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" Estancia LA ARMONÍA"
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| La estancia La Armonía cerca de Mar del Plata fue adquirida en 1861 (trece años antes de la fundación de Mar del Plata) por Manuel José Cobo, que también poseía otros campos en Balcarce; “El Palomar” en Lobería y “La Perseverancia” en Segurola. La armonía pertenecía a Gregorio Lezama en 1850. En 1856 perteneció a José Cohelo de Meyrelles y a partir de 1860 a Patricio Peralta Ramos. Peralta Ramos fracciona la estancia y la vende. Manuel José Cobo Lavalle, fue el flamante dueño de La Armonía desde 1861. Este contrajo matrimonio con Clara Victoria Fortunata Ocampo Lozano, tuvieron tres hijos: Manuel José (1858-1914), Héctor, fallecido en Paris en 1925 y Clara Josefina. Clara, fue la esposa de Tomas Esteban de Anchorena Riglos (1867-1916) y Héctor fue esposo de Josefina Antonia Unzue Baudrix (1876-1958). La Armonía fue la más importante de las propiedades de Manuel José Cobo y allí pasaban Don Manuel y su familia los veranos, cuando aun no había ferrocarril, viajando. A su muerte la estancia quedó en manos de su viuda, Clara Ocampo de Cobo y posteriormente, los campos se dividieron entre sus hijos, quedando en posesión de su casco antiguo, donde estaba la primitiva “casa de azotea”: Don Héctor Cobo casado con Josefina Unzué quienes no tuvieron herederos. La estancia la Armonia era famosa por sus almuerzos y tes. Todo era elegancia y lujo desde el lago artificial con sus botes y las magnificas arboledas. En el año 1893 llegó a La Armonía Adolfo R. Zelaya, quién sería por mucho tiempo el administrador de la estancia y el encargado de realizar las tareas que le encomendara Héctor Cobo, quién era un admirador de la campiña francesa y tomó de ella el modelo de las construcciones que se realizarían en La Armonía. La magnifica residencia principal, de estilo normando, fue construida sobre la primitiva casa de azotea, en 1904. La portería es reproducción de la existente en el parque Rothschild de París y el edificio de la Carpintería es una copia exacta de las lecherías del Boix de París. Todas estas construcciones fueron inspiradas en planos y fotografías traídas por Héctor Cobo de Francia. La casa principal recibió muchos visitantes ilustres, entre ellos Bartolomé Mitre, el general Roca, Carlos Pellegrini, Marcelo T. De Alvear, el Príncipe de Gales, el Infante Don Fernando de Baviera, etc. En 1925 falleció en París Don Héctor Cobo, su esposa Josefina Unzué de Cobo, prosiguió con el embellecimiento de la estancia que así se mantuvo hasta su muerte a los 82 años, ocurrida en 1958. Como no tenia hijos la estancia paso a manos de su hermana María Luisa Unzué de Aldao y para sus sobrinos los Blaquier, los Leloir, Los Álzaga, Los Quintana y los Peña. En 1961 la totalidad de sus bienes fueron vendidos en un remate. Finalmente la estancia fue fraccionada, pero la casa principal y su parque fueron dados a la Junta Ejecutiva de la Fundación Cultural Católica y allí se realizan diversas actividades y sobre todo se mantiene aun en buenas condiciones ese hermoso edificio histórico. |
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