El origen de la monarquía en
Francia se encuentra en la familia de los Capetos y en la Isla de Francia, a
donde, en principio, se reducían los dominios de los Capetos. Sin embargo, con
el tiempo, son muchos los dominios que los Capetos tienen en toda Francia. Es
una familia muy rica y con un gran prestigio moral entre los caballeros
franceses. En principio, la suya es una autoridad moral de carácter sagrado,
los reyes se consagran, están ungidos por Dios, el rey es un personaje casi
sagrado. Los Capetos son árbitros en las querellas entre los nobles franceses.
La auténtica casa dominante en Francia era la de Toulouse. Pero los Capetos se
denominaban reyes de los francos y aspiraban a unificar a todos los francos
bajo su mando. . Luis XIV
Rey de Francia
(1646-1715) el reinado más largo de toda la historia europea. Hijo de
Luis
XIII, rey de
Francia y de Navarra y Ana de Habsburgo
.
En 1659 se casó con su prima, la infanta
María
Teresa de Austria
, hija del Rey Español
Felipe
V
y de
Isabel de Borbón. En
1684, cuando hacia un año de la muerte de su esposa, se casó en secreto con
Françoise
d'Aubigné, marquesa de Maintenon. Hizo
construir el
Palacio de Versalles
.
A la muerte del Rey Sol en
1715, uno de sus bisnietos subió al trono como Luis XV.

Luis XIV - el rey sol-
el
reinado mas largo de la historia europea
Nació en Saint Germain-en-Laye
en 1638, murió en 1715 en Versalles.

Luis XIV nació el 5 de septiembre de 1638 en Saint Germain. Su reinado (1643-1715)
en Francia supone el más largo de la Edad
Moderna, un total de 72 años, dejando una profunda huella en el país galo y en
toda Europa.

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La
enfermedad de su padre el rey Luis XIII fue muy dolorosa, tuberculosis del
aparato digestivo unida a una aguda peritonitis. Con sólo
cinco años ya estaba en el poder a la muerte de su progenitor. Los juguetes
predilectos del rey eran soldados. Un orfebre de Nancy kle había hecho
todo un ejercito de soldados de plata. Tanto como a sus soldados el
amaba los cuantos que le contaban antes de acostarlo. Su cuento favorito
era " Piel de Asno". A los nueve años estuvo bastante grave ya que enfermo
de viruela. A lo largo de su reinado fue aprendiendo el
sentido del estado y los entresijos de gobierno gracias a las enseñanzas del cardenal Mazarino, la piedad católica y la majestad de los Habsburgo se la inculcó su propia madre Ana de Austria.
De grande le gustaba jugar a la Oca o a las cartas. Apostaba fuertes sumas
de dinero. Al rey le gustaba representar piezas teatrales al igual
que su padre era amante de comedias. EL rey era ventrílocuo y otro arte es
que tocaba la guitarra. Deliraba por el baile y era un excelente bailarín.
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Contaba con una salud de
hierro que le hizo sobrevivir a dos generaciones diferentes de herederos, y
finalmente legó el trono a su bisnieto. Realmente preocupado por su
imagen,
Luis XIV
puso de moda algunas de sus costumbres en el vestir: enormes pelucas de pelo
natural, mangas adornadas de ricos encajes y los zapatos de tacón.
Su
zapatero personal, fue el francés Nicholas Lestage.
Luis XIV verdaderamente lució
tacones para disimular su corta estatura y así revolucionó la moda del
calzado. Luis XIV
-un hombre ilustrado donde los haya e irresistible por su enorme autoridad-
conquistó a numerosas mujeres de la corte.
Antes de casarse fue amante
de Maria Mancini
una italiana,
la pareja se paseaba por
los jardines del Palais
Royal tomados de la mano
sin preocuparse de las sonrisas irónicas de la corte. El rey estaba enamorado
por primera vez en su vida. La felicidad de la pareja comenzó a tambalear
cuando se hablaba de casar al rey con la princesa
Margarita de Saboya,
que no se llego a un acuerdo.
Luego de ese episodio el rey deseaba casarse con
Maria,
pero ella no poseía sangre real, y fue enviada junto con sus hermanas a un
lugar del Atlántico. El rey le prometió que ella subiría al trono de Francia y
muy entristecido vio partir al carruaje que llevaba el amor de su vida.
La pareja no perdió el contacto recibiendo ambos correspondencia a diario.
Cuando en 1655, Luis XIV de
Francia (1638-1715) cumplía los 17 años, contrajo la gonorrea, regalo de la
baronesa de Beauvais (dama de compañía de la reina Ana de Austria) que tuvo el
privilegio de desvirgar al joven monarca y que era 20 años mayor que éste. A
raíz de esa primera experiencia, Luis XIV se distinguió por su pronunciado
gusto por el sexo y la cacería, sus dos deportes favoritos que practicó hasta
muy avanzada edad.
Para que el rey firme la paz
tenia que casarse con su
prima hermana
María Teresa de Austria
entonces Maria Mancini
tuvo que renunciar a su amor con un dolor inmenso. eL Rey nunca estuvo
entusiasmado con la futura reina. Gracias al sacrificio de
Maria, Francia llegaba a ser la mas fuerte potencia de Europa Occidental.
De su
matrimonio
con su primera esposa, María Teresa de Austria, tuvo seis
hijos: Luis el Gran Delfín (1661 - 1711), Delfín, Ana Isabel (1662),
María Ana (1664), María Teresa (1667 - 1672), Felipe (1668 - 1671), Duque de
Anjou y Luis Francisco (1672).
María Angélica de Secorailles de Roussilhe,
duquesa de Fontanges, era una mujer de extraordinaria belleza y también
fue la favorita del "Rey Sol".

