El chocolate deriva del nombre azteca chocolatl que daban los indios mexicanos a una bebida que se prepara con las semillas del cacao; también los mayas y otras tribus indias de la cuenca del Caribe y de Brasil lo consumían y era tan valioso que hasta utilizaron las semillas de cacao como dinero.El gran período de las cortesanas,  es propicio a un fuerte consumo de chocolate. Madame du Barry , según se dice, servía una taza de chocolate espumoso a todos sus amantes antes del acto sexual, creyendo que favorecia el romance.Siempre se ha atribuido al chocolate un poder casi mágico que actúa en las fibras amorosas del que lo consume. En el siglo XVII el Rey azteca Moctezuma tomaba docenas de tazas de bebida a base de cacao, costumbre que compartiría más tarde la famosísima Mme Du Barry, Casanova el cardenal Richelieu  y tantos otros.

 

        CHOCOLATE                   

LOS BENEFICIOS DEL CHOCOLATE   

                                            

 

 Fue Colón el primer europeo en descubrir los granos de cacao durante su cuarto viaje al Nuevo Mundo, al llegar a lo que hoy es Nicaragua, granos utilizados por los nativos como moneda de pago. En México, Montezuma ofreció al español Hernán Cortés una bebida preparada con una mezcla de cacao y maíz que el monarca tomaba para estimular su virilidad. Con la colonización de América Central y del Sur, el cacao llegaría a Europa. Pero, será en el siglo XIX cuando Daniel Peter logre producir chocolate con leche, industria que pronto se extenderá a todo el mundo.
     Algunos expertos recomiendan el consumo frecuente, pero no excesivo de este alimento, ya que previene enfermedades como el cáncer de colon y problemas digestivos, gracias a su alto contenido de hierro y fibra. Otros dicen que un trozo de chocolate al día ayuda a evitar el colesterol y a prevenir infartos.
Propiedades
Este alimento contiene unas 600 sustancias químicas, a algunas de las cuales se les ha atribuido propiedades curativas.
Es un antidepresivo natural que ayuda a calmarse y a mejorar la respuesta ante situaciones tensas. Su contenido en magnesio es idóneo para poner las neuronas a tono y relajar los músculos.
Al contrario de lo que siempre se ha dicho, el consumo de chocolate no tiene relación con el acné.
No engorda tanto como se piensa, pues 20 gramos tienen unas 106 kilocalorías. Además, es rico en antioxidentes naturales que previenen el envejecimiento.
No es recomendable su consumo en el caso de padecer migraña o diabetes. Tampoco es adecuado para aquellas personas que sufran enfermedades hipertiroideas, pues la cafeína que contiene el chocolate podría producir taquicardia y si, además, agregamos un componente estimulante, sofocos y estados excitativos.

El chocolate

El dios bondadoso de los aztecas, Quetzalcoatl, regaló a los hombres el árbol del cacao antes de ser expulsado del Paraíso. Con este fruto divino, los hombres lograrían vigor y fuerza. Ellos lo convirtieron además en su moneda, llamándolo "cacahuatl".

El rey Moctezuma consumía el "xocolatl" continuamente durante el rito de su comida. Este líquido real se obtenía del haba de cacao, aromatizada con hierbas, vainilla, pimienta y otras especies, como la guindilla, para obtener un líquido espeso, oscuro y espumoso que bebían frío o caliente.

