El amor es un motor fundamental de los hombres. La mayoría de los casos  se remonta a unos siglos atrás. Pero las historias de amor  son sencillamente extravagantes.  Algunas de ellas fueron tan apasionadas que acabaron dramáticamente. Otras, sin embargo, tuvieron un final feliz. La historia da cuenta de que muchos de los grandes imperios han sido producto de casamientos o matrimonios hechos en las mesas familiares para que en un futuro ambos contrayentes se desposen, aunque más adelante cada quien tenga sus amoríos, sus propios placeres, sus propios seguidores y su propia idiosincrasia. Los maridos de las damas de alta cuna eran elegidos por sus padres o otros parientes varones de la familia. Muy pocos hombres y mujeres tenían el privilegio de escoger sus propias parejas. Los matrimonios eran concertados por razones políticas, para cimentar alianzas, unir riquezas, por tierras, status y para forjar lazos entre las dos familias. La idea de casarse por amor era considerada absurda y extraña. Las bodas reales eran contratadas en vistas de las ventajas políticas, militares y comerciales. A veces sucedía que la pareja jamás se había visto hasta el mismo día de contraer matrimonio. El matrimonio entre niños no era algo desconocido. Fue el caso de Ricardo de Shrewsbury, duque de York (hijo de Eduardo IV) que a la corta edad de 4 años se casó con Ana de Mowbray de cinco. La edad habitual era catorce años. Nadie cuestionaba la procreación en tan temprana edad, ya que las expectativas de vida de una mujer en aquellos tiempos era alrededor de treinta años.
 

AMOR ... curiosidades

Bodas Reales

 

 

 

 

Algunos reyes se han casado con su amantes y otros han tenido grandes amantes...

(Estas mujeres eran mucho más importantes que las propias reinas, cuya razón de ser era únicamente la de aportar herederos a la corona).

¿Y las reinas? La mayoría toleraba la situación, pues no les quedaba remedio. Algunas, a lo sumo, si tenían algún ascendiente sobre sus hijos se desquitaban del desprecio a la muerte de sus maridos, pero casi todas debían soportar la cercanía de las amantes, e incluso admitirlas como parte de su séquito personal. Más de una las aceptaba de buen grado.

Alice Keppel

 

 Amante pública de Eduardo VII ,hijo de la reina Victoria.

Alice Keppel, una ambiciosa hija de aristócratas, casada con el también aristocrático Sr. Keppel, era conocida por engañar a su marido de forma habitual, aunque su affair con Eduardo VII fue, sin duda, el más importante de su vida. En su época, Alice, que creció en un castillo escocés y se casó a los 22 años con el hijo del Conde de Albemarle, George Keppel, conmocionó a la sociedad eduardiana al quedarse embarazada de tres hombres distintos. Tuvo dos hijas, Violeta  Trefusis, hija de Lord Grimthorpe, diseñador del Big Ben, y Sonia, que se suponía hija del Príncipe de Gales, de quien recibía montañas de regalos. La noticia de su tercer embarazo causó gran revuelo cuando salió a la luz. Jamás se supo quién era el padre. Alice perdió el niño. Alice Keppel, fue una amante pública de Eduardo VII , hijo de la reina Victoria .   Dicen que Alice nunca quiso al Rey, pero sacó de él grandes joyas y una vida llena de lujos y de influencia política y social. Ella fue la madre de Violet Trefusis, una escritora conocida por sus escandalosas y volátiles relaciones homosexuales con la famosa Vita Sackville-West.

 

Alice Keppel

Las amantes de Eduardo VII de Inglaterra han pasado a la historia porque fueron muchas y muy famosas. El no reinó hasta los 59 años (su madre, la reina Victoria, se mantuvo en el trono hasta su muerte a los 81 años), y el entonces príncipe de Gales vivió con gran abandono y placer su vida.  Fue muy enamorado y amante de mujeres de la importancia de Lady Randolph Churchill (madre de Winston Churchill); Daisy Greville, la bella condesa de Warwick; la actriz Sarah Bernhardt y la bailarina La Bella Otero , aunque los grandes amores de su vida fueron tres: la famosa actriz Lily Langtry, la socialite Alice Keppel y la millonaria Agnes Keyser.
 

 

Eduardo VII  

 Cuando el rey Eduardo VII  estaba muriendo, en 1910, la magnánima reina Alejandra Alexandra de Dinamarca (la que era sorda y sufría mucho por ello, porque nadie quería admitir la enfermedad que tenía), mandó llamar a la amante del rey, Alice Keppel. Alice llevó una vida discreta después de la muerte del Rey, viviendo en Sri Lanka por un tiempo, rodeada de su familia, entre ellas su hija Sonia, la abuela de Camilla Shand  Parker Bowles , que todos decían era hija del Rey.
 

