las tres órdenes que constituían los Estados Generales)
no se ponen de acuerdo. El 17 de junio, el tercer Estado, el pueblo, se
constituye en Asamblea Nacional, y el 20 proclama el principio de revolucionario
de la soberanía del pueblo. El 9 de julio la Asamblea toma el calificativo de
Constituyente y se crea una comisión que trabaje para la formulación y redacción
de una Constitución. El 14 de julio el pueblo de París, amotinado, se apodera de
la Bastilla, la prisión del Estado. Empieza la revuelta y la libertad de
Francia.
Nuevos descalabros
En 1789 el rey de
Francia Luis XVI, su mujer María Antonieta y sus hijos Luis Carlos y María
Teresa fueron obligados a abandonar su palacio en Versalles y trasladarse al de
las Tullerías, en París, donde -bajo la fachada de una "monarquía
constitucional"- fueron prisioneros del gobierno revolucionario. En 1791 el rey
y su familia intentaron escapar al pueblo de Montmédy, en la frontera
noroccidental de Francia, que estaba controlado por los realistas y desde el
cual probablemente intentarían levantar un ejercito y marchar hacia París. No
obstante, fueron reconocidos y capturados en el pueblo de Varennes, tras lo cual
fueron devueltos a París. El viaje de vuelta es lento y penoso. Su entrada a París se ve plagada de
insultos y vituperios para ambos, aunque especialmente todos dirigidos a María
Antonieta. Más tarde, todo vuelve a derrumbarse. Al triunfo de la República,
toda esperanza muere para Luis XVI. Era el 21 de septiembre de 1792. Poco
después el rey era separado de su familia, sometido a proceso y condenado y
sentenciado a muerte. El 20 de enero de 1793 se le permite reunirse con su
familia. Se trataba de la despedida. Al día siguiente el rey era guillotinado en
la plaza de la Revolución, hoy plaza la de Concordia.
Tras la ejecución de Luis XVI,
todos sus sirvientes, la florista y su leal montero se quitaron la vida.
Y ahora María Antonieta
Y tocábale el turno, ahora,
a María Antonieta. El 1 de junio de 1783 empezaba el último capítulo en la vida
de María Antonieta. Un decreto de la Convención la convierte en acusada y ordena
el traslado a la Conserjería. Tiene aún seguidores y admiradores, pero ya nada
puede hacer. El 12 de octubre comienza su proceso. En los interrogatorios surgen
nuevamente las viejas y antiguas cuestiones de los despilfarros, de las
calumnias, de los libelos, y del asunto del collar. La pena de muerte se acuerda
entre todos. La condenada escucha la sentencia con tranquilidad, haciendo gala
de su magnífica serenidad. María Antonieta es guillotinada el 16 de octubre de
1793. Vestida de blanco, cubiertos sus cabellos por una cofia, María Antonieta
recorre el camino desde la Conserjería hasta la plaza de la Revolución (La
Concordia), sobre la carreta del verdugo, afrentando las burlas de la gente. Ni
su cuerpo ni su alma dan señales de abatimiento. Diez mil personas se agolpaban
para ver la cabeza de la reina rodar. Ahí, todos rodeando la guillotina,
esperaban la caída de la hoja. El hecho se consumó y María Antonieta pasa a un
segundo plano de la vida.