María
Teresa de Austria y Borbón (1638-1683)
Todo le era bueno... las campesinas, las sirvientas, las hijas de jardineros, las damas de alcurnia" aseguraba la cuñada del rey, la
célebre Princesa Palatina, segunda esposa del Duque de Orléans, aludiendo a su
temperamento ardiente. Y es que Luis XIV amaba a las mujeres como un hombre dominante. En medio de hermosas mujeres, elegantes, ingeniosas y
capaces de mantener una brillante conversación, el soberano se abandonaba a
los placeres del ingenio y de la seducción. Las más bellas damas se convertían
en el mejor ornato de su corte y consistían en el principal atractivo de ésta
para los foráneos. Pese
a todo, sólo contrajo matrimonio en dos ocasiones: en 1660 con la infanta
española
María Teresa de Austria , hija del Rey de España Felipe IV,
y con madame Maintenon
(1635-1719) plebeya, hija de
un aventurero. Fué la nodriza de los hijos de Madame de
Montespan
amante del rey y madre de sus hijos y es la
responsable de haber introducido a Luis XIV en el gusto por la intimidad y el
rechazo por la pompa.

Marquesa de Maintenon segunda
esposa del rey
Fue quien le instó para que
contuviera la inmoralidad imperante en la corte. Luis
XIV es considerado como uno de los grandes egos de la historia. Bello,
voluntarioso y vigoroso, su libido fue uno de los prodigios sexuales de todos
los tiempos y su reinado se caracterizó por un lujo y esplendor pocas veces
vistos. Se sentía un Dios. Constructor del gran Palacio Versalles y amante de mujeres hermosas como Athenais de Montespan
(1641-1707 )
hija segunda del Duque de Mortemar. Casada con el Marqués de
Montespan a partir de 1667 sedujo a Luis XIV y durante quince años fue su
amante, teniendo de él siete hijos. Ellas
se disputaban el primer lugar en el corazón del rey, la corte entera se
entregaba a intrigas amorosas. Una de las amantes que tuvo este ministro, cuya
dureza de carácter no parecía avenirse con el amor, fue
Madame Dufresnoi,
mujer de uno de sus comisarios, para la cual creó un cargo en casa de la
reina, valiéndose de su prestigio. La hicieron camarera, y tuvo el privilegio
de entrar en la cámara del rey.
Luis XIV no tenía una gran
cultura, pero eso lo paliaba con un gran sentido práctico y capacidad para el
trabajo, el juego y el amor fuera de toda duda. Además contaba con una salud de
hierro que le hizo sobrevivir a dos generaciones diferentes de herederos, y
finalmente legó el trono a su bisnieto.
A semejanza de la
monarquía española, la forma de gobernar
Francia por parte de Luis XIV fue desde la
corte, por su sistema de consejos, en total cuatro, que gravitaban totalmente en
torno al rey.

