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Hijo y heredero del rey
Carlos I (emperador Carlos V)
y de Isabel de
Portugal. En su
preparación para hacerse cargo de su cometido regio y de gobierno se
instruyó desde muy joven con Juan
Martínez Silício y Juan de Zúñiga. Su papel en política interior y su
protagonismo internacional fueron destacadísimos durante la segunda mitad
del siglo XVI. Felipe
II fue reservado y melancólico, calificado como el primer príncipe
burócrata de España y conocido también con el sobrenombre de "El Prudente"
aunque no faltaron opiniones para adjudicarle el de "El Vacilante".
FELIPE II
"El Prudente"
1527-1598


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Nació en Valladolid en
1527, tan delgado y frágil, con la piel tan blanca, los ojos de un azul
tan claro y el pelo tan rubio que parecía albino. Ninguno
de los razonables temores sobre su salud se cumplieron y se convirtió en
un joven de estatura mediana tirando a baja, talle esbelto, andar erguido,
hablar pausado, sonrisa blanca, elegante y sencillo en su atuendo,
cuidadosísimo de su higiene, con un talante amable, gentil, y un punto de
lejanía melancólica. En su cara dominaron de joven los ojos y de viejo, la
mirada. El
imperio hispánico de Felipe II incluye la Corona de Castilla
con todos sus dominios y la Corona de Aragón también con todos sus dominios. A lo
largo de su reinado consigue el reino de Portugal con todos sus dominios y
colonias. También le pertenecen Franco Condado y los Países Bajos.
Durante cincuenta años gobernó el mayor imperio del
mundo, definido en la época como veinte veces mayor que el Imperio Romano. |
No habló cinco idiomas, como su
padre: sólo español y portugués con el latín para entenderse. Su educación
fue sólo parcialmente buena: en vez de Luis Vives tuvo al cardenal Silícco,
en realidad apellidado Guijarro, pero el príncipe, con su amor a los
libros, a las artes y a las ciencias, fue forjándose una admirable
formación intelectual.
Al contrario de lo que suele
creerse, no fue un rey sedentario y enclaustrado en
El Escorial,
sino que viajó largamente por Inglaterra, Países Bajos, Alemania, Italia,
el Mediterráneo y el Atlántico, Portugal y Aragón. Incluso en Castilla su
movilidad era continua, hasta que en sus diez últimos años de vida la
enfermedad lo obligó a moderar sus viajes.
Creó la biblioteca
privada más importante del mundo, con voluntad expresa de hacerla
accesible a todos. Desde niño amó la música, la caza, la pesca y el
coleccionismo. Solitario casi de profesión, quiso ser querido, dentro de
lo posible. Su espejo único, fuente de emulación y de inseguridad, fue su
padre. El acusadísimo sentido de la responsabilidad que lo dominó durante
toda su vida nació de la obediencia al emperador y del escondido afán de
superarlo.
El estilo de Felipe II es, pues,
reservado de
nacimiento. A los 17 años era ya regente efectivo.
PRIMER MATRIMONIO
Se casó con su prima
María Manuela de Portugal
a los 16 años, hija de Juan III rey de Portugal, para reforzar la alianza
con Portugal. Pero pronto enviudó al nacer su primogénito,
el príncipe
Carlos de Austria (o Habsburgo),
luego de un parto de dos días. María Manuela
jamás llego a ser reina de España.
Carlos de Austria (o Habsburgo)
en
1562 se cayó por
las escaleras golpeándose en la cabeza. Tras probar muchos tratamientos
diferentes se le realizó una
trepanación,
operación muy arriesgada que le traería secuelas, pues se acrecentó su
crueldad y sus excentricidades. Su desarrollo físico también era
deficiente, pues tenía un hombro más alto que el otro, la pierna izquierda
más larga que la derecha, el pecho hundido y una pequeña joroba.
