El baño, tenía dos connotaciones, una religiosa y relacionada con el placer, el poder, la ostentación y la otra con la medicina a través de la utilización de aceites y esencias aromáticas. El baño sigue siendo importante entre hindúes y musulmanes.

 

EL BAÑO

 

El ritual del baño ha sido parte de prácticas religiosas como purificación ritual desde épocas tempranas.

En las antiguas civilizaciones, tanto para Egipto, Grecia y Roma, el ritual del baño, tenía dos connotaciones, una religiosa y relacionada con el placer, el poder, la ostentación y la otra con la medicina a través de la utilización de aceites y esencias aromáticas. El baño sigue siendo importante entre hindúes y musulmanes. El mikvah en el judaísmo y el bautismo entre cristianismo derivan de baño ritual. El baño tiene aún una función social, como en antiguas épocas, en Turquía, Irán, y Japón.

En el antiguo Egipto

el baño era dirigido por un sacerdote quien tenía los conocimientos necesarios para la combinación de ingredientes, recibidos por el dios Thot que eran suministrados por esclavos dedicados solamente a esa función. Los esclavos bañaban a sus amos con aguas perfumadas con azafrán, canela o mirra y después del baño los untaban con ungüentos y aceites. Al finalizar el baño se iniciaba una ceremonia con guirnaldas de flores para brindar frescura . .Estos aceites sagrados humectaban y protegían la piel sometida a la sequedad y el calor de un clima riguroso. Las clases sociales más adineradas tenían esclavos dedicados exclusivamente a bañar a sus señores. En Egipto, las jóvenes doncellas esperaban su baño arrodilladas en una estera de juncos, mientras las esclavas vertían sobre sus cabezas, agua perfumada con mirra, azafrán o canela. Otra esclava cubría sus cuerpos con ungüentos y aceites, y luego les acercaba ramilletes de flores, para que el delicioso perfume completara los efectos revitalizadores del baño. La ceremonia concluía con un desfile de guirnaldas florales, como símbolo de frescura y belleza. Pese a las diferencias de clase, ningún egipcio se privaba de su baño diario. Los menos adinerados, humectaban su piel con aceite de ricino, mezclado con menta y orégano. Estos ritos no correspondían solo a las clases adineradas, todos los egipcios participaban de estos ritos diarios, a pesar que los menos adinerados, lo hacían con elementos más populares.
 

Los griegos más ricos tenían permanentemente el agua preparada para el baño en recipientes especiales en sus palacios y para los más pobres existían pilas de mármoles con agua para baños públicos. 

 

Los Baños en Grecia

Muchos griegos odiaban los baños, pues los creían símbolo de debilidad y consideraban que este tipo de hábito disimulaba el olor fuerte del atleta. Sin embargo, no todos los griegos compartían esta opinión. Los más ricos tenían en sus casas recipientes cincelados, llenos de agua para bañarse. Además, en todos los cruces de caminos había una pila de mármol con agua para que los más humildes también pudieran bañarse. El baño también confería prestigio. Todo banquete griego que se preciara de ser lujoso, incluía una sesión de baño para los invitados. En el salón destinado para dicho fin se los lavaba y untaba con aceites de nardo, rosas, almendras y azafrán. En las mesas, se colocaban jarras de oro y alabastro llenas de agua aromatizada con la que los esclavos perfumaban luego a los comensales. Los más excéntricos soltaban palomas empapadas con perfumes, que salpicaban a los invitados desde las alturas.

 