 HECHOS CURIOSOS

Tuvieron su historia, y su historia fue la matriz de otra historia. La bisabuela de Camilla Shand, convertida en Parker Bowles  era Alice Keppel. Camilla Shand, se caso con el príncipe de Gales Carlos, heredero de la corona británica,  luego de quedar viudo de la princesa Diana ..... El tatarabuelo de Carlos era Eduardo VII, lo que convertiría a Carlos y a Camilla en parientes muy cercanos.

 

  Keppel murió a los 76 años, sin imaginar que su bisnieta Camilla Parker-Bowles sería una de las pocas amantes que llegarían a casarse con su príncipe azul.

 

 

Marquesa de Maintenon

Contrajo matrimonio con Luis XIV

 

En 1684, cuando hacia un año de la muerte de su esposa, Luis XIV se casó en secreto con Françoise d'Aubigné, marquesa de Maintenon. "Françoise D'Aubigné, proveniente de la baja nobleza, nació en 1635 en una cárcel. Sin embargo, le esperaba un destino extraordinario: ser la mujer del hombre más poderoso de su tiempo. Muy joven se casó a los 17 años con un poeta de cuarenta años, Paul Scarron. Este  tenía un salón muy conocido frecuentado por varios famosos de la época. En los salones a  Françoise llamó la atención de los nobles que los visitaban. Bella, inteligente, fina y virtuosa (sólo se permitió una única aventura amorosa después de enviudar), logró que sus nuevos amigos la presentaran en la corte. A los 25 años enviuda de el poeta. De su matrimonio gano el arte de agradar y conservo buenas relaciones.

 

Luis XIV  el rey sol

Luis XIV amaba a las mujeres como un hombre goloso y dominante. En medio de hermosas mujeres, elegantes, ingeniosas y capaces de mantener una brillante conversación, el soberano se abandonaba a los placeres del ingenio y de la seducción. Las más bellas damas se convertían en el mejor ornato de su corte y consistían en el principal atractivo de ésta para los foráneos. Louise de La Baume-Le Blanc, Duquesa de La Vallière, fue la primera "maîtresse-en-titre" (amante oficial) y madre de 6 de sus bastardos, sucediendo  María Mancini y a la Duquesa de Orléans, de la que era dama de honor, aunque fue la primera en adquirir rango de Favorita Oficial del Rey. Tras sus iniciales aventuras con María Mancini, sobrina del cardenal-duque Julio Mazarino, y con su cuñada Enriqueta-Ana de Inglaterra, duquesa de Orléans, Luis XIV pasó de mantener relaciones secretas en vida de su madre, a mantenerlas abiertamente a ojos de todos y en oficializar sus adulterios sucesivos.


 

marquesa de Maintenon

 
Françoise d'Aubigné (1635-1719), la Viuda Scarron, luego Marquesa de Maintenon, ya era una distinguida anfitriona de la alta sociedad parisina antes de convertirse en la aya de los bastardos del Rey y de su amiga la Marquesa de Montespan, a la cual reemplazaría como amante. Al final, Luis XIV la desposó secretamente al poco de fallecer la reina Maria-Teresa de Austria en 1683. Los historiadores suponen que alrededor de 1674, Françoise d'Aubigné cedió a los avances del Rey, convirtiéndose en su amante secreta a espaldas de la Marquesa de Montespan. Loca de celos, la Montespan inició una encarnizada lucha contra esa rival, sometiéndola a toda clase de humillaciones hasta que, con ánimo de justicia, el Rey convirtió a Françoise d'Aubigné en marquesa de Maintenon.

Con la edad, Luis XIV buscaba la tranquilidad y la paz en un matrimonio estable. Junto a ella, Luis se volvió devoto, cumpliendo puntualmente con sus deberes religiosos. Se sabe que fue la única mujer a la cual acordó su total confianza y gustaba escuchar sus consejos (aunque en su mayoría, siempre mantenía su independencia en los asuntos de Estado). A partir de aquella fecha, el monarca vivió maritalmente con ella y dispuso que se instalase en el 1er piso de palacio, contiguos a los suyos propios, y nunca volvió a tener escarceos amorosos con terceras.

HECHOS CURIOSOS

   La malignidad y las astucias femeninas le inquietaban tanto que se prohibió a si mismo hablar de "cosas importantes" con sus amantes. Igual que el poeta La Fontaine, estimaba que las mujeres eran incapaces de guardar un secreto, tanto por ligereza y descuido que por ambición. A la única mujer por la que sintió veneración, fue su madre la reina Ana de Austria, sabedor que ésta le había entregado una Corona restaurada, fuerte y poderosa, aunque jamás cedió a sus ruegos en asuntos amorosos y públicos. Su madre habría deseado que Luis adoptase una conducta más formal en su vida matrimonial, en vez de ofender a su esposa al mostrar públicamente a sus amantes.

