Mar del Plata es un caso raro: arena bien amarilla seguida de rocas y después, playas interminables. Las rocas de Cabo Corrientes no son más que las uñas de las sierras de Tandil, que precisamente allí se hunden en el mar. Sin embargo, la construcción del puerto alteró el transporte natural de sedimentos a lo largo de las playas. Esa barrera impuesta por el hombre aceleró el depósito de sedimentos al sur del puerto y dio origen a Punta Mogotes. A su vez, disminuyó el volumen de sedimentos al norte del puerto; las playas situadas allí fueron cada vez más reducidas, se aceleró la erosión y se construyeron obras de retención de arena, las escolleras, que disminuyeron ese proceso. En Mar del Plata, los dorados años ‘20 fueron perdiendo brillo para unos y ganándolo para otros.

   
 
 

 

ARTÍCULOS DE INTERÉS

 EXTRA 1

* MAR DEL PLATA *

 

temporal del 2 de Abril de 1924 – 1924″. Se ve el complejo de la Pileta Lavorante a la izquierda

azotado por las olas y a la derecha la destrucción del Muelle Lavorante”.

 

      

 

                    

 

 

         

 

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Ese tramo de la ruta 2

Mar del Plata mejoró considerablemente y en forma acelerada, con la llegada del tren el 26 de septiembre de 1886. Para los pasajeros que venían al pueblo, fue una gran ventaja porque acortó notablemente el tiempo del viaje. Con la llegada del ferrocarril, comenzó la promoción del balneario en Buenos Aires y en diciembre de 1866, con la llegada de gran cantidad de turistas, se inició la primera temporada veraniega. Así como en el año 1886 se produjo este gran cambio, a fines de la década de 1930 comenzó una nueva etapa. La habilitación del camino pavimentado Buenos Aires-Mar del Plata, tuvo una influencia decisiva en el aumento insospechado del turismo. Pronto la afluencia de automóviles fue multiplicándose y la ciudad recibió el aporte de extraordinaria cantidad de visitantes. El tramo Dolores-Mar del Plata, fue inaugurado por el Gobernador Dr. Manuel A. Fresco, el 5 de octubre de 1938 y se le impuso el nombre de Ruta Bartolomé Mitre. Ese tramo de la ruta 2, le costó a la provincia, la suma de $ 11.087.259. En 1938 finalizó la construcción de la Ruta Nacional 2 conectando Mar del Plata con Buenos Aires. La difusión de la sindicalización y los derechos laborales en la década del '40 permitió que las clases trabajadoras comenzaran a elegir a «La Feliz» para pasar sus vacaciones, fenómeno facilitado por el aguinaldo (decimotercera paga recibida a fin de año) y el turismo social. Los sindicatos adquirieron más de treinta hoteles, entre ellos el Hotel Hurlingham, uno de los más elegantes de la ciudad, que fue adquirido por la Confederación de Empleados de Comercio. En las décadas del '50 y del '60 las clases medias se volcaron masivamente a poseer un departamento en Mar del Plata, que generó un boom de la construcción y un cambio notable de su estructura, que dejó de ser la "villa balnearia" para convertirse en una ciudad permanente. En la década del '60 la clase alta comenzaría a abandonar Mar del Plata como balneario turístico, para instalarse principalmente en Punta del Este (Uruguay).-

José Gregorio Lezama -

José Gregorio Lezama compra tierras que nadie quería comprar en subasta públicas, a muy bajos precios (en la época era muy mal visto la compra de propiedades de los difuntos, como ejemplo citaremos las de los hermanos Reinafé, fusilados, acusados de la muerte del caudillo riojano, Facundo Quiroga, como muchas otras más compradas en estas circunstancias por Gregorio de Lezama). Lezama llego a ser propietario de 300.000 hectáreas en la provincia de Bs. As. El 12 de marzo de 1847 compra a la familia Martínez Castro, tierras que en el actual partido de General Puyrredón llegaban hasta la Laguna de los Padres, y a los limites del actual partido de Balcarce, llamadas de La Harmonia (era con H en un principio). Fue proveedor de los ejércitos de Juan Manuel de Rosas e íntimo amigo de éste, en la década de 1830, proveyéndolo de armas y pertrechos durante la Batalla de los Libres del Sur, en el año 1839. Se casa con Carolina de Alzaga, descendiente del primer alcalde porteño (por lo que obtiene prestigio social y político). A la muerte de ésta, se casa con su hermana Ángela de Álzaga. De su primer matrimonio tuvo un hijo llamado Máximo, quien fallece joven en circunstancias desconocidas, en un viaje a Europa. En 1850 compra tierras en nuestra zona a Baudrix. Las mismas, eran llamadas De Los Blandengues, porque había allí un destacamento con un sargento y ocho soldados para frenar la avanzada indígena hacía la llamada civilización en aquellos tiempos, en el pueblo de Chascomús. En el año 1874, dona tierras para el paso del ferrocarril y para dependencia y casa de los empleados del mismo, en la zona de nuestro distrito, participando del directorio del" ferrocarril del Sud", de capitales argentinos. Fue también amigo del general Bartolomé Mitre y proveedor del estado en aquella época. José Gregorio de Lezama fallece el 23 de julio de 1889, su viuda vende las tierras a una compañía inglesa. En el año 1898 las tierras son compradas por don Manuel José Cobo, fundando la Cabaña La Belén, y posteriormente Las Barrancas. En un principio, en el año 1847, el estanciero José Gregorio Lezama adquirió en compra gran cantidad de campo al sur del río Salado.  El 14 de agosto de 1856, éste enajenó los correspondientes al lugar de la hoy Mar del Plata, al consorcio portugués representado por José Coelho de Meyrelles, quien fue el primer poblador de esta zona. Coelho de Meyrelles, después de mucho recorrer buscando un lugar apropiado, habilitó el saladero en la desembocadura del arroyo San Ignacio (hoy Las Chacras), contrató una flotilla de barcos y fundó la casa de ramos generales "La Proveedora". En septiembre de 1860, Coelho de Meyrelles enferma y vende sus propiedades a Patricio Peralta Ramos quien sigue con la actividad del saladero y logra la creación del pueblo de Mar del Plata con fecha 10 de febrero de 1874.

