Catalina de Médicis, Reina de Francia , madre de los tres últimos soberanos de la Casa de Valois. Era una novia poco agraciada, pero inmensamente rica; tanto, que aportó como dote la mitad de Italia. A los catorce años, y tras sufrir un largo cautiverio en España  Enrique II de Orleans  hijo de Francisco I ,  se vio obligado a casarse con ella.

 

Catalina de Médicis

 

 reina de Francia

(1519-1589)

 Catalina poseía una de las dotes más ricas y apetecibles de toda Europa, y las arcas francesas estaban en ese momento casi vacías. Catalina se enamoró de Enrique de Valois en cuanto lo vio, pero él sólo tenía ojos para la princesa Diana de Poitiers 20 años mayor que él. .El matrimonio formado por Catalina di Medici    y Enrique II, reyes de Francia, llegó a tener hasta diez hijos, todo pese a la inicial infertilidad de Catalina. De hecho, España consideraba a los Valois unos libertinos, e intolerable el idilio público que Enrique II mantuvo con la bellísima Diana de Poitiers, mujer de relajadas maneras cuyos baños en leche de burra para combatir los efectos de la edad se hicieron legendarios. Ostentaba el cargo de Aya de los Hijos de Francia, a pesar de lo cual Catalina de Médicis se cuidó de que se acercara lo menos posible a ninguno de sus  vástagos.

 

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Nacida en Florencia el 13 de Abril de 1519, quedo huérfana desde la cuna, su madre Magdalena de la Tour d’ Auvergne murió a causa de fiebre puerperal a los pocos días del nacimiento de Catalina, y su padre Lorenzo de Urbino también murió unas semanas después a causa de una enfermedad que lo acosaba hacia tiempo. Su nombre completo era Catalina María Rómola de Médicis.

Catalina fue criada por Lorenzo de Médicis (futuro papa), bajo estrictas normas, si hacia algo mal o alguna desobediencia era severamente castigada. Ella no era tan bella como las demás pero era una mujer muy culta. Lo mejor que poseía eran sus piernas. Para ello inventó una manera audaz de andar a caballo o sea estilo amazona. En las cacerías los príncipes solo tenían ojos para ella. De allí todas las damas de la corte imitaron a Catalina.

 

A los 14 años fue comprometida en matrimonio al hermano del delfín de Francia, Enrique de Valois el futuro Enrique II, (Enrique y su hermano mayor Francisco no habían tenido una vida muy agradable, ya que vivieron en España en calidad de rehenes, a causa de los conflictos que había entre su padre Francisco I y el rey Carlos de España)


 

El casamiento fue el 28 de octubre en presencia de la corte. Luego hubo un gran banquete seguido por un baile de disfraces. La fiesta se transformo en una fantástica bacanal llegando al colmo de la indecencia. Los recién casados se retiraron ruborizados. Ella estaba muy enamorada de su cónyuge. Catalina no era bien vista en la corte Francesa, por el hecho de ser italiana, pero con inteligencia logró ganarse el favor del rey Francisco I.

 

En 1547 luego de la muerte del rey Francisco Enrique sube al trono bajo el nombre de Enrique II y Catalina reina de Francia.

En el transcurso de su vida Catalina, tuvo que soportar el desprecio de su esposo, a quien ella tanto amaba, Enrique II tenía una amante, Diana de Poiters, una cortesana 20 años mayor que él y que también había sido concubina de su padre, por la que estaba completamente subyugado. Catalina se torturaba aún más haciendo poner tubos entre sus aposentos y los de su marido para ver cuando éste estaba junto a Diana. Enrique siempre prefirió a Diana antes que a Catalina, y era Diana la que mandaba a Enrique que cumpliera con sus deberes conyugales. Todo ello la situaba en una clara posición de inferioridad que le provocó constantes humillaciones públicas durante años. Pero aquí surgió el verdadero carácter de Catalina. Consciente del enorme poderío de su rival y de su debilidad, nunca se enfrentó con ella y simuló aceptar la situación de subordinación en que su esposo la había colocado, mientras se ganaba el favor de su suegro y de la misma Diana, con la que se mostraba amable y muy sumisa; no en vano era una consumada lectora de su paisano Maquiavelo, y solía decir que no había que sonreír más que al enemigo. Y así, en la sombra, simulando amistad y afecto hacia su rival, así como aceptación del trío amoroso, fue ganando una asombrosa influencia que la catapultaría más tarde hacia el poder.

 

Tuvieron 10 hijos...

Los años pasaban y la pareja no tenía hijos, de modo que Catalina corría el riesgo de ser repudiada. Para remediarlo atacó en dos frentes. Primero procuró que las visitas conyugales fuesen más frecuentes, por lo que cuidó su belleza como nunca: se depiló las cejas, se dilató las pupilas con belladona, se empolvó la cara con polvos de arroz y se pintó los labios. También se dedicó a espiar los encuentros amatorios de su marido con Diana para estudiar las técnicas sexuales de ésta –que, al parecer, la hacían tan irresistible–, y, simulando afecto, hasta llegó a pedirla ayuda para que, por el bien de Francia, empujase a Enrique al lecho conyugal. Por otra parte, acudió a todos los médicos, magos y curanderos, que le proporcionaron todo tipo de brebajes y recetas. Por fin, en 1543, tuvieron su primer hijo, al que siguieron otros nueve.

