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Si
existen dos temas universales para el ser humano son el amor y la muerte.
Inevitables, temidos, inescrutables...
GRANDES AMORES...
MUJERES ESPECIALES...
Los
monarcas concertaban matrimonios con princesas de otras naciones para
engrandecer sus poderes. Pero no siempre predominaban los intereses, a veces
el amor rompía barreras. En el caso de Eduardo IV casado con Elizabeth
Woodville, una plebeya, por amor, el escándalo se propagó por toda Europa.
Ya cuando su nieto Enrique VIII contrajo matrimonio con cuatro mujeres que
no eran de sangre real, semejante hecho pasó casi desapercibido. Lo que
llamó más la atención es que Enrique se casó con la mayor parte de sus
esposas por amor, totalmente fuera de las normas. Se podría decir, que de
cierta forma había razones políticas en medio de tales uniones. Dentro de la
corte existían diversas facciones que intentaban beneficiarse a través de
los matrimonios de su monarca. Normalmente las negociaciones para los
matrimonios reales tardaban a menudo muchos años hasta que se finalizaban.
Por lo general, comenzaban durante la infancia de uno o ambos contrayentes.
El cortejo real consistía en cartas formales con declaraciones de amor,
regalos simbólicos, generalmente joyas.

AMOR... curiosidades
Juana ... la loca ...
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Juana, apodada más tarde "La Loca", fue hija de los
Reyes Católicos
de
España. Nació en Toledo en 1479 con un destino muy claro: vivir y morir
de amor. Cuando cumplió 16 años se casó con
Felipe de Austria,
hijo de Maximiliano. La boda, que en principio fue por conveniencia
política, terminó siendo por pasión. Los jóvenes, nada más verse,
supieron lo que era la atracción.
De hecho, hubo dos bodas. Una primera, más modesta, porque Felipe,
apodado
"El Hermoso"
quería consumar de una vez el matrimonio. Otra, más tarde, digna de un
matrimonio real. El amor que Juana le profesaba a su marido era enorme.
Sin embargo, la joven era contestada con engaños. El matrimonio no pudo
cambiar el gusto por los escarceos amorosos que tanto le gustaban a
Felipe, y que tanto molestaban a ella. A pesar de los ataques de celos
de ésta y de las continuas discusiones, la pareja tuvo seis hijos. |
La
muerte de sus dos hermanos, sucesores al trono, dejó a Juana al poder del
país. Esta situación hizo que la pareja tuviera que viajar por toda España.
En estos viajes los celos destrozaban a Juana. Sufría tremendas depresiones,
y la respuesta de su marido volvía a ser los engaños. Sin embargo, la locura
real de esta mujer llegó cuando su marido, después de jugar a pelota, se
tomó un refresco y murió, según versiones oficiales, de pulmonía. Juana
estaba embarazada de nuevo y no quería enterrar a su marido. El amor, un
amor loco, la llevó a deambular por España con el féretro de su marido a
cuestas. Viajaba de noche y se hospedaba en lugares donde ninguna otra mujer
podía acceder. Su problema mental se hizo patente entonces. "La Loca" como
pasó a la historia, en vez de recibir ayuda especializada, fue internada en
Tordesillas. No quiso asearse nunca, ni cambiar sus negros ropajes. En 1555
Juana murió cubierta de llagas por las condiciones infrahumanas en las que
pasó el resto de su vida. El amor acabó con ella.


Sissi y Francisco José

La
madre del emperador
Francisco José
había pensado en Elena, la hermana de
Sissi,
como esposa de su hijo. Sin embargo, poco antes de la boda, el emperador
se enamoró perdidamente una de las hijas de
Ludovica y
Maximiliano de Baviera,
pero no era Elena, la mayor. Era Sissi, la pequeña. El amor entre los
jóvenes fue tan fuerte que Francisco José se personó ante su madre y
rechazó la aspirante a esposa que ésta le había seleccionado. Dijo que
se casaría con una de las hermanas, pero que la elegida era Sissi.
La vida del
matrimonio, muy enamorado al principio, fue agitado y turbulento.
La propia Sissi rompía con muchas de las normas de la corte: paseaba
sola por la calle, comía sin guantes, bebía cerveza en lugar de vino, se
codeaba Las discusiones con el emperador fueron empeorando, y la culpa
la solía tener la madre de Francisco José que no comprendía la rebeldía
de la joven.
La
respuesta a tanta discusión fue un viaje por toda Europa como si se tratase
de una plebeya. Pero los malos comentarios sobre ella no vinieron por el
viaje, sino por sus compañías. Pero el amor entre la pareja quedó patente en
numerosas situaciones, cuando después de largas temporadas Francisco José
iba en su busca.
Lo malo es que ella era un personaje que despertaba la curiosidad y los
rumores de todo el mundo. Su belleza, y también su arte para resolver los
problemas políticos que su marido no sabía llevar a cabo, la hacían tener
muchos admiradores, pero también, más de un enemigo. Uno de esos enemigos
fue una anarquista que fue el que finalmente robó la vida a una emperatriz,
que hizo de su vida, un cuento de hadas.