Pedro Luro

Arribó a la Argentina en 1837 con 17 años de edad y sin haber completado la educación primaria. Sus primeros trabajos en el país fueron como empleado en un saladero de Barracas, fueron como peón de campo y posteriormente el transporte de pasajeros mediante un carruaje. Fue propulsor del desarrollo de la ciudad de Mar del Plata y de la provincialización del entonces territorio nacional de La Pampa. Además colonizó tierras en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires llegando hasta el Río Negro. En 1852 estableció con uno de sus cuñados en Dolores un almacén de ramos generales llamado La Azotea del 31 ubicado en la Plaza de las Carretas. Fue el origen de una cadena de comercios llamados La Tosca, Las Piedras y La Proveedora. En marzo de 1869 compra los campos del Moro (partido de Quequén), escriturando 59.000 has, origen de sus estancias en el partido de Balcarce, y General Pueyrredón: La Carolina, San Vicente, Monte de los Padres, Ojo de Agua y La Vigilancia. En el año 1871 inició la construcción de un saladero denominado San Pedro en el Tuyú sobre el pequeño río Ajó. Comenzó su explotación en el año 1872 con la cría de hacienda lanar, vacuna y yeguariza. Este mismo año compró una estancia llamada San Carlos, que habilitó para la faena en 1875. En el año 1876 dotó de viviendas y espacios para negocios destinado a los trabajadores. En 1877 llega a Mar del Plata, entonces denominada "Puerto Laguna de los Padres", tres años después de ser fundada por Patricio Peralta Ramos en busca de un puerto para exportar las materias primas que producía. Se hace cargo del saladero, construyó un nuevo muelle, una barraca y un molino harinero. Ayudó a construir viviendas y a habilitar comercios. En esta ciudad estuvo ocho años. En 1885 debió abandonarla definitivamente por problemas de salud. Al radicarse en la zona de la Bahía de Samborombón construyó tres saladeros, San Carlos, San Pedro y San León. Una avenida principal de Mar del Plata lleva su nombre.

La llegada del tren a Mar del Plata

La llegada del tren a Mar del Plata, fue una gran ventaja para los pasajeros, mercaderías, correspondencia y encomiendas, porque acortó notablemente el tiempo del viaje. Pero como la estación Norte del ferrocarril quedaba bastante lejos de los lugares de hospedaje, los ricos veraneantes solicitaron que se construyera otra estación mas cercana a sus lugares de residencia. Fue así que en el año 1909 se construyó la estación llamada "Nueva", en la parte sur de la ciudad y ubicada entre las calles Alberti, Garay, Sarmiento y Las Heras (donde hoy funciona la terminal de ómnibus de larga distancia). Ello permitió, que en la estación Norte bajaran las personas de menos recursos que vivían o trabajaban por esa zona y en la estación "Nueva o Sur" llegaban los ricos veraneantes hacia las zonas de las residencias y los lujosos hoteles. Con el tiempo, el tramo del ferrocarril que unía las dos estaciones fue levantado, porque los vecinos consideraron que entorpecía la circulación urbana. De este modo, el uso de la estación Sur o Vieja y los servicios públicos de transporte, se generalizó tanto para los turistas como para los pobladores estables. La prolongación del ferrocarril y habilitación del recorrido total entre Buenos Aires y Mar del Plata, contribuyó a la radicación de una población laboriosa, al fomento de la agricultura regional, al fomento de la industria pesquera y a la intensificación del turismo. Fue un verdadero factor dinamizante del progreso marplatense.-