 Ella y Enrique tuvieron 10 hijos entre ellos los reyes Francisco II, Carlos IX, y su hijo favorito Enrique III. En 1560 logró que su hija Isabel de Valois se convirtiera en la tercera esposa de Felipe II de España; en 1572 hizo lo propio con su hija Margarita de Valois , a quien casó con Enrique III de Navarra que posteriormente se convertiría en rey de Francia.

 

En 1536 el delfín Francisco muere. En uno de los torneos que festejaban el fin de la guerra con España, el rey quiso medir sus fuerzas con Montgomery. Una astilla de la lanza de su oponente penetró por una de los finos huecos que para permitir la visión tenía la celada del rey y fue a parar al cerebro de este, a través de su ojo. Malherido, se puso al monarca en manos de los mejores médicos y cirujanos. La crueldad de la muerte se advierte en que la agonía de Enrique duró más de doce días. Un niño de 15 años Francisco II reina sobre Francia quien luego de casó con Maria Estuardo. 

Enrique II, Francia

 

Era evidente que sus esfuerzos para que sus hijos mantuviesen el trono habían sido en vano. Fue esposa de rey y madre de tres más, pero ninguno de éstos había dejado herederos. Menos a su hijo Enrique, había visto morir a todos. Era como si el destino se burlase de ella: no sólo habían sido estériles sus maniobras, sus asesinatos, sus espionajes y sus intrigas, sino que los problemas que en su día había tenido para concebir se habían trasladado a sus vástagos varones cual maldición de bruja. Además, aquel a quien había querido eliminar, su yerno Enrique de Navarra, era nombrado heredero del trono por la muerte o la falta de descendencia de todos sus hijos varones. Enrique de Navarra sería el futuro Enrique IV. Sin duda, era una cruel mueca del destino, el castigo perfecto para una mujer calculadora que no reparó en los medios más criminales para conseguir sus fines, pero que al final no pudo evitar que la casa de Valois se extinguiese.

 

La reina Catalina pidió en 1564 a los arquitectos Philibert Delorme y Jean Bullant edificar allí un palacio. Fue ella quien dispuso la construcción del Jardín de las Tullerías que es la única parte del palacio que ha sobrevivido hasta nuestros días. Este palacio se presentaba bajo la forma de un pabellón central, el Pabellón del Reloj, rematado por una cúpula, por dos alas formadas de un lado del jardín, por un pórtico cubierto de una terraza, y por el otro lado, por una serie de piezas en hileras. Dos pabellones remataban el palacio, el uno en el norte, el otro al mediodía. El rey Enrique IV decidió unir el palacio del Louvre y el de las Tullerías creando dos galerías, una por el sur y una en el norte. Las Tullerías devinieron residencia real hasta la salida de la Corte para Versalles durante el reinado de Luis XIV.  Desde la proclamación de Napoléon I, las Tullerías se convierten en la residencia imperial. Durante la Revolución Francesa Luis XVI, María Antonieta y sus hijos fueron obligados a abandonar el Palacio de Versalles y se refugiaron en las Tullerías el 6 de octubre de 1789. Desde aquí la familia real se escapó de París en la noche del 21 de junio de 1790. El palacio fue tomado por el pueblo el 10 de agosto de 1792; se descubrió documentación comprometedora en un armario secreto, lo que permitió juzgar y ejecutar a Luis XVI.   El 28 de noviembre de 1804, el papa Pío VII llega al palacio, donde residirá hasta el 4 de abril de 1805. El palacio quedó deshabitado hasta el 16 de octubre de 1831, dado que el rey Luis Felipe I prefería residir en el Palais Royal.  Con el Segundo Imperio las Tullerías vuelven a ser la residencia imperial. Se encarga al arquitecto Visconti remozar el palacio demoliendo las casas de la plaza del Carrusel. El 29 de enero de 1853, las Tullerías son el escenario del matrimonio civil de Napoleón III y de Eugenia de Montijo. Napoléon III termina el "gran proyecto" y hace reunir el Louvre a las Tullerías, por el que el palacio se une al Palacio del Louvre (actual Museo del Louvre), con el que formaba una sola unidad. Caído el Segundo imperio, La Comuna hizo de las Tullerías el teatro de fiestas y de conciertos revolucionarios.

El 22 y el 23 de mayo de 1871, los comuneros hacen provisión de petróleo y de barriles de pólvora. Finalmente el 23 de mayo, federado Bénot conduce una banda en todos los apartamentos del palacio y hace rociar las paredes de petróleo; poco antes las 9 de la tarde, el reloj de las Tullerías se para bajo el efecto del fuego; hacia las 11 de la tarde, una explosión sacudió el Pabellón del Reloj, hundiéndose la cúpula central en llamas. El palacio arderá toda la noche.

