Carlos II, el Hechizado, fue el último rey de la dinastía de los Habsburgo que gobernó en España y su muerte en 1700 dejó paso a los Borbones. Se dice de él que era impotente (murió sin descendencia tras dos matrimonios).  Hijo de Felipe IV y su sobrina: Mariana de Austria la hija del emperador Fernando III de Habsburgo. Siempre tuvo una saludo débil tanto física como mental. Heredó el trono cuando tenía 3 años al fallecer su padre y su madre fue la regente asesorada por una junta de Gobierno. La muerte sin herederos de Carlos II lanzó a España a una guerra que fue a la vez civil e internacional. Nuevos análisis subrayan que, además de la cuestión dinástica, se enfrentaban dos modelos de convivencia y dos diseños de organización estatal que volverían a aflorar en el siglo XIX. Los matrimonios emparentados durante generaciones provocaron alteraciones genéticas. Carlos II sufrió esa situación en forma de diversas enfermedades como la hidropesía.

 

 Carlos II “el Hechizado”  

1665-1700

Carlos II, quien por su pésimo gobierno y su inestabilidad mental se ganó el mote del Hechizado, no tuvo hijos. Nombró como heredero a su sobrino de cinco años, José Fernando, pero éste falleció en 1699. Era el último monarca de la familia real española: los Habsburgo.

 

Físicamente, el monarca era un hombre rubio, pálido y feo, de labio inferior grueso y pronunciado, herencia de los Habsburgo, que de tanto mezclarse entre sí creaban seres enfermizos. A los catorce años fue declarado mayor de edad. Se casó en dos ocasiones. En 1679 con María Luisa de Orleáns  sobrina de Luis XIV y en el mismo año de su muerte 1989 se caso en segundas nupcias con Mariana de Neoburgo, no logró  tener descendencia. Un mes antes de morir hizo testamento a favor de Felipe Anjou, (futuro Felipe V)  como heredero al trono, decisión que no gusto a los Austrias, pues creían que los derechos legítimos eran del archiduque Carlos.

El último rey español de la casa de Austria es un símbolo del estado en que se encontraba España al terminar el siglo XVII. Su aspecto físico fue siempre de extrema fragilidad, exageradamente blanquecino y delgado , aparentando casi el doble de su verdadera edad. El  característico prognatismo ( la mandíbula inferior prominente) de los austrias españoles era tan acusado , que nunca pudo masticar bien, causándole esto graves trastornos digestivos. Por un posible retraso mental, no pudo tenerse en pie hasta los nueve años , ni hablar o escribir correctamente hasta los quince.
 

Para colmo de males, parece ser que era muy poco aficionado a la higiene personal, llevando siempre el pelo muy largo, enmarañado y sucio. Si a esta descripción general se le añade que sufría frecuentes ataques de epilepsia, el cuadro termina siendo realmente dantesco. Actualmente, los conocimientos sobre herencia genética nos permiten saber que la causa de todo esto no era más que una consanguinidad  muy acusada, desarrollada a lo largo de varios siglos .

 

También es cierto que sus ocho bisabuelos descendían directamente de Juana “la loca” , la hija de los reyes católicos . Siguiendo cualquiera de los dos razonamientos se llega a la conclusión de que los genes no le ayudaron demasiado.  Pero lo cierto es que el azar quiso que, por nacimiento, Carlos fuera el rey de la Monarquía Hispánica.

Su vida transcurrió entre nodrizas, llegando a tener hasta trece de ellas, curanderas y médicos. Su vida política fue nula , estando apartado de las tareas de gobierno por una pléyade de validos de diferente fortuna , impuestos normalmente por su madre, Doña Mariana de Austria.
Por desgracia para todos, mientras Carlos II “se dejaba gobernar” España , nuestro histórico enemigo, esto es Francia, era gobernada ni más ni menos que por
Luis XIV  “el rey sol”
, en la cumbre de su poder, por lo que su influencia sobre la corte de Madrid fue completa , abriendo así el camino para el cambio de dinastía en cuanto Carlos muriera.