migraciones

En el caso de la región de Mar del Plata, existieron migraciones. Unas, las de los cazadores-recolectores que en busca de alimentos, se movían de las sierras al mar. Otras, las de los italianos y españoles y en menor medida de otras nacionalidades europeas, que migraban para mejorar sus condiciones de vida, solos o en familias llegaron a esta zona desde fines del siglo XIX y después de las guerras mundiales. Desde mediados del siglo XX, hombres y mujeres, chilenos y bolivianos llegaron a Mar del Plata, para desarrollar actividades agrícolas en las zonas rurales, próximas a Mar del Plata. La historia de la ciudad de Mar del Plata comienza ya antes de su fundación, es la de aquel caserío rural que desde mediados del siglo XIX, se fue transformando hasta llegar a ser un centro urbano moderno. Por el año 1847-1850, los pobladores de esta zona eran en su mayoría trabajadores, gente humilde. La gran mayoría de ellos no sabía leer ni escribir. Tenían oficios predominantemente rurales pues vivían en el campo trabajando en las estancias y luchando contra los indígenas. En 1881, siete años después de haberse fundado el poblado, había 4030 habitantes, de los cuales 3016 conformaban la población rural. Cuando comenzaron a llegar los primeros inmigrantes, aunque se declaraban campesinos, se iniciaban de a poco en otros oficios, como albañiles, pescadores, herreros y carpinteros. Entre estos inmigrantes, están los italianos, españoles y franceses y en menor medida, suizos, polacos y rumanos. Con la definitiva conformación de la provincia de Buenos Aires en el año 1880, sus nuevas autoridades emprendieron la realización de un censo provincial que diera cuenta de los recursos humanos y económicos de la nueva jurisdicción. Así en el año 1881, aparecen los primeros datos demográficos del partido de General Pueyrredón y de su principal centro urbano, Mar del Plata. Al comienzo, los italianos y españoles se dedicaron al oficio de la pesca y con el paso del tiempo, los españoles se retiraron de la pesca para dedicarse a la actividad gastronómica. En un principio, los pescadores residían en la Barraca Luro o en la playa hacia el lado sur de la rambla. Generalmente eran jóvenes y solteros y provenían de aldeas rurales y pueblos costeros de sus países de origen. Llegaban a Buenos Aires y luego se trasladaban a Mar del Plata, buscando mejores oportunidades de trabajo, especialmente en verano, iniciando un desplazamiento que se tornaría característico en la temporada estival. Cada uno de estos pescadores, instalados en las playas, realizaban su tarea atándose la red en la cintura y se internaban en el mar nadando. Otros utilizaban pequeños botes. Luego de obtener una cantidad suficiente de pescado, con las canastas al hombro se dirigían a las casas del poblado ofreciendo su producto. Tiempo después, cuando el poblado creció, la venta se extendió a los hoteles y restaurantes. Dado que Mar del Plata era aún un pueblo agrícola-ganadero, los pequeños agricultores o labradores, se establecieron en sus quintas o chacras, en la periferia del poblado (actual zona de las calles Alvarado y Tres Arroyos). Eran hombres y mujeres de diferentes nacionalidades, entre los que predominaban los españoles. A esta zona se la conocía, en ese entonces, como "Pueblo Nuevo". Al contrario de los pescadores, estos trabajadores vivían con su familia. Los hombres se dedicaban a trabajar la tierra, mientras que las mujeres se ocupaban, además de las tareas del hogar, de las aves de corral y del ordeñe de las vacas, que generalmente estaban alrededor de las casas. No obstante, el centro del poblado era también una zona de producción, por eso se pueden observar registros fotográficos de vacas en la actual diagonal Pueyrredón y molinos en las cercanías.-

La "elite aristocrática"

La "elite aristocrática" comenzó a llegar cuando el pueblo comenzó a crecer y se comenzaron a hacer mejoras. Esto sucedió a partir del año 1883, cuando comenzó a declinar la actividad del saladero, principal fuente de ingresos de la zona, debido al éxito de los frigoríficos de Avellaneda, Berisso y Zárate, que comenzaron a reemplazar la carne salada por la congelada y enfriada. Fue entonces cuando Pedro Luro, inspirado por las costumbres de ciertas familias de la oligarquía porteña, decidió convertir a Mar del Plata, de un pueblo agropecuario en un pueblo balneario. Esta propuesta era muy audaz para la época, si se tiene en cuenta que en ese momento, Mar del Plata era solo un pueblo con algunas calles trazadas de tierra. Compró una manzana de tierra y en ella construyó una serie de edificios. También compró un buque para traer mercaderías e impulsó la instalación de una fonda que se llamó "La Marina", en las hoy calles Luro y Entre Ríos, primero destinada a hombres de mar para luego ser ocupada por turistas. Al mismo tiempo, construyó el primer espigón. Con estos cambios comenzaron a llegar desde fines del siglo XIX, la elite porteña y provinciana y el pueblo quedó dividido entre la zona costera reservada a los visitantes, sus hoteles, ramblas y clubes, y la zona de los trabajadores permanentes. Aquellas zonas lejos del mar fueron destinadas a los marplatenses en las que no faltaban los problemas de luz y de agua. Con el tiempo, muchas de las ricas familias que disfrutaban de las temporadas marplatenses, comenzaron a edificar sus villas de verano, verdaderas mansiones que competían en belleza y suntuosidad. En los hoteles se realizaban banquetes y bailes a los que no podían dejar de asistir aquellos integrantes de la elite porteña, que querían figurar.-