 

Grabado del Palacio de las Tullerias (hoy desaparecido). Lamentablemente, en 1870 una revuelta de la Comuna contra el Segundo Imperio destruyó e incendió el palacio de las Tullerías. En realidad, aparentemente la turba quería quemar todo el complejo de Louvre.
 

 

"El escuadron volante de la reina"

Catalina llego a tener doscientas damas de honor a su servicio. Ese grupo se llamo" El escuadrón volante de la reina". Eran las verdaderas cortesanas, las que atendían a los más importantes señores y espiaban por cuenta de la reina, a quien debían fidelidad absoluta. Luego de unos años de servicio las reina las premiaba con una generosa dote y un matrimonio conveniente.

También contribuyó a desarrollar la gastronomía y el ballet. El escritor Pierre de Bourdeille (señor de Brântome), cronista de la vida social de la época, afirmó que una dama noble había trasladado la moda por las relaciones sexuales entre mujeres de Italia a Francia.

 La cocina francesa nace del encandilamiento francés ante el arte de vivir italiano y luego se reafirma a través de dos reinas Médicis, Catalina  y María.

 Catalina murió abrumada en el castillo de Blois en 1589, después de que su hijo Enrique III mandara asesinar al Duque de Guisa y sabiendo que el destino de su hijo sería trágico.

 

HECHOS A DESTACAR

Hacia 1564, Catalina de Médicis, viuda de Enrique II, decide la construcción del Palacio de Tullerías, al oeste. En 1566 se comienza la construcción de una galería para reunir el Louvre con el palacio de Tullerías, proyecto conocido como "Grand Dessein". A la muerte de Enrique IV las obras quedaron inacabadas; su joven sucesor, Luis XIII, se ocupará tardiamente del Louvre, y en 1678, cuando Luis XIV eligió el Palacio de Versalles como residencia real, se detuvieron todas las obras.
 

  Catalina de Médicis llenó de " regalitos " a todo su entorno. A la primera que envenenó fué a la reina de Navarra Juana Albret, ofreciéndole unos guantes envenenados que provocaron la muerte de Juana al ponérselos.


Desde que catalina había importado por vez primera el ballet en Francia era costumbre entre los miembros de la familia real interpretar danzas en publico. El ballet era considerado como un deporte muy masculino.

Al parecer, Nostradamus empleó este remedio para poner fin a los desvelos de la florentina Catalina de Médicis, nieta del papa Clemente VII, hija de Lorenzo de Médicis y esposa del rey de Francia Enrique II. Catalina. que era tan inteligente como víctima de las supersticiones, se rodeaba de una nube de adivinos, nigromantes y astrólogos, y encontró en Nostradamus el crédulo sosiego que necesitaba. Había permanecido once años sin hijos y sufría viendo a su regio marido rodeado de amantes. Tras ingerir el que suponemos repugnante preparado de Nostradamus, Catalina empezó a parir de forma prodigiosa hasta alcanzar la cifra de diez hijos.

   Con el progreso y la comunicación entre países se van intercambiando estos nuevos modos de hacer, y así la cocina italiana influye enormemente en la cocina francesa desde que Catalina de Médicis se casa con el Rey de Francia, y la comida y estilo de comer Borgoñona se implanta en la corte española con el Emperador Carlos, a la vez que asume los platos de influencia italiana, aragonesa y catalana inspirados en los Libros de Ruperto de Nola y anteriormente del Sent Soví.
 

  A pesar de todo en esa época había una cocina espléndida, elaborada con gran diversidad de materias primas: fundamentalmente carne de carnero, excelentes aves, buenos pescados en aquellos lugares donde era posible obtenerlos en fresco, y aún brillantes platos hechos con los pescados secos o ceciales. A todo esto, las especias alegraban la comida, se utilizaban para mejorar sabores y atenuar los malos olores producidos por alimentos en mal estado, pero también eran útiles para conservas de carnes y frutas y en la preparación de adobos junto con la miel, los agrios, las frutas y multitud de hierbas aromáticas, lo que unido a la gran cantidad de técnicas de cocina que se conocían posibilitaban una culinaria ciertamente apasionante.

(Beauvais, 1521- id., 1599) Pintor y dibujante francés. Pintor de corte de Catalina de Médicis, su estilo es refinado y fantástico, cargado de complejas alegorías (Augusto y la Sibila). Era Francés amo vidriero, ilustrador, Mannerist pintor y un amo (profesor) en Escuela de Fontainebleau.

 

Esmeralda de la reina Catalina de Medici.
Museo Gabinete de las Monedas y Medallas Antiguas
Bibliothèque Nationale de France.
Paris.

 

Marcha Turca O Mio Bambino Caro
Poema Polonaise

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 


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