1.  Alejandría

  2. (Egipto)

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  5. La ciudad de Alejandría (Egipto) fue fundada en el 331 a.C. por Alejandro Magno (Macedonia 356 a.C.-Babilonia 323 a.C.), el cual fue alumno de Aristóteles. Alejandro Magno fue un gran amante de la sabiduría y cuentan que fue el primero en utilizar una campana de inmersión para sumergirse en el mar Rojo en su afán por estudiar formas de vida exótica. Llegó incluso a regalar un elefante a su famoso maestro. Su espíritu abierto le llevaba a aprender lenguas extranjeras e incluso a animar a sus generales a que se casaran con mujeres de distinta religión y cultura. Parece ser que Alejandro murió a los 33 años de paludismo en Babilonia, 8 años después de fundar Alejandría, aunque el periodista y escritor italiano Indro Montanelli escribió que murió por intoxicación etílica en su libro "Historia de los griegos" (1959), escrito en clave semihumorística, al igual que su anterior obra "Historia de Roma" (1957). Actualmente se le representa como el rey de tréboles de la baraja francesa.

    El espíritu abierto jónico de Alejandro, que postulaba que no hay verdades sagradas y que todo debe ser examinado críticamente, pasó a sus herederos. Así, durante la dinastía iniciada por Tolomeo (uno de sus generales), que gobernó la porción egipcia del imperio griego durante los 6 siguientes siglos, la ciudad creció a gran velocidad. Su famoso Faro y su nuevo puerto la convirtieron en punto de confluencia de todo el tráfico mediterráneo y en un buen ejemplo de maravillosa diversidad pues allí vivían macedonios, egipcios, romanos, fenicios, judíos, indios, iberos galos... en una armonía basada en el respeto a las diferencias. Lo más destacado era su famosa Biblioteca y su museo (institución dedicada a las Musas) que formaban el mayor archivo del saber de la Antigüedad con unos 700.000 volúmenes y el primer instituto de investigación del Mundo. En sus alrededores se han encontrado restos de estatuas, restos que se suponen que fueron del Faro e incluso palacios y estancias donde Marco Antonio y Cleopatra vivieron sus amores 3 siglos después de la fundación de la ciudad. La decadencia de Alejandría que se inició tras la derrota de Cleopatra y Marco Antonio por Octaviano, el suicidio de ambos amantes, el asesinato de sus hijos Alejandro y Cleopatra y el incendio de la Biblioteca, culminó con la conquista árabe en el siglo VII y la destrucción parcial e intencionada del Faro.

    Alejandro Magno fundó otras muchas ciudades, como la efímera ciudad de Bucefalia en la India Occidental, fundada para conmemorar la victoria de Alejandro sobre el rey Poros (326) y cuyo nombre proviene del caballo de Alejandro, Bucéfalo, perdido en dicha batalla y enterrado junto a esa ciudad. Este caballo era muy especial para Alejandro ya que él era el único que podía montarlo. Alejandro se había percatado de que Bucéfalo se asustaba con su sombra, de modo que, situándolo cara al sol, lograba manejarlo perfectamente.

     

     

    Alejandría 1685

     

    La Biblioteca de Alejandría

La Biblioteca de Alejandría fue famosa por ser el mayor archivo del saber de la Antigüedad con unos 700.000 volúmenes todos ellos rollos de papiro escritos a mano, que contenían prácticamente todo el saber de la Antigüedad. Entre sus eruditos se encontraban Eratóstenes (¿284-192? a.C.), Euclides (siglo III a.C.) cuyos textos de geometría son aún hoy estudiados, Arquímedes (287-212 a.C.) el mayor genio mecánico de la antigüedad, Galeno (con obras clásicas sobre anatomía humana) y Tolomeo, y estudiaban el Cosmos, Física, Filosofía, Biología... en 10 grandes salas de investigación decoradas con mármol taraceado, fuentes, estanques, frescos de dioses o reyes.

 

De ésta biblioteca legendaria lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo y olvidado del Serapeum, el anexo de la biblioteca, primitivamente un templo que fue vuelto a consagrar al conocimiento y unos pocos estantes enmohecidos pueden ser en la actualidad sus únicos restos físicos.