Catalina Howard quinta esposa del rey Enrique VIII fue decapitada...
Joven,
bonita pero poco inteligente,
quinta esposa del glotón rey inglés
Enrique VIII
, fue una mujer que venia
de amante en amante desde los 13 años, antes de contraer nupcias con el
monarca. Era prima de
Ana Bolena
, quien fuera segunda esposa del rey. Ya
vivía maritalmente con Tomás Culpepper, pero su familia la obligó a
casarse con el avejentado Enrique, quien estaba tan infatuado con ella
que le llamaba
Rosa Sin Espinas.
Catalina
Howard |
Enrique se interesó por ella cuando
estaba buscando la anulación de su boda con
Ana de Cleves.
Era uno de los diez vástagos de Lord Howard, un hijo segundo. El rey
se casó con ella 19 días después de anular su boda anterior.Vivieron
felices por 14 meses, hasta que uno de los cortesanos acusó a la
reina de tener un romance con otro hombre. Como prueba le entregó al
rey una serie de apasionadas cartas que supuestamente Catalina le
había escrito a sus amantes. Ahora se sabe, sin embargo, que la
pobre Catalina apenas podía escribir su propio nombre!
El 11 de febrero de 1542, el
Parlamento aprobó una ley que consideraba traición que una mujer
no casta se casara con un rey. Dos días después era decapitada en
la Torre de Londres. |
Cuenta la leyenda que un
día, mientras Enrique VIII asistía a misa en el palacio de Hampton Court,
su quinta esposa,
Catherine Howard,
logró escapar de sus aposentos, donde había sido encerrada hasta que el
rey, quien la acusaba de adulterio, decidiera su destino. La joven llegó
a la carrera hasta la puerta de la capilla; pero no tuvo oportunidad de
pedir clemencia al monarca. Los guardias la detuvieron y la arrastraron
de vuelta a sus dependencias mientras imploraba a gritos el perdón de su
marido. Un
grupo de científicos británicos realizó una investigación sobre la
supuesta presencia de fantasmas y espíritus en el antiguo castillo de
Hampton Court, a las afueras de Londres y que perteneció al sanguinario
rey Enrique VIII. Durante muchas generaciones,
la población británica creyó que el fantasma de Catherine
Howard, la quinta esposa del Enrique VIII y quien murió
también como
Ana Bolena decapitada en 1542 en la Torre de Londres, continúa apareciendo en las
escaleras del famoso palacio inglés.

Lucrecia Borgia perteneció a la familia mas corrupta de la historia
Lucrecia Borgia
perteneció a la familia italiana (de origen español) más corrupta de la
historia. A ella particularmente se le ha considerado culpable de asesinatos
por envenenamiento, de incesto y muchas otras atrocidades. Sin embargo,
tenía un carácter dual, pues por momentos se pensaba que era la mujer más
casta, y por otros el vivo demonio. La historia no se ha decidido sobre cuál
posición tomar, pues las atrocidades que se le adjudican no están
comprobadas.
A los
11 años
ya la habían comprometido dos veces, pero los acuerdos fueron anulados por
Rodrigo. Cuando éste se convirtió en Papa, la casó con
Giovanni Sforza,
señor de Pesaro,
en busca de una alianza con la poderosa familia feudal que reinaba en la
Lombardía y Milán.
Lucrecia mantenía relaciones con su padre o con su hermano.

