Si existen dos temas universales para el ser humano son el amor y la muerte. Inevitables, temidos, inescrutables...

GRANDES AMORES...

 MUJERES ESPECIALES...

Los monarcas concertaban matrimonios con princesas de otras naciones para engrandecer sus poderes. Pero no siempre predominaban los intereses, a veces el amor rompía barreras. En el caso de Eduardo IV casado con Elizabeth Woodville, una plebeya, por amor, el escándalo se propagó por toda Europa. Ya cuando su nieto Enrique VIII contrajo matrimonio con cuatro mujeres que no eran de sangre real, semejante hecho pasó casi desapercibido. Lo que llamó más la atención es que Enrique se casó con la mayor parte de sus esposas por amor, totalmente fuera de las normas. Se podría decir, que de cierta forma había razones políticas en medio de tales uniones. Dentro de la corte existían diversas facciones que intentaban beneficiarse a través de los matrimonios de su monarca. Normalmente las negociaciones para los matrimonios reales tardaban a menudo muchos años hasta que se finalizaban. Por lo general, comenzaban durante la infancia de uno o ambos contrayentes. El cortejo real consistía en cartas formales con declaraciones de amor, regalos simbólicos, generalmente joyas.


   

AMOR... curiosidades

 

Juana ... la loca ...

Juana, apodada más tarde "La Loca", fue hija de los Reyes Católicos de España. Nació en Toledo en 1479 con un destino muy claro: vivir y morir de amor. Cuando cumplió 16 años se casó con Felipe de Austria, hijo de Maximiliano. La boda, que en principio fue por conveniencia política, terminó siendo por pasión. Los jóvenes, nada más verse, supieron lo que era la atracción.
De hecho, hubo dos bodas. Una primera, más modesta, porque Felipe, apodado
"El Hermoso" quería consumar de una vez el matrimonio. Otra, más tarde, digna de un matrimonio real. El amor que Juana le profesaba a su marido era enorme. Sin embargo, la joven era contestada con engaños. El matrimonio no pudo cambiar el gusto por los escarceos amorosos que tanto le gustaban a Felipe, y que tanto molestaban a ella. A pesar de los ataques de celos de ésta y de las continuas discusiones, la pareja tuvo seis hijos.

La muerte de sus dos hermanos, sucesores al trono, dejó a Juana al poder del país. Esta situación hizo que la pareja tuviera que viajar por toda España. En estos viajes los celos destrozaban a Juana. Sufría tremendas depresiones, y la respuesta de su marido volvía a ser los engaños. Sin embargo, la locura real de esta mujer llegó cuando su marido, después de jugar a pelota, se tomó un refresco y murió, según versiones oficiales, de pulmonía. Juana estaba embarazada de nuevo y no quería enterrar a su marido. El amor, un amor loco, la llevó a deambular por España con el féretro de su marido a cuestas. Viajaba de noche y se hospedaba en lugares donde ninguna otra mujer podía acceder. Su problema mental se hizo patente entonces. "La Loca" como pasó a la historia, en vez de recibir ayuda especializada, fue internada en Tordesillas. No quiso asearse nunca, ni cambiar sus negros ropajes. En 1555 Juana murió cubierta de llagas por las condiciones infrahumanas en las que pasó el resto de su vida. El amor acabó con ella.

 

Sissi y Francisco José

 

La madre del emperador Francisco José había pensado en Elena, la hermana de Sissi, como esposa de su hijo. Sin embargo, poco antes de la boda, el emperador se enamoró perdidamente una de las hijas de Ludovica y Maximiliano de Baviera, pero no era Elena, la mayor. Era Sissi, la pequeña. El amor entre los jóvenes fue tan fuerte que Francisco José se personó ante su madre y rechazó la aspirante a esposa que ésta le había seleccionado. Dijo que se casaría con una de las hermanas, pero que la elegida era Sissi. La vida del matrimonio, muy enamorado al principio, fue agitado y turbulento. La propia Sissi rompía con muchas de las normas de la corte: paseaba sola por la calle, comía sin guantes, bebía cerveza en lugar de vino, se codeaba Las discusiones con el emperador fueron empeorando, y la culpa la solía tener la madre de Francisco José que no comprendía la rebeldía de la joven.