María
Antonieta

Luis XVI ,
María Antonieta y sus hijos antes de ser ejecutado.
Hijos con
María Antonieta:
María Teresa, Luis (muerto en 1789) y Luis XVII.
El misterio
continua.....
Para los realistas, que
habían estado luchando para restaurar a Luis XVI como monarca absoluto, su
muerte significó el final de su reinado y el comienzo del de su hijo, el
Delfín Luis Carlos, a quien pasaron a denominar oficialmente Luis XVII. No
obstante, eso no cambió la situación del pequeño Luis, de 8 años. Su
"reinado" no dejó de ser simbólico y duró hasta su fallecimiento por
tuberculosis en junio de 1795, tras lo cual el "rey de Francia" pasó a ser
su tío Luis, conde de Provenza, que se autoproclamó Luis XVIII. Su cadáver
fue enterrado en una fosa común en el cementerio de Santa Margarita, pero
años más tarde el médico Philippe-Jean Pelletan apareció con un corazón
embalsamado, afirmando que pertenecía al joven rey de jure.
No obstante, hay una versión
diferente de los hechos. Según ella, el chico no murió sino que fue rescatado
por los realistas, que cambiaron su identidad para ponerlo a salvo. En la casa
de los Benoit, una familia de pescadores de Calais, al norte de Francia, fue
educado por maestros particulares, aprendió cinco idiomas y estudió
navegación, arquitectura y pintura.
En julio de 1818, rebautizado
con el nombre de Pierre Benoit, desembarcó en Buenos Aires con una carta de
recomendación firmada por el mismísimo Napoleón Bonaparte. Allí se estableció
como ingeniero, se casó y tuvo dos hijos, Pedro (que al crecer se convirtió en
un gran arquitecto) y Petrona. En 1852 Benoit, que llevaba 14 años postrado
por un problema en la cadera, recibió la misteriosa visita de un hombre con
quien se encerró en su cuarto a hablar a solas y en francés, y a quién se
dirigió llamándolo "doctor". Al irse, el visitante dijo que no molestaran al
dueño de casa, pues se había quedado dormido. A la mañana siguiente lo
hallaron muerto.
En 1941 Federico Zapiola,
quien creo que era biznieto de Benoit, escribió y publicó el libro ¿Luis
XVII murió en Buenos Aires?, en el que planteó por primera vez la teoría
de que Pierre Benoit era el desdichado hijo de Luis XVI, y que había sido
envenenado. La segunda teoría fue comprobada en 1996, cuando los restos de
Benoit fueron localizados en el cementerio de la Recoleta por sus
descendientes y sometidos a un análisis que demostró la presencia de arsénico.
Otro hallazgo interesante se había producido en 1846, cuando al encontrar los
restos de Luis XVII en el cementerio de Santa Margarita se descubrió que
pertenecían a un chico de 16 años y no de 10 (la edad que tenía el rey de
jure al morir). Esto fue confirmado en 1995.
No obstante, en el 2000 se
hizo un análisis de ADN al supuesto corazón de Luis XVII, que demostró que
pertenecía a un hijo de María Antonieta (el análisis se hizo con uno de los
cabellos del cadáver de la reina), lo cual pareció poner punto final a las
especulaciones sobre la posible supervivencia del niño. Eso no evitó que
muchos señalaran la posibilidad de que el corazón perteneciese a Luis José, el
hijo mayor de Luis XVI y su esposa, fallecido en 1789. El misterio continua.

Luis XVII
El Petit Trianon
es un conjunto donde Luis XV hizo construir, en principio, un zoológico, un
jardín, una escuela botánica, y un invernadero. Luis XVI regaló el Pequeño
Trianón finalizado a su esposa
María Antonieta.
La aldea de la Reina, junto a un lago, alberga varias casitas de adobe.
El Pequeño Trianón se
encuentra situado al sur-este del
Gran Trianón en el
recinto palaciego de
Versalles. El Pequeño
Trianón fue creado en el
siglo XVIII:
Luis XV
hizo construir, en principio, un zoológico, un jardín, una escuela botánica, y
un invernadero.
El castillo del
Pequeño Trianón fue edificado por orden de
Madame de Pompadour
la favorita de Luis XV, que no lo pudo ver acabado porque murió antes de que se
terminara en
1768. Seguidamente fue
ocupado por
Madame du Barry
,
la siguiente favorita del rey.
La aldea de la
Reina es una dependencia del
Pequeño Trianón, en el
Palacio de Versalles. La
aldea fue construida en 1783 por encargo de la reina
María Antonieta, el
proyecto fue encargado al arquitecto
Richard Mique.
Su misión era
proporcionar a los Reyes y su corte una visión cercana, aunque irreal e
idealizada, de un entorno rural, de aquí que contase con molino, casas de
agricultores con huertos, vaquería (en la que se cuenta que la propia María
Antonieta ordeñaba de vez en cuando las vacas), y un lago.