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Con Luis XIV la etiqueta se
transforma en dogma, se vuelve rigurosa y ritual siendo el Rey su primer
servidor. Todo es grandioso, el arte sirve en esta época a la necesidad
espectacular y un poco operística del fasto real. Los muebles son altos y
pesados, las pinturas y tapices de gran formato y la arquitectura faraónica. Los
cortesanos dejan sus tierras en manos de administradores y se establecen en
Versalles, gastando enormes sumas en mantener un nivel de vida adecuado. Al
descuidar su patrimonio, el cortesano poco a poco transformará su posición en la
corte en un sostén económico mediante el cobro de comisiones gracias al tráfico
de influencias. |
En
1685, Luis XIV, convencido de lo acertado del principio "una fe, un rey, una
ley" pudo revocar el edicto sin miedo a graves consecuencias y alborotos. Pero
la emigración de los protestantes incluía a muchos artesanos y mercaderes, y a
pesar de que su marcha fue un poco compensada por la llegada de refugiados
católicos irlandeses, tuvo consecuencias económicas bastante adversas.
En
el año 1660 el rey se casó con la infanta española
María Teresa de Austria
,
su prima,
según lo que se había acordado en la paz de los Pirineos. Poco después la muerte
de sus colaboradores más importantes, como Colbert y Louvois le hace ser un poco
más retraído como persona y se encierra en sus tareas como monarca durante nueve
horas al día. Ya no aceptaba más colaboradores ni ministros que le asesorasen.
En 1682 se traslada al nuevo y suntuoso palacio de
Versalles. En 1684, cuando hacia un año
de la muerte de su esposa, se casó en secreto con Françoise d'Aubigné,
marquesa de Maintenon.

"La Familia del
Gran Delfín"; el heredero rodeado de su mujer y de sus tres hijos varones, los
duques de Borgoña (extremo derecha), de Anjou (sentado en un cojín) y de Berry
(en la falda de su madre).
Al tomar el poder, a la
muerte del cardenal
Mazarino en 1661, Luis XIV
consideró su reinado como una dictadura por derecho divino o, como se supone que
dijo el Rey Sol: 'L'état c'est moi" ("El Estado soy yo"). Durante sus siguientes
54 años en el trono, Luis no enfrentó oposición a su puño de hierro. Francia se
convirtió en el Estado más poderoso y temido de Europa. Luis transformo la
cabaña de cacería de su padre, en las afueras de París, en el magnífico palacio
de Versalles, y obligó a la nobleza de Francia a vivir en él a pesar de que las
instalaciones, a excepción de las suyas, eran primitivas. El paseo del rey por
los exquisitos jardines, así como toda la vida diaria de Versalles, era un
elaborado ritual (arriba). A los 22 años, el rey desposó a
María Teresa,
hija del rey de España, para afianzar las relaciones entre los dos países.
Siempre la trató con respeto y generosidad. De su progenie sólo sobrevivió su
primogénito, Luis, el Gran Delfín. A pesar de las objeciones del clero, el rey
mantenía a varias amantes en Versalles, legitimando a siete hijos de una de
estas relaciones y concertándoles matrimonios con las principales familias del
reino. Cuando la reina murió en 1683, Luis se casó secretamente con la última de
sus amantes, madame de Maintenon, una piadosa viuda que originalmente fue traída a
la corte como institutriz de sus hijos ilegítimos. Luis XIV fue lo
suficientemente longevo como para vivir más que su único hijo, el Gran Delfín, y
el hijo de éste, el duque de Borgoña. A la muerte del Rey Sol en 1715, uno de
sus bisnietos subió al trono como Luis XV.
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La política exterior
de Luis XIV tenía como objetivos algunos puntos concretos de los Países Bajos,
lo que derivó en la guerra de Holanda en el año 1672, de la que conseguiría
territorios como Lorena y el Franco Condado. Francia sigue su afán expansionista
y logra las zonas de Estrasburgo y Luxemburgo, con el único revés de la batalla
naval de Hogue, donde la flota francesa cae claramente derrotada. Después de
esto, el monarca se centró en el tema de la herencia española, con la intención
de colocar en el trono a su nieto Felipe de Anjou. Las potencias europeas se
negaban a la posible existencia de un eje franco-español, lo que todo junto
derivará en la Guerra de Sucesión española, que tendrá lugar durante varios
años. El conflicto llegó a un punto que hará que se firme la paz de Utrecht, con
lo que ningún país podrá imponerse sobre los demás.
Los Borbones por fin colocan a
Felipe V en
España, aunque éste tendrá que ceder algunos de
sus territorios, como Milán, Nápoles, Cerdeña etc. Francia pudo conservar
Lille y Estrasburgo y la gran beneficiada de
todos estos cambios fue
Gran Bretaña.

