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Fue
Colón el primer europeo en descubrir los granos de cacao
durante su cuarto viaje al Nuevo Mundo, al llegar a lo que
hoy es Nicaragua, granos utilizados por los nativos como
moneda de pago. En México, Montezuma ofreció al español
Hernán Cortés una bebida preparada con una mezcla de
cacao y maíz que el monarca tomaba para estimular su
virilidad. Con la colonización de América Central y del
Sur, el cacao llegaría a Europa. Pero, será en el siglo
XIX cuando Daniel Peter logre producir chocolate con
leche, industria que pronto se extenderá a todo el mundo. |
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Algunos
expertos recomiendan el consumo frecuente, pero no
excesivo de este alimento, ya que previene enfermedades
como el cáncer de colon y problemas digestivos, gracias a
su alto contenido de hierro y fibra. Otros dicen que un
trozo de chocolate al día ayuda a evitar el colesterol y
a prevenir infartos. |
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Este alimento contiene unas 600
sustancias químicas, a algunas de las cuales se les ha
atribuido propiedades curativas. |
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Es un antidepresivo natural que ayuda
a calmarse y a mejorar la respuesta ante situaciones
tensas. Su contenido en magnesio es idóneo para poner las
neuronas a tono y relajar los músculos. |
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Al contrario de lo que siempre se ha
dicho, el consumo de chocolate no tiene relación con el
acné. |
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No engorda tanto como se piensa, pues
20 gramos tienen unas 106 kilocalorías. Además, es rico
en antioxidentes naturales que previenen el
envejecimiento. |
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No es recomendable su consumo en el
caso de padecer migraña o diabetes. Tampoco es adecuado
para aquellas personas que sufran enfermedades
hipertiroideas, pues la cafeína que contiene el chocolate
podría producir taquicardia y si, además, agregamos un
componente estimulante, sofocos y estados excitativos. |
El chocolate
El dios
bondadoso de los aztecas, Quetzalcoatl, regaló
a los hombres el árbol del cacao antes de ser
expulsado del Paraíso. Con este fruto divino,
los hombres lograrían vigor y fuerza. Ellos lo
convirtieron además en su moneda, llamándolo
"cacahuatl".
El rey Moctezuma consumía el "xocolatl"
continuamente durante el rito de su comida. Este
líquido real se obtenía del haba de cacao,
aromatizada con hierbas, vainilla, pimienta y
otras especies, como la guindilla, para obtener
un líquido espeso, oscuro y espumoso que bebían
frío o caliente.
Cristóbal Colón no dio valor al producto de
los aztecas, a pesar de ser el primer europeo en
conocerlo, sino que según cuenta la leyenda,
fue un franciscano que acompañaba a Hernán
Cortés, fray Aguilar, quien lo introdujo en
España a su regreso. El propio Cortés fue
agasajado por Moctezuma II con varias
plantaciones de cacao como parte del homenaje
que le tributó. El poderoso rey creyó ver en
él al dios Quetzalcoatl cumpliendo su promesa
de regresar hasta su pueblo. Cortés lo utilizó
como moneda para pagar a sus soldados y como
alimento energético para la conquista del Nuevo
Mundo.Se dice que fueron las religiosas de
Oaxaca quienes lo mezclaron con el azúcar
proveniente de Canarias, ya que hasta entonces
se consumía solo o endulzado con miel. Los
monjes lo utilizaron para soportar sus ayunos
sin perder la energía necesaria para
trabajar.Los españoles advirtieron enseguida el
potencial del producto y le otorgaron un gran
valor. Los impuestos con que fue gravado su
comercio lo convirtieron durante siglos en una
bebida para las clases más adineradas.
La
boda de Ana de Austria, hija de Felipe III, con
Luis XIII de Francia consolidó la expansión
europea del chocolate, iniciada en 1579 por las
tropas españolas que fueron a combatir a
Flandes. El hijo de la reina, Luis XIV el Rey
Sol, lo consumió en trabajadas piezas de oro y
porcelana que se hacía fabricar a tal efecto. La
receta que fray Aguilar transmitió a sus compañeros
del Monasterio de Piedra, en Aragón, inició la
tradición chocolatera de la orden cisterciense.
