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Gabriella D´Estreés, fue la idolatrada querida del mejor rey que
tuvo Francia, Enrique IV.
Tuvo 3 hijos del rey. Iba
a ser la segunda esposa pero falleció prematuramente a los 26 años de edad. Gabrielle
D´Estreés, fue Marquesa de Montceaux, Duquesa de Beaufort y Par de Francia,
Duquesa de Etampes y amante de
Enrique IV de Borbón, Rey
de Francia y de Navarra.
Gabriella D´Estreés

Hubo una
favorita real que siempre gozó del amor del populacho: Gabriella D´Estreés, la
rolliza marquesita de Monceaux que fue la idolatrada querida de
Enrique IV.
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Gabriela vino
al mundo en el seno de una familia de linaje. Su abuelo Jean había sido
distinguido servidor de reyes anteriores a Enrique IV, pero Antonio, el
progenitor de Gaby, era un bueno para nada que se casó con la maleducada Francoise. Gaby tenía apenas 10 años cuando su madre abandonó a la familia
para seguir a un amante joven. Ya siendo adolescente, Gaby hizo buenos lazos
con Catalina de Navarra,
hermana de quien en el futuro sería su regio amante. Pronto Gabriela fue
vista en tertulias con la reina Luisa (quien enviudaría del perverso rey
francés
Enrique III), y
Luisa de Coligny, a quien le habían matado a su esposo Guillermo de Orange. Todas estas
damas deseaban que Enrique IV se casara con Gabriela, pero
Enrique ya estaba casado con
Margarita de Valois
,
la bellísima hija del
rey Enrique II. Para 1591,
la amante oficial de Enrique IV era Corisande D'Andouins, Condesa de Guiche,
pero ya Enrique se iba aburriendo de sus celos. |
Cuando Gabriela
fue presentada en sociedad, no quiso prestar atención a los piropos de Enrique y
en 1592 se casó con Nicolás
D'Ámerval, un viudo
cuarentón cuya recién finada esposa había sido prima del papá de Gabriela.
Cuando Gabriela supo que su propio papá había arreglado la boda, casi se muere
del disgusto. No habló por 4 días y no le agradeció al padre que de esta forma
la hubiera querido proteger de los avances del rey.
D´Amerval afirmó nunca haber compartido cama con Gabriela , y cuando se divorció
de ella, Gabriela anuncio que su ex marido era impotente.
El 4 de
septiembre de 1592 Gabriela dejó su hogar y se fue a juntarse con
Enrique en Chartres.
Gabriela comenzó a interesarse por política, y urgió a su amante que se hiciera
católico para poder ceñirse la corona francesa con todas las de ley. Ella le
recordaba que si Enrique aparecía como hereje ante el Papa, el Sumo Pontífice
seguiría usando como pretexto el asunto de la religión para no darle el
divorcio, algo que tanto Enrique como su esposa
Margarita
de Valois
ansiaban para poder ser
felices cada quien por su lado. En 1594, en lo que se llamó la Guerra de los
Tres Enriques (siendo los otros dos
Enrique de Guisa y Enrique III),
Enrique sitió a París y logró triunfar.