 

Enrique IV, Gabriela D´Éstreés

 

Hubo una favorita real que siempre gozó del amor del populacho: Gabriella D´Estreés, la  marquesita de Monceaux que fue la idolatrada querida del mejor rey que tuvo Francia, Enrique IV. Tuvo 3 hijos del rey. Iba a ser la segunda esposa pero falleció prematuramente a los 26 años de edad.

 

 Enrique IV

Este  máximo monarca que ha tenido Francia, experimentó un flechazo violento cuando conoció a Gabriela D´Éstreés, quien ya tenía tras de sí un matrimonio fracasado y no muy buena reputación. La pasión incandescente de Enrique por Gabriela dio como fruto tres hijos y si ella no se hubiera muerto de malparto en 1598.

 
 

Gabriella D´Estreés 

En el sexto mes  se le presentó un parto prematuro. El médico en lugar de salvar la vida de Gabriela más bien le aceleró la muerte, sacando al bebé  y dejando las entrañas de la pobre mujer convertidas en un sangriento aposento de locos. Gabriela murió en abril de 1598 dejando a un Enrique ahogado en llanto. Una muerte demasiado cruel para una mujer cuya dulzura y bondad aún son proverbiales en Francia..Quizás Enrique hubiera hasta desafiado al papa por casarse con ella.

HECHOS CURIOSOS

  Enrique, una vez que el matrimonio de Gabriela fue disuelto en enero de 1597, dejó en manos de ella a que lidiara con el Papa para conseguir la disolución del matrimonio entre Margarita y él. Gabriela a estas alturas  ya se había hecho gran amiga de Margarita de Valois , la primer esposa por la cual Enrique nunca sintió amor.

 

Madame Jeanne Du Barry: La Favorita

 

Luis XV , rey de Francia, había tenido muchas amantes y la actitud de la corte ante esta realidad era pragmática: si la favorita de turno no causaba problemas ni afectaba los intereses del entorno del rey, que Su Majestad se la llevara a la cama todo lo que le viniese en ganas. Pero, si por el contrario, se metía adonde no debía o pisaba pies demasiado sensibles, pasaba automáticamente a la categoría de prostituta de la peor calaña y todo el mundo se unía detrás de un objetivo común: reemplazarla lo más pronto posible. Para el caso, la tarea era ardua porque el rey se mostraba bastante caprichoso a la hora de elegir favoritas y sus gustos eran exóticos al punto de llevarse al lecho regio a tres hermanas por separado y a todas a la vez.

 

 

Madame Jeanne Du Barry

 

 

Luis XV

 

 

 

 
 
Diana de Poitiers
 

 

Diana nació en 1499, hija de un alto noble francés , siendo ya de muy joven admirada por su belleza y porte natural. Sin embargo, para desilusión de sus adversarios, su vida hasta los 40 años transcurrió en la más completa oscuridad, sin escándalos ni sucesos extraños. Se casó muy joven y se mantuvo fiel casi con total seguridad hasta la muerte de su anciano esposo. Sin embargo, con ello no queremos decir que nadie se hubiera fijado en ella, de hecho, su posición en la corte ya había despertado la admiración del monarca Francisco I, el cual se confesaba admirador secreto de Diana. 

Enrique II, Francia

 Ella  indudablemente fue el gran amor de Enrique II, esposo de Catalina de Medicis , y le llegó a perdonar infidelidades menores como cuando ella sufrió un accidente de caballos y el Rey se relacionó con María Fleming (Janet Stewart) , una bella escocesa de 20 años mas jóven que Diana, institutriz de María Estuardo . Janet Stewart fue una hija ilegitima de james lV de Escocia, casada con lord Fleming. Ella quedó embarazada por el rey Enrique II y le dio a luz un hijo ilegítimo  Enrique de Valois o de Angulema (1551-junio de 1586). También Enrique ll tuvo un romance con Nicole de Savigny, su maestra, una viuda de 17 años disfrutando de un período en el que el rey había cortado su relación con su amada favorita, Diana. Ellos tienen un hijo ilegitimo : Henry de Saint-Remi de Valois.  La famosa condesa Jeanne de la Motte-Valois, principal personaje del asunto del collar de María Antonieta , descendía de Saint-Remi de Valois.

Diana de Poitiers

HECHOS CURIOSOS

 La influencia de Diana abarcó a las hijas de su amante, intrigando para que Claudia se casara con el Duque de Lorena y Elizabeth con el odioso Felipe II de España. Es Diana a quien él le hace el amor bajo el mismo techo en que Catalina duerme. Es Diana quien se deja mimar en la cama del rey..Ellos son espiados por la reina quien hizo dos agujeros en el techo de la recámara real y quien atestigua la pasión entre su esposo y su amante. Pero el destino quiso que no fuera Francisco quien encumbrara a Diana hasta los más altos puestos del poder, sino su hijo Enrique, el cual con apenas 10 años ya había fijado su corazón y su alma en ella.