Su padre era el
cardenal Rodrigo Borgia, quien después sería el
Papa Alexánder VI
y su madre Vanozza Cattanei,
amante de
Alejandro VI, por lo que Lucrecia es hija
ilegítima, aunque él la reconoció dándole su apellido (Borgia) y la utilizó
en todas sus intrigas.
A Lucrecia
su padre la fue prometiendo sucesivamente a distintos nobles desde que tenía
diez años y fue rompiendo esos compromisos según su conveniencia. Lucrecia
lo quiso con el amor de un padre y acabó teniéndole miedo.
Alejandro VI
era famoso por su tacañería y su riqueza. Celebró con una corrida de toros
en el corazón de Roma la toma de Granada por las tropas cristianas. Amó a
los mujeres con un vigor que le hizo acreedor del sobrenombre del ‘más
carnal de los hombres’. Tuvo, al menos, nueve hijos de tres amantes. Tuvo
cuatro hijos con una noble romana, Vanozza Catenei; los dos más famosos
fueron César y Lucrecia Borgia. La última mujer de este hombre fue
Julia Farnesio, tenía 15 años cuando él ya era sexagenario.
Cuando le nombraron
Papa se instaló en el Vaticano con toda su familia y dicen que allí se
celebró la boda de su hija Lucrecia, actuando de anfitriona su joven amante
Julia Farnesio. No nos sorprende, por tanto, la pésima reputación con que ha
pasado a la historia la casa nobiliaria de los Borgia, cuyo apellido evoca
por sí solo los más abominables pecados, la más desenfrenada lujuria, y los
crímenes más espantosos.
En el final de su vida Lucrecia
devastada por la tristeza, se enclaustró en un convento por un tiempo.
Luego, regresó con su marido. En 1519,
después del nacimiento de su quinto hijo, que sobrevivió unos días, Lucrecia
murió de fiebre puerperal, siendo la digna esposa del Duque de Ferrara,
después de haber sido acusada de incesto y de varios asesinatos por
envenenamiento, bajo las órdenes de su padre y su hermano. Sus
contemporáneos no vieron en Lucrecia
Borgia sino una princesa utilizada por el padre y el hermano
para componendas políticas, pero bella, generosa y culta, amante del arte,
capaz de alternar con los genios de la época, y siempre caritativa.


Los
amores de Paulina (hermana de Napoleón)
Quienes la
malquerían la comparaban con Mesalina y es que era "una ninfomaniaca
intensa, sexualmente insaciable". Necesitaba de muchos hombres y "necesitaba
que le confirmaran constantemente que era arrebatadora".

ANTONIO CANOVA-MARMOL-
Paulina posó
desnuda, recostada en una chaise-longue con una manzana en la mano.'Paulina
Borghese como Venus de la Victoria', propiedad de la villa Borghese, que
Canova definió como "la villa más hermosa del mundo".


Barbara Villiers
o Palmer amante del rey Carlos II
(Duquesa de Cleveland)
Hija única del
noble caballero
Williams Villiers
(2º Vizconde de Grandison) y de la noble dama
Mary Bayning. En
el otoño de
1643 su padre
muere a causa de una herida de batalla, dejando a su esposa e hija en
difíciles circunstancias. Villiers era considerado en ese entonces, como
una de las mujeres más hermosas de la corte; sin embargo, su carencia de
fortuna reducían las posibilidades de casarse. Su primer romance serio,
fue con
Philip Stanhope
(2º Conde de Chesterfield), la relación no prosperó porque él estaba
comprometido con una joven rica. El
14 de abril de
1659 se casó con
Roger Palmer en
contra de los deseos de su familia. En
1662 se
separaron, pero no se divorciaron. En ese mismo año nació su primer
hijo. A pesar de que seguía casada, en
1660 se convirtió
en la
amante de el rey
Carlos II.
El rey
reconoció como suyos, a 5 de los 6 hijos de Bárbara. Bárbara Villers
tenía como gran enemigo a
Edward Hyde, primer conde de Clarendon.
Él era uno de los consejeros más importantes del rey. Para
1662, ella tenía
más influencia en la corte que la misma reina, y con regularidad había
peleas fuertes entre las dos mujeres. En diciembre de
1663, Bárbara
anunció su conversión al
catolicismo, aún
no se sabe cuales fueron sus razones. Los historiadores creen que fue
para consolidar su posición con el rey o para atraer a un futuro marido
católico, en caso de que el rey decidiera abandonarla. Bárbara era
famosa por su extravagancia. Era promiscua y sabía usar su influencia
sobre el rey para su propia beneficio. Sin embargo, esto condujo
eventualmente a su caída. En junio de
1670, el rey le
concedió el título de Baronesa de Nonsuch, Condesa de Southampton y
Duquesa de Cleveland. Para ese entonces, Bárbara al igual que el rey,
tenía otros amantes; incluyendo el acróbata Jacob Pasillo y su primo
segundo
John Churchill.
Poco después, el rey la echó completamente de su lado y tomó a
Nell Gwynne como
su más nueva favorita. Para
1676 viajó a
París con sus
cuatro niños más jóvenes. En
1705 Palmer
muere, y ella se casó con
Roberto Feilding.
Murió en
1709 después de
sufrir
hidropesía.