 

Maria Luisa de Orleans. Esposa de Carlos

Nació el 27 de marzo de 1662, en el palacio de Saint-Cloud, en las afueras de París. Educada en la bulliciosa corte del rey Sol, María Luisa suplicó a sus tíos Luis XIV y María Teresa que la casaran con su primo el delfín, cosa que no consiguió, ya que eran más importantes las razones de Estado –una unión con la corona española-, que los deseos de una joven princesa. María Luisa de Orleans era la primogénita de Felipe l, hermano menor del rey Luis XIV .Su tío Luis XIV decidió que por razones políticas, ella se convertiría en la esposa del rey Carlos II de España. El rey, ya con 18 años  deseaba casarse cuanto antes. Es sabido por todos la profunda pasión que este monarca sentía por su joven esposa francesa desde el momento en que la vio por primera vez en un retrato que le mostró su hermanastro Juan José de Austria, hijo bastardo del rey Felipe IV. A pesar de que María Luisa no sentía la misma pasión hacia su esposo, con el tiempo llegó a encariñarse con él.
La boda, por poderes, se celebró en París Cuando  vio a su marido casi se desmaya. Era un hombre bajo, feo, de ojos pequeños, cuello y cara largos, barbilla hacia arriba y el labio inferior caído.
Así en este primer encuentro la comunicación fue algo difícil, ya que Carlos no hablaba francés –ni lo hablaría nunca-, y María Luisa hablaba muy poco castellano.

 

 Finalmente, tras casi diez años de matrimonio, llegó el inesperado fin. Un día después de dar un paseo a caballo la reina empezó a sentir un fuerte dolor en el vientre que la tuvo postrada en la cama toda la tarde, falleciendo al anochecer del día siguiente, 12 de febrero de 1689. Se han barajado numerosas hipótesis sobre su muerte como el envenenamiento pero en realidad parece ser que murió de una apendicitis.

 

Mariana de Neoburgo

Mas tarde el monarca se casó por poderes, en Wittelsbach, con Mariana de Neoburgo (Neoburgo, 1667-Guadalajara, 1740) fue elegida por la Corte española para convertirse en esposa del rey Carlos II (Madrid, 1661-Madrid, 1700), únicamente por la fertilidad que habían demostrado los miembros femeninos de su familia. En concreto su madre Isabel Amalia de Hesse-Darmstadt, había tenido nada menos que veintitrés hijos. Lo único que se pretendía con su elección, es que diera el deseado heredero a la corona española.

Era hija del duque Felipe Guillermo de Baviera-Neoburgo. Físicamente era corpulenta, con grandes pechos, pelirroja, con ojos saltones y pecas. En definitiva, junto al rey Carlos II era demasiado desproporcionada. Según las crónicas de la corte intentó soportarla, no llegando nunca a ser aceptada, ni siquiera por el pueblo. Mariana de Neoburgo se casó con Carlos II en Valladolid en 1689. Según las crónicas, durante el primer encuentro entre la pareja, que se produjo en la misma ceremonia nupcial, no se produjo ningún gesto que hiciera pensar a los cortesanos que se trataría de un matrimonio feliz y fecundo; que proporcionase el deseado heredero al trono español.  Mariana no pudo dar un heredero a la corona española debido principalmente a la incapacidad que padecía Carlos II. Sin embargo tuvo la osadía de fingir doce veces el estar embarazada, lo que significó una tortura no sólo para Carlos, sino para todos lo súbditos, que hubieron de padecer tantas veces la perdida del ansiado heredero.

Carlos II se somete a exorcismos


Enfermo y débil, Carlos II no supo imponerse a su mujer y a sus validos, que lo convencieron de que la causa de todos sus males obedecía a que estaba hechizado. Voluntariamente, y con la aquiescencia de la Iglesia, tan presente a lo largo de su vida, el soberano se sometió a exorcismos y otras prácticas oscurantistas. Esta gente le hizo creer que su impotencia era un maleficio porque sobre él pesaba el castigo divino. Para liar más la pelota, si el exorcista tenía inclinaciones francesas, informaba al rey de que el demonio había hablado en contra de Austria. Si el “quitamaleficios” era del otro bando, hacía lo propio.