A fines del siglo XIX, Mar del Plata reunía unas pocas manzanas

A fines del siglo XIX, Mar del Plata reunía unas pocas manzanas, entre las calles 3 de febrero, Belgrano, Santiago del Estero e Independencia. En el centro se hallaba la plaza "América" (hoy plaza San Martín). Por donde es hoy la diagonal Pueyrredón, pasaba a cielo abierto el arroyo Las Chacras, que constituía un serio problema para el desarrollo del poblado. Del otro lado del arroyo se encontraba un galpón del primer molino harinero hidráulico y, aún más allá, la casa de dos pisos de Patricio Peralta Ramos. No lejos de allí, pero en dirección al mar, la capilla Santa Cecilia. A su lado y detrás, se levantaba el cementerio, algunos ranchos, caballerizas, chiqueros y la primera fonda. Las casas eran de ladrillo sin revocar o ranchos de adobe rodeados de baldíos. Las calles eran de tierra y alumbradas por faroles de kerosén que se apagaban alrededor de las nueve de la noche. También había alguno que otro negocio instalado en las esquinas; una escuela y por supuesto, un "boliche" para distraerse. Sus moradores se levantaban muy temprano a la mañana, para realizar las tareas en el campo, en el saladero o bien en el mismo pueblo. Cuando apenas oscurecía se volvía al rancho o a la casa, para cenar y acostarse temprano, pues la jornada de trabajo era muy larga. Solo el sábado o algún domingo se destinaba para la distracción. Más allá de las hoy avenidas Colón e Independencia, se extendían las chacras y las quintas. Pero los tiempos cambiaron e influidos por las ideas de París y por el arquitecto francés Haussmann se previó para Mar del Plata espacios públicos con plazas, una rambla, grandes boulevares y esculturas. El primer bloque urbano sirvió de base para la construcción de otros barrios. Con la llegada del ferrocarril surgió el barrio de la Estación Vieja y La Perla, donde se instalaron los ingenieros ingleses con sus familias. En el año 1891, su funda el pueblo Cabo Corrientes y luego el pueblo Peralta Ramos, como ampliación del pueblo de Mar del Plata y separado por la Av. Cincuentenario (hoy Juan B. Justo). La población de todo el año prefirió instalarse al oeste. La expansión hacia el sur se produjo en década de 1920 cuando se puso de moda Playa Grande y continuó al interior de la faja costera, al norte de la calle Almafuerte y al sur de Juan B. Justo; el área turística del antiguo pueblo Peralta Ramos. -

En la década de 1930

En la década de 1930, Mar del Plata se había dividido ya en varios barrios, situación que señalaba un aumento también de su población. Así llegaron los barrios: La Perla, Playa Grande o Golf, La Loma, Bristol o Paseo General Paz, Estación Vieja, Puerto, Nueva Pompeya, Don Bosco, San José y Cincuentenario. Los habitantes de cada uno de estos barrios se agruparon por afinidades económicas y sociales. Por el estilo de las viviendas se podía ver quienes habitaban en ellas. Así en La Loma o Playa Grande, se concentró la gente adinerada que venía a veranear. Las construcciones eran enormes palacetes, casonas o chalets, con estilos dispares desde modelos futuristas, hasta estilos clásicos o coloniales, líneas francesas o versallescas. La piedra, elemento natural de esta zona, constituyó un material fundamental para la construcción de estas viviendas. En cambio la clase media se fue distribuyendo, en un principio, en la zona del centro y alrededor de la Estación Vieja, San José o Don Bosco y más tarde lo hicieron en La Perla, Chauvín y Los Troncos. Sus viviendas eran casas de tamaño mediano, algunas con un local al frente, una sala grande que incluía la cocina y que muchas tardes era lugar de cita para tomar mate con los vecinos. Los sectores de menos recursos pudieron adquirir humildes casitas de madera y zinc y otros debieron recurrir a viviendas de alquiler o a los conventillos. Aún en la década de 1930, en el invierno era toda una osadía traspasar las avenidas Independencia y Luro hacia el mar o hacia la zona de Playa Grande pues permanecían desiertas y sin ningún atractivo social. Es más, las líneas de colectivos cambiaban sus recorridos y no se acercaban a la costa durante esos meses. Si bien Mar del Plata había incorporado nuevos barrios, éstos permanecían deshabitados durante todo el invierno; solo cobraban vida en verano. Por estos años, Mar del Plata podía mostrar pocos edificios de más de cincuenta años. Los gobiernos municipales se dedicaron a demoler las viejas construcciones y la renovación se convirtió en su principal obsesión. De esta forma, el gobierno conservador, tiró abajo la vieja rambla, símbolo de la Mar del Plata tradicional y construyó la rambla de Bustillo, que es la que se conoce en la actualidad. -