Felipe II mandó en
1568 encerrar a su
hijo en sus aposentos sin recibir correspondencia y con limitada
comunicación con el mundo exterior. Como el príncipe amenazó con quitarse
la vida, Felipe II ordenó que no pudiese tener cuchillos ni tenedores.
---------------------------------- AMANTES
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Felipe tuvo su época
de
juerguista y mujeriego,
hasta el punto de alarmar a su padre que le llamó la atención. Las damas
que trataba eran las de sus hermanas y acabó
enamorándose de verdad de
Isabel Osorio, con la
que pasó días muy felices en la ciudad de Toro. Fue un gran amor,
evidentemente imposible. Viudo a los 18 años, se paseó por Europa a los 21
y cautivó a todas las cortes: apuesto, culto, distinguido, sensible.
Muy probablemente haya sido amante de la
Princesa de Éboli (Ana de Mendoza y de la
Cerda) porque el Rey tenía una furia erótica incontenible con cada
dama de la Corte que veía. Era la dama más atractiva de la Corte de Felipe
II, la amiga de la Reina, la esposa del privado del Rey, aupada al
principio por el propio soberano y arrojada después sin compasión a la más
siniestra prisión. Doña Ana pertenecía a una de las familias castellanas
de más rancio abolengo: los Mendoza, excelentes baluartes de defensa de la
Monarquía. El ser tuerta no restaba belleza a su rostro; su carácter
altivo y su amor por el lujo se convirtieron en su mejor etiqueta de
presentación, ejerciendo una gran influencia en la corte. Jamás se supo
porque el rey Felipe le quito la custodia de sus hijos , la despojo de la
administración de sus bienes y la encerró hasta el fin de sus días en la
torre de Pinto del castillo de SANTORCAZ, y luego en su propio palacio en
Pastrana donde falleció.
SEGUNDO MATRIMONIO
Felipe
se convirtió en rey consorte de Inglaterra al desposar a su tía carnal,
once años mayor,
María Tudor de Inglaterra
,
con el objetivo político de acercar a Inglaterra al catolicismo y a la
corona española. En 1554 viajó a Inglaterra para casarse con
María Tudor. Su
matrimonio con
María Tudor lo
convirtió en rey consorte de Inglaterra. Felipe no correspondía a
esa pasión, aunque fue muy considerado con su poco agraciada esposa, ella
luego fallece y el queda nuevamente viudo.
En
1556, Felipe recibió de su padre la corona de España, clave de sus
inmensos dominios. El emperador murió en Yuste en 1558, el mismo año en
que Felipe quedaba viudo por segunda vez. Para entonces, ya había
conseguido su mayor victoria militar en tierra. San Quintín, aplastando a
los franceses. Fruto de un sueño y de esa victoria fue su gran obra
personal, cultural, religiosa y política: el Monasterio de San Lorenzo de
El Escorial. Una joya para albergar muchas joyas, un símbolo religioso en
el que tuvieron parte la astrología y la magia, un lugar de paz y
alejamiento que para Felipe significó algo parecido a una casa propia.
TERCER MATRIMONIO
Los
roces de su séquito con la corte inglesa no afectaron nunca al
comportamiento del príncipe español que, al parecer, enamoró también a
Isabel de Valois de 14 años, la hija de Enrique
ll de Francia.
Isabel... futura reina
y rival, con la que disfrutó
de ocho años de felicidad conyugal.
El
gran proyecto atlántico suponía el cerco de Francia ya trazado por
Fernando el Católico y la paz con Inglaterra. Por eso, al quedar viudo
trató de casarse con Isabel. Sin embargo, la nobleza de Inglaterra no
aceptaba un futuro de supeditación a España y la consolidación de Isabel
supuso la cancelación de esa boda y su creciente inclinación al
protestantismo, que Felipe trató de impedir, así como la excomunión de
Isabel por Roma. Inglaterra, la aliada deseable, no le correspondió. Y
Felipe e Isabel, que pudieron ser amantes y luego esposos, se hicieron
enemigos íntimos, radicales.
