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El
baño, tenía dos connotaciones, una religiosa y relacionada
con el placer, el poder, la ostentación y la otra con la
medicina a través de la utilización de aceites y esencias
aromáticas. El baño sigue siendo importante entre hindúes y
musulmanes.
EL BAÑO
El ritual del
baño ha sido parte de prácticas religiosas como purificación
ritual desde épocas tempranas.
En las antiguas
civilizaciones, tanto para Egipto, Grecia y Roma, el ritual
del baño, tenía dos connotaciones, una religiosa y
relacionada con el placer, el poder, la ostentación y la
otra con la medicina a través de la utilización de aceites y
esencias aromáticas. El baño sigue siendo importante entre
hindúes y musulmanes. El mikvah en el judaísmo y el bautismo
entre cristianismo derivan de baño ritual. El baño tiene aún
una función social, como en antiguas épocas, en Turquía,
Irán, y Japón.
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En el antiguo Egipto
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el baño era
dirigido por un sacerdote quien tenía los
conocimientos necesarios para la combinación de
ingredientes, recibidos por el dios Thot que
eran suministrados por esclavos dedicados
solamente a esa función. Los esclavos bañaban a
sus amos con aguas perfumadas con azafrán,
canela o mirra y después del baño los untaban
con ungüentos y aceites. Al finalizar el baño se
iniciaba una ceremonia con guirnaldas de flores
para brindar frescura . .Estos
aceites sagrados humectaban y protegían la piel
sometida a la sequedad y el calor de un clima
riguroso. Las clases sociales más adineradas
tenían esclavos dedicados exclusivamente a bañar
a sus señores. En
Egipto, las jóvenes doncellas esperaban su baño
arrodilladas en una estera de juncos, mientras
las esclavas vertían sobre sus cabezas, agua
perfumada con mirra, azafrán o canela. Otra
esclava cubría sus cuerpos con ungüentos y
aceites, y luego les acercaba ramilletes de
flores, para que el delicioso perfume completara
los efectos revitalizadores del baño. La
ceremonia concluía con un desfile de guirnaldas
florales, como símbolo de frescura y belleza.
Pese a las diferencias de clase, ningún egipcio
se privaba de su baño diario. Los menos
adinerados, humectaban su piel con aceite de
ricino, mezclado con menta y orégano. Estos
ritos no correspondían solo a las clases
adineradas, todos los egipcios participaban de
estos ritos diarios, a pesar que los menos
adinerados, lo hacían con elementos más
populares. |
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Los griegos más ricos tenían permanentemente el
agua preparada para el baño en recipientes
especiales en sus palacios y para los más pobres
existían pilas de mármoles con agua para baños
públicos. |
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Los
Baños en Grecia
Muchos griegos
odiaban los baños, pues los creían símbolo de
debilidad y consideraban que este tipo de hábito
disimulaba el olor fuerte del atleta. Sin
embargo, no todos los griegos compartían esta
opinión. Los más ricos tenían en sus casas
recipientes cincelados, llenos de agua para
bañarse. Además, en todos los cruces de caminos
había una pila de mármol con agua para que los
más humildes también pudieran bañarse. El baño
también confería prestigio. Todo banquete griego
que se preciara de ser lujoso, incluía una
sesión de baño para los invitados. En el salón
destinado para dicho fin se los lavaba y untaba
con aceites de nardo, rosas, almendras y
azafrán. En las mesas, se colocaban jarras de
oro y alabastro llenas de agua aromatizada con
la que los esclavos perfumaban luego a los
comensales. Los más excéntricos soltaban palomas
empapadas con perfumes, que salpicaban a los
invitados desde las alturas.
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LOS
ROMANOS
Pese a todas las
ocurrencias antes citadas, en lujo y
excentricidades nadie les gana a los romanos.
Nerón fue famoso por sus extravagancias. Las
paredes de su palacio estaban provistas de
láminas de marfil que despedían flores y
esencias sobre los asistentes más desprevenidos.
