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El
amor es un motor
fundamental de los hombres. La mayoría de los casos se
remonta a unos siglos atrás. Pero las historias de amor son sencillamente
extravagantes. Algunas de ellas fueron tan apasionadas que acabaron
dramáticamente. Otras, sin embargo, tuvieron un final feliz.
La historia da cuenta de que
muchos de los grandes imperios han sido producto de casamientos o
matrimonios hechos en las mesas familiares para que en un futuro ambos
contrayentes se desposen, aunque más adelante cada quien tenga sus amoríos,
sus propios placeres, sus propios seguidores y su propia idiosincrasia. Los
maridos de las damas de alta cuna eran elegidos por sus padres o otros
parientes varones de la familia. Muy pocos hombres y mujeres tenían el
privilegio de escoger sus propias parejas. Los matrimonios eran concertados
por razones políticas, para cimentar alianzas, unir riquezas, por tierras,
status y para forjar lazos entre las dos familias. La idea de casarse por
amor era considerada absurda y extraña.
Las bodas reales eran contratadas en vistas de las ventajas políticas,
militares y comerciales. A veces sucedía que la pareja jamás se había visto
hasta el mismo día de contraer matrimonio. El matrimonio entre niños no era
algo desconocido. Fue el caso de Ricardo de Shrewsbury, duque de York (hijo
de Eduardo IV) que a la corta edad de 4 años se casó con Ana de Mowbray de
cinco. La edad habitual era catorce años. Nadie cuestionaba la procreación
en tan temprana edad, ya que las expectativas de vida de una mujer en
aquellos tiempos era alrededor de treinta años.
AMOR
... curiosidades
Bodas Reales

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Algunos reyes se han casado con su amantes y otros han
tenido grandes amantes...
(Estas mujeres eran mucho más importantes que las
propias reinas, cuya razón de ser era únicamente la de
aportar herederos a la corona).
¿Y
las reinas? La mayoría toleraba la situación, pues no
les quedaba remedio. Algunas, a lo sumo, si tenían algún
ascendiente sobre sus hijos se desquitaban del desprecio
a la muerte de sus maridos, pero casi todas debían
soportar la cercanía de las amantes, e incluso
admitirlas como parte de su séquito personal. Más de una
las aceptaba de buen grado.

Alice Keppel
|
Amante
pública de Eduardo VII ,hijo de la
reina Victoria.
Alice Keppel, una
ambiciosa hija de aristócratas, casada con el
también aristocrático
Sr. Keppel,
era conocida por engañar a su marido de forma
habitual, aunque su
affair
con Eduardo
VII
fue, sin duda, el más importante de su vida.
En su época, Alice, que creció en un castillo
escocés y se casó a los 22 años con el hijo del
Conde de Albemarle, George Keppel, conmocionó a la
sociedad eduardiana al quedarse embarazada de tres
hombres distintos. Tuvo dos hijas, Violeta
Trefusis,
hija de
Lord
Grimthorpe,
diseñador del Big Ben, y Sonia, que se suponía
hija
del Príncipe de Gales,
de quien recibía montañas de regalos. La noticia de
su tercer embarazo causó gran revuelo cuando salió a
la luz. Jamás se supo quién era el padre. Alice
perdió el niño.
Alice Keppel,
fue una
amante pública de
Eduardo VII , hijo de la
reina
Victoria
.
Dicen que Alice nunca
quiso al Rey, pero sacó de él grandes joyas y una
vida llena de lujos y de influencia política y
social. Ella fue la madre de
Violet Trefusis,
una escritora conocida por sus escandalosas y
volátiles relaciones homosexuales con la famosa
Vita Sackville-West.
Alice Keppel
Las
amantes de Eduardo VII de Inglaterra
han pasado a la historia porque fueron muchas y muy
famosas. El no reinó hasta los 59 años (su madre, la
reina Victoria,
se mantuvo en el trono hasta su muerte a los 81
años), y el entonces príncipe de Gales vivió con
gran abandono y placer su vida.
Fue
muy enamorado y amante de mujeres de la importancia
de
Lady
Randolph Churchill
(madre de
Winston Churchill);
Daisy Greville,
la bella condesa de Warwick; la actriz
Sarah Bernhardt
y la
bailarina
La Bella Otero
,
aunque los grandes amores de su vida fueron tres: la
famosa actriz
Lily Langtry,
la
socialite
Alice Keppel
y la millonaria
Agnes Keyser.