La
aldea de la Reina

El Petit Trianon es un pequeño
château construido a 15 minutos del palacio de Versalles.
HECHOS CURIOSOS
Luis XVI,
y éste antes de ser guillotinado pide
“du vin rouge et du Brie”.
Su último deseo gastronómico fue vino tinto y
queso Brie.
Revolución Francesa
La revolución francesa abarca un período de 10
años (1789-1799), durante los cuales se establecieron en toda Europa nuevas
formas de organización política, social y económica, surgieron nuevos usos y
costumbres y triunfaron nuevos modos del
pensamiento
y nuevas tendencias espirituales.
Más de un siglo antes de que Luis XVI ascendiera
al trono (1774),
el Estado francés había
sufrido periódicas crisis económicas motivadas por las largas
guerras emprendidas
durante el reinado de Luis XIV, la mala
administración de los
asuntos nacionales en el reinado de Luis XV, las cuantiosas pérdidas que acarreó
la Guerra Francesa en
India
(1754-1763) y el aumento de la deuda generado por los préstamos a las colonias
británicas de Norteamérica durante la
guerra de la Independencia estadounidense (1775-1783).
La
organización
política
de Francia, hacia 1789, era monárquica. El rey pretendía que su poder derivaba
de Dios, a quien únicamente debía cuenta de sus actos. Sus súbditos no tenían
ningún derecho, pero sí él deber de obedecer.
Por un lado, esto
llevó a un rechazo de la
autoridad y a una
afirmación de los
Derechos del
Hombre, expresados en la
famosa declaración de
Rousseau de que
el hombre
nace libre, pero en todas partes está
encadenado. Por otro lado, las nuevas ideas fueron una inspiración para los
monarcas, que, al terminar el
siglo XVII, empezaron a concentrar el poder en sus propias manos y a gobernar
mediante agentes burocráticos nombrados por ellos. Sin embargo, estas
actividades centralizadoras
encontraron
resistencia
en todos aquellos que tenían intereses creados en el Antiguo régimen, Iglesias,
gremios y corporaciones y, sobre todo, la aristocracia.
El rey
declaraba la guerra y hacía la paz; comandaba los ejércitos; determinaba los
gastos y fijaba los
impuestos; nombraba y
destituía a los funcionarios y dirigía
la administración entera.
Las provincias eran administradas por los intendentes.
La
libertad individual
estaba amenazada constantemente por la policía, que podía aprender a cualquiera
con una simple orden del rey, la "carta
sellada". No se daba la causa de la detención porque "tal era la voluntad del
rey". Los disturbios comenzaron el 12 de julio, y las
multitudes asaltaron y tomaron La Bastilla —una prisión real que simbolizaba el
despotismo de los Borbones. Otras de las consecuencias de
la toma de la bastilla fue la revolución agraria y social en la campiña
francesa. Los campesinos en
armas asaltaron castillos
y residencias señoriales; incendiaron los edificios de las oficinas de
recaudación de los impuestos, que tan desconsideradamente les gravaban.
La hambrienta
población de París,
irritada por los rumores de conspiraciones monárquicas, reclamaba
alimentos y
soluciones. El 5 y el 6
de octubre, la población parisina, especialmente sus
mujeres, marcharon hacia Versalles
y sitió el palacio real. Luis XVI y su
familia fueron rescatados
por La Fayette, quien les escoltó hasta París a petición del pueblo.
El recelo popular con respecto a las actividades de la reina y la
complicidad de Luis XVI quedó confirmado cuando
la familia
real fue detenida mientras intentaba huir de Francia en un carruaje con destino
a Varennes.
La primera decisión oficial
adoptada por esta cámara fue la abolición de la monarquía y la proclamación de
la I República.
Finalmente el rey fue condenado a
muerte
por 387 votos a favor frente a 334 votos en contra. Luis XVI fue guillotinado el
21 de enero.
http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2009/01/07/el-espectro-las-tuler-as-hombre-rojo-1
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