 

La respuesta a tanta discusión fue un viaje por toda Europa como si se tratase de una plebeya. Pero los malos comentarios sobre ella no vinieron por el viaje, sino por sus compañías. Pero el amor entre la pareja quedó patente en numerosas situaciones, cuando después de largas temporadas Francisco José iba en su busca.
Lo malo es que ella era un personaje que despertaba la curiosidad y los rumores de todo el mundo. Su belleza, y también su arte para resolver los problemas políticos que su marido no sabía llevar a cabo, la hacían tener muchos admiradores, pero también, más de un enemigo. Uno de esos enemigos fue una anarquista que fue el que finalmente robó la vida a una emperatriz, que hizo de su vida, un cuento de hadas.

 

Catalina Howard quinta esposa del rey Enrique VIII fue decapitada...

 Joven, bonita pero poco inteligente, quinta esposa del glotón rey inglés Enrique VIII , fue una mujer que venia de amante en amante desde los 13 años, antes de contraer nupcias con el monarca. Era prima de Ana Bolena , quien fuera segunda esposa del rey. Ya vivía maritalmente con Tomás Culpepper, pero su familia la obligó a casarse con el avejentado Enrique, quien estaba tan infatuado con ella que le llamaba Rosa Sin Espinas.

Catalina Howard

Enrique se interesó por ella cuando estaba buscando la anulación de su boda con Ana de Cleves. Era uno de los diez vástagos de Lord Howard, un hijo segundo. El rey se casó con ella 19 días después de anular su boda anterior.Vivieron felices por 14 meses, hasta que uno de los cortesanos acusó a la reina de tener un romance con otro hombre. Como prueba le entregó al rey una serie de apasionadas cartas que supuestamente Catalina le había escrito a sus amantes. Ahora se sabe, sin embargo, que la pobre Catalina apenas podía escribir su propio nombre!  El 11 de febrero de 1542, el Parlamento aprobó una  ley que consideraba  traición que una  mujer no casta  se casara con un  rey. Dos días  después era decapitada en la  Torre de Londres. 

Cuenta la leyenda que un día, mientras Enrique VIII asistía a misa en el palacio de Hampton Court, su quinta esposa, Catherine Howard, logró escapar de sus aposentos, donde había sido encerrada hasta que el rey, quien la acusaba de adulterio, decidiera su destino. La joven llegó a la carrera hasta la puerta de la capilla; pero no tuvo oportunidad de pedir clemencia al monarca. Los guardias la detuvieron y la arrastraron de vuelta a sus dependencias mientras imploraba a gritos el perdón de su marido. Un grupo de científicos británicos realizó una investigación sobre la supuesta presencia de fantasmas y espíritus en el antiguo castillo de Hampton Court, a las afueras de Londres y que perteneció al sanguinario rey Enrique VIII.  Durante muchas generaciones, la población británica creyó que el fantasma de Catherine Howard, la quinta esposa del Enrique VIII y quien murió también como Ana Bolena decapitada en 1542 en la Torre de Londres, continúa apareciendo en las escaleras del famoso palacio inglés.

Lucrecia Borgia perteneció a la familia mas corrupta de la historia

Lucrecia Borgia perteneció a la familia italiana (de origen español) más corrupta de la historia. A ella particularmente se le ha considerado culpable de asesinatos por envenenamiento, de incesto y muchas otras atrocidades. Sin embargo, tenía un carácter dual, pues por momentos se pensaba que era la mujer más casta, y por otros el vivo demonio. La historia no se ha decidido sobre cuál posición tomar, pues las atrocidades que se le adjudican no están comprobadas.  A los 11 años ya la habían comprometido dos veces, pero los acuerdos fueron anulados por Rodrigo. Cuando éste se convirtió en Papa, la casó con Giovanni Sforza, señor de Pesaro, en busca de una alianza con la poderosa familia feudal que reinaba en la Lombardía y Milán. Lucrecia mantenía relaciones con su padre o con su hermano.

