Chopín y George Sand
(Aurore
Dupin 1804-1876 que
adoptó el nombre masculino de George Sand).
Frédéric Chopin,
pianista y compositor polaco, falleció un 17 de octubre de
1849 en París de tuberculosis. Aludió a su débil salud para no
luchar con las armas por su adorada Polonia, yéndose a vivir a
París donde compuso polonesas y mazurcas. Cuando falleció
sollozando porque su adorada
George Sand
no cumplió la promesa de que él expirara en sus brazos, pidió
que al morir le abrieran el cuerpo (también para garantizarse
que no lo enterraran vivo) y que su cadáver fuera sepultado en
el cementerio Pére Lachaise de París y su corazón enviado a su
patria. En la actualidad está en la capilla de Santa María en
Varsovia.

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Nada lésbico hay en George Sand. Escandalizó a la
sociedad romántica de la época con sus costumbres poco
conservadoras: se vestía de hombre y vivía rodeada de jóvenes
artistas y activistas políticos; asistía a teatros y discutía
en tertulias literarias y socialistas; fumaba cigarros en los
cafés y le gustaba beber vino tinto en grandes jarras.
Rompió moldes y estableció normas, que tardarían muchos años
aún en ser considerados habituales, y por ello debemos
sentirnos reconocidas a su labor pionera, una labor que Aurore Dupin,
Dudevant
por su matrimonio, nunca consideró como tal sino el libre
ejercicio de un derecho inherente a todas las mujeres del
mundo.
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Mucho
se ha escrito sobre los amores de Chopin y George Sand,(
Baronesa Dudevant
) y así, para la leyenda ha quedado que Federico Chopin fue su
único gran amor, cuando en realidad no era más que “uno” de
ellos, e incluso se puede decirse sin miedo a errar, que fue
un amor totalmente platónico ya que, debido a la mala salud
del músico parece ser que no hubo entre ellos ningún tipo de
relación sexual; el que George Sand se desviviera por él y le
cuidase maternal y abnegadamente, como, por otra parte, solía
hacer con todos sus amantes, no significa que Chopin fuese un
caso aparte para ella, posiblemente sí el primer músico que
entraba en su vida, pero nada más. El famoso
invierno en Mallorca no señaló el final de una relación, que
duró siete años, sino un episodio en esa relación agravado por
el mal clima y la frágil salud del compositor, de hecho, y es
importante consignarlo, gracias a los cuidados de George Sand,
Chopin se salvó de morir y cuando se separaron lo hicieron
como buenos amigos, aunque la distancia y las pequeñas
intrigas de la hija de la novelista, Solange, gran amiga de
Federico, consiguieron que al final de su existencia Chopin no
hablase muy bien George Sand.
Los últimos
años de la vida de George Sand se repartieron entre la
novelística, aparte sus memorias Historia de mi vida
-nunca dejó de escribir aunque no fuera una novelista
vocacional si no más bien accidental-, la política, sus
nietos, algunos de los cuales murieron a corta edad causándole
esos fallecimientos un profundo dolor, así como igualmente la
muerte de
Alexander
Manceau,
al que podríamos denominar el último de sus amores. En
aquellos años también establece un gran vínculo amistoso con
Gustave
Flaubert,
de novelista a novelista, como a lo largo de su vida había
mantenido con otros tantos nombres ilustres dentro del mundo
de las letras,
Balzac, Victor
Hugo, los dos Dumas, la actriz Marie Dorval, el pintor
Delacroix,
y tantos otros personajes de su tiempo.
Gozaba de una
gran vitalidad y de una mente despierta y viva, pero
arrastraba un malestar crónico de estómago e intestinos que
finalmente la llevaron a la tumba de una seria oclusión
intestinal y murió en su mansión de Nohant el 8 de junio de
1976 a los 72 años de edad luego de haber vivido una
existencia, que como la de Byron, por ejemplo, ha sobrepasado
su obra al crear una pautas de comportamiento y vivir de
acuerdo con ellas.
HECHOS CURIOSOS
George Sand
nos legó, aparte del establecimiento de la Escuela idealista
en literatura, 63 novelas, 18 obras de teatro y diez escritos
entre filosóficos y literarios.
George Sand
fue una de las primeras mujeres, con María
Wollstonecraft
en cabeza, que abogó por la libertad femenina y la igualdad
entre hombre y mujer, ofreciendo el ejemplo de su propia
trayectoria personal; se ganó el pan escribiendo, para no
depender de varón alguno,
llevó a cabo una vida sexual exenta de inhibiciones ni
remordimientos,
sin por ello dejar de ser una excelente madre, y sobre todo, fue la
primera que se atrevió a vestirse de hombre y a fumar en
público, en el seno de una sociedad como la suya.

Amores de Pablo Neruda

Pablo Neruda escribió sobre el amor con
verdadero conocimiento de causa, pues tuvo tres esposas y varias amantes que lo
ayudaron a mantener una inspiración que no se apagó, como él reconocía, ni en
los últimos días en medio de la enfermedad.
Las historias de amor de Neruda empezaron con Albertina Azócar,
cuando el poeta
comenzaba a vivir en Santiago como uno más de los estudiantes provincianos que
buscaba forjarse un futuro en la capital. A ella dedicó un famoso poema: "Me
gustas cuando callas porque estás como ausente, Y me oyes desde lejos, y mi voz
no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te
cerrara la boca...".



Picasso y sus mujeres

Son muy conocidas las relaciones
tormentosas que Picasso tuvo con las mujeres, muchas de ellas
pasaron del estudio a la cama y de ahí al lienzo, o al revés.