Carlota
la esposa de Maximiliano l emperador de México
Maximiliano, precisaremos, del Príncipe con sangre de los Habsburgo
perteneciente al Imperio Austriaco, que era uno de los imperios más
importantes del momento. El matrimonio fue puramente por interés económico,
pues Maximiliano necesitaba desesperadamente el dinero para pagar
las deudas de la construcción de un castillo en Trieste en la costa
del Adriático cuyo nombre seria Miramar.
El 27 de julio de 1857
se celebró la boda de la Princesa Carlota de Bélgica con el
Archiduque Maximiliano de Austria. El matrimonio civil se llevó a
cabo en el Salón Azul del Palacio Real de Bruselas. La novia
apareció con un traje de seda blanco bordado en oro y un velo
inmenso, obra de las encajeras de Bruselas, que caía en ondulados
pliegues coronado con una diadema de azahares y diamantes. Iba del
brazo de su padre, el Rey Leopoldo, quien iba enfundado en un
uniforme de teniente general del Ejército Belga. Maximiliano iba
vestido de almirante de la Armada Austriaca. Maximiliano y Carlota
dejaron Bruselas y por vía fluvial a través del Danubio, llegaron a
Viena en donde se presentaron a la archiduquesa Sofía, la madre de
Maximiliano, quien los recibió en el puerto de Linz. La archiduquesa
se mostró encantada de ver tan feliz a la joven pareja; consideró a
Carlota como una muchacha inteligente digna de su hijo y le pareció
que su figura radiante y saludable sería muy apropiada para la
maternidad.
Sin embargo
Maximiliano ya no estaba tan enamorado de Carlota, o quizás nunca lo
había estado. Admiraba su inteligencia y muchas veces seguía sus
consejos, pero no le atraía como mujer. Cuando los monárquicos
mexicanos le ofrecieron a Maximiliano el trono de México, Carlota le
dio una inmediata bienvenida al proyecto. Era la oportunidad que
esperaba para escapar de la tediosa vida en Miramar y para que ella
y Maximiliano ocuparan el lugar que creían merecer. Ambos dedicaron
gran parte de su tiempo a leer y estudiar todo sobre México, país
que estaba dividido por la guerra civil y las ideas religiosas.
Carlota, empañado su juicio crítico por la ambición, estaba
convencida que Maximiliano debía de aceptar la corona de México que
Napoleón y los mexicanos le ofrecían; Maximiliano, sin embargo,
dudaba.
La madre del Archiduque, la archiduquesa Sofía, se oponía a la
aventura mexicana. Durante una visita a Viena, Carlota no se separó
de sus esposo, temiendo que su suegra pudiera convencerlo de no
aceptar la corona.


El 12 de junio
Maximiliano y Carlota hicieron su entrada solemne en la ciudad de
México en un lujoso carruaje y se les dio un ostentoso recibimiento.
El Palacio Nacional fue la primera residencia de la pareja imperial.
Posteriormente Maximiliano escogió el Castillo de Chapultepec como
residencia y mandó trazar un camino que le conectase a la ciudad (el
actual Paseo de la Reforma), que se llamó originalmente "Paseo de la
Emperatriz".