Su padre era el cardenal Rodrigo Borgia, quien después sería el Papa Alexánder VI y su madre Vanozza Cattanei, amante de Alejandro VI, por lo que Lucrecia es hija ilegítima, aunque él la reconoció dándole su apellido (Borgia) y la utilizó en todas sus intrigas.

A Lucrecia su padre la fue prometiendo sucesivamente a distintos nobles desde que tenía diez años y fue rompiendo esos compromisos según su conveniencia. Lucrecia lo quiso con el amor de un padre y acabó teniéndole miedo. Alejandro VI era famoso por su tacañería y su riqueza. Celebró con una corrida de toros en el corazón de Roma la toma de Granada por las tropas cristianas. Amó a los mujeres con un vigor que le hizo acreedor del sobrenombre del ‘más carnal de los hombres’. Tuvo, al menos, nueve hijos de tres amantes. Tuvo cuatro hijos con una noble romana, Vanozza Catenei; los dos más famosos fueron César y Lucrecia Borgia. La última mujer de este hombre fue  Julia Farnesio, tenía 15 años cuando él ya era sexagenario. Cuando le nombraron Papa se instaló en el Vaticano con toda su familia y dicen que allí se celebró la boda de su hija Lucrecia, actuando de anfitriona su joven amante Julia Farnesio. No nos sorprende, por tanto, la pésima reputación con que ha pasado a la historia la casa nobiliaria de los Borgia, cuyo apellido evoca por sí solo los más abominables pecados, la más desenfrenada lujuria, y los crímenes más espantosos.

En el final de su vida  Lucrecia devastada por la tristeza, se enclaustró en un convento por un tiempo. Luego, regresó con su marido. En 1519, después del nacimiento de su quinto hijo, que sobrevivió unos días, Lucrecia murió de fiebre puerperal, siendo la digna esposa del Duque de Ferrara, después de haber sido acusada de incesto y de varios asesinatos por envenenamiento, bajo las órdenes de su padre y su hermano. Sus contemporáneos no vieron en Lucrecia Borgia sino una princesa utilizada por el padre y el hermano para componendas políticas, pero bella, generosa y culta, amante del arte, capaz de alternar con los genios de la época, y siempre caritativa.  

 

Los amores de Paulina (hermana de Napoleón)

Quienes la malquerían la comparaban con Mesalina y es que era "una ninfomaniaca intensa, sexualmente insaciable". Necesitaba de muchos hombres y "necesitaba que le confirmaran constantemente que era arrebatadora".


 

 

ANTONIO CANOVA-MARMOL-

Paulina posó desnuda, recostada en una chaise-longue con una manzana en la mano.'Paulina Borghese como Venus de la Victoria', propiedad de la villa Borghese, que Canova definió como "la villa más hermosa del mundo".


Barbara Villiers o Palmer amante del rey Carlos II

 (Duquesa de Cleveland)  

Hija única del noble caballero Williams Villiers (2º Vizconde de Grandison) y de la noble dama Mary Bayning. En el otoño de 1643 su padre muere a causa de una herida de batalla, dejando a su esposa e hija en difíciles circunstancias. Villiers era considerado en ese entonces, como una de las mujeres más hermosas de la corte; sin embargo, su carencia de fortuna reducían las posibilidades de casarse. Su primer romance serio, fue con Philip Stanhope (2º Conde de Chesterfield), la relación no prosperó porque él estaba comprometido con una joven rica. El 14 de abril de 1659 se casó con Roger Palmer en contra de los deseos de su familia. En 1662 se separaron, pero no se divorciaron. En ese mismo año nació su primer hijo. A pesar de que seguía casada, en 1660 se convirtió en la amante de el rey Carlos II.