Cristóbal Colón no dio valor al producto de los aztecas, a pesar de ser el primer europeo en conocerlo, sino que según cuenta la leyenda, fue un franciscano que acompañaba a Hernán Cortés, fray Aguilar, quien lo introdujo en España a su regreso. El propio Cortés fue agasajado por Moctezuma II con varias plantaciones de cacao como parte del homenaje que le tributó. El poderoso rey creyó ver en él al dios Quetzalcoatl cumpliendo su promesa de regresar hasta su pueblo. Cortés lo utilizó como moneda para pagar a sus soldados y como alimento energético para la conquista del Nuevo Mundo.Se dice que fueron las religiosas de Oaxaca quienes lo mezclaron con el azúcar proveniente de Canarias, ya que hasta entonces se consumía solo o endulzado con miel. Los monjes lo utilizaron para soportar sus ayunos sin perder la energía necesaria para trabajar.Los españoles advirtieron enseguida el potencial del producto y le otorgaron un gran valor. Los impuestos con que fue gravado su comercio lo convirtieron durante siglos en una bebida para las clases más adineradas.
 La boda de Ana de Austria, hija de Felipe III, con Luis XIII de Francia consolidó la expansión europea del chocolate, iniciada en 1579 por las tropas españolas que fueron a combatir a Flandes. El hijo de la reina, Luis XIV el Rey Sol, lo consumió en trabajadas piezas de oro y porcelana que se hacía fabricar a tal efecto. La receta que fray Aguilar transmitió a sus compañeros del Monasterio de Piedra, en Aragón, inició la tradición chocolatera de la orden cisterciense. Su rama de La Trapa fabricó el producto durante siglos hasta ser absorbido por una multinacional hace sólo unos años.

El chocolate se adoptó con entusiasmo en España pues venía precedi-do de la fama que alcanzaba en el Nuevo Mundo y de la gran afición que por él tenían las damas españolas afincadas en América, que consumían diariamente gran número de jícaras de esta bebida. Las peninsulares no tardaron en imitarlas y el chocolate se popularizó durante el siglo XVII, en virtud del apasionamiento que sen-tían por la bebida las damas y también los frailes, que acaso fueron los primeros en introducir el chocolate en Francia como rega-lo que hacían a sus hermanos de allénde el Pirineo. Estas circunstancias hicieron que un producto que era de uso frecuente en España no penetrara en Francia hasta años más tarde, en virtud de la boda de Luis XIII, con la infanta Ana de Austria, hija de Felipe III, que puso de moda en la capital de Francia el tomar chocolate. En Italia fue introducido en 1606 por el florentino Francisco Carletti que conoció el cacao en sus explo-raciones como tratante de esclavos. En In-glaterra funcionó la primera fábrica de chocolate en el año 1657 y en Alemania fue dado a conocer por los escritos del médico Cornelio Bontekoé, en el año 1783.

Los suizos comenzaron a fabricar chocolate a mediados del siglo XIX, cuando Daniel Peter, al tratar de mezclarlo con leche para hacerlo más cremoso, tuvo problemas, ya que el agua contenida en el chocolate no permitía una emulsión uniforme. Luego de 8 años de experimentos infructuosos le presentó la idea a un fabricante de leche evaporada de nombre Henry Nestlé, quién tuvo la idea de mezclar leche condensada azucarada con cacao, iniciando así la fama del chocolate Suizo.

En el año de 1.828 C. J. Van Houten, un maestro chocolatero Holandés inventó la prensa de cacao, instrumento que se utilizaría para obtener la manteca de cacao. Quitándole a éste su acidez y amargura tradicional.
El chocolate sólo se consumió en forma líquida en Europa, hasta que en el año de 1.879 Rodolphe Lindt tuvo la idea de agregar de nuevo la manteca de cacao procesada a la mezcla, permitiendo así que el chocolate pudiera ofrecer una textura sólida y cremosa a la vez, que fuera crocante al morderlo para luego, acto seguido se derritiera en la boca. Esta presentación tuvo su auge durante la Segunda Guerra Mundial, ya que proporcionaba a las tropas aliadas un excelente alimento, a la vez que ocupaba muy poco espacio al transportarlo. Terminada la Segunda Guerra, se afianzó el mercado para el chocolate en barra. Ya que las tropas, de vuelta en casa, deseaban seguir consumiéndolo.
En Venezuela, la noticia más antigua acerca de un establecimiento en donde se expendiese el chocolate data del 21 de Agosto de 1.838 donde en las páginas del diario "El Liberal" se encontraba un anuncio que ofrecía "Chocolate de buena calidad, a precio de 2 reales la libra, y marcado con dos sellos al centro". Este chocolate podía ser adquirido en las Panaderías Inglesas, ubicadas en la Esquina de Sociedad y en el puente de San Pablo, en la ciudad de Caracas.