a mediados de los años treinta

Hacia mediados de los años treinta, la ciudad se extendió en todas las direcciones: hacia el norte, incorporando los barrios Camet, La Florida, Constitución y Caisamar y hacia el sur, Punta Mogotes y mas tarde Alfar y hacia el oeste Batán. También se expandió hacia el interior, donde los sectores medios se ubicaron en los barrios Plaza Mitre, San José, Primera Junta y con características obreras y comerciales, los barrios Don Bosco, San Juan, Los Andes, El Martillo y otros. Por ese entonces, se comenzaron a construir los clásicos chalecitos con porche y un pequeño jardín en el frente. Sus techos estaban cubiertos por las típicas tejas coloniales. Estas viviendas se comenzaron a distribuir por todos los barrios y su carácter social fue cambiando en la medida en que se desplazó la cocina por el living y la chimenea, en torno a la cual se reunían la familia junto a los amigos. La zona portuaria tuvo sus propias características. Muchos habitantes la consideraban ajena al balneario. Principalmente ocupada por pescadores, eran casi en su totalidad inmigrantes italianos. En los años veinte, los italianos trabajaban alrededor de cien lanchas, todos agrupados en una Cooperativa, la que recibía el producto en la dársena y lo vendía en el mercado para luego distribuir a cada uno el valor de su producción. También cuando comenzaron las obras del puerto, se asentaron los obreros e ingenieros franceses, quienes construyeron sobre la calle 12 de octubre, viviendas particulares y oficinas. Más tarde con la instalación de comercios e industrias pesqueras, creció la población. Sin embargo fueron constantes las quejas de los vecinos sobre el abandono de esta zona por parte de las autoridades municipales. Durante el gobierno socialista de la década de 1920, se logró la llegada de una línea de colectivo hasta la dársena de pescadores y se creó una red para alumbrado eléctrico. Las comunicaciones con la ciudad se facilitaron con la inauguración del camino mejorado y de la línea de tranvías eléctricos. Al mismo tiempo, se lograron otras mejoras como el servicio de limpieza y el arreglo continuo de sus calles. Pero seguían faltando los servicios de agua corriente y de cloacas, correos y telégrafos. Todavía en el año 1957, los pobladores de la zona del puerto solicitaban obras edilicias. Finalmente, se iniciaron algunas obras de entubamiento del arroyo Del Barco y los desagües cloacales, pero no se terminaron. El barrio del puerto agrupaba grandes industrias, establecimientos comerciales, gran cantidad de viviendas de pescadores y personas de otras ocupaciones, escuelas, instituciones bancarias, reparticiones municipales y nacionales. Era común ver transitar en las horas del mediodía a los obreros de las plantas elaboradoras de pescado con sus delantales, botas y gorros blancos, a las señoras que iban a buscar a sus hijos a la escuela y a los empleados de saco y corbata que realizaban las gestiones en los bancos. La gran actividad no se correlacionaba con las mejoras en sus calles; muchas de ellas no estaban pavimentadas a pesar de ser muy transitadas por vehículos particulares, de carga y de pasajeros. Aún las calles pavimentadas se encontraban muy deterioradas. El puerto se extendía aceleradamente mientras se iban incrementando los problemas en sus barrios. Las inundaciones constantes en las partes más bajas, a causa de la lluvia y la falta de desagües, hicieron que muchos vecinos abandonaran sus viviendas y perdieran sus pertenencias. -