 

El rey reconoció como suyos, a 5 de los 6 hijos de Bárbara. Bárbara Villers tenía como gran enemigo a Edward Hyde, primer conde de Clarendon. Él era uno de los consejeros más importantes del rey. Para 1662, ella tenía más influencia en la corte que la misma reina, y con regularidad había peleas fuertes entre las dos mujeres. En diciembre de 1663, Bárbara anunció su conversión al catolicismo, aún no se sabe cuales fueron sus razones. Los historiadores creen que fue para consolidar su posición con el rey o para atraer a un futuro marido católico, en caso de que el rey decidiera abandonarla. Bárbara era famosa por su extravagancia. Era promiscua y sabía usar su influencia sobre el rey para su propia beneficio. Sin embargo, esto condujo eventualmente a su caída. En junio de 1670, el rey le concedió el título de Baronesa de Nonsuch, Condesa de Southampton y Duquesa de Cleveland. Para ese entonces, Bárbara al igual que el rey, tenía otros amantes; incluyendo el acróbata Jacob Pasillo y su primo segundo John Churchill. Poco después, el rey la echó completamente de su lado y tomó a Nell Gwynne como su más nueva favorita. Para 1676 viajó a París con sus cuatro niños más jóvenes. En 1705 Palmer muere, y ella se casó con Roberto Feilding. Murió en 1709 después de sufrir hidropesía.

 

  Carlota la esposa de Maximiliano l emperador de México

 

Maximiliano, precisaremos, del Príncipe con sangre de los Habsburgo perteneciente al Imperio Austriaco, que era uno de los imperios más importantes del momento. El matrimonio fue puramente por interés económico, pues Maximiliano necesitaba desesperadamente el dinero para pagar las deudas de la construcción de un castillo en Trieste en la costa del Adriático cuyo nombre seria Miramar.

El 27 de julio de 1857 se celebró la boda de la Princesa Carlota de Bélgica con el Archiduque Maximiliano de Austria. El matrimonio civil se llevó a cabo en el Salón Azul del Palacio Real de Bruselas. La novia apareció con un traje de seda blanco bordado en oro y un velo inmenso, obra de las encajeras de Bruselas, que caía en ondulados pliegues coronado con una diadema de azahares y diamantes. Iba del brazo de su padre, el Rey Leopoldo, quien iba enfundado en un uniforme de teniente general del Ejército Belga. Maximiliano iba vestido de almirante de la Armada Austriaca. Maximiliano y Carlota dejaron Bruselas y por vía fluvial a través del Danubio, llegaron a Viena en donde se presentaron a la archiduquesa Sofía, la madre de Maximiliano, quien los recibió en el puerto de Linz. La archiduquesa se mostró encantada de ver tan feliz a la joven pareja; consideró a Carlota como una muchacha inteligente digna de su hijo y le pareció que su figura radiante y saludable sería muy apropiada para la maternidad.

Sin embargo Maximiliano ya no estaba tan enamorado de Carlota, o quizás nunca lo había estado. Admiraba su inteligencia y muchas veces seguía sus consejos, pero no le atraía como mujer. Cuando los monárquicos mexicanos le ofrecieron a Maximiliano el trono de México, Carlota le dio una inmediata bienvenida al proyecto. Era la oportunidad que esperaba para escapar de la tediosa vida en Miramar y para que ella y Maximiliano ocuparan el lugar que creían merecer. Ambos dedicaron gran parte de su tiempo a leer y estudiar todo sobre México, país que estaba dividido por la guerra civil y las ideas religiosas. Carlota, empañado su juicio crítico por la ambición, estaba convencida que Maximiliano debía de aceptar la corona de México que Napoleón y los mexicanos le ofrecían; Maximiliano, sin embargo, dudaba.

La madre del Archiduque, la archiduquesa Sofía, se oponía a la aventura mexicana. Durante una visita a Viena, Carlota no se separó de sus esposo, temiendo que su suegra pudiera convencerlo de no aceptar la corona.

 

 

El 12 de junio Maximiliano y Carlota hicieron su entrada solemne en la ciudad de México en un lujoso carruaje y se les dio un ostentoso recibimiento. El Palacio Nacional fue la primera residencia de la pareja imperial. Posteriormente Maximiliano escogió el Castillo de Chapultepec como residencia y mandó trazar un camino que le conectase a la ciudad (el actual Paseo de la Reforma), que se llamó originalmente "Paseo de la Emperatriz".
 

 

El emperador Maximiliano de Habsburgo, y su esposa la emperatriz Carlota en 1864 decidieron establecer su residencia oficial en el castillo de Chapultepec.

