Josefina de Beauharnais  fue la primera esposa de apoleón Bonaparte . Por su matrimonio termina siendo emperatriz de Francia. La boda se celebró en marzo de 1796. Puede que ni la propia Rose ( Josefina), cuyo número de amantes resultaba ya difícilmente calculable, tuviese demasiado claro por qué había elegido casarse con un hombre sin fortuna ni demasiado encanto social. Lo que sí se sabe por la correspondencia es que Napoleón quedó absolutamente hechizado por Rose desde el primer encuentro y que demostró una pasión arrebatadora durante todo el proceso de seducción y los primeros años de matrimonio.
 

Emperatriz Josefina

Marie-Josèphe-Rose de Tascher de la Pagerie

(23 de junio de 1763 - 29 de mayo de 1814)

 

Josefina es presentada con una mujer que desde adolescente tiene una idea fija en la cabeza, un objetivo muy claro: ir a París y convertirse en una dama importante. Finalmente, consigue sus propósitos. Es la historia de una mujer tenaz, inteligente, ambiciosa que encontrará en Napoleón, la horma de su zapato.

Marie-Josèphe-Rose de Tascher de la Pagerie, (Josefina), emperatriz de Francia, fue una de las mujeres más influyentes de su época. Su irrepetible personalidad, que encandiló a toda Francia, comenzando por Napoleón, se forjó fuera de París, en el Caribe, en su isla natal de Martinica, por entonces una colonia francesa.

Nacida el 23 de junio de 1763, en una plantación de esclavos
regentada por sus padres en la Martinica francesa, su familia pertenecía a una dinastía criolla de origen francés cuya presencia en la isla se remontaba a mediados del siglo XVII. Durante más de un siglo la hacienda de la familia fue muy próspera, pero el huracán que asoló la isla cuando Rose tenía 3 años arrasó las plantaciones de azúcar y desató una fuerte crisis económica. Aun así, la infancia de Rose fue apacible gracias al contacto constante con la exuberante naturaleza tropical y a su innato carácter alegre y extrovertido.

A los 10 años, Rose se trasladó a la capital de Martinica, Forte-de-France, donde permaneció interna en un colegio como las demás hijas de las familias ricas isleñas. De vuelta a la plantación, con poco menos de 15 años, Rose se había convertido en la típica joven criolla de carácter vivaz, movimientos sensuales y dulce hablar. Por aquel entonces Martinica era un enclave estratégico para el Ejército francés, debido a su apoyo a Estados Unidos en la Guerra de Independencia contra Inglaterra. La inestabilidad política y económica no presagiaba un gran futuro para una joven de familia tradicional en declive. Además, Rose estaba resuelta a conocer Francia, de modo que su madre inició los trámites para casarla con el hijo del marqués de Beauharnais, amante de la tía Edmée que vivía en París.
 

Respecto a Josefina, su vida también vino marcada por la Revolución Francesa aunque con más fortuna que María Antonieta, o, al menos, un final menos trágico. Hija, del conde de Tascher de la Pagerie, capitán de la marina real, nació en 1761.

  Josefina contrajo matrimonio con el vizconde de Beauharnais a los quince años, fruto de cuya unión nacieron Eugenio y Hortensia. Hortensia se casa con Luis Bonaparte, hermano de Napoleón, en 1802. El 2 de marzo de 1794, durante el Reino del Terror el  esposo de Josefina fue condenado a muerte acusado de haber defendido mal la ciudad de Mayenne y la emperatriz  fue encarcelada. El vizconde  fue guillotinado el 23 de julio junto con su hermano. Josefina  gracias a Tallien y al director Barrás logra salir de prisión. Su amistad con los hombres fuertes del Directorio, Paul Barras y Lambert Tallien, pronto dio sus frutos y Rose empezó a frecuentar el círculo de Barras, que pasó a mantenerla. Actuaba como una especie de cortesana, protagonista de sofisticadas orgías en la casa de campo del nuevo jefe de Estado, aunque la inteligencia y habilidad de la Beauharnais en el trato con grandes personalidades políticas también la hacían muy útil en el palacio de Luxemburgo.

 

Sus compañeras más célebres en estas fiestas de alta sociedad eran madame Tallien y Madame Récamier , y a todas ellas se las conocía popularmente como las merveilleuses. En estas desenfrenadas veladas, Rose no tardó en fijarse en un joven general corso llamado Napoleón Bonaparte, por aquel entonces más bien discreto.

 

    La bonita viuda criolla Josefina, cautivó a Napoleón que enloquecio de amor por ella.  Este se olvidó de la pobre Eugenia Desiree Clary.  Las hermanas Clary eran ambas muy hermosas, pero la joven Desirée, con su rostro ovalado y su cuerpo esbelto era una tentación. Napoleón Bonaparte tenía veintiséis años y ella diez años menos, lo que no le impidió a Napoleón tomar su virginidad por asalto.   Josefina  no tomó al principio muy en serio al joven general, simplemente flirteó con él, como lo hacía con otros tantos. Napoleón Bonaparte y Josephine se casaron en 1796, en una ceremonia civil. Napoleón se aumentó dos años en el documento, y Josephine se sacó cuatro.  A finales de 1795, Rose había cumplido ya los 32 años, mientras que Bonaparte solo tenía 26.