Diego
Rivera con Frida
Kahlo
También han sido objeto de
estudio las relaciones que mantuvieron Diego
Rivera con Frida
Kahlo.
A los 15 años Frida cursaba estudios en la Preparatoria y poco tiempo
después conoció a Diego Rivera en el auditorio de su escuela donde el
artista debía pintar un mural por encargo del gobierno.

Ahi se inicia
una relación que nunca pudo disolverse a pesar de lo tormentoso. Diego
tenía 36 años y a ella le llevaba mas de 21 años. A partir de ese momento la
vida de Frida cambió para siempre.

Amadeo
Modigliani con Jeanne Hebuterne

Modigliani es el
arquetipo del artista
bohemio:
una vida marcada por una mezcla de drogas, alcohol, mujeres,
pobreza, y enfermedad. Amadeo llegó a París a los 22 años. Era
brillante, exquisito y hablaba el francés sin acento. Vivió en
buhardillas miserables, en falansterios o comunidades utópicas
cosmopolitas, en habitaciones de amantes eventuales, en
hoteluchos, en la comuna de la rue Delta, de donde lo echaron
por vándalo y camorrista. Con 14 años se mudó de casa 30
veces. Quería ser escultor, pero la tuberculosis, que le
afectaba desde los 16 años, y su pobreza, que le impedía
comprar la piedra, lo disuadieron de continuar. Entonces
empezó a pintar.
Sólo alcanzó la fama después de muerto,
pero mereció la pena lo que su extraordinario talento ha
legado a la posteridad. Artísticamente, es uno de los más
grandes pintores europeos de todos los tiempos y, sin duda,
auténtico exponente de la verdadera inspiración como fuente
creativa, evidencia que aguarda a los verdaderos pintores de
enraizada vocación. Amedeo encuentra inspiración en
Paul Cézanne,
el
cubismo
y la época azul de
Picasso.
También es evidente la influencia que ejercen sobre él
Gustav Klimt
y las estampas del japonés
Utamaro.
Su rapidez de ejecución le hace famoso. Nunca retocaba sus
cuadros, pero los que posaron para él decían que era como si
hubiesen desnudado su alma. Un verano, el escultor
ruso
Chana Orloffa
le presenta a
Jeanne Hébuterne,
una estudiante de 18 años que había posado para
Foujita.
Cuando la familia burguesa de Jeanne se entera de esta
relación con el que era considerado un depravado, le corta su
asignación económica. Sus tormentosas relaciones se hicieron
aún más famosas que sus borracheras. A pesar de la opinión de
su padre, Jeanne se instaló con Modigliani en la rue de la
Grande-Chaumière, en Montparnasse (París), en el taller que
habían alquilado al agente de Modigliani, el poeta polaco
Léopold Zborowski.
En marzo de 1918, Jeanne Rebúteme confesó a su familia que
estaba encinta. Para ayudar a la pareja, los Zborowski
propusieron a Jeanne y Amedeo que pasar el invierno en el sur
de Francia. En un primer momento partieron todos juntos, Ana y
Léopold Zborowski, Amedeo, Jeanne y su madre. Habían alquilado
un apartemento a la Rué Massena de Niza, pero luego los
Zborowski regresaron a París y las relaciones entre Modigliani
y la madre de Jeanne se hicieron tan tensas que él decidió
mudarse al hotel Tarelli, en la Rué de France.
El
3 de diciembre
de
1917 se
celebra su primera exposición, pero horas después la autoridad
la cierra por indecencia. Debido a sus problemas de salud,
tiene que trasladarse a
Niza
con Hébuterne, que da a luz en
1919 a
una hija a la que llamará Jeanne. Por sugerencia del marchante
Guillaume, realiza una serie de desnudos (ahora sus obras más
cotizadas), con la pretensión de venderlos a los millonarios
que veranean en la
Costa Azul,
sin mayores éxitos. En mayo de
1919,
vuelve a París, a la calle de la Grande Chaumière. Su salud se
deteriora con rapidez ya que seguía con sus vicios. Tras un
largo período en el que sus vecinos no sabían nada de él y
después de una noche de excesos y de haber peleado con unos
vándalos en la calle, le encuentran delirando en la cama a la
vez que sostenía la mano de Jeanne embarazada casi de nueve
meses. Lo único que puede hacer el médico es atestiguar que su
estado es desesperado. Muere de
meningitis tuberculosa
el
24 de enero
de
1920.
Unos días antes había pedido el permiso al gobierno francés
para contraer matrimonio con Jeanne. Los más importantes
artistas de Monmartre y Montparnasse siguen los funerales.
Jeanne Hébuterne, con solo 21 años fue llevada a casa de sus padres,
y se suicida
tirándose desde la ventana de un quinto piso, después del
funeral de Modigliani. La pequeña fue entregada al
nacer a una institución, para asegurarle unos cuidados que sus
padres no podían darle, pero no fue dada en adopción.
Permaneció en la institución hasta la muerte de Hébuterne,
momento en que la hermana de
Modigliani
que vivía en
Florencia
acogió a la pequeña Jeanne y la crió.
Ésta
escribirá una importante biografía de su padre titulada:
Modigliani: Hombre y mito.
El
27 de enero
Modigliani fue enterrado «como un príncipe» en el cementerio
de
Père-Lachaise
después de que el cortejo fúnebre formado por toda la
comunidad de artistas acompañara su cuerpo por las calles de
París. En cambio, Jeanne, fue llevada en secreto por sus
padres, al cementerio de Bagneux. No fue hasta 10 años más
tarde, cuando Emannuele Modigliani, el hermano mayor del
pintor, convenció a la familia Hébuterne para que permitieran
el traslado de los restos de Jeanne a una tumba junto a la de
Amedeo.
Desde
1930,
reposan juntos.