Pacificó sus relaciones con Francia por el tratado de Cateau-Cambresis y
en 1560 casó con la joven y atractiva
Isabel de Valois
,
destinada en principio a su hijo Carlos. Por entonces, el príncipe era ya
un desequilibrado, glotón, borrachín y mujeriego desde la adolescencia y
encaprichado de una novia convertida en madrastra. Isabel tenia trece años
cuando se caso con Felipe y el le llevaba más de 20 años y era su
tercera esposa. El matrimonio recién hizo su unión siete meses mas
tarde dado a que su suegro actual
Enrique II
de Francia fallecía.
A
los cinco años de matrimonio, la real jovencita tuvo un embarazo gemelar
que terminó en aborto. Más tarde, en 1566, tuvo a su primera hija, Isabel
Clara Eugenia, y al año siguiente nace Catalina Micaela. El
matrimonio con Isabel
dio paso a la mejor época de su vida, afincado ya en España, con El
Escorial en marcha,
con dos hijas, Isabel
y Catalina, a las que
adoraba y una esposa que lo hacía casi feliz. Las cartas a sus hijas
muestran a un padre afectuoso y cariñoso, preocupado por su crecimiento y
que lamenta hallarse lejos. En 1568 Isabel de Valois muere a causa de un tercer embarazo (malogrado a los
cinco meses).

Isabel de Valois

CUARTO MATRIMONIO
En
1568
Felipe II
queda
de nuevo viudo, sin descendencia masculina y con dos hijas pequeñas.
Luego
se caso con
Ana de Austria
,su sobrina,
una pelirroja.
Pronto
se quedará embarazada y el 4 de diciembre de 1571 nació
el primer varón, bautizado con el nombre de
Fernando (1571-78)
en honor a su bisabuelo,
Fernando el Católico
.
Se cuenta que el niño estaba dormido durante el bautizo
lo que se interpretó como un mal augurio. En efecto, el
príncipe Fernando falleció el 18 de octubre de 1578, a
los siete años. En un viaje a
El Escorial
la reina sintió profundos dolores de parto, dando a luz
en Galapagar de forma repentina el 12 de agosto de 1571.
Nacerá un nuevo varón llamado
Carlos Lorenzo
(1573-1575),
quien fallecerá el 9 de julio de 1575. Tres días después
de la muerte del infante nace en Madrid el tercer hijo
de la real pareja bautizado con el nombre de Diego
Félix, quien también fallecerá con siete años, a causa
de la viruela. El 3 de abril de 1578 nace en el Alcázar
madrileño un nuevo infante al que se le puso el nombre
de
Felipe
lll
(1578-1621) que será el
heredero de la corona
aunque en el momento de su
nacimiento había dos hermanos en la línea de sucesión.
El quinto y último parto de doña Ana tendrá lugar el 14
de febrero de 1580, viniendo al mundo una niña llamada
María que fallecerá el 4 de agosto de 1583, con tres
años.
Ana fallecería,
víctima de una gripe epidémica
que previamente había padecido Felipe quien,
posiblemente, contagió a su esposa. Ana fallecía en
Badajoz el 26 de octubre de 1580.
Ella fue su mayor amor y tras su muerte en 1580, el rey se vistió de luto
para expresar públicamente su dolor y su deseo de no volver a contraer
matrimonio.

Ana de Austria

Su
éxito político en los Países Bajos propició un episodio siniestro: el
asesinato del secretario Escobedo por orden del secretario del rey,
Antonio Pérez. Felipe lo permitió o al menos no lo persiguió, aunque
desconocemos por qué preocupaba el rey el chantaje entre dos compinches
corruptos: Escobedo y Pérez.
Después
de viajar por Italia y los Países Bajos y ser reconocido como sucesor regio en
los estados flamencos y por las Cortes castellanas, aragonesas y navarras, se
dedicó plenamente a gobernar desde la corte, establecida en Madrid de forma
oficial en 1561, con gran actividad y celo. Dos años más tarde, dio comienzo la
obra arquitectónica que habría de ser considerada el emblema de su dilatado
reinado, el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, palacio y templo a la vez,
erigido en las cercanías de la capital del reino.
