MONASTERIO DEL ESCORIAL

El Palacio Real-Monasterio de El Escorial es un monasterio de la Orden de San Agustín, histórica residencia de la Familia Real Española y lugar de sepultura de los reyes de España. Sus pinturas, esculturas, cantorales, pergaminos, ornamentos litúrgicos y demás objetos suntuarios, sacros y áulicos hacen que El Escorial sea también un museo. Este edificio, comenzado a construir en 1563, resume en si mismo toda la arquitectura renacentista de la época a la que impondrá sus características con el llamado estilo Escurialense o Herreriano. Los viajeros del siglo XV decían que el Monasterio parecía una parrilla invertida, y recordemos que San Lorenzo murió precisamente 'asado' en una parrilla, según cuenta la tradición.

 

 

 Monasterio del Escorial, finales siglo XVI. La octava maravilla del mundo. La gran obra de Felipe II.  Fue construido entre 1562 y 1586. A propósito de la victoria de San Quintín contra las tropas francesas. Monumento patrimonio de la humanidad, fue el centro político del imperio de Felipe II, donde organizó su palacio y biblioteca así como su panteón, el de sus padres, Carlos I e Isabel de Portugal, y el de sus familiares y sucesores, donde edificó una gran basílica y fundó un monasterio. El monasterio de El Escorial es, por antonomasia, el monumento arquitectónico español de la Edad Moderna. Erigido como morada eterna de Carlos V y  posteriormente de la dinastía de los Habsburgo españoles, ha sido considerado como el edificio más representativo del Siglo de Oro. También excepcional había de ser su influencia sobre el futuro desarrollo de la arquitectura española. El Escorial se convirtió en paradigma de calidad y modelo a imitar para los arquitectos de la Ilustración y del propio s. XX. Edificios a la sombra del monasterio destacan, entre otros, Vorau, Weingarten, Mafra, Whitehall o el mismo Palacio de Versalles.  Para crear este símbolo en piedra, el rey no dudó en utilizar todos los recursos de que disponía: grandes cantidades de plata americana, y una auténtica dirección militar en las obras, lo que posibilitó su construcción en apenas diecinueve años.

 

Monasterio del Escorial

 

 

 

Para elegir el emplazamiento del Monasterio del Escorial se formó una comisión de canteros, arquitectos, astrónomos, teólogos y tras recabar distintas opiniones, por fin se decidió situarlo a 22 Km de Madrid, a los pies de la Sierra de Guadarrama, a 1022 metros de altitud, interpretándose por ello que era un lugar cercano a Dios. La fecha de esta elección fue 1561, año en que se nombra a Juan Bautista de Toledo arquitecto de la obra, y quien realizó la traza universal.

 

 

 El 23 de abril de 1562 se celebra la ceremonia de la colocación de la primera piedra y la delimitación del solar se realiza mediante estacas y cuerdas, haciéndose el dibujo sobre el propio suelo. Durante la construcción hubo cambios con respecto a la traza principal, de doce torres proyectadas, se realizaron seis. Entre las dependencias se encuentra la sala de las Batallas, la galería del Rey decorado con temas de Ciencias naturales, la galería Real con función política, militar y religiosa. Debajo curiosamente están situadas las cloacas. La biblioteca, situada sobre el zaguán, da acceso al patio de los Rey. En los siglos XIX y XX , con las leyes desamortizadoras, los bienes fundacionales del Monasterio pasaron a manos de la corona. El Monasterio se destinó a diferentes usos religiosos hasta su adscripción a los monjes agustinos en 1875.

 

El Escorial en 1850. Grabado

 la derecha la zona conventual y a la izquierda la zona más profana.

 

 

 

 

 

 

La biblioteca del monasterio del Escorial es una de las librerías históricas más importantes del mundo, reúne cerca de 45.000 impresos de los siglos XV y XVI, así como 5.000 manuscritos árabes, latinos y castellanos. Conserva en magnífico estado el mobiliario original. En la bóveda puede verse una rica decoración alusiva a las ciencias y al saber, obra de Tibaldi. No es un simple edificio, sino todo un mundo, con sus más de 4.000 estancias, 2.673 ventanas, 1.250 puertas, 15 claustros, 11 aljibes, 88 fuentes, 45.000 libros impresos, 5.000 códices, 1.600 cuadros, 540 frescos.