cama de
Luis XIV
Luis XIV murió
el 1 de septiembre de 1715 y
Luis XV,
su bisnieto, le sucedería en el trono. El mandato del llamado rey Sol acabó con
una gran crisis social. Uno de los motivos principales era el peso de la carga
fiscal, que además recaía especialmente sobre una población muy afectada por los
devastadores efectos climatológicos sobre la cosecha, como ocurrió en 1694, y
por la suma de acontecimientos negativos naturales y militares, como en el
periodo entre 1708 y 1710. Este nuevo siglo fue mucho más satisfactorio en el
ámbito económico y donde hubo mayores momentos de paz que dieron más
tranquilidad a la población.
Cuando en agosto de 1715 se le empieza a gangrenar una pierna, y sus médicos
aconsejan la amputación, Luis XIV rehúsa ponerse en manos de los cirujanos y
soporta con estoicidad el dolor del mal que le va devorando. Con casi 77 años de
edad y con 72 años de reinado a sus espaldas, Luis XIV se despide de sus
familiares y cortesanos con inigualable majestad, sabedor de que vive sus
últimos momentos. Deja por único heredero al trono, a su último bisnieto de
apenas 5 años de edad, Luis XV
duque de Anjou y delfín de
Francia. Puesto que es inevitable una regencia, dispone que su sobrino y yerno
el duque Felipe II de
Orléans asuma el cargo
junto al duque du Maine (su hijo legitimado y cuñado de Orléans) hasta la
mayoría de edad del futuro Luis XV. El 1 de septiembre de 1715, Luis XIV muere
cristianamente dando paso a una nueva era.
El rey ha
protegió a genios como Moliere y Lully, y su pasión por la música, la buena
mesa, el ballet y la moda fueron desbordantes. Lástima que se le ocurriera
hacerle caso a su segunda y morganática esposa al revocar el Edicto de Nantes
que en 1598 había promulgado su abuelo Enrique IV! Esa decisión y el caso del
famoso Hombre de la Mascara de Hierro son las dos máculas sobre el reinado del
Rey Sol. En
definitiva, Luis XIV iluminó Francia, por algo lo llamaron el Rey Sol.
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NOTAS Luis XIV y el siglo XVII
francés le concedieron importancia a la etiqueta (conjunto de usos y costumbres
que se debían seguir en la corte) y al buen yantar. Saint-Simon, cronista de la
vida y de la corte, rinde homenaje a este monarca de gran apetito que fomentó el
servicio a la francesa (todos los platos se sirven al mismo tiempo, la
disposición de los comensales en la mesa es muy precisa) con un ceremonial
inaudito. Es la época en que La Varenne publica Le Cuisinier français
-con una tirada de cien mil ejemplares-, seguido por Massialot que estructura
las recetas y propone un modelo francés exportable a los medios burgueses y a
las cortes extranjeras. Para el historiador Anthony Rowley, fue sin duda Luis
XIV quien confirió a la gastronomía supremacía nacional. Le debemos igualmente
el haber cultivado el arte de la conversación en la mesa, pues, en Francia, no
sólo se disfruta comiendo, sino también hablando de lo que se come, una
costumbre que en ocasiones sorprende a los extranjeros.
Tras la celebrada muerte
de Luís XIV,
el gigantesco palacio de Versalles quedó abandonado, silenciosas sus ricas galerías doradas, polvorientas sus
innumerables habitaciones, desérticos sus jardines que parecían bosques
encantados. El temporal Regente del país,
el duque de Orleáns,
elegido por el rey antes de morir, no quería saber nada del esplendido palacio
porque estaba edificado muy lejos de las distracciones de Paris. En Versalles,
no había burdeles, ni una Opera, ni se organizaban buenas orgías, nada.
Decadente como digno representante de la clase social de su tiempo, Orleáns no
se sentía identificado con el verde y pacifico aislamiento de Versalles, ni del
Trianon. Eso sí, no dejo de aprovechar sus ventajas para organizar una orgía
mounstro en los jardines, cuyos detalles inevitablemente se filtraron por todo
el reino. Pero fue como una despedida, porque resueltamente se instaló junto con
la corte en el antiguo Palacio Real de París, donde muchos años antes viviera el
famoso cardenal de Richelie.

