Carlos I de Inglaterra decapitado en 1649

(1600 - 1649 )

Fue un niño subdesarrollado (es nombrado en el Libro Guinness de Récords como el Rey más bajo de Inglaterra), que todavía no podía caminar o hablar a la edad de 3 años.

 


 

Carlos Estuardo nació en el palacio de Dunfermline, siendo el segundo hijo varón de los 9 vástagos de Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra, y de Ana de Dinamarca.  Cuando la reina Isabel I murió en 1603 y Jacobo VI, hijo de María Estuardo fue proclamado Rey de Inglaterra como Jacobo I, dejaron a Carlos en Escocia bajo el cuidado de enfermeras y criados porque se temía que el viaje dañara su frágil salud. Finalmente, hizo el viaje a Inglaterra en julio de 1604 y fue colocado posteriormente bajo el cargo de Lady Carey, que le enseñó a caminar y hablar. Al llegar a adulto no medía más que 1 m y 62 cm.

 

Carlos l

Carlos no estaba tan bien visto como su hermano mayor, Enrique Federico, Príncipe de Gales. Carlos mismo adoraba a su hermano e intentaba emularlo. En 1605, como era entonces acostumbrado en el caso del segundo hijo del soberano inglés, Carlos fue nombrado duque de York en Inglaterra. Dos años antes, en 1603, había sido nombrado duque de Albany en Escocia. Cuando Enrique murió de tifus en 1612, Carlos se convirtió en el heredero del trono y fue nombrado duque de Cornualles, pero no fue nombrado príncipe de Gales y conde de Chester, los títulos habituales del heredero al trono inglés, hasta noviembre de 1616. Su hermana Isabel se casó en 1613 con Federico V, elector palatino, lo que dejaba a Carlos virtualmente como único hijo.

 

 

 

Matrimonio

El nuevo Príncipe de Gales se vio notablemente influido por el favorito de su padre, George Villiers, I duque de Buckingham, el cual lo llevó a una expedición a España en 1623 para buscar una alianza con este país mediante un eventual matrimonio con la hija menor del rey español Felipe III, la infanta María Ana. El enlace nunca se celebró, debido a que la corona española exigió la conversión del príncipe de Gales al catolicismo. A su vuelta a Inglaterra en octubre, tanto Carlos como el duque de Buckingham exigieron al rey Jacobo que declarara la guerra contra España.Jacobo también solicitó que el Parlamento sancionara la unión entre el príncipe de Gales y la princesa Enriqueta María de Francia, a la que Carlos había conocido en París en su camino de regreso a Inglaterra. Era una buena unión, puesto que ella era la hija del anterior rey francés Enrique IV y la hermana del rey actual Luis XIII. El Parlamento aceptó la unión, pero mostró una actitud muy crítica debido a la tentativa anterior de arreglar una alianza matrimonial con España. Jacobo estaba senil y en consecuencia era cada vez más difícil controlar al Parlamento (que fue el mismo problema que tendría más adelante Carlos durante su reinado). Durante el último año del reinado de Jacobo I, el poder real quedó en manos de su hijo y del Duque de Buckingham.

El rey Jacobo I muere el 27 de marzo de 1625, subiendo entonces Carlos al trono como Carlos I; el 1 de mayo se casó por poderes con Enriqueta María de Francia, que aún estaba en París. Su primer Parlamento, inaugurado por él en mayo, se opuso a su matrimonio con la princesa francesa, una católica, porque temían que Carlos levantara las restricciones a los católicos romanos y minara el establecimiento oficial del Protestantismo. Aunque él convino con el Parlamento que no relajaría las restricciones referente a los católicos, había prometido hacer exactamente eso en un tratado secreto con su cuñado, el rey Luis XIII de Francia. La ceremonia formal, con ambos presentes, se llevó a cabo en la iglesia de Santa Agustina, en Canterbury, el 13 de junio de 1625. El 2 de febrero de 1626, Carlos fue coronado en la abadía de Westminster, pero sin su esposa a su lado, para evitar la controversia.  De este matrimonio nacieron 9 hijos.

