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Los Remedios y otras estancias
Será así como en 1855 “Los Remedios” será la primera estancia de la Argentina
en ser alambrada en todo su perímetro, salvo las orillas que dan al Río de la
Matanza.
Pedro Pablo José de Ezeyza y Álvarez, tío de nuestro José María, será
propietario según escritura del 31 de julio de 1820 de las tierras que la
Hermandad de la Santa Caridad poseyeran en nuestra región y que a partir de
ahora conoceremos como
“Estancia Los Remedios”. Comenzará una explotación pecuaria que solo durará tres
años y venderá su propiedad a un comerciante, de origen inglés, Don Thomas Whitfield. Este personaje, criador de ovejas, será copropietario de una de las
cabañas más importantes de la región, la llamada
“Los Galpones” de la zona de Quilmes, en la que ya se estaban experimentando
cruzamientos de ovejas de razas Merino y del tipo criollas para mejorar la
calidad de su lana.
No es extraño que proliferaran por entonces los comerciantes de origen inglés,
ya que después de la revolución de 1810 como es obvio, el comercio con España
quedó suspendido y se liberalizó el comercio con otras naciones, principalmente,
Inglaterra.
Es así como en campos vecinos, (al otro lado de la Avenida Jorge Newbery) otro
inglés, Diego Barton, compró tierras en las que plantó una variedad de damascos
(albárchigos) que por su magnitud y tradición de denominación lugareña (el
nombre que había puesto Mayor Humanes y Molina) , denominó
“Montes Grandes”.
También muy cerca se instalaron los hermanos William y John Parish
Robertson, quienes convencieron al por entonces Presidente Bernardino
Rivadavia para que con fondos del estado nacional, financiara la aventura de
traer familias escocesas y crear una colonia agrícola en Monte Grande.
Los Robertson compraron para sí la estancia
"Santa Catalina" en donde hoy funciona el Rectorado de la Universidad de Lomas
de Zamora y otras tierras para plantar la colonia, obtenidas por el sistema
de enfiteusis (cesión perpetua a cambio del pago de un canon), y otras que
también habían pertenecido a Don Thomas Whitfield, el que como dijimos,
había comprado Los Remedios. La colonia escocesa, con el correr de unos
pocos años se desintegró y los escoceses se dispersaron. Lo que nunca
dijeron los Robertson es que en realidad más que comerciantes eran espías
del Foreing Office y revelaban en cariñosas cartas familiares gran cantidad
de secretos que obtenían gracias a su carismática simpatía frente a nuestros
funcionarios deslumbrados por tan importantes e influyentes personalidades.
En honor a los Robertson, los espías británicos, algunos vecinos de Monte
grande los homenajearán imponiendo su nombre en una Calle y hasta en una
escuela…
En 1825 “Los Remedios” es comprada por la empresa Juan Carlos Zimerman,
Frazier y Cía. Pero a poco, Zimerman comprará a sus socios la totalidad de
la estancia y la conservará hasta 1850.
Debe notarse que por entonces los principales productos exportados no eran
sino el cuero, el tasajo (carne salada), las grasas o sebos y las lanas de
oveja. En “Los Remedios”, la principal actividad era la cría de ovejas.
En 1850 adquirirá dichas tierras el hacendado Francisco Halbach, quien se
desempeñaba como Cónsul en Buenos Aires del Reino de Prusia. Halbach,
demostrando gran capacidad comercial, decidió realizar una considerable
inversión en “Los Remedios” al importar de Europa los elementos necesarios
para alambrar la estancia. Hasta entonces el único tipo de cerco utilizado
eran los Talas plantados uno al lado del otro en línea, pero esto no impedía
el ingreso o egreso de los animales. “En la estancia había ya cerca de
1500 vacas, 600 yeguas y 30.000 ovejas”.
Halbach se dedicará a traer ovejas tipo “Ramboillet” de Francia y “Negrete”
de Alemania con cuya cruza logrará ganar importantes premios por el largo y
calidad de los vellones obtenidos.
Francisco Halbach hacia 1864 enajenará sus tierras a nombre de sus yernos
Antonio y Remigio González Moreno, los que serán sus poseedores hasta bien
entrado el siglo XX, otro sector, el más cercano a la actual ciudad de
Ezeiza será vendido al matrimonio formado por Tomás Armstrong y la Sra.
Justa Villanueva.
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