 
 
 
Pedro I de Portugal, apodado El Cruel - Inés Pirez de Castro
 

 

Pedro I, apodado El Cruel, fue Rey de Castilla y León, nacido en Burgos en 1334, falleciendo en Montiel (La Mancha) en 1369 era hijo de Alfonso XI, a quien sucedió en 1350. El comienzo de su reinado estuvo marcado por la debilidad del poder real frente a las facciones que se disputaban el poder. En 1353 se concertó el matrimonio del rey con Blanca de Borbón que falleció a los 25 años. Fue un rey que lloró amargas lágrimas cuando su propio padre mandó a asesinar a la mujer de su vida, su segunda consorte Inés de Castro ,que se caso a escondidas.

 

Inés Pirez de Castro

 

Cuenta la leyenda que lloró de felicidad al llevarse a cabo la ceremonia, y tuvo varios hijos con ella. Sucedió entonces que Alfonso XI de Castilla  "el bravo", su padre, en complicidad con el hijo mayor que Pedro había tenido con Constanza, que se llamaba Fernando, tramó la muerte de Inés. Inés fue atrozmente eliminada delante de sus chiquillos, dejando a su  consorte  hirviendo de deseos de venganza. La muerte de Inés ocasionó que Pedro se alzara contra su padre, pero cuando a Pedro le tocó ceñirse la corona de Portugal, quiso reivindicar el recuerdo de su amada Inés. La hizo desenterrar, la vistió con ricos ropajes y anillo de sello, y obligó a sus nobles a que le rindieran pleitesía.

 

Pedro I, apodado El Cruel

 

HECHOS CURIOSOS

Pedro nunca logró olvidarla. Poco antes de su muerte Pedro pidió ser enterrado junto a ella en el monasterio de Alcobaça. Hoy esa tumba es objeto de peregrinación de los enamorados. "Inés" fue la última palabra que pronunció el Rey Pedro que murió después de gobernar diez años, cuando tenía apenas treinta y siete.

 

Luisa de La Vallière

 

Louise Françoise de La Baume Le Blanc, duchesse de La Vallière nacida en 1644 en Manoir de la Vallière, en Tours, la joven Luisa François pasó su infancia en el castillo de Blois en el que su padre estaba al servicio de Gastón de Orleans. En 1661, entró al servicio, como dama de compañía, en la Casa de Enriqueta de Inglaterra, primera esposa de Felipe de Francia (1640 – 1701), hermano del rey. La aproximación entre Luisa y Luis XIV se realizó por medio de la estrategia, denominada por entonces en Francia, del "paravent" (pantalla), es decir: el rey debía fingir que la cortejaba para que la Corte no interviniera en el idilio que nacía entre él y su cuñada Enriqueta. Luisa tenía 17 años y se dice que ya amaba, en secreto, al rey desde que llegó a la Corte. El juego se convirtió en realidad y el rey hizo de Luisa su primera favorita. La unión, bien conocida por todos, pese a ser llevada con suma discreción, provocó las protestas de los devotos de la Corte y de sus predicadores, como Bossuet. El rey, muy creyente hasta entonces, se negó a comulgar desde 1663. Luisa era coja.

 

duchesse de La Vallière

 

Tuvieron cuatro hijos, de los cuales sólo sobrevivieron dos que serían legitimados: Maria Ana de Borbón, primera dama de Blois, casada con Luis Armando I de Borbón-Conti y Luis de Borbón, conde de Vermandois.  Tras el fallecimiento de Ana de Austria en 1666, Luis XIV declaró públicamente su unión con Luisa, lo cual ella deploró pues prefería, a los fastos de la Corte, las demostraciones de cariño en la intimidad. En este momento llegó a la Corte la joven y hermosa Françoise Athénaïs de Rochechouart de Mortemart, conocida más tarde como la marquesa de Montespan.  El rey, subyugado por esta "belleza que debe ser mostrada a todos los embajadores", intentó convertirla en su amante. El comienzo de esta relación que se sitúa, aproximadamente, alrededor de la campaña de Flandes, en 1666, es el principio del fin de la favorita real. La sublime Athénaïs se convirtió en la favorita titular. Luis XIV deseaba que Luisa se quedara a su lado, aunque sólo se vieran de tarde en tarde; y Luisa, con la esperanza de reconquistar el corazón del rey al que no había dejado de amar, soportó todas las humillaciones a las que la sometió la nueva favorita, bien conocida por su mordacidad y causticidad. Una enfermedad la hizo regresar a sus antiguas costumbres religiosas y los consejos de Bossuet, que la había criticado como amante real, la llevaron a ingresar en las carmelitas con el nombre de Luisa de la Misericordia.

 

Catalina II de Rusia (1729) o Catalina la grande.