Eduardo VII
|
Cuando
el rey
Eduardo VII
estaba
muriendo, en 1910, la magnánima
reina Alejandra
Alexandra de
Dinamarca
(la que era sorda y sufría mucho por ello,
porque nadie quería admitir la enfermedad que
tenía),
mandó llamar a la amante del rey,
Alice Keppel.
Alice llevó una
vida discreta después de la muerte del Rey,
viviendo en Sri Lanka por un tiempo, rodeada
de su familia, entre ellas su hija
Sonia,
la abuela de
Camilla Shand Parker Bowles
,
que todos decían era hija del Rey.
|
HECHOS
CURIOSOS
Tuvieron su historia, y su historia
fue la matriz de otra historia.
La
bisabuela de Camilla Shand, convertida en Parker
Bowles
era
Alice Keppel.
Camilla Shand, se caso con el príncipe de Gales
Carlos, heredero de la corona británica,
luego de quedar viudo de la princesa Diana
.....
El tatarabuelo de Carlos era Eduardo VII,
lo que convertiría a Carlos y a Camilla en parientes
muy cercanos.
Keppel murió a los 76 años, sin imaginar que
su bisnieta Camilla Parker-Bowles sería una de las
pocas amantes que llegarían a casarse con su
príncipe azul.
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Marquesa de Maintenon
Contrajo matrimonio con Luis XIV
|
En
1684, cuando hacia un año de la muerte de su esposa,
Luis XIV
se casó en secreto con Françoise d'Aubigné,
marquesa de Maintenon.
"Françoise
D'Aubigné, proveniente de la baja nobleza, nació en 1635
en una cárcel. Sin embargo, le esperaba un destino
extraordinario: ser la mujer del hombre más poderoso de
su tiempo. Muy joven se casó a los 17 años con un poeta
de cuarenta años, Paul
Scarron.
Este tenía un salón muy conocido frecuentado
por varios famosos de la época. En los salones a
Françoise llamó la atención de los nobles que los
visitaban. Bella, inteligente, fina y virtuosa (sólo se
permitió una única aventura amorosa después de
enviudar), logró que sus nuevos amigos la presentaran en
la corte. A los 25 años enviuda de el poeta. De su
matrimonio gano el arte de agradar y conservo buenas
relaciones.

Luis XIV
el rey sol
|
Luis XIV amaba a las mujeres como un hombre goloso y
dominante. En medio de hermosas mujeres, elegantes,
ingeniosas y capaces de mantener una brillante
conversación, el soberano se abandonaba a los
placeres del ingenio y de la seducción. Las más
bellas damas se convertían en el mejor ornato de su
corte y consistían en el principal atractivo de ésta
para los foráneos.
Louise de La Baume-Le Blanc, Duquesa de La Vallière,
fue la
primera "maîtresse-en-titre" (amante oficial) y
madre de 6 de sus bastardos,
sucediendo María Mancini y a la Duquesa de Orléans,
de la que era dama de honor, aunque fue la primera
en adquirir rango de Favorita Oficial del Rey.
Tras
sus iniciales aventuras con María Mancini, sobrina
del cardenal-duque Julio Mazarino, y con su cuñada
Enriqueta-Ana de Inglaterra, duquesa de Orléans,
Luis XIV pasó de mantener relaciones secretas en
vida de su madre, a mantenerlas abiertamente a ojos
de todos y en oficializar sus adulterios sucesivos. |

marquesa de Maintenon
Françoise d'Aubigné (1635-1719), la Viuda Scarron,
luego Marquesa de Maintenon, ya era una distinguida
anfitriona de la alta sociedad parisina antes de
convertirse en la aya de los bastardos del Rey y de
su amiga la Marquesa de Montespan, a la cual
reemplazaría como amante. Al final, Luis XIV la
desposó secretamente al poco de fallecer la reina
Maria-Teresa de Austria
en 1683.
Los
historiadores suponen que alrededor de 1674,
Françoise d'Aubigné cedió a los avances del Rey,
convirtiéndose en su amante secreta a espaldas de la
Marquesa de Montespan. Loca de celos, la Montespan
inició una encarnizada lucha contra esa rival,
sometiéndola a toda clase de humillaciones hasta
que, con ánimo de justicia, el Rey convirtió a
Françoise d'Aubigné en marquesa de Maintenon.
 |
Con la
edad, Luis XIV buscaba la tranquilidad y la paz en un
matrimonio estable. Junto a ella, Luis se volvió devoto,
cumpliendo puntualmente con sus deberes religiosos. Se
sabe que fue la única mujer a la cual acordó su total
confianza y gustaba escuchar sus consejos (aunque en su
mayoría, siempre mantenía su independencia en los
asuntos de Estado). A partir de aquella fecha, el
monarca vivió maritalmente con ella y dispuso que se
instalase en el 1er piso de palacio, contiguos a los
suyos propios, y nunca volvió a tener escarceos amorosos
con terceras.
HECHOS
CURIOSOS
La
malignidad y las astucias femeninas le inquietaban tanto
que se prohibió a si mismo hablar de "cosas importantes"
con sus amantes. Igual que el poeta La Fontaine,
estimaba que las mujeres eran incapaces de guardar un
secreto, tanto por ligereza y descuido que por ambición.
A la única mujer por la que sintió veneración, fue su
madre la reina Ana de Austria, sabedor que ésta le había
entregado una Corona restaurada, fuerte y poderosa,
aunque jamás cedió a sus ruegos en asuntos amorosos y
públicos. Su madre habría deseado que Luis adoptase una
conducta más formal en su vida matrimonial, en vez de
ofender a su esposa al mostrar públicamente a sus
amantes.
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Enrique IV,
Gabriela D´Éstreés
|
Hubo
una favorita real que siempre gozó del amor del
populacho: Gabriella D´Estreés, la marquesita de
Monceaux que fue la idolatrada querida del mejor
rey que tuvo Francia,
Enrique IV.
Tuvo 3 hijos del rey. Iba a ser la segunda esposa
pero falleció prematuramente a los 26 años de
edad.