 

El Imperio se había derrumbado después de sólo tres años. El presidente de México Benito Juárez aprobó la ejecución de Maximiliano I en 1867 decidida por un Tribunal Militar. Las últimas palabras del depuesto Emperador sobre su esposa fueron: "¡Pobre Carlota!". Unos meses antes se le había notificado que Carlota estaba enferma, pero sin detallar los síntomas. El estado mental de Carlota siguió siendo pobre.

Mientras la enfermedad de Carlota progresó, su paranoia se fortalecía. Permaneció profundamente enamorada de su marido. Moriría 60 años después de su esposo, el 19 de enero de 1927, víctima de una pulmonía. Sigue siendo considerada como una figura romántica y trágica, víctima de la política mundial y el sexismo de su época. Sus restos reposan en la cripta de la Iglesia de Laeken, lejos de los restos mortales de su marido, que descansan en la Cripta Imperial de la Iglesia de los Capuchinos en Viena.  Existe la teoría de que la causa de la locura de Carlota fue debido a la ingesta de la seta teyhuinti, se dice que Carlota fue con una herbolaria de la Ciudad de México a la cual le pidió ayuda para poder concebir. Llevaba oculta su identidad con un velo, pero la herbolaria, partidaria de Benito Juárez, la reconoció. Al teyhuinti se le conoce como “la carne de los dioses“, se emplea en soluciones muy diluidas, como un tónico, porque a concentraciones altas puede producir un estado de locura permanente.

HECHOS CURIOSOS

  Carlota y Maximiliano disponían de aposentos y camas separadas y cada vez fue menos frecuente la visita del emperador a las habitaciones de su cónyuge. Por otro lado, pronto surgieron rumores de infidelidades de Maximiliano, fascinado por las jóvenes mexicanas. Además, la pareja no había tenido un hijo que pudiese heredar el imperio. Fue por ello, por lo que Maximiliano se decidió a apadrinar y educar en palacio a uno de los hijos del que fuese el emperador Agustín I de México. Este hecho afectó mucho a Carlota, que vio cómo cada vez su esposo se distanciaba más de ella, llegando incluso a serle imposible visitar las habitaciones de su esposo. Fue por ello, por lo que Maximiliano fue privándola de participación de la política, aislándola cada vez más a un ámbito privado.

 Maximiliano era afeminado y  hacia entrar a sus amantes por una puerta lateral del castillo de Chapultepec.  Como Maximiliano y Carlota no tuvieron hijos, y  Maximiliano sabía perfectamente que nunca los tendría, había formado el proyecto de adoptar a dos nietos del emperador Agustín de Iturbide. Se convino, pues, que a la muerte de Maximiliano subiría al trono Agustín de Iturbide, el nieto del emperador del mismo nombre o su primo Salvador. Carlota con ese hecho no se sintió nada bien acusándose de no0 haber podido dar herederos. Entonces entró en depresión.

 Maximiliano- contrajo la sífilis en un crucero sexual que hizo en un yate por el Brasil, y luego llevó esta enfermedad a su adoradora esposa Carlota de Bélgica.

 El 18 de enero de 1868 el cuerpo de Maximiliano de Habsburgo descansa al lado de sus ancestros en la cripta imperial de la Iglesia de los Capuchinos en Viena luego de ser ejecutado.

Amante de Luis XIV de Francia.

Louise Françoise de La Baume Le Blanc

(duchesse de La Vallière)

(Tours, 6 de agosto de 1644 - París, 7 de junio de 1710)

 

