|
En 1546, durante el reinado de Francisco I,
se inició la construcción del Louvre, según proyecto del arquitecto francés
Pierre Lescot. Su primigenia estructura fue ampliándose durante los reinados de
casi todos los monarcas posteriores. A principios del siglo XVII, cuando reinaba
Enrique IV, se concluyó, bordeando el Sena, la Grande Galerie, que en la
actualidad es la principal galería de pintura. Más tarde, con Napoleón III, se
añadió un ala en la zona norte, que recorre la célebre rue de Rivoli. A mediados
del siglo XIX se dio por finalizada la construcción del enorme complejo: con una
superficie de 19 hectáreas, es una obra maestra del diseño arquitectónico y del
adorno escultórico.
Louvre
Louvre deviene del vocablo franco "leovar", que
significa fortaleza o palacio fortificado (lo que en francés, se llama
"bastille"). En efecto, la primera construcción en el Louvre fue una fortaleza
hecha por el rey Felipe II de Francia (Felipe Augusto
)
en 1190-1202, ubicada al lado del río Sena en las afueras de la villa de París.
La ciudad en esa época estaba amurallada, teniendo como centro la isla donde se
yergue la Catedral de Notre-Dame, y la fortaleza se encontraba en el extremo de
la villa para protegerla ante eventuales invasiones del norte.
Siglos más
tarde, la fortaleza fue adquiriendo funciones de residencia. El rey Carlos V
convirtió la fortaleza en residencia real y lo adornó con obras de arte
privadas. Además, en 1564 creó el Palacio de las
Tullerías (en realidad debería llamarse el Palacio de las Tejerías, pues era el
sitio donde se hacían tejas, afuera de la ciudad), ubicado a 500 metros hacia el
oeste del Louvre, perpendicular al Sena. Sin embargo, semejante complejo no fue
suficiente para la realeza, ya que en 1670 Luis XVI y toda su corte dejaron al
Louvre para irse a vivir al magnífico palacio de Versalles. El Louvre pasaría a
ser entonces una galería de arte, casa de ópera, teatro y otras actividades
artísticas.
Antes de
la Revolución Francesa de 1789 el Louvre podía ser visto únicamente por miembros
de la aristocracia, el clero y algunos artistas selectos.

Las colecciones
reunidas en el Louvre son vastísimas y se agruparon en ocho
departamentos:
- Antigüedades orientales: Colecciones de esculturas y objetos de
Cercano y Medio Oriente, desde la aparición de los pueblos hace 10000
años hasta la llegada del Islam (Mesopotamia, Irán, Arabia, Anatolia,
etc).
- Antigüedades egipcias: Agrupa una colección que abarca desde la
Prehistoria (4000 a.C.) hasta la época cristiana (siglo IV).
- Antigüedades griegas, etruscas y romanas: Reune obras desde el
Neolítico al siglo VI de nuestra era.
- Arte del Islam: Este departamento del Louvre presenta una colección de
mil objetos de arte islámico, abarcando 1300 años de historia.
- Esculturas: Colecciones de esculturas medievales, renacentistas y
modernas, francesas, italianas y de paises de Europa del Norte.
- Objetos de arte: Muestras de objetos diversos, tales como tapicerías,
joyas, cerámicas, marfil, muebles y relojes. Abarca desde la Edad Media
a la primera mitad del siglo XIX.
- Pinturas: Incluye obras representativas de todas las escuelas de
pintura europeas, desde el siglo XIII a 1848. La sección italiana es la
más antigua del Louvre, cuya obra más famosa es quizá la célebre "Gioconda"
de Da Vinci.
- Artes gráficas: Obras sobre papel utilizando diferentes técnicas. Por
su fragilidad a la luz, sólo se realizan exposiciones temporarias o bajo
petición.
Una de las
últimas joyas todavía intactas de la Corona de Francia, un broche compuesto por
2.634 diamantes que perteneció a la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III,
formará parte de las colecciones del museo del Louvre, anunció el martes esta
institución. Esta joya, en forma de lazo de 11 cm de ancho, conocida como "noeud
de corsage", fue adquirido el 18 de abril en la casa Christie's de Nueva York,
por 6,72 millones de euros, precisó el comunicado. Hasta ahora estaba en manos
privadas en Estados Unidos desde que en 1887 se dispersaron las joyas de la
Corona.
El broche está compuesto por 2.634 diamantes, entre ellos 196 rosas y 2.438
brillantes, con un total de 140 quilates. Creado en 1855 por el joyero
François Kramer, en 1864,
la emperatriz pidió que se modificara su forma. Fue una de sus joyas preferidas.
El tesoro de las joyas de la Corona, constituido desde Francisco I, fue
incautado durante la Revolución Francesa y puesto a la venta en 1887,
exceptuando algunas piedras históricas. El museo del Louvre pudo adquirir en
estos últimos años algunas joyas todavía intactas, expuestas en la galería
Apollon, donde también se podrá contemplar el gran broche de la emperatriz.
Hace 121 años, el 12 de mayo de 1887, la Tercera
República decidió deshacerse de las joyas de la corona vendiéndolas al mejor
postor en subasta pública. El joyero Emile Schlesinger, que representaba a la
estadounidense Caroline Astor –esposa del multimillonario William Astor– pagó
135.000 dólares de la época por la pieza, que perteneció a la familia de
potentados durante algunas décadas.


El Louvre con el Arco del Triunfo del Carrousel,
mandado a colocar allí por Napoleón.
Posteriormente, Napoleón amplió el ala norte y colocó el
Arco del Triunfo del Carrusel entre el
Louvre y el Palacio de las Tullerías.
En la época
del Imperio pasó a llamarse Museo Napoleón. Las obras acumuladas, tomadas de los
lugares conquistados, hicieron del museo el más grande del mundo. A la caida de
Napoleón en 1815, las naciones invadidas recuperaron sus obras y el museo fue
desmantelado. Entre 1806 y 1808 se había construido frente al Louvre el Arco de
Triunfo del Carrousel, decorado con bajorrelieves y estatuas en honor de la
armada victoriosa de Napoleón. En lo alto se ubicaron caballos de bronce
antiguos tomados de la plaza de San Marcos de Venecia; también fueron devueltos
en 1815.
El retrato de Mona
Lisa (1503-1506), de Leonardo da Vinci, más conocido como La Gioconda en
referencia al apellido de su esposo, el banquero Francesco del Giocondo, se
conserva en el Museo del Louvre de París.
El
baño de Susana (c. 1550, Museo del Louvre, París), del pintor veneciano
Tintoretto, está basado en la historia del citado personaje bíblico acusado
falsamente de adulterio por dos ancianos. Durante el siglo XVI, este tema sirvió
de pretexto a los pintores de la época para representar la figura femenina
desnuda.
El
lienzo Santa Apolonia (1636, Museo del Louvre, París), del pintor español
Francisco de Zurbarán, está basado en la historia de esta mártir cristiana que,
al ser condenada a la hoguera, se arrojó ella misma al fuego. Pertenece a una
serie de cuadros sobre santos, que destacan por el tratamiento de las telas y
por la minuciosidad en los detalles
|