Los romanos acudían también a imponentes baños
públicos. Eran verdaderos palacios donde podían
bañarse hasta 2.500 personas. Los bañistas que
ingresaban a estos "templos del aseo" confiaban
sus túnicas al guardarropas o capsarii. Luego
pasaban al "frigidarium", donde se bañaban con
agua fría, y después al "tepidarium" de agua
tibia. Luego los esperaba el "caldarium'', una
especie de sauna que provocaba abundante
transpiración. Más tarde, unos servidores, los "strigile"
se dedicaban a limpiar a los concurrentes el
sudor y depilarlos. Acto seguido, los "tractatores"
o masajistas distendían los músculos de sus
clientes para luego dar paso a los "unctores",
quienes los untaban con aceites
perfumados. Finalmente, el romano se cubría con
su manto bien caliente y se frotaba la frente
con un pañuelo de lino, para quitar los
excedentes de estas sustancias. Era muy común
utilizar el "susinun", un ungüento preparado a
base de cañas aromáticas, miel, canela, azafrán
y mirra.Otra costumbre romana muy popular era
lavarse el cuerpo con tierras grasas aromáticas.
Esta especie de jabón romano, sin embargo tenía
una finalidad muy específica: estaba echo a base
de sebo de cabra y cenizas de haya, y se usaba
solo para teñirse los cabellos de rubio.Como
vemos, la estética y el aseo personal ha tenido
una gran importancia en los usos y costumbres de
diversas sociedades y en distintas épocas. Eran
los más extravagantes y cuando no eran pudientes
usaban los baños públicos
que tenían capacidad hasta para 2500 personas.
El proceso tenía diferentes etapas que iban
desde cambios de temperaturas en el agua,
masajes, depilación y ungüentos con aceites
especiales para salir finalmente envueltos en
una túnica caliente. Los primeros baños romanos
fueron los de Stabian en Pompeya, construido en
el siglo II A.C. y baños similares públicos
fueron encontrados en otras partes del imperio
romano. Alrededor de un patio central, usado
para el ejercicio estaba el apodyterium (sala de
vestir) el calidarium (sala caliente) el
laconicum o baño de vapor; el tepidarium (baño
caliente) y el frigidarium (baño frío). Estos
recursos fueron duplicados, en una escala más
pequeña, para las mujeres.
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Los baños Turcos
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El acto de bañarse, en Oriente, está
estrechamente ligado a la religión
islámica. Los recintos propiamente dichos
estaban caldeados en exceso, y el vapor
caliente, los perfumes y esencias que se
utilizaban en otras actividades, los
hacían sofocantes para quienes no
estuvieran habituados.La representación
que del cuerpo femenino hicieron los
pintores occidentales, depilado –incluido
el pubis–, no pasa de ser una mera
convención moral en la plástica, puesto
que no hay conocimiento de esas prácticas
en el mundo de Medio Oriente. |
pintura de Jean-Léon
Gérôme
(Vesoul 1824-1904 Paris)
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De hecho, los hombres no podían entrar en
el recinto de las mujeres, de modo que la
curiosidad que despertaban estos lugares sólo
fue aplacada por el relato que hiciera la ya
mencionada Lady Montagu, esposa del embajador
británico.“Los sofás están cubiertos por telas
y ricos tapices, donde las mujeres toman
asiento; detrás de ellas, permanecen las
esclavas quienes, sin distinción del rango que
marcan las costumbres, también se muestran al
natural, que es lo mismo que decir –para
hablar con toda franqueza–, que estaban
totalmente desnudas, sin importarles que
quedaran expuestas sus partes íntimas o las
imperfecciones del cuerpo”.Tal como se
muestran en las obras de Ingres, Jean-Leon
Gérôme o Bouchard, esos ambientes no eran los
recintos de la licencia y la impudicia con que
fantaseaba la imaginación del occidental. Del
modo como fueron retratadas, más bien debían
ser simplemente lugares donde se podía ver a
las mujeres desnudas, preparando el café,
sorbiendo alguna bebida, o simplemente
conversando, tendidas casi con negligencia en
los sillones y en las otomanas, mientras otras
se dedicaban a las actividades propias del
lugar como podían ser, por ejemplo, hacerse
dar un masaje. Las actividades en los baños
turcos, sin dejar de estar cargadas de una
alta dosis de sensualidad, se contraponen a la
actitud casi impúdica de las odaliscas, otro
aspecto de la vida que fascinó a los
occidentales en el mundo islámico.
