EL CAMAFEO es una gema, piedra dura o concha que se talla en relieve. El ágata, el ónice, la sardónice y ciertos tipos de conchas son los materiales que mejor se prestan para ese arte, dadas las distintas tonalidades de sus capas, que permiten obtener agradables contrastes. Estuvieron de moda durante todo el siglo XIX y principios del XX; actualmente Italia posee una industria floreciente de camafeos de nácar. El arte de producir camafeos y otros objetos parecidos como entalles se llama glíptica (del griego glypho, grabar).  En la antigua Grecia, hacia el año 400 antes de nuestra era se utilizaban para engarzarlos sobre anillos y colgantes. Entre las gemas o piedras preciosas utilizadas en su confección estaban las esmeraldas, amatistas y los diamantes, pero era más usual trabajar con las semipreciosas, como el ágata rayada, la sardónica y la cornalina. El vaso o jarrón de cristal Portland fue decorado con figuras mitológicas y es el camafeo más famoso que se conoce .

       

EL CAMAFEO

La técnica del cristal de camafeo consiste en unir dos estratos de vidrio de diferente color, tallando después la capa externa para que queden al descubierto partes de la capa interior y establecer una decoración en relieve que resalta por el contraste cromático. El vaso de cristal de camafeo más famoso es el jarrón Portland (siglo I d.C., Museo Británico, Londres), decorado con las figuras mitológicas de Peleo y Tetis. Delicados efectos se lograron en los diatreta, copas en las que se han extraído grandes porciones de la capa externa dejando un entramado decorativo que parece estar apenas sujeto a la capa interior que conforma el recipiente. La famosa copa de Licurgo (siglo IV d.C., Museo Británico) constituye uno de los máximos exponentes de esta técnica. También se intentó conseguir el efecto de camafeo con sulfuros incrustados, y los artesanos vidrieros lograron recuperar la auténtica técnica de tallado y grabado de cristal de camafeo, que alcanzó su apogeo en las piezas de Thomas Webb & Sons (fundada en 1837), elaboradas en Stourbridge, Inglaterra.

 EL CAMAFEO es una gema, piedra dura o concha que se talla en relieve. El ágata, el ónice, la sardónice y ciertos tipos de conchas son los materiales que mejor se prestan para ese arte, dadas las distintas tonalidades de sus capas, que permiten obtener agradables contrastes. Se dice que la técnica empleada es la misma que la de los relieves escultóricos, solo que en miniatura. En la antigüedad, los camafeos gozaban de gran aceptación entre el público; prueba de ello son los muchos ejemplares que se conservan de las culturas persa y grecorromana, labrados en piedras duras y piedras preciosas. Los tallados en conchas marinas son de época más reciente. En Francia, Alemania y Flandes se trabajó el nácar durante los siglos XIV y XV, período en el que los objetos de dicho material tenían gran prestigio en las opulentas y refinadas cortes francesas. Los viajes de descubrimiento realizados durante aquellos años propiciaron asimismo la entrada en Europa de materias primas exóticas: caparazones gigantes de tortuga, colmillos de narval, jade, ámbar y extrañas conchas marinas. Tales artículos suscitaron el interés por la historia natural y estimularon la imaginación de hábiles artesanos, joyeros y grabadores. Todo parece indicar que fue en el siglo XVI cuando se vio que las conchas de los cásidos y de los cipreidos eran particularmente adecuadas para tallar camafeos. En el siglo XVIII, durante el llamado período neoclásico, se reavivó el interés por las artes antiguas, lo que condujo al florecimiento de las tallas de conchas, pese al menosprecio de quienes las consideraban burdas imitaciones, pues se empleaba un material inferior a las piedras preciosas. Los centros artesanales de camafeos fueron desapareciendo a partir de entonces, hasta quedar solo en dos ciudades: Idar-Oberstein (Alemania), especializada en la talla mecánica de ágatas, y Torre del Greco (Italia), donde el trabajo sigue haciéndose a mano.