El
emperador Maximiliano de Habsburgo,
y su esposa la
emperatriz Carlota
en 1864
decidieron establecer su residencia oficial en el castillo de Chapultepec.
El Imperio se
había derrumbado después de sólo tres años. El presidente de México Benito
Juárez aprobó la ejecución de Maximiliano I en 1867 decidida por un Tribunal
Militar. Las últimas palabras del depuesto Emperador sobre su esposa fueron:
"¡Pobre Carlota!". Unos meses antes se le había notificado que Carlota
estaba enferma, pero sin detallar los síntomas. El estado mental de Carlota
siguió siendo pobre.
Mientras la
enfermedad de Carlota progresó, su paranoia se fortalecía. Permaneció
profundamente enamorada de su marido. Moriría 60 años después de
su esposo, el
19 de enero de
1927, víctima de una
pulmonía.
Sigue siendo considerada como una figura romántica y trágica, víctima de la
política mundial y el sexismo de su época. Sus restos reposan en la cripta
de la Iglesia de
Laeken, lejos de los
restos mortales de su marido, que descansan en la
Cripta Imperial de la
Iglesia de los Capuchinos en
Viena.
Existe la teoría de que la causa de la locura de Carlota fue debido a la
ingesta de la
seta teyhuinti, se
dice que Carlota fue con una
herbolaria de la
Ciudad de México a la
cual le pidió ayuda para poder concebir. Llevaba oculta su identidad con un
velo, pero la herbolaria, partidaria de Benito Juárez, la reconoció. Al
teyhuinti se le conoce como “la carne de los dioses“, se emplea en
soluciones muy
diluidas, como un
tónico, porque a
concentraciones altas puede producir un estado de
locura
permanente.
HECHOS CURIOSOS
Carlota y Maximiliano disponían de aposentos y camas separadas y cada vez
fue menos frecuente la visita del emperador a las habitaciones de su
cónyuge. Por otro lado, pronto surgieron rumores de infidelidades de
Maximiliano, fascinado por las jóvenes mexicanas. Además, la pareja no había
tenido un hijo que pudiese heredar el imperio. Fue por ello, por lo que
Maximiliano se decidió a apadrinar y educar en palacio a uno de los hijos
del que fuese el emperador
Agustín I
de México. Este hecho afectó mucho a Carlota, que vio cómo cada vez su
esposo se distanciaba más de ella, llegando incluso a serle imposible
visitar las habitaciones de su esposo. Fue por ello, por lo que Maximiliano
fue privándola de participación de la política, aislándola
cada vez más a un ámbito privado.
Maximiliano
era afeminado y hacia entrar a sus amantes por
una puerta lateral del castillo de Chapultepec.
Como Maximiliano y Carlota no tuvieron hijos, y
Maximiliano sabía perfectamente que nunca los
tendría, había formado el proyecto de adoptar a dos
nietos del emperador Agustín de Iturbide. Se
convino, pues, que a la muerte de Maximiliano
subiría al trono Agustín de Iturbide, el nieto del
emperador del mismo nombre o su primo Salvador.
Carlota con ese hecho no se sintió nada bien
acusándose de no0 haber podido dar herederos.
Entonces entró
en depresión.
Maximiliano-
contrajo la sífilis en un crucero sexual que hizo en
un yate por el Brasil, y luego llevó esta enfermedad
a su adoradora esposa Carlota de Bélgica.
El
18 de enero de 1868 el cuerpo de Maximiliano de
Habsburgo descansa al lado de sus ancestros en la
cripta imperial de la Iglesia de los Capuchinos en
Viena luego de ser ejecutado.


Amante
de
Luis XIV de Francia.
Louise
Françoise de La Baume Le Blanc
(duchesse de La Vallière)
(Tours,
6 de agosto de
1644 -
París,
7 de junio de
1710)
Nacida en 1644 en
Manoir de la Vallière,
en Tours, la joven Luisa François pasó su infancia en el castillo de Blois
en el que su padre estaba al servicio de
Gastón de Orleans. En
1661, entró al servicio, como dama de compañía, en la Casa de
Enriqueta de Inglaterra,
primera esposa de
Felipe de Francia
(1640 – 1701), hermano del rey. La aproximación entre Luisa y Luis XIV
se realizó por
medio de la estrategia: el rey debía fingir que la cortejaba para que la
Corte no interviniera en el idilio que nacía entre ellos. Luisa tenía 17
años y se dice que ya amaba, en secreto, al rey desde que llegó a la Corte.
El juego se convirtió en realidad y el rey hizo de Luisa
su primera favorita. La
unión, bien conocida por todos, pese a ser llevada con suma discreción,
provocó las protestas de los devotos de la Corte y de sus predicadores, como
Bossuet.
El rey, muy creyente hasta entonces, se negó a comulgar desde 1663. Tras el
fallecimiento de
Ana de Austria
en 1666, Luis XIV declaró públicamente su unión con
Luisa. En este momento llegó a la Corte la joven y hermosa
Françoise Athénaïs de Rochechouart de Mortemart,
conocida más tarde como la marquesa de
Montespan
.