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Los
árabes
Heredaron
la tradición de las termas romanas de Bizancio y
Roma a través de las ciudades del Próximo
Oriente y Norte de África, pero redujeron las
dimensiones y estandarizaron el tramo de la
planta. El concepto de las termas como espacio
público, la función de las diversas estancias y
algunos elementos arquitectónicos como las
cubiertas abovedadas son esencialmente romanos.
Para aislar convenientemente el interior del
exterior se empleaban gruesos muros de argamasa
(cal grasa con arena y pequeñas piedras) sobre
los que se levantaban las bóvedas de piedra y
ladrillo con lumbreras o lucernarios octogonales
o estrellados para permitir la entrada de la
luz, salida de vapores y aligerar el peso de la
bóveda. Los muros se revestían de estuco y se
pintaban. Las conducciones para el agua y las
salidas de humos se revestían con tubos de
cerámica (atanores) unidos por sus extremos. |
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Los
hebreos al igual que los egipcios desconocían el jabón.
Por eso, en su lugar usaban una arcilla jabonosa con
alto contenido de potasio. El problema era que esta
sustancia irritaba mucho la piel; con lo cual preferían
también los aceites y ungüentos compuestos con aloe,
canela, nardo, azafrán o mirra. La costumbre de ese
momento era guardarlos en cajitas de alabastro o marfil,
las cuales eran denominadas poéticamente como "La casita
del alma".
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Los suelos y las
paredes eran calentados por circulación de aire
caliente a través de tuberías, el agua era
traída desde grandes distancias a través de
acueductos. Entre los siglos I y IV A.C. cinco
termas imperiales fueron construidas en Roma.
Las ruinas de tres de ellas aún permanecen: los
baños de Titus, de Caracalla, y de Diocletian,
como las de Pompeya, estas tenían salas de
lectura, jardines y gimnasios. Los baños
públicos eran el centro de la vida social y un
lugar para la relajación y recreación. Muchas
obras de arte fueron descubiertas en las ruinas
de los baños públicos. La iglesia cristiana
temprana, consideró la limpieza física menos
importante que la pureza espiritual,
desalentando el bañarse en privado y censurando
los baños públicos romanos. El bañarse,
especialmente en Europa, pasó a ser algo malsano
y mal mirado. Los constructores medievales
prestaron más atención a las fortalezas y a las
chimeneas que al abastecimiento y a los drenajes
de agua. Aunque muchas ciudades medievales
tenían baños públicos que ofrecían el refresco y
la hospitalidad a los ejércitos. |
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El baño para la
mayor parte de la población era considerado una rareza.
Frente al oscurantismo en que transcurría la vida
durante el medioevo, el baño se vio seriamente afectado.
Gracias a las creencias y sabiduría de los ilustrados
del momento el ritual del baño llegó casi a desaparecer,
los que ejercían la medicina llegaron a aconsejar a las
mujeres embarazadas que no se bañaran porque podría ser
la causa de criaturas muertas en el momento del
nacimiento, de la misma manera se le aconsejaba a
príncipes y reyes sobre los riesgos de tomar un baño. En
las terapias más cruentas junto con las sangría se
aconsejaba el baño como medida extrema, es así que en
Europa central la nobleza termina transformando las
salas de baños de sus residencias o castillos,
otorgándole otro tipo de función. En Europa y en las
sociedades islámicas y de Oriente Medio se valoraron los
baños para propósitos religiosos, higiénicos, y
sociales, algunas grandes ciudades, tales como Córdoba
en España, tenían centenares de baños, que hombres y
mujeres visitaban por separado, en Constantinopla
(Estambul actual) y otras ciudades turcas, los baños
públicos sirvieron para las mismas funciones que los
baños romanos. Consistían en un cuarto central grande,
abovedado, calentado al vapor rodeado por cuartos más
pequeños, el conjunto era adornado con mármol o
mosaicos. Uno podía pasar el día en los baños, gozando
de los refrigerios y satisfaciendo a amigos. Los baños
turcos, como los baños romanos, en el tiempo degeneraron
en recursos de ociosidad y de indulgencia. Los japoneses
también edificaron grandes construcciones para el baño
social si bien cada casa tenía un baño, que era una tina
de madera de interior o una piscina de jardín.