 

 

Esfera armilar es obra de Antonio Santucci, c. 1582.

 

Palacio de los Borbones. Salón Pompeyano. Mobiliario de época de Fernando VII.

Monasterio de El Escorial

 

Palacio de los Borbones. Dormitorio del Rey

 

 

Felipe II y el Velasquillo (su bufón) en la construcción de El Escorial

 

 

HECHOS CURIOSOS

   En realidad el origen arquitectónico de su planta es muy controvertido. Dejando a un lado la feliz casualidad de la parrilla, que no apareció hasta que Herrera cerró la fachada principal con la «falsa fachada» de la biblioteca y eliminó seis de las torres, la planta parece estar basada más bien en las descripciones del Templo de Salomón de la Biblia y del historiador judeo-romano Flavio Josefo.[3] Esta idea debió ser modificada por las crecientes necesidades del convento y las funciones que Felipe II quiso que albergara el edificio (panteón, basílica, convento, colegio, biblioteca y palacio), por lo que hubo que duplicar las dimensiones iniciales del proyecto. Las estatuas de David y Salomón flanquean la entrada a la basílica recordando el paralelismo con el guerrero Carlos V y el prudente Felipe II, y aludiendo a la presencia real de Dios en el Templo de Jerusalén. Del mismo modo, se pintan dos frescos de Salomón en el centro de las bóvedas de la Biblioteca y de la Celda del Prior, mostrando sus imágenes de mayor sabiduría y prudencia en el gobierno: el famoso episodio de la discusión con la Reina de Saba y la pelea de las dos madres por el hijo, al que Salomón propone partir en dos.

  La Cripta Real del Monasterio de El Escorial, en España, conocida también como el Panteón de los Reyes, fue construida por Juan Gómez de Mora según planos de Juan Bautista Crescenzi. Consta de 26 sepulcros de mármol donde reposan los restos de los reyes y reinas de las casas de Austria y Borbón, excepto Felipe V y Fernando VI, que eligieron el Palacio Real de La Granja y el Convento de las Salesas Reales respectivamente. Faltan también, por tanto, los restos de los reyes Amadeo I, de la casa de Saboya, y José I Bonaparte, enterrados en la Basílica de Superga de Turín y en Los Inválidos de París, respectivamente.  También reposan los restos de las reinas consortes que son madres de rey. Además del único rey consorte que ha habido en España, Francisco de Asís de Borbón, esposo de Isabel II. Los últimos restos depositados en el panteón han sido los del rey Alfonso XIII. Los restos de su esposa la reina Victoria Eugenia de Battenberg, su hijo Juan de Borbón y Battenberg, y la esposa de éste María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orleans, condes de Barcelona y padres del rey Juan Carlos I, permanecen aún en una estancia previa llamada Pudridero.

Cuando sus tropas sitiaron San Quintín, el rey prometió erigir un santuario en honor del santo cuya festividad coincidiera con el día en que se rindiera la ciudad; impuso pues una planta en forma de parrilla, instrumento del martirio de San Lorenzo. Recuerda la forma de una parrilla, en honor a San Lorenzo, martirizado en Roma en una parrilla. Diácono y mártir, que deseó ardientemente acompañar al papa Sixto II en su martirio. Según cuenta san León Magno, recibió del tirano la orden de entregar los tesoros de la Iglesia, y él, burlándose, le presentó a los pobres en cuyo sustento y abrigo había gastado abundantes riquezas. Por la fe de Cristo, tres días más tarde superó el tormento del fuego, y el instrumento de su tortura se convirtió en distintivo de su triunfo, siendo enterrado su cuerpo en el cementerio de Campo Verano, que desde entonces fue llamado con su nombre. El emperador Valeriano proclamó un edicto de persecución el que prohibía el culto cristiano y las reuniones en los cementerios. Muchos sacerdotes y obispos fueron condenados a muerte, mientras que los cristianos que pertenecían a la nobleza o al senado eran privados de sus bienes y enviados al exilio. Víctimas de las persecuciones de Valeriano destacan los Papas San Esteban I, degollado sobre la misma silla pontificia; y Sixto II decapitado el 6 de agosto del 258.

 

 

 

 
 

 

 

 


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