La zarina y sus amantes

 

Su verdadero nombre fue Sophie Fredericke Auguste von Anhalt-Zerbst , princesa de la dinastía Anhalt-Zerbst. A los 16 años  contrajo matrimonio con el duque Pedro de Holstein, heredero al trono ruso, quien solo le llevaba un año y era nieto de Pedro el grande.   Sofía-Federica-Augusta von Anhalt-Zerbst no era una gran beldad, pero tenía tal encanto que conquistaba sin demasiada dificultad a sus interlocutores, fuesen hombres o mujeres; enormemente curiosa y ávida por aprender, gozaba del don del ingenio verbal, una de las más reverenciadas virtudes del siglo XVIII, algo de coquetería y ansias de agradar a los demás.

 

Catalina II

 

Se dice que Catalina II, la zarina era mujer de un gran apetito sexual y de tener a muchos hombres que pasaban por su alcoba y que practicaba el acto sexual seis veces al día y que mantuvo a ochenta amantes. Contrajo matrimonio con el  gran duque Pedro III, en 1745. Catalina tendría que soportar más de 8 años de virginidad conyugal dado que Pedro estaba loco,  impotente y padecía de fimosis, lo cual le imposibilitaba copular. Como descubrió Catalina esa misma noche, Rusia proporciona extraños compañeros de cama. Pedro se acostó con las botas puestas, jugó con su colección de muñecas durante más o menos una hora. Luego se dio la vuelta y se durmió. Esta rutina continuó por nueve años, hasta que Pedro se mudó a su propio cuarto también en ese lapso se opero de su problema.  Pero entre los cónyuges había odio. Unos años más tarde, cuando fue encontrado muerto con signos de haber sido asesinado, se pensó que Catalina podía ser en parte responsable.

 

A lo largo de su largo reinado, DE 34 AÑOS,  Catalina tuvo numerosos amantes.  su primer amante fue un amigo intimo de su marido que duro 8 años con Saltikov. Catalina II era conocida por su apetito sexual y por sus numerosos amantes masculinos. Ella misma hizo construir y decorar una estancia secreta llena de pinturas y esculturas pornográficas, con escenas incluyendo la violación, la pedofilia y la zoofilia. También se encontraban consoladores gigantes, especialmente realizados por un artesano que decoraba las iglesias. Sin embargo, la leyenda según la cual habría fallecido tras hacerse penetrar por un caballo, parece no tener fundamento.

 

HECHOS CURIOSOS

  En realidad, Catalina II murió tras sufrir un ataque al corazón en su trasalcoba. Se apagaría el 6 de noviembre de 1796 sin haber recuperado el conocimiento. Poco después de su muerte, fue enterrada en la Catedral de Pedro y Pablo en San Petersburgo.

 


 

Catalina Mihailovna Dolgorukova  

 

Algunos zares se han casado con su amantes

 

Antes de cumplirse un mes de la muerte de la zarina María de Hesse-Darmstadt se casó con el Zar

 

 La Princesa Catalina Mihailovna Dolgorukova (1847 –1922)  durante bastante tiempo fue amante del Zar Alejandro II de Rusia y más tarde su esposa  con el título de Princesa Yurievskaya.  Cuando, antes de cumplirse un mes de la muerte de la zarina María de Hesse-Darmstadt (1880) esposa del zar (con la que había tenido ocho hijos) Alejandro y Catalina contraen matrimonio (1880) y eran ya padres de tres hijos (un cuarto hijo había muerto durante la infancia).

Alejandro II

 

HECHOS CURIOSOS

  Tras el asesinato de Alejandro II (1 de marzo de 1881) en un atentado perpetrado por miembros de Naródnaya Volia hacen explotar una bomba debajo de la carroza del zar y Alejandro pierde las piernas y muere desangrado. Catalina entonces se convirtió en la viuda del zar.

 

Catalina Dolgoruky

 

Princesa Catalina Mihailovna Dolgorukova, 14 de noviembre de 1847 – 15 de febrero de 1922), fue hija del Príncipe Miguel Dolgorukov y de Vera Vishnevskaya. Durante bastante tiempo fue amante del Zar Alejandro II de Rusia y más tarde su esposa  con el título de Princesa Yurievskaya. Alejandro Nikolaievich Romanov era el hijo mayor del zar Nicolás I, siendo bisnieto de la hermosa Catalina la Grande. Cuando, antes de cumplirse un mes de la muerte de la zarina María de Hesse-Darmstadt (8 de junio de 1880) esposa del zar (con la que había tenido ocho hijos) Alejandro y Catalina contraen matrimonio (6 de julio de 1880) y eran ya padres de tres hijos (un cuarto hijo había muerto durante la infancia). Tras el asesinato de Alejandro II (1 de marzo de 1881) en un atentado perpetrado por miembros de Naródnaya Volia, Catalina se convirtió en la viuda del zar. Alejandro el zar  de pequeño siendo un muchacho de bellos ojos azules, cara de muñeca, de buena silueta y muy amable, las criadas se desvivían por atenderlo. Cuando llegó a la adolescencia, sus hormonas estallaron y se convirtió en un redomado sensualista. Su primer amor fue una plebeya polaca llamada Olga Kalinovskaya. También Alejandro cuando viajo a Inglaterra y se entendió con una gordita muy vivaracha, su prima Victoria de Kent, destinada a ser la reina que más tiempo estuvo sentada en el trono británico. Cuando en 1838 el Zar Alejandro Nikoláievich viajó por Europa para encontrar una esposa, se enamoró de la princesa María de Hesse, de 14 años de edad. María conocía la infidelidad de su marido.