 
 LOS ROMANOS

Pese a todas las ocurrencias antes citadas, en lujo y excentricidades nadie les gana a los romanos. Nerón fue famoso por sus extravagancias. Las paredes de su palacio estaban provistas de láminas de marfil que despedían flores y esencias sobre los asistentes más desprevenidos.
Los romanos acudían también a imponentes baños públicos. Eran verdaderos palacios donde podían bañarse hasta 2.500 personas. Los bañistas que ingresaban a estos "templos del aseo" confiaban sus túnicas al guardarropas o capsarii. Luego pasaban al "frigidarium", donde se bañaban con agua fría, y después al "tepidarium" de agua tibia. Luego los esperaba el "caldarium'', una especie de sauna que provocaba abundante transpiración. Más tarde, unos servidores, los "strigile" se dedicaban a limpiar a los concurrentes el sudor y depilarlos. Acto seguido, los "tractatores" o masajistas distendían los músculos de sus clientes para luego dar paso a los "unctores", quienes los untaban con aceites perfumados. Finalmente, el romano se cubría con su manto bien caliente y se frotaba la frente con un pañuelo de lino, para quitar los excedentes de estas sustancias. Era muy común utilizar el "susinun", un ungüento preparado a base de cañas aromáticas, miel, canela, azafrán y mirra.Otra costumbre romana muy popular era lavarse el cuerpo con tierras grasas aromáticas. Esta especie de jabón romano, sin embargo tenía una finalidad muy específica: estaba echo a base de sebo de cabra y cenizas de haya, y se usaba solo para teñirse los cabellos de rubio.
Como vemos, la estética y el aseo personal ha tenido una gran importancia en los usos y costumbres de diversas sociedades y en distintas épocas. Eran los más extravagantes y cuando no eran pudientes usaban los baños públicos que tenían capacidad hasta para 2500 personas. El proceso tenía diferentes etapas que iban desde cambios de temperaturas en el agua, masajes, depilación y ungüentos con aceites especiales para salir finalmente envueltos en una túnica caliente. Los primeros baños romanos fueron los de Stabian en Pompeya, construido en el siglo II A.C. y baños similares públicos fueron encontrados en otras partes del imperio romano. Alrededor de un patio central, usado para el ejercicio estaba el apodyterium (sala de vestir) el calidarium (sala caliente) el laconicum o baño de vapor; el tepidarium (baño caliente) y el frigidarium (baño frío). Estos recursos fueron duplicados, en una escala más pequeña, para las mujeres. 

 

 

Los baños Turcos
El acto de bañarse, en Oriente, está estrechamente ligado a la religión islámica. Los recintos propiamente dichos estaban caldeados en exceso, y el vapor caliente, los perfumes y esencias que se utilizaban en otras actividades, los hacían sofocantes para quienes no estuvieran habituados.La representación que del cuerpo femenino hicieron los pintores occidentales, depilado –incluido el pubis–, no pasa de ser una mera convención moral en la plástica, puesto que no hay conocimiento de esas prácticas en el mundo de Medio Oriente.
pintura de Jean-Léon Gérôme
(Vesoul 1824-1904 Paris)

 De hecho, los hombres no podían entrar en el recinto de las mujeres, de modo que la curiosidad que despertaban estos lugares sólo fue aplacada por el relato que hiciera la ya mencionada Lady Montagu, esposa del embajador británico.“Los sofás están cubiertos por telas y ricos tapices, donde las mujeres toman asiento; detrás de ellas, permanecen las esclavas quienes, sin distinción del rango que marcan las costumbres, también se muestran al natural, que es lo mismo que decir –para hablar con toda franqueza–, que estaban totalmente desnudas, sin importarles que quedaran expuestas sus partes íntimas o las imperfecciones del cuerpo”.Tal como se muestran en las obras de Ingres, Jean-Leon Gérôme o Bouchard, esos ambientes no eran los recintos de la licencia y la impudicia con que fantaseaba la imaginación del occidental. Del modo como fueron retratadas, más bien debían ser simplemente lugares donde se podía ver a las mujeres desnudas, preparando el café, sorbiendo alguna bebida, o simplemente conversando, tendidas casi con negligencia en los sillones y en las otomanas, mientras otras se dedicaban a las actividades propias del lugar como podían ser, por ejemplo, hacerse dar un masaje. Las actividades en los baños turcos, sin dejar de estar cargadas de una alta dosis de sensualidad, se contraponen a la actitud casi impúdica de las odaliscas, otro aspecto de la vida que fascinó a los occidentales en el mundo islámico.
 
Los árabes

Heredaron la tradición de las termas romanas de Bizancio y Roma a través de las ciudades del Próximo Oriente y Norte de África, pero redujeron las dimensiones y estandarizaron el tramo de la planta. El concepto de las termas como espacio público, la función de las diversas estancias y algunos elementos arquitectónicos como las cubiertas abovedadas son esencialmente romanos. Para aislar convenientemente el interior del exterior se empleaban gruesos muros de argamasa (cal grasa con arena y pequeñas piedras) sobre los que se levantaban las bóvedas de piedra y ladrillo con lumbreras o lucernarios octogonales o estrellados para permitir la entrada de la luz, salida de vapores y aligerar el peso de la bóveda.  Los muros se revestían de estuco y se pintaban. Las conducciones para el agua y las salidas de humos se revestían con tubos de cerámica (atanores) unidos por sus extremos.

