Barrios privados o countries en un principio respondía a un selecto grupo de gente, que buscaba esparcimiento y aire libre los fines de semana. Hacia fines de los años noventa, la tendencia cambió y los nuevos compradores en urbanizaciones privadas eran familias jóvenes que encontraron una alternativa para su residencia permanente y aprovecharon las numerosas líneas de crédito. Los countries y barrios privados se mostraron como una seria propuesta inmobiliaria, con valores acomodados para una mejor calidad de vida.

 

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segunda Guerra Mundial y Belle Epoque

Los años comprendidos entre 1890 y 1914 se conocen como los de la Belle Epoque. La aristocracia vivió largas y periódicas estadías en Europa y hicieron suntuosas fiestas. Francia estaba de moda y Buenos Aires estaba de moda en Paris. En Paris los Argentinos consultaban catálogos de objetos de arte, también encargaban mobiliarios completos de la casa Jansen, y adquirían joyas en el Place Vendôme. Hombres y mujeres que procedían del Río de la Plata encargaban sus relojes, pulseras, collares y tiaras en Cartier y en Van Cleef (donde Gardel se hizo diseñar un pendentif de ónix y brillantes). Hoy, una parte considerable del acervo artístico de los museos argentinos proviene de las colecciones privadas. En París conocían de memoria los nombres de los clientes llegados de Buenos Aires y se referían al trío más selecto de ellos como "las tres A" o "la triple A" quienes se llamaban Alvear, Álzaga y Anchorena. Los señores de estas tierras, codiciadas por los extranjeros, fueron educados por institutrices inglesas, francesas y alemanas, que les enseñaron a hablar los idiomas extranjeros sin acento. Así formados, adoptaron el protocolo, las reglas de cortesía y los gustos europeos, hasta el punto de que no era fácil distinguirlos de los aristócratas de la otra orilla del Atlántico con los que, bien pronto, terminaron por emparentarse. Los viajes a Europa se hicieron necesarios para continuar con los negocios internacionales, alternar con la mejor sociedad e importar lo mejor de la cultura europea, desde la ropa hasta muebles, cuadros, movimientos literarios y pictóricos, además de novios con títulos nobiliarios. Entre 1870 y 1915 la población Argentina se quintuplicó. La Argentina paso a ser el mayor proveedor de materias primas a Inglaterra y uno de los primeros países productores de cereales. Los viajeros de las familias acaudaladas solían ir a Europa en el lujoso trasatlántico alemán Cap Arcona considerado el "Rey del Atlántico Sur" que tenia una capacidad de 1.315 pasajeros. Su silueta era muy semejante al Queen Mary. El Cap Arcona fue utilizado como buque alojamiento y como curiosidad, durante un período, como set de filmación para la versión propagandística alemana sobre el Titanic. En su interior, ningún detalle estaba dejado al azar, mobiliario de excelente factura, suite real, camarotes Victorianos, jardín de invierno, gimnasio, pista de tenis. Fue botado en 1927. El 25 de agosto de 1939 fue destinado al servicio de guerra. Fue hundido al final de la segunda guerra mundial, el 3 de mayo de 1945 en la bahía de Lübeck y en su interior perdieron la vida 4.500 de prisioneros de los campo de concentración de Neuengamme y Stutthof.

La mejoras en la navegación de Ultramar y los buques frigoríficos permitían llevar carne congelada al exterior y eso amplio la posibilidad de los ganaderos. En 1913 el país fue el primer exportador de carnes del mundo. Los artículos alimenticios del Río de la Plata se pagaban bien en relación con los productos manufacturados y el transporte oceánico resultaba barato. Desde 1907 los frigoríficos habían cambiado de dueño. Grandes firmas de Chicago, Swift, Armour, Wilson, Cudahy y Morris, iniciaban la compra de las plantas rioplatenses. De esta manera los Estados Unidos procuraban paliar la competencia argentina. Los establecimientos de de campo de la vieja estancia fueron suplantados por cascos suntuosos inspirados en mansiones rurales de modelos europeos. Surgieron castillos de leyenda rodeados de parques diseñados por paisajistas europeos. Antes de la introducción del alambrado en la década de 1.860, los viejos cascos estaban rodeados de fosas de tres m. de profundidad y ocho m. de ancho, construidos como medio de defensa para los ataques indígenas y a la vez para proteger los frutales y animales de calidad. Después de la segunda Guerra Mundial las residencias señoriales comenzaron a venderse y a veces se demolían y las estancias se parcelaban y se vendían los lotes y pasaban a manos ajenas.

Carlos María de Alvear

La familia Alvear es una saga de políticos, militares y empresarios originaria de Nájera (España) que posteriormente emigró a Montilla (Córdoba-España), para después asentarse también en Argentina. Carlos María de Alvear fue un militar y político rioplatense y argentino, que ejerció el Directorio de la Nación en 1815. Es uno de los personajes más polémicos del siglo XIX argentino. Sus nombres de pila bautismal fueron Carlos Antonio del Santo Ángel Guardián y era hijo del noble español Diego de Alvear y Ponce de León y de la bella joven porteña María Balbastro. A fines de 1804, viajaba con sus padres y sus hermanos y hermanas rumbo a España a bordo de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, cuando la escuadra española que les transportaba se encontraba casi frente a la costa de Cádiz, a pesar de ser las relaciones entre España e Inglaterra pacíficas, se aproximaron sorpresivamente cuatro fragatas inglesas. El capitán español, confiado, les permitió una aproximación a "tiro de fusil"; encontrándose a tal distancia, para sorpresa e indignación de los españoles, uno de los capitanes ingleses intimó a que el navío español quedara como presa — junto a sus tripulantes — de "Su Majestad Británica". Sin poder creer lo que escuchaban, los españoles decidieron enviar una delegación en una chalupa a fin de parlamentar y aclarar posibles malos entendidos. Como los ingleses vieran que el navío español en lugar de aceptar la intimación parecía dilatar los tiempos del plazo, respondieron con una andanada de "ángeles" (balas de cañón unidas por eslabones) o balas incendiarias (calentadas al rojo vivo). Una de tales balas dio en la santabárbara (polvorín) del navío español que voló por los aires. Desde la nave capitana el joven Alvear, que tenía entonces 16 años, vio como perecían su madre y sus seis hermanos junto a otras 240 personas. Esta provocación, frente a la costa portuguesa del Cabo de Santa María, motivó la declaración de guerra de España al Reino Unido diciembre de 1804 y fue antesala de la batalla de Trafalgar. Los ingleses llevaron secuestrados hasta Gran Bretaña a los sobrevivientes. Allí, Diego de Alvear conocería a Luisa Rebeca Ward, con quien contraería matrimonio en segundas nupcias tres años más tarde. A fines de 1805, padre e hijo regresaron a España.

Villa María, a 45 km de Buenos Aires

Quedan pocos cascos de estancia con la magnificencia de Villa María, a 45 km de Buenos Aires, en la localidad de Máximo Paz. A escasos 55 minutos de Buenos Aires por la autopista Ezeiza-Cañuelas, en la localidad de Máximo Paz. Diseñado por Alejandro Bustillo para Celedonio Pereda, de estilo Tudor normando con tres plantas y 3000 metros cuadrados, fue inaugurado oficialmente en 1927. De Celedonio Pereda también era el palacete actual sede de la Embajada de Brasil. La estancia fue fundada por Vicente Pereda a fines del siglo XIX, y desde su origen fue un establecimiento precursor de esta zona ganadera, camino a Cañuelas. Su hijo, Celedonio Pereda, emprendió en 1919 la construcción de un nuevo casco, por el enorme crecimiento del establecimiento, aunque la estancia contaba con una casona que aún existe, de estilo netamente francés. El nombre de la estancia fue puesto a mediados de los años 40 en honor a María Girado, casada con Pereda, y fue ella la que se encargó de llevar adelante la obra de Bustillo. A pesar de los años, conserva todo su aplomo de château en la pampa, rodeado por 1500 ha de campos altos que combinan el engorde de hacienda con algo de agricultura. A metros de la casa se encuentran la pileta y la laguna artificial surcada por peces de colores, en las cuales se refleja el casco. La otra casa, aún más antigua y también dispuesta para el turismo, data de 1870. En ambas el lujo es una constante: cuartos con muebles de época, sala de billar, grandes ventanales, galerías, hogares de leño, habitaciones con nombre propio como Celedonio Pereda, Las Rosas y Los Claveles, por citar las más importantes. La capacidad total de alojamiento es para 30 personas.

 

De gran aldea a una gran ciudad

Buenos Aires pasó de ser una "gran aldea" a una gran ciudad y capital de capitales en Sudamérica y para eso contribuyeron los grandes terratenientes argentinos , muchos de los cuales, emulando a las grandes capitales europeas, construyeron verdaderos palacios como sus viviendas permanentes y algunos otros como sitios para pasar sus fines de semana. Algunos de los que les voy a mostrar quedan en los barrios más selectos de Buenos Aires, aún hoy día, Recoleta , Retiro y Palermo Chico. Para su construcción no sólo trajeron materiales y objetos europeos, sino que contrataron Arquitectos franceses, italianos, alemanes y belgas entre otros, los que contribuyeron con su capacidad y buen gusto y refinamiento a forjar la imagen del Buenos Aires de esos tiempos, imagen que aun perdura aunque esos edificios están dedicados a otros fines en la actualidad y no a viviendas.... Les mostraré imágenes del Palacio de la familia Álzaga Unzué, actualmente incorporado como La Mansión, al Hotel Four Seasons. El Palacio de la familia de la familia Alvear, hoy sede de la Embajada de Italia. La casa de fin de semana de la familia Lezama, actualmente sede del Museo Histórico Nacional. La casa de la familia Noel y luego de la familia Fernández Blanco, hoy Museo de Arte Hispanoamericano, conocido como Museo Fernández Blanco. El palacete de la familia Pereda, actual sede de la Embajada de Brasil en la Argentina. El palacio de la familia Ortiz Basualdo, hoy sede de la Embajada de Francia, justo enfrente del palacio Pereda. El palacete de la familia Errázuriz Alvear, actual sede del Museo Nacional de Arte Decorativo. El palacio de la familia Dodero, hoy sede de la Embajada de España en nuestro país. El de la familia Paz, frente a la Plaza San Martín, y actual sede del Circulo Militar de la Nación. El palacio de la familia Madero, hoy sede de la Embajada de Gran Bretaña. El de la familia Fernández de Anchorena y luego de la Marquesa Pontificia Harilaos de Olmos, actual sede de la Nunciatura Apostólica, Embajada de la Santa Sede en Buenos Aires. El palacio de la familia Atucha, transformado actualmente en viviendas particulares. Esto es sólo una muestra. Hay muchísimas más, pues se calcula que eran unas 130 familias las que construyeron este tipo de "viviendas palaciegas" que contribuyeron a adornar y prestigiar la arquitectura de nuestra querida ciudad de Buenos Aires.

El Talar de Pacheco

Eran tierras repletas de talas y ombúes, habitadas por guaraníes y carupás, las que cuando Juan de Garay fundó por segunda vez Buenos Aires repartió en chacras. Los hermanos López Camelo, oriundos de Oporto,que eran ocho o nueve, compraron las parcelas que llegaban hasta Luján a los descendientes de los beneficiados por Garay, y alrededor de 7.000 Hás fueron compradas por el general Ángel Pacheco, general de Rosas en 1827, quién fundó en ellas la estancia El Talar. Los López Camelo tienen una curiosa historia. Todos los vendedores firmaron la escritura menos uno quien en 1890 reclamo su parte judicialmente y luego de un pleito de 20 años tuvieron que otorgarle un pedazo de tierra. Los límites de la estancia los conformaban los actuales Rincón de Milberg, Don Torcuato, Polvorines, Garín, Escobar, el río Luján, islas del Delta y el río Reconquista. En 1853, Pacheco y algunos comerciantes de San Fernando, construyen un puente sobre el río de las Conchas. Ejecutado en madera y terminado en 1854, se llamó Puente General Pacheco y estaba en el cruce del río y la ruta Carupá Vieja. Junto a él estaban el puesto de cobro de peaje y una posta. El castillo es un ejemplo brillante de los tiempos en que el dinero compraba belleza. Cuando fue construido, era la cúspide de una estancia formidable, de 7000 hectáreas, que tomaba prácticamente toda la zona norte de la Capital. Al morir el general en 1869, su hijo José Felipe Pacheco Reynoso hereda el casco y parte de las tierras de El Talar; su hijo Román hereda la fracción que hoy es la ciudad de General Pacheco: su hija María Elvira, casada con Torcuato de Alvear, recibe lo que hoy es Don Torcuato, y su hija Águeda hereda otra fracción de la estancia. El viejo casco esta convertido en museo privado, allí se guardaba la carroza colorada que el general usaba para trasladarse. Sus famosas colecciones de arte, armas y de carruajes fueron subastadas y la propiedad fue vendida a una sociedad de la familia Ganzábal, que tuvo la visión de imaginar allí un country club, con la mínima intervención posible del paisaje. El chateau tiene un lago, hoy muy ampliado, en el que confluye un sistema de arroyos artificiales que se activa con una bomba, cosa de crear un sendero de aguas. El lago supo comunicarse con una exclusa con el río Reconquista, de modo que los Pacheco pudieran venir al centro navegando.

Castillo La Candelaria (Lobos)

Recién en la llamada Belle Epoque de la Argentina (1880 – 1930), parte de la sociedad argentina inició su sueño monárquico en la provincia de Buenos Aires; heredándonos hermosos Castillos los cuales hoy constituyen “La Pampa Mágica”. El castillo es fruto del Arquitecto francés Alberto Favre contratado por Manuel Fraga, quien quedó impactado por uno similar que vió en Francia, a orillas del río Loire. Sin más se dijo: quiero uno igual en La Candelaria. Recursos no le faltaron y contrató a los mejores de su época, se trajo todos los materiales de Europa. La prosperidad de los Fraga se puede apreciar en cada detalle, se puede “tocar” y sentir, y por unos momentos formar parte de ella. Construida en: 1894 (demoró 5 años aprox.) lo ocupo la Familia: Piñeiro (Don Orestes Piñeiro dueño) en homenaje a: a su mujer Candelaria del Mármol (nombre de la estancia, antes del castillo). El Arquitecto fue Manuel Fraga hijo político de Don Orestes. El Paisajista: Charles Thays. Actualmente: Estancia de Recreo y descanso (cuenta con diversas actividades a realizarse dentro del predio). Breve Reseña: Don Orestes Pineiro (médico farmacéutico) contrae nupcias con Candelaria Mármol y compran una estancia en Lobos, la cual recibe el nombre de su amada. Como la pareja no puede concebir familia adoptan, a una niña de nombre Rebeca. Ella contrae nupcias con Manuel Fraga pero tampoco puede tener descendencia. Al fallecer Rebeca, testamenta a favor de un hermano de Manuel quien tuvo seis hijos, los cuales les iniciaron abuelo salvo un hijo y su hija Rebeca. Los restos de la familia Piñeiro – Fraga, descansan en la capilla de la estancia. Tiene 1200 mts cubiertos. El piso es de roble de Eslavonia y la araña posee 600 caireles de cristal de Roca.

AARÓN FÉLIX MARTÍN Anchorena

AARÓN FELIX MARTÍN fue el octavo hijo de los once que engendraron Nicolás Hugo Anchorena y María Mercedes Castellanos y el segundo Aarón de la familia. A su muerte, el padre de Aarón dejó entre otros bienes, veinte establecimientos ganaderos con una superficie de 273.600 hectáreas de las mejores tierras del litoral, pobladas con más de 150.000 vacunos y 400.000 ovejas. De Aarón Anchorena, por su parte, se decía que al terminar las grandes comidas que daba en los hoteles de Europa hacía destrozar la vajilla por un perro. No menos ostentosos aunque prácticos, los demás Anchorena cuando viajaban a Europa, llevaban en el barco a los criados, cocineros, niñeras, choferes, como así también gallinas y vacas, para tener huevos y leche fresca. Clara Cobo de Anchorena, según la tradición oral, llevaba en su coche numerosas cajas con guantes, pues cada vez que usaba un par lo arrojaba a la calle. Paquín, de París, decía que sus mejores clientas eran la Reina de Rumania y Clara Cobo de Anchorena." Sebrelli cuenta que Juan Esteban Anchorena, el primero, hijo de Domingo, comenzó su vida en el Nuevo Mundo desde muy abajo, con una pulpería instalada en 1767, tan modesta que pagaba el mínimo de impuesto. Su pulpería se convirtió pronto en una agencia de préstamos de dinero a clientes y vecinos en apuros o a comerciantes de menor escala, lo que le permitió a su dueño a acrecentar rápidamente el capital". Anchorena, para decirlo de otro modo, era almacenero y prestamista. Doña Mercedes Castellanos, la madre de Aarón levantó el primer palacio hacia fines de siglo en Maipú y Arenales, como regalo de bodas para su hija Matilde, casada con Carlos Ortiz Basualdo en 1896. El arquitecto que proyectó la obra fue Julio Dormal, el mismo que realizó el Teatro Colón. El palacio, que ocupaba tres mil metros cuadrados, tenía una suntuosa fachada, decenas de salones y habitaciones, y un solo baño en el piso central, se conservó hasta 1969 habitado por los Vertraeten Anchorena, hijos del segundo matrimonio de Matilde; los Ortiz Basualdo habían vendido su parte hacía años. En 1909, enfrente de dicho palacio, en Arenales, Esmeralda y Basabilbaso, doña Mercedes mandó construir otro para sus tres hijos varones: Aarón, Emilio y Enrique. El palacio, encomendado esta vez al arquitecto Alejandro Christophersen, es el más ostentoso de los de su clase. La casa familiar - aunque no, natal - de Aarón, estaba por supuesto, amoblada íntegramente en Europa, con piezas de gran antigüedad e incalculable valor. Veinticinco años después de inaugurado el palacio y habiendo atravesado la crisis del 30, los Anchorena no podían seguir manteniéndolo, por los que en 1936 fue subastado y adquirido para la actual sede del Ministerio de Relaciones Exteriores en un millón y medio de pesos. Para muchos, aquel remate tuvo el valor simbólico del fin de una época y de una clase. Pero los Anchorena todavía contaban con otro palacio en la plaza San Martín. El casamiento de Aarón con Zelmira Paz, viuda de Alberto Gainza e hija de José Camilo Paz Cueto, "Director, Propietario y Fundador del diario La Prensa ", los puso en posesión del Palacio Paz, en Charcas y Maipú. La actual sede del Círculo Militar, comenzado en 1906 y terminado en 1908 a un costo de 4.500.000 pesos, fue proyectado en Francia por el arquitecto Luis Sortais e inspirado en el Louvre. Los Anchorena con sus palacios convirtieron en las décadas del veinte y del treinta a la Plaza San Martín, en una suerte de jardín privado. A otra escala, lo mismo que habían hecho con buena parte de las mejores tierras de la República Argentina. El 25 de diciembre de 1907 Aarón, con el legendario globo «Pampero» que había traído desde Francia, conjuntamente con Jorge Newbery, realizaron el primer vuelo en cruzar el Río de la Plata. Aarón de Anchorena fallece en 1965, sin descendencia a los 88 años.

Estancia Acelain en el partido de Tandil de Larreta y Josefina Anchorena

Josefina Anacleta Castellanos Anchorena (13 de julio 1876) hija de Nicolás y Mercedes Anchorena se casó con el escritor Enrique Rodríguez Larreta que se expresaba en la literatura, pintura, dibujo, etc. Este hombre tan culto y distinguido ha sido más que un escritor exitoso propuesto por España como candidato al premio Nobel de literatura fue nombrado por el Presidente Roque Sáenz Peña, Ministro Plenipotenciario de la República argentina en París donde se radica y continúa al frente de la delegación durante los primeros años de la guerra Europea. Josefina y Enrique fueron dueños de la cerebre estancia Acelain en el partido de Tandil tierras compradas por los hermanos Anchorena en 1859. Josefina recibió esas tierras como parte de la herencia paterna. Enrique Larreta le encargó a su amigo arquitecto Martín Noel la construcción del casco en 1922, que hizo de éste un modelo de palacio hispanoárabe. La edificación ocupa una planta rectangular con una amplia terraza adelante y dos grandes patios amurallados detrás y a sus costados. En el centro presenta una fuente redonda y macetas de barro cocido con malvones y geranios. El toque español se logra en cada detalle, con vagos recuerdo de la Alhambra. Desde 1900 fecha de su casamiento con Josefina Anchorena a 1903 Larreta recorre Europa y vive una temporada en Ávila (España) donde volverá muchas veces y cuando regresa al país en 1904 se instala en la estancia llamada San Nicolás en el partido de Tandil. Larreta agrega a la extensión de 8.000 Hectáreas otra de 4.000 de un campo lindero y le impone el nombre Acelain en homenaje al solar de sus antepasados vascos. Todo el mobiliario y los accesorios de decoración, tanto de la casa como de la capilla, son originales. Según el libro -"Argentina, las grandes estancias"- de Tomás de Elía y Juan Pablo Queirós, Enrique Larreta contrató a un célebre paisajista alemán que convirtió en un lugar paradisíaco las 400 Hectáreas de parque. Quería crear las perspectivas y geometrías de pinos y cipreses entre los que pasearían los ciervos traídos de Europa. La casa en lo alto del cerro dominaba el parque y el horizonte limitado por las sierras de Azul. Allí albergó importantísimas obras de arte. -"Escondida en un rincón de la casa, una escalera lleva al sótano donde Larreta hizo para sus nietos una copia de la cueva de Alí Baba, con falsos tesoros y personajes de fantasía"-. Entre los huéspedes ilustres que tuvo esta estancia, se encuentra el Rey Leopoldo de Bélgica (1962), los Príncipes Imperiales del Japón (1967) y Henry Kissinger y Sra. (1978). Larreta ya no estaba físicamente pues había muerto en su barrio de Belgrano en 1961, pero toda la belleza creada por su fina personalidad sigue flotando por todos los lugares que tránsito con su espléndida figura, su espíritu superior y su brillante talento. Cuando Enrique Larreta se casa con Josefina, la bella heredera de los Anchorena, recibe como regalo de bodas La Casona que Mercedes Castellano de Anchorena (madre de Josefina) obsequia a su hija y que Larreta reforma en 1916 para vivir en ella hasta su muerte en 1961. Esta casa -hoy Museo- fue construida en la segunda mitad del Siglo XXIX por Don Ernesto Bunge (casado con Catalina Chas). El padre de Catalina era el dueño de toda la manzana y primer dueño de la casa. Era el sobrino del Gral. Manuel Belgrano, ya que su madre Juana, era hermana del prócer. Esta casa tiene su historia. Larreta en 1947 acepta ser Miembro de la academia argentina de Letras, honor que había declinado en 1931. Este personaje tan interesante, obtuvo el premio de Literatura Miguel Cervantes por su novela a Orillas del Ebro. Escribió durante toda su vida y ocupó cargos y tareas encomiables. Renunció a su candidatura a Diputado Nacional y actuó como mediador entre Hipólito Irigoyen y el Gral. Uriburu. Agustín Larreta (1909-2004) hijo del matrimonio, donó junto con sus hermanos (Josefina y Fernando) a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires la casa que fuera de sus padres y la colección de arte español que allí se hallaba. Así surgió el actual Museo de Arte Español Enrique Larreta, en el barrio de Belgrano. María Josefina Sánchez Álzaga contrajo matrimonio en 1937 con Agustín Larreta Anchorena (1909-2004). Tuvieron 3 hijos: Juan, Pablo y Mercedes. María Josefina Sánchez Álzaga fallecida a los 90 años en el 2006 era hija de Horacio Manuel Sánchez Elia (1885-1975) y de Josefina Celina Victoria Álzaga Unzué (1893).