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Además los baños públicos eran de origen termal
donde muchas familias acostumbraban a bañarse
juntas, estas costumbres continúan en el moderno
Japón.
El espíritu puritano del reformista
siglo XVI desalienta la construmbre del baño para
las colonias americanas, en los siglos XVIII y XIX
el rico adoptó el hábito de visitar los baños
medicinales y llegó a ser moda pasar algunas semanas
en baños como: Vichy, en Francia, Baden-Baden, en
Alemania, o Saratoga, en Nueva York. Los hoteles de
lujo, los departamentos de alquiler temporario, los
salones de conciertos, y los casinos crecieron
alrededor de los baños. En las ciudades del siglo
XIX, sin embargo, la suciedad y las enfermedades
fueron en aumentó como resultado de la revolución
industrial y eran invadidas por el humo de las
fábricas y atestadas con el trabajo de las mismas.
Después de un brote de cólera en Londres, se
presentó una demanda para que gradualmente los
recursos para bañarse fueran mejorados. Para fines
del siglo XIX, las casas privadas de las clases
altas eran construidas con cuartos de baño separados
provistos de agua corriente mientras que las
corporaciones municipales y privadas construyeron
los baños públicos para las clases menos pudientes. |
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Durante el siglo XX el
baño va paulatinamente incorporándose a la estructura
general de las viviendas, ocupando distintas zonas,
hasta estar incluidos en el circuito central de las
mismas y llegar a tener hoy una ubicación destacada
dentro de un proyecto, que valorizan las propiedades,
como las que incluyen habitaciones en suite, de
recepción, casi brindando la posibilidad a cada uno de
los habitantes permanentes o no, de tener exclusividad
de uso.
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De esta manera vemos que la
evolución del baño como cualquier otro ambiente, fue
acompañando a la de la civilización, dependiendo de
las mutaciones que se fueron dando en las
condiciones de vida y de las diferentes formas de
ver la higiene, ya sea como echo privado o de
conductas socializantes. Sumando las
transformaciones de conductas sociales y de relación
con el pudor, a la evolución de la tecnología y el
diseño de equipamientos para baño, los profesionales
trabajan hoy sobre proyectos estándares de función
junto con componentes industrializados, con el
objetivo de lograr zonas privadas de máximo confort. |
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El "Libro de
los primeros" y otras fuentes señalan que la
historia del inodoro comenzó en Creta, en tiempos de
la civilización Minoica. Los cretenses tuvieron
inodoros, completos con cisternas alimentadas por
corrientes de agua, palancas que controlaban el
flujo del líquido y bajantes alrededor del año 2000
AC. Pero la paternidad del invento es disputada.
Según el doctor Bindeswar Pathak, la civilización
Harappa, en India, tenía retretes y un complejo
sistema de drenaje al menos 500 años antes,
alrededor de 2500 AC.
Los primeros inodoros de porcelana se adornaron
como las vajillas.
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El período comprendido entre los siglos V y XV
DC fue oscuro para la higiene. Las calles
estaban llenas de excrementos por todas
partes. Como el cavernario, el hombre daba
alivio al cuerpo en esquinas, ríos y árboles.
En el mejor de los casos tenía una vacinilla,
chata o taza de noche, cuyo contenido iba a
parar a la calle.