 

Los hebreos al igual que los egipcios desconocían el jabón. Por eso, en su lugar usaban una arcilla jabonosa con alto contenido de potasio. El problema era que esta sustancia irritaba mucho la piel; con lo cual preferían también los aceites y ungüentos compuestos con aloe, canela, nardo, azafrán o mirra. La costumbre de ese momento era guardarlos en cajitas de alabastro o marfil, las cuales eran denominadas poéticamente como "La casita del alma".

Los suelos y las paredes eran calentados por circulación de aire caliente a través de tuberías, el agua era traída desde grandes distancias a través de acueductos. Entre los siglos I y IV A.C. cinco termas imperiales fueron construidas en Roma. Las ruinas de tres de ellas aún permanecen: los baños de Titus, de Caracalla, y de Diocletian, como las de Pompeya, estas tenían salas de lectura, jardines y gimnasios. Los baños públicos eran el centro de la vida social y un lugar para la relajación y recreación. Muchas obras de arte fueron descubiertas en las ruinas de los baños públicos. La iglesia cristiana temprana, consideró la limpieza física menos importante que la pureza espiritual, desalentando el bañarse en privado y censurando los baños públicos romanos. El bañarse, especialmente en Europa, pasó a ser algo malsano y mal mirado. Los constructores medievales prestaron más atención a las fortalezas y a las chimeneas que al abastecimiento y a los drenajes de agua. Aunque muchas ciudades medievales tenían baños públicos que ofrecían el refresco y la hospitalidad a los ejércitos.

 

El baño para la mayor parte de la población era considerado una rareza. Frente al oscurantismo en que transcurría la vida durante el medioevo, el baño se vio seriamente afectado. Gracias a las creencias y sabiduría de los ilustrados del momento el ritual del baño llegó casi a desaparecer, los que ejercían la medicina llegaron a aconsejar a las mujeres embarazadas que no se bañaran porque podría ser la causa de criaturas muertas en el momento del nacimiento, de la misma manera se le aconsejaba a príncipes y reyes sobre los riesgos de tomar un baño. En las terapias más cruentas junto con las sangría se aconsejaba el baño como medida extrema, es así que en Europa central la nobleza termina transformando las salas de baños de sus residencias o castillos, otorgándole otro tipo de función. En Europa y en las sociedades islámicas y de Oriente Medio se valoraron los baños para propósitos religiosos, higiénicos, y sociales, algunas grandes ciudades, tales como Córdoba en España, tenían centenares de baños, que hombres y mujeres visitaban por separado, en Constantinopla (Estambul actual) y otras ciudades turcas, los baños públicos sirvieron para las mismas funciones que los baños romanos. Consistían en un cuarto central grande, abovedado, calentado al vapor rodeado por cuartos más pequeños, el conjunto era adornado con mármol o mosaicos. Uno podía pasar el día en los baños, gozando de los refrigerios y satisfaciendo a amigos. Los baños turcos, como los baños romanos, en el tiempo degeneraron en recursos de ociosidad y de indulgencia. Los japoneses también edificaron grandes construcciones para el baño social si bien cada casa tenía un baño, que era una tina de madera de interior o una piscina de jardín.  

Además los baños públicos eran de origen termal donde muchas familias acostumbraban a bañarse juntas, estas costumbres continúan en el moderno Japón. El espíritu puritano del reformista siglo XVI desalienta la construmbre del baño para las colonias americanas, en los siglos XVIII y XIX el rico adoptó el hábito de visitar los baños medicinales y llegó a ser moda pasar algunas semanas en baños como: Vichy, en Francia, Baden-Baden, en Alemania, o Saratoga, en Nueva York. Los hoteles de lujo, los departamentos de alquiler temporario, los salones de conciertos, y los casinos crecieron alrededor de los baños. En las ciudades del siglo XIX, sin embargo, la suciedad y las enfermedades fueron en aumentó como resultado de la revolución industrial y eran invadidas por el humo de las fábricas y atestadas con el trabajo de las mismas. Después de un brote de cólera en Londres, se presentó una demanda para que gradualmente los recursos para bañarse fueran mejorados. Para fines del siglo XIX, las casas privadas de las clases altas eran construidas con cuartos de baño separados provistos de agua corriente mientras que las corporaciones municipales y privadas construyeron los baños públicos para las clases menos pudientes.