 "quintas loteadas"

Hacia 1910, grandes sectores urbanos adquirieron una nueva fisonomía. En 1899, el Intendente de Buenos Aires, dispuso la voladura del caserón que había sido la casa de Rosas en Palermo, incorporando todo el sector al parque público; en 1913, el cierre del "Hipódromo Nacional" dio origen al actual "barrio de River", cuyo trazado conserva el calco de la pista de aquel hipódromo, diseñado en 1887 por Carlos Morra y Jacques Dunant. Alrededor de 1910, los loteos continuaban a toda marcha, pero ahora, especialmente, se estaban subdividiendo en lotes e incorporándose a la urbanización, viejas "quintas" remanentes como enclaves verdes. Eran propiedades de familias de tradición aristocrática o de inmigrantes que habían amasado fortunas en la actividad industrial o comercial. Por ejemplo, en enero de 1909 fueron loteadas, en Flores, las "quintas" de Martínez de Hoz y de Rigolleau, en Floresta el último fragmento de la "quinta" de Olivera, y, en Barracas, la "quinta" de Guerrero. En este caso, el remate lo realizó la firma Bravo Barros y Cía "por orden judicial en la testamentaria de doña Felicitas C. de Guerrero". La "quinta", ubicada en Montes de Oca, Suárez, Pinzón y Brandsen, "frente a los jardines del palacio adquirido por la Municipalidad de la Capital para subintendencia de Barracas, al lado de Santa Felicitas", fue subdividida en 50 lotes. Poco menos de cuatro décadas atrás, cuando en 1872 Felicitas Guerrero de Álzaga fue asesinada - drama pasional que conmovió a la ciudad - la zona era un aristocrático suburbio, más rural que urbano.  Pero además, en cuarenta años, Buenos Aires se había convertido en una conurbación. También en enero de 1909, Bravo Barros y Cía subastaba 60 lotes en "lo mejor de Olivos": la "quinta" de Rodríguez, delimitada por las calles Rawson, Pelliza, Catamarca, Rioja y Jujuy, "a 40 m. de la estación Borges, 1 cuadra de la plaza e iglesia y a 4 cuadras de la Estación Olivos". Había loteos en Vicente López, en Quilmes, en Ituzaingó... Buenos Aires empezaba a ser la gran mancha de aceite de 50 km. de diámetro. En 1914 - según datos presentados por Margarita Gutman en la Exposición "Buenos Aires 1910: Memoria del porvenir"- Buenos Aires y su área se ubicarían en el 8º lugar en el mundo en cantidad de habitantes. Su población, además, representaría el 27% de la población del país y casi el 47% de su población urbana.
 

"La Felicitas Polo Club" Sotheby's pide 22 millones de dólares

La casa fue construida en 1998 a pedido de Jorge Areco –otrora accionista mayoritario del Banco Francés, hasta que le vendió la parte que tenía junto a su hermano Horacio al grupo Bilbao Viscaya–, en un terreno de más de 75 hectáreas en Pilar Chico. La Felicitas es imponente hasta vista desde el aire: la casa principal –de 2.700 metros cuadrados cubiertos. Ubicada en Pilar, fue construida para su hija. Está rodeada de 75 hectáreas donde se levantan 6 canchas de polo, una cancha de taqueo, dos caballerizas, un picadero cubierto, una cancha de tenis y un lago de cinco hectáreas con una isla ubicada frente a la casa principal. También posee un club house de 600 m2. Pisos y escaleras de roble de Eslavonia labrado, columnas de mármol, y una imponente escalera principal, dos cocinas (una de estilo más moderno y otra más campestre de extensas dimensiones), salas de reuniones que semejan los salones de baile de algunas mansiones tradicionales argentinas, y amplios ventanales que se reparten en los tres pisos construidos de esta enorme residencia. Dicen quienes la visitaron que por la extensión del terreno hay que recorrerla en auto o helicóptero, para no cansarse.

“Palacio San José”

El “Palacio San José” fue la residencia que Justo José de Urquiza, donde concurrieron los primeros cuatro presidentes constitucionales de la República Argentina. La majestuosa posada se encuentra en la Provincia argentina de Entre Ríos, a pocos kilómetros de la ciudad de Concepción del Uruguay. Este imponente espacio, hito de la historia de Entre Ríos, fue declarado Monumento Histórico Nacional el 30 de Agosto de 1935. Desde ese entonces, curiosos visitantes acuden expectantes al museo como espías que desean develar la historia. Justo José de Urquiza comenzó la construcción de la casa en 1848. Desde su inauguración, este espacio fue ejemplo de opulencia, progreso tecnológico y lujo. De hecho, fue la primera residencia en el país que tuvo servicio de agua corriente, todo un avance para la época.

Daniel Ortiz Basualdo y su señora Mercedes Zapiola Eastman

La admiración que a comienzos del siglo XX sintieron Daniel Ortiz Basualdo y su señora Mercedes Zapiola Eastman por Francia explica la elección de un arquitecto francés, Paul Pater, para la construcción del edificio. El Palacio Ortiz Basualdo es, de hecho, un ejemplo de la influencia francesa en la arquitectura argentina de ese tiempo. El mismo año, Pater terminó la realización del Club Tigre. Los dos edificios aparecen como exponentes perfectos del estilo Beaux-Arts, un paso histórico en el desarrollo del movimiento moderno. Vista desde el final de la avenida Alvear, una alta torre cilíndrica coronada por una cúpula refleja la visión original de Pater. El carácter grandioso del edificio impresionó a Eduardo VIII, príncipe de Gales, que fue residente del palacio en 1925. La mansión pasó en 1939 a manos de Francia, que conservó el edificio e instaló su embajada. En los años 70, durante el gobierno peronista, estuvo a punto de ser demolida, cuando se proyectó la ampliación de la avenida 9 de Julio. Pero la acción conjunta de los ciudadanos de Buenos Aires y el gobierno francés permitió salvarla. Los visitantes admiraran la arquitectura original del lugar, la adaptación del tradicional hôtel particulier francés, el salón de baile, con su estilo Luis XV, arañas y paneles con pintura decorativa sobre los espejos, la escalera de honor, de estilo inglés, y el comedor, que imita al Palacio Real de Oslo. La embajada francesa es la única sede europea en Buenos Aires que abrió sus puertas por las Jornadas del Patrimonio.

el matrimonio que provocó mayor revuelo

Quizás el matrimonio transoceánico que provocó mayor revuelo fue el de Juanita Díaz de Unzué (una humilde huérfana, hija adoptiva de Saturnino Unzué) con el duque de Luynes. El cortejo estuvo integrado por la reina Amelia de Portugal. La princesa Napoleón Murat (Inés de Luynes), que ha escrito varios de los capítulos del libro, es hija de ese matrimonio. Los títulos de princesa, duquesa, condesa y baronesa se multiplicaron en Buenos Aires. Había personajes con mucha gracia, a veces involuntaria, en ese grupo de argentinos afortunados. Las tres hermanas Unzué, tan ricas como ingenuas, integraban ese ramillete simpático. A una de ellas, se le atribuye la frase inmortal "Cuando venga el comunismo, me voy a la estancia". En tiempos del casamiento de Juanita Díaz con el duque de Luynes, María Unzué de Alvear y "Cochonga" Unzué de Casares mantuvieron un diálogo notable. Una empezó: "Che... y estos Luynes... ¿qué tal serán?". Y la otra respondió: "Me parece que son allá lo mismo que nosotros acá...."

CIUDAD DE LOS NIÑOS

LA CIUDAD DE LOS NIÑOS Comenzó su construcción en 1949. Ocupa un predio de 52 hectáreas y ha sido proyectada de tal manera que se reproducen a escala accidentes geográficos y paisajes naturales. Un tren en miniatura recorre la totalidad del predio y un barco, réplica de los que recorrían el Mississipi, permite realizar paseos por el lago. Arquitectónicamente, la edificación presenta réplicas del Palacio de la Señoría de Florencia, y de los Dux, de Venecia; la Torre de la Giralda, de Sevilla; el Patio de los Leones, de la Alhambra y cúpulas idénticas a las del Taj Majal, en India. El anfiteatro guarda similitud con los antiguos teatros griegos.

 

"Los Yngleses” la cría del ganado ovino en la República Argentina uno de los establecimientos ganaderos más antiguos del país

Después de 1810 los gobiernos patrios iniciaron buenas negociaciones diplomáticas con el reino Unido. El puerto de Buenos aires se abrió para recibir a las naves provenientes de las islas británicas. En el censo de 1822 había 3500 británicos en la región bonaerense. Hubo Ingleses, escoceses e Irlandeses. Durante el gobierno de Rivadavia el escocés Guillermo Parish Robertson decide solicitar al gobernador Martín Rodríguez la creación de una colonia de súbditos británicos, para integrar una colonia agrícola en su estancia Santa Catalina en tierras ocupadas actualmente por la ciudad de Lomas de Zamora, lo cual es aprobado. El 8 de agosto de 1825 llegan 250 ciudadanos escoceses para afincarse en el lugar. Como las promesas del gobernador no fueron cumplidas en su totalidad, los hermanos Robertson debieron comprar 6.000 ha para la incipiente colonia. El lugar prosperó con los colonos escoceses y criollos, destacándose la ganadería y los frutales. De todos modos, años más tarde, cuestiones políticas y económicas provocaron la dispersión de los colonos. Los británicos se adentraron en las pampas con sus ovejas y sus familias. Vinieron al país Irlandeses zanjeros, sus mujeres venían como mucamas. En el siglo XVIII John Gibson, de familia ovejera, marinos y comerciantes se casó con una Taylor, las dos familias de campo Escocés. John de muy joven tenía buena cabeza para los negocios, empezó con una fábrica de telas en Paisley, después otra en Glasgow, abriendo sucursales en Bruselas y Singapur, era comerciante e invirtió en la Cia. De la India que llevaba telas y volvía con especies. Tuvo 13 hijos, y decidió invertir en Argentina mandando 4 de sus hijos predilectos, Thomas, John (hijo), George y Ernest, que pusieron una Firma aquí “Gibson Brother’s” en la calle Potosí en Buenos Aires, que para el año 1920 habían comprado varias Estancias desde las Brandsen hasta la costa Atlántica (Cuenca del Salado), con un total de 150.000 hectáreas, 60.000 cabezas de vacunos y 10.000 yeguarizos, enviando un empleado de sus fábricas en Escocia, Richard Newton para administrarlas. Construyeron los primeros bañaderos de ovejas. Todo lo exportaban. Dicha estancia Los Yngleses se halla hoy situada en el Partido de General Lavalle, antiguo Partido de Ajó, en la Provincia de Buenos Aires. Jorge Gibson instala un pequeño Observatorio Meteorológico en la estancia. El objeto: comenzar a dejar constancia de las variaciones climáticas y de esa forma prever las contingencias climáticas y mejorar las condiciones de siembra. La inversión fue especulativa, y en 1825 las vendieron, quedando la firma para la venta y compra de tierras, vacunos y lana, simultáneamente comprando campos para quedarse con ellos y trabajarlos. Eran años muy duros bajo la Presidencia de Rojas, y el único que aguanto fue Thomas Gibson que se quedo con Los Yngleses”, y eventualmente termino con unas 500,000 hectáreas, en las Provincias de Buenos Aires, Córdoba, y Repúblicas de Paraguay y Uruguay. Solamente uno de sus hijos vino a nuestro país después de nacer en Escocia, y durante la Guerra Mundial fue encargado exclusivamente por el Gobierno Inglés Comprador de trigo para las Fuerzas Aliadas, por lo cual obtuvo un tituló de nobleza, Sir Herbert Gibson BART. KBE. Pocos años después, como amaba nuestro país, se nacionalizó Argentino, en donde a los 74 años murió en 1934 y esta enterrado en el Cementerio en la Chacarita. Era una persona muy destacada, director de muchas compañías importantes, Presidente de la Cámara de Comercio Británica – Argentina. 

Mafalda

En 1964 Mafalda aparecía por primera vez en el semanario "Primera Plana". El personaje de historieta creado por Joaquín Salvador Lavado "Quino", se convirtió en el protagonista de un estilo humorístico peculiar con profundo arraigo en el gusto de los argentinos. Las vivencias contadas por la niña prodigio, observadora de su realidad cotidiana, la de sus amigos y su familia, que ella convertía en el blanco de sus profundas reflexiones, siguen vigentes. Sus observaciones plasmaron con precisión las características de la sociedad de la época. Murales, juegos y fragmentos de la tira cómica decoran la plaza bonaerense que lleva el nombre de Mafalda. Este personaje tiene a partir de ahora su propia plaza en Buenos Aires con murales, juegos y fragmentos de la tira cómica. Durante el acto, el dibujante manifestó que la vigencia de esta historieta, que dejó de realizarse en 1973, se debe a que "la realidad sigue siendo tan triste como cuando era dibujada". La plaza, situada en el barrio porteño de Colegiales, fue declarada primer espacio turístico infantil de la ciudad. El espacio cuenta con una rayuela diseñada con imágenes de la tira, una muestra de fragmentos de la historieta en los bancos y exhibe murales alusivos a los personajes. La historieta de "Mafalda", que ha sido traducida a más de 30 idiomas.

Estancia La Paz de Córdoba Julio A. Roca, quien fue propietario de esta estancia

Nació en 1830 y así se convirtió en un refugio de sosiego para uno de los presidentes más significativos de la historia argentina: Julio A. Roca, quien fue propietario de esta estancia de Córdoba desde 1870 hasta finales de la década del 30, haciendo de este lugar un escenario privilegiado de la vida política y social más encumbrada del país. De allí la gala que hoy se conserva con asombrosa fidelidad. Las agradables habitaciones, la sala de lecturas, los salones sociales, cada ambiente lleva la impronta personal de quien supo dar rumbo a las épocas más grandiosas de la Argentina moderna. Insertada en un punto neurálgico de las Sierras Chicas de Córdoba a 45 minutos del aeropuerto internacional de Córdoba, Estancia La Paz recibe a sus huéspedes con generosas posibilidades de disfrutar de la naturaleza y de una cultura hecha por hombres cultores del arte y la historia. Sus aposentos confortables, decorados con sobriedad y exquisito gusto, se imprimen del entorno apacible que impone un parque de 8 hectáreas diseñado por el paisajista Charles Thays en 1903. Allí, un precioso lago da carácter a un paisaje dibujado por los increíbles colores que, según la estación, generan los rayos del sol. Rodeada por añosos árboles y con una hermosa vista al lago, la piscina es uno de los sitios más encantadores de la estancia.

Esta histórica construcción fue recientemente acondicionada y habilitada como spa, donde excelentes profesionales regocijan a los huéspedes con la relajación más completa y placentera. La Paz tiene una historia más antigua ya que sus 2.100 hectáreas fueron parte de la Estancia Jesuítica de Santa Catalina, ahora declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por Unesco. La iglesia histórica, construida en 1622, puede visitarse a escasos minutos conformando, junto a las de Colonia Caroya y Jesús María, un circuito paisajístico-cultural de inigualable belleza. En la zona también hay evidentes vestigios de la cultura aborigen precolombina, como Cerro Colorado y Ongamira, los que pueden recorrerse en paseos desde la misma estancia. La Paz rinde culto a tal magnífica historia con un minucioso cuidado de una arquitectura fascinante, del mobiliario de estilo, de su carácter refinado y perdurable, de las tradiciones. Allí no faltan los sembradíos y manadas de vacunos cuidados por gauchos ni las comidas criollas; los caballos siempre están a disposición y las jornadas de Polo se disfrutan gloriosamente en cualquiera de sus dos canchas. Andar en carruajes antiguos por estas tierras regadas por acequias construidas por los jesuitas para alimentar el lago central es todo un programa, al igual que tomar un bote y dejarse transportar por la serenidad del agua. También se practica la pesca deportiva. Los ocho kilómetros de río que recorren la propiedad y su monte natural, delimitan un escenario perfecto para el birdwatching.

"Estancia del Rey" pagos de Lanús y aledaños y la colonia escocesa

Si circula por el camino de cintura que une la localidad de Luis Guillón con la autopista Ricchieri estará cruzando las tierras de la antigua "estancia del Rey" de 4 leguas cuadradas que fuera propiedad del Cabildo y que antiguamente la habitaban los jesuitas ya que el trajinista Zamora se las había donado al fallecer. Hoy esa extensión pertenece a Lanús, Lomas de Zamora, Temperley Oeste, Llavallol, Monte Grande, Luis Guillón, Villa Adelina, Ezeiza y Cañuelas. En el año 1825 los escoceses crearon el primer asentamiento del río de la Plata. La colonia escocesa poseía un molino harinero. A los 3 años de iniciado el asentamiento la colonia contaba con 30 casas de campo y unos 50 ranchos donde se acomodaban 321 escoceses y 180 argentinos. Lamentablemente en 1829 Rosas avanzando por Monte y Cañuelas penetra en la colonia y establece su cuartel general en el casco de la estancia Santa Catalina. Los escoceses entonces fueron tomados por ejércitos gauchos. La matanza reinó en esas tierras y luego de esos episodios solo quedaron en ese predio 4 familias. Los Grierson quedaron en santa Catalina. En esa estancia Santa Catalina fué la primera vez que se fabricó la manteca en panes en un envoltorio de papel encerado y el queso elaborado en bochas. También hubo gran producción de leche y también jaleas producidas industrialmente. Al fin de ese siglo en la vecina Cañuelas se instalaría en el campo de John Miller un establecimiento en la estancia San Martín productora de la afamada leche La Martona siguiendo los pasos de esos sobrevivientes de la colonia Escocesa. John Miller introdujo el primer toro Shorton Tarquino. Entre 1825 y 1864 esos campos se llamaron "La Caledonia".

La Martona - Cañuelas - del cónsul español Vicente Casares-Estancia San Martín

En este rincón de Cañuelas se erige la antigua fábrica láctea La Martona y la fabulosa estancia San Martín, hoy de la familia Casares, declarado Monumento Histórico Nacional.

Este circuito se puede iniciar visitando la capilla Nuestra Señora del Rosario, una pequeña y pintoresca edificación de estilo neogótico, construida en 1902. Frente a la estación ferroviaria se conserva la antigua fábrica láctea La Martona y a unos 200 metros de allí, sobre la ruta 205, la confitería La Martona, famosa por sus desayunos y meriendas de leche con vainillas. Cañuelas fue reconocida oficialmente como cuna del dulce de leche. Con el tiempo, La Martona fue también pionera en otros avances: en 1916 adquirió la primera desnatadora Westfalia del país, traída desde Alemania. Desde 1941 utilizó camiones térmicos para recolectar la leche en los tambos. En el año 1961 comenzó a utilizar el envase de cartón para la leche, y en la década del 70 se caracterizó por la producción de yogurt con frutas. Desde la capilla, ubicada en la entrada al pueblo de Casares, baja un camino de tierra que conduce a la Estancia San Martín. Su casco – es comparable a un verdadero palacio. Vicente Casares tenía 18 años cuando en esas tierras fundó La Martona, la primera industria láctea del país y una de las más avanzadas del mundo. De allí también salió la primera exportación de trigo a Europa. Para llegar hay que atravesar un pesado portón de rejas y un camino zigzagueante que finaliza en el bello edificio blanco de dos plantas, construido entre 1865 y 1940. El parque –diseñado por Charles Thays– tiene especies traídas de los más diversos puntos del planeta. El casco fue ampliado en cuatro oportunidades, de acuerdo a los estilos imperantes en cada época. El primitivo chalet, de estilo inglés, fue comenzado hacia 1865. En 1890 se agregó una sala de estar en el primer piso, de estilo francés. Se amplió nuevamente en 1903, con galerías y habitaciones de estilo italianizante. Se añadieron elementos de confort, como la instalación de agua caliente y calefacción en todas las habitaciones. En 1940 se hizo la última modificación: se agregó una torre con reloj, de estilo hispano. El casco tiene rasgos característicos de los palacios, como los dos leones victorianos que custodian la entrada, símbolo de progreso y autoridad. Algunas versiones indican que “La Martona” fue bautizada con ese nombre en honor a Marta Casares, hermana de Vicente y madre del reconocido escritor Adolfo Bioy Casares. En los jardines se destaca una fuente con copones de mármol, réplica de los que adornan las Tullerías, y los faroles a gas, los primeros que existieron en la provincia. La habitación principal tiene una cama con baldaquino, símbolo de la nobleza, mientras que en uno de los cuatro cuartos de baño hay una bañera de mármol de carrara, esculpida en un solo bloque.