En
castillos y fortalezas se gozaba del
privilegio de asientos especialmente
construidos...Sobre agujeros que desembocaban
en el río o el jardín. |
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La
invención del retrete, water-closet
o water-clo data de 1589 y es obra
de el inglés John Harrington. El diseño
incluía una cisterna que también podía
servir de pecera -según la descripción-,
una reserva de agua en la taza y una
manija para activar el mecanismo. Como que
la reina Isabel I de Inglaterra en persona
era madrina de Sir Harrington, un retrete
fue instalado en su palacio de Richmond.
Harrington se haría con un "trono" propio
en su casa la localidad de Somerset. Y
pare allí de contar.
La primera generación
de inodoros estaba cargada de
decoraciones. En 1883 Tomas Turifed vendió
el retrete de porcelana, que se convirtió
en el material más popular. Los adornos
eran parecidos a los de las vajillas, lo
que hacían del retrete una pieza de
auténtico lujo.
Esta
costumbre se abandonó entrado el siglo XX.
En contraste no se han agotado los
esfuerzos por hacer del inodoro una pieza
de alta tecnología, con innovaciones que
van desde los asientos precalentados hasta
los "asistidos", que ayudan a separar las
partes traseras del usuario (como consta
en registros de patentes de Francia y
Alemania, según el sitio de Internet de lo
"patentemente absurdo").
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HECHOS CURIOSOS
También dicen que los baños romanos
tuvieron los primeros inodoros, compuestos por
asientos de mármol ubicados sobre un canal de
agua corriente
En 1668 el comisionado de policía de París
emitió un edicto ordenando la construcción o
instalación de inodoros en todas las casas. En
Inglaterra no se tomaría una medida similar
hasta 1848.
También
fue en París donde por primera vez se
separaron los baños de damas de los de
caballeros, en un baile de 1739.
En el Palacio de las Aguas Corrientes se
exhibe en forma permanente una muestra sobre
bidets e inodoros antiguos, cuya historia
refleja cómo fue variando y ocupando más
importancia en la vida cotidiana la higiene
personal.

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MAS
DEL BAÑO TURCO
Los Turcos, que eran un pueblo nómada,
después de dar muchas vueltas tras los rebaños
por las estepas del Asia central llegaron a
Anatolia, o como se nombraba en aquella época,
"la provincia de Asia menor del imperio
Romano". Y los turcos todavía no sabían nada
del baño turco, más bien se bañaban en los
ríos, lagos o en sus tiendas de pelo de cabra,
con agua llevada de la fuente más cercana. A
partir del siglo XI, los turcos, ganando las
batallas contra los romanos, poco a poco se
asentaron en Anatolia. De esta forma, hubo un
intercambio de algunas tradiciones y
costumbres entre los dos pueblos. Una de estas
costumbres que adquirieron los turcos, fue la
de los baños romanos y el baño romano entró en
la vida cotidiana turca. Sabemos que a lo
largo del tiempo los romanos fueron dejando la
costumbre de ir al baño. El tema del baño se
olvidó totalmente en Europa, pero los turcos
conservaron la costumbre hasta hoy en día, con
el nombre de "baño turco". En aquel entonces
¡quién diría que los baños romanos, al cabo de
unos siglos serían conocidos como baños
turcos!Actualmente
nadie tiene tanto tiempo para pasar el día
entero en un baño, pero gracias a los
aficionados y a los turistas todavía en
Turquía se puede disfrutar del baño turco como
en aquellos tiempos. También en algunos
pueblos se sigue la tradición, como en Bursa,
por ejemplo; entre la gente se dice "lavar a
la novia". Las mujeres unos días antes de
celebrar la boda alquilan el baño del barrio
solo para ellas mismas. Todas las mujeres y
las jóvenes (mas bien, las amiguitas cercanas
y lejanas de la novia) del barrio, acompañando
con instrumentos musicales, con frutos secos y
albóndigas, se van al baño. Allí se arma una
fiesta de mujeres bailando y cantando juntas.