palacio de Versalles en la actualidad

palacio de Versalles en épocas de los reyes

HECHOS CURIOSOS
Luís XIV, decidió crear un comité especializado en esclarecer casos de
muerte por envenenamiento: la Chambre Ardente. En el siglo XVIII juzgó a
442 personas. La Alta Historia hasta ese momento estaba rebosante de
sucesos oscuros, nunca aclarados, donde emperadores, reyes, nobles,
políticos de campanillas y genios habían muerto en extrañas
circunstancias. Se pensaba que por una desgraciada y repentina
enfermedad. Obviamente no existían aún las autopsias en tiempos de
Séneca, de Claudio el emperador romano, de Alejandro Magno. La lista
continuó ya en el mundo contemporáneo, el ilustrado, el de los
descubrimientos, y por supuesto nuestros siglos XX y XXI. Hay quien
sospecha que Napoleón pudo ser envenenado durante su último destierro en
la Isla de Santa Elena. Y hoy en día sigue estudiándose el caso del Papa
Juan Pablo I, que murió de pronto en uno de los papados más cortos. ¿Lo
envenenaron?
Rodeo a Francia de espectaculares
fortalezas. Construyó y renovó 300 fuertes. El rey se comparaba
con Dios. Se identificaba con APOLO, el dios griego del Sol, y
por eso se llamo Rey Sol. Los gastos sin control de Luis dejaron al
país en una banca rota. Podía dominar los mares desde el Atlántico
hasta el Mediterráneo con un pasaje que nadie pensó que se podía
construir jamás.
Mientras Luís XIV creaba
esa Chambre Ardente, sus puertas de atrás se abrían para hilar fino en
una sibilina conspiración. Cuando la monarquía de los Austrias tocaba
a su fin en España por la falta de descendencia de Carlos II “El
Hechizado”, una partida por el poder se abrió en Europa. El rey Sol
vio la ocasión perfecta para situar a otro Borbón en el trono español:
su nieto Felipe de Anjou. Aunque para colocar en línea de frente a
Felipe, fuese necesario apartar a otro futuro candidato. ¿Tuvo algo
que ver esta conspiración en el envenenamiento de José Fernando, Duque
de Baviera, a sus tiernos 7 años de edad? Sin autopsias, el veneno no
dejaba huellas, era políticamente incorrecto pero también perfecto.
Tras la Guerra de Sucesión, Felipe de Anjou se convertiría en Felipe V
de España. Para ser justos, uno de nuestros monarcas más destacados.
Unir el Mediterráneo con
el Atlántico, desde Sète a Toulouse, ya fue una aspiración de los
romanos para ir de un mar a otro. De hecho, el Garona era navegable
hasta Toulouse, así que sólo faltaban los 250 kilómetros hasta el
Mediterráneo. Después de diversos intentos, la perspicacia, la
voluntad y el tesón de un hombre, lo hicieron posible.
Pierre-Paul Riquet,
un rico hacendado que ideó y maduró el proyecto definitivo del canal y
descubrió la forma de vencer todas las resistencias y convencer a
Colbert, el ministro de Luis XIV para que lo financiara. Riquet murió
poco antes de la inauguración del Canal, en 1681.
Este canal de 240 kms
navegables, se encuentra en la región francesa del
Languedoc. Une el rio Garona desde Toulousse con el mar
Mediterráneo. Tiene una profundidad media de unos 2 metros y una
anchura de 20 metros.
Entre las posesiones más
preciadas de Mazarino se encontraba una larga lista de obras de arte
españolas. Al cardenal, irónicamente, le gustaba lo español, y no
había dejado de coleccionar arte de España desde su llegada al poder.
Para los miembros de la familia real destina algunas joyas. Es de
destacar que a su mortal enemigo, Condé, le regaló un diamante en el
momento de la muerte, lo que demuestra que no era un hombre rencoroso.
Nada lo obligaba moralmente ni de ningún otro modo a tener ese gesto
con el príncipe, y ya no era momento de esperar nada a cambio. Como
curiosidad, hubo un Tiziano para don Luis de Haro, y un reloj de oro
para el embajador español, el conde de Fuensaldaña. Para Ana de
Austria reservaba un brillante muy valioso, diamantes para María
Teresa y 30 esmeraldas para Monsieur. Al Papa le dejaba 600.000 libras
para ser empleadas en la guerra contra los turcos. Había también un
legado en metálico a distribuir entre los pobres, y para la Corona 18
grandes diamantes que serían llamados los Mazarinos.
Louvre
deviene del vocablo franco "leovar", que significa fortaleza o palacio
fortificado (lo que en francés, se llama "bastille"). En efecto, la primera
construcción en el Louvre fue una fortaleza hecha por el rey Felipe II de
Francia (Felipe Augusto) en 1190-1202, ubicada al lado del río Sena en las
afueras de la villa de París. La ciudad en esa época estaba amurallada, teniendo
como centro la isla donde se yergue la Catedral de Notre-Dame, y la fortaleza se
encontraba en el extremo de la villa para protegerla ante eventuales invasiones
del norte.
Siglos más tarde, la fortaleza fue
adquiriendo funciones de residencia. El rey Carlos V convirtió la fortaleza en
residencia real y lo adornó con obras de arte privadas.
Además, en 1564 creó el Palacio de las Tullerías (en realidad debería
llamarse el Palacio de las Tejerías, pues era el sitio donde se hacían tejas,
afuera de la ciudad), ubicado a 500 metros hacia el oeste del Louvre,
perpendicular al Sena. Sin embargo, semejante complejo no fue suficiente para la
realeza, ya que en 1670 Luis XVI y toda su corte dejaron al Louvre para irse a
vivir al magnífico palacio de Versalles. El Louvre pasaría a ser entonces una
galería de arte, casa de ópera, teatro y otras actividades artísticas.