 

Catalina vio por primera vez a Alejandro II cuando ella tenía doce años durante una visita del soberano a la hacienda de su padre el Príncipe Miguel Dolgorukov. La muerte del príncipe padre de Catalina sumió a la familia en la ruina, por ello el zar asumió los gastos de la educación de los cinco pequeños príncipes Dolgorukov. Catalina y su hermana fueron enviadas al Instituto Smolny para Nobles Doncellas en Sant Petersburgo, una escuela para jóvenes de buena familia. El atractivo de la joven Catalina, de tan sólo 17 años, llamó la atención del soberano, de 46 años. Con el tiempo Alejandro II se la ingenió para nombrar a Catalina dama de honor de la zarina, enferma de tuberculosis.

 

Catalina y el Zar disfrutaban en mutua compañía, pero ella no quería ser una más en su historial de amantes. Alejandro y Catalina entablan una verdadera y estable relación amorosa. Según contó la propia Princesa en sus memorias el Zar le dijo: “ Ya eres mi esposa secreta. Juro que si alguna vez soy libre, me casaré contigo”. El Zar insistía en tener a Catalina y sus hijos cerca de él, para ello alquiló una mansión en San Petersburgo desde la que Catalina, con escolta policial, acudía tres o cuatro veces por semana a los apartamentos. En febrero de 1876 Catalina dio a luz a su tercer hijo, Boris, en los apartamentos privados del  palacio. La relación contaba con la total desaprobación de la familia imperial y de la corte. Catalina fue acusada de intrigar para convertirse en zarina, de contaminar al zar con sus ideas liberales y de asociarse con empresarios sin escrúpulos con el ánimo de lucrarse. Algunos miembros de la familia imperial temían que los ilegítimos hijos de Catalina desplazasen a los legítimos herederos del Zar. Alejandro le escribía a Catalina fervientes cartas de amor y en cuanto tenía un rato libre ,  la desnudaba para poder hacer dibujos eróticos de ella. Por esta acción de forzar a sus dos mujeres a convivir "juntas pero no revueltas" la sociedad rusa de entonces se escandalizó y el zar fue objeto de muchas críticas amargas. En 1880 cuando se murió María, ésta apenas estaba fría en su tumba cuando Alejandro se casó con su querida, apenas conteniéndose tras 40 días de luto que obligaba la ley. Antes de su muerte la Zarina Maria pidió conocer a los hijos de Catalina. El Zar le presentó a sus dos hijos mayores, Jorge y Olga, a quienes ella besó y bendijo. Los hijos de María miraban con resentimiento a sus hermanastros. Catalina Dolgoruki no permitió que su posición de esposa debilitara la pasión que compartía con el zar. Solía bailarle desnuda y posar para sus cuadros eróticos, le leía poesía erótica hindú traducida al ruso y le escribía cartas incendiarias. Alejandro II fue  muerto a causa de  una bomba que lo hizo saltar en pedazos. Catalina creyó volverse loca cuando le llevaron lo poco que quedó de su apasionado esposo, y durante las exequias fúnebres, ella colocó en el ataúd de su marido un mechón de su cabello. Cuando abandonó Rusia para irse a vivir a dorado exilio en París, Catalina Dolgoruki llevó consigo uno de los dedos destrozados del Zar.

 HECHOS CURIOSOS

 Como los amantes se escribían casi todos los días y la relación duró más de 14 años, existen varios miles de cartas sobre la relación. La mayoría fue comprada por la familia Rothschild, pero terminaron en los años 70 en el Archivo Estatal de Rusia, a cambio del archivo de los Rothschild, que los rusos se habían llevado a Moscú luego de la II Guerra Mundial. Las cartas se cuentan hasta hoy entre los “documentos muy secretos”. En Rusia se estima que las alegrías del amor “dañan la imagen” del zar Alejandro, uno de los grandes reformadores en el trono ruso.

 


Bárbara Radziwill

 Reina de Polonia se casó en secreto con Segismundo.

Barbara Radziwill (Radziwiłł) nació en una familia noble en el año 1520. Su madre Bárbara Kola. Como toda muchacha, sin duda, soñaba con un príncipe-caballero guapo. Pero sus sueños no se realizaron. Se casó obligada con el conde Stanislaw (Stanislaus/Estanislavo) Gasztold, representante de una familia belarusa noble. El marido no apreció ni su hermosura, ni su mente, ni otras virtudes. Mas este matrimonio no fue duradero. En el año 1539 se puso de luto, murió su suegro y poco después su suegra. Y luego durante tres años murieron su padre y su marido. La viuda joven se trasladó a Vilna, donde al cumplirse el tiempo de luto, frecuentaba con mucho gusto a los bailes, que más a menudo pasaban en el castillo del Gran Duque Zygmunt (Segismundo) August, hijo del Rey de Rzecz Pospolita. 