Napoleón

 

   



Poco después de celebrarse la boda
en 1796, Napoleón partió hacia Italia, pero su pasión por Josefina (se ha dicho que Napoleón llamó así a Rose para neutralizar la influencia que tenía sobre él su hermano mayor José) lo llevaba a escribir ardientes cartas de amor a diario. De ellas se desprende que Josefina había introducido al inexperto Napoleón en un mundo de erotismo que él desconocía y que lo tenía totalmente cautivado.

Pero ella estaba acostumbrada a ser independiente desde hacía casi diez años, así que continuó ejerciendo de merveilleuse e inició una relación sentimental que duró tres años con el
joven soldado Hippolyte Charles. Napoleón, que no lo sabía, se convertía mientras en un héroe con sus éxitos militares en Italia. El viaje de Rose a Italia aún contribuyó más a realzar la imagen del general Bonaparte, que en una arriesgada maniobra militar en inferioridad de condiciones derrotó al ejército austriaco y rescató a su Josefina, que había penetrado imprudentemente en territorio enemigo.

 

 

coronación de Josefina



Ella volvió antes a París, acompañada de su amante Charles, con quien había viajado a Italia sin despertar las sospechas del general. Al llegar Napoleón en olor de multitudes, Josefina lo recibió por todo lo alto en su templo del amor, en la
calle Chantereine. La vuelta del general Bonaparte marcó el inicio de una fulgurante carrera política que quizás no hubiera sido la misma sin la inestimable colaboración de su mujer. El encanto y la simpatía naturales de Josefina y su habilidad e inteligencia para leer las intenciones ocultas de los demás siempre ayudaron a Napoleón.

A mediados de 1798, tras negarse a que una insistente Josefina lo acompañara a
la campaña militar en Egipto, Napoleón encargó a su hermano José que controlase los gastos económicos de su mujer, la cual desde un principio había intentado, sin éxito, aproximarse al clan Bonaparte. La madre de Napoleón, Letizia, que era el centro de esta familia de baja nobleza corsa, nunca vio con buenos ojos a Josefina. Una mujer criolla, libertina, seductora y cultivada en la alta sociedad parisina representaba lo opuesto a sus valores tradicionales, y además la consideraba demasiado vieja para su hijo Napoleón. Tampoco soportaba que este tratase a sus hijastros Eugenio y Hortensia como a su propia familia, y que al llegar el Imperio les otorgara poderes en las casas reales europeas equivalentes a los que concedió a sus hermanos José y Louis.
 

 A Napoleón le confirmaron las sospechas de que Josefina tenía un amante, y se vengó seduciendo a la esposa de uno de sus lugartenientes. En sus cartas a Josefina amenazaba con el divorcio, pero al volver a París se encontró con una mujer arrepentida. En sus tres años de matrimonio, ella siempre había aplacado los arrebatos de cólera de su marido con el recurso del llanto, y hasta aquel momento Napoleón se había visto superado por estos arranques emocionales. En agosto de 1799 puede decirse que Napoleón todavía estaba enamorado de ella (luego lo estaría solo de sí mismo), y además la necesitaba para ver cumplidas sus aspiraciones políticas. Por entonces Josefina ya era estéril, seguramente por una menopausia avanzada.

Y así, el 2 de diciembre de 1804, a sus 41 años, Josefina fue coronada emperatriz de Francia por Napoleón en la catedral de Notre-Dame. Napoleón había impuesto un modelo de Corte más opulento que el de la antigua realeza, y Josefina supo acoplarse perfectamente a tanta pompa y boato. Era ella quien imponía la moda en París desde hacía casi una década; era el punto de referencia para las mujeres en cuanto a apariencia física y modo de vestir. A principios de 1814 el Imperio Napoleónico tocaba a su fin. La huida de la nueva emperatriz a Austria devolvió el protagonismo a Josefina. Esta siempre actuó en beneficio de Napoleón, quien pronto abdicaría. En el momento más delicado, Josefina mantuvo una entrevista con uno de los líderes de la coalición vencedora, el zar ruso Alejandro, a quien recibió cordialmente en Malmaison poco antes de decidirse la deportación de Napoleón a la isla de Elba. Luego todo se precipitó.

EL DIVORCIO

Cuando Josefina se dio cuenta de que era incapaz de darle un hijo a su esposo, acepta divorciarse para que Napoleón pudiera volver a casarse y tener el heredero que tanto ansiaba. El divorcio (10 de enero de 1810) fue el primero  de Napoleón. En 1811, Napoleón contrajo matrimonio con Maria Luisa de Austria, hija del emperador Francisco I de Austria. Se casa con Napoleón I en segundas nupcias, ya que Josefina no le podía dar un hijo, el heredero al trono. De este matrimonio nació un solo hijo, Napoleón II. Al ser confinado Napoleón I en la isla de Elba, María Luisa y su hijo marcharon a Austria, donde residieron bajo la tutela de su padre Francisco I.

