Catalina de Aragón
Reina
de Inglaterra. (1485-1536)

Catalina de Aragón fue la última
hija de los Reyes Católicos
Fernando e Isabel
.
Su nacimiento fue recibido con inmensa alegría por los reyes (sobre todo por
Isabel, cuyas otras hijas se hallaban alejadas de los compromisos dinásticos).
La rubia y rosada infantina había nacido en un suntuoso dormitorio del Palacio
Arzobispal de Alcalá de Henares, magníficamente decorado, con sus muros
tapizados y ornados con bellas pinturas y suntuosas colgaduras de terciopelo.
Catalina había sido bautizada en la Colegiata de esa ciudad, por el ilustre
Cardenal Pedro González de Mendoza. Sus padres, luego de la toma de Granada, se
habían alojado en el palacio árabe de Alcázar (una construcción maravillosa con
jardines y fuentes de gran esplendor). En ese lugar vivió la mayor parte de su
infancia. Fue educada por su madre, se caracterizaba por tener una inteligencia
notable y fuerte carácter, que pronto se conjugarían con una figura y una
prestancia dignas de una princesa. Esta niña cada vez mostraba más parecido con
su madre, la reina Isabel.
Catalina como toda hija de reyes,
era una pieza clave en los acuerdos matrimoniales que establecerían sus padres,
según la conveniencia política para el reino. La pequeña Catalina (de tres años
de edad) como posible prometida de
Arturo Tudor, Príncipe de Gales
(de sólo dos años) heredero
de la corona inglesa, conjuntamente con la posibilidad de celebrar nupcias
cuando ambos estuvieran en edad de hacerlo.
Arturo Tudor
era hijo del nuevo rey
Enrique VII y de de Isabel
de York , hija de
Eduardo IV.
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Catalina de Aragón, hija de
Fernando II de Aragón y de Isabel de Castilla
(los Reyes Católicos)
, nace en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares el 16 de diciembre de
1485 y era la hija menor de los Reyes Católicos, era, según, Almudena
Arteaga, la más parecida a su madre. De cabello rojizo, rostro sereno,
graciosa, sagaz, inteligente y excelentemente educada, que hablaba y leía
en latín. En 1501 se casa con Arturo Tudor el Rey Arthuro VI de Inglaterra príncipe de
Gales , primogénito de Enrique VII de Inglaterra, y el muere al año siguiente,
ya estaba tan debilitado por la tisis que no pudo hacer nada en la noche de
bodas y al quedar viuda, continuó en Inglaterra.
La joven quedó desolada. Sus padres, que no querían renunciar a la alianza,
raudos y veloces, se apresuraron a prometerla con Enrique VIII, rey de
Inglaterra, su cuñado. |
Sin embargo, aunque
Fernando e Isabel
accedieron al compromiso, le pusieron tan alto precio (puesto que su reino era
muy superior al de Enrique) que el mantenimiento del pacto peligró. Finalmente
se acordó que la dote de Catalina no sería muy elevada y si el príncipe consorte
moría después de la boda, su esposa debía heredar un tercio de las recaudaciones
de los condados de Chester Cornwall y Gales, lo que la convertiría en una
princesa de gran fortuna. De esta forma, en 1497 el largamente discutido acuerdo
matrimonial entre Catalina
de Aragón y Arturo Tudor fue finalmente firmado y confirmado
por una ceremonia matrimonial celebrada en Inglaterra. Superando los
numerosos obstáculos que la reina Isabel sostenía a pesar de los acuerdos
sellados, en 1501, a la edad de 15 años, Catalina debió ser enviada a Inglaterra
donde Arturo (rubio y espigado príncipe) con tan sólo catorce años la estaba
esperando. La boda entre los recién casados resulto un mojón decisivo en el
triunfo dinástico de los Tudor.
Sin embargo, esta felicidad no
duraría. A los pocos meses de su matrimonio, una peste que asolaba la región
atacó a ambos cónyuge: Catalina, fuerte y sana, se sobrepuso a la enfermedad,
pero el débil Arturo no sobrevivió victima de la malaria. Catalina a los 16 años se
convirtió en viuda. Arturo
fue enterrado en la Catedral de Worcester. Su hermano menor,
Enrique, duque de York
pasó a ser en nuevo heredero.
Enrique VII, a los fines de
retenerla casi como rehén y no devolverle su dote, logró comprometerla con su
otro hijo, llamado como él, Enrique, cuando contaba con sólo 11 años. Al
respecto, se tramitó ante la Sede Papal una dispensa por causa del parentesco o
una posible anulación del matrimonio con Arturo, pretextando que no se había
consumado. Luego de la muerte del Rey Enrique VII, su hijo tomo posesión del
trono en 1509, con el nombre de
Enrique VIII
.
Catalina de 23, se unieron en matrimonio. La unión parecía ser un éxito: Enrique
era un rubio y esbelto mozo del que Catalina poco tardó en enamorarse, y ella
era una hermosa, culta y excelente esposa, que podría colmar todas las
aspiraciones del joven soberano y que, para más, lo amaba aunque no era
plenamente correspondida. Catalina, era una reina querida por el pueblo y
respetada por la corte dadas sus excelentes cualidades.