Enrique
IV
El 7 de junio
de 1594 Gabriela parió a
César,
hijo que Enrique legitimó,
pero a quien excluyó de la sucesión al trono. En diciembre de 1594 Gabriela
presenció un atentado contra su adorado Enrique, siendo el agresor un estudiante
de los jesuitas, Jean Chastel. En enero de 1597 Chastel sería ejecutado en la
horca por este atentado. Enrique,
una vez que el matrimonio de Gabriela fue disuelto en enero de 1597, dejó en
manos de ella a que lidiara con el Papa para conseguir la disolución del
matrimonio entre Margarita y él. Gabriela a estas alturas ya se había
hecho gran amiga de Margarita, la primer esposa por la cual Enrique nunca sintió
amor. El 14 de noviembre de 1596 Gabriela parió a su hija
Catalina Enriqueta,
y para el bautismo de esta criatura la reina inglesa
Elizabeth I Tudor
envió a un embajador de alto nivel
para negociar un nuevo tratado entre Inglaterra y Francia. De sorpresa, España
atacó a Francia, victimizando a la ciudad de Amiens.
Ella
personalmente se desprendió de todas sus joyas y las fue a empeñar, y este
dinero lo puso en manos del rey. Luego corrió a la fortaleza de Beauvais para
estar al lado de su Enrique. En esta fortaleza, Enrique se enfermó y tuvo como
amantísima enfermera a Gabriela . Una vez que pudo recuperarse, Enrique solicitó
que los terratenientes pagaran impuestos para recolectar más dinero. Viajó a
París para pedir dinero a los obispos y cardenales, y aunque la situación era
peligrosa, Gabriela nunca dejó solo a su regio amante. Ella, además, atendía a
los enfermos y a los heridos en combate, y guisaba personalmente la comida de su
amado dado que él manifestaba miedo de ser envenenado. Le zurcía la ropa, le
afeitaba la barba y además le contaba chistes subidos de color cuando lo veía
muy preocupado.
A pesar de que
los españoles contaron con la ayuda de los austriacos, esta incursión iba a
acabar mal para los españoles. Tuvieron que rendirse en Amiens, y cuando la
victoria favoreció a los franceses, Enrique agradeció la valentía y
desprendimiento de su amante creándole el título de
Duquesa de Beaufort,
siendo este ennoblecimiento hereditario. Enrique además sacó las joyas de
Gabriela de la casa de empeño y se las devolvió.
Gabriela
prosiguió apoyando al rey tratando de reconciliar a católicos y protestantes, y
su sonrisa fue de oreja a oreja cuando Enrique IV promulgó el famoso
Edicto de Nantes en 1598 en
el mes de abril. A estas alturas Gabriela ya le había parido otro varón a
Enrique, el rubio
Alejandro. Más enamorado
que nunca, Enrique IV decidió presionar personalmente a Roma para que le
cedieran el divorcio y así poderse casar con Gaby. Un grupo de nobles franceses
fue enviado a El Vaticano a asolear al Papa en noviembre de 1598, mientras que
Gabriela trataba de lograr que los jesuitas pudieran regresar a Francia tras su
expulsión años atrás. El Papa Clemente daría el divorcio, pero solo si Enrique
se casaba con la fea y gorda
María de Médicis
,
la mujer destinada a ser su segunda esposa.
Su salud en
pocas horas se deterioró
Gabriela se las
vio mal en su último embarazo. Tenía pesadillas, sangraba a menudo y tenía como
un presentimiento de algo fatal. En abril de 1599 fue a misa aunque se sintió
mal al regresar de la iglesia. Estaba en el 6to. mes de gestación cuando le
sobrevino un parto prematuro. Su salud en pocas horas se deterioró tanto que
perdió el habla, el oído y la vista. Tras parir a un bebé muerto,
murió a las cinco de la mañana del
10 de abril de 1599,
después que el médico, intentando ayudarla, más bien causó perforación uterina.
Enrique IV lloró por días,
pero posteriormente se vería obligado a casarse con
María de Médicis
en su ansia por conseguir
descendientes legítimos que le pudieran garantizar que
la estirpe de los Borbón
seguiría en el trono galo.

Gabrielle d'Estrées con su hermana, la duquesa de Villars en el
baño (Musée du Louvre). Quizás el ejemplo más conocido del frío erotismo de la
Escuela de Fontainebleau. La duquesa le coge del pezón derecho a Gabrielle, al
tiempo que ambas miran al frente. Al fondo, una mujer parece bordar. Este
cuadro, atribuido a Jean Cousin el Joven, desarrolla en sus figuras una línea
grácil y alargada. Es una escena que se enmarca en cortinajes rojos, y que
reproduce un escenario fantasioso, quizás un tema tabú: el amor entre mujeres.

La
marquesa de Villars
y
Gabrielle d'Estrées
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