Enrique
IV
|
Este máximo monarca que ha tenido Francia,
experimentó un flechazo violento cuando
conoció a Gabriela D´Éstreés, quien ya tenía
tras de sí un matrimonio fracasado y no muy
buena reputación. La pasión incandescente de
Enrique por Gabriela dio como fruto tres hijos
y si ella no se hubiera muerto de malparto en
1598. |
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Gabriella D´Estreés
En el sexto mes se le presentó un parto
prematuro. El médico en lugar de salvar la
vida de Gabriela más bien le aceleró la
muerte, sacando al bebé y dejando las
entrañas de la pobre mujer convertidas en un
sangriento aposento de locos. Gabriela murió
en abril de 1598 dejando a un Enrique ahogado
en llanto. Una muerte demasiado cruel para una
mujer cuya dulzura y bondad aún son
proverbiales en Francia..Quizás Enrique
hubiera hasta desafiado al papa por casarse
con ella.
 |
HECHOS CURIOSOS
Enrique, una vez que el matrimonio de Gabriela
fue disuelto en enero de 1597, dejó en manos de
ella a que lidiara con el Papa para conseguir la
disolución del matrimonio entre Margarita y él.
Gabriela a estas alturas ya se había hecho gran
amiga de
Margarita
de Valois
,
la primer esposa por la cual Enrique nunca
sintió amor.
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Madame
Jeanne Du Barry: La Favorita
|
Luis
XV
,
rey de Francia, había tenido muchas amantes y la
actitud de la corte ante esta realidad era
pragmática: si la favorita de turno no causaba
problemas ni afectaba los intereses del entorno del
rey, que Su Majestad se la llevara a la cama todo lo
que le viniese en ganas. Pero, si por el contrario,
se metía adonde no debía o pisaba pies demasiado
sensibles, pasaba automáticamente a la categoría de
prostituta de la peor calaña y todo el mundo se unía
detrás de un objetivo común: reemplazarla lo más
pronto posible. Para el caso, la tarea era ardua
porque el rey se mostraba bastante caprichoso a la
hora de elegir favoritas y sus gustos eran exóticos
al punto de llevarse al lecho regio a tres hermanas
por separado y a todas a la vez.
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Madame Jeanne Du Barry
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Luis XV
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Diana de
Poitiers
Diana
nació en 1499, hija de un alto noble francés , siendo
ya de muy joven admirada por su belleza y porte
natural. Sin embargo, para desilusión de sus
adversarios, su vida hasta los 40 años transcurrió en
la más completa oscuridad, sin escándalos ni sucesos
extraños. Se casó muy joven y se mantuvo fiel casi con
total seguridad hasta la muerte de su anciano esposo.
Sin embargo, con ello no queremos decir que nadie se
hubiera fijado en ella, de hecho, su posición en la
corte ya había despertado la admiración del monarca
Francisco I,
el cual se confesaba admirador secreto de Diana.

Enrique II,
Francia
Ella
indudablemente fue el gran amor de
Enrique II,
esposo de
Catalina de Medicis
, y le
llegó a perdonar infidelidades menores como cuando
ella sufrió un accidente de caballos y el Rey se
relacionó
con María
Fleming (Janet Stewart)
, una
bella escocesa de 20 años mas jóven que Diana,
institutriz de
María Estuardo
.
Janet Stewart
fue una hija ilegitima de james lV de Escocia, casada
con lord
Fleming.
Ella quedó embarazada por el rey
Enrique II
y le dio a luz un hijo ilegítimo Enrique de Valois o
de Angulema (1551-junio de 1586). También
Enrique ll tuvo un
romance con
Nicole de
Savigny, su maestra, una viuda de 17
años
disfrutando de un
período en el que el rey había
cortado su relación con su
amada favorita,
Diana.
Ellos
tienen un hijo ilegitimo :
Henry de Saint-Remi
de Valois.
La famosa
condesa
Jeanne de
la Motte-Valois,
principal personaje del
asunto del collar
de
María Antonieta
,
descendía de
Saint-Remi de Valois.

Diana
de Poitiers
HECHOS CURIOSOS
La
influencia de Diana abarcó a las hijas de su
amante, intrigando para que Claudia
se casara con el Duque de Lorena y Elizabeth con
el odioso Felipe II de España.
Es Diana a quien él le hace el amor bajo el mismo
techo en que Catalina duerme. Es Diana quien se
deja mimar en la cama del rey..Ellos
son espiados por la reina quien hizo dos agujeros
en el techo de la recámara real y quien atestigua
la pasión entre su esposo y su amante. Pero el
destino quiso que no fuera Francisco quien
encumbrara a Diana hasta los más altos puestos del
poder, sino su hijo Enrique,
el cual con apenas 10 años ya había fijado su
corazón y su alma en ella.

|

Pedro I de Portugal, apodado El Cruel
-
Inés
Pirez de Castro
|
Pedro
I, apodado El Cruel, fue Rey de Castilla y León,
nacido en Burgos en 1334, falleciendo en Montiel
(La Mancha) en 1369 era hijo de
Alfonso XI,
a quien sucedió en 1350. El comienzo de su reinado
estuvo marcado por la debilidad del poder real
frente a las facciones que se disputaban el poder.
En 1353
se concertó el
matrimonio del rey con
Blanca de Borbón
que falleció a los 25 años.
Fue un rey que
lloró amargas lágrimas cuando su propio padre
mandó a asesinar a la mujer de su vida, su segunda
consorte
Inés de Castro
,que
se caso a escondidas.