 

Napoleón repudia a Josefina, pintura de John Pott Laslett

 

 

Su Muerte...

Después de su divorcio, Josefina se traslado a vivir al Castillo de Malmaison, cerca de Paris. Ella falleció el 29 mayo de 1814 a los 51 años  causa de un catarro mal curado, mientras Napoleón estaba exiliado en la isla de Elba. Dicen que las últimas palabras de Josefina en su lecho de muerte fueron: "Yo jamás provoqué una sola lágrima" fue enterrada en la iglesia de San Pedro y San Pablo. Su hija Hortensia hija del matrimonio anterior esta enterrada junto a ella.

 

El castillo de Malmaison antes de una restauración.

 

El castillo de Malmaison, del siglo XVII, muy cercano a las orillas del Sena, tan queridas por los Impresionistas, fue testigo de los amores entre Napoleón y Josefina. La Pequeña Malmaison, encantadora mansión rodeada de árboles centenarios, data de 1805. El Museo de la historia de Malmaison reconstruye la vida del domaine. Josefina de Beauharnais, esposa de Napoleón Bonaparte, lo compró en 1799.

 

Dormitorio de Josefina - castillo de Malmaison

 

Entre los nietos de Josefina se encuentran un Gran Duque ruso, una reina de Suecia, una emperatriz de Brasil y un príncipe portugués.


 

HECHOS CURIOSOS

   Josefina era dada a leer novelas sentimentales, aunque era mejor conocida por su afición a las compras. Sus gastos se estiman en cerca de un millón de francos, equivalente a unos US$200.000 anuales. Sus mayores extravagancias eran las ropas y su propiedad, el Castillo de Malmaison, donde coleccionaba flores exóticas, pinturas románticas, momias y otras reliquias de los viajes de Napoleón, etc.

Cuando ellos se separan en 1809, Josefina  se instala en el castillo  de Malmaison, y recibe el dominio del lugar.  El parque de 30 hectáreas se encontraba en ruinas. Josefina se ocupa de poner el castillo en condiciones y hacer las modificaciones necesarias, pero la verdadera gloria de La Malmaison fue, sin duda, su parque y sus rosales. Se dedicó a coleccionar especies vegetales del mundo entero y cultivarlas en su jardín. Ella quería lo mejor, lo diferente, lo exótico. En La Malmaison vivían también canguros y fue el primer lugar en Europa donde se reprodujeron los cisnes negros de Australia.
 

 Bajo la tutela de Josefina, la carrera del pintor Pierre-Joseph Redouté floreció, dedicándose éste a pintar todo tipo de flores. Una rosa fue nombrada en honor al castillo de Malmaison y sus 650 rosales, la especie Souvenir de la Malmaison.  Cuando Josefina murió, en 1814, todo su trabajo no tuvo continuadores. En el inventario que se hizo entonces de las plantas de La Malmaison, las rosas no figuraban (o tal vez esas páginas se perdieron). Los jardines fueron descuidados, recién en 1896, Daniel Osiris compró el castillo y luego de arreglarlo lo donó al gobierno francés en 1904.

 


 

  El divorcio le asignó a Josefina rentas para vivir con holgura y varias propiedades a nivel de compensación, sin embargo, la ex Emperatriz siempre fue una mujer derrochadora, amante del buen gusto, con lo cual sus ingresos, durante toda su vida, nunca alcanzaban a cubrir sus egresos y excesos en compras y gastos. Pese al divorcio, se mantuvo en permanente relación con Napoleón mediante cartas y siguió amándolo hasta su muerte. Napoleón, por su parte, afirmó que lo único que los separaba eran las deudas de ella. Después de la abdicación de Napoleón, Josefina ganó la protección del emperador Alejandro I de Rusia.

   La emperatriz Josefina, una de las mujeres más influyentes en la historia de Europa, era una gran coleccionista de arte que aprovechó los saqueos cometidos por su esposo Napoleón Bonaparte en varios países. La emperatriz reunió en el castillo  de Malmaison, obras de una extensa gama de escuelas y periodos, algunas de ellas regaladas y otras adquiridas, pero la mayoría fruto de las conquistas de Napoleón. Josefina  aumento su colección personal de arte hasta las 350 pinturas, lo que le convirtió en una de las mecenas más importantes de la época.

 La pieza, que María Gabriela heredó de su madre, la reina María José de Italia, y que era conocida en la familia como ''la tiara de la emperatriz Josefina de Francia'', fue elaborada en 1890 por la firma del famoso orfebre ruso Peter Carl Fabergé (1846-1920). La tiara de diamantes de la princesa María Gabriela de Saboya, hija del último rey de Italia, Humberto II, superó  en una subasta en Londres el millón y medio de euros de valor, cantidad récord por una pieza de este tipo.

 

Walkirias Waltz
Vals Del Emperador Valses de Viena

 

 

 
 

 

 

 


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