Otras compañías importantes en la historia chocolatera del país son: Chocolates el Rey, fundada en Caracas en 1.929 y Savoy Candy C.A., fundada en 1.941, ambas, aún presentes en el país.

Joyas para el consumo de chocolate.
La taza adecuada para tomar el chocolate recibe el nombre de jícara o pocillo. Estas tazas eran muy usadas en los inicios del consumo del chocolate en Europa y se realizaban en porcelana, plata e incluso oro. Existe un plato que encaja perfectamente con estas tazas que se llama mancerina, en honor al Marqués de Mancera que lo diseñó para evitar que las damas se manchasen sus delicados vestidos al tomar chocolate. La palabra mancerina fue evolucionando con su uso popular y derivó en marcelina, que es como se conoce al juego de taza y plato que se usa para tomar chocolate.
   

POCILLO

Pieza semejante a una taza y bastante simple, puesto que carece de asas. La palabra pocillo procede del latín pocillum, y posiblemente recibiera este nombre por la forma que ofrece, ya que se trata de un tipo de vaso aovado en la parte baja y ligeramente acampanado en la boca, que recuerda la silueta de un pequeño pozo. En el libro Chocolate, oro líquido se describe a este objeto como un recipiente similar a la jícara, que se caracterizaba por la ausencia de asas, por lo que podía introducirse dentro de la barandilla de la mancerina. Al igual que este autor otros inciden en que carecía de asa porque se había de colocar dentro de la mancerina, aunque no tiene por que ser así necesariamente, puesto que en varios países el pocillo no se acompaña del plato de la mancerina, si no que lo hace de un plato corriente.


El pocillo, a su vez, se relaciona con un recipiente de origen peruano que es conocido en este país como Kero, dicho objeto se caracterizaba por estar realizado sobre loza o cerámica y decorado a base de dibujos de forma troncocónica invertida con aristas curvas.

Tanto el pocillo como la jícara son recipientes derivados de los utilizados por los pueblos precolombinos para servir el chocolate. Algunas de las diferencias entre ellos se hallan prácticamente reflejadas en el material utilizado para su elaboración o en la iconografía utilizada para su decoración.

No hemos de olvidar que a principios del siglo XVIII hace su aparición la porcelana importada de China, con lo que a partir de este momento este nuevo material irá tomando cada vez mayor protagonismo entre el servicio del chocolate, siendo demandado por las clases más favorecidas.


Estos recipientes al igual que pasara con las chocolateras fueron adquiriendo con el paso del tiempo, formas más sofisticadas y diversas peculiaridades según el país en el que se producían. Por ejemplo en Inglaterra aparecen las tazas de chocolate cubiertas con una tapa con el fin de mantener el chocolate caliente, hecho que podemos relacionar con el servicio de mesa derivado del té, cuyas tazas son más anchas que las de café y suelen cubrirse con una tapadera, por lo tanto muy similares a las de chocolate. En otros países como Francia, estos servicios se acompañaban con pequeñas bandejas, y en caso de constituir el servicio para una sola persona, recibían el nombre de solitaire y en caso de ser dos los comensales se denominaban tête à tête. En Alemania las tazas de chocolate se caracterizan por ser altas y estrechas, al igual que las utilizadas por los aztecas, puesto que éstas ofrecen la relación entre forma y utilidad ya que el chocolate que consumían los aztecas lo preparaban y tomaban con mucha espuma. Azorín en una de sus obras hace mención de la preparación del chocolate en tierras americanas, según las palabras de Antonio Colmenero de Ledesma quien señala la manera de tomar el chocolate allá en las Indias " En cuanto a las maneras de tomarlo, son en caliente y en frío. De las primeras, la una es deshecho el chocolate en agua fría y sacado de él la espuma en otra vasija, y el residuo que queda se pone al fuego con azúcar, y después de caliente se echa sobre la espuma que quedó aparte, y así se bebe. La otra es calentar el agua, y en la jícara o tocomate, tener echado el chocolate que fuere necesario, y echar un poco de agua y con el molinillo deshacerlo muy bien; y luego bien deshecho, echar lo restante del agua caliente con su azúcar en el mismo chocolate, y así se bebe". Azorín añade que " en frío se tomaba de dos maneras: una que se llama cacao, y la otra cacao pinoli. Para la primera se deslíe con el molinillo y el chocolate en agua; se saca la espuma y se pone aparte; en el sedimento que queda pónese azúcar; y luego el tal sedimento se va echando "desde en alto", sobre la espuma. Hecho esto se bebe. En el pinolli se hace lo mismo, sólo que la pasta del chocolate consta de otra tanta cantidad de maíz tostado". Estas descripciones demuestran de sobra el gusto de los aztecas por preparar y tomar el chocolate muy espumoso, por lo que estas tazas o vasos ayudaban a que la espuma ascendiera en el interior del recipiente dejando espacio en la parte inferior del mismo para el chocolate.