Inés
Pirez de Castro
|
Cuenta
la leyenda que
lloró de felicidad al llevarse a cabo la
ceremonia, y tuvo varios hijos con ella.
Sucedió entonces que Alfonso XI de Castilla
"el bravo", su padre, en complicidad con el
hijo mayor que Pedro había tenido con
Constanza,
que se llamaba
Fernando,
tramó la muerte de Inés.
Inés fue atrozmente eliminada delante de sus
chiquillos, dejando a su consorte hirviendo
de deseos de venganza. La muerte de Inés
ocasionó que
Pedro se alzara
contra su padre,
pero cuando a Pedro le tocó ceñirse la corona
de Portugal, quiso reivindicar el recuerdo de
su amada Inés. La hizo desenterrar, la vistió
con ricos ropajes y anillo de sello, y obligó
a sus nobles a que le rindieran pleitesía. |

Pedro
I, apodado El Cruel
HECHOS CURIOSOS
Pedro
nunca logró olvidarla. Poco antes de su muerte
Pedro pidió ser enterrado junto a ella en el
monasterio de Alcobaça. Hoy esa tumba es objeto de
peregrinación de los enamorados. "Inés" fue la
última palabra que pronunció el Rey Pedro que
murió después de gobernar diez años, cuando tenía
apenas treinta y siete.
|

Luisa
de La Vallière
|
Louise
Françoise de La Baume Le Blanc, duchesse de La
Vallière nacida en 1644 en
Manoir de la Vallière,
en Tours, la joven Luisa François pasó su infancia
en el castillo de Blois en el que su padre estaba
al servicio de
Gastón de Orleans.
En 1661, entró al servicio, como dama de compañía,
en la Casa de
Enriqueta de Inglaterra,
primera esposa de
Felipe de Francia
(1640 – 1701), hermano del rey.
La aproximación entre Luisa y
Luis XIV
se realizó
por medio de la estrategia, denominada por
entonces en
Francia,
del "paravent" (pantalla), es decir: el rey debía
fingir que la cortejaba para que la Corte no
interviniera en el idilio que nacía entre él y su
cuñada Enriqueta. Luisa tenía 17 años y se dice
que ya amaba, en secreto, al rey desde que llegó a
la Corte. El juego se convirtió en realidad y el
rey hizo de Luisa su primera favorita. La unión,
bien conocida por todos, pese a ser llevada con
suma discreción, provocó las protestas de los
devotos de la Corte y de sus predicadores, como
Bossuet.
El rey, muy creyente hasta entonces, se negó a
comulgar desde 1663. Luisa era
coja.
duchesse de La Vallière
Tuvieron cuatro hijos, de los cuales sólo
sobrevivieron dos que serían legitimados:
Maria Ana de Borbón, primera dama de Blois, casada
con Luis Armando I de Borbón-Conti y Luis de
Borbón, conde de Vermandois.
Tras el
fallecimiento de
Ana de Austria
en 1666, Luis XIV declaró públicamente su unión
con Luisa, lo cual ella deploró pues prefería, a
los fastos de la Corte, las demostraciones de
cariño en la intimidad. En este momento llegó a la
Corte la joven y hermosa
Françoise Athénaïs de
Rochechouart de Mortemart,
conocida más tarde como la marquesa de Montespan.
El rey, subyugado por esta "belleza que
debe ser mostrada a todos los embajadores",
intentó convertirla en su amante. El comienzo de
esta relación que se sitúa, aproximadamente,
alrededor de la campaña de
Flandes,
en
1666,
es el principio del fin de la favorita real. La
sublime Athénaïs se convirtió en la favorita
titular.
Luis XIV deseaba que Luisa se quedara a su lado,
aunque sólo se vieran de tarde en tarde; y Luisa,
con la esperanza de reconquistar el corazón del
rey al que no había dejado de amar, soportó todas
las humillaciones a las que la sometió la nueva
favorita, bien conocida por su mordacidad y
causticidad.
Una enfermedad la
hizo regresar a sus antiguas costumbres religiosas
y los consejos de
Bossuet,
que la había criticado como amante real, la
llevaron a ingresar en las carmelitas con el
nombre de Luisa de la Misericordia.
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Catalina II de Rusia (1729) o Catalina la grande.
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La zarina y sus amantes
Su
verdadero nombre fue Sophie Fredericke Auguste von Anhalt-Zerbst
, princesa de la dinastía Anhalt-Zerbst.
A los 16 años
contrajo matrimonio con el duque Pedro de Holstein, heredero al trono ruso,
quien solo le llevaba un año y era nieto de Pedro el grande.
Sofía-Federica-Augusta von Anhalt-Zerbst no era una gran
beldad, pero tenía tal encanto que conquistaba sin demasiada dificultad a
sus interlocutores, fuesen hombres o mujeres; enormemente curiosa y ávida
por aprender, gozaba del don del ingenio verbal, una de las más
reverenciadas virtudes del siglo XVIII, algo de coquetería y ansias de
agradar a los demás.