Enrique VIII
Su unión efímera, por la
muerte del marido, llevaría a Catalina a una larga viudez y a un
matrimonio desgraciado con
Enrique VIII
que se caso luego de siete
años después de la muerte de su primer consorte.
Su matrimonio con Enrique VIII la convirtió en
reina de Inglaterra. Rechazó hasta la muerte la petición de divorcio de su
esposo, amante de
Ana Bolena
.
De las seis mujeres fue la
primera esposa y fue la primera que le reclamó como esposo.
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Por desgracia, la reina Catalina perdió el bebe que esperaba (la niña nació
muerta) justo poco tiempo después que
Bessie (Elizabeth
Blount)
la amante oficial de Enrique
quedara embarazada. A pesar de su triste experiencia, la soberana mantuvo la
compostura y no hizo ningún comentario a respecto. En cambio, asistió (con el
resto de la corte) a las festividades que dispuso el rey para celebrar el
nacimiento del niño que, por ironía del destino, fue un varón saludable.
Sin embargo, una sombra funesta
oscureció la vida conyugal de estos reyes. A pesar de que el rey deseaba un
heredero varón (con el objetivo de consolidar su trono y la dinastía Tudor), no
logró obtenerlo. En seis ocasiones durante los 18 años que duró el matrimonio,
solo sobrevivió una niña, a la que llamaron
María Tudor (1556), futura reina de Inglaterra
y de España.

1516: Nace su hija, María Tudor, futura reina de
Inglaterra.
El rey llegó a considerar esta
falta de descendencia masculina como un castigo divino, pensando en un posible
divorcio.
Tras años de sufrimiento, murió en
esas tierras que le fueron tan inhóspitas, y en las que sería enterrada, pero
dejando constancia, hasta el momento final, de que ella era la única y verdadera
reina de ese país, y su hija, por tanto, la real heredera, Se dice que en las
oraciones que musitara en su lecho de muerte expresaba; “Dios mío, perdónalo tú
a Enrique, porque yo no puedo”. Shakespeare diría de ella: “Reina de todas las
reinas y modelo de majestad femenina!"
HECHOS CURIOSOS
Catalina de Aragón fue enviada al
castillo en abril de
1534 al
rechazar la anulación de su matrimonio con el rey. El clima de la zona
afectó a su salud y murió en el castillo en enero de
1536. Su cuerpo
fue llevado en procesión hasta la abadía de Peterborough (hoy,
Catedral de Peterborough).
La leyenda dice que su
fantasma
aún ronda por el castillo. El castillo tuvo
varios propietarios hasta que, en los
años 1520, pasó
a ser propiedad de la familia Wingfield. El castillo
medieval fue
reconstruido en estilo
Tudor; algunas
partes de esa construcción aún siguen en pie.

Castillo de Kimbolton
El castillo fue
adquirido por Sir Henry Montagu, quien más tarde se convirtió en conde de
Manchester, en
1615. Sus descendientes
fueron los propietarios del castillo durante 335 años y fue vendido en
1950.
Charles Edward Montagu, cuarto conde y primer
duque de Manchester,
llevó a cabo numerosas obras de reconstrucción entre
1690 y
1720. Sir
John Vanbrugh y su
ayudante,
Nicholas Hawksmoor
rediseñaron las fachadas del castillo en un estilo clásico pero con
almenas que evocan su
historia como castillo. El pintor
veneciano
Giovanni Antonio Pellegrini
redecoró algunas de las habitaciones en
1708, incluyendo la
escalera principal y la capilla. Se encargaron muebles ricamente decorados,
inspirados en el estilo de
Luis XIV a diversos
artesanos que trabajaban en
Londres.
Otro de los duques,
Robert Adam, realizó planes para construir diversos edificios en el jardín así
como una nueva puerta para el castillo. Sólo se construyó la puerta alrededor de
1764. Se añadieron
establos, y en el
siglo XIX se plantaron
sequoias
gigantes en una avenida. La Royal Army Medical
Corps utilizó el castillo durante la
Segunda Guerra Mundial.
En 1950 la mansión fue adquirida por la Kimbolton School. Los muebles se
vendieron y algunos forman parte de la colección nacional.
La mejor biografía sobre esta mujer es obra de Garrett Mattingly, Catherine
of Aragon (1941), y está traducida al castellano. |