Así, después de ese día el barrio tendrá ya
suficientes datos para comentar durante días.
Las madres explicarán a sus hijos algunos
detalles o datos técnicos sobre las chicas en
las que el hijo está interesado desde hace
tiempo.Hoy en día, visitando Turquía, en las
ruinas viejas podemos disfrutar contemplando
algunos baños romanos, como las obras antiguas
y espectaculares de Éfeso, Afrodisias etc.,
sobre todo de Perge. También se puede ver, e
incluso aprovechar para tomar un baño turco en
los baños de Çekirge con agua termal, en la
ciudad de Bursa y en los baños antiguos de
Estambul, en Çemberlitas o Cagaloglu...¿Qué es
el baño turco, qué te hacen allí? Estas son
las preguntas más frecuentes que hace una
persona que tiene curiosidad en vivir esta
experiencia. El baño turco tiene tres
secciones: la primera es una sala grande, que
los romanos llamaban "Apoditorium". Una parte
de esta sala es la recepción, y otra parte son
las cabinas donde las personas pueden
cambiarse la ropa, y la mayor parte de la
primera sala es la sala de espera y lugar de
descanso para después de haber tomado el baño.
Hay unas hamacas colocadas allí. Después de
bañarse, envuelto con toallas por la cabeza,
hombros y por la cintura, uno se tumba en una
de ellas para irse recuperando. Mientras, se
puede tomar un té, un café turco o alguna
bebida refrescante. Al entrar en un baño
turco, hay que dirigirse primero a la caja, ya
que a veces cobran antes del baño, y a veces
después. En la parte de detrás de la caja
están las cajas fuertes. Hay que dejar los
bienes y quedarse con la llave, que se cuelga
con un hilo de goma. Esta goma se coloca en la
muñeca y se lleva hasta que se sale del lugar.
Mientras tanto, una persona de allí te trae
una tela de colores vivos, el "pestemal" y te
acompaña hasta la cabina donde uno se cambia,
es decir, donde se quita la ropa y se pone
esta tela rodeando la cintura, y las
zapatillas. Así, la persona únicamente se
queda con esta falda y con las zapatillas,
nada más.Antes de continuar quisiera añadir
algo sobre estas zapatillas: hoy en día, en la
mayoría de los baños hay zapatillas de
plástico. Antes, en todos los baños turcos,
las tenían de madera y se llamaban "takunya"
-etimológicamente del mismo origen que tacón-.
Hoy en día todavía se pueden ver en el patio
de algunas mezquitas en donde los musulmanes
hacen la ablución y en algunos baños turcos.
Normalmente los baños dan servicio toda la
semana, algunos días para los hombres y
algunos para las mujeres. Hay pocos baños que
den servicio al mismo tiempo a las mujeres y a
los hombres. Los que son muy grandes pueden
hacer dos secciones a la vez. En las ciudades
tradicionales, los baños normalmente tres días
sirven a las mujeres, y cuatro días a los
hombres.Valdría la pena de hablar de la
sección de las mujeres y de las zapatillas. Y
se pueden preguntar: ¿qué tienen que ver las
zapatillas con las mujeres?. Pues bien: yo
diría que sí que tienen mucho que ver, ya que
en las ciudades pequeñas la sección de las
mujeres en los baños era donde corrían todos
los chismes. Por eso, era normal que a veces
hubiesen enfados y las zapatillas volasen de
unas a otras. Para calmar a las mujeres, los
encargados del baño les tiraban agua fría, y
después, durante largo tiempo, toda la ciudad
hablaba sobre aquella pelea en la que volaron
zapatillas de madera por el aire...
Ya hemos entrado en el baño, dado el saludo, y
nos acercamos a la caja. Dejamos los bienes en
la caja fuerte y guardamos la llave en la
muñeca. Nos acompaña el encargado (en turco "tellak")
para enseñar las cosas y darnos las telas para
poner en la cintura (las mujeres se lo ponen
mas arriba tapando los pechos), y nos ponemos
las famosas zapatillas. Así, ya estamos
preparados para pasar a la segunda fase.