El Galpón, de estilo francés, construido en 1890, que servía para albergar los padrillos; el Monumento al Trigo; la capilla privada y el antiguo palomar, con capacidad para 3500 nidos. Según explica Carlos Moreno en su libro Patrimonio de la Producción Rural, los pichones de paloma fueron un alimento muy apreciado a mediados del siglo XIX, y de fácil obtención, ya que cada pareja empollaba diez crías al año. Cayeron en desuso cuando las palomas comenzaron a dañar los cultivos, en franca expansión. Desde 1958 la estancia forma parte de una fundación destinada a estudiar los problemas de la leche.

CASTILLO LA RAQUEL DE FELICITAS kilómetro 168 sobre la ruta 2

Carlos guerrero compro dos quintas al este del antiguo camino a Chascomús, donde edifico “el Castillo” como lo llaman los vecinos, donde el espíritu de felicitas ronda desde su muerte en 1871. En el kilómetro 168 sobre la ruta 2, puede verse el “castillo” que perteneció a Felicitas y que es en realidad el casco de la estancia. Actualmente, es una hostería de 12 habitaciones, que se dedica a la actividad ganadera, donde ofrecen pasar un día de campo con cabalgatas, paseos en carruaje, piscina, pesca, caminatas, observación de aves y observación de tareas rurales. Tiene unos magníficos bosques, con más de 150 especies, y está bañada por las aguas del Río Salado. El castillo, tal como se lo conoce en la actualidad, data de 1894, y la torre que se ve de todos lados se edificó en 1905. Todo en el interior recuerda el pasado: las revistas ajadas, el piano Steinway, los muebles, el juego de té de plata y el caballete de Luis Guerrero, el bohemio de la familia. El parque de 80 ha, diseñado por el paisajista danés Forkel, posee un bosque con más de 180 especies clasificadas. Cerca del casco principal, la antigua casa de huéspedes funciona como museo. Allí se conservan muebles y trajes de la época. Todo permanece anclado en otros tiempos: los tules y broderies de los vestidos, un pequeño moisés y fotos de varios de los personajes de esta historia.

palabra Dólar

El origen de palabra Dólar (la unidad monetaria de USA) es bastante extraño. Al parecer proviene del idioma alemán, luego el español hasta llegar al inglés. A comienzos del siglo XVI, por orden del Emperador Carlos I se acuñaron en España unas monedas de plata que tenían el mismo valor que monedas alemanas llamadas Thaler. A las españolas las llamaron Táleros. Un siglo más tarde comenzaron a circular en América del Norte unas monedas similares, llamadas Spanish Dollars por trascripción fonética (talers). En estas monedas aparecían las columnas de Hércules (símbolo del estrecho de Gibraltar) con unas cintas y la leyenda Plus Ultra (mas allá) que, abreviadas por el uso y el tiempo, se convirtieron en el actual signo $.

*Parque Lezama* José Gregorio de Lezama se casó con Carolina de Álzaga y Ángela de Álzaga

José Gregorio de Lezama se casó con Carolina de Álzaga, descendiente del último Alcalde realista de Buenos Aires (Martín de Álzaga, nacido en Aramaio, 1755 y fusilado en Buenos Aires, 1812), por lo que obtiene prestigio social y político. A la muerte de ésta, se casa con su hermana Ángela de Álzaga. Para satisfacer las aficiones de su esposa, Don José Gregorio de Lezama construyó los más hermosos jardines de que Buenos Aires tenga memoria, adornándolos con cenadores, pérgolas y finas estatuas de mármol. Al Parque Lezama se lo conoció como Quinta de los Ingleses ya que después de las Invasiones Inglesas, el inglés David MacKinley instaló aquí su quinta frente al río e izó la bandera de su país. El predio tuvo diferentes destinos y pasó por las manos de muchos propietarios, hasta que en 1857 fue vendido a José Gregorio Lezama, que le anexó otros terrenos y así amplió su extensión hasta la calle Brasil. Estos jardines albergaron enfermos de cólera y duelos mortales. Bajo sus árboles caminaron personajes de Ernesto Sábato y de Julio Cortázar, además de los millares de paseantes contemporáneos. Los salones del palacio, hoy convertidos en sede del Museo Histórico Nacional, fueron testigos discretos de negocios, tertulias, pavanas y conjuras políticas. Antes era tierra y río. . Desde el mirador, las familias patricias podían contemplar un bellísimo paisaje: el río en toda su amplitud, el barrio nuevo de La Boca con sus pintorescas casas de madera, las grandes quintas situadas sobre Barracas al Norte o la extendida ciudad, baja, chata, en la que los tejados oscuros contrastaban con las cúpulas relucientes de las iglesias. Una verja de hierro rodeaba todo el perímetro de la quinta. Con el correr de los años el paseo público se transformó en un lugar con una animada actividad social. Contaba con un pequeño tren, calesita, lago artificial, tambo, teatro al aire libre, pabellón para banquetes, circo, anfiteatro, un restaurante y un cinematógrafo, el primero que funcionó en el barrio de San Telmo. En 1931 se sacó la verja que rodeaba al parque. Algunas crónicas dicen que algunos asaltantes, cuando eran perseguidos por la policía, lo escalaban hábilmente encontrando refugio. A partir de entonces el paseo fue completamente libre, ya que antes era abierto al público solamente los jueves y domingos. En algún tiempo, al pie de su barranca corría una desembocadura del Riachuelo en la que estuvo el primitivo puerto. Ángela de Álzaga al enviudar, vendió la Casona (actual Museo Histórico Nacional) y sus alrededores (Parque Lezama) a la Municipalidad de Buenos Aires por una cifra irrisoria. De allí surgió el bello y mundialmente famoso Parque Lezama. La residencia, asentada en el mismo sitio donde Don Pedro de Mendoza fundó por primera vez Buenos Aires. De su primer matrimonio tuvo un hijo llamado Máximo Lezama, quien fallece joven en circunstancias desconocidas. José Gregorio de Lezama llego a ser propietario de 300.000 hectáreas en la provincia de Buenos Aires. El 12 de marzo de 1847 compra a la familia Martínez Castro, tierras que en el actual partido de General Pueyrredón llegaban hasta la Laguna de los Padres, y a los límites del actual partido de Balcarce, llamadas de La Harmonía (era con H en un principio). Cabe destacar que Gregorio dono tierras en la calle Cochabamba para que el paseo Colon fuera deslumbrante también se ofreció a pagar el adoquinado a pesar que había estado en contra de ese proyecto creado por Torcuato de Alvear.

ejercicios físicos

Existen dos tipos de ejercicios físicos, los aeróbicos, -que fortalecen principalmente al corazón y los pulmones-, y los anaeróbicos, -que trabajan más localizadamente sobre los músculos de nuestro cuerpo-.Con los aeróbicos, podemos quemar calorías y estimular el sistema cardiovascular, mientras que, con los anaeróbicos, es posible lograr una mayor tonificación de los músculos. Si nuestro objetivo es tener (y mantener) un abdomen plano, deberemos hacer ambos tipos de ejercicios.

Camell

La compañía norteamericana R.J. Reynolds en 1912 introdujo en el mercado cigarrillos con una mezcla de sabor turco. El nombre con que bautizaron a este tabaco fue Camell y decidieron dibujar un camello en la cajetilla. Más tarde, esta compañía fue al circo de Barnum y Bailey en Winston-Salem para hacer unas fotografías a camellos y dromedarios. Y el elegido fue un dromedario para ilustrar sus cajetillas, pero decidieron no cambiar el nombre del tabaco.

el uruguayo  Natalio Félix Botana Miralles en " Los Granados "

En 1915, a los 25 años de edad, Natalio Botana (1888- 1941) había fundado en Buenos Aires el periódico sensacionalista "Crítica", un emblema del periodismo. Con 700 mil ejemplares diarios en la calle, fue el de mayor circulación. En 1927 llegó a vender un millón de ejemplares. Botana era "un vibrante nuevo rico".  Salvadora Medina Onrubia (1894-1972); una dramaturga, escritora, poetisa y militante anarquista. Era de origen humilde. En Rosario conoció a su amiga Alfonsina Storni. Trabajo en caras y Caretas y  conoció a un abogado Pérez Colman y nació de esa relación furtiva su primer hijo Carlos Natalio. Se convirtió en madre soltera con solo 16 años.  Luego se trasladó a Buenos Aires y consiguió trabajo en el periódico anarquista "La Protesta". Fue la  Primera mujer encarcelada por motivos políticos. Ella tuvo una actuación central en la causa por la liberación de Simón Radowitzky, el matador del coronel  Ramón Falcón. Cuando Natalio conoció a Salvadora no le fue indiferente esa mujer culta e independiente y liberal. Los dos personajes formaron una familia, ella con su hijo Pitón. los dos trabajaron en el diario critica incansablemente. Pitón el hijo a , los 17 años era un hombre muy bien conceptuado socialmente. Le gustaban los autos y las mujeres. Un tiempo antes ella le había confesado a Pitón, de 17 años, que Botana no era su padre y el joven se suicidó de un balazo. La relación entre ellos se deterioró luego de la muerte del hijo. La mujer buscó consuelo en el éter; y  el marido se hizo adicto al opio.  Sin embargo los esposos a posteriori de la muerte de Pitón estuvieron encarcelados un año después del golpe de estado encabezado por Uriburu. Primero fueron al exilio en Uruguay y luego a España.  Ella se volcó al esoterismo. Botana un año mas tarde recuperó su diario. La relación de la pareja duro 26 años.

 Natalio Félix Botana Miralles el MURAL de " Los Granados " PARTE 1

Durante la época dorada, Natalio Botana decidió construir una mansión en unas tierras en Don Torcuato, que fueron loteadas por el ex presidente y amigo personal, Marcelo T. de Alvear Alvear (de quien deriva el nombre de la zona). Allí se levantó una majestuosa mansión en una extensión de 18 hectáreas que pasaría a ser parte de la historia íntima y social de los Botana. Se la bautizó con el nombre Los Granados. La casona era puro derroche. En la planta baja estaba el living, infinito, con un piano de cola fantástico, que a ninguno de los habitantes le interesaba tocar. Cada dormitorio tenía su propio baño revestido de mármoles de varios colores. Amplios jardines, pileta de natación y diversas arboledas, que rodeaban la casa. Pablo Neruda fue uno de los tantos concurrentes que pasaron por la mansión al igual que políticos, artistas, periodistas y escritores. Construyó un parque zoológico, un estudio cinematográfico y 30 habitaciones en la que organizaba fastuosas recepciones. A esas fiestas asistieron, por ejemplo, un hijo de Benito Mussolini y el poeta español Federico García Lorca. Enterado de que el artista David Alfredo Siqueiros está en aprietos, Botana le ofrece alojamiento y alimentación  a cambio de que le pinte un mural de 120 metros cuadrados en el sótano de Los Granados. Siqueiros aceptó y de inmediato formó su equipo: mandó a llamar a Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino, más el escenógrafo uruguayo Enrique Lázaro, a cargo de proyectores y aerógrafos. Se dio comienzo a la obra en agosto de 1933 y culminó en noviembre de ese mismo año. El mural bautizado con el nombre de "Ejercicio plástico" se extendía por el techo, las paredes y el suelo del sótano; en todos esos lugares Siqueiros dibujó el cuerpo desnudo de su amada, la uruguaya Blanca Luz Brum. Ese magnífico cuarto subterráneo, luego de la gran inauguración, Botana lo utilizaba como bodega y salón de póker, un juego que lo apasionaba. Para rematar, Blanca Luz Brun se convierte en amante de Botana. Tres meses de terminada su labor, el muralista participa en un acto de trabajadores comunistas y el gobierno argentino lo expulsa del país. Siqueiros se va a Nueva York, solo. Su esposa se queda a vivir con Botana, pero no perduro la relación.  Botana fallece en Jujuy en 1914 a los 53 años en un accidente automovilístico, mientras viaja hacia un casino del norte argentino en uno de sus tres Rolls Royce. Luego de su muerte Salvadora tuvo que lidiar al frente del diario con las deudas que arrastraba el imperio.  El diario cerró en 1963. En 1972 muere salvadora pobre y sola. Los parientes de Botana treinta años siguieron un juicio para adquirir la propiedad del diario pero no les dieron resultado. Los Granados pertenecieron a los Botana hasta 1948, cuando se remataron las dieciocho hectáreas.

 

 Natalio Félix Botana Miralles el MURAL de " Los Granados " PARTE 2

Las adquirieron la familia Alsogaray. Se comenta que cuando la señora de Álvaro Alsogaray bajó al sótano y observó el mural, mandó a rociarlo con ácido argumentando que contenía imágenes demasiado fuertes para su pequeña hija María Julia. Sin embargo, la técnica que había utilizado Siqueiros se resistió al ataque; por lo tanto, la señora ordenó que se lo tape con cal y cerró el sótano con llave. En los años 50 la casona pasó a manos de una familia que le encargó al pintor Juan Carlos Castagnino la restauración del mural. Los años y distintos dueños pasaron, hasta que en 1988 una sociedad compró el lote de la casa con un objetivo: desmontar el mural y convertirlo en una muestra itinerante. Sin embargo el mural permaneció oculto por muchos años hasta que en el 2001 fue declarado monumento histórico. Recién en el 2009, el Gobierno Nacional rescató el mural del depósito de San Justo donde quedó olvidado 17 años y se pudo iniciar su restauración bajo la supervisión de Magdalena Faillace. Fue trasladado a un lugar especialmente acondicionado en la Aduana Taylor - la antigua aduana porteña del siglo XIX que está bajo la Plaza Colón - con el fin de revalorizar este edificio y el Museo de la Casa Rosada. La restauración de la obra que habría demandado U$S 600.000 es realizada con el aporte de ocho empresas privadas. Los Granados aún sigue siendo noticia. Fue en una parte de esa casa, hoy perteneciente al empresario Armando Gostanian, donde el ex presidente Carlos Menem, procesado por contrabando de armas, cumplió arresto domiciliario en el año 2001.  En su momento, Karavan y Villa Los Granados fueron dos quintas extremadamente lujosas. Y ambas contaban con colecciones de animales exóticos, incluyendo un león cachorro, llamas, alpacas, ciervos, un cóndor y 48 clases de faisanes. Chiche Gelblung tiene colgado en el living de su casa, y firmado por el autor, el único boceto que existe (Gelblung dice haberlo heredado de su abuelo, un veterano del PC en los tiempos de la visita de Siqueiros). Ésa es la historia del mural que hoy se puede visitar en el Museo del Bicentenario en casa Rosada  de 11:00 a 19:00 hs, de miércoles a domingo y feriados. Entrada libre y gratuita.

estancia Santa Rita de la esposa de Rosas

Es una de las estancias más antiguas del país. Su casco fue construido en 1790 por la familia Costa Argibel, abuelos maternos de Encarnación Ezcurra, la mujer de Juan Manuel de Rosas, en la línea defensiva de los fortines contra los indios, de la que formaba parte Lobos. Conserva su casco de estilo victoriano, sobre un cuidado parque regado de esculturas, fuentes de agua, tupida arboleda y un lago artificial. Originalmente, la estancia cubría 16.000 hectáreas en tierras de frontera. La casa grande tenia 17 habitaciones y 7 baños pero fue ampliándose hasta que en 1840 la esposa de Rosas doña Encarnación heredó la estancia. Mas tarde Santa Rita paso a manos de un sobrino de los Ezcurra quien la vendió en 1890 al senador provincial Antonio Carboni. Casi un siglo después adquirieron la estancia Isabel Duggan y su esposo Franklin Nudemberg. Franklin vivió con su esposa y seis hijas mujeres durante mucho tiempo en Estados Unidos, Brasil y Alemania. Fue la estancia uno de los productores de leche mas importante de Buenos Aires. Compraron las 200 hectáreas de la finca en 1988 y desde entonces no han parado. Una vez inaugurado (reciben huéspedes desde 1996) Frankling puso la mira en el casco principal, los seis pisos que incluyeron un loft para toda la familia son sólo la primera etapa. El nombre del pueblo tiene relación directa con los ancestros de estas tierras. Los Carboni, quienes previendo que el ferrocarril no tardaría el llegar hasta ahí, canjearon una finca más próxima a Buenos Aires por esta, e hicieron de su apellido el topónimo del lugar entero. Para llegar desde la Ciudad de Buenos Aires (130 km): autopista Cañuelas, ruta 205, en Lobos 9 km a la derecha, pasar la vía y tomar el camino que sale a la izquierda, 18 km.

 

Castillo de Rafael Obligado - RAMALLO

Es un castillo al estilo europeo construido en las barrancas del río Paraná, en el partido de Ramallo, provincia de Buenos Aires, Argentina. El castillo fue mandado construir en 1896 por el poeta argentino Rafael Obligado en honor a su esposa, Isabel Gómez Langenheim; quien solía leer novelas del escritor escocés Walter Scott, de estilo romántico y ambientación gótica, lo impulso a dar forma a la residencia. Las tierras de la estancia fueron compradas por el padre del vate, don Antonio Obligado, castellano de origen andaluz, al canónigo Andúgar en 1785. Allí, el 20 de noviembre de 1845 se produjo la Batalla de la Vuelta de Obligado. La construcción refiere al típico castillo europeo de tres pisos con ventanales ojivales. Consta de tres plantas, con 24 habitaciones y seis baños. Un gran hall preside la entrada, con tres juegos de escaleras hacia lo alto. Las paredes exteriores del edificio están cercadas por enredaderas que le confieren un aire de misterio. Su edificación remonta a otros tiempos y desde el camino se logra divisar su figura gris oscura y atemporal, que remite a leyenda. La "Estancia El Castillo" pertenece en la actualidad a la familia Obligado, descendientes directos del poeta. Pero la familia no es la única habitante del lugar, por los corredores y galerías suele transitar Toto, un fantasma que hace desaparecer objetos o que cierra puertas para luego abrirlas misteriosamente. La leyenda del fantasma data de 1930 y como todo castillo que se precie, el de Obligado cuenta con pasadizos secretos que comunican salas y habitaciones o que conducen hacia el exterior.

"Santa Isabel" es una de las estancias Argentinas con mayor historia en la zona de los Martínez de Hoz

José T Martínez de Hoz adquirió en 1854 tierras que llegaban hasta la costa.  Al fallecer este prematuramente su esposa se fue con sus dos pequeños hijos a vivir a Europa. Asi fue como Eduardo y Miguel Alfredo pasaron años lejos de su patria.  Narciso Martínez de Hoz había adquirido tierras en Cañuelas en enfiteusis en época de Rivadavia, región que se llamo La lobería Grande por abundar en esa zona lobos marinos zona que comprende Chapadmalal. En el lugar se instaló un importante haras que dio brillo a la actividad turfística nacional. Al fallecimiento de Don Narciso Martínez de Hoz, en el año 1840, le sucede en la delicada tarea de liquidar la Sociedad Rural Argentina el mayor de sus once hijos, Don José Toribio Martínez de Hoz. Este adquiere 20.000 Has. a la mencionada entidad en el año 1854, en las proximidades de mar del Plata, sobre el océano Atlántico. Allí, en el año 1860, funda la estancia Chapadmalal. En 1871 la muerte lo sorprende muy joven. En 1872 su esposa, Doña Josefa Fernández de Martínez de Hoz, adquiere 4.000 hectáreas más, dando forma definitiva a la Estancia Chapadmalal, con sus 24.617 hectáreas, iniciando una actividad agropecuaria que transmite a sus descendientes, impulsando a Chapadmalal hasta alcanzar la altura de las mejores cabañas europeas. Su casco data del año 1888.