Su rama de La Trapa fabricó el producto durante
siglos hasta ser absorbido por una multinacional
hace sólo unos años.
El
chocolate se adoptó con entusiasmo en España
pues venía precedi-do de la fama que alcanzaba
en el Nuevo Mundo y de la gran afición que por
él tenían las damas españolas afincadas en
América, que consumían diariamente gran número
de jícaras de esta bebida. Las peninsulares no
tardaron en imitarlas y el chocolate se
popularizó durante el siglo XVII, en virtud del
apasionamiento que sen-tían por la bebida las
damas y también los frailes, que acaso fueron
los primeros en introducir el chocolate en
Francia como rega-lo que hacían a sus hermanos
de allénde el Pirineo. Estas circunstancias
hicieron que un producto que era de uso
frecuente en España no penetrara en Francia
hasta años más tarde, en virtud de la boda de
Luis XIII, con la infanta Ana de Austria, hija
de Felipe III, que puso de moda en la capital de
Francia el tomar chocolate. En Italia fue
introducido en 1606 por el florentino Francisco
Carletti que conoció el cacao en sus explo-raciones
como tratante de esclavos. En In-glaterra
funcionó la primera fábrica de chocolate en el
año 1657 y en Alemania fue dado a conocer por
los escritos del médico Cornelio Bontekoé, en el
año 1783.
Los suizos comenzaron
a fabricar chocolate a mediados del siglo XIX, cuando Daniel Peter,
al tratar de mezclarlo con leche para hacerlo más cremoso, tuvo
problemas, ya que el agua contenida en el chocolate no permitía una
emulsión uniforme. Luego de 8 años de experimentos infructuosos le
presentó la idea a un fabricante de leche evaporada de nombre Henry
Nestlé, quién tuvo la idea de mezclar leche condensada azucarada con
cacao, iniciando así la fama del chocolate Suizo.
En el año de
1.828 C. J. Van Houten, un maestro chocolatero Holandés inventó la
prensa de cacao, instrumento que se utilizaría para obtener la
manteca de cacao. Quitándole a éste su acidez y amargura
tradicional.
El chocolate sólo se consumió en forma líquida en Europa, hasta que
en el año de 1.879 Rodolphe Lindt tuvo la idea de agregar de nuevo
la manteca de cacao procesada a la mezcla, permitiendo así que el
chocolate pudiera ofrecer una textura sólida y cremosa a la vez, que
fuera crocante al morderlo para luego, acto seguido se derritiera en
la boca. Esta presentación tuvo su auge durante la Segunda Guerra
Mundial, ya que proporcionaba a las tropas aliadas un excelente
alimento, a la vez que ocupaba muy poco espacio al transportarlo.
Terminada la Segunda Guerra, se afianzó el mercado para el chocolate
en barra. Ya que las tropas, de vuelta en casa, deseaban seguir
consumiéndolo.
En Venezuela, la noticia más antigua acerca de un establecimiento en
donde se expendiese el chocolate data del 21 de Agosto de 1.838
donde en las páginas del diario "El Liberal" se encontraba un
anuncio que ofrecía "Chocolate de buena calidad, a precio de 2
reales la libra, y marcado con dos sellos al centro". Este chocolate
podía ser adquirido en las Panaderías Inglesas, ubicadas en la
Esquina de Sociedad y en el puente de San Pablo, en la ciudad de
Caracas.
Otras compañías
importantes en la historia chocolatera del país son: Chocolates el
Rey, fundada en Caracas en 1.929 y Savoy Candy C.A., fundada en
1.941, ambas, aún presentes en el país.
Joyas para el
consumo de chocolate.
La taza adecuada para tomar el chocolate recibe el nombre de jícara
o pocillo. Estas tazas eran muy usadas en los inicios del consumo
del chocolate en Europa y se realizaban en porcelana, plata e
incluso oro. Existe un plato que encaja perfectamente con estas
tazas que se llama mancerina, en honor al Marqués de Mancera que lo
diseñó para evitar que las damas se manchasen sus delicados vestidos
al tomar chocolate. La palabra mancerina fue evolucionando con su
uso popular y derivó en marcelina, que es como se conoce al juego de
taza y plato que se usa para tomar chocolate.