Joyas Clásicas

La joya más en auge en el imperio es el camafeo. Realizados con gran maestría por finos tallistas de la época, los camafeos adornan los peinados a la griega, en solitario o unidos formando una diadema; unidos por finas cadenas de oro, los collares exaltan los generosos escotes, o rodean la parte superior del brazo desnudo. También son frecuentes los pendientes largos, que resaltan la línea del peinado realizado en la parte alta de la cabeza.
La iconografía clásica, grabada por lo común sobre coral o marfil, domina también ese precioso accesorio de la elegancia femenina que es el anillo. El deseo de mostrar a todos el grado de la propia riqueza desencadena una verdadera pasión por los diamantes. No por nada la emperatriz Josefina y las duquesas y princesas imperiales de las cortes italianas los ostentaban en cantidad.
Una mujer de la nobleza lombarda, para seguir hasta el extremo esta moda, usaba los diamantes para adornar las esquinas de sus marcos para retratos. Asociado a estas piedras valiosas, pero incoloras se encuentra con preferencia el verde, el color más en auge, ya que es usado por la corte en los uniformes y en los vestidos de gala. Diseño de hojas y flores estilizadas en los conjuntos de joyas dan lugar a creaciones que se acercan a nuestro gusto actual. En este tipo de joya fue maestro un orfebre italiano, Bertoglio, que por su habilidad fue nombrado joyero oficial de la corte napoleónica, nombramiento tanto más prestigioso por lo disputado entre sus colegas parisinos. Amatistas y granates continúan siendo piedras solicitadas. Pero en general, hasta finales del Imperio, el uso de joyas es sobrio, pero también costoso. Las que más brillan son las insignias de las órdenes caballerescas, civiles y militares.

El florero de Portland : Esta vasija, fabricada entre el siglo I aC y el siglo I dC, es el recipiente de vidrio de camafeo más famoso que nos ha legado la antigüedad.  El florero de Portland es un florero de cristal del primer camafeo romano del siglo A.C., que sirvió como inspiración a muchos fabricantes del vidrio y de la porcelana alrededor del principio del siglo XVIII hacia adelante. El florero tiene un fondo del azul de cobalto con las figuras blancas opacas y los objetos humanos e imaginativos cortados adentro una relevación del camafeo. No mucho se sabe sobre la historia del florero. Los eruditos no pueden determinar quién poseyó el florero en Roma antigua. Fue dicho para haber sido descubierto en un sarcófago fuera de Roma en los 1580 pero no parece haber documentación. Por el siglo XVII temprano fue poseído por Francisco cardinal Maria Borbone del Monte, que murieron en agosto de 1626 y cuyo heredero, Alejandro, lo vendió a Antonio cardinal Barberini. El florero permanecía en la posesión de la familia de Barberini, colectores distinguidos del arte en Roma que exhibió pinturas y esculturas majestuosas en su palacio, por 150 años. El florero fue adquirido después por un arquitecto escocés que vivía en Italia, James Byres, que en los 1780 lo vendió a sir Guillermo Hamilton inglés. En 1784 Guillermo Hamilton estaba en Inglaterra, y Margarita, la duquesa de Portland, vio el florero y la cautivó. Margarita no pudo gozar de su nuevo florero puesto que ella murió el 17 de julio de 1785, alrededor de un año después de adquirirlo. El hijo de Margarita, el duque de Portland entonces  compró el florero romano en 1810 y luego lo vendió al museo. El 7 de febrero de 1845, el florero fue roto  por Guillermo Mulcahy un asistente del museo, hombre joven que habían estado bebiendo por varios días que dio un nombre falso como Guillermo Lloyd que fue condenado por ello a prisión.  El florero fue restaurado, con éxito justo, aunque el restaurador no podía sustituir todos los pedazos y treinta y siete pequeños fragmentos fueron perdidos. Este florero fue restaurado varias veces y la ultima restauracion se hizo en 1987.

 

   
   

El jarrón de Portland del Museo Británico debe su nombre a su antiguo dueño, el duque de Portland.

 

 

En 1790, Josiah Wedgwood produjo una edición limitada de ' Portland Vases' hecho en un jasperware negro él llamó ' basalto ware.' ' La edición de los floreros de la porcelana se basa directamente en el florero original de Portland en forma y diseño de la superficie. La primera edición de 30 floreros era un éxito enorme y Wedgwood se encendería reeditar el diseño muchas veces. Jasperware era tan acertado que incluso fue copiado más adelante por Meissen y Sèvres.

 

Duquesa de Portland (1714-1785) 

Margaret Cavendish Bentinck esposa del segundo duque, era heredera de coleccionistas ricos.

 

 

 
 

 

 


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