Al ver a Bárbara en un baile, Segismundo no pudo olvidarla hasta su muerte. Para tener la posibilidad de encontrarse con Bárbara sin dificultades Segismundo la designó una dama de honor de su mujer, Elisabeth de Habsburgo, hija de Fernando I de Austria.  Poco tiempo después de la muerte de su mujer, Segismundo se casó en secreto con su amante.  A la muerte de su padre Segismundo I el Viejo (Zygmunt I Stary) en el año 1548, el heredero del trono Segismundo II Augusto oficialmente anunció su matrimonio. A pesar del rencor de su madre Bona Sforza y grandes señores (magnates) que exigían que anulara el matrimonio, el rey que hacía poco había parecido ser muy débil y abúlico, fácil de influenciar, resultó muy firme en su decisión. Quizás precisamente Bárbara lo ayudara a hacerse un soberano verdadero. El primero de diciembre del 1550 fue coronada y proclamada la reina de Polonia. Pero su felicidad no duró mucho. El 8 de mayo del año siguiente murió de cáncer, según la versión oficial.  Es una versión posible que Bárbara fue envenenada por la madre de Segismundo. La reina Bárbara fue enterrada en la ciudad de Vilno a la iglesia de San Estanislao. Segismundo se casó dos veces más, primero con Bárbara Radziwill y después con la hermana de Isabel, Catalina de Habsburgo, pero no tuvo hijos.

 

 

 

La dulce Bianca Lancia

Bianca Lancia, última mujer del formidable emperador Federico II de Sicilia, comenzó sus días en su lecho como concubina, pero el erudito monarca se enamoró tanto de ella que se casó con todas las de ley antes de morir en 1250. Sin embargo, Federico celaba tanto a su rubia belleza que en una ocasión la acusó de adulterio. Indignada, Bianca para convencerle de su fidelidad le cortó un pezón del sonrosado buche.

Federico parece ser que contrajo matrimonio con Bianca en los últimos días de su vida, probablemente para reconocer legítimamente a sus descendientes Constanza, Manfredo, y, según algunas fuentes otra hija llamada Violante.

 

 

 

Madame de Pompadour

 

 

Sin embargo hubo una mujer que -al menos al principio- concitó el odio unánime: Madame de Pompadour, amante de Luis XV . Hasta entonces, las elegidas habían pertenecido a la Corte (e incluso, a veces, a una misma familia: el propio Luis XV había amado a tres hermanas), con lo que los beneficios que recibían sus adeptos se limitaban a ese círculo íntimo. Pero los tiempos -y las sociedades- cambian: una nueva clase, la burguesía, se había hecho muy fuerte en el siglo dieciocho, y la elección de Madame de Pompadour, hija de un hombre de negocios, no reflejó otra cosa que ese ascenso. Durante las dos décadas que vivió junto al rey supo afianzar su posición y se convirtió en su mano derecha.

 No fue tanto compañera de placeres (por el contrario, ella misma elegía doncellas para Luis) como confidente y consejera. Con los años consiguió extender su influencia al gabinete de ministros y a la Corte. No siempre propició medidas acertadas, pero -sin desmerecer la autoridad real, pues Luis XV no era hombre de dejarse manejar- las veces que intervino en asuntos políticos lo hizo en favor de la tolerancia. Su mayor mérito fue lograr que la cultura y el arte fueran cuestión de Estado. Consiguió mejores presupuestos, organizó concursos, protegió a filósofos, escritores, plásticos y poetas.

 

 

 

Madame Montespan

 

Montespan fue amante del rey durante varios años, hasta que sus prácticas de brujería salieron a la luz y estalló un escándalo que llevó a varios a la horca.

 

 

Su alteza consiguió mantenerla aparte del proceso, pero comenzó a retacearle sus favores. Tuvo siete hijos de Luis XIV . Para conseguir los favores de Luis XIV, Madame de Montespan -una de las más famosas cortesanas reales- fingió hacerse amiga de la favorita de turno, mademoiselle de La Vallière, y lo conquistó.

 

 

La Dulce Agnes Sorel

 

 

Agnes Sorel, la primera mujer en ostentar el título de maitresse en titre, fue la querida oficial de Carlos VII, llamado El Bienservido, posiblemente uno de los reyes más pusilánimes y cobardes de la historia de Francia. Murió joven y apenas se mantuvo al lado de Carlos VII durante siete años. Tenía veintiún años cuando conoció al rey y éste se enamoró perdidamente de ella. La dulce Agnes ha pasado a la historia como la primera de las favoritas reales que influyó en la persona del rey mucho más que la reina misma, y que según las crónicas era una joven dulce, delicada, tierna y muy culta, al punto de ser casi una erudita.