Catalina II
Se
dice que Catalina
II, la zarina era mujer de un gran apetito sexual y de tener a muchos
hombres que pasaban por su alcoba y que practicaba el acto sexual seis veces
al día y que mantuvo a ochenta amantes. Contrajo matrimonio con el gran duque
Pedro III, en 1745. Catalina tendría que soportar
más de 8 años de virginidad conyugal dado que Pedro estaba loco,
impotente y padecía de fimosis, lo cual le imposibilitaba
copular. Como descubrió Catalina esa misma noche, Rusia proporciona extraños
compañeros de cama. Pedro se acostó con las botas puestas, jugó con su
colección de muñecas durante más o menos una hora. Luego se dio la vuelta y se durmió.
Esta rutina continuó por nueve años, hasta que Pedro se mudó a su propio
cuarto también en ese lapso se opero de su problema. Pero entre los
cónyuges había odio. Unos años más tarde,
cuando fue encontrado muerto con signos de haber sido asesinado, se pensó
que Catalina podía ser en parte responsable.
|
A
lo largo de su largo reinado, DE 34 AÑOS,
Catalina tuvo numerosos amantes. su primer amante fue un
amigo intimo de su marido que duro 8 años con Saltikov.
Catalina II era
conocida por su apetito sexual y por sus numerosos amantes
masculinos. Ella misma hizo construir y decorar una estancia
secreta llena de pinturas y esculturas pornográficas, con escenas
incluyendo la violación, la pedofilia y la zoofilia. También se
encontraban consoladores gigantes, especialmente realizados por un
artesano que decoraba las iglesias. Sin embargo, la leyenda según
la cual habría fallecido tras hacerse penetrar por un caballo,
parece no tener fundamento. |
HECHOS CURIOSOS
En realidad,
Catalina II murió
tras sufrir un ataque al corazón en su trasalcoba. Se apagaría el 6 de
noviembre de 1796 sin haber recuperado el conocimiento.
Poco después de su muerte, fue enterrada en la
Catedral de Pedro y Pablo
en San Petersburgo.
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Catalina Mihailovna Dolgorukova
Algunos zares se han casado con su amantes
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Antes de
cumplirse un mes de la muerte de la zarina
María de Hesse-Darmstadt
se casó con el Zar
La
Princesa
Catalina Mihailovna Dolgorukova
(1847 –1922)
durante bastante tiempo fue amante del
Zar
Alejandro II de Rusia y más tarde su esposa con el título
de Princesa Yurievskaya.
Cuando, antes de cumplirse un mes de la muerte de la zarina
María de Hesse-Darmstadt (1880) esposa del zar
(con la que había
tenido ocho hijos)
Alejandro y Catalina contraen matrimonio (1880) y eran
ya padres de tres hijos (un cuarto hijo había muerto durante la
infancia).

Alejandro II
HECHOS CURIOSOS
Tras el asesinato de Alejandro II (1 de marzo de 1881) en
un atentado perpetrado por miembros de
Naródnaya Volia
hacen explotar una
bomba debajo de la carroza del zar
y
Alejandro pierde las piernas y muere desangrado.
Catalina entonces se convirtió en la viuda del zar.
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Catalina
Dolgoruky
|
Princesa
Catalina Mihailovna Dolgorukova, 14 de noviembre de 1847 – 15 de
febrero de 1922), fue hija del Príncipe
Miguel Dolgorukov
y de
Vera Vishnevskaya.
Durante bastante tiempo fue amante del
Zar
Alejandro II de Rusia
y más tarde su esposa con el título
de Princesa Yurievskaya.
Alejandro Nikolaievich Romanov era el hijo mayor del zar Nicolás I,
siendo bisnieto de la hermosa
Catalina la Grande.
Cuando, antes de cumplirse un mes de la muerte de la zarina
María de Hesse-Darmstadt
(8 de junio de 1880) esposa del zar
(con la que había
tenido ocho hijos)
Alejandro y Catalina contraen matrimonio (6 de julio de 1880) y eran
ya padres de tres hijos (un cuarto hijo había muerto durante la
infancia). Tras el asesinato de Alejandro II (1 de marzo de 1881) en
un atentado perpetrado por miembros de
Naródnaya Volia,
Catalina se convirtió en la viuda del zar.
Alejandro el zar
de pequeño siendo un muchacho de bellos ojos azules, cara de muñeca,
de buena silueta y muy amable, las criadas se desvivían por atenderlo.
Cuando llegó a la adolescencia, sus hormonas estallaron y se convirtió
en un redomado sensualista. Su primer amor fue una plebeya polaca
llamada Olga Kalinovskaya. También Alejandro cuando viajo a Inglaterra
y se entendió con una gordita muy vivaracha, su prima
Victoria de Kent,
destinada a ser la reina que más tiempo estuvo sentada en el trono
británico.
Cuando en
1838 el Zar
Alejandro Nikoláievich
viajó por Europa para encontrar una esposa, se enamoró de la princesa
María
de Hesse,
de 14 años de edad.
María conocía la infidelidad de su marido.

