Iván IV, llamado El Terrible,
fue el primero a quien oficialmente se llamó Zar de todas las Rusias.
Era hijo de
los príncipes
Basilio III (Vasilli) y de Elena Glinski, y nieto de Iván III Vasilevich
el Grande, quien, cuando casó con
Sofía Paleólogo –sobrina del último
emperador de Bizancio–, se arrogó la tradición imperial y transmitió a su
hijo el título.

Iván IV Vasílievich
fue conocido como Iván el Terrible por usar la tortura, el destierro y
la ejecución para reprimir a los nobles que conspiraron contra él.
Aunque famoso por su crueldad y sus excesos, fundó un poderoso Estado
ruso y fijó el modelo para el gobierno autocrático zarista. |
Iván Vasilevich IV
vino
al mundo el 25 de agosto de 1530. Nació
en Kolomenskoie.
Antes de esa fecha circulaban terribles presagios sobre el nacimiento del
futuro heredero al trono. Por ejemplo, un monje profetizó que estaba a punto
de nacer un cruento demonio con la misión de asolar la sagrada tierra rusa.
Sus padres, sonreían incrédulos al escuchar los disparatados augurios,
suponiendo que tales rumores no obedecían a otra cosa sino a la superstición
popular. El joven
Iván tenía sólo tres años cuando, al morir su
padre, fue coronado y gobernó con su madre en calidad de regente. La
infancia de Iván se movió en el infortunio. Era un niño lánguido e
inapetente, de aspecto enfermizo que invitaba al cariño de sus
progenitores en detrimento de
su hermano Yuri, sordomudo de nacimiento
y, por tanto, inhabilitado para la sucesión dinástica. Con pocos años de
edad quedó huérfano de padre y madre siendo tutelado por el
metropolitano ortodoxo de Moscú, Macario.
A los 13 años,
comprendió la magnitud de su poder y se vengó del principal boyardo de
la regencia: hizo que se apoderaran de el y lo asesinaran echándole a
los perros del Kremlin. A partir de entonces fue el amo de Rusia, no
solo de nombre, sino también de hecho. El 16 de enero de 1547,
a los 17 años, es el día en que Iván IV se hizo
coronar zar de todas las Rusias. Era el
primer príncipe ruso que tomaba el título de zar. Un mes después tomó
por esposa a una joven bella e inteligente, llamada
Anastasia Romanov ,
hija de un boyardo y tuvo 3 hijos,
el primero de los cuales murió a los meses para muchos causa de la
sífilis de su padre. |
Los boyardos –familias nobles que se disputaban el poder–,
eran famosos por su falta de escrúpulos a la hora de intrigar y, producto de
una de estas intrigas, la madre del pequeño Iván fue asesinada en 1538.
Hasta los dieciocho años, el niño salvó la vida merced al recurso de dejarse
utilizar políticamente tanto por la familia de su madre, como por otras
familias boyardas influyentes.
En 1547, el año en que cumplió dieciocho años le ocurrieron dos cosas
importantes: comenzó a gobernar por sí mismo y algunos meses antes conoció a
Anastasia Romanova Zajarìn,
hija de una de esas familias boyardas influyentes, con quien contraería
enlace ese mismo año, antes de asumir el gobierno efectivo del imperio. La joven, que había sido elegida entre mil quinientas doncellas
a su vez preseleccionadas entre las vírgenes más bellas de Rusia, que
tuvieron que reunirse en un edificio de dimensiones colosales para la época,
a fin de que el joven Zar y sus consejeros, encontraran a la privilegiada.
Anastasia, además de
virgen y bellísima, resultó ser inteligente y con una sorprendente aptitud
para el ejercicio del poder, y es casi seguro que Iván se enamoró realmente
de ella, a quien trataba con especial deferencia, aunque ya empezaba a
mostrar con quienes lo rodeaban, ese
temperamento alocadito
que lo caracterizó.
Resulta casi increíble imaginarse al
sanguinario zar ruso llevándole flores a su primer consorte, pero la
realidad es que se casó perdidamente enamorado la primera vez que dio
el sí.
En
1560 muere la princesa Anastasia, lo que produce al zar gran amargura.
Se dice que fue envenenada
por los boyardos. Murió
e Iván sufrió una grave postración emocional. Convencido de que los boyardos
la habían envenenado se arrojó contra sus auxiliares más próximos e hizo una
purga sangrienta en la que no solo asesinó y encarceló a los boyardos, sino
también a sus familias y servidores. Iván –paranoico
como había quedado desde el asesinato de su madre–, quedó convencido que,
otra vez, detrás de la muerte de su querida Anastasia, estaba la mano de los
boyardos, que la habían envenenado.
Iván sufrió realmente la
muerte de su amada Anastasia luego de estar junto a ella 13 años, por lo cual honró
inmortalizándola en la estatua de su tumba.
El Zar volvió a
contraer matrimonio otras seis veces, lo que indica, por lo menos,
que el puesto de zarina era relativamente inestable. Se caso con
Maria Nagaia
madre de su hijo Demetrio
quien muere asesinado en 1591. También pretendió casarse con
Isabel I de Inglaterra.
La última esposa terminó muy mal, cuando la noche de bodas, en el momento de
consumar el matrimonio,
Iván descubrió que no era
virgen. Mandó que la ahogaran sin más trámite, aunque cuando se enteró que
la mujer tenía ya un hijo llamado Demetrio, le perdonó la vida.
La crueldad
de este Zar –que sin embargo consolidó el poder de Rusia–, llegó al punto de
matar a golpes al único hijo que estaba en condiciones de sucederlo.