Nacida en 1644 en Manoir de la Vallière, en Tours, la joven Luisa François pasó su infancia en el castillo de Blois en el que su padre estaba al servicio de Gastón de Orleans. En 1661, entró al servicio, como dama de compañía, en la Casa de Enriqueta de Inglaterra, primera esposa de Felipe de Francia (1640 – 1701), hermano del rey. La aproximación entre Luisa y Luis XIV se realizó por medio de la estrategia: el rey debía fingir que la cortejaba para que la Corte no interviniera en el idilio que nacía entre ellos. Luisa tenía 17 años y se dice que ya amaba, en secreto, al rey desde que llegó a la Corte. El juego se convirtió en realidad y el rey hizo de Luisa su primera favorita. La unión, bien conocida por todos, pese a ser llevada con suma discreción, provocó las protestas de los devotos de la Corte y de sus predicadores, como Bossuet. El rey, muy creyente hasta entonces, se negó a comulgar desde 1663. Tras el fallecimiento de Ana de Austria en 1666, Luis XIV declaró públicamente su unión con Luisa. En este momento llegó a la Corte la joven y hermosa Françoise Athénaïs de Rochechouart de Mortemart, conocida más tarde como la marquesa de Montespan .

 El rey, subyugado por esta "belleza que debe ser mostrada a todos los embajadores", intentó convertirla en su amante. El comienzo de esta relación que se sitúa, aproximadamente, alrededor de la campaña de Flandes, en 1666, es el principio del fin de la favorita real. La sublime Athénaïs se convirtió en la favorita titular. En mayo de 1667, el rey concedió a las tierras de Vaujours el rango de ducado y se las ofreció a su antigua amante. Todos opinaron que este era el regalo de la desgracia. Empezó entonces un período de cohabitación con las dos amantes, Luis XIV deseaba que Luisa se quedara a su lado, aunque sólo se vieran de tarde en tarde; y Luisa, con la esperanza de reconquistar el corazón del rey al que no había dejado de amar, soportó todas las humillaciones a las que la sometió la nueva favorita, bien conocida por su mordacidad y causticidad. En 1670, Luisa, tras una larga y grave enfermedad, volvió a sus antiguas costumbres religiosas y redactó unas conmovedoras Reflexiones sobre la misericordia de Dios. Aconsejada por Bourdaloue y Bossuet, y después de una partida fallida, Luisa se retiró de la Corte en abril de 1647 y profesó en el convento de las Grandes Carmelitas del arrabal de Saint-Jacques. Su marcha produjo mucha expectación, especialmente a causa de las excusas públicas que Luisa tuvo que dirigir a la reina. Poco tiempo después pronunció sus votos perpetuos haciéndose llamar Luisa de la Misericordia. Murió en 1710 después de 36 años de vida religiosa.

Tuvieron cuatro hijos, de los cuales sólo sobrevivieron dos que serían legitimados:

Rosamunda Clifford

(1150-1176.), amante del rey Enrique II de Inglaterra.

 

 A menudo llamada "La bella Rosamunda " o "La Rosa del Mundo", fue famosa por su belleza y por ser amante del rey , desde que lo conoció en una campaña en Gales en 1165 hasta la muerte de ella en 1176. Se sabe poco sobre ella, aunque en algunos libros sobre Leonor de Aquitania, la mujer de Enrique, se discute sobre su persona. Las leyendas sobre su vida son muchas y hay pocos hechos que se sepa con seguridad que son ciertos. La historia de que Leonor, celosa de ella, trató de envenenarla, es falsa, al igual que la leyenda que dice que Enrique construyó un pabellón de caza en Woodstockm para ella y lo rodeó de un jardín que era un laberinto (el "Arco de Rosamunda", que fue derruido cuando se construyó el Palacio de Blenheim). Durante la era isabelina, historias que contaban que había sido asesinada por Leonor de Aquitania, fueron haciéndose más y más populares, pero eran completamente falsas. Se sabe que entró en la vida de Enrique cuando Leonor estaba embarazada de su último hijo, Juan. También se sabe que Leonor dio a luz a su hijo en el castillo de Beaumont en lugar de en Woodstock. Se especula que aún habiendo planeado dar a luz en Woodstock, al final rehusó hacerlo para no encontrarse allí con Rosamunda. Tampoco se sabe con certeza si Rosamunda permaneció recluida en Woodstock mientras Enrique defendía sus posesiones continentales o si en cambio viajó con él como miembro de su casa. En realidad, los dos no pudieron haber pasado juntos más de la cuarta parte del tiempo entre 1166 y 1176. En general, los historiadores están de acuerdo en que el carácter de Rosamunda era opuesto al de Leonor, y en que Enrique y Rosamunda seguramente compartieron una profunda historia de amor. Su relación terminó cuando ella se retiró como monja a Godstow, cerca de Oxford, en 1176.