Durante el siglo XX el baño va paulatinamente incorporándose a la estructura general de las viviendas, ocupando distintas zonas, hasta estar incluidos en el circuito central de las mismas y llegar a tener hoy una ubicación destacada dentro de un proyecto, que valorizan las propiedades, como las que incluyen habitaciones en suite, de recepción, casi brindando la posibilidad a cada uno de los habitantes permanentes o no, de tener exclusividad de uso. 

 
  De esta manera vemos que la evolución del baño como cualquier otro ambiente, fue acompañando a la de la civilización, dependiendo de las mutaciones que se fueron dando en las condiciones de vida y de las diferentes formas de ver la higiene, ya sea como echo privado o de conductas socializantes. Sumando las transformaciones de conductas sociales y de relación con el pudor, a la evolución de la tecnología y el diseño de equipamientos para baño, los profesionales trabajan hoy sobre proyectos estándares de función junto con componentes industrializados, con el objetivo de lograr zonas privadas de máximo confort.
 
El "Libro de los primeros" y otras fuentes señalan que la historia del inodoro comenzó en Creta, en tiempos de la civilización Minoica. Los cretenses tuvieron inodoros, completos con cisternas alimentadas por corrientes de agua, palancas que controlaban el flujo del líquido y bajantes alrededor del año 2000 AC. Pero la paternidad del invento es disputada. Según el doctor Bindeswar Pathak, la civilización Harappa, en India, tenía retretes y un complejo sistema de drenaje al menos 500 años antes, alrededor de 2500 AC.
Los primeros inodoros de porcelana se adornaron como las vajillas.
El período comprendido entre los siglos V y XV DC fue oscuro para la higiene. Las calles estaban llenas de excrementos por todas partes. Como el cavernario, el hombre daba alivio al cuerpo en esquinas, ríos y árboles.

En el mejor de los casos tenía una vacinilla, chata o taza de noche, cuyo contenido iba a parar a la calle.

En castillos y fortalezas se gozaba del privilegio de asientos especialmente construidos...Sobre agujeros que desembocaban en el río o el jardín.

La invención del retrete, water-closet o water-clo data de 1589 y es obra de el inglés John Harrington. El diseño incluía una cisterna que también podía servir de pecera -según la descripción-, una reserva de agua en la taza y una manija para activar el mecanismo. Como que la reina Isabel I de Inglaterra en persona era madrina de Sir Harrington, un retrete fue instalado en su palacio de Richmond. Harrington se haría con un "trono" propio en su casa la localidad de Somerset. Y pare allí de contar.

La primera generación de inodoros estaba cargada de decoraciones. En 1883 Tomas Turifed vendió el retrete de porcelana, que se convirtió en el material más popular. Los adornos eran parecidos a los de las vajillas, lo que hacían del retrete una pieza de auténtico lujo.

Esta costumbre se abandonó entrado el siglo XX. En contraste no se han agotado los esfuerzos por hacer del inodoro una pieza de alta tecnología, con innovaciones que van desde los asientos precalentados hasta los "asistidos", que ayudan a separar las partes traseras del usuario (como consta en registros de patentes de Francia y Alemania, según el sitio de Internet de lo "patentemente absurdo").

 

 

HECHOS CURIOSOS

También dicen que los baños romanos tuvieron los primeros inodoros, compuestos por asientos de mármol ubicados sobre un canal de agua corriente

En 1668 el comisionado de policía de París emitió un edicto ordenando la construcción o instalación de inodoros en todas las casas. En Inglaterra no se tomaría una medida similar hasta 1848.

También fue en París donde por primera vez se separaron los baños de damas de los de caballeros, en un baile de 1739.

En el Palacio de las Aguas Corrientes se exhibe en forma permanente una muestra sobre bidets e inodoros antiguos, cuya historia refleja cómo fue variando y ocupando más importancia en la vida cotidiana la higiene personal.