 


Otros amores...

 

Leonor de Guzmán

Alfonso XI de Castilla

  Nació entre ellos un amor que duraría toda la vida...Leonor no era reina, pero recibía honores de reina, y se comportaba como tal. Estuvo 20 años al lado del rey...


Uno de estos casos claros de trasgresión fue el del monarca castellano Alfonso XI, el cual rechazando a su esposa María de Portugal que el se caso a los 18 años, eligió vivir con su concubina Leonor de Guzmán; la cual nunca ocultó sino que la inmortalizó en diversas obras que perviven hasta nuestros días. De esta relación surge la bastarda dinastía Trastámara, común a las coronas de Castilla y Aragón hasta los Reyes Católicos. Lo vivido por ésta pareja fue conocido por toda Europa y existe sobrada información sobre su romance como para preguntarnos como fue permitida tal osadía y contravención a lo políticamente correcto en una sociedad en la que los valores profesados por la Iglesia Católica. Bellísima mujer, que fue víctima de los celos de María de Portugal, esposa de Alfonso XI, y explica cómo María ordenó su asesinato en Talavera de la Reina, en venganza por los veinte años que había convivido con su esposo. Doña Leonor Núñez de Guzmán nació en Sevilla en 1310, hija de un caballero castellano llamado Pedro Núñez de Guzmán y de su esposa Juana Ponce de León (biznieta de Alfonso IX de León).
Se casó con el caballero Juan de Velasco, aunque se quedó viuda muy pronto en 1328. Poco tiempo después conoció en la corte Sevillana al rey Alfonso XI, y al instante nació entre ellos un amor que duraría toda la vida. El rey debió de amarla apasionadamente, y se cree que fue correspondido en la misma medida. Cuando Leonor llevaba ya un tiempo al lado del monarca, éste se caso por razones de Estado con la princesa María de Portugal. Los novios eran primos hermanos, por esa razón se necesitó una dispensa papal para realizar la boda. El matrimonio con María no le hizo abandonar a su concubina, sino que Alfonso mantuvo dos hogares diferentes al mismo tiempo. Con María tuvo dos hijos, uno que murió, y otro que fue el heredero, don Pedro. Con Leonor, la ilegítima, que era con quién compartía su vida, tuvo los gemelos Enrique y Fadrique, en total fueron diez hijos. El rey Alfonso vivía con ella públicamente y trataba igual a sus hijos bastardos que a su hijo legítimo, Pedro. María de Portugal se vió siempre humillada frente a su rival. Doña Leonor no se recataba en lucir su status superior frente al de la reina legítima, que se veía siempre despreciada y maltratada por los cortesanos. Leonor no era reina, pero recibía honores de reina, y se comportaba como tal.

 

 

No era reina "de derecho", pero lo era "de hecho". Desempeñó los papeles más relevantes de las soberanas, el de intercesora ante el monarca, y el de madre de los hijos del rey. Leonor era el modelo de madre, cuya preocupación fundamental era velar por el bien de su prole. Su obsesión por tener un gran patrimonio se debió principalmente a su deseo de dejar una herencia significativa a cada uno de sus hijos. Sabía que sus vástagos, como ilegítimos, no tenían derecho a heredar el trono. Su padre les había asignado puestos relevantes, pero de ninguna forma podría transmitir su reino a un hijo bastardo. Leonor temía por el futuro de sus hijos en el momento que su padre faltara, y que accediera al trono el heredero legítimo. Las relaciones entre las dos familias habían sido esporádicas y carentes de cordialidad.

 

Alfonso trataba a Leonor y sus vástagos como su verdadera familia, mientras tanto, la reina María y su hijo estaban en un segundo plano. Desgraciadamente Alfonso XI murió antes de cumplir los 40 años, contagiado por la peste negra, cuando se encontraba cerca de Algeciras en 1350. A la muerte del monarca fue coronado su hijo Pedro I, denominado más tarde por sus enemigos con el sobrenombre de "El Cruel". Leonor temía por su vida, pensó huir del reino, buscar un sitio para refugiarse, pero al final no hubo manera de salvarse. Tras los funerales del rey, María la mandó encerrar primero en el alcázar de Sevilla. Luego, la trasladaron a Carmona y, por último, a Talavera de la Reina, donde, finalmente, en 1351 la asesinó un escudero de María, en venganza por las dos décadas que había convivido con el rey. La conducta del rey Pedro y madre fue una clara muestra de venganza por la frustración de tantos años. Uno y otro actuaron de manera brutal y vengativa. Enrique, el mayor de los hijos de Alfonso XI y Leonor, fue el fundador de la dinastía de los Trastámara que se convirtió en rey de Castilla (con el nombre de Enrique II) tras luchar contra su hermano, Pedro I, y vencerlo.

 

 

 

 
 

 

 
   
     
     
     
     

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