 

 La Biblioteca incluía un zoo, salas de disección, un observatorio y un comedor donde los sabios y discípulos se entregaban a largas discusiones. Para reunir este inmenso archivo los Tolomeos se dedicaron a adquirir todos los libros griegos y la mayoría de las obras de Persia, Africa, Israel, la India y otras partes del Mundo. Además, mandaban registrar todos los navíos que llegaban al puerto en busca de papiros, los cuales eran copiados y devueltos a su propietario. Incluso llegaban a mandar emisarios a lejanas tierras en busca de escritos de cualquier cultura. Tras la entrada triunfal de César en la ciudad (48 a.C.), la famosa Biblioteca de Alejandría fue quemada, destruyendo una gran parte. Tras varios incendios y saqueos la Biblioteca quedó prácticamente destruida desde el 391 y sus restos fueron aniquilados definitivamente tras el asesinato de Hipatia (370-415), una bella mujer que se convirtió en el último científico que trabajó en la gran Biblioteca. Hipatia nació en Alejandría y era matemática, física, astrónoma y jefe de la escuela neoplatónica. Su espíritu libre le llevaba a rechazar todas sus múltiples proposiciones matrimoniales. En la época de Hipatia, Alejandría estaba sumida en grandes tensiones y Cirilo, arzobispo de Constantinopla, detestaba a Hipatia por su amistad con el gobernador romano y porque simbolizaba la libertad de pensamiento. Finalmente, una horda de cristianos, seguidores de Cirilo, la desolló viva, arrancándole la carne de los huesos con conchas marinas y quemando sus restos y sus obras. Cirilo fue proclamado santo. La Biblioteca murió pero no todo el conocimiento que llegó a encerrar y como dice Carl Sagan, famoso astrónomo autor de Cosmos, aún estamos construyendo sobre las bases que establecieron los sabios de la Biblioteca. Por ejemplo, Eratóstenes calculó con precisión el tamaño de la Tierra y afirmó que se podía viajar a la India navegando hacia el Oeste. Aristarco ya afirmaba que la Tierra era sólo uno de los planetas que giraba en torno al Sol. Entre las obras que desaparecieron de la Biblioteca están la historia universal del sacerdote babilonio Beroso que narraba, en uno de los volúmenes, los hechos desde la Creación hasta el Diluvio. De las más de 120 obras de Sófocles que había en la Biblioteca, sólo sobrevivieron 7 (entre ellas Edipo Rey). Cifras parecidas pueden aplicarse a las obras de Esquilo y Eurípides. Actualmente se está construyendo una nueva biblioteca sobre la antigua con un diseño futurista del arquitecto noruego Snohetta: Un cono truncado de 160 metros de diámetro con techo de cristal y 10 plantas escalonadas.

 

 

Los primeros Faros de la historia

 

Ya en la Odisea de homero se hablaba de ellos. Sin lugar a dudas, el más célebre de todos fue el de Alejandría ya en funcionamiento sobre el año 300 antes de Cristo. Esta maravilla de la historia tenía una altura de 100 metros y la luz de su fuego se podía ver a 25 millas en la lejanía. Se mantuvo muchos siglos en funcionamiento hasta que en el siglo 13 un fuerte terremoto la derrumbó, luego de 800 años de construcción.El califa Al Walid pasó a la historia tanto por su codicia como por su ingenuidad,  al hacer derribar los restos del faro con la esperanza de encontrar bajo sus cimientos un inmenso tesoro escondido.  El imperio Romano construyó más de 20 por todo el Mediterráneo, pero durante toda la edad media no se mantuvieron los existentes y prácticamente no se erigió ningún otro. Los faros se han construido en los islotes más inhóspitos, con enormes esfuerzos y sacrificios y representan los más nobles valores del hombre que dedica su esfuerzo contra la violencia de la naturaleza para proteger a los demás. Los primeros funcionaban con grandes hogueras que había que mantener encendidas durante toda la noche lo cual suponía un esfuerzo extra al tener que  subir importantes cantidades de leña día tras día. Esta situación se vio mejorada con los faros equipados con lámparas de aceite cuyo reflector parabólico no se manchaba excesivamente de hollín gracias a un tubo de vidrio que envolvía la mecha y separaba la llama de la óptica.  El problema de los faros de aceite es que iluminaban muy poco, como una bombilla eléctrica de 5 watios. La aparición de la luz eléctrica fue un gran avance y descanso para los dedicados fareros!