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POCILLO
Pieza semejante a una taza y bastante simple,
puesto que carece de asas. La palabra pocillo
procede del latín pocillum, y posiblemente
recibiera este nombre por la forma que ofrece,
ya que se trata de un tipo de vaso aovado en la
parte baja y ligeramente acampanado en la boca,
que recuerda la silueta de un pequeño pozo. En
el libro Chocolate, oro líquido se describe a
este objeto como un recipiente similar a la
jícara, que se caracterizaba por la ausencia de
asas, por lo que podía introducirse dentro de la
barandilla de la mancerina. Al igual que este
autor otros inciden en que carecía de asa porque
se había de colocar dentro de la mancerina,
aunque no tiene por que ser así necesariamente,
puesto que en varios países el pocillo no se
acompaña del plato de la mancerina, si no que lo
hace de un plato corriente.
El pocillo, a su vez, se relaciona con un
recipiente de origen peruano que es conocido en
este país como Kero, dicho objeto se
caracterizaba por estar realizado sobre loza o
cerámica y decorado a base de dibujos de forma
troncocónica invertida con aristas curvas.
Tanto el pocillo como la jícara son recipientes
derivados de los utilizados por los pueblos
precolombinos para servir el chocolate. Algunas
de las diferencias entre ellos se hallan
prácticamente reflejadas en el material
utilizado para su elaboración o en la
iconografía utilizada para su decoración.
No hemos de olvidar que a principios del siglo
XVIII hace su aparición la porcelana importada
de China, con lo que a partir de este momento
este nuevo material irá tomando cada vez mayor
protagonismo entre el servicio del chocolate,
siendo demandado por las clases más favorecidas.
Estos recipientes al igual que pasara con las
chocolateras fueron adquiriendo con el paso del
tiempo, formas más sofisticadas y diversas
peculiaridades según el país en el que se
producían. Por ejemplo en Inglaterra aparecen
las tazas de chocolate cubiertas con una tapa
con el fin de mantener el chocolate caliente,
hecho que podemos relacionar con el servicio de
mesa derivado del té, cuyas tazas son más anchas
que las de café y suelen cubrirse con una
tapadera, por lo tanto muy similares a las de
chocolate. En otros países como Francia, estos
servicios se acompañaban con pequeñas bandejas,
y en caso de constituir el servicio para una
sola persona, recibían el nombre de solitaire y
en caso de ser dos los comensales se denominaban
tête à tête. En Alemania las tazas de chocolate
se caracterizan por ser altas y estrechas, al
igual que las utilizadas por los aztecas, puesto
que éstas ofrecen la relación entre forma y
utilidad ya que el chocolate que consumían los
aztecas lo preparaban y tomaban con mucha
espuma. Azorín en una de sus obras hace mención
de la preparación del chocolate en tierras
americanas, según las palabras de Antonio
Colmenero de Ledesma quien señala la manera de
tomar el chocolate allá en las Indias " En
cuanto a las maneras de tomarlo, son en caliente
y en frío. De las primeras, la una es deshecho
el chocolate en agua fría y sacado de él la
espuma en otra vasija, y el residuo que queda se
pone al fuego con azúcar, y después de caliente
se echa sobre la espuma que quedó aparte, y así
se bebe. La otra es calentar el agua, y en la
jícara o tocomate, tener echado el chocolate que
fuere necesario, y echar un poco de agua y con
el molinillo deshacerlo muy bien; y luego bien
deshecho, echar lo restante del agua caliente
con su azúcar en el mismo chocolate, y así se
bebe". Azorín añade que " en frío se tomaba de
dos maneras: una que se llama cacao, y la otra
cacao pinoli. Para la primera se deslíe con el
molinillo y el chocolate en agua; se saca la
espuma y se pone aparte; en el sedimento que
queda pónese azúcar; y luego el tal sedimento se
va echando "desde en alto", sobre la espuma.