 Tras la prematura muerte de José Toribio Martínez de Hoz se realiza en 1888 la primera subdivisión de la vieja estancia Chapadmalal. Sus hijos heredan, Miguel Alfredo 12.500 hectáreas formando el Haras y la Cabaña Chapadmalal, mientras que Eduardo recibe una fracción de 13.000 hectáreas hacia el sur, llegando al mar, que primero la llama Estancia Nueva y posteriormente Estancia Santa Isabel, que dentro de esta fracción se encontraba el terreno que actualmente ocupa la quinta presidencial de Chapadmalal. Desde sus inicios Santa Isabel se destacó como un campo agrícola-ganadero. Eduardo se casó con la brasileña Dulce Liberal, una distinguida dama de los hipódromos y vivieron en Paris. Este matrimonio luego de la guerra regresó al país y se instalaban en Ascochinga (Córdoba) donde festejaron sus bodas de plata y de Oro. El matrimonio jamás tuvo descendencia. Eduardo murió a los 87 años en 1977. Dulce Liberal tenia una hermana Celina Liberal que le dio sobrinos. Enrique Liberal Cardozo el sobrino predilecto heredó la estancia Santa Isabel cuando ya era hombre y vivía en Río de Janeiro con su esposa Celina Cohelo, pero regresó  al país para hacerse cargo de la explotación de este campo que se abocó a remodelarlo siendo artista y pintor. Un camino majestuoso con bulevares de coníferas y árboles cuyas copas unidas forman túneles de ensueños, nos conducen a él. El parque, con un diseño típicamente francés fue remodelado por Josefina Ramos Mejía, quien lo convirtió en un jardín afrancesado, con flores y pinos, cercado por eucaliptos. En 1996 la estancia cambió de dueño cerrando el capítulo de los Martínez de Hoz y los Liberal.  La adquirió Jorge Estrada Mora.   

la dinastía Martínez de Hoz -haras “Malal-Hue” -

El primero de la dinastía Martínez de Hoz, fue José Toribio, nacido sefaradí en Valdivieso. Llegó al Río de la Plata y puso una tienda. Pronto hizo fortuna, se convirtió en Don y fue alcalde. Como vecino importante participó del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810. Junto a Tomás de Anchorena y Francisco de Beláustegui, votó por la continuidad del virrey. Ante el fallecimiento de José T Martínez de Hoz en 1819, su sobrino Narciso Alonso Martínez de Hoz adoptó el apellido materno de su tío y utilizó Narciso de A. Martínez. Al fallecer este en 1840 su hijo mayor José Toribio Martínez de hoz le sucedió. José Toribio funda el Club del Progreso, es senador, presidente del Banco Provincia. En su casa se funda, el 10 de julio de 1866, la Sociedad Rural, de la que es su primer presidente. José Toribio, se constituyó en propietario de enormes extensiones de tierras en Cañuelas, Castelli, Lobería y Chapadmalal. (En ésta última estancia, la familia levanta el haras ‘Malal Hué’ y construye un palacio de tipo normando, semejante a los más hermosos castillos ingleses por su magnificencia y estilo). La familia trenza lazos de parentesco con la crema de la oligarquía: los Ortiz Basualdo, los Ramos Mejía, los Acevedo, los Casares, los Bullrich, entre otros. Cuando fallece José Toribio en 1871 pasaron varios años hasta que sus hijos llegaran a la mayoría de edad. Su esposa Josefa Fernández Coronel se fue a vivir a Europa donde le dio educación a sus hijos. Allí se volvió a casar y se convirtió en Condesa de Sena. Miguel Eduardo Martínez de Hoz fue uno de sus hijos, otra Julia Elena Martínez de Hoz y otro de sus hijos fue José Alfredo Martínez de Hoz. José Alfredo ex ministro de Economía de la dictadura militar nació en 1895 y heredó el famoso haras “Malal-Hue” fundado en 1913, que está en Chapadmalal. En el Haras adiestraban caballos de silla, de polo y tiro. Allí también se encuentra el castillo de la familia. José Alfredo se casó con Elvira Bullrich Lezica Alvear y Eduardo se casó con Isabel Elortondo. Esta ultima pareja vivió en Paris donde criaron un hijo llamado también Eduardo quien perdió temprano a sus padres quedándose en Paris acompañado de su nana.  Eduardo se casó con la brasileña Dulce Liberal, una distinguida dama de los hipódromos. Este matrimonio luego de la guerra regresó al país y se instalaban en Ascochinga (Córdoba) donde festejaron sus bodas de plata y de Oro. El matrimonio jamás tuvo descendencia. Eduardo murió a los 87 años en 1977.  Como estancia Chapadmalal nació en 1854. En sus inicios fue un modelo de producción agrícola ganadera. La historia de estas tierras se remontan hacia 1826 desde el gobierno de Rivadavia cuando la primera sociedad rural obtiene cerca de 100 leguas de campo en la costa atlántica. El campo abarcaba desde la ciudad de Mar del Plata hasta el río Quequén grande por el Sur y las sierras de Balcarce por el oeste. La sociedad contaba entre sus accionistas a Rivadavia y a Narciso Alonso Martínez de Hoz. El casco actual se construyó en 1906 según proyecto del arquitecto británico Walter Basset-Smith. En 1946 se hizo la ultima reforma de la casa. En 1959 los hermanos dividieron la propiedad y el haras quedando en antiguo casco para José Alfredo y paso a llamarse Malal Hue que significa el verdadero lugar del Corral.

la estancia Huetel de Concepción Unzué de Casares hija de Saturnino

La estancia Huetel de Concepción Unzué (casada con Carlos Casares) mantiene el estilo del rey Luis Xlll. Es una de las estancias más suntuosas del país. De inconfundible estilo Luis Xlll. El casco de una estancia típico del siglo XIX consistía en la residencia principal. Las donaciones de terrenos en la campaña las efectuaba directamente al gobierno pero para la toma de posesión intervenía la municipalidad, de esta manera se adquirieron los campos en Huetel. Vivía el mayordomo o los propietarios durante los meses de verano. Un conjunto de ranchos para el capataz y la peonada, dependencia anexas usadas para oficinas administrativas, cocinas y galpones para herramientas, cueros, grasa y aperos. Incluía además los corrales para los caballos de trabajo y herrajes. Antes de la introducción del alambrado en la década de 1.860, los viejos cascos estaban rodeados de fosas de tres m. de profundidad y ocho m. de ancho, construidos como medio de defensa para los ataques indígenas y a la vez para proteger los frutales y animales de calidad. A medida de una estancia prosperaba, sus dueños o bien agregaban habitaciones al viejo casco o levantaban una opulenta casa nueva alejada a la original y construían una capilla en el parque. El establecimiento tiene sesenta mil hectáreas en el partido de 25 de Mayo, permitió a su propietaria dar rienda suelta a su fantasía y transformar ese pedazo de suelo pampa en la esmeralda copia de un chateu francés de periodo de los Borbones.

Huetel significa Mulita en lengua indígena, es testimonio de los logro de la familia que en 3 generaciones se había convertido en una de las mas ricas del país. Cuando Saturnino falleció en 1886 dejo una herencia copiosa. Concepción fue una mujer muy rica dentro de la sociedad. La construcción de la casa empezó en 1906, bajo la dirección del arquitecto Dunoart, pero Carlos Casares falleció en 1907 sin alcanzar a verla terminada. La mansión, que se inauguró dos años después resultó ser un edificio elegante, con escalinatas de mármol, terrazas con amplios balcones en el primer piso y mansardas gris azuladas en la planta alta, tenia decenas de salones y habitaciones. Todo hacia suponer que Huetel seria el marco adecuado para una activa vida social. Pero Concepción Unzué era una mujer retraída, de pocas palabras, pero tenaz y voluntariosa. No tuvo descendencia.

estancia La Armonía de Manuel José Cobo

La estancia La Armonía cerca de Mar del Plata fue adquirida en 1861 (trece años antes de la fundación de Mar del Plata) por Manuel José Cobo, que también poseía otros campos en Balcarce; “El Palomar” en Lobería y “La Perseverancia” en Segurola. La armonía pertenecía a Gregorio Lezama en 1850. En 1856 perteneció a José Cohelo de Meyrelles y a partir de 1860 a Patricio Peralta Ramos. Peralta Ramos fracciona la estancia y la vende. Manuel José Cobo Lavalle, fue el flamante dueño de La Armonía desde 1861. Este contrajo matrimonio con Clara Victoria Fortunata Ocampo Lozano, tuvieron tres hijos: Manuel José (1858-1914), Héctor, fallecido en Paris en 1925 y Clara Josefina. Clara, fue la esposa de Tomas Esteban de Anchorena Riglos (1867-1916) y Héctor fue esposo de Josefina Antonia Unzué Baudrix (1876-1958). La Armonía fue la más importante de las propiedades de Manuel José Cobo y allí pasaban Don Manuel y su familia los veranos, cuando aun no había ferrocarril, viajando. A su muerte la estancia quedó en manos de su viuda, Clara Ocampo de Cobo y posteriormente, los campos se dividieron entre sus hijos, quedando en posesión de su casco antiguo, donde estaba la primitiva “casa de azotea”: Don Héctor Cobo casado con Josefina Unzué quienes no tuvieron herederos. La estancia la Armonía era famosa por sus almuerzos y tés. Todo era elegancia y lujo desde el lago artificial con sus botes y las magnificas arboledas.

Propiedad de Ernesto Tornquist en Sierra de la ventana, con un parecido notable con los palacios del rey Luis II de Baviera, a orillas del río Rin.

Era un exponente de la belle epoque del novecientos y se lo consideraba una proeza de la arquitectura hotelera. En él funcionó el primer casino de la Argentina y un tren llegaba especialmente hasta su puerta. Su lujo era imperial. Y Julio A. Roca lo bautizó como “la maravilla del siglo”. Pero en menos de diez años, con la Primera Guerra y el gobierno de Yrigoyen, el Club Hotel Sierra de la Ventana cerró para siempre. Desde entonces, su derrotero parece acompañar la historia nacional. En los ‘30 vino la venta y el loteo. Durante la Segunda Guerra albergó a los sobrevivientes del Graf Spee. Con el peronismo fue parque provincial y corral para la hacienda de los políticos locales. En los ‘60, estuvo en manos de curas y universitarios. En los ‘70, fue utilizado por el Ejército para ejercicios militares. La democracia lo convirtió en un negociado. Y ahora está en ruinas, incendiado y saqueado. Cuando Tornquist fue a conocer sus nuevas tierras, se enamoró del pintoresquismo de las sierras que rompían la monotonía de la llanura, y decidió construir una casa y una estancia. Por ello, llamó al arquitecto Carlos Nordmann, exponente del grupo de profesionales de origen alemán que habían impuesto en la construcción de la época el estilo del romanticismo medieval, en esa línea evocativa de los castillos típicos de orillas del Rin. En la Argentina de entonces se gastaba en arquitectura, que era la expresión de riqueza de la época ya las casas que por juzgar Tornquist habitó en Buenos Aires, en el Tigre o en Mar del Plata, claramente se nota que le encantaban los bellos palacios y castillos alemanes. Además, aprovechando el arroyo que atraviesa el casco, se levantaron varios puentes ornamentales y se cavó un lago artificial que conectaba uno de los frentes a la casa con la vista más espectacular de las sierras de La Ventana. Este establecimiento ganadero, el primero de la comarca, se fraccionó muchas veces para dar lugar a otras estancias y al asentamiento de colonos suizos y alemanes que trajo Tornquist. En la actualidad, el casco histórico de la estancia La Ventana, todavía pertenece a la descendencia de su fundador.

 

vacaciones

Postales veraniegas de la Buenos Aires de antaño, cuando la gente vacacionaba en la ciudad o, los más pudientes, en Tigre o en el lejano pueblo de Belgrano. Hasta los años 20, la clase media veraneaba en sitios como Belgrano, donde había casas chicas con jardines grandes". Los viajes hacia parajes como San Fernando parecían eternos. "Era como ir a Mar del Plata, un acontecimiento. El Tigre era un destino de lujo, reservado para la alta sociedad. Su auge empezó en 1890, cuando se inauguró el Tigre Hotel. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, las elites construyeron fastuosas residencias de veraneo."En 1912, el broche de oro fue la apertura del casino. Para entonces el Tigre ofrecía todo para el placer: esparcimiento, deportes y juego. Se hacían grandes fiestas privadas. Y quedaba bien ir a hacer sociales al casino o al hotel y participar en las regatas. El esplendor duró hasta los años 30: en el 33 el casino se trasladó a Mar del Plata, que tomó la posta como destino de elites, y el Tigre cayó en forma abrupta. El hotel cerró en el 38". El poder también elegía Adrogué, donde desde 1872 hasta 1958 estuvo el hotel La Delicia. Allí se alojaron desde Domingo Sarmiento y Carlos Pellegrini hasta Miguel Cané y Jorge Luis Borges. También, muchos recién casados, de luna de miel. A principios del siglo XX, no había que ir lejos para gozar del río. "La Isla Maciel era algo así como un Tigre en miniatura, yo iba a ella a pintar perales y durazneros en flor", describió Benito Quinquela Martín. En este lugar, alguna vez cruzado por un arroyo cristalino, antes había coquetos recreos. El Club de Regatas América, por ejemplo, fue fundado en la isla en 1920 y se mudó al Tigre años más tarde. La mayoría de la gente no podía soñar con ir al Tigre o a la Costa y se las rebuscaba en las cercanías. "Las vacaciones recién se empezaron a generalizar hacia los años 50, con los hoteles de Chapadmalal y Embalse Río Tercero". "En los 40, era más común ir a los picnics multitudinarios que organizaban instituciones como la Sociedad Española de Socorros Mutuos. Se partía en camiones al balneario de Quilmes. Iban muchos gallegos y desde el día anterior, las mujeres hacían empanadas de chorizo y de panceta. Mataderos era como San Antonio de Areco. Ir de vacaciones era prohibitivo porque se ganaba muy poco. Para escapar del calor, a la tardecita la gente se sentaba en la calle. En esa época, Flores era todo arboledas y jardines". Aunque hoy el Riachuelo amenaza con una intoxicación fulminante, hasta los años 40 la gente nadaba en sus aguas. "Eran muchachones de bajos recursos que se metían a pesar de que que estaba sucio —recuerda Rudi Varela, historiador de Avellaneda—. Se bañaban en Piñeiro, cerca del puente Vélez Sarsfield. Ya había petróleo en el agua: la primera queja por contaminación fue en 1830, por los saladeros". Un paseo más limpio y popular era el balneario de la Costanera Sur, inaugurado en 1918. Un reglamento del 23 establecía que los bañistas debían usar un traje de baño "en buen estado" y "no permanecer en el agua más de media hora". Hombres y mujeres se bañaban separados por un espigón. Iban muy bien vestidos y se cambiaban en alguna de las 250 casillas que había en la playa.

Los hermanos Peugeot

Los hermanos Peugeot, dueños en un principio de una fábrica de sierras, solicitaron en 1847 al orfebre Justin Blazer el diseño de un león que sirviera como representación de las cualidades de sus productos: resistencia, elasticidad, rapidez. En 1899 estos hermanos comenzaron la fabricación de bicicletas y siete años después automóviles pero manteniendo el mismo escudo de Blazer que se conserva en nuestros días. La cualidad del león. Para Peugeot, este animal simboliza tres cualidades de las hojas de sierra: resistencia de los dientes, como los del león; la flexibilidad de la hoja, como el espinazo del león; y la velocidad del corte, como la prontitud del salto del león.
 
 
 

valorización de la tierra, del ganado y el período revolucionario *PARTE 1*

La tierra valía poco en la época colonial, se la compraba o vendía con frecuencia. A mediados del siglo XVII una finca valía menos que un esclavo y apenas un poco mas que  un vestido bordado. Hasta su expulsión por medio de Carlos III, los jesuitas eran administradores de estancias. Eran también dueños de importantes fincas.  Santa Catalina en Córdoba, Ascochinga era un ejemplo. Los jesuitas aprendieron la lengua aborigen para facilitar la comunicación, y algunos indios lograron aprender el español. Los indios aprendieron las técnicas de la ganadería, y en sus talleres se destacaron por el esmero en tareas de pintura, el trabajo en madera, el tallado de las piedras, siendo excelentes herreros y plateros. La primera imprenta del Río de la Plata fue construida por aborígenes de las misiones, en el año 1700. La agricultura era escasa. Se reducía a los pequeños terrenos o chacras en los alrededores de las ciudades para su abastecimiento. Los cabildos fijaban los precios del cereal, lo que limitaba las ganancias de los labradores y hacia poco atractiva la actividad. Adquirieron importancia, sobre todo en Buenos Aires: zapateros. sombrereros, plateros, sastres, fabricantes de velas y jabón. Con el cuero se fabricaban numerosos enseres: lazos, cortinas, baúles, canastas, petacas, calzado, muebles y tientos para techumbres, empleados en la construcción. Con la revolución la guerra se instaló en el país. Sus consecuencias económicas fueron la reducción de la riqueza y la desarticulación de la red de comercialización virreinal. La pérdida del Alto Perú tuvo un doble efecto: la reducción del metálico circulante y la disminución del comercio. La economía de las ciudades situadas en la ruta del interior se resintió. La ocupación de Chile paralizó el activo comercio de Cuyo con esa región. La separación de la Liga de los Pueblos Libres redujo el comercio de Buenos Aires con el Litoral. Buenos Aires fue dominado por los comerciantes ingleses. Las rutas se tornaron inseguras: los enfrentamientos entre Buenos Aires y Santa Fe interrumpían la ruta del interior. El cuero, el sebo y el tasajo reemplazaron a la plata altoperuana corno principal rubro de las exportaciones. Su obtención genero una disminución de cabezas de ganado. El ganado mular decayó como consecuencia de la disminución de la actividad minera y la paralización del comercio con el Alto Perú. Las necesidades del ejército lo mantuvieron durante un tiempo. Los gobiernos revolucionarios tomaron una serie de medidas tendientes a favorecer la agricultura: libre exportación de trigos y harinas; auxilio a labradores pobres para levantar sus cosechas: repartos de tierras destinadas a la agricultura en la frontera con el indio. Sin embargo, la baja rentabilidad, las exigencias del trabajo y la falta de herramientas adecuadas hicieron fracasar. En el interior se mantuvieron los cultivos extensivos, vinculados con las industrias artesanales. En Mendoza, San Juan, San Luis y La Rioja predominaron la vid y el olivo; en Catamarca, el algodón y el tabaco; en Salta se consolidó la caña de azúcar. El equipamiento y abastecimiento del ejército produjo un mercado importante para las industrias artesanales e hizo surgir industrias derivadas: fábricas de armas y de pólvora en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Jujuy. En el interior se mantuvieron los tejidos de lana y algodón, los artículos de cuero, vestimenta, muebles, alimentos, carros, carretas y galeras, con mercados en declinación.

valorización de la tierra, del ganado y el período revolucionario  *PARTE 2*

En Buenos Aires y sus alrededores se expandió la industria de los saladeros; fue la única actividad industrial que progresó en el período revolucionario. La liberalización del comercio favoreció a Buenos- Aires, como ciudad y provincia dueña del puerto. Los gobiernos de Buenos Aires eran los que fijaban los aranceles que debían pagar los productos que entraban y salían por el puerto. La década de 1810 el principal avance de los estancieros se hizo hacia el sur ya que alli estaban los terrenos sin dueños legales. La década de 1820 ha sido una de las mas fructíferas para los hacendados porteños. Desde 1825, los ganaderos de Buenos Aires se convirtieron en los principales exportadores de cuero y de carne salada o tasajo. Los beneficios económicos que producía la exportación de derivados del ganado vacuno impulsaron la expansión de la frontera de los territorios de la provincia. A partir de 1830, antiguos hacendados, dirigentes políticos y militares, y los ricos comerciantes de la provincia de Buenos Aires, formaron el núcleo del grupo terrateniente bonaerense que tuvo cada vez mayor poder económico, político y social. La ciudad de Buenos Aires y su campaña se convirtieron en el centro económico del país. Hasta mediados del siglo XIX la separación de los rodeos se hacían mediante zanjas, cercos de tunas o adobe, o por piedras. Pero en 1848, el alambrado vino a cumplir una doble función de delimitar las propiedades y permitir el mejoramiento del ganado mediante la cruza de razas importantes, al evitar las cruzas de ejemplares de diferentes orígenes; un ejemplo de estas cruzas para mejorar el ganado es la cruza del Cebú y sus derivados. En nuestro país fue incorporado este en 1909 desde Venezuela y luego desde Brasil, pero su difusión sobre bases más serias comienza en 1941, fecha en que se abre el libro de registro genealógico de la raza en la Argentina. Desde entonces se han realizado importantes progresos mediante el cruzamiento del Cebú especialmente con el Shorthorn, el Aberdeen Agus y el Hereford. De ello se han obtenido el Brahorn, el Brangus y el Braford, respectivamente. Las características generales de estas razas reúnen, la fertilidad, la gran resistencia al calor y a las plagas tropicales, la asombrosa precocidad y la rapidez de desplazamiento. La mayor parte de los derivados del Cebú se encuentra en la zona subtropical del país.  Tres fueron las Cabañas (establecimiento que se dedican especialmente en la selección de reproductores para venderlos a los que se dedican a la cría) que introdujeron los reproductores de peligree; John Miller, Carlos Guerrero y Leonardo Pereyra Irola. Durante ese periodo se funda la Sociedad Rural, en 1866, que realiza la primera exposición en 1871 y que desde entonces constituye durante todos los años un verdadero acontecimiento en el calendario económico del país.

BARRACAS

El nombre BARRACAS proviene de la palabra "barraca", designaba a unos grandes galpones donde acumulaban, para luego ser exportados, los llamados "frutos del país", especialmente cueros vacunos y de otros animales. La proliferación de estos galpones a un lado y a otro del Riachuelo, dieron precisamente el nombre de Barracas al Norte (del Riachuelo) al actual barrio porteño de Barracas, y Barracas al Sur, a la actual Avellaneda. Al principio y durante el siglo pasado fue el barrio elegido por las familias más ricas de la Argentina, que habitaban en lujosas casonas y quintas. Las familias de apellido Balcarce, Montes de Oca, Álzaga, entre otros eran sus moradores. Pero la epidemia de la fiebre amarilla, al igual que a los pobladores de San Telmo, los obligó a huir a otros lugares. Con la llegada de los inmigrantes especialmente italianos se convirtió en un barrio popular de gente trabajadora. Sin embargo era un barrio próspero, con fábricas, mercados, autopista. Después de la mitad de este siglo, Barracas empieza a perder su prosperidad; sus fábricas se cierran, se inhabilita su estación de trenes, y la construcción de la Autopista hace desaparecer muchos edificios y dos plazas.