 
 MAS DEL BAÑO TURCO

Los Turcos, que eran un pueblo nómada, después de dar muchas vueltas tras los rebaños por las estepas del Asia central llegaron a Anatolia, o como se nombraba en aquella época, "la provincia de Asia menor del imperio Romano". Y los turcos todavía no sabían nada del baño turco, más bien se bañaban en los ríos, lagos o en sus tiendas de pelo de cabra, con agua llevada de la fuente más cercana. A partir del siglo XI, los turcos, ganando las batallas contra los romanos, poco a poco se asentaron en Anatolia. De esta forma, hubo un intercambio de algunas tradiciones y costumbres entre los dos pueblos. Una de estas costumbres que adquirieron los turcos, fue la de los baños romanos y el baño romano entró en la vida cotidiana turca. Sabemos que a lo largo del tiempo los romanos fueron dejando la costumbre de ir al baño. El tema del baño se olvidó totalmente en Europa, pero los turcos conservaron la costumbre hasta hoy en día, con el nombre de "baño turco". En aquel entonces ¡quién diría que los baños romanos, al cabo de unos siglos serían conocidos como baños turcos!Actualmente nadie tiene tanto tiempo para pasar el día entero en un baño, pero gracias a los aficionados y a los turistas todavía en Turquía se puede disfrutar del baño turco como en aquellos tiempos. También en algunos pueblos se sigue la tradición, como en Bursa, por ejemplo; entre la gente se dice "lavar a la novia". Las mujeres unos días antes de celebrar la boda alquilan el baño del barrio solo para ellas mismas. Todas las mujeres y las jóvenes (mas bien, las amiguitas cercanas y lejanas de la novia) del barrio, acompañando con instrumentos musicales, con frutos secos y albóndigas, se van al baño. Allí se arma una fiesta de mujeres bailando y cantando juntas. Así, después de ese día el barrio tendrá ya suficientes datos para comentar durante días. Las madres explicarán a sus hijos algunos detalles o datos técnicos sobre las chicas en las que el hijo está interesado desde hace tiempo.Hoy en día, visitando Turquía, en las ruinas viejas podemos disfrutar contemplando algunos baños romanos, como las obras antiguas y espectaculares de Éfeso, Afrodisias etc., sobre todo de Perge. También se puede ver, e incluso aprovechar para tomar un baño turco en los baños de Çekirge con agua termal, en la ciudad de Bursa y en los baños antiguos de Estambul, en Çemberlitas o Cagaloglu...¿Qué es el baño turco, qué te hacen allí? Estas son las preguntas más frecuentes que hace una persona que tiene curiosidad en vivir esta experiencia. El baño turco tiene tres secciones: la primera es una sala grande, que los romanos llamaban "Apoditorium". Una parte de esta sala es la recepción, y otra parte son las cabinas donde las personas pueden cambiarse la ropa, y la mayor parte de la primera sala es la sala de espera y lugar de descanso para después de haber tomado el baño. Hay unas hamacas colocadas allí. Después de bañarse, envuelto con toallas por la cabeza, hombros y por la cintura, uno se tumba en una de ellas para irse recuperando. Mientras, se puede tomar un té, un café turco o alguna bebida refrescante. Al entrar en un baño turco, hay que dirigirse primero a la caja, ya que a veces cobran antes del baño, y a veces después. En la parte de detrás de la caja están las cajas fuertes. Hay que dejar los bienes y quedarse con la llave, que se cuelga con un hilo de goma. Esta goma se coloca en la muñeca y se lleva hasta que se sale del lugar. Mientras tanto, una persona de allí te trae una tela de colores vivos, el "pestemal" y te acompaña hasta la cabina donde uno se cambia, es decir, donde se quita la ropa y se pone esta tela rodeando la cintura, y las zapatillas. Así, la persona únicamente se queda con esta falda y con las zapatillas, nada más.Antes de continuar quisiera añadir algo sobre estas zapatillas: hoy en día, en la mayoría de los baños hay zapatillas de plástico. Antes, en todos los baños turcos, las tenían de madera y se llamaban "takunya" -etimológicamente del mismo origen que tacón-. Hoy en día todavía se pueden ver en el patio de algunas mezquitas en donde los musulmanes hacen la ablución y en algunos baños turcos. Normalmente los baños dan servicio toda la semana, algunos días para los hombres y algunos para las mujeres. Hay pocos baños que den servicio al mismo tiempo a las mujeres y a los hombres. Los que son muy grandes pueden hacer dos secciones a la vez. En las ciudades tradicionales, los baños normalmente tres días sirven a las mujeres, y cuatro días a los hombres.Valdría la pena de hablar de la sección de las mujeres y de las zapatillas. Y se pueden preguntar: ¿qué tienen que ver las zapatillas con las mujeres?. Pues bien: yo diría que sí que tienen mucho que ver, ya que en las ciudades pequeñas la sección de las mujeres en los baños era donde corrían todos los chismes. Por eso, era normal que a veces hubiesen enfados y las zapatillas volasen de unas a otras. Para calmar a las mujeres, los encargados del baño les tiraban agua fría, y después, durante largo tiempo, toda la ciudad hablaba sobre aquella pelea en la que volaron zapatillas de madera por el aire...