Catalina vio
por primera vez a
Alejandro II
cuando ella tenía doce años durante una visita del soberano a la
hacienda de su padre el Príncipe
Miguel Dolgorukov.
La muerte del príncipe padre de Catalina sumió a la familia en la
ruina, por ello el zar asumió los gastos de la educación de los cinco
pequeños príncipes Dolgorukov. Catalina y su hermana fueron enviadas
al
Instituto Smolny
para Nobles Doncellas en Sant Petersburgo, una escuela para jóvenes de
buena familia. El atractivo de la joven Catalina, de tan sólo 17 años,
llamó la atención del soberano, de 46 años. Con el tiempo Alejandro II
se la ingenió para nombrar a Catalina dama de honor de la zarina,
enferma de tuberculosis.
Catalina
y el Zar disfrutaban en mutua compañía, pero ella no quería ser una
más en su historial de amantes. Alejandro y Catalina entablan una
verdadera y estable relación amorosa. Según contó la propia Princesa
en sus memorias el Zar le dijo: “ Ya eres mi esposa secreta. Juro que
si alguna vez soy libre, me casaré contigo”. El Zar insistía en tener
a Catalina y sus hijos cerca de él, para ello alquiló una mansión en
San Petersburgo desde la que Catalina, con escolta policial, acudía
tres o cuatro veces por semana a los apartamentos. En febrero de 1876
Catalina dio a luz a su tercer hijo, Boris, en los apartamentos
privados del palacio. La relación contaba con la total
desaprobación de la familia imperial y de la corte. Catalina fue
acusada de intrigar para convertirse en zarina, de contaminar al zar
con sus ideas liberales y de asociarse con empresarios sin escrúpulos
con el ánimo de lucrarse. Algunos miembros de la familia imperial
temían que los ilegítimos hijos de Catalina desplazasen a los
legítimos herederos del Zar.
Alejandro
le escribía a Catalina fervientes cartas de amor y en cuanto tenía un
rato libre , la desnudaba para poder hacer dibujos eróticos de
ella. Por esta acción de forzar a sus dos mujeres a convivir "juntas
pero no revueltas" la sociedad rusa de entonces se escandalizó y el
zar fue objeto de muchas críticas amargas. En 1880 cuando se murió
María, ésta apenas estaba fría en su tumba cuando Alejandro se casó
con su querida, apenas conteniéndose tras 40 días de luto que obligaba
la ley.
Antes de su muerte la
Zarina Maria pidió conocer a los hijos de Catalina. El Zar le presentó
a sus dos hijos mayores, Jorge y Olga, a quienes ella besó y bendijo.
Los hijos de María miraban con resentimiento a sus hermanastros.
Catalina Dolgoruki no permitió que su posición de esposa debilitara la
pasión que compartía con el zar. Solía bailarle desnuda y posar para
sus cuadros eróticos, le leía poesía erótica hindú traducida al ruso y
le escribía cartas incendiarias.
Alejandro II fue muerto a causa de una bomba que lo hizo
saltar en pedazos. Catalina creyó volverse loca cuando le llevaron lo
poco que quedó de su apasionado esposo, y durante las exequias
fúnebres, ella colocó en el ataúd de su marido un mechón de su
cabello. Cuando abandonó Rusia para irse a vivir a dorado exilio en
París, Catalina Dolgoruki llevó consigo uno de los dedos destrozados
del Zar.
HECHOS CURIOSOS
Como los amantes se
escribían casi todos los días y la relación duró más de 14 años, existen
varios miles de cartas sobre la relación. La mayoría fue comprada por la
familia Rothschild, pero terminaron en los años 70 en el Archivo Estatal
de Rusia, a cambio del archivo de los Rothschild, que los rusos se
habían llevado a Moscú luego de la II Guerra Mundial. Las cartas se
cuentan hasta hoy entre los “documentos muy secretos”. En Rusia se
estima que las alegrías del amor “dañan la imagen” del zar Alejandro,
uno de los grandes reformadores en el trono ruso.
|

Bárbara Radziwill
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Reina de Polonia se casó
en secreto con Segismundo.
Barbara Radziwill (Radziwiłł)
nació en una familia noble en el año 1520. Su madre Bárbara Kola.
Como toda muchacha, sin duda, soñaba con un príncipe-caballero
guapo. Pero sus sueños no se realizaron. Se casó obligada con el
conde Stanislaw (Stanislaus/Estanislavo) Gasztold, representante
de una familia belarusa noble. El marido no apreció ni su
hermosura, ni su mente, ni otras virtudes. Mas este matrimonio no
fue duradero. En el año 1539 se puso de luto, murió su suegro y
poco después su suegra. Y luego durante tres años murieron su
padre y su marido. La viuda joven se trasladó a Vilna, donde al
cumplirse el tiempo de luto, frecuentaba con mucho gusto a los
bailes, que más a menudo pasaban en el castillo del Gran Duque Zygmunt
(Segismundo) August, hijo del Rey de
Rzecz Pospolita.