Allí mismo se puede comprar el material
necesario en el caso de no tenerlo (me refiero
a jabón, champú etc). No son de marca, y por
eso, si se quiere, uno se puede llevar su
propio jabón o champú. Así no tendrá que
conformarse comprando lo que haya en la
recepción. Ahora sí que ya podemos pasar a la
segunda fase, que empieza pasando a la gran
sala donde uno se baña. Es una sala
generalmente redonda, a veces rectangular. En
medio de la sala se encuentra una mesa
redonda. En la pared, dependiendo del tamaño
de la sala, se encuentran entre cuatro, diez o
más nichos. En medio de cada nicho, hay un
lavabo (una pequeña cubeta) puesto en el suelo
y pegado a la pared, que no es muy alto. Y a
ambos lados hay dos taburetes bajitos. Salen
dos grifos de la pared, de uno sale agua fría,
del otro caliente. También se ven dos tazas
para echar agua cuando uno se lava, que
originalmente eran de cobre. Pero hoy es una
época más práctica, y por eso en la mayoría
los ponen de plástico. Así que, para bañarse,
la cubeta se llena con agua graduada
arreglando los grifos fríos y calientes, según
como quiera cada uno. Con esta taza se van
echando agua en el cuerpo. Hay dos taburetes y
dos tazas en cada nicho, para que se puedan
bañar dos personas al mismo tiempo. En la
práctica, normalmente este nicho se comparte
con un amigo, y si estás solo, el nicho es
para ti. Es raro que venga un desconocido,
salvo que no haya ningún nicho libre. Si todos
están ocupados entonces se pide permiso por
cortesía. En algunos baños los nichos pueden
ser para tres personas. En esta sala grande,
aparte de todo esto, puede haber una o dos
mesas para dar masajes (sólo en algunos
baños).En esta segunda fase, una vez hemos
entrado en la sala grande, nos quedamos aquí
un rato. Este rato depende de cada uno, hasta
que se acostumbre al ambiente caluroso. (Eso
era el "Caldarium" de los romanos). Cuando se
adapta al ambiente ya se puede entrar en la
sauna, que es otra sección del baño turco. Es
una sala pequeña con vapor de agua (El "Sudarium"
de los romanos), en la que el tiempo de
permanencia también depende de cada uno.
Cuando uno siente que ha sudado bien, pero sin
molestias, puede ya salir. ( Por supuesto, hay
que ir al baño turco antes de comer o cenar, o
sea, con el estómago no muy lleno. Si no, no
se puede disfrutar bien de todo, puede
sentirse mal). Una vez bien sudados salimos de
la sauna y tomamos una ducha con agua fría.
Después se vuelve otra vez a la sauna, se
suda, y así sucesivamente. Después se entra
otra vez en la sala grande donde está la gran
mesa redonda y los nichos para bañarse. En la
sala grande es donde se pueden pedir los
servicios de baño, por ejemplo: frotar la piel
con un guante especial (en turco "kese") que
llevan los encargados. Antes de nada, si se ha
pedido este servicio, el encargado empezará a
atenderlo. Recién salido de la sauna, tiene la
piel suave, y el sirviente, con la ayuda de
este guante preparado especialmente empieza a
recorrer su cuerpo con la suficiente fuerza
para abrir los poros, haciendo una limpieza a
fondo. Si ha ido con varios amigos, esta fase
es la más divertida. (Yo mismo he conocido
mucha gente que, creyéndose más limpios que
nadie, se han quedado avergonzados delante de
los amigos al comprobar el resultado de este "peling").Después
de frotar la piel, el mismo encargado te baña,
es decir, te enjabona. Cuando acaba su trabajo
te deja y entonces uno se puede tomar un poco
más de tiempo tomando el baño a su manera, tal
como le guste. Y ya cuando parezca que se
tiene suficiente, se pide un masaje a la turca
antes de salir. El masaje a la turca también
depende de quien lo haga. Normalmente los
encargados son muy buenos. Por mucho que no
hayan estudiado sobre el tema, han aprendido
en la práctica su oficio. Esta viene desde que
se inventó el baño turco, así que se puede
confiar en la tradición y en la historia de
tantos años del baño turco y sus sirvientes.