Hotel D'Ivry palacio en la zona de Tortuguitas

Ivry, formidable propiedad emplazada en la zona de Tortuguitas ubicado en la zona de Manuel Alberti. La construcción de este palacio comenzó a principios de la década del 40 y los únicos dueños fueron los tres hermanos solteros de Luis Duhau: María, Faustina y el doctor Alberto Duhau. A la muerte de las dos hermanas el Dr. Alberto Duhau quedó como único dueño y a su muerte pasó a manos de un sobrino directo. Asimismo la inspiración arquitectónica del edificio como la de los tres parques de Ivry (francés, inglés, y provenzal), correspondieron exclusivamente al Dr. Alberto Duhau para quien Ivry era su máxima pasión. Luis Duhau solamente visitó Yvry no mas de una decena de veces. Luis Duhau, entonces Ministro de Agricultura del presidente Agustín P. Justo, diseñó su residencia en la Avenida Alvear (año 1932), cuyo aspecto es casi una cita al Château du Marais. Cuentan que Duhau era un apasionado de su palacio, al cual nunca dejó de efectuarle modificaciones sobre todo en los jardines del parque francés. El diseño contemplaba tres parques bien diferenciados. Su magnificencia fue admirada por quienes pudieron conocerlo. Además, fue usado como locación en varias películas del cine nacional. El palacio constituye una verdadera joya arquitectónica de la provincia de Buenos Aires. León Dourge fue su arquitecto de origen francés que pasó la mayor parte de su vida en la Argentina, en donde desarrolló un estilo que partió del academicismo francés, para virar rápidamente al racionalismo de influencia corbusierana. León Dourge comenzó a trabajar dentro del estudio del exitoso arquitecto Alejandro Bustillo. La Primera Guerra Mundial le impidió regresar a su país natal, y terminó definiendo su radicación en Buenos Aires, adonde se casaría con la artista plástica Juana Chalá. En Ivry se filmó una escena del film Para Elisa (Sandro). Juana Margarita Duhau Ham, había nacido en 1915, era hija de Luis Duhau, ministro de Agricultura y de Lucia Ham Etcheon. Contrajo matrimonio el 15 de octubre de 1939 con Manuel Antonio Matías José Uribelarrea Peña, nacido en 1908; naciendo Manuel Santos Uribelarrea Duhau. María Elisa Duhau Ham (1911-1997), también hija de Luis Duhau, contraería matrimonio con Luis Tomas Nelson Duggan, teniendo 6 hijos. NOTA: El sobrino nieto de Duhau, Santos Uribelarrea, cedió la propiedad de la residencia Ivry a un fideicomiso gestado por el Banco Comafi e integrado por una sociedad suya, Chateau d´Ivry, y la desarrolladora Urbana 21. Manuel Santos Uribelarrea (h.),joven y está a la cabeza de un pool de siembra que a fin de cada año contabiliza 260 millones de pesos de ganancias.

La quinta Anchorena de La Lucila

La quinta Anchorena de La Lucila fue en sus comienzos un calmo bosque de olivos, que sirvió como emplazamiento militar por las Invasiones Inglesas. Finalmente se transformó en plácido lugar de veraneo. Se construyeron grandes residencias de familias de la aristocracia porteña, que habían elegido la zona para pasar temporadas de descanso cerca de la ciudad. Entre Debenedetti, Díaz Vélez y Darwin estaba la quinta “La Lucila” inaugurada en 1915. Esta casona pertenecía a Lucila Marcelina Anchorena (1867-1917), hija de Juan Anchorena.  Lucila se casó en 1889 con el que sería el Coronel Alfredo Froilan Caseros de Urquiza (1856-1939), ex intendente. Ellos tuvieron 14 hijos. Alfredo era nieto del gral Urquiza. La mansión fue bautizada con el nombre de su esposa que a los dos años de mudarse, ella se suicidó tirándose del mirador, en razón, dijeron las crónicas de la época, de una enfermedad incurable. El episodio hizo famosa a la quinta y su nombre. La residencia fue la mas importante del partido de Vicente López. La casona contaba de dos plantas, 21 habitaciones, cinco baños y un garaje para ocho autos. La quinta poseía una gran cantidad de obras de arte. En sus jardines predominaban las esculturas con motivos griegos y romanos, como la diana Cazadora. En 1932 Urquiza dona al Ferrocarril una fracción de tierra junto a las vías de la línea “C” para que se construya allí una estación, condicionando la donación a que se llamara “La Lucila”. La estación se inaugura, con ese nombre, el 10 de noviembre de 1933. La Lucila tuvo su origen en la época de Garay. Las obras en la mansión estuvieron a cargo del arquitecto Paul Pater. El parque fue diseñado por el paisajista Jacquet. La crisis de los años 30 perjudicó los grandes lujos de la elite porteña y resultaba oneroso mantener este tipo de palacetes. En 1942 es adquirida en un remate por Mercedes Urquiza Anchorena de Bunge y otros parientes mas quienes en 1945 la derriban y sus terrenos se remataron años mas tarde. El mirador fue lo único que sobrevivió a la demolición de la casa, las caballerizas y los altos pilares de la entrada principal sobre la calle Ramseyer, a unos 50 metros de la Av. Del Libertador al 3900.

 

Petit Versalles en Hudson, partido de Berazategui- Laura Pereyra Iraola

En 1899 Fallece Leonardo Pereyra. Sus herederos son: Leonardo, Martín, Maria Antonia, Maria Luisa, Sara y Laura Pereyra Iraola. En Enero de 1948, el Presidente Juan Perón anuncia la expropiación de parte de la estancia San Juan, de la Familia Pereyra Iraola. Tras la muerte de Pereyra Iraola, en 1899, la estancia San Juan se dividió entre sus seis hijos, y Laura recibió las 312 hectáreas del predio bautizado Abril. Esta gran mansión es uno de los últimos cascos de estancia construidos a toda pompa. Es casco de la estancia Pereyra Iraola, hoy una urbanización surburbana en Hudson de nombre Abril, en Gran Buenos Aires. Lo mandó a construir Laura Pereyra Iraola en 1932-4, es de piedra blanca y 4.000m2. de superficie edificada. Cuenta con 30 habitaciones y una capilla para 100 personas, al estilo de los palacios franceses del siglo XIX. Dentro de un predio de 312 hectáreas en los años 90 transformaron en el primer country del sur bonaerense: el club de campo Abril. La mansión más costosa del conurbano bonaerense y una de las más bellas del país: la Casona Abril, el ex casco de estancia que durante años perteneció a los Pereyra Iraola, está en venta por 10 millones de dólares. La casa Sothebys Realty, especializada en real estate premium, la comercializa en el mercado mundial de magnates e inversores a través de selectos catálogos volcados a la Web. La mansión de 4300 m2 repartidos en cuatro niveles, emblema del academicismo francés, con fachada en piedra parís, techos de doble altura, amplias terrazas y mansarda de pizarra negra se encaramó como la casa en venta más cara de la provincia de Buenos Aires, luego de que el empresario Jorge Areco (ex accionista del Banco Francés) retirara del mercado en marzo a La Felicitas Polo Club, moderna mansión en Pilar, de 2700 m2, rodeada de 75 hectáreas de jardines, seis canchas de polo, boxes y picadero cubierto.

Su interior es palaciego: foyer circular, escaleras de mármol y hierro forjado, coronadas por vitrales, salón de baile con chimenea, fumoir revestido en boiserie y gran recepción abierta hacia las galerías desde donde se vislumbra el estanque flanqueado por dos grandes cisnes de mármol blanco. El primer piso alberga nueve habitaciones y cinco baños. En la mansarda se suceden otras nueve dependencias para el personal doméstico (un empleado por cada residente), además de las salas de lavado y planchado. Pero es el sótano el que mejor traduce las costumbres de la nobleza: alejada de la cocina industrial de leña se levanta la capilla, y a unos metros nomás, el calabozo de la estancia. Salvo algunos chandeliers, ornamentos y esculturas de mármol que todavía permanecen, el mobiliario original de las épocas de los Luises se dispersó cuando la casa Roldán subastó sus tesoros. La forestación de Abril (por entonces, llamada estancia San Juan), con especies traídas de Europa, merece un renglón aparte: fue trazada por el paisajista alemán Hermann Botrich y plantada con la dirección de don Leonardo Pereyra Iraola, quien la bautizó Abril por el mes de nacimiento de su hija Laura. Austera y sobria, cuenta la historia que el diseño del arquitecto José Mille, quien concluyó el proyecto en 1932, no respetó la voluntad de su dueña y llenó de suntuosidad una casa que Laura había imaginado mucho más espartana. Por ello, nunca la usó y se la legó a su ahijado Jorge Pereyra Iraola, quien, junto a su familia y herederos, la disfrutó hasta su venta. Desocupada, jactanciosa de su historia y en venta, ahora Abril espera un nuevo porvenir.

Jules Charles Thays (1849-1934)- Su hijo (1894 - 1962) - su nieto (1926- ?) y su bisnieto

Jules Charles Thays, fue discípulo del renombrado arquitecto Édouard-François André. Creó el Jardín Botánico el 7 de septiembre de 1898 en Buenos Aires, fue una de sus principales obras en este país, en el centro de dicho jardín está la casa donde habitó con su familia y como reconocimiento a su obra está su monumento con su cara. Una de sus principales obras fue el Jardín Botánico de la ciudad, en donde se puede apreciar la flora de las provincias argentinas y de varios países del mundo, y donde Thays plasmó los tres tipos de diseño paisajístico: Simétrico, Mixto y Pintoresco y con un típico "espíritu" de la Belle Époque. Entre los principales parques y plazas que Thays creó o remodeló, deben citarse los parques Centenario, Rivadavia, Lezama, Patricios, Los Andes, Ameghino, Colón, Chacabuco, Pereyra, Avellaneda e Intendente Alvear, Barrancas de Belgrano y las plazas Constitución, Congreso y de Mayo. El estilo francés que el arquitecto imprimía a sus obras puede apreciarse en muchos de estos casos (aunque en el diseño de sus jardines predominaba el estilo inglés con algún detalle de jardín romano), y es una de las razones por las cuales se dice que Buenos Aires recuerda a París en muchos sentidos. Sin embargo supo aprovechar la hermosa floresta autóctona de modo que a él se debe que muchas plazas, parques y calles de Buenos Aires estén arboladas con jacarandás, tipas y yuchanes entre otros. Los Bosques de Palermo fueron una de las más grandes obras encaradas por Thays, ya que cubrían una importante extensión de terreno con miles de árboles y flores, así como varias fuentes y monumentos. Si bien Thays realizó sus principales actividades en Buenos Aires, a través de los años no se privó de encarar varios proyectos cívicos en otras ciudades y lugares de Argentina (remodelación del Parque Sarmiento en la ciudad de Córdoba, remodelación del Parque 20 de Febrero en la ciudad de Salta, creación del Parque 9 de Julio en San Miguel de Tucumán, Parque Independencia en Rosario, Parque General San Martín de la ciudad de Mendoza, Parque Urquiza de la ciudad de Paraná, Parque Sarmiento de la ciudad de Azul (Buenos Aires) y otros paseos en Mar del Plata, así como el proyecto de una ciudad-anfiteatro frente a las cataratas del Iguazú, los jardines del Hotel El Casco en San Carlos de Bariloche, etc.). Su hijo, Ing. Agrónomo Carlos León Thays (1894 - 1962) continuó la labor de su padre como paisajista y Director General de Paseos de la Ciudad de Bs.As. desde 1920 hasta 1945 . El nieto Carlos Julio Thays (1926) también paisajista, se desempeñó en el ámbito privado en el diseño de parques de estancia y en la función pública, como presidente de Parques Nacionales en el año 1982 y Director del Banco de la Provincia de Bs.As. desde 1976 hasta 1981. El bisnieto , también llamado Carlos Thays (1959) es ingeniero agrónomo UBA y posgrado en Arquitectura del Paisaje (FADU UBA).Trabaja como paisajista desde 1978 , instalando el Estudio en San Isidro.En 1994 forma sociedad con el arquitecto (UBA) Jorge Bayá Casal, posgrado en Arquitectura del Paisaje (FADU UBA), dando lugar a Estudio Thays desde donde trabajan ininterrumpidamente hasta la actualidad.

Parque Provincial Reserva Forestal en Florencio Varela

En Florencio Varela Parque Provincial Reserva Forestal Originalmente perteneció a la familia Pereyra Iraola, a la cual fue expropiado para convertirlo en Parque Provincial. La mayoría del monte es implantado con múltiples especies originarias de diferentes partes del mundo. Aquí se encuentra el ex-casco de la estancia Santa Rosa, donde funciona la Escuela Latinoamericana de Informática. Hay un sector de quintas (para horticultura), un arboretum, un vivero experimental, la estación de cría de animales salvajes (ECAS) y la estación biológica de aves silvestres (EBAS). La flora se caracteriza por la variedad de especies de eucalyptus, araucarias, robles, acacias, pinos, etc. En cuanto a la fauna, hay aves autóctonas como el hornero, benteveo, pirincho, torcaza, ciflón, calandria, etc. Si se compara este parque con otros sitios de interés del país, el Parque Pereyra Iraola es mayor que las reservas nacionales de El Palmar de la provincia de Entre Ríos, que los bosques petrificados de la provincia de Santa Cruz y seis veces mayor que la ciudad de La Plata. Sin duda, su extensión es inigualable. Sus más de diez mil hectáreas no tienen flora implantada en su totalidad, como ocurre en el sector de uso público, que cuenta con un proyecto paisajístico original de la Estancia. La historia del Parque Pereyra Iraola comienza a fines del siglo XVI, cuando comenzó a consolidarse el territorio. Juan de Garay repartió tierras, desde Wilde a Magdalena, entregando treinta propiedades denominadas “suertes de estancias”, todas sobre la costa del Río de la Plata. Una de éstas fue entregada a don Antón de Higueras, que luego de algunas sucesiones pasó a ser propiedad de don Pedro Ximenez. En junio de 1850 se formalizó la venta de la estancia “Las Conchitas” de aproximadamente trece mil hectáreas, propiedad de Juana Rita Pinto de Ximenez, viuda de Pedro Capdevila, a favor de Simón Pereyra, pasándose a llamar a partir de allí “Estancia San Juan”. La prematura muerte de Simón Pereyra dejó como heredero en el año 1852 a su único hijo, Leonardo Pereyra, que le realizo una gran transformación de esta propiedad. Leonardo Pereyra emprendió un viaje cultural junto a su primo Martín Iraola. Se tomaron unos tres años para recorrer Europa y Rusia, recolectando ideas nuevas sobre parques y adelantos tecnológicos para el campo. Ambos proyectaron sobre sus propiedades parques que hoy son públicos, como el Paseo del Bosque de la Ciudad de La Plata y el Parque Provincial Pereyra Iraola. Aquel viaje grabó en la memoria de Leonardo Pereyra los parques y jardines europeos. La muerte de Leonardo, la vieja Estancia San Juan se dividió entre sus seis hijos: dos varones reciben las estancia mayores, San Juan y Santa Rosa, y cuatro hijas mujeres reciben La Porteña, Las Hermanas, Abril y El Carmen, iniciándose el proceso de división y venta de las tierras. En el año 1948, el entonces Presidente de la Nación Argentina, Juan Domingo Perón, anuncia en su discurso ante el Congreso la expropiación de las estancias San Juan y Santa Rosa, pertenecientes a la familia Pereyra Iraola, expresando los motivos de esa visionaria medida: “Salvar este tesoro forestal y artístico estratégicamente implantado entre Buenos Aires y La Plata".

Un castillo en Lujan - CASTILLO NAVEIRA -

La historia de la Propiedad: En 1841, Don Enrique Beschtedt, viudo y con una sola hija, adquirió esta propiedad. Le había gustado el campo la primera vez que lo vio pero fueron esos sauces, que bordean el río que lo decidieron a comprarla. La casa original se encontraba entre dos ombues y allí se instalaron Don Enrique y su hija Irene. En “San Enrique” se caso Irene con el Dr. Domingo Fernández. Con el tiempo sumaron tierras y mejoras. Allí nacieron los primeros Fernández Beschtedt. La familia se fue agrandando y decidieron que era el momento oportuno de ampliar también la casa familiar para recibir a la nueva integrante, Elina Fernández Beschtedt.

Eligieron al arquitecto belga Ernesto Moreau, uno de los ocho arquitectos que planificaron y construyeron la basílica de Lujan. Moreau le transmitió a la familia su entusiasmo por el género gótico y la casa se transformó en un fiel exponente de ese estilo del siglo XIV y XV. La familia se fue agrandando y decidieron que era el momento oportuno de ampliar también la casa familiar para recibir a la nueva integrante, Elina Fernández Beschtedt. Amantes de los árboles, no descuidaron este tema, los parques fueron diseñados por el paisajista belga Flamand. Ellos cuentan con una interesante variedad de árboles, muchos de especies autóctonas, que le confieren al lugar un entorno de características excepcionales. Todo estuvo preparado finalmente para la llegada de Elina en 1897. Lamentablemente en 1913, los Fernández Beschtedt tuvieron que desprenderse de “San Enrique” y así llegó a mano de Doña Matilde Golpe, viuda de Manuel Naveira, y de su único hijo, José Roque. Fue ella quien decidió cambiarle el nombre por “San José”, patrono de su hijo Pepe. Pepe Naveira decidió continuar la ampliación de la casa, contratando al mismo arquitecto y convirtiéndose finalmente en un entusiasta y experto del arte gótico. Respetuoso de las tradiciones no permitió que los árboles plantados por los antiguos dueños se perdieran y así la casa y el parque siguieron creciendo y hoy encontramos ejemplares que tienen más de cien años. En 1922, Pepe Naveira se caso en “San José” con Elina Fernández Beschtedt, donde ella había nacido hacía 25 años. “San José” desde entonces ha visto crecer varias generaciones, ha presenciado bautismos, casamientos y sigue perteneciendo a la familia.

La ciudad de Don Torcuato

La ciudad de Don Torcuato, a la que se le rinde homenaje por sus mas de 70 años, se encuentra entre las pocas o quizás únicas que son tan ricas en historia, como en los personajes que participaron de su fundación. Los pocos pobladores que había se ocupaban de sol a sol en las tareas rurales propias de las estancias radicadas, entre las que se destacaba la de la aristocrática familia Alvear. La historia local le puso el rótulo de primer habitante a un vasco francés llamado Teófilo Arricau. Aventurero, emprendedor, fuerte, generoso, son los calificativos que recibió su personalidad por parte de quienes lo conocieron. Luego de trabajar en la Bahía de San Borombón y como lechero en los barrios porteños, con 20 años llegó a estos pagos para desempeñarse como arrendatario de las tierras de María Unzué -en la actualidad, Campo de Mayo-. Tras su establecimiento en esta zona, Arricau forjó una profunda amistad con el doctor Marcelo Torcuato de Alvear, quien años más tarde se convertiría en Presidente de la Nación y creador de Don Torcuato. Uno de sus privilegios tiene que ver con el origen de su fundador Marcelo Torcuato de Alvear. Este era hijo de Don Torcuato de Alvear, primer Intendente de la ciudad de Buenos Aires durante el gobierno del presidente Julio Argentino Roca. Además, nieto del general Carlos de Alvear, héroe de nuestra Independencia, y bisnieto del almirante Diego de Alvear y Ponce de León, que vino al Río de la Plata apenas instalado el primer virreinato de Cevallos. Es algo poco común que un presidente de la Nación en ejercicio (1922-1928) decida fundar un pueblo. Menos común aún es que un presidente apele a su patrimonio personal, antes que a los fondos generales de la Nación, para cubrir un déficit originado durante su presidencia. Este fue el motivo por el cual decidió vender sus tierras dando origen a la ciudad. Otro detalle particular es el nombre que recibieron las calles del núcleo fundacional. Por voluntad de Alvear, algunas están ligadas a sus seres queridos, como Diego, María, Carlos, Marcelo, Regina. Otras a los colaboradores que tuvo su padre en la transformación de Buenos Aires, como Buschiazzo y Obarrio, y a las batallas que libró su abuelo: Ituzaingó, Camacuá, Ombú.Otro detalle que marcó la fisonomía del lugar fue la rasa y magnífica extensión del Campo de Golf de Don Torcuato, alrededor del cual se situaron muchas de las nuevas construcciones. Es que el 3 de noviembre de 1927, el Honorable Concejo Deliberante del Partido de Las Conchas (hoy Tigre) autorizó el loteo de la tierras de Alvear -tras una solicitud personal del propietario-, que se llevó a cabo poco tiempo después, el 15 de enero de 1928. Marcelo había heredado en 1905 estos campos de su hermano Ángel (por eso la Ruta 202 lleva su nombre). Y cuando decidió subdividirlos en lotes donó parcelas para la instalación de una iglesia, una plaza pública, una oficina municipal, una escuela, un destacamento policial y calles. En total, se remataron 1.144 lotes y 118 quintas. Los primeros podían pagarse en 100 cuotas fijas sin intereses, mientras que las segundas en 10 cuotas semestrales. “Don Marcelo”, como lo llamaban los vecinos, fundó la ciudad y la eligió como lugar para pasar sus últimos años. En 1938, los integrantes de la comisión fundadora del Hindú Club, un grupo de estudiantes lasallistas, compraron las tierras del Campo de Golf a los ferrocarriles y establecieron la sede de la institución, hoy una de las entidades deportivas con mayor tradición que cuenta con una importante infraestructura deportiva y social. Marcelo T falleció en la quinta “La Elvira”, ubicada en María esquina Ituzaingó, el 23 de marzo de 1942, a los 74 años, acompañado por su esposa Regina Pacini. En 1946, se inauguró Aircom, Aeródromo Don Torcuato, terminal que en la década del sesenta se convirtió en el primer aeropuerto internacional privado que tuvo el país. Dentro de la historia de esta localidad sobresale "El Molino" (recientemente derrumbado) y el antiguo "Palomar de Bancalari" fundado por Don Miguel Bancalari (quien falleció en 1893) que estaba casado con Rosalía Rissoto y tenía dos hijos: Augusto y Horacio. El Molino harinero, cerca del Río Reconquista, con el tiempo pasó a ser una cabina de señales del ferrocarril y más tarde, en 1931, se inaugura la ruta 202 colocándose barreras para la parada ferroviaria "Bancalari".

Juan Feliciano Manubens Calvet y Margarita Woodhouse su concubina y los herederos sus sobrinos nietos

Juan Feliciano Manubens Calvet 1904-1981. Los últimos días de Manubens Calvet transcurrieron en la misma zona donde él mismo construyó su “imperio”. Afectado por un problema cerebro-vascular, el cuerpo de Juan Feliciano comenzó una etapa de agudo deterioro. Vivió en el mismo casco de Estancia que había adquirido Lisandro de la Torre "Pinas" en 1908.