España
se convirtió en el país más caro de Europa, y los súbditos criticaron el
aislamiento del rey, ocupado en altos ideales mientras los ciudadanos soportaban
dificultades. La costosa construcción de El Escorial fue la culminación de su
aparente insensibilidad, y en su aislamiento se recluyó durante sus últimos años
soportando una dolorosa enfermedad renal, probablemente nefritis agravada con
una progresiva esclerosis, pero sin dejar de trabajar hasta su muerte el
13 de septiembre de 1598.
Felipe II
falleció el 13 de septiembre de 1598 en El Escorial, cuatro meses después de
acordar con el rey francés Enrique IV la citada Paz de Vervins y de nombrar a su
propia hija Isabel Clara
Eugenia gobernadora de los
Países Bajos. Le sucedió su hijo el inútil Felipe III, quien entrega el manejo
del reino a sus favoritos, especialmente al corrupto Duque de Lerma, bajo cuya
influencia acontece la expulsión de más de 500.000 descendientes de moros, cuyas
propiedades son usurpadas por los sicarios de la época. Se pierden guerras con
Flandes e Inglaterra. El país entra en una de sus peores crisis económicas.

Monasterio del Escorial


Felipe II y el Velasquillo (su
bufón) en la construcción de El Escorial
El 13 de septiembre de 1598, al
fallecer su padre
Felipe II, se convirtió
en rey de España y Portugal.
Felipe III (1578-1621)
Nació en Madrid, el 14 de abril
de 1578. Fueron sus padres,
Felipe II de Austria (“El
Prudente”) y su cuarta esposa, Ana de Austria. A su nacimiento, contaba con los
siguientes hermanos vivos: dos medio hermanas, nacidas del matrimonio de su
padre con
Isabel de Valois: Isabel
Clara Eugenia, y Catalina Micaela; un hermano mayor, Fernando, que falleció seis
meses después del nacimiento de Felipe, y Diego Félix, que en ese entonces tenía
tres años, y que murió a los siete años de edad.
Felipe, apodado “El Piadoso” se destacó en
las artes (teatro y pintura) siendo un apasionado de la caza, aunque en las
tareas de gobierno a pesar de su capacidad intelectual, no demostró su mayor
aptitud y empeño. Poco después de acceder al trono, Felipe III se casó con la
archiduquesa Margarita de Autria-Estiria,
su prima, de cuya unión nacieron ocho hijos. El tercero de ellos, Felipe, nacido
en 1605, y el mayor de los varones, se convertiría en sucesor de su padre, como
Felipe IV.
Era aún joven (43 años) cuando una intensa
fiebre derivada de un cuadro de erisipela, terminó con su vida, el 21 de marzo
de 1621.
Felipe IV (1605-16665)
Felipe IV (Valladolid, 1605 - Madrid,
1665), hijo de Felipe III y Margarita de Austria, reinó entre 1621 y 1665, tras
el inesperado fallecimiento de su padre el 31 de marzo, recién cumplidos los 16
años. Por los intereses de la monarquía se concertó su primer matrimonio con
Isabel de Borbón
(1615), a una edad muy temprana, con 10 y 12 años, respectivamente. En 1648 se
casó con Mariana de Austria
y de ambos matrimonios nacieron doce hijos, de los que solamente tres
sobrevivieron: María Teresa de Austria
(futura esposa
del rey de Francia, Luis XIV, cuyo matrimonio permitió el acceso de los Borbones
al Trono de España), Margarita Teresa
y el futuro Carlos II, el
hechizado. Además tuvo varios hijos
naturales, siendo el más célebre Juan José de Austria (1629-1679), fruto de una
relación con una conocida actriz, la comedianta
Josefa Calderón. Felipe IV
recibió una esmerada educación y su gran curiosidad le acercó a muchas ciencias
y saberes, de ahí que formara una magnífica biblioteca, con varios millares de
títulos. Además, también fue un gran coleccionista de pinturas, que con el paso
del tiempo serían el núcleo del Museo del Prado. Todo ello hizo que Felipe IV
fuera un generoso mecenas; así, las artes, las ciencias, las letras y la
política fueron sus preocupaciones básicas durante el reinado.