trabajo a mujeres

El trabajo de "sirvientas o cocineras" apareció en gran número y predominaban habitando en las casas de las familias importantes. Éstas eran actividades que daban oportunidad al empleo femenino. En el año 1895, aproximadamente un 40 % de la población económicamente activa -mayor de 15 años- eran mujeres. De éstas, solamente un 35 % a un 40 % declaró tener alguna ocupación, sin que se pueda precisar si era trabajo domiciliario o no y si en todos los casos, implicaba remuneración salarial. En general, el trabajo reservado a las mujeres fue siempre la provisión de servicios, sobre todo en este tipo de sociedad donde la producción fabril todavía no existía. Las ocupaciones más importantes, diferentes de las tareas doméstico-familiares, eran las de"lavanderas y planchadoras". Cerca de 120 mujeres, de entre 18 y 40 años, obtenían alguna retribución por este tipo de tareas. Mayoritariamente eran trabajos individuales, ya que un sólo "lavadero industrial", existía por entonces en el pueblo de Mar del Plata y daba trabajo a muy pocas mujeres. Donde sí se observa una relativa organización del trabajo femenino, fue entre las "costureras o modistas". Aparecieron algunos pocos talleres como el de Catalina de Echeverría y el de Berta Nouveau, que contaban con máquinas de coser -recientemente importadas al país-, pero en gran parte estas mujeres realizaban sus costuras en su casa, completando el ingreso familiar. Entre "otras actividades", figuraban la enseñanza, atender los partos, fabricar cigarros, confeccionar corsetería, panaderas o pasteleras o compartir con el marido o la familia la atención del comercio, eran las otras ocupaciones posibles para las mujeres del pueblo. En el año 1895, había en Mar del Plata 10 maestras, 35 costureras, 17 modistas, 31 cocineras, 30 planchadoras, 83 lavanderas, 114 domésticas, 21 prostitutas y sólo 3 mujeres, se declararon agricultoras y otro tanto fonderas, preceptoras y panaderas.-

Los baños de mar

La forma de disfrutar de la playa era, en aquella época, diferente de la que se tiene actualmente.  Los baños de mar se tomaban solo en las horas de la mañana y las señoras lo hacían en un sector diferente al de los hombres.  La prohibición del uso de largavistas o prismáticos durante las horas del baño, también obedecía a esta división entre hombres y mujeres.  Sobre la arena, en algunas playas se construyeron casillas de madera con plataformas y toldos delanteros y las usaban para cambiarse de ropa o para sentarse a descansar luego del baño de mar. Art. 1- Es prohibido bañarse desnudo.  Art. 2- El traje de baño admitido por este reglamento, es todo aquel que cubra el cuerpo desde el cuello hasta la rodilla (...).   Art. 4- Es prohibido a los hombres solos, aproximarse durante el baño a las señoras que estuviesen en él, debiendo mantenerse por lo menos a una distancia de 30 metros.   Art. 5- Es prohibido en las horas del baño, el uso de anteojos de teatro u otro instrumento de larga vista.

 la villa turística por excelencia

Como mucho de ustedes ya saben, Mar del Plata a principios del siglo XX fue la villa turística por excelencia de la aristocracia Argentina. Durante este periodo se construyeron grandes mansiones y casonas. Con el correr del siglo el perfil de Mar del Plata se fue modificando drásticamente, convirtiéndose en una gran ciudad turística para toda la sociedad Argentina. Por ende, para albergar al creciente numero de visitantes y residentes, se demolieron los viejos chalets, casonas y mansiones (vendidos y abandonados por sus dueños ya que la elite fiel a su estilo de demandar exclusividad en sus destinos turísticos, había dejado de venir a Mar del Plata por haberse convertido en un destino masivo/popular) para construir en su lugar los edificios que se pueden observar en la actualidad. Sin embargo, varias de estas casonas, chalets y mansiones sobrevivieron al paso del tiempo y al nuevo perfil de Mar del Plata, algunas de ellas perdidas y olvidadas entre medio de edificios y nuevas casas, en el centro de la ciudad y en la loma de Stella Maris. 1. Villa Álzaga Unzué. En 1929 recibió un premio por su fachada. El parque fue diseñado por Carlos Thays ( el mismo creador de todos los parques y plazas mas famosas de Argentina). En la actualidad alberga al colegio Holy Trinity College.

La Bristol playa emblemática de Mar del Plata

La Bristol es la playa emblemática de Mar del Plata. En aquellos años dorados sólo las familias adineradas de Buenos Aires disfrutaban de este paraje con vista al mar. Se alojaban en el Bristol Hotel (ya no existe, pero le dejó su nombre a estas arenas) y hasta había paseos arriba de dromedarios traídos de África. A mediados de 1800, aquí, la Bristol, era apenas un saladero y un pequeño puerto. El hacendado Patricio Peralta Ramos fue el primero en lotear terrenos para crear una urbanización a orillas del mar. En 1886 llegó el ferrocarril y los primeros veraneantes. Pero los hoteles disponibles eran poco elegantes para ellos, así fue que se levantó el Bristol Hotel, lujoso edificio de tres pisos que se convirtió en el símbolo de la vida social. Ocupaba tres manzanas. El glamour abrió las primeras ramblas de madera para que pasearan las señoras. Llegaron las primeras residencias alrededor de la playa “del Bristol”, según las crónicas, entre el eclecticismo francés y la sobriedad inglesa. Mucho lujo. Y para cuando en 1907, Mar del Plata fue declarada ciudad, ya era el balneario elegido por lo más selecto de la sociedad, que llamaba a su lugar de veraneo “el Biarritz argentino”. En 1913 se levantó la famosa rambla afrancesada, con pisos de cerámicas traídas de Bélgica, ornamentación, balaustradas y estatuas grecorromanas. El paseo era suntuoso. Sus veraneantes también.