Lamentablemente a medida que el tiempo transcurrió murió en la indigencia hace algunos años Margarita Woodhouse, quien fue su concubina durante más de 40 años. Una mujer que fue asistente de la anciana María Ignacia Luján vivió hasta hace algunas semanas en la casa, según informaron a este diario vecinos del sector. Cuentan que Manubens tuvo paperas y como consecuencia de la enfermedad quedó estéril. Cuentan que vivía austeramente. Cuando iba a comprar hacienda nadie creía que este señor algo rotoso era el famoso Manubens Calvet. No le gustaba dormir en hoteles y comía con los empleados. Nunca se casó y no habría dejado testamento alguno. El informe de la Unidad Genética del Ceprocor confirmó que los Guzmán son descendientes de Juan Feliciano Manubens Calvet, nietos de Brígida Guzmán. Brígida  trabajaba en los campos del padre de Juan Feliciano. Humberto Guzmán habría sido el verdadero hijo de un hermano de Manubens. A los 18 años Humberto conoció a Alicia Molina con quien tuvo su primera hija, Gladys, hoy una de las reclamantes de la herencia. A los 20 años Humberto tuvo un incidente en el Almacén de los Lastra. Dos hermanos lo provocaron cuchillo en mano y Humberto Guzmán mató a uno de ellos. Fue a parar a la cárcel acusado de homicidio. Estuvo 20 años entre rejas. Dicen que Juan Feliciano lo iba a visitar cada tanto. Humberto siempre supo quién era su padre pero nunca le reclamó nada. Cuando recuperó su libertad, Manubens Calvet lo llevó a trabajar a uno de sus campos de Santiago del Estero. No aguantó tanta soledad y murió de leucemia. Los tres hijos de Humberto Guzmán crecieron escuchando que eran nietos de un millonario. Gladys (tiene más de sesenta pero no quiere confesar la edad) vive sola con una hija discapacitada; Juan Carlos (55) vive en una humilde vivienda y Humberto Domingo (60) está internado en un psiquiátrico. Les corresponderían más de 100 millones de dólares.

La herencia de Juan Feliciano Manubens Calvet

La herencia de Manubens Calvet comprende casi 150 mil hectáreas de campos en varios departamentos de la provincia de Córdoba y algunos estados vecinos. Extraoficialmente, las estimaciones señalan que el valor de todas las propiedades supera los 400 millones de dólares, pero son especulaciones que varían según la época. Manubens Calvet fue político, intendente en dos oportunidades en traslasierras y diputado en el gobierno de Amadeo Sabattini. Siempre millonario. Manubens Calvet fue uno de los personajes más polémicos de la historia de Villa Dolores. En su mayoría son estancias, la más grande de las cuales es “Pinas”, que perteneció a Lisandro de la Torre, con 105.000 hectáreas y se ubica entre los departamentos de Minas y Pocho, en el oeste provincial, cuyo territorio contaba con línea férrea para trasladar los productos. El predio pertenecía a un sacerdote Juan Felipe Singuney. Luego le siguen las estancias “Don Félix”, con 11 mil hectáreas, en San Luis; “Dolores Calvet”, con 5.600 hectáreas, en departamento San Alberto; “Las 500”, con 500 hectáreas, en San Alberto; “Ernesto Olmedo”, 518 hectáreas en San Javier; “San Enrique”, 2.333 hectáreas; “El cautivo”, 2.500 hectáreas y “Los Álamos, dos mil hectáreas, en departamento Río Cuarto; “La Cesira”, con 2.730 hectáreas y “San Lucas”, con 3.334 hectáreas, en departamento Presidente Roque Sáenz Peña. Además, existen otras propiedades en Mendoza y Capital Federal. Uno de los últimos inventarios reveló la existencia de cerca de 20 mil vacunos en los campos, aunque son datos provisorios.

- LOS BLAQUIER - "La Torcaza" "La Biznaga"

Dueños de un imperio que va mucho más allá del ingenio azucarero más importante del país, ya que poseen también industrias en rubros como papel, carnes, granos, glucosa, almidones, gas y petróleo, la familia Blaquier  ha mantenido históricamente una cercana relación con el poder que los convirtió no sólo en ricos, sino en personas  influyentes. A fines del siglo XVII, el gobernador de Jujuy y comandante general de Fronteras, don Gregorio de Zegada, introdujo la caña dulce y la elaboración artesanal del azúcar en el valle de San Francisco, hoy valle de Ledesma. Hacia 1830, el azúcar se instaló definitivamente en el valle de Ledesma de la mano de David Ovejero, creador de la primer fábrica industrial en el lugar. La Compañía Azucarera Ledesma, como se la llamó desde 1908, fue adquirida en 1911 por Enrique Wollmann y Carlos Delcassé. Desde 1956 lleva su nombre actual. Carlos Pedro Blaquier, nació en 1927, hijo de Carlos Félix Miguel Blaquier Alzaga y María Esther Estrugamou Guillon, proviene de una familia de origen francés, por su lado materno. Estudió el Colegio Champagnat. Se casó con Nelly Arrieta en 1951. Herminio Arrieta y Paulette Wollman, sus suegros, ya habían decidido que su yerno se ocupara del Ingenio Ledesma, que actualmente preside y que es el primer ingenio azucarero del país. La empresa madre incluye a Glucovil, en San Luis. Nelly Arrieta hoy conocida en sociedad como Nelly Arrieta de Blaquier, pese a que se separaron hace más de 30 años. Nelly es presidenta de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes desde 1977 y es la madre de sus cinco hijos, María Elena, Carlos Herminio, Alejandro Santiago e Ignacio Blaquier Arrieta, todos integrantes actuales del Directorio de Ledesma S.A. Pero desde hace tres décadas, Carlos Pedro Blaquier comparte su vida con Cristina Khallouf. Y repite a quien quiera escucharlo que no piensa dejar su cargo hasta que se muera.  En San Luis, cuenta con Glucovil, una planta de molienda húmeda de maíz y una fábrica de cuadernos y repuestos. En el resto del país, suma los establecimientos La Biznaga, La Bellaca, Magdala y Centella con 52.000 hectáreas, producción de carne y granos. Incursionó sembrando soja, en más de 2.000 hectáreas arrendadas. La Fundación Ingenio Ledesma tiene una escuela técnica y dos escuelas primarias. La familia Blaquier siguió creciendo: hoy en día son también dueños de Cabaña Argentina, la mayor productora de cerdos del país, con 6.000 hembras. La familia Blaquier posee su criadero, “Estancia La Biznaga”, en Roque Pérez, provincia de Buenos Aires. El emprendimiento comenzó hace una década y hoy es el mayor del país. En este punto de la Provincia la familia tiene un palacio en el que suele recibir a la Realeza internacional. A lo largo de todos los años, la familia fue siempre apoyada por la Sociedad Rural Argentina que, sólo para dar un ejemplo reciente, premió a Ledesma como el mejor stand en la feria. Luis María Blaquier fue, hasta su muerte en 2009, el titular del ingenio Ledesma y un importante dirigente de la Unión Industrial Argentina. Fue este Blaquier quien se asoció con Bergman, electo diputado por el PRO, para formar Fundación Argentina Ciudadana que aún funciona con éxito. Carlos Pedro Blaquier, dueño de una fortuna personal de 110 millones de pesos ama las pinturas y los autos. Se construyó una mansión
con una superficie de más de 17 mil metros cuadrados en las barrancas de San Isidro totalmente revestida de mármol. La llamo "La Torcaza", el templo donde reúne a sus amigos que no pueden ser mas de 24 por velada: ese es el numero exacto de sillas de la mesa principal donde cenan con un mucamo por persona. Al concluir la reunión, el anfitrión les entrega un libro con grandes fotos que ilustran las bellezas de la casona. La casona queda en Av. Sucre. Tiene un sauce llorón que le regaló el arquitecto Carlos Thays. Blaquier posee otra colección, pero de autos, la mayoría Mercedes Benz. Su pinacoteca representa otra de sus fortunas y muchos de esos cuadros los exhibe en su estancia "La Biznaga". Poseen una colección muy importante de armas antiguas, otra de platería criolla y de platería francesa del siglo XVIII, otra de bronces del Renacimiento y también arte precolombino. Dentro de su colección de arte, quizá lo más importante sean los cuadros impresionistas, entre los que hay joyas de Gauguin, Degas, Rendir y Monet. La casa tiene una galería de bustos de mitos que han logrado vencer la batalla del tiempo, precisamente por eso, por ser mitos. Julio César y Augusto adornan un corredor, y en los salones hay estatuas de Apolo y Diana. Aunque en el portal de entrada, ha preferido colocar dos leones de custodia. Buena mezcla: adentro, dioses y emperadores y afuera leones.

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Bunge & Born de Molinos Río de la Plata

Bunge & Born es un grupo económico multinacional originado en Argentina que durante el siglo XX fue considerado como la corporación más poderosa e influyente del país. El grupo Bunge & Born de Argentina tuvo su eje en la empresa de alimentos Molinos Río de la Plata y forma parte del holding Bunge International Ltd. con sede en Bermudas, una de las corporaciones más grande del mundo en comercialización de commodities, y en especial soja. Bunge & Born fue fundada en 1884 con el fin de dedicarse a la exportación de cereales. Por entonces la Argentina se encontraba en pleno proceso de estructurar una economía agro-exportadora basada en al producción de carne y cereales. En 1902 el grupo decidió industrializar el que por entonces era su principal producto de exportación, el trigo, instalando un molino harinero en el Dique III de Puerto Madero, de la Ciudad de Buenos Aires. La empresa tomó el nombre de Molinos Río de la Plata. En 1925 se construyó el imponente edificio corporativo de estilo neogótico en el centro de Buenos Aires. A partir de 1950, en el marco del proceso generalizado de industrialización que estaba desarrollando la Argentina, Bunge & Born inició la producción de productos con mayor valor agregado destinados al consumo familiar que llevaron marcas ampliamente conocidas como la sémola Vitina (1955), la harina leudante Blancaflor (1956), el bizcochuelo Exquisita (1959), la margarina Delicia (1963), la mayonesa Ri-K (1968). En 1978 compró la conocida empresa de pastas Matarazzo y en 1985 la empresa Fanacoa de aderezos, consolidando su posición líder en la rama alimenticia. Otras conocidas marcas comercializadas por Bunge y Born son Nobleza Gaucha (yerba), Lira (aceite), Gurmet (mayonesa), etc. En 1990 adquirió el Frigorífico Tres Cruces, que produce la conocida marca de salchichas Vieníssima, en 1995 compró Pindapoy, empresa líder en la producción de jugos de fruta, y en 1997 compró Granja del Sol, especializada en productos congelados. En total Bunge & Born en la Argentina llegó a controlar 44 empresas alimenticias y se constituyó en el símbolo del poder económico en el país. En la década del '90 Bunge & Born Argentina se integró formalmente al Grupo Bunge International Ltd. En 1998 el grupo decidió a nivel global desvincularse de la industria alimenticia y concentrar su actividad en el mercado mundial de cereales. De ese modo Molinos fue vendida al Grupo Pérez Companc, y lo mismo sucedió con las demás empresas de industrialización alimentos que poseía, en un monto estimado en 3.000 millones de dólares. La familia Bunge y Born piso fuerte en Argentina relacionándose con otras familias de la Oligarquía. Jorge Born hijo del fundador se casó con Matilde Frías Ayerza. Matilde Born se casó con Celedonio Pereda los de la estancia Villa María y los de la embajada de Brasil. Jorge Born III se casó con Virginia Agote Lanusse

Dom Pierre Perignon

 
A finales del siglo XVII, un monje de una abadía de la zona, llamado Dom Pierre Perignon, ya era famoso por sus vinos espumantes. Hay que recordar que en los monasterios se hacían vinos para consumo propio y para pagar las cuentas. A Dom Perignon le encantaba experimentar con las burbujas, por eso está conceptuado como uno de los grandes perfeccionadores de la bebida. Antes, para tapar las botellas se utilizaba madera y cáñamo; y el tapón saltaba todo el tiempo. Es por eso que el monje, al escuchar por boca de colegas españoles acerca del corcho, una material más elástico, decidió probarlo. También usó vidrios más gruesos para que las botellas no explotaran por la presión interna. Y por si fuera poco, al ver que los ratones de las bodegas roían los corchos, los recubrió de cera para alejar a los roedores.

 

 

El Durazno, una de las seis estancias de Ambrosio Olmos

Casi cinco mil hectáreas dispuestas entre el río Cuarto y el ferrocarril Mitre. El Durazno, una de las seis estancias de Ambrosio Olmos, quien fuera intendente de Río Cuarto y gobernador de la provincia de Córdoba. Al borde del camino, un mensaje: “Dios ama al que da alegremente”. De inmediato están la carnicería, la quesería, la herrería y la carpintería y siguiendo la senda, rodeada de árboles verdes, amarillos, colorados y sin hojas, se llega al “Puente Chino”, pasadera de estilo oriental, que invita recorrer este verdadero paraíso otoñal. Sólo se escuchan las cotorras, enfrente de un inmenso cañaveral de tacuaras, que se asoma a “Los laguitos”, donde sigue predominando el amarillo de las hojas, que se reflejan en el agua mansa de los estancos artificiales. A pocos metros está “El mirador”, desde donde se ve la extensión de esta llanura, otrora ocupada por los aborígenes. En la parte central de la estancia es impactante la edificación ecléctica de principios de este siglo. Un palacio que comenzó a construirse en 1919 y se terminó tres años después y un pequeño y antiguo oratorio, donde aún reciben el bautismo los niños de la zona. En el interior del palacio, en plena remodelación, hay varias salas, una de ellas llamada Adelia María, en honor a quien fuera la propietaria de este espacio. También están el comedor, varias habitaciones y el gran salón con salida al patio, en cuyo centro se destaca una fuente de estilo clásico y adornos con figuras de leones y ángeles. Todo una ostentación de riqueza, de la que pocos pudieron hacer alarde en estas tierras. Al fondo del paradisíaco patio, yace una pequeña capilla. El recorrido por este parque sigue. A pocos metros, en el salón de té, erigido en 1919, atractivo por su forma sexagonal y sus pronunciadas escalinatas. Unos metros más, cerca de la parte central, escondido entre los árboles está el invernáculo, construido en 1892, lleno de vidrios repartidos, donde hay plantas de varios tipos. En dirección opuesta, con un atractivo frente de tejas, está la pileta de la estancia, hecha en 1919. Otra muestra del poderío de los estancieros dueños del establecimiento. El paisaje se completa con sitios como la antigua escuela para los hijos de los empleados y colonos, el añoso chalet de los huéspedes, un pequeño zoológico, una cabaña, la casa del mayordomo, la vieja usina, el campo hípico, el lavadero de la estancia, el tambo y la primera quesería -luego casa del quesero-, que data de 1880.

Paseo de los Tres Ombúes y Quinta Los Ombúes San Isidro

Este paseo está ubicado en la prolongación hacia el río de la Plata de la calle Belgrano. Cuenta con un mirador desde donde se aprecia una bella perspectiva. La Quinta Los Ombúes está ubicada enfrente del paseo, y fue propiedad de Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville. En esta quinta Martín Thompson (su esposo), se reunía con los más importantes intelectuales de Buenos Aires. Hoy es Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal. A lo largo del paseo se encuentran la Quinta Los Naranjos, el Museo Beccar Varela y la Quinta La Porteña. Frente a la plaza Mitre, se halla la Catedral de San Isidro Labrador, establecido el edificio original en 1706 por Domingo de Acassuso, un capitán español comisionado Real para la costa norte de Buenos Aires, y de quien al parecer cuenta la leyenda que en un sueño se le apareció San Isidro Labrador y le ordeno levantar un templo en su honor. En el mismo lugar esta erigido el templo actual, de estilo neogótico construido entre 1895 y 1898. Paseo de los Tres Ombúes, donde se respira historia independentista argentina; ya que según se cuenta acampó Liniers durante las invasiones inglesas y San Martín planificó sus ideas libertarias junto a Juan Martín de Pueyrredón, quien creó también un glorioso cuerpo de húsares. El propietario más antiguo de la chacra donde se emplaza la Quinta Los Ombúes fue Pedro de la Torre, quien recibiera la parcela en 1580 con el reparto de tierras de Juan de Garay. En 1612 su propietario era Alonso Díaz Ferreyra y en 1706, cuando la chacra estaba a nombre de Gonzalo de Zárate, Domingo de Acassuso adquirió una parte de las tierras para destinarla a la capellanía y la capilla lo que, con los años, devino en el antecedente más concreto del origen de San Isidro. En 1784 Cecilio Sánchez de Velazco, Alcalde de primer voto del Cabildo de Buenos Aires, compró la propiedad y, en 1812, la heredó su hija, la célebre Mariquita Sánchez de Thompson quien la vendió en 1829 a Rosa Azcuénaga de Santa Coloma, cuya familia tuvo destacada actuación durante el virreinato. En 1867, la chacra pasó a manos de Pascuala Beláustegui de Arana, viuda del Dr. Felipe Arana, Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Juan Manuel de Rosas. Desde 1872, la Quinta Los Ombúes fue propiedad del jurisconsulto Dr. Eduardo Lahitte y, desde 1881, quedó en posesión de Dr. Cosme Beccar y de su esposa María Varela, matrimonio que perpetuó el apellido Beccar Varela a su numerosa descendencia. Uno de sus hijos, el Dr. Horacio Beccar Varela, fue quien legó la Quinta los Ombúes a la Municipalidad de San Isidro que, en el año 2005 la declaró de Interés Histórico Municipal. Desde el 21 de Noviembre de 2007 es Monumento Histórico Nacional. La inauguración del museo en esta sede se realizó el 16 de Mayo de 2006.

KOMBUCHA, EL HONGO DE LA LONGEVIDAD

Según la historia , la KOMBUCHA SE CONSUME en CHINA desde hace mas de 2500 años y se utilizaba para controlar distintos tipos de enfermedades . Desde el este asiático entro en RUSIA y llego a distintos países como los Estados Unidos . Muchas personalidades han utilizado esta bebida (te), para tratar distintas afecciones entre las que se pueden citar de etapa terminal como el cáncer y la leucemia . No hay demasiada historia al respecto , tampoco hay mucha bibliografía especifica que se pueda consultar como podríamos hacerlo con temas mas genéricos , pero la información existente y los resultados obtenidos en la practica son lo suficientemente convincentes como para poder seguir experimentando y disfrutando de las maravillosas propiedades terapéuticas de esta bebida tan especial.

Las Armas de Manuel Ortiz Basualdo

En 1864 había un servicio de galeras conocido como Mensajerías las Generales del Sud que, saliendo de Buenos Aires, unía las poblaciones del sudeste bonaerense. Uno de los trayectos, anunciado como "Carrera del Moro por La Fortuna de Peña", pasaba por Chascomús, Dolores y por las estancias Las Armas y Pozo de Fuego, donde estaban las postas de dichas propiedades. Allí, junto a las lagunas, los ranchos y los corrales para el relevo de caballos, se bajaban los sufridos viajeros a descansar del traqueteo, comer o dormir, según la hora de pasada. Pozo de Fuego y Las Armas eran las estancias de Mariano Miró y Manuel Ortiz Basualdo, respectivamente, posesiones linderas que habían comprado en sociedad a mediados del siglo XIX y se habían separado en 1862. La estancia Las Armas adoptó el nombre de una laguna, de las tantas que abundan en la región. Esta laguna había sido bautizada con ese nombre debido a que en una de sus orillas se había encontrado un enterratorio de armas de fuego. Manuel Ortiz era hijo de un comerciante casado con Maria de la Cruz Segurola y tuvo 15 hermanos de los cuales vivieron diez. Manuel Ortiz estaba casado con Ángela Dorrego, hija de Luis Dorrego e Inés Indart. Luis Dorrego fue socio de Rosas del saladero Las Higueritas del partido de Quilmes. Ellos tuvieron 4 hijos: Luis, Mariano, Manuel y Ernestina. El casco quedo para Luis hasta que falleció en 1920 sin dejar descendencia. Mariano tampoco tuvo hijos. Manuel se caso con Ana Elia y tuvieron 3 hijos: Felisa , Ana Teresa y Samuel. En 1886, las vías del ferrocarril atravesaron las tierras de esta propiedad, buscando el rumbo de la naciente Mar del Plata, dejando una estación que también se llama Las Armas. La llegada del tren a la villa balnearia y a las poblaciones por donde pasaba provocó cambios fundamentales en toda la región, y la instalación de esta parada ferroviaria en la estancia de Ortiz Basualdo también acarreó movimientos estratégicos para arrimarse a las vías del tren y quedar a tiro de Buenos Aires y Mar del Plata. Fue entonces cuando se construyó un nuevo casco como lugar residencial, al frente mismo de la estación. Esto sucedió en la década de 1880, caracterizada por un inusitado auge económico y grandes cambios en el estilo de vida social de Buenos Aires. En Las Armas se levantó una residencia palaciega de estilo anglo-normando, inspirada en los bellos castillos de las orillas del río Loira, en Francia. La entrada a la propiedad estaba enmarcada por una larga alameda, que se abría frente a la estación y remataba con un portal elegante, con grandes verjas de hierro sostenidas por pilares y un cartel en el centro que anunciaba la llegada a la estancia Las Armas. Samuel Ortiz Basualdo y su esposa Magdalena Castro , fueron los anfitriones que durante más tiempo disfrutaron de la mansión rural y también fueron quienes la vieron consumirse por un incendio feroz que sólo le dejó algunas paredes derruidas y techos caídos. Luego se hizo una reconstrucción en línea rectangular más sobria, de acuerdo a las nuevas modas arquitectónicas imperantes en su momento. En el centro del pórtico se volvió a colocar el viejo cañoncito, una de las piezas del lote de armas que se desenterraron de la orilla de la laguna. Actualmente, la quinta generación de los Ortiz Basualdo, depositarios de un casco tan importante y con mucho menos superficie productiva para sostenerlo, están estudiando alternativas que les permitan conservar adecuadamente este legado. Samuel Ortiz Basualdo falleció en 1945 y su esposa 33 años después quedando la estancia para su hijo Manuel Ortiz Basualdo. Este esta casado con María Teresa Canale y tienen 3 hijos Samuel , Manuel y María Teresa.