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Los Reyes Españoles de la Casa
de Austria |
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Felipe I El Hermoso |
1504-1506 |
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Carlos I |
1516-1556 |
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Felipe II |
1556-1598 |
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Felipe III |
1598-1621 |
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| |
Felipe IV |
1621-1665 |
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Carlos II El Hechizado |
1665-1700 |
DATOS CURIOSOS
Para hacerse
una idea del poder que llegó a tener la monarquía de los Austria hace
falta decir que su moneda -los reales de a ocho, las pias-tras- fue la
moneda de circulación del mundo entero hasta bien entrado el siglo XIX.
El período
correspondiente a los Austrias menores es el del siglo XVII, una
centuria de vuelta a la feudalización y grave crisis económica,
empeorada por las hambrunas y la
peste.
Se conoce como Austrias menores a los tres últimos representantes de
esta dinastía en España: Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665)
y Carlos II (1675-1700), mediando entre los dos últimos una regencia
de diez años conducida por Mariana de Austria, esposa de Felipe IV.
Sorprendentemente, los reinados de Felipe III y Felipe IV también
coinciden con la época de mayor esplendor de las artes y las letras
hispanas, el llamado Siglo de Oro. Literatos de la talla de Cervantes,
Quevedo,
Góngora, Calderón de la
Barca, o
artistas como Velázquez, Rivera, Zurbarán o Murillo, fueron la luz en
una España de sombras.
En España el rey
Felipe II fue una de esas personas aficionadas a las reliquias
religiosas. Entre 1569 y 1599 llegó a acumular cerca de 800 piezas. Su
colección se hizo famosa en el mundo de la cristiandad, siendo uno de
los conjuntos más asombrosos hasta la fecha. Además promovió una
especie de rescate de reliquias pertenecientes a santos de la iglesia
española que por distintas causas se encontraban en el extranjero,
como fue el caso de las reliquias de
Santa Leocadia.
La colección privada de este rey se encuentra en la basílica del
Escorial
(Madrid), donde mandó construir dos altares especiales a ambos lados
del altar mayor. Uno está dedicado a san Jerónimo y el otro a la
Asunción. En ellos mandó realizar 80 relicarios al orfebre
Juan de Arfe;
muchos de ellos están firmados por el artista y otros no, lo que hace
suponer que salieron de su taller y bajo su dirección aunque no fuera
él su autor directo. El resto de los relicarios son obra de otro
platero cuyo anagrama puede leerse en una placa en la parte posterior
del relicario.
Desde mediados
del siglo pasado existe una controversia sobre el origen de la planta
del
Monasterio de El Escorial.
Una de las teorías más aceptadas es la que señala la influencia que tuvo
el
Templo de Salomón
en la
idea, la
arquitectura y el
significado de
El Escorial.
Durante los últimos años han salido a la luz escritos y documentos que
prueban que
Felipe II estaba
especialmente interesado desde su más tierna infancia en la figura del
sabio y prudente
Salomón. En el
viaje del príncipe Felipe a los
Países Bajos le
comparan directamente con Salomón al menos en diez ocasiones.
En
algunos libros se le acusan de multitud de
hechos entre ellos de matar a su tercera esposa Isabel de Valois, de matar
a su hijo Carlos y de vivir amancebado con su hermana Juana. Se le acusó
de fanatismo y crueldad en la Inquisición. Y por supuesto, se le
denunciaba los hechos cometidos en las Indias occidentales. Todas estas
acusaciones aumentaron aún más con el caso de Antonio Pérez que se exilió
a Inglaterra alimentando dicha leyenda llamada La leyenda Negra.
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