La Reina y Rosamunda

La familia de Rosamunda y Enrique pagaron para que su tumba estuviese en el coro del la iglesia del convento de Godstow y para que las monjas la cuidaran. Se convirtió en un lugar santo muy popular hasta 1191, dos años después de la muerte de Enrique. Hugo de Lincoln, obispo de Lincoln, en una visita a Godstow, vio la tumba de Rosamunda cerca del altar, cubierta de flores y velas, lo que demuestra que la gente del lugar todavía rezaba allí. El obispo, llamándole "ramera" a Rosamunda, ordenó que sus restos fueran desalojados de la iglesia y enterrados fuera, para que la religión cristiana no fuera despreciada y se conviertiese en un aviso para otras mujeres, que con ese ejemplo se abstendrían de relaciones ilícitas y adúlteras. Las monjas llevaron la tumba al cementerio, donde pudo ser visitada hasta su destrucción por la Disolución de los Monasterios, promulgada por Enrique VIII de Inglaterra. Los restos de Priorato de Godstow todavía permanecen allí y están abiertos al público. Muchos historiadores concluyeron que lo más probable era que Rosamunda hubiera tenido un sólo hijo de Enrique pero no se puede identificar ni calcular su fecha de nacimiento. Algunos escritores modernos, incluida Alison Weir, creen que Rosamunda no tuvo ningún hijo; pero no queda claro que esto signifique que nunca hubiera dado a luz o que ninguno de sus hijos hubiera sobrevivido. La leyenda atribuye a Rosamunda dos de los hijos ilegítimos favoritos de Enrique: Godofredo Plantagenet, Arzobispo de York (1151-1212), y Guillermo de Longespée, Conde de Salisbury, (1176-1226). Enrique y Rosamunda se conocieron sobre el año 1166 y su relación duró hasta 1176. Godofredo y Rosamunda serían por lo tanto de la misma edad aproximadamente, así que seguramente fuera hijo de Ykenai, otra amante de Enrique. La maternidad de Guillermo de Longespée fue un misterio durante muchos años pero la verdad se descubrió al encontrar cartas emitidas por él que contenían referencias a "Comitissa Ida, mater mea" (Brandestoke Cartulary, 1979). Ahora se sabe que esta Ida era Ida, Condesa de Norfolk.

 

Alfonso XIII y la princesa inglesa

 Victoria Eugenia de Battenberg

Otra boda por amor que acabó muy mal fue la que se dio entre el rey español Alfonso XIII y la princesa inglesa Victoria Eugenia de Battenberg. Victoria Eugenia Julia Ena de Battenberg (Castillo de Balmoral, Escocia 24 de octubre de 1887 - Lausana, Suiza, 15 de abril de 1969), fue una princesa británica, nieta de la reina Victoria de Inglaterra, que se convirtió en reina consorte de España por su matrimonio con el rey Alfonso XIII. Era la abuela paterna del actual monarca español Juan Carlos I. En 1905, la princesa asistió a una fiesta organizada por su tío, Eduardo VII dada en honor de Alfonso XIII de España. El monarca español empezó a cortejar a la joven a pesar de la oposición existente ante un posible matrimonio. La reina María Cristina, madre de Alfonso XIII, no era partidaria de esta unión dados los oscuros orígenes de la línea Battenberg, además Victoria Eugenia ostentaba únicamente el título de Alteza Serenísima, que la reina María Cristina consideraba de rango inferior. Por otra parte, los antecedentes de hemofilia de la familia Battenberg tampoco agradaban a la reina.

 Alfonso XIII - Victoria -

Alfonso se enamoró como un colegial de la rubia inglesita y aún a sabiendas que la muchacha portaba el gen de la hemofilia insistió en casarse. Esgrimió todos los argumentos posibles incluso la primera boda por amor de su padre Alfonso XII con la tísica Ma. Mercedes de Orléans-y logró llevar al altar a su amada. Un atentado con bomba en el día de la boda pareció ser un mal presagio para el enlace de Alfonso XIII con su adorada Victoria Eugenia. El 31 de mayo de 2008 se cumplieron ciento dos años de los esponsales regios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg y de la bomba que, lanzada contra la carroza real por el anarquista Mateo Morral, causa 23 muertos y un centenar de  heridos. Los Reyes salen casados  de san Jerónimo el Real e ilesos del regicidio de la calle Mayor. El matrimonio tuvo un total de siete hijos, cinco varones y dos mujeres.