 

El 1 de noviembre de 1700, Carlos II el Hechizado exhaló el último suspiro. Una nueva dinastía, que aún perdura, se asentó en el trono de España: los Borbones.

 

Tras la muerte de Carlos II (Madrid, 1661-Madrid, 1700), su viuda Mariana de Neoburgo (Neoburgo, 1667-Guadalajara, 1740), aceptó con agrado la pensión vitalicia que éste le dejaba en su testamento, y que ascendía a la cifra de cuatrocientos mil ducados anuales. Es más, le cedía incluso “el gobierno y jurisdicción de la ciudad que ella eligiera para vivir...”

 

 

  Los Reyes Españoles de la Casa de Austria
Felipe I El Hermoso

1504-1506

  Carlos I 1516-1556  
  Felipe II 1556-1598  
  Felipe III 1598-1621  
  Felipe IV 1621-1665  
  Carlos II El Hechizado 1665-1700

DATOS CURIOSOS

  En el otoño de 1699, el rey Carlos II y Mariana pasaron una temporada en El Escorial junto al resto de la corte y, aprovechando la ocasión, se decidió que algunos féretros reales serían cambiados de lugar. Mariana, llena de curiosidad, ordenó abrir el féretro de su predecesora, María Luisa de Orléans, y el cadáver de ésta se halló en buen estado a pesar de haber transcurrido más de diez años de su muerte. El rey Carlos mandó abrir el féretro de la reina madre, Mariana de Austria, el cual también se halló en perfecto estado para sorpresa de todos. Sin embargo, al abrir el féretro de don Juan José de Austria, encontraron su cadáver en tan mal estado que todos tuvieron que salir de ahí al instante.

 Para hacerse una idea del poder que llegó a tener la monarquía de los Austria hace falta decir que su moneda -los reales de a ocho, las pias-tras- fue la moneda de circulación del mundo entero hasta bien entrado el siglo XIX.

  El reinado del último Austria es el de una triste e imparable decadencia. A pesar de la incapacidad del rey para gobernar y la invalidez física que le impedía tener hijos, su longevidad fue mayor de lo que se esperaba, y logró mantenerse en el trono hasta el año 1700. Lenta pero inevitablemente, la economía empeora y las hambrunas y pestes asolan el país. El colofón a este proceso de decadencia será la herencia de Carlos II, por la cual el trono queda en poder de Felipe de Borbón, su sobrino, nieto del rey de Francia, Luis XIV. Esto suponía la sumisión al poder francés, aparte de ser el desencadenante de la Guerra de Sucesión Española (1701-1713).

  Desde que Felipe el Hermoso inauguró la dinastía al casarse con Juana La Loca, los matrimonios entre parientes en las diferentes casas reales europeas, para conservar el poder, fueron la norma. El coeficiente de consanguinidad indica la proporción de genes idénticos que se reciben del padre y de la madre. Con la genealogía en la mano, en porcentaje, va aumentando desde el 2,5 de Felipe el Hermoso al 21 de Felipe III. En Felipe IV baja a un 11,5 y Carlos II, a pesar de ser sólo hijo de tío y sobrina, tiene el máximo (25,4), 10 veces mayor que el del fundador.

 

 

 
 

 
 
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  Los Reyes Españoles de la Casa de Austria
Felipe I El Hermoso

1504-1506

  Carlos I 1516-1556  
  Felipe II 1556-1598  
  Felipe III 1598-1621  
  Felipe IV 1621-1665  
  Carlos II El Hechizado 1665-1700

Los Borbones llegan a España tras la muerte del último de los Habsburgos, Carlos II de España, quien, al no tener descendencia, decide dejar su corona a uno de los descendientes de la infanta española María Teresa, consorte de Luis XIV de Francia. Dicho sucesor sería Felipe de Anjou quien pasaría a la Historia como Felipe V..