El
rey, subyugado por esta "belleza que debe ser mostrada a todos los
embajadores", intentó convertirla en su amante. El comienzo de esta relación
que se sitúa, aproximadamente, alrededor de la campaña de
Flandes, en
1666,
es el principio del fin de la favorita real. La sublime Athénaïs se
convirtió en la favorita titular. En mayo de 1667, el rey concedió a las
tierras de Vaujours el rango de ducado y se las ofreció a su antigua amante.
Todos opinaron que este era el regalo de la desgracia. Empezó entonces un
período de cohabitación con las dos
amantes, Luis XIV deseaba que Luisa se
quedara a su lado, aunque sólo se vieran de tarde en tarde; y Luisa, con la
esperanza de reconquistar el corazón del rey al que no había dejado de amar,
soportó todas las humillaciones a las que la sometió la nueva favorita, bien
conocida por su mordacidad y causticidad. En 1670, Luisa, tras una larga y
grave enfermedad, volvió a sus antiguas costumbres religiosas y redactó unas
conmovedoras Reflexiones sobre la misericordia de Dios. Aconsejada
por
Bourdaloue
y Bossuet, y después de una partida fallida, Luisa se retiró de la Corte en
abril de 1647 y profesó en el convento
de las Grandes Carmelitas del arrabal de Saint-Jacques.
Su marcha produjo mucha expectación, especialmente a causa de las excusas
públicas que Luisa tuvo que dirigir a la reina. Poco tiempo después
pronunció sus votos perpetuos haciéndose llamar Luisa de la Misericordia.
Murió en 1710 después de 36 años de vida religiosa.
Tuvieron cuatro hijos,
de los cuales sólo sobrevivieron dos que serían legitimados:

Rosamunda Clifford
(1150-1176.), amante del rey Enrique II de Inglaterra.
A
menudo llamada "La bella Rosamunda " o "La Rosa del Mundo", fue famosa por
su belleza y por ser amante del rey , desde que lo conoció en una campaña en
Gales en 1165 hasta
la muerte de ella en 1176. Se sabe poco sobre ella, aunque en algunos libros
sobre
Leonor de Aquitania,
la mujer de Enrique, se discute sobre su persona. Las leyendas sobre su vida
son muchas y hay pocos hechos que se sepa con seguridad que son ciertos. La
historia de que Leonor, celosa de ella, trató de envenenarla, es falsa, al
igual que la leyenda que dice que Enrique construyó un pabellón de caza en
Woodstockm para ella y lo rodeó de un jardín que era un laberinto (el "Arco
de Rosamunda", que fue derruido cuando se construyó el
Palacio de Blenheim).
Durante la
era isabelina,
historias que contaban que había sido asesinada por Leonor de Aquitania,
fueron haciéndose más y más populares, pero eran completamente falsas. Se
sabe que entró en la vida de Enrique cuando Leonor estaba embarazada de su
último hijo,
Juan. También se sabe
que Leonor dio a luz a su hijo en el castillo de
Beaumont en lugar de
en
Woodstock. Se
especula que aún habiendo planeado dar a luz en Woodstock, al final rehusó
hacerlo para no encontrarse allí con Rosamunda. Tampoco se sabe con certeza
si Rosamunda permaneció recluida en Woodstock mientras Enrique defendía sus
posesiones continentales o si en cambio viajó con él como miembro de su
casa. En realidad, los dos no pudieron haber pasado juntos más de la cuarta
parte del tiempo entre 1166 y 1176. En general, los historiadores están de
acuerdo en que el carácter de Rosamunda era opuesto al de Leonor, y en que
Enrique y Rosamunda seguramente compartieron una profunda historia de amor.
Su relación terminó cuando ella se retiró como monja a
Godstow, cerca de
Oxford, en 1176.