Torta nupcial

Torta nupcial. En un principio se cree que el origen es Romano. Se partía una hogaza o boya de pan sobre la cabeza de la novia como símbolo de fertilidad. Luego los invitados comían los trozos caídos. Posteriormente, en la Inglaterra medieval esta costumbre se hacía llevando los invitados unos dulces, tipo bizcocho o tarta que se ponían unos encima de otros para ser bendecidos por los novios, troceados y repartidos entre los invitados. De aquí surge la tradición de la tarta de varios pisos.

Las estancias San Jacinto, Bella Vista y Santa Catalina

Las estancias San Jacinto, Bella Vista y Santa Catalina, entre otras, conservan un rico patrimonio histórico y natural. Aun hoy siguen en pie, en manos de otros propietarios, y luego de diversas subdivisiones. En esta última centuria varios establecimientos rurales del partido de Mercedes han sufrido evoluciones e involuciones en su explotación agrícologanadera. Diversos factores han influido en esta transformación: las subdivisiones propias de juicios sucesorios, el paso a manos de distintos propietarios y las políticas de desprotección del campo imperantes al promediar el siglo han cambiado la fisonomía rural y el paisaje. El establecimiento San Jacinto, a comienzos del siglo XIX ya en poder de Saturnino Unzué, adquiere renombre por su producción agroganadera, con una extensión de más de 10 mil hectáreas, hoy reducida a 7.6000 por sucesivos parcelamientos y subastas. Su rico patrimonio cultural y natural está en sus parques, bosques y las palaciegas construcciones concebidas a fines del siglo pasado y comienzos del presente, y que fueron mantenidas hasta hace poco tiempo por los herederos de los fundadores, los duques de Luynes. Otro asentamiento vecino a San Jacinto es la actual estancia Bella Vista, cuyo origen fue el Establo Rural de Fages. Su propietario, José Luis Fages, en el año 1900 obtuvo el reconocimiento de Francia al otorgársele la distinción Gran Cruz de “Chevallier du mèrite agricole”, condecoración acordada por primera vez a un hacendado argentino. La propiedad pasa luego a manos de Delia Álzaga Unzué de Pereyra Iraola, y es allí que se comienza a llamar Bella Vista. Hoy el establecimiento pertenece a la firma Palma S.A., que se especializa en inseminación artificial sexuada. La estancia Santa Catalina, a comienzos de siglo ya estaba en poder de Mariano Unzué, y poseía el rico historial de sus fundadores (los Frias). Tuvo renombre universal, y fue considerada la segunda cabaña en el orden mundial por los adelantos introducidos en el mejoramiento de las razas. Estos solares fueron testigos de los acantonamientos de las fuerzas mitristas, que luego en Pavón combatirían, y de la presencia de Domingo Sarmiento en el siglo XIX. Ya en este siglo reciben las visitas de Mitre y Roca. Por herencia pasan a poder de la familia Aldao Unzué, y en el presente el casco principal y algunas de las instalaciones primitivas pertenecen al doctor Jorge Riveiro, que cuidadosamente ha preservado el lugar y el añoso parque diseñado por Carlos Thays. La estancia San jacinto tenía 80 mil hectáreas. Conocerla en toda su extensión llevaba varias jornadas. En su centro estaba levantado el palacio San Jacinto. Tenía 100 habitaciones amuebladas a distintos estilos (francés, indio, americano), picaportes de oro y majestuosas arañas colgantes. Se cuenta que su dueña estuvo perdida un día en los pasadizos subterráneos. El lugar fue visitado por ilustres personalidades como: Marcelo T. De Alvear, Agustín P. Justo, ambos presidentes argentinos y Manuel Ferraz Campos Salles, presidente de Brasil. En sus instalaciones fue filmada la película "Fantoche", película nacional que alcanzó notoriedad y cuyo reparto encabezó Luis Sandrini. Es otra de las magníficas obras para miembros del clan Unzué, fue DEMOLIDO en 1973, por no podía ser mantenido por los descendientes.

Manuel Mujica Lainez (1910 - 1984) se casó  con Ana Maria de Alvear, hija de Federico de Alvear y Felisa Ortiz Basualdo.

Manuel Mujica Láinez (1910 - 1984), importante escritor argentino de numerosas obras literarias, fue una persona de grandes aspiraciones y tuvo la esperanza que sus textos sean difundidos por el mundo. Nació el 11 de septiembre de 1910. Descendiente de Juan de Garay, fundador de Buenos Aires, su familia por ambos lados se halla afincada en América desde el tiempo de los virreyes. Su tatarabuelo materno es nada menos que Florencio Varela, político, abogado, publicista y jefe civil de la oposición a Rosas en el exilio. Fray Julián Perdriel, su tío tatarabuelo paterno, es el autor del célebre elogio fúnebre de la Beata Sor María de Paz y Figueroa. Juan Cruz Varela, poeta, periodista y autor de tragedias, era su tío tatarabuelo. Miguel Cané (padre), periodista, novelista y crítico, era su tío bisabuelo, y Miguel Cané hijo, el autor de Juvenilia, era primo hermano de su abuelo. Su padre, Manuel Mujica Farías, abogado y Ministro de Gobierno de la Provincia de Bs. As., procedía de un ilustre linaje; eran terratenientes, poseían campos y saladeros. Por parte de su madre, Lucía Láinez Varela, la familia era más ciudadana; había gentes de letras, coleccionistas, estaban en alguna medida vinculados con el arte. De ella, de Lucía, heredó el bagaje cultural. Ambas familias perdieron todo, todo; salvo el ingenio, y él justamente escribió sobre lo que se fue. Gracias a su amigo Mitre inicia su carrera periodística en el diario La Nación a los 21 años, haciendo notas de sociedad. Así comienza su vida periodística, más los viajes que se transformarían en una constante en su vida. Viaja en Zeppelín desde Río de Janeiro a Europa. Estamos en 1935. Luego en submarino al sur de la Argentina. Ya en avión, es enviado como corresponsal a Oriente por seis meses y recorre China cuando Pekín estaba en manos de los japoneses; de allí vuelve. Se casó  con Ana Maria de Alvear, hija de Federico de Alvear y Felisa Ortiz Basualdo. Tuvieron tres hijos: Manuel -ya fallecido-y Diego y Ana.

Manuel José Cobo casado con Belén Zapiola y sus estancias

Nació el 26 de agosto de 1858 en Buenos Aires y cursó estudios en el colegio del Salvador. Después fue enviado por su padre al pago del Tuyú y a los partidos de Mar Chiquita y Lobería, para administrar las estancias que la familia poseía. Se interesó por mejorar el ganado criollo, trayendo de escocia, las razas Durhan y Alberdeen sangre nueva para el refinamiento de carne y leche. Se dedicó a la importación del pedigree de la raza Shorthorn. En el año 1890 se casa con Belén Zapiola, nieta del héroe de la independencia, General Maías Zapiola. Sobre la estación del ferrocarril “Lezama”, instaló una nueva cabaña a la que le dio el nombre de “La Belén”, por su esposa. Jules Huret en su libro “La Argentina”, la describe como “…opulenta villa florentina, en medio de parques y jardines donde pasean gallardamente los pavos.” Fue ampliando su campo con otros linderos, llegando a tener 11784 hectáreas, y con otra cabaña modelo llamada “Las Barrancas”, con numerosos puestos atendidos por escoceses e irlandeses. Se criaba el ganado bovino y ovino de pura sangre, contando con unos quinientos toros de pedigree raza Shorthorn y más de cuatro mil puros. Además, diez mil ovejas puras de raza Lincoln, lo que le valió celebridad y numerosos trofeos en todo el mundo. Asimismo, fomentó la plantación de montes, ofreciendo por cada árbol plantado un peso de premio. Por su enfermedad, llego a plantar medio millón de plantas de 164 especies diferentes. Las instalaciones, los modelos y el sistema empleado eran ingleses, así como también, el personal que dirigía la estancia. De igual manera que en el resto de las estancias de la época, en las estancias “La Belén” y “Las Barrancas”, no entraba dinero en efectivo, todo se liquidaba en ordenes y bonos de pago sobre Buenos Aires, para evitar robos y crímenes. Ya en 1912, cuando comienza a gestionar la fundación del pueblo, se le agrava el mal contraído años atrás y su salud se fue quebrantando poco a poco. Comenzaron a declinar sus empresas en la crisis de la guerra de los Balcanes. Ordenó la liquidación de sus planteles en tres grandes remates. El 14 de agosto de 1914 fallece Cobo en su mansión de Capital Federal , quedando su mujer Belén, después de pagar a bancos, acreedores, mayordomos, puesteros y peones, prácticamente en la ruina; pero dejando como herencia sus ideas de modernización y organización, además de perpetuar su memoria en el pueblo, que lleva su nombre.

Dolores el primer pueblo al sur del Río Salado y Ezeiza

En 1817 se fundo Dolores el primer pueblo al sur del Río Salado cuando pocos años antes habían empezado a aparecer hombres blancos poblando los fortines fronterizos y las primeras estancias. El primer propietario fue Pablo José Ezeyza. El primer Ezeyza que llego a la Argentina desde España fue Jerónimo Antonio. Este se caso con Micaela Barragán hija del alcalde de Buenos Aires: Pedro Barragán. Tendrán tres hijos: 1) Pedro Pablo José de Ezeyza y Barragán, (Nace en 1768) y se casa con María Celestina Álvarez Díaz; 2) Juan José de Ezeiza y Barragán y 3) Gerardo de Ezeyza y Barragán, el que fallecerá siendo muy pequeño. Un hijo de ellos Pablo José perdió toda su fortuna en la guerra y su patrimonio constituía varias estancias heredadas de sus padres. Pero por sus servicios, le fueron otorgadas tierras en Merced cercanas a la región de la Laguna de Mar Chiquita, en la región de la costa bonaerense. Pablo José tuvo cinco hijos, 1) Pedro Pablo José de Ezeyza y Álvarez, 2) José Agustín María de Ezeyza y Álvarez, 3) Juan Ramón de Ezeyza y Álvarez, 3) Doroteo de Ezeyza y Álvarez (morirá siendo pequeño) y 5) Valentín José de Ezeyza y Álvarez. El segundo hijo, José Agustín María de Ezeyza y Álvarez se casará con Lorenza Fondevila en 1818 y al año siguiente nacerá de esta unión un único hijo, quien prestará, sin saberlo, su apellido paterno a nuestra Ciudad y luego al Partido, se llamará José María de Ezeiza y Fondevila. José María nunca se enteró que su nombre se impondría a una estación de tren, a una ciudad o a un aeropuerto internacional. Nunca donó nada. Dolores es una ciudad argentina, cabecera del partido homónimo, en la provincia de Buenos Aires. Conocida como el Primer Pueblo Patrio, fue la primera población creada por el naciente estado argentino luego de la declaración de independencia de la Argentina. Fundada por 1º vez en 1817, fue arrasada por los indios en 1821 y abandonada, para luego ser repoblada definitivamente hacia 1827. En 1821, una represión dirigida por el gobernador Martín Rodríguez malogró las relaciones pacíficas de los indígenas con los pobladores; como resultado, el 30 de abril de ese año, un malón al mando del gaucho José Luis Molina, devastó el pequeño asentamiento de Dolores, y el pueblo quedó desierto. De 1827 a 1831, Dolores fue repoblado, y en esos años se crea el Partido como división administrativa. Sus límites eran imprecisos, e incluían territorios muy extensos, desde el río Salado hasta regiones cercanas a las sierras de Tandil. A continuación estancias que ocuparon la región:
  • Estancia "Dos Talas", antigua y valiosa del partido de Dolores. La fundó Pedro Luro en 1852, poco después de la batalla de Caseros, al adquirir 500 ha a Fermín Cuestas. Posteriormente las incrementó hasta las 7.000. La forestación fue una empresa fundamental de Luro. Allí llegaron los primeros eucaliptos introducidos desde Australia por iniciativa de Domingo Faustino Sarmiento.
  • Estancia "Santa Clara", 1884, de Clara Anchorena de Uribelarrea, en el este del Partido de Dolores, con inclusión hacia el Partido de Tordillo. Por la presencia de una cadena de médanos, contó con abundante agua. Como la estancia termina en el mar, con un sistema de canales, salía el agua en exceso. Se criaban miles de ovejas Lincoln, vacas Durham y holandesas y yeguarizos de las razas Suffolk-Punch y Anglo-Normanda.
  • Estancia "Las Margaritas", de Esteban Facio. Su padre, Esteban Facio había llegado a Dolores en 1827, fundando una casa de comercio muy conocida. Esteban Facio, nace en 1846, se dedicó al negocio ganadero. Y desempeñó tareas públicas, desde comisario municipal hasta intendente. Ocupó, como muchos otros pioneros, un puesto en el progreso rural del Partido de Dolores. Actualmente esta estancia de 3.500 ha, permanece en manos de los descendientes de Esteban Facio, que se dedican a la cría de ganado bovino y ovino. También existen dos cabañas de cría de toros, llamadas "El Rodeo", de Germán Esteban Facio, y "La Maruja" de Raúl Horacio y Germán Alfredo Pereyra.
  • Estancia "Las Víboras": turismo rural, a 250 km de Buenos Aires, a 30 km de Dolores y a 10 km de la costa marítima.

Ezeiza

Los primeros habitantes de nuestra región fueron los Querandíes. Eran un pueblo perteneciente a la nación Pampa. Eran nómades, no conocían la agricultura, vivían de la caza, de la pesca y de la recolección de frutos naturales. Cazaban pequeños animales como nutrias, ciervos de los pantanos, ñandúes y almejas de río, pescaban bagres y armados, con cuyos huesos fabricaban anzuelos y arpones. Conocían la piedra y con ella Fabricaban puntas de flecha, raspadores y manos de mortero, hachas y su principal armamento, la boleadora, con piedras redondeadas a las que les realizaban un surco de donde las ataban con tientos de cuero. Ezeiza era un pueblo rural cuya especialidad eran los tambos. Alrededor de la estación sólo podían verse algunas pocas casas hacia principios del siglo XX. Frente a la estación y hacia el norte se encontraba la vivienda y Almacén de Ramos generales de don Calixto Goñi (aún en pie aunque lamentablemente desfigurada). Este almacén se convirtió en el lugar de reunión de tantos vascos tamberos de la zona que se juntaban todas las mañanas a jugar a la Pelota a Paleta, seguramente después de hacer la religiosa parada ante una reconfortante copita de ginebra. A poco más de doscientos metros se encontraba la tranquera que daba paso al vagón recolector de los tarros lecheros los que transportaría hacia Buenos aires. Esta tranquera subsistió hasta entrados los años ´90, como entrada “informal” de los pasajeros del moderno tren eléctrico. Estaba en la calle Pte. Perón y Lavalle. Frente a la Estación , del lado sur se encontraba la Tranquera de la casa de Doña Lorenza Zenavilla antes mencionada. No existía la Ruta 205. Si bien el camino de tierra existía entre Tristán Suárez y Ezeiza, se cortaba ante el campo de los Zenavilla-Ramos Mejía. La calle que llegaba hasta la estación era la actual Pte. Perón-Echeverría, que finalizaba en la barrera de la calle Garibaldi (Pravaz) y retomaba el camino que conducía hacia el Cementerio (Actual trazado de la R.N. 205). Ahí estaba la Escuela antes referida y poco mas adelante a la izquierda, la primera panadería de la zona, la de Don Benigno Cal. Estaba en el solar que hoy sirve como estación de carga de G.N.C. Esso. A la Derecha y hacia el este a unos 500 metros podía verse la Casa de la Familia Estevecorena, de planta cuadrada con columnas en el frente y el fondo, caballeriza, palomar, y cochera. Sobre la actual Ruta 205 se observaba a la izquierda la Santa Bárbara, que ya fue mencionada. El frente de esta residencia no mira hacia la ruta sino hacia las vías, porque en ese momento, el camino hacia Monte Grande era el de la Circunvalación o Constitución (Actual colectora norte de la autopista a Cañuelas), continuando por la calle Edison. El actual Barrio de Villa Guillermina fue otrora la casa de la Familia Pravaz. En su propiedad se encontraba el conocido “Monte de la Viuda”, al que se le llamó de esa manera porque ahí vivía la viuda del Sr. Salvador Etchegaray. Ese lugar guardaba un hálito de misterio y de lugar prohibido, aunque fue el lugar de encuentro de apasionados romances. En el cruce de Constitución y Garibaldi, (Pravaz) estaba “La cueva de la Chancha”, el Almacén de los Harguindegüi que tenía el único surtidor de nafta de los alrededores. Se vendía nafta común a bomba, se llenaba el botellón superior y luego por gravedad la nafta caía en el tanque. Esta calle Garibaldi, comenzaba en la vía pero finalizaba en el Río de la Matanza, siendo el eje del pueblo. En Santa Catalina nacía el llamado camino de los “bañados de abajo” (Fair), que luego se convertía en “El Camino a las Flores” (Av. Jorge Newbery / R.N. 58 / R.P.52). Desde tiempos inmemoriales, existió el Camino Real o “de los bañados de arriba” que conducía hacia la Guardia del Monte. Pasaba por la estancia Los Remedios y actualmente está aún en pié la Posta en la que se cambiaban los caballos (Camino al Centro Atómico Ezeiza). A medida que avanzan los años se van acrecentando los pobladores y es injusto no mencionarlos pero ello amerita un trabajo más detallado. Seguramente han quedado sin mencionar muchos de ellos, pero no están ausentes de nuestra memoria histórica. “Los Remedios” y otras estancias

Chacra “Los Tapiales” Martín José de Altolaguirre - Don Francisco Ramos Mexia-

Esta construcción colonial, declarada por Decreto 120.411 del P.E., Monumento Histórico Nacional en mayo de 1942, se encuentra en el corazón del Mercado Central de Bs. As. La Chacra de “Los Tapiales” albergó durante casi tres siglos parte de la historia de nuestra Patria. Por aquí paso la impronta progresista de Martín José de Altolaguirre, quien con su amigo Don Manuel Belgrano realizó una extensa plantación de árboles y arbustos, aún muchos en pie; los Liniers con su “Real Fabrica de Pastillas” similares de los actuales caldos concentrados. También habitó estas tierras Don Francisco Ramos Mexia, cuya filosofía asentada en principios de libertad e igualdad, lo llevó a ser el único estanciero que comprara sus tierras a los indios, con quienes convivió, y al estado nacional simultáneamente. Treinta años más tarde, apremiado por necesidades económicas, Altolaguirre vende “Los Tapiales” a Don Francisco Hermógenes Ramos Mexía, quien acababa de regresar junto a su cónyuge, María Antonia de Segurola, del Alto Perú. Finalmente, Ramos Mexía, muere en 1828, apenado y entristecido por el fallecimiento de dos de sus hijos a causa de la peste. Con tal motivo, sus familiares piden autorización a las autoridades para enterrarlo en su chacra. Tal solicitud les es denegada. Cuenta la tradición que una partida de indios Pampas sigilosamente retiró el cuerpo y partieron en silencio en busca de su morada definitiva. El destino final de sus restos, a ciencia cierta, sus descendientes nunca lo conocieron. En 1864 la finca fue escenario de la primera selección de bovinos Durham que se efectúo en el país. 

 

nobles europeos en nuestro país

Si uno camina por Recoleta puede cruzarse con las princesas Mercedes von Dietrichstein e Isabella Gonzaga; los condes Federico Zichy-Thyssen, Jacques Louis de Montalembert, el de Castillo del Tajo, Alfonso Diez de Tejada e Ivan Deym; las condesas Noemí Marone Cinzano y María Eugenia von Wenckheim; los vizcondes Jean Edouard de Rochebouët y Alexis Marie de Noailles, y la baronesa Dudu von Thielmann, entre muchos otros. Es que, al contrario de lo que podría pensarse, en el país hay gran cantidad de nobles europeos o sus descendientes. La Argentina fue uno de los lugares preferidos por los nobles europeos que escapaban de guerras, revoluciones o buscaban acrecentar o al menos mantener su fortuna. Llegaron de a centenares y muchos se quedaron definitivamente, casándose con criollas o criollos. En cambio son pocas las familias locales a las que les fueron otorgados títulos de nobleza en tiempos del virreinato español. Más allá de algunos virreyes que tenían título -no todos podían ostentar uno-, en el norte estaba el marqués del Valle del Tojo y en Buenos Aires, el conde de Buenos Aires, Santiago de Liniers, hecho conde por su meritoria actuación durante las Invasiones Inglesas. El último título dado durante el dominio español fue el de marqués de Casa Pizarro y vizconde de la Nueva Orán, otorgado a Ramón García de León y Pizarro, fundador de la ciudad de Orán, en Salta. La condesa Alix Françoise de Chavagnac, proveniente de una de las familias más antiguas de Bretaña, Francia. Divorciada del conde Le Saige de Villesbrunne, llegó al país en 1888 y se radicó en el Chaco, donde adquirió un campo de más de 20.000 hectáreas. Hizo construir una casa que decoró con muebles traídos de su país y fundó un establecimiento ganadero que pronto fue uno de los mejores en la región. Pero el lugar era inhóspito; esa región recién había sido ocupada militarmente por el estado argentino en 1884. Justamente, en marzo de 1899, un malón de mocovíes atacó la estancia y mató a varios de los ocupantes. La condesa trató de rescatar a un chico que estaba en la casa principal, pero fue lanceada por los aborígenes. Malherida, fue llevada a casa de unos vecinos y murió horas después mientras su casa y las demás instalaciones del campo eran consumidas por el fuego. Los casamientos entre miembros de familias argentinas y la nobleza del Viejo Continente se cuentan por decenas. Tal vez el más recordado sea el de Juana Díaz Unzué con el duque de Luynes. Díaz Unzué se casó en el castillo de Dampierre, cerca de París, en julio de 1934 con Phillippe d'Albert de Luynes, integrante de una de las familias francesas más ilustres, con una sucesión de títulos nobiliarios para impresionar: príncipe de Vallengin, duque de Chaulnes, duque de Montfort, conde de Montfort, conde de Tours, conde de Dunois y marqués d'Albert. El matrimonio tuvo ocho hijos, cinco de los cuales nacieron acá y varios quedaron relacionados con la Argentina. Jacques de Luynes se casó en Buenos Aires en 1977 con Susana Inés Cruz Suárez, y Pierre de Luynes se casó en Buenos Aires en 1980 con María Teresa Larivière Adrogué. Ella era más conocida como Juanita Díaz, había nacido en San Fernando en 1914 y era hija adoptiva de Saturnino Unzué , uno de los hombres más ricos de la Argentina.