Cuando nacieron los hijos hemofílicos de la pareja, Alfonso XIII canallescamente echó la culpa a su esposa y la relación se dañó a tal punto que acabaron viviendo separados.

Victoria Eugenia murió en Lausana el 15 de abril de 1969. Fue enterrada en la capilla del Sacre Coeur de Lausana. El 25 de abril de 1985, la Casa Real trasladó sus restos a España que reposan en el Monasterio de El Escorial cerca de los de su esposo Alfonso XIII y los de sus hijos Alfonso, Jaime y Gonzalo.

 

LOS AMANTES DE TERUEL 

Esta es la leyenda de LOS AMANTES DE TERUEL, por la que se conoce a esta ciudad más que por ninguna otra cosa. Dicen que esta historia ocurrió hace mucho, mucho tiempo, a principios de siglo XIII. Diego Martínez de Marcilla e Isabel de Segura pertenecían a familias adineradas de la localidad, eran vecinos y estaban enamorados  desde que eran pequeños. Cuando fueron mayores de edad, Diego solicitó al padre de Isabel su mano, pero él se la negó alegando su escasez de fortuna al tener un hermano mayor que heredaría a su padre. Ambos se llevaron una gran decepción. Así las cosas, Diego pidió a Isabel un plazo de espera en el que confiaba lograr la riqueza necesaria para que su padre diera el consentimiento a la boda. Isabel le concedió cinco años, y Diego partió a la guerra, que era la mejor forma, y casi la única, de ganar plata con rapidez. Combatió en la batalla de elas Navas de Tolosa contra los almohades. Mientras el padre de Isabel, que se llamaba don Pedro Segura, aprovechó la ausencia de Diego para intentar que su hija aceptara otros pretendientes. Ella sin embargo, fiel a la promesa y rechazó a todos. El tiempo pasó, e Isabel seguía sin noticias de Diego. Cumplido el plazo, apremiada por su padre y por el miedo a quedarse sola, Isabel, con gran pesar, acabó casándose con un vecino de Teruel. Al poco regresó Diego, cargado de gloria y riquezas. Pero Isabel ya pertenecía a otro hombre. Diego, desesperado, se reunió con su amada para despedirse, rogándole un beso. Isabel se lo negó invocando su honestidad y, tras intentarlo en vano por segunda vez, Diego cayó muerto de repente. Enterado el marido de lo ocurrido, decidió llevar el cuerpo sin vida de Diego a la puerta de su casa, donde al amanecer lo descubrió su padre. Tras el sobresalto, y hundido de dolor, dispuso el entierro de su hijo en la Iglesia de San Pedro. En el transcurso de la celebración, dicen que el cuerpo inanimado de una dama cubierta e irreconocible atravesó la Iglesia y llegó hasta él. Se reclinó, descubrió su cara y lo besó con ternura. Cuando iba a comenzar el entierro, algunos asistentes fueron a apartarla y vieron que era Isabel Segura, quien no obedecía a los ruegos para que se retirase porque estaba muerta. La familia de Don Diego se doblegó a la violencia de aquel amor, tendieron a Isabel junto a su amado, celebraron por ambos el funeral, y juntos fueron sepultados para eterna memoria de aquel amor y para aviso de padres que cierran los ojos y el corazón al amor de sus hijos.

 

 

Pancho Ramírez & La Delfina: un amor de leyenda



El fue un líder indiscutido en Entre Ríos, donde lo llamaban El Supremo. Los orígenes de ella eran tan inciertos como seguras su valentía, su belleza y su audacia. Vivieron un romance en el que no faltó ninguno de los ingredientes propios de los grandes mitos pasionales, incluida la muerte trágica del héroe.

 

 

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