De este mismo modo gusta tomar, todavía, el chocolate en Alemania, es decir, líquido y espumoso, aunque claro está, no con los mismos ingredientes que utilizaban los aztecas.

 



 

SALUD-PROPIEDADES

El chocolate negro puede neutralizar el endurecimiento de las arterias en fumadores y evitarles problemas cardíacos graves, reveló hoy un estudio publicado en la revista "Heart"."Un pequeño trozo de chocolate negro puede aumentar de manera considerable el consumo de antioxidantes, lo que tiene un efecto benéfico en la salud vascular", según los autores.
Esa conclusión fue extraída en la comparación de los efectos del chocolate negro (con el 74 por ciento de sólidos de cacao) y el chocolate blanco en el flujo arterial de 20 fumadores. Según los científicos, en los fumadores se altera continuamente la actividad de las células que componen las paredes arteriales y de las plaquetas que intervienen en la coagulación sanguínea.
Esta alteración hace que las arterias sean más susceptibles al estrechamiento y endurecimiento característicos de las enfermedades coronarias. El informe indicó que se pidió que los 20 participantes en el estudio se abstuvieran de consumir alimentos con alto contenido de antioxidantes antes de comer 40 gramos de chocolate. Después de dos horas, los exámenes de ultrasonido revelaron que el chocolate negro había mejorado de manera considerable el flujo arterial, un efecto que se mantuvo durante ocho horas. Los análisis de sangre también demostraron que ese tipo de chocolate había reducido a la mitad la actividad de las plaquetas.
Además, los niveles de antioxidantes aumentaron rápidamente después de dos horas. Por el contrario, el chocolate blanco no tuvo efectos en las células del endotelio, ni en las plaquetas, ni en los niveles de antioxidantes, según el informe. El chocolate negro tiene más antioxidantes que cualquier otro alimento, incluido el vino tinto, el té verde y las frutas, según los autores del estudio.

Los nativos centroamericanos tomaban bebidas de cacao más de 1.000 años antes de Cristo, 500 antes de lo que se creía hasta ahora, según un estudio divulgado el lunes. Eran probablemente brebajes alcohólicos, o cervezas, elaboradas a partir de la pulpa fermentada de la fruta de cacao. No era la tradicional bebida espumosa de chocolate elaborada con la semilla del árbol de cacao que tuvo tanta importancia en la posterior cultura mesoamericana. Pero, al preparar esta cerveza primitiva, o chicha, los antiguos mesoamericanos pueden haber tropezado con el secreto de fabricar bebidas con sabor a chocolate, según el estudio.  “Durante el proceso de preparación de la cerveza se descubre que si fermentas las semillas de la planta obtienes este sabor a chocolate”, dijo John Henderson, profesor de antropología de la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, y principal autor de la investigación.  El grano fue un tipo de moneda en la sociedad azteca, y la espumosa bebida de chocolate elaborada a partir de granos o semillas fermentados fue central en la vida social y ritual de Mesoamérica. En el siglo XVI, los conquistadores descubrieron la bebida y la llevaron a Europa, lo que llevó al surgimiento de la industria moderna del chocolate. “Podría ser que las raíces de la industria moderna del chocolate pueden ser rastreadas hasta esta bebida fermentada primitiva”, añadió. El grano de cacao desempeñó un papel importante en la civilización mesoamericana, la civilización nativa en varias partes de México y América Central anterior a la conquista española, en el siglo XVI

 

 

 

 

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