En 1570, hizo devastar
la ciudad rebelde de Novgorod, que fue arrasada y sus habitantes arrojados
al río. Después, en 1575, traspasó los poderes de zar de todas las Rusias al
tártaro Simeón Bekbulátov y tomó desde entonces el título de príncipe de
Moscú.
Los últimos
años de su vida se convirtieron en una verdadera vorágine de maldad y
terror. Él mismo diseñaba complicados artilugios que le permitieran
disfrutar más con la tortura de las desgraciadas víctimas.
Llegó a decir que
había desflorado a más de mil doncellas matando después a los hijos
resultantes. Según parece, en sus momentos finales abandonó el cristianismo,
entregándose a rituales paganos oficiados por brujas y hechiceros traídos de
los alejados territorios del norte. El 18 de marzo de 1584, el zar, tras
muchos meses de penoso sopor y enfermedad, pareció de pronto recobrar la
salud de su juventud, se levantó de la cama y entonando cánticos pidió su
tablero de ajedrez. Cuando se disponía a iniciar la partida se tambaleó
cayendo fulminado. Así acabó la vida de un hombre en cuya alma anidaron el
odio y la locura. El
destino de los hombres que ostentan el poder suele jugarles bromas de muy
mal gusto. En el caso de Iván IV El Terrible, el inmenso poder que había
consolidado fue heredado por el otro hijo a quien perdonó, llamado
Fedor
( 1557-1598) que era discapacitado mental, y que lo sucedió por no haber
otro candidato y el hijo que había tenido con
Maria Nagaia
era muy pequeño aun.
Fedor era mas bien infantil. Fedor se caso con la hermana de Boris
Godunov llamada Irene. Boris Godunov termina sucediendo al zar Fedor.

Trono del Zar Iván IV "el
Terrible", realizado en su mayor parte en marfil tallado con bajo-relieves;
actualmente se encuentra en el Museo del Arsenal del Kremlin de Moscú.
Iván el Terrible murió el 18 de marzo de 1584 a los 54 años. En sus
últimos días dejaba escapar aullidos que se escuchaban hasta en la calle.
Su reinado
podría haberse desarrollado en forma ejemplar en tanto modelo político si no
hubiera sido por su locura y despotismo cruel. El asesinato de su hijo salvó
a Rusia de un reinado sangriento, ya que había sido educado en la codicia y
la crueldad. Su muerte dejó el trono en manos de
Fedor, un idiota congénito,
incapaz de reinar, quien estuvo, al inicio de su reinado, bajo el tutelaje
de Boris Godunov. La muerte de este último, en abril de 1605, sumió a Rusia
en el caos, y no hubo atisbo de unidad hasta la elección, en 1613, del
primer Romanov,
la dinastía
que reinaría hasta principios del Siglo XX.
Después de la
muerte del zar Fedor I, su primo
Fedor Romanov
fue considerada como la siguiente en la línea de sucesión. Boris Godunov
respondió encarcelando a él en un monasterio como monje Filaret. La esposa
de Fedor Xenia se vio obligada
a tomar el velo bajo el nombre de Martha, mientras que sus cinco años de
edad, hijo de Michael fue encarcelado junto con su tía Anastasia Lago Blanco
en el monasterio.
Emperadores de Todas las Rusias, 1721–1917
HECHOS CURIOSOS
Los efectos históricos de la
sífilis han sido devastadores. Magníficos seres como los isleños de las
islas del Pacífico Sur fueron destruidos en masa. Brillantes hombres de
Estado en posiciones de poder se transformaron en idiotas jocosos; artistas,
pintores y poetas se convirtieron en verdaderos estropajos. Francisco I de
Francia, el papa Alejandro Borgia, Benvenuto Cellini, Toulouse-Lautrec,
Randolph Churchill —padre de Winston Churchill— son algunos de los muchos
nombres que han salido a la luz. Millones más sufrieron las consecuencias de
esas transformaciones, como Iván el Terrible, de quien no hay duda de que
fue sifilítico, ya que, durante el régimen soviético, sus restos, exhumados
en el Kremlin, mostraban las típicas lesiones óseas producidas por la
enfermedad.
¿Sabías que en los
alrededores del Kremlin en Moscú se halla una
campana de 200 toneladas de peso? En efecto; dentro de la ciudadela que
conforma la Plaza Roja se halla la Plaza de las Catedrales en donde está
dominada por el Campanario de Iván El Grande,
levantado entre los siglos XVI y XVII. Un recorrido por la zona te
darás cuenta que es una bella edificación compuesta por una torre
campanario de Iván, que se eleva a unos 80 metros de altura, con treinta
campanas, y que servía como otro punto de vigilancia del Kremlin.
La historia relata que la torre del campanario fue utilizado como modelo
para crear numerosos templos con forma de torre. . Este monumento está
dividido en tres cuerpos. En la primera hay una escalera de piedra de 83
peldaños; luego hay una escalera helicoidal que tiene 149 peldaños y,
en el tercer cuerpo, existe una escalera metálica de 97 peldaños conduce
por entre el muro hasta la cúpula. Debemos comentarle también que
las campanas de la torre son magníficas obras del arte de la fundición
rusa de los siglos XVI al XIX y actualmente el Campanario de Iván el
Grande es sede de numerosas exposiciones de los museos del Kremlin. La
campana mayor del campanario pesa más de de 200 toneladas y cuenta que
cuando se la fundía en 1733 hubo un incendio que luego la agrietó por lo
que fue colocada sobre el pedestal.