La Reina
y Rosamunda
La
familia de Rosamunda y Enrique pagaron para que su tumba estuviese en el
coro del la iglesia del convento de Godstow y para que las monjas la
cuidaran. Se convirtió en un lugar santo muy popular hasta 1191, dos años
después de la muerte de Enrique.
Hugo de Lincoln,
obispo de
Lincoln, en una
visita a Godstow, vio la tumba de Rosamunda cerca del altar, cubierta de
flores y velas, lo que demuestra que la gente del lugar todavía rezaba allí.
El obispo, llamándole "ramera" a Rosamunda, ordenó que sus restos fueran
desalojados de la iglesia y enterrados fuera, para que la religión cristiana
no fuera despreciada y se conviertiese en un aviso para otras mujeres, que
con ese ejemplo se abstendrían de relaciones ilícitas y adúlteras. Las
monjas llevaron la tumba al cementerio, donde pudo ser visitada hasta su
destrucción por la Disolución de los Monasterios, promulgada por
Enrique VIII de Inglaterra.
Los restos de Priorato de Godstow todavía permanecen allí y están abiertos
al público. Muchos historiadores concluyeron que lo más probable era que
Rosamunda hubiera tenido un sólo hijo de Enrique pero no se puede
identificar ni calcular su fecha de nacimiento. Algunos escritores modernos,
incluida Alison Weir, creen que Rosamunda no tuvo ningún hijo; pero no queda
claro que esto signifique que nunca hubiera dado a luz o que ninguno de sus
hijos hubiera sobrevivido. La leyenda atribuye a Rosamunda dos de los hijos
ilegítimos favoritos de Enrique:
Godofredo Plantagenet, Arzobispo de York
(1151-1212), y
Guillermo de Longespée, Conde de Salisbury,
(1176-1226). Enrique y Rosamunda se conocieron sobre el año 1166 y su
relación duró hasta 1176. Godofredo y Rosamunda serían por lo tanto de la
misma edad aproximadamente, así que seguramente fuera hijo de Ykenai, otra
amante de Enrique. La maternidad de Guillermo de Longespée fue un misterio
durante muchos años pero la verdad se descubrió al encontrar cartas emitidas
por él que contenían referencias a "Comitissa Ida, mater mea" (Brandestoke
Cartulary, 1979). Ahora se sabe que esta Ida era Ida, Condesa de Norfolk.

Alfonso XIII y
la princesa inglesa
Victoria Eugenia de Battenberg
Otra boda
por amor que acabó muy mal fue la que se dio entre el rey español Alfonso
XIII y la princesa inglesa Victoria Eugenia de Battenberg.
Victoria Eugenia Julia
Ena de Battenberg (Castillo
de Balmoral,
Escocia
24 de octubre de
1887 -
Lausana,
Suiza,
15 de abril de
1969), fue una
princesa británica, nieta de la reina
Victoria de Inglaterra,
que se convirtió en reina consorte de
España por su
matrimonio con el rey
Alfonso XIII. Era la
abuela paterna del actual monarca español
Juan Carlos I.
En
1905, la princesa
asistió a una fiesta organizada por su tío,
Eduardo VII dada en
honor de
Alfonso XIII de España.
El monarca español empezó a cortejar a la joven a pesar de la oposición
existente ante un posible matrimonio.
La reina
María Cristina,
madre de Alfonso XIII, no era partidaria de esta unión dados los oscuros
orígenes de la línea Battenberg, además Victoria Eugenia ostentaba
únicamente el título de Alteza Serenísima, que la reina María Cristina
consideraba de rango inferior. Por otra parte, los antecedentes de
hemofilia
de la familia Battenberg tampoco agradaban a la reina.