Camellos por la playa Bristol

Un español llamado Francisco Medina en el año 1912, quiso tecnificar las tareas agrícolas por ende gestionó ante el Ministerio de Agricultura de la Nación la importación de camellos. Trajo una docena de las Islas Canarias, pero todo resultó un fracaso, ya que los dromedarios se negaron a colaborar, no conforme, ideo un curioso y novedoso servicio para los turistas.  Coloco sillas de madera al modo de montura a sus camellos y ofrecía un servicio de paseos remunerados, de una punta a la otra de la playa Bristol. Nuevamente fracaso su idea, pues no eran muy higiénicos y el aroma en las playas no era agradable. Finalmente para la inauguración de la nueva rambla organizaron una carrera de camellos en la playa, después nunca más se supo de ellos.

 El Gran Hotel Provincial

  Con el tiempo, Mar del Plata se convirtió en uno de los balnearios más prestigiosos del mundo. Esta ciudad balnearia, forjada en los tiempos añorados de la «Belle Époque», cuando la sociedad porteña de principios de siglo iniciara en sus periódicos éxodos veraniegos hacia las doradas playas atlánticas, es hoy, al margen de la época del año en que se la transite, capital turística de los argentinos. Con casi 700.000 habitantes (según el censo de 2001), una atractiva infraestructura, una vasta red de comunicaciones y una variada agenda cultural y deportiva, esta ciudad atrae anualmente 3.000.000 de turistas. Rutas de acceso pujantes, un aeropuerto de excelente operatividad, trenes diarios desde Buenos Aires y un puerto accesible a la navegación ultramarina, son factores determinantes del protagonismo de Mar del Plata hoy día. Y es aquí, junto al mar, donde levanta sus líneas majestuosas el Gran Hotel Provincial. Ubicado en un punto neurálgico de Mar del Plata, entre el Boulevard Marítimo y la costa atlántica, este edificio integra un conjunto urbanístico de macizos gemelos junto al Edificio Casino, cuyos valores arquitectónicos son metáfora y símbolo de la ciudad y el país. La construcción de una nueva rambla, dispuesta por la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires en el año 1938, resulta el punto de origen histórico del edificio. El proyecto del arquitecto Alejandro Bustillo, de composición y lenguaje clasicista y formas rotundas y regulares, provoca un poderoso impacto urbano protagonista de todas las postales de la ciudad. El Gran Hotel Provincial no sólo es un elemento cierto del patrimonio cultural, sino también un establecimiento de características internacionales. Las diversas dependencias se encuentran distribuidas en alrededor de 77.500 m2, desde el estacionamiento subterráneo hasta los 37 metros de altura, incluyendo lote de playa, sector de rambla y locales comerciales. -

El faro de Punta Mogotes construido en 1891, en terrenos donados por Peralta Ramos

El faro de Punta Mogotes depende técnica y funcionalmente del "Servicio de Hidrografía Naval de la Armada Argentina", con personal con orientación en balizamiento. El faro cumple la misión de brindar un importante servicio de orientación y seguridad a los navegantes, dado la peligrosidad que representa la continuación submarina de las sierras del sistema de Tandilia. Su construcción se inició en Francia a comienzos del año 1890 y se construyó por partes. Una vez finalizada su construcción, fue trasladado por vía marítima a Buenos Aires y de allí a Mar del Plata. Su instalación final estuvo a cargo de los arquitectos franceses Bernard, Turnes y Barbier, con la colaboración del constructor y vecino de Mar del Plata, Sr. Pedro Besozzi. El faro de Punta Mogotes es el núcleo principal de un sistema de faros y balizas, instalados desde Mar Chiquita hasta Miramar. Su forma es de una torre cónica y construida en metal. Sus estructuras fueron construidas con chapas de hierro de 6 cm. de espesor las que, una vez en Mar del Plata, fueron ensambladas con remaches, hierros angulares y perfiles.  El faro está cimentado sobre una base de piedra y su altura es de 35,50 metros. Su forma es cilíndrica hasta una altura de 3,50 metros; luego toma forma cónica hasta la base de la galería ubicada en la parte superior. El diámetro de la base mide 9,45 metros y en la parte superior se reduce a 3 metros. Dentro del faro se halla instalada una escalera caracol de 154 escalones y que llega a la sala de guardia y a la garita de iluminación.  El 5 de agosto de 1891, comenzó su servicio activo y a lo largo de todo ese tiempo su color varió, hasta el presente, 3 veces en función de los contrastes de la geografía del lugar. Al ser puesto en servicio, fue pintado de gris claro. Con el transcurso de los años, se lo pintó con franjas horizontales de colores blanco y negro y en la actualidad está pintado en rojo y blanco. La base es de color claro. La primera franja de la parte cónica y la tercera son rojas y la segunda y la cuarta son blancas. Cada franja de color, consta de cinco ensambles de su estructura. Su primera fuente luminosa se alimentaba con kerosén. Su fuente lumínica era una lámpara de 5 mechas con luz blanca giratoria, de 10 segundos de exposición por minuto. Ya el 15 de febrero de 1918, se cambió su fuente óptica-luminosa por un sistema automático y alimentado con petróleo. Diez años mas tarde, se cambió otra vez el sistema, adecuándose a los adelantos técnicos, por un nuevo aparato óptico-luminoso automático, alimentado con gas de acetileno. Desde el año 1975 y avanzando con la tecnología, su equipo lumínico eléctrico-electrónico, se utiliza con energía eléctrica y cuenta, además, con un equipo auxiliar de iluminación a gas, para casos de emergencia.  Su potente haz de luz, es visible en el rango de una distancia de entre 32 a 41 kilómetros. Desde el año 1938 cuenta con un radiofaro, equipo que emite una señal de radio intermitente y de baja frecuencia (para no ser absorbida por el agua) y que es captada por los navegantes, a más de 150 millas de la costa (277,84 kilómetros).