Al ver a Bárbara en un baile, Segismundo no pudo
olvidarla hasta su muerte. Para tener la posibilidad de encontrarse con
Bárbara sin dificultades Segismundo la designó una dama de honor de su
mujer, Elisabeth de Habsburgo, hija de Fernando I de Austria. Poco tiempo después de la muerte de
su mujer, Segismundo se casó en secreto con su amante. A la muerte
de su padre Segismundo I el Viejo (Zygmunt I Stary) en el año 1548, el
heredero del trono Segismundo II Augusto oficialmente anunció su
matrimonio. A pesar del rencor de su madre
Bona Sforza y grandes señores (magnates)
que exigían que anulara el matrimonio, el rey que hacía poco había
parecido ser muy débil y abúlico, fácil de influenciar, resultó muy
firme en su decisión. Quizás precisamente Bárbara lo ayudara a hacerse
un soberano verdadero. El primero de diciembre del 1550 fue coronada y
proclamada la reina de Polonia. Pero su felicidad no duró mucho. El 8 de
mayo del año siguiente murió de cáncer, según la versión oficial.
Es una versión posible que Bárbara fue envenenada por la madre de
Segismundo. La reina Bárbara fue enterrada en la ciudad de Vilno a la
iglesia de San Estanislao.
Segismundo se casó dos veces más, primero
con
Bárbara Radziwill
y después con la hermana de Isabel,
Catalina de Habsburgo,
pero no tuvo hijos.
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L a dulce
Bianca Lancia
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Bianca Lancia, última mujer del formidable emperador
Federico II
de Sicilia, comenzó sus días en su lecho como concubina, pero el erudito
monarca se enamoró tanto de ella que se casó con todas las de ley antes
de morir en 1250. Sin embargo, Federico celaba tanto a su rubia belleza
que en una ocasión la acusó de adulterio. Indignada, Bianca para
convencerle de su fidelidad le cortó un pezón del sonrosado buche.
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Federico
parece ser que contrajo matrimonio con Bianca en los últimos días de su
vida, probablemente para reconocer legítimamente a sus descendientes
Constanza, Manfredo, y, según algunas fuentes otra hija llamada Violante.
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Madame de Pompadour

Sin
embargo hubo una mujer que -al menos al principio- concitó el odio
unánime: Madame de Pompadour, amante de
Luis XV
.
Hasta entonces, las elegidas habían pertenecido a la Corte (e
incluso, a veces, a una misma familia: el propio Luis XV había amado
a tres hermanas), con lo que los beneficios que recibían sus adeptos
se limitaban a ese círculo íntimo. Pero los tiempos -y las
sociedades- cambian: una nueva clase, la burguesía, se había hecho
muy fuerte en el siglo dieciocho, y la elección de Madame de
Pompadour, hija de un hombre de negocios, no reflejó otra cosa que
ese ascenso. Durante
las dos décadas que vivió junto al rey supo afianzar su posición y
se convirtió en su mano derecha. |
No fue tanto compañera de placeres (por el contrario, ella misma
elegía doncellas para Luis) como confidente y consejera. Con los años
consiguió extender su influencia al gabinete de ministros y a la Corte.
No siempre propició medidas acertadas, pero -sin desmerecer la autoridad
real, pues Luis XV no era hombre de dejarse manejar- las veces que
intervino en asuntos políticos lo hizo en favor de la tolerancia. Su
mayor mérito fue lograr que la cultura y el arte fueran cuestión de
Estado. Consiguió mejores presupuestos, organizó concursos, protegió a
filósofos, escritores, plásticos y poetas.

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Madame Montespan
Montespan fue amante del rey durante varios años, hasta que sus
prácticas de brujería salieron a la luz y estalló un escándalo que
llevó a varios a la horca.

Su alteza consiguió mantenerla aparte del
proceso, pero comenzó a retacearle sus favores. Tuvo siete hijos de
Luis XIV
.
Para
conseguir los favores de Luis XIV, Madame de Montespan -una de las
más famosas cortesanas reales- fingió hacerse amiga de la favorita
de turno, mademoiselle de La Vallière, y lo conquistó.
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La Dulce Agnes Sorel