 Enriqueta María de Francia

Carlos l y familia

 

 
 

Su reinado

El reinado de Carlos I fue tumultuoso debido a la lucha de poderes que sostuvo con el Parlamento. Carlos era un abogado acérrimo del derecho divino de los reyes a gobernar. De buena presencia, impresionaba como un verdadero caballero. Hablaba con propiedad, gustaba de la música y de la pintura. Sin embargo, era pedante, desconfiado y muy mentiroso. Muchos en Inglaterra, por lo tanto, temieron que procurara obtener el poder absoluto. Hubo una amplia oposición a muchas de sus acciones, especialmente la creación de impuestos sin el consentimiento del Parlamento. Ésta fue una de las muchas manifestaciones del descontento popular contra una monarquía absoluta que pretendió llevar Carlos I.  En su política religiosa, Carlos creyó en una versión sacramental de la Iglesia de Inglaterra, llamada Alto Anglicanismo, con una teología basada en el Arminianismo, una creencia compartida por su consejero político principal, el arzobispo de Canterbury, William Laud. Laud fue designado arzobispo por Carlos en 1633 y comenzó una serie de reformas en la Iglesia para hacerla más ceremonial, comenzando con el reemplazo de las tablas de madera de la comunión por los altares de piedra. Esto era abiertamente hostil a las tendencias reformistas de muchos de sus súbditos ingleses y escoceses. Su política era contraria a la teología calvinista, e insistió en que la liturgia de la Iglesia de Inglaterra fuera celebrada con todas las ceremonias y vestiduras nombradas por el llamado Libro de Oración Común. Muchos de sus súbditos pensaron que con estos cambios el Anglicanismo se acercaba demasiado al Catolicismo romano. Sin embargo, Carlos I es la única persona que ha sido canonizada por la Iglesia de Inglaterra, desde la Restauración inglesa.   Los últimos años del reinado de Carlos I estuvieron marcados por la Guerra Civil Inglesa; se vio enfrentado a las fuerzas del Parlamento (que se le opuso tenazmente en sus tentativas de aumentar su poder) y a los puritanos (quienes eran contrarios a su política religiosa). La guerra terminó con la derrota de Carlos, que fue enjuiciado, condenado y ejecutado posteriormente bajo el cargo de alta traición. La monarquía fue abolida, y se estableció la República. Con el tiempo, este régimen devino cada vez más dependiente del ejército y se convirtió en una dictadura militar, dirigida por Oliver Cromwell. Varios factores tanto políticos como socioeconómicos condujeron a su colapso final, una vez fallecido Cromwell. El hijo de Carlos, Carlos II, restauró la monarquía en 1660.

 

 
 

DATOS CURIOSOS

 

Cuando el cuerpo del malhadado rey británico fue exhumado en presencia de dignatarios en 1813, la cuarta vértebra cervical (dañada en la decapitación, en 1649) no se devolvió fortuitamente al ataúd. El fragmento quedó en posesión de sir Henry Halford, futuro presidente del Real Colegio de Médicos, que lo colocó en una caja forrada de oro y lo dejó a la vista sobre la mesa de su comedor; se rumoreó que también lo usaba como salero.  Los avergonzados herederos de Halford devolvieron el macabro objeto al rey Eduardo VII, que lo reintegró al cadáver real.

   En 1661, tres años después de su muerte, el cadáver embalsamado del dictador puritano Cromwell (que había ordenado la ejecución del rey Carlos I) fue desalojado de la abadía de Westminster, ahorcado y decapitado por monárquicos por regicidio. La cabeza estuvo expuesta en un palo durante veintitrés años, hasta que fue robada por un centinela.  Entró en el mundo del coleccionismo privado de curiosidades; en 1799, el cráneo deteriorado y pintado se exhibía en un espectáculo de fenómenos de feria en Bond Street; fue adquirido en 1814 por Josiah Wildinson; en la década de 1950, su descendiente Horace Wilkinson ensañaba la cabeza a los niños pero se negó a mostrársela a un equipo de la BBC. Una vez que los científicos dictaminaron la autenticidad del cráneo, el antiguo colegio de Cromwell en Cambridge, Sideny Sussex, aceptó la cabeza en 1960 y la enterró en un lugar secreto.

Oliver Cromwell

 

 
 

 

 


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