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Los
baños ceremoniales del Antiguo Testamento,
incluyendo el bautismo, se realizaban sin ropa.
Probablemente Cristo también fue bautizado
desnudo, como se observa en numerosas obras de
arte antiguas.
Durante el
periodo que va del siglo II al IV, los ciudadanos
romanos, incluyendo los primeros cristianos, se
bañaban desnudos en los baños públicos, y la
desnudez era algo común y aceptado en otras partes
de la sociedad romana antigua durante este lapso.
Hacia el año 1780
se inicia la moda de bañarse en el mar, siendo
pioneros los aristócratas de Inglaterra del Sur.
Esta moda fue llevada a cabo gracias a la
industrialización, es decir, a la aparición del
ferrocarril, medio de transporte utilizado por las
altas clases para desplazarse hasta las playas.
Los
bárbaros, cuando invadieron Europa, pobrecitos, le
echaron la culpa a los baños colectivos por la
decadencia romana. Aprovecharon la guerra y
destruyeron todos los baños públicos y
particulares, barriendo, por casi mil años, la
higiénica y deliciosa costumbre, haciendo con que
prácticamente desapareciera la palabra “bañarse”.
se
encontraron los restos de un balneario romano: una
de las muestras mejor conservadas en Asturias de
la máxima expresión del refinamiento de la
civilización romana. Y estaba en un pueblo casi
abandonado, alejado de los grandes centros
económicos, sociales y culturales de la región.
Las termas de Valduno. Las casas de los ciudadanos
más acomodados solían contar con un recinto para
baños, «balnea», bien anexo a la casa, bien
exento. Quien no podía costearse semejante
inversión, podía podía acudir a los baños
públicos, construidos por particulares, o a las
termas, de mayor tamaño y lujo, que eran propiedad
del Estado.Emperadores como Trajano, Caracalla y
Diocleciano construyeron termas monumentales, uno
de los pocos puntos de reunión de todas las capas
sociales, pues tenían acceso a ellas todos los
habitantes de cualquier ciudad, fueran hombres,
mujeres o niños, patricios, plebeyos, libertos o
esclavos.
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*Agradecemos
a proyectando.com.ar
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MAS HECHOS CURIOSOS
Respecto del baño, las funciones estaban separadas en dos
partes: por un lado las funciones que actualmente se cumplen
con el inodoro (evacuación fisiológica de orinar y
deyecciones de las heces o materia fecal) se realizaban
dentro del dormitorio (en las cómodas de espejo con
bacinilla en los cajones y cajón-bidé, con mármoles
superiores que tenían las jarras con jofaina para lavarse
las manos luego de hacer las necesidades); y por otro lado,
la función que actualmente cumple la ducha se llevaba a cabo
en la "sala de aguas", donde se calentaba el agua –proceso
complicado- y dentro de una bañadera se efectuaba el baño de
ablución (contaba además con un ropero y perchero para
colgar toallas y efectuar cambios de ropa, etc.). El baño
estaba dotado de una tecnología de vanguardia para la época
que era el sistema de "agua corriente" por cañerías (el
primero de su tipo en la Argentina).

Recuperaron en Barcelona una bañera de mármol del siglo II
robada en Roma
en el 2005 de la época del
emperador Adriano, del siglo II, Corría el siglo
II, en la época del emperador Adriano, cuando varias
familias nobles y adineradas de Roma empezaron a adquirir
este tipo de bañeras ovales, de mármol blanco, que distintos
talleres de escultores romanos fabricaban en serie. La
trataba de vender por un precio ínfimo un anticuario
barcelonés que desconocía su auténtico valor. La bañera, de
la que únicamente se conoce otro ejemplar idéntico, expuesto
en el Museo Vaticano, está valorada en unos 300.000 euros.
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