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"Estancia Villa Maria" |
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Quedan pocos cascos de estancia con la
magnificencia de Villa María, a 45 km de Buenos Aires, en la
localidad de Máximo Paz. A escasos 55 minutos de Buenos Aires por
la autopista Ezeiza-Cañuelas, en la localidad de Máximo Paz.
Diseñado por Alejandro Bustillo para Celedonio Pereda, de estilo
Tudor normando con tres plantas y 3000 metros cuadrados, fue
inaugurado oficialmente en 1927. La estancia fue fundada por
Vicente Pereda a fines del siglo XIX, y desde su origen fue un
establecimiento precursor de esta zona ganadera, camino a
Cañuelas. Su hijo, Celedonio Pereda, emprendió en 1919 la
construcción de un nuevo casco, por el enorme crecimiento del
establecimiento, aunque la estancia contaba con una casona que aún
existe, de estilo netamente francés. El nombre de la estancia fue
puesto a mediados de los años 40 en honor a María Girado, casada
con Pereda, y fue ella la que se encargó de llevar adelante la
obra de Bustillo. De Celedonio Pereda también era el palacete
actual sede de la Embajada de Brasil. A pesar de los años,
conserva todo su aplomo de château en la pampa, rodeado por
1500 ha de campos altos que combinan el engorde de hacienda con
algo de agricultura. A metros de la casa se encuentran la pileta y
la laguna artificial surcada por peces de colores, en las cuales
se refleja el casco. La otra casa, aún más antigua y también
dispuesta para el turismo, data de 1870. En ambas el lujo es una
constante: cuartos con muebles de época, sala de billar, grandes
ventanales, galerías, hogares de leño, habitaciones con nombre
propio como Celedonio Pereda, Las Rosas y Los Claveles, por citar
las más importantes. La capacidad total de alojamiento es para 30
personas. La estancia lleva el nombre de la que fue su dueña,
María Girado, casada con Pereda; fue ella quien se encargó de
llevar adelante la obra de Bustillo. Hoy el establecimiento está a
cargo de la dueña hace 19 años, Eleonora Nazar Anchorena; su socio
desde 1998, Alfredo Bonadeo, y desde 2007, el Fideicomiso
Inmobiliario Villa María, que se ocupa del desarrollo
inmobiliario. Mientras la actividad de turismo sigue su curso, los
huéspedes pueden disfrutar del incipiente proyecto Villa María
Club de Campo, que contará con cancha de golf. Adornan el parque
de 65 ha diseñado por Carlos Thays y su ahijado Benito Carrasco
añosos árboles como cipreses, nogales, alcornoques, nísperos,
robles americanos, palmeras y álamos.
Las clásicas avenidas de eucaliptos de Thays descubren canteros de flores, un antiguo aljibe, una fuente con un querubín y un ganso de mármol de Carrara, entre otros detalles soberbios. Quedan, al alojarse y quedarse un tiempo que permita conversar, algunos testigos de un tiempo que se fue. Como Alejandro Ford, que fuera mayordomo de la estancia durante 30 años y ahora se dedica al campo, el ganado y el proyecto del club de campo. "Al final de sus días, Celedonio III quedó ciego, pero con tesón se obligaba a dar la vuelta a la laguna tomado de una soga de la cual se aferraba para seguir el camino", contó. Asomaron también muselinas blancas de los espíritus de antiguas fiestas inolvidables, historias de huéspedes famosos, añoranzas de una confiada Argentina de principios de siglo. Entre las actividades más frecuentes de la estancia se encuentra el avistamiento de pájaros desde la terraza o desde el coche de caballos. También se puede jugar al voley, crocket, fútbol, andar en bicicleta o ver televisión en el salón, los días de lluvia.
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Camino a Cañuelas por la
Ruta 205 se encuentra Villa María, en Máximo Paz, cuyo casco es uno de los
ejemplos más imponentes de arquitectura de estilo Tudor, en la provincia
de Buenos Aires. El edificio fue diseñado por el destacado arquitecto
Alejandro Bustillo a partir de 1923 y se terminó de construir en 1927. El
propietario original fue el Dr. Celedonio Pereda, quién llegó a ser uno de
los empresarios más importantes del agro a principios de siglo. La combinación de altos volúmenes arbóreos, el colorido cambiante de más de 300 especies que se perciben en las distintas épocas del año y los senderos peatonales hacen del parque un marco excepcional. El Hotel cuenta con un restaurante gourmet, bar, cava de vinos, sala de habanos, billar & juegos de mesa y un salón privado (equipado para organizar reuniones de trabajo). El interior se prolonga hacia el parque a través de galerías y terrazas que unen la majestuosa arquitectura del Hotel con las impactantes 74 hectáreas de parque diseñados en 1917 por el reconocido paisajista Benito Carrasco, discípulo de Carlos Thays. |
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Club de campo Señorial
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