Ya hemos entrado en el baño, dado el saludo, y nos acercamos a la caja. Dejamos los bienes en la caja fuerte y guardamos la llave en la muñeca. Nos acompaña el encargado (en turco "tellak") para enseñar las cosas y darnos las telas para poner en la cintura (las mujeres se lo ponen mas arriba tapando los pechos), y nos ponemos las famosas zapatillas. Así, ya estamos preparados para pasar a la segunda fase.
Allí mismo se puede comprar el material necesario en el caso de no tenerlo (me refiero a jabón, champú etc). No son de marca, y por eso, si se quiere, uno se puede llevar su propio jabón o champú. Así no tendrá que conformarse comprando lo que haya en la recepción. Ahora sí que ya podemos pasar a la segunda fase, que empieza pasando a la gran sala donde uno se baña. Es una sala generalmente redonda, a veces rectangular. En medio de la sala se encuentra una mesa redonda. En la pared, dependiendo del tamaño de la sala, se encuentran entre cuatro, diez o más nichos. En medio de cada nicho, hay un lavabo (una pequeña cubeta) puesto en el suelo y pegado a la pared, que no es muy alto. Y a ambos lados hay dos taburetes bajitos. Salen dos grifos de la pared, de uno sale agua fría, del otro caliente. También se ven dos tazas para echar agua cuando uno se lava, que originalmente eran de cobre. Pero hoy es una época más práctica, y por eso en la mayoría los ponen de plástico. Así que, para bañarse, la cubeta se llena con agua graduada arreglando los grifos fríos y calientes, según como quiera cada uno. Con esta taza se van echando agua en el cuerpo. Hay dos taburetes y dos tazas en cada nicho, para que se puedan bañar dos personas al mismo tiempo. En la práctica, normalmente este nicho se comparte con un amigo, y si estás solo, el nicho es para ti. Es raro que venga un desconocido, salvo que no haya ningún nicho libre. Si todos están ocupados entonces se pide permiso por cortesía. En algunos baños los nichos pueden ser para tres personas. En esta sala grande, aparte de todo esto, puede haber una o dos mesas para dar masajes (sólo en algunos baños).En esta segunda fase, una vez hemos entrado en la sala grande, nos quedamos aquí un rato. Este rato depende de cada uno, hasta que se acostumbre al ambiente caluroso. (Eso era el "Caldarium" de los romanos). Cuando se adapta al ambiente ya se puede entrar en la sauna, que es otra sección del baño turco. Es una sala pequeña con vapor de agua (El "Sudarium" de los romanos), en la que el tiempo de permanencia también depende de cada uno. Cuando uno siente que ha sudado bien, pero sin molestias, puede ya salir. ( Por supuesto, hay que ir al baño turco antes de comer o cenar, o sea, con el estómago no muy lleno. Si no, no se puede disfrutar bien de todo, puede sentirse mal). Una vez bien sudados salimos de la sauna y tomamos una ducha con agua fría. Después se vuelve otra vez a la sauna, se suda, y así sucesivamente. Después se entra otra vez en la sala grande donde está la gran mesa redonda y los nichos para bañarse. En la sala grande es donde se pueden pedir los servicios de baño, por ejemplo: frotar la piel con un guante especial (en turco "kese") que llevan los encargados. Antes de nada, si se ha pedido este servicio, el encargado empezará a atenderlo. Recién salido de la sauna, tiene la piel suave, y el sirviente, con la ayuda de este guante preparado especialmente empieza a recorrer su cuerpo con la suficiente fuerza para abrir los poros, haciendo una limpieza a fondo. Si ha ido con varios amigos, esta fase es la más divertida. (Yo mismo he conocido mucha gente que, creyéndose más limpios que nadie, se han quedado avergonzados delante de los amigos al comprobar el resultado de este "peling").Después de frotar la piel, el mismo encargado te baña, es decir, te enjabona. Cuando acaba su trabajo te deja y entonces uno se puede tomar un poco más de tiempo tomando el baño a su manera, tal como le guste. Y ya cuando parezca que se tiene suficiente, se pide un masaje a la turca antes de salir. El masaje a la turca también depende de quien lo haga. Normalmente los encargados son muy buenos. Por mucho que no hayan estudiado sobre el tema, han aprendido en la práctica su oficio. Esta viene desde que se inventó el baño turco, así que se puede confiar en la tradición y en la historia de tantos años del baño turco y sus sirvientes.