Saturnino Unzué y familia

El primer Unzué que llego es Francisco que vino del país vasco de Navarra. Se casa con Micaela Reinoso Cuello. Uno de sus hijos fue Saturnino Unzué y Reinoso que nace en 1789 en Buenos Aires y muere en 1853. Se casa con María Jacinta Rey. Sus hijos varones fueron Saturnino, Mariano y Santos. Mariano Unzué fue candidato a gobernador de la provincia de buenos Aires auspiciado por Pellegrini y estuvo ligado con Rosas por los saladeros que tenían en Barracas en Quilmes y en el Riachuelo. Mariano fue el tatarabuelo  de Teresa Zavalia, dueña hoy de la estancia "La Centella" junto a su esposo Alejandro Dodero. La estancia queda en 25 de Mayo- Pcia. de Buenos Aires-. Mariano Unzué se casó con Mercedes Baudrix, hija de Roque un fuerte hacendado de Buenos Aires que contaba con varios campos en Dolores y en Tuyu donde fue juez de Paz. Mariano Unzué y Mercedes Baudrix vivieron en una suntuosa mansión arbolada por el maestro Thays, la quinta y su parque abarcaban la manzana ubicada entre la Avenida Alvear (hoy Libertador, Aguero, Las Heras y Austria. Esa mansión fue residencia presidencial donde murió Eva Perón. Hoy fue demolida y se encuentra la biblioteca Nacional. En esa residencia nunca se hicieron grandes bailes pero si bodas suntuosas como la de Mercedes Quintana Unzué con Arturo Santamarina. También la de Elena Peña Unzué con la de Félix Alzaga Unzué, la de Mercedes Peña Unzué con Wenceslao Paunero, la de Mercedes Santamarina con Héctor Castro Soto y la ultima fue la de Teresa Blaquier Unzué con la de Mario Hirsch. En esa época los dueños de La quinta eran: Mercedes Unzué de Quintana, Adolfo Blaquier y su señora Marta Unzué, y Mariano y Carlos Unzué que eran solteros.  Mariano murió en 1906.  Saturnino Unzué fue un importante hacendado y cabañero, Presidente del Jockey Club de Buenos Aires, director del Banco de la Nación Argentina, donó junto a su mujer la catedral de la ciudad de Mercedes, entre otras importantes obras de beneficencia. Tuvo 4 hijos: Saturno, Maria (casada con Ángel de Alvear), Ángela (casada con Rodolfo de Álzaga) y Concepción (casada con Carlos Casares). Los Álzaga Unzué descienden del hermano de Mariano, Saturnino, una de cuyas hijas, Ángela Unzué, se casó con Félix de Álzaga, dando origen a la familia Álzaga Unzué. Cuando Saturnino falleció en 1886 y deja una herencia copiosa. Los Unzué llegaron a juntar cientos de miles de hectáreas en campos.

 

 

Estancia La Porteña en Lobos

Todas estas tierras, que hoy conforman la Estancia La Porteña, fueron en un principio otorgadas a un Sr. Salomón, por el gobierno de España por intermedio del virrey. Mas tarde fue propietario un pariente de Salomón, Francisco Cascallares, de quien las heredó su hijo Juan Antonio, uno de los hombres más progresistas de la época, Juez de Paz y primer presidente de la municipalidad de Lobos, contribuye con su peculio personal a la construcción del primer templo de material e instituyó la educación gratuita en la ciudad, entre otras cosas. Años después, La Porteña fue adquirida por don Salvador María del Carril quien fue ministro de Rivadavia, gobernador de la provincia de San Juan y vicepresidente de la Confederación Argentina en el gobierno de Urquiza. Durante la época de Rosas, don Salvador María, unitario, tuvo que refugiarse junto con su mujer, Tiburcia Domínguez en el Uruguay. En la vecina orilla debieron vivir con gran austeridad, teniendo diversos menesteres, como el de fabricar jabón. Después de años de exilio, vuelve a Buenos Aires se transforma en estanciero y profetiza a sus hijos un futuro basado en el campo. Su mujer después de tantos sinsabores, se encontraba muy a gusto en la capital y después vivir con privaciones económicas comenzó a derrochar. Su marido le pidió que no continuara con el despilfarro, y, como ella no le hizo caso, Salvador María del Carril publicó en los diarios que no se haría responsable de nuevas deudas de la señora. Por ese motivo Tiburcia Domínguez nunca mas le dirigió la palabra.

Cuando el Dr. del Carril muere en 1883, su viuda recibió su parte de la inmensa fortuna y a partir de alli deja de sufrir la miseria a la cual la tenia sometida su cónyuge. La casa colonial que del Carril había comprado a Cascallares, con su patio y el típico aljibe, rodeada por una verja fue destinada a los peones y muy cerca de ella levantó, Tiburcia, un espléndido palacete de estilo francés, realizado por el ingeniero Otamendi, lo inaugura en junio de 1895 cuando cumplió 89 años. En esta casa, tuvieron lugar a fines del siglo pasado las fiestas mas distinguidas de la sociedad porteña. Los recibos en el día del cumpleaños de su dueña eran espectaculares. Llegaban los invitados en un tren especial y seguían en coche hasta La Porteña; viajaban también por su lado cocineros, vajillas, músicos, floristas. El interior fue adornado con espléndidos tapices, altos espejos que destacaban la escalinata y diversos rincones; los techos y paneles fueron decorados por artistas franceses. El enojo fue tan grande, que ella solicitó que el día en que falleciera, su escultura se ubicara en la posición en que se encuentra, donde se los ve dándose la espalda porque seguiría enojada con él, aún después de la muerte. El rostro de la mujer, delata su fuerte carácter. Su nieta fue Delia del Carril Iraeta, grabadora y pintora argentina, nació en la estancia familiar de Polvaredas, provincia de Buenos Aires en 1884. Sus padres fueron Víctor del Carril Domínguez hijo del matrimonio Tiburcia y Salvador) y su madre fue Julia Iraeta Iturriaga. El matrimonio tuvo 18 hijos, de los cuales vivieron trece. Delia conoció al poeta chileno Pablo Neruda; ella tenía 50 años y él, 30. Ella era vital, inteligente y muy atractiva, por lo que la diferencia de edad no era importante. Iniciaron rápidamente un romance que perduró por 20 años.

 El Cazador, Escobar,  Matheu, Maq. Savio

El Partido de Escobar, está asentado sobre siete grandes fracciones de tierra. Seis de ellas, con frentes y fondos bien determinados, denominadas Suertes Principales o de Estancia y una gran fracción sin límites precisos conocida como Suerte de Sobras . Las suertes de estancia, fueron entregadas por don Juan de Garay fundador de la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Ntra. Sra. del Buen Aire, en la primavera de 1580, a los sesenta y tres integrantes de su expedición, título que con el correr del tiempo se reduciría a la denominación genérica de "Buenos Aires". Sobre las tierras de la cuenca del río Luján, conocida también, como el Valle de Corpus Christi, se entregaron veintidós "suertes de estancia" repartidas a ambas márgenes de dicho río. En el siglo XVIII, al iniciarse el poblamiento de estos territorios con el asentamiento de las primeras familias, sus miembros, ante la necesidad de practicar el culto católico, comenzaron a nuclearse en oratorios improvisados en algunas estancias. En el año 1630, a orillas del río Luján (actual territorio de Villa Rosa), se produjo un hecho conocido como el Milagro de Ntra. Sra. de Luján, lugar donde se levantó la "ermita de Rosendo" , un humilde oratorio en donde una pequeña "imagen de bulto" de la Virgen María fue venerada durante casi cuarenta años. En 1671, fue adquirida por doña Ana de Matos, para llevarla a su estancia ubicada a unas cinco leguas río arriba, donde levantó un pequeño templo para su adoración al que llamó "Capilla de la Muy Pura y Limpia Concepción del Río Luján" . Alrededor de ésta se fue formando un pequeño villorio, que por 1674, ya era reconocido como la Villa de Ntra. Sra. del Luján, pasando a ser cabecera religiosa y administrativa de un vasto territorio denominado como el "Pago del Luján". Las primeras suertes comenzaron a entregarse a partir de una barranca conocida, luego, como el Rincón del Luján, que tuvo otras denominaciones como: El Rincón de las Mulas, de Riglos, de Pezoa y hoy El Cazador, donde se asienta el barrio homónimo. La primera suerte le correspondió a don Juan de Garay (actuales barrios Atalaya, Merinir, Tabares, El Matadero, Villa Vallier, los Cuatro Vientos, Fiesta de la Flor, Las Lomas, Lucia Paraví y parte de La Chechela). La segunda suerte a don Pedro de Sayas y Espeluca (casco céntrico de Belén de Escobar, zona rural y barrios Berberena, Villa Boote, Donatelli, Ciudad Floral, El Mirador, Philips, La Victoria, 9 de Julio, Colacilli, Villa Burdet, Villa Marconi, Stone, Lomas de Belén, El Triángulo, Renner, San Marcos, Parque Belén, Loma Verde). La tercera suerte a don Hernando de Mendoza (Loma Verde, Lambertuchi, Bardessono, Las Marías, Parque Florido, El Retoño, Provincias Unidas y barrios ubicados al noreste de Matheu y su zona rural). La cuarta suerte al hijo natural del fundador, don Juan de Garay, el Mozo (zona rural ubicadas al noroeste del casco céntrico de Matheu hasta encontrarse con el pueblo de Zelaya y su zona rural). Dos años más tarde (1582), entregó una quinta suerte a don Alonso de Escobar (actual Maq. Savio) que contenía en su centro un monte de talas, al que los expedicionarios denominaron Isla de Monte (luego conocida como Isla de Escobar, irrigada por una cañada que también tomó el nombre del favorecido). En el año 1626, se entregó otra gran merced (séptima suerte), a don Diego Ruiz de Ocaña, que abarcaría todo el territorio de la barranca El Cazador y su zona de bañados.

Dante Quinterno, creador de Patoruzú

Dante Quinterno, creador de Patoruzú, nació el 26 de octubre de 1909 y a los 15 años ingresó como ayudante de Diógenes Taborda, el caricaturista más popular de la época, célebre por sus semblanzas costumbristas publicadas en el diario Crítica. Ya en la década del veinte comienza a publicar algunas historietas, pero su verdadero salto profesional se produjo cuando en 1928 –poco antes de la aparición de Curuguá Curiguaguigua, antecesor de Patoruzú- cuando ganó un concurso de historietas organizado por Caras y Caretas por su trabajo llamado "Un cónyuge libertino". Siempre inquieto, viajó en la década del treinta a Estados Unidos para estudiar producción de dibujos animados. Cuando regresa, ya tiene todos los elementos para convertirse en un verdadero empresario de la historieta. Detallista e incansable, se reservaba para sí una buena parte de los trabajos fundamentales de sus publicaciones. Sus empleados lo recuerdan muy exigente, pero a la vez, reconocen que trabajar con él implicaba consagrarse como historietista. Murió, a los 93 años, el 14 de mayo de 2003.
 
 

 

 
 
 
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Si el cliente le dice al abogado que va a matar a alguien éste está excusado del secreto profesional, porque el daño a evitar es importante. Si simplemente recibe una confesión de algo que ya pasó su deber es callar y asesorar al cliente.
Las algas son ricas en sales minerales como yodo, magnesio, calcio, fósforo, flúor y potasio, reúnen no menos de 60 oligoelementos, y utilizadas en Cosmética proporcionan eficaces resultados en la reconstrucción de los tejidos, estimulando la vitalidad celular, retrasando las arrugas y actuando como revitalizantes. También favorece la destrucción de grasas y la eliminación de toxinas.
Harley Davidson fue fundada en 1903. No se convirtió en sociedad limitada hasta 1907, siendo Walter Davidson su primer presidente. Aquel año fabricaron un total de 150 máquinas.
Antes los hombres no podían andar con el torso desnudo y las mujeres teníamos que salir de la pileta bien tapaditas, para ir derecho al vestuario. Como las mallas eran de lana, todas cerradas, te morías de calor. Después salieron unas de material elástico, que tenían cinturón, la pierna bien baja y media pollerita". Sara también evoca los paseos familiares a la playa de Olivos.
Aunque hoy el Riachuelo amenaza con una intoxicación fulminante, hasta los años 40 la gente nadaba en sus aguas. "Eran muchachones de bajos recursos que se metían a pesar de que que estaba sucio . Se bañaban en Piñeiro, cerca del puente Vélez Sarsfield. Ya había petróleo en el agua: la primera queja por contaminación fue en 1830, por los saladeros".
A mediados del siglo pasado, por los años 1770 y tantos, a consecuencia de una lluvia, que continuó por muchos días, formáronse tan profundos pantanos, que se hizo necesario colocar centinelas en las cuadras de la calle de las Torres, (hoy Rivadavia), en las cercanías de la plaza principal, para evitar que se hundieran y se ahogaran los transeúntes, particularmente los de a caballo.
Quizá también esté enterrado en la Recoleta el último delfín de Francia, Luis XVII, escapado de la Prisión du Temple. El arquitecto Pierre Benoît creyó ser el heredero del trono francés, y así lo confesó antes de morir en 1853, después de un encuentro con un desconocido que lo dejó perturbado. Había llegado a la Argentina en un buque de guerra en 1818, y todavía hoy su familia discute en los tribunales franceses la legitimidad de su realeza.

El Trasbordador es una de las atracciones turísticas de La Boca. se inauguro el 30 de Mayo de 1914 con el nombre de Puente Nicolás Avellaneda. A poca distancia la nueva autovía que une las ciudades de Buenos Aires y La Plata. Desde este sector de la ribera se puede apreciar en su magnitud la desembocadura del Riachuelo en el Río de la Plata con una vista espectacular. La boca del Riachuelo es el único lugar en el mundo donde se pueden encontrar dos puentes a escasos metros uno del otro, con el mismo nombre.

Las milanesas napolitanas no son napolitanas, sino bien porteñas. Se llaman así porque aparecieron por 1ra vez a principios de la década del '40 en el restorán Nápoli, que funcionaba frente al Luna Park. Podría decirse que, junto con la pizza, era el plato obligado de las veladas boxísticas de los años '40 y '50.
La plaza del Retiro, hasta hace poco de Marte, hoy de San Martín y antiguamente de Toros, era un punto muy concurrido los domingos y días de fiesta, en que tenían lugar las corridas de toros. Con este objeto había un circo construido de ladrillo, en el que podían acomodarse más de 10.000 personas. Tenía palcos de madera en alto y gradas en la parte baja, para toda clase de gente; la entrada costaba 15 centavos. Bajo el gobierno de Rondeau, fue suprimido este inhumano y brutal entretenimiento. Por decreto de 4 de enero de 1822, se prohibieron las corridas de toros en la Provincia de Buenos Aires. Fue demolido el edificio y construyose con el material, los cuarteles del Retiro.
Otra alternativa para los porteños en el verano eran las barrancas de La Lucila, donde había un balneario municipal. "Era frecuentado por muchísima gente —señala—. El que se olvidaba la malla la podía alquilar en un puestito que ponían al lado de los choripanes. Los baños y vestuarios eran muy precarios y se solía ver a hombres en traje de baño, zoquetes y sombrero. Había que tener mucho cuidado, porque el balneario tenía una parte donde el río era más bravo y para meterte tenías que saber nadar".

Otro inconveniente generado en la época de viajar en colectivo y que tuvo rápida solución fue el siguiente: Las más reticentes a utilizar este servicio eran las mujeres, quienes por pudor y temor no se animaban a viajar solas en un auto entre tantos hombres. Como solución algunos choferes optaron por trabajar acompañados por sus hermanas o novias, cuya presencia generaba tranquilidad y garantía a las pasajeras.

Con el objetivo de unificar el estilo entre el Cabildo y la Recova Vieja, en 1804 el virrey Sobremonte manda a construir arquerías frente a los edificios. En esa época el río llegaba hasta Alem, pero en 1868 un vecino pidió permiso para construir una arquería cubierta y el pedido se hizo extensivo al resto de los vecinos.
El sacacorchos se empezó a utilizar en el siglo XVII cuando se comienzan a sellar las botellas con tapones herméticos. El sacacorchos de tornillo y tuerca fue inventado por el inglés Hershaw en 1795.
Curia. En principio, el terreno vecino de la Catedral estaba destinado a cementerio. Por el aspecto que presentaba y su cercanía con la plaza, fue clausurado en 1822. El espacio, entonces, fue utilizado como el edificio de la Curia y muchos restos humanos quedaron bajo los cimientos.
Monumento de los Españoles : Fue erigido en 17 años. Se denomina La Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas. Fue regalado a nuestro país por la colectividad española en el centenario de la Independencia. Cuentan que el barco que traía parte las estatuas para completar el monumento naufragó en 1916. Se pidieron réplicas a España. Se dice que las originales están bajo el mar en Brasil.

El primer individuo que manejó una máquina de ferrocarril en nuestro país, fue el maquinista Alfonso Covassi, quien gobernaba la máquina de la línea del oeste que salía de la actual Plaza Lavalle y alcanzaba hasta el 11 de septiembre, inaugurándose la línea cuando los rieles llegaron a La Floresta el 26 de agosto de 1857. Covassi era italiano y fue jubilado por la empresa" Aunque no lo dice el artículo, era "La Porteña" .

En el barrio de Devoto se encuentra el punto más alto de la ciudad de Buenos Aires, que con más de 26 metros está en la esquina de Beiró y Chivilcoy.
Tener un perro era caro en 1845. Si el animal vivía a seis o menos cuadras de la Plaza de la Victoria, su dueño debía pagar un impuesto de 15 pesos de la época. Si vivía a más de seis cuadras, había que desembolsar 6 pesos y en zonas más alejadas, 3 pesos. En 1901 y hasta la década del 60, para tener una bicicleta había que pagar una patente de 4 pesos moneda nacional. Los que no cumplían eran penados con una multa de 20 pesos y la Municipalidad les retenía la bicicleta hasta que se pusieran al día.
“Los Remedios” será la primera estancia de la Argentina en ser alambrada en todo su perímetro, salvo las orillas que dan al Río de la Matanza.
En las estancias y en las quintas se celebraban cacerías del zorro, como si se estuviera en Inglaterra. Las mujeres vestían de amazonas y los servidores lucían libreas.

 

 

 
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Mar del Plata vivió una extraordinaria época al comienzo del siglo veinte. Era el nuevo y el único balneario de la élite turística argentina. Para ella se construyeron renombrados hoteles y residencias. Y la comida estaba a la altura de sus ilimitadas posibilidades: eran presidentes, gobernadores, opulentos estancieros y ricos comerciantes. De esa época he rescatado algunos platos que hacían furor en las mesas, sea en los comedores de los distinguidísimos hoteles, sea en los salones de las grandes mansiones construidas por eximios arquitectos y con materiales importados de Italia, Francia o Inglaterra. Una época de esplendor, con ganas de vivir y divertirse.
 
Un paseo más limpio y popular era el balneario de la Costanera Sur, inaugurado en 1918. Un reglamento del 23 establecía que los bañistas debían usar un traje de baño "en buen estado" y "no permanecer en el agua más de media hora". Hombres y mujeres se bañaban separados por un espigón. Iban muy bien vestidos y se cambiaban en alguna de las 250 casillas que había en la playa. Trajes que parecen llevar metros de tela cubren los cuerpos de regordetas bañistas, muy a la moda. Damas de capelina y abanico en mano que se aprestan a tomar la lancha hacia su veraneo isleño. Y la Costanera Sur, más colmada que la Bristol.
 
Argentina se "afrancesó" cuando era una de la 5 o 10 principales potencias del mundo, justamente en esa época, todas las ciudades del mundo (o las que podían hacerlo) encontraban en París el modelo de ciudad perfecta... ciudad elegante, con muchísima cultura, hermosas avenidas, bulevares, etc... acá nadie tenía ganas de imitar a los italianos o a los españoles, los argentinos de la época se creían franceses e ingleses. Por eso poco importaba la arquitectura colonial, se tiraron la mayoría de esos edificios, se abrieron grandes avenidas, bulevares, diagonales, enormes parques y plazas, se levantaron los mejores palacios de la época, algunos como los de París pero otros muchísimo las espectaculares y elegantes. Entre 1857 y 1920 llegaron 220.000 franceses a la Argentina; se supone que la inmigración influyo de algún modo a contribuir con la arquitectura de los pueblos y ciudades argentinas. En la década de 1820, por iniciativa de Rivadavia llegaron al país los primeros ingenieros franceses contratados especialmente por el nuevo gobierno.
 
 

 

 

   

 

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