Louvre
El complejo de Les Invalides
El complejo de Les
Invalides responde a la voluntad del rey
Luis XIV de Francia, que
ordenó su construcción el
24 de febrero de
1670, con la intención de
que las instalaciones ofrecieran cobijo para los 4000 veteranos inválidos de
guerra que quedaban sin hogar. Los planos son de
Libéral Bruant, y la
construcción fue llevada a cabo por
Jules Hardouin-Mansart.
La construcción de los edificios principales se desarrolló entre marzo de
1671 y febrero de
1674; el conjunto fue
operativo y empezó a albergar antiguos soldados a partir de noviembre de ese
año. La construcción de la iglesia, en cambio, tuvo que aplazarse y fue
completada en agosto de
1706,
tras treinta años de obras.
En
1840, los restos de
Napoleón Bonaparte fueron
trasladados de la
Isla de Santa Helena a
París, por iniciativa del rey
Luis Felipe de Orleans, y
depositados en Les Invalides. Desde
1940, el mausoleo
imperial contiene también los restos de su hijo
Napoleón II, en lo que
fue una cesión de
Adolf Hitler al gobierno
colaboracionista de
Vichy. También se
conservan allí los restos del hermano de Napoleón
José I de España, así
como los de varios mariscales, entre ellos
Lyautey,
Foch y
Leclerc.
Es famoso por su
cúpula cubierta, en su restauración en 1989, de mas de 555 000 hojas de oro
puestas por 10 de los más famosos doradores.

Actualmente está
muy cerca de la Escuela Militar (al final de “Champs de Mars”) y además hoy
alberga
varios museos: el
Museo de la Armada, uno de los más importantes museos de arte e historia militar
del mundo, la Galería Real de Planos en relieve (una colección que incluye 1000
m2 de maquetas), el Museo de la Artillería, cuyas piezas adornan los patios y al
que pertenecen también los cañones que se ven en la entrada, y luego de la
Segunda Guerra Mundial se crearon los museos del Orden de la Liberación y de
Historia Contemporánea. También hay mucho material de Napoleón y se encuentra el
caballo embalsamado de Napoleón.
Al norte, el gran patio central se prolonga en una extensa explanada pública que
llega hasta el Sena. Cruzando el hermoso puente Alejandro III se llega en la
otra orilla al Grand Palais y al Petit Palais. |