 

Faro de Alejandría

"Séptima Maravilla del Mundo"

 

Al extremo de la isla de faros, en el lugar donde ahora se alza el fuerte de Qait Bei, se erguía, con sus 120 metros de altura, el faro de Alejandría. El puerto se dividió en dos, ya que la isla fue conectada a tierra mediante un dique denominado "Heptastadium". Para acceder a la entrada existía una rampa abovedada larga. De allí, una escalera espiral que llevaba a las muchas cámaras que tenía y usadas quizás por bestias de carga para llevar combustible al tercer piso donde el fuego se quemaba en la cúspide. Entre los diversos escritos entre los años 320 y 1303 de nuestra era, se cuenta que en el año 796, el Faro perdió su piso superior y 100 años después, el gobernador de Egipto, Ibn Tulun (868-884), construyó una mezquita abovedada en la cúspide.

Entre el año 950 y 956, las grietas empezaron a aparecer en las paredes y la torre perdió unos 22 metros de altura. En el año 1261 un terremoto la volvía nuevamente a dañar, cayendo parte de su estructura.  En el año 1326, el viajero árabe Ibn Battutah, pasó por primera vez por Alejandría y escribió que él subió a la rampa que llevaba a la entrada de la torre. Al volver en 1349, el faro estaba completamente en ruinas. Permaneció así abandonado durante un siglo hasta que el sultán Mameluco, Quaitbay, decidió fortificar la defensa de Alejandría para lo cual construyó una fortaleza sobre las ruinas del mismo Faro, usando parte de la piedra caída y el mármol blanco que pudo rescatar , es ahora el que conocemos como “Fuerte de Qait Bei”. La misión arqueológica que empezó a rescatar las ruinas del faro en 1994, bajo los auspicios del Centro de Estudios de Alejandría, ha logrado extraer y clasificar hasta la fecha más de 3.000 objetos (esfinges, estatuas de otro tipo, columnas y bloques de piedra) pertenecientes a distintas épocas (faraónica, tolemaica y romana).

Habida cuenta de la situación y las características de los pesados bloques de granito sumergidos, los científicos tienen la convicción de que son vestigios del famoso Faro de Alejandría. Aunque algunos de esos bloques, una vez recuperados y restaurados, se han expuesto al público en un teatro al aire libre de la ciudad, los arqueólogos tienen previsto dejar los demás donde se encuentran y crear un parque arqueológico submarino para preservar in situ estas reliquias del pasado. Por su parte, el Centro de Estudios Alejandrinos, creado por Jean-Yves Empereur (CNRS) en 1990, ha descubierto junto al fuerte de Qa-itbey, enormes bloques de granito que podrían proceder del famoso faro de Alejandría. Además en 1995 sacó a la superficie el busto monumental de un Tolomeo con atuendo de faraón. Por último, se han identificado en alta mar restos de barcos antiguos.

 

DATOS CURIOSOS

 

Se ha dado un paso impresionante en las excavaciones que se están llevando a cabo en el local de la antigua biblioteca de Alejandría. Un equipo egipcio-polaco que está trabajando en el lugar en las últimas temporadas ha descubierto las ruinas de una de las salas descubiertas grandes de la famosa universidad asociada a la biblioteca. Las ruinas de esa sala, que parece un auditorio, es una de 13 salas de conferencias que tenía esa universidad. La expedición ha podido revelar que las 13 salas tenían capacidad para unos 5000 estudiantes y que las mismas salas limitan con el teatro ya descubierto desde unos cuantos años en el mismo sitio. Por esta razón se cree que el teatro era parte íntima de la famosa universidad y se usaba en la presentación de obras teatrales además de como sala de clase en caso de necesidad.  Los 13 auditorios tienen casi todos las mismas dimensiones. Cada una de las salas se compone de un podio, la base en que se ponía el conferenciante para dar su charla y de 2 filas de aulas para los estudiantes rodeando este por tres lados de la sala haciendo forma de U.  Aunque ya se sabía por textos que la universidad existía en el mismo recinto de la biblioteca como parte académica de esta, es bueno que este descubrimiento arqueológico refuerce a los textos históricos.

 

 

 

 
 

 

 

 

 


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