Agnes
Sorel, la primera mujer en ostentar el título de maitresse en
titre, fue la querida oficial de
Carlos VII,
llamado El Bienservido, posiblemente uno de los reyes más
pusilánimes y cobardes de la historia de Francia. Murió joven y
apenas se mantuvo al lado de Carlos VII durante siete años. Tenía
veintiún años cuando conoció al rey y éste se enamoró perdidamente
de ella. La dulce Agnes ha pasado a la historia como la primera de
las favoritas reales que influyó en la persona del rey mucho más
que la reina misma, y que según las crónicas era una joven dulce,
delicada, tierna y muy culta, al punto de ser casi una erudita.
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Otros amores...
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Leonor de Guzmán
Alfonso XI de
Castilla
Nació
entre ellos un amor que duraría toda la vida...Leonor
no era reina, pero recibía honores de reina, y se comportaba como tal.
Estuvo 20 años al lado del rey...
Uno de estos casos claros de trasgresión fue el
del monarca
castellano
Alfonso XI, el cual rechazando a su esposa
María de Portugal que el se caso a los 18 años,
eligió vivir con su concubina Leonor de Guzmán; la cual nunca ocultó
sino que la inmortalizó en diversas obras que perviven hasta nuestros
días. De esta relación surge la bastarda
dinastía Trastámara, común a las coronas
de Castilla y Aragón hasta los Reyes Católicos. Lo vivido por ésta
pareja fue conocido por toda
Europa y existe
sobrada
información
sobre su romance como para preguntarnos como fue permitida tal osadía
y contravención a lo políticamente correcto en una sociedad en la que
los valores
profesados por la
Iglesia
Católica.
Bellísima
mujer, que fue víctima de los celos de María de Portugal, esposa de
Alfonso XI, y explica cómo María ordenó su asesinato en Talavera de la
Reina, en venganza por los veinte años que había convivido con su
esposo.
Doña Leonor Núñez de
Guzmán nació en Sevilla en 1310, hija de un caballero castellano
llamado Pedro Núñez de Guzmán y de su esposa Juana Ponce de León
(biznieta de Alfonso IX de León).
Se casó con el caballero Juan de Velasco, aunque se quedó viuda muy
pronto en 1328. Poco tiempo después conoció en la corte Sevillana al
rey Alfonso XI, y al instante nació entre ellos un amor que duraría
toda la vida. El rey debió de amarla apasionadamente, y se cree que
fue correspondido en la misma medida. Cuando Leonor llevaba ya un
tiempo al lado del monarca, éste se caso por razones de Estado con la
princesa María de Portugal. Los novios eran primos hermanos, por esa
razón se necesitó una dispensa papal para realizar la boda. El
matrimonio con María no le hizo abandonar a su concubina, sino que
Alfonso mantuvo dos hogares diferentes al mismo tiempo. Con María tuvo
dos hijos, uno que murió, y otro que fue el heredero, don Pedro. Con
Leonor, la ilegítima, que era con quién compartía su vida, tuvo los
gemelos Enrique y Fadrique, en total fueron diez hijos. El rey Alfonso
vivía con ella públicamente y trataba igual a sus hijos bastardos que
a su hijo legítimo, Pedro. María de Portugal se vió siempre humillada
frente a su rival. Doña Leonor no se recataba en lucir su status
superior frente al de la reina legítima, que se veía siempre
despreciada y maltratada por los cortesanos. Leonor no era reina, pero
recibía honores de reina, y se comportaba como tal.

No era reina "de
derecho", pero lo era "de hecho". Desempeñó los papeles más relevantes
de las soberanas, el de intercesora ante el monarca, y el de madre de
los hijos del rey. Leonor era el modelo de madre, cuya preocupación
fundamental era velar por el bien de su prole. Su obsesión por tener
un gran patrimonio se debió principalmente a su deseo de dejar una
herencia significativa a cada uno de sus hijos. Sabía que sus
vástagos, como ilegítimos, no tenían derecho a heredar el trono. Su
padre les había asignado puestos relevantes, pero de ninguna forma
podría transmitir su reino a un hijo bastardo. Leonor temía por el
futuro de sus hijos en el momento que su padre faltara, y que
accediera al trono el heredero legítimo. Las relaciones entre las dos
familias habían sido esporádicas y carentes de cordialidad.
Alfonso trataba a
Leonor y sus vástagos como su verdadera familia, mientras tanto, la
reina María y su hijo estaban en un segundo plano. Desgraciadamente
Alfonso XI murió antes de cumplir los 40 años, contagiado por la peste
negra, cuando se encontraba cerca de Algeciras en 1350. A la muerte
del monarca fue coronado su hijo Pedro I, denominado más tarde por sus
enemigos con el sobrenombre de "El Cruel". Leonor temía por su vida,
pensó huir del reino, buscar un sitio para refugiarse, pero al final
no hubo manera de salvarse. Tras los funerales del rey, María la mandó
encerrar primero en el alcázar de Sevilla. Luego, la trasladaron a
Carmona y, por último, a Talavera de la Reina, donde, finalmente, en
1351 la asesinó un escudero de María, en venganza por las dos décadas
que había convivido con el rey. La conducta del rey Pedro y madre fue
una clara muestra de venganza por la frustración de tantos años. Uno y
otro actuaron de manera brutal y vengativa. Enrique, el mayor de los
hijos de Alfonso XI y Leonor, fue el fundador de la dinastía de los
Trastámara que se convirtió en rey de Castilla (con el nombre de
Enrique II) tras luchar contra su hermano, Pedro I, y vencerlo.
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