 
    Los baños ceremoniales del Antiguo Testamento, incluyendo el bautismo, se realizaban sin ropa. Probablemente Cristo también fue bautizado desnudo, como se observa en numerosas obras de arte antiguas.
 
    Durante el periodo que va del siglo II al IV, los ciudadanos romanos, incluyendo los primeros cristianos, se bañaban desnudos en los baños públicos, y la desnudez era algo común y aceptado en otras partes de la sociedad romana antigua durante este lapso.
 
   
Hacia el año 1780 se inicia la moda de bañarse en el mar, siendo pioneros los aristócratas de Inglaterra del Sur. Esta moda fue llevada a cabo gracias a la industrialización, es decir, a la aparición del ferrocarril, medio de transporte utilizado por las altas clases para desplazarse hasta las playas.
 
    Los bárbaros, cuando invadieron Europa, pobrecitos, le echaron la culpa a los baños colectivos por la decadencia romana. Aprovecharon la guerra y destruyeron todos los baños públicos y particulares, barriendo, por casi mil años, la higiénica y deliciosa costumbre, haciendo con que prácticamente desapareciera la palabra “bañarse”.
 
    se encontraron los restos de un balneario romano: una de las muestras mejor conservadas en Asturias de la máxima expresión del refinamiento de la civilización romana. Y estaba en un pueblo casi abandonado, alejado de los grandes centros económicos, sociales y culturales de la región. Las termas de Valduno. Las casas de los ciudadanos más acomodados solían contar con un recinto para baños, «balnea», bien anexo a la casa, bien exento. Quien no podía costearse semejante inversión, podía podía acudir a los baños públicos, construidos por particulares, o a las termas, de mayor tamaño y lujo, que eran propiedad del Estado.Emperadores como Trajano, Caracalla y Diocleciano construyeron termas monumentales, uno de los pocos puntos de reunión de todas las capas sociales, pues tenían acceso a ellas todos los habitantes de cualquier ciudad, fueran hombres, mujeres o niños, patricios, plebeyos, libertos o esclavos.

 

 

*Agradecemos a proyectando.com.ar


 

MAS HECHOS CURIOSOS

     Respecto del baño, las funciones estaban separadas en dos partes: por un lado las funciones que actualmente se cumplen con el inodoro (evacuación fisiológica de orinar y deyecciones de las heces o materia fecal) se realizaban dentro del dormitorio (en las cómodas de espejo con bacinilla en los cajones y cajón-bidé, con mármoles superiores que tenían las jarras con jofaina para lavarse las manos luego de hacer las necesidades); y por otro lado, la función que actualmente cumple la ducha se llevaba a cabo en la "sala de aguas", donde se calentaba el agua –proceso complicado- y dentro de una bañadera se efectuaba el baño de ablución (contaba además con un ropero y perchero para colgar toallas y efectuar cambios de ropa, etc.). El baño estaba dotado de una tecnología de vanguardia para la época que era el sistema de "agua corriente" por cañerías (el primero de su tipo en la Argentina).

 

 

    Recuperaron en Barcelona una bañera de mármol del siglo II robada en Roma en el 2005 de la época del emperador Adriano, del siglo II, Corría el siglo II, en la época del emperador Adriano, cuando varias familias nobles y adineradas de Roma empezaron a adquirir este tipo de bañeras ovales, de mármol blanco, que distintos talleres de escultores romanos fabricaban en serie. La trataba de vender por un precio ínfimo un anticuario barcelonés que desconocía su auténtico valor. La bañera, de la que únicamente se conoce otro ejemplar idéntico, expuesto en el Museo Vaticano, está valorada en unos 300.000 euros.

 

 


 

 

 

 

 
 

 
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