Alfonso
XIII - Victoria -
Alfonso se
enamoró como un colegial de la rubia inglesita y aún a sabiendas que la
muchacha portaba el gen de la
hemofilia insistió en
casarse. Esgrimió todos los argumentos posibles incluso la primera boda por
amor de su padre Alfonso XII con la tísica Ma. Mercedes de Orléans-y logró
llevar al altar a su amada. Un atentado con bomba en el día de la boda
pareció ser un mal presagio para el enlace de Alfonso XIII con su adorada
Victoria Eugenia. El 31 de mayo de 2008 se cumplieron ciento dos años de los
esponsales regios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg y de la
bomba que, lanzada contra la carroza real por el anarquista Mateo Morral,
causa 23 muertos y un centenar de heridos. Los Reyes salen casados de san
Jerónimo el Real e ilesos del regicidio de la calle Mayor. El matrimonio
tuvo un total de siete hijos, cinco varones y dos mujeres.
Cuando
nacieron los hijos hemofílicos de la pareja, Alfonso XIII canallescamente
echó la culpa a su esposa y la relación se dañó a tal punto que acabaron
viviendo separados.
Victoria Eugenia
murió en Lausana el
15 de abril de
1969. Fue enterrada
en la capilla del Sacre Coeur de Lausana. El
25 de abril de
1985, la
Casa Real trasladó
sus restos a
España que reposan en
el
Monasterio de El Escorial
cerca de los de su esposo Alfonso XIII y los de sus hijos Alfonso, Jaime y
Gonzalo.

LOS
AMANTES DE TERUEL

Esta es la leyenda de LOS
AMANTES DE TERUEL, por la que se conoce a esta ciudad más que por ninguna
otra cosa. Dicen que esta historia ocurrió hace mucho, mucho tiempo, a
principios de siglo XIII. Diego Martínez de Marcilla e Isabel de Segura pertenecían a familias
adineradas de la localidad, eran vecinos y estaban enamorados desde que eran pequeños. Cuando fueron mayores de edad, Diego
solicitó al padre de Isabel su mano, pero él se la negó alegando su escasez
de fortuna al tener un hermano mayor que heredaría a su padre. Ambos se
llevaron una gran decepción. Así las cosas, Diego pidió a Isabel un plazo de espera en el que confiaba
lograr la riqueza necesaria para que su padre diera el consentimiento a la
boda. Isabel le concedió cinco años, y Diego partió a la guerra, que era la
mejor forma, y casi la única, de ganar plata con rapidez. Combatió en la
batalla de elas Navas de Tolosa contra los almohades. Mientras el padre de
Isabel, que se llamaba don Pedro Segura, aprovechó la ausencia de Diego para
intentar que su hija aceptara otros pretendientes. Ella sin embargo, fiel a
la promesa y rechazó a todos.
El tiempo pasó, e Isabel seguía sin noticias de Diego. Cumplido el plazo,
apremiada por su padre y por el miedo a quedarse sola, Isabel, con gran
pesar, acabó casándose con un vecino de Teruel.
Al poco regresó Diego, cargado de gloria y riquezas. Pero Isabel ya
pertenecía a otro hombre. Diego, desesperado, se reunió con su amada para
despedirse, rogándole un beso. Isabel se lo negó invocando su honestidad y,
tras intentarlo
en vano por segunda vez, Diego cayó muerto de repente. Enterado el marido de
lo ocurrido, decidió llevar el cuerpo sin vida de Diego a la puerta de su
casa, donde al amanecer lo descubrió su padre. Tras el sobresalto, y hundido
de dolor, dispuso el entierro de su hijo en la Iglesia de San Pedro.
En el transcurso de la celebración, dicen que el cuerpo inanimado de una
dama cubierta e irreconocible atravesó la Iglesia y llegó hasta él. Se
reclinó, descubrió su cara y lo besó con ternura. Cuando iba a comenzar el
entierro, algunos asistentes fueron a apartarla y vieron que era Isabel
Segura, quien no obedecía a los ruegos para que se retirase porque estaba
muerta.
La familia de
Don Diego se doblegó a la violencia de aquel amor, tendieron a Isabel junto
a su amado, celebraron por ambos el funeral, y juntos fueron sepultados para
eterna memoria de aquel amor y para aviso de padres que cierran los ojos y
el corazón al amor de sus hijos.

Pancho
Ramírez & La
Delfina: un amor de leyenda
El fue
un líder indiscutido en Entre Ríos, donde lo
llamaban El Supremo. Los orígenes de ella eran tan
inciertos como seguras su valentía, su belleza y su
audacia. Vivieron un romance en el que no faltó
ninguno de los ingredientes propios de los grandes
mitos pasionales, incluida la muerte trágica del
héroe.

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