Hecho esto se bebe. En el pinolli se hace lo
mismo, sólo que la pasta del chocolate consta de
otra tanta cantidad de maíz tostado". Estas
descripciones demuestran de sobra el gusto de
los aztecas por preparar y tomar el chocolate
muy espumoso, por lo que estas tazas o vasos
ayudaban a que la espuma ascendiera en el
interior del recipiente dejando espacio en la
parte inferior del mismo para el chocolate.
De este mismo modo gusta tomar, todavía, el
chocolate en Alemania, es decir, líquido y
espumoso, aunque claro está, no con los mismos
ingredientes que utilizaban los aztecas.

SALUD-PROPIEDADES
El chocolate negro puede neutralizar el endurecimiento de las
arterias en fumadores y evitarles problemas cardíacos graves, reveló
hoy un estudio publicado en la revista "Heart"."Un pequeño trozo de
chocolate negro puede aumentar de manera considerable el consumo de
antioxidantes, lo que tiene un efecto benéfico en la salud
vascular", según los autores.
Esa conclusión fue extraída en la comparación de los efectos del
chocolate negro (con el 74 por ciento de sólidos de cacao) y el
chocolate blanco en el flujo arterial de 20 fumadores. Según los
científicos, en los fumadores se altera continuamente la actividad
de las células que componen las paredes arteriales y de las
plaquetas que intervienen en la coagulación sanguínea.
Esta alteración hace que las arterias sean más susceptibles al
estrechamiento y endurecimiento característicos de las enfermedades
coronarias. El informe indicó que se pidió que los 20 participantes
en el estudio se abstuvieran de consumir alimentos con alto
contenido de antioxidantes antes de comer 40 gramos de chocolate.
Después de dos horas, los exámenes de ultrasonido revelaron que el
chocolate negro había mejorado de manera considerable el flujo
arterial, un efecto que se mantuvo durante ocho horas.
Los análisis de sangre también demostraron que ese tipo de chocolate
había reducido a la mitad la actividad de las plaquetas.
Además, los niveles de antioxidantes aumentaron rápidamente después
de dos horas.
Por el contrario, el chocolate blanco no tuvo efectos en las células
del endotelio, ni en las plaquetas, ni en los niveles de
antioxidantes, según el informe. El chocolate negro tiene más
antioxidantes que cualquier otro alimento, incluido el vino tinto,
el té verde y las frutas, según los autores del estudio.
Los nativos
centroamericanos tomaban bebidas de cacao más de 1.000 años antes de
Cristo, 500 antes de lo que se creía hasta ahora, según un estudio
divulgado el lunes. Eran probablemente brebajes alcohólicos, o
cervezas, elaboradas a partir de la pulpa fermentada de la fruta de
cacao. No era la tradicional bebida espumosa de chocolate elaborada
con la semilla del árbol de cacao que tuvo tanta importancia en la
posterior cultura mesoamericana. Pero, al preparar esta cerveza
primitiva, o chicha, los antiguos mesoamericanos pueden haber
tropezado con el secreto de fabricar bebidas con sabor a chocolate,
según el estudio. “Durante el proceso de preparación de la
cerveza se descubre que si fermentas las semillas de la planta
obtienes este sabor a chocolate”, dijo John Henderson, profesor de
antropología de la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, y
principal autor de la investigación. El grano fue un tipo de
moneda en la sociedad azteca, y la espumosa bebida de chocolate
elaborada a partir de granos o semillas fermentados fue central en
la vida social y ritual de Mesoamérica. En el siglo XVI, los
conquistadores descubrieron la bebida y la llevaron a Europa, lo que
llevó al surgimiento de la industria moderna del chocolate. “Podría
ser que las raíces de la industria moderna del chocolate pueden ser
rastreadas hasta esta bebida fermentada primitiva”, añadió. El grano
de cacao desempeñó un papel importante en la civilización
mesoamericana, la civilización nativa en varias partes de México y
América Central anterior a la conquista española, en el siglo XVI
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