Villa Silvina, Villa Victoria

 Una de las obras arquitectónicas más famosas de Mar del Plata es Villa Silvina, erigida en 1908 con estilo francés, perteneciente a uno de los hijos del general Urquiza, casado con María Luisa Ocampo. En 1940, la casa fue adquirida por Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, y, según se dice, su hermoso jardín poblado de robles, cedros y castaños de la India habría inspirado a Borges cuando escribía El jardín de los senderos que se bifurcan. Villa Silvina está ubicada en el cruce de las calles Quintana y Arenales. En diagonal a Villa Silvina se encuentra –no casualmente– Villa Victoria, perteneciente a la otra de las hermanas Ocampo. En la actualidad, esta casona prefabricada traída desde Inglaterra alberga un centro cultural entre cuyas paredes alguna vez desfilaron Virginia Woolf, Graham Greene, Gabriela Mistral, T.S. Eliot, Rabindranath Tagore e Igor Stravinsky.  El recorrido por las casonas marplatenses continúa por la antigua Villa Leloir, levantada en 1912 sobre la loma Stella Maris para albergar los veranos de la familia del Premio Nobel de Química, Luis Federico Leloir. La villa de estilo inglés abarca media manzana en el cruce de las calles Rawson y Pellegrini, y está rodeada por un jardín con rosales y dos enormes palmeras africanas. Propiedad de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, esta residencia privada de estilo pintoresquista francés fue construida en 1908. El barrio Divino Rostro de la ciudad balnearia (400 Km al sudoeste de Buenos Aires) es un emplazamiento veraniego alejado de la costa. Surgió en los primeros años del s. XX con el nombre de "Loma del Tiro a la Paloma", pero hoy tomó el nombre de la capilla ubicada en el punto más alto de la loma. Junto al barrio de Playa Grande, conforman un área donde se han levantado preciosas mansiones en grandes predios de una o más manzanas, como por ejemplo, las Villas de Victoria y de Silvina Ocampo, la Villa Mitre, el Chalet Los Troncos y el edificio principal del Golf Club.

Villa Victoria Ocampo: En el período alrededor de 1910 surge un emplazamiento veraniego, alejado de la costa y muy selecto: es la “Loma del Tiro a la Paloma”. Alli se construyeron 5 residencias, entre ellas la Villa Victoria Ocampo. Villa Victoria fue erigida en 1912, y fué quizás la más exótica e interesante de las residencias. La misma es de madera, prefabricada; comprada a la firma Boulton & Paul, y a decir de María Rosa Oliver, amiga de Victoria Ocampo, “fue traída de Inglaterra madera por madera”.Por sus instalaciones desfilarón innumerables personalidades de la cultura: Pedro Henrique Ureña, Amado Alonso, Eduardo Mallea, Jorge Luis Borges, Igor Strawinsky, Gabriela Mistral, y tantos otros.En 1973, Victoria Ocampo donó su casa a la UNESCO, y en 1981 pasó a ser patrimonio de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón.

  Los primeros  automóviles

Para los primeros años del siglo XX, algunos vecinos adinerados tuvieron acceso a uno de los últimos inventos de la época: el automóvil.  Los primeros llegaron a través del ferrocarril y eran utilizados para pasear por la ciudad, mientras eran observados como una curiosidad.  En el año 1908, llegaba por primera vez a la ya ciudad de Mar del Plata, un veraneante en automóvil desde Buenos Aires y el viaje le demoró cinco días.  En la estación Norte se descargaban de los vagones automóviles de marcas europeas, como Mercedes Benz, Rolls Royce o estadounidenses como Ford, Chevrolet y Overland.  A pesar de ello, los carruajes a caballo, siguieron siendo utilizados para románticos paseos por la costa.

Los barrios también tuvieron cines

Los barrios también tuvieron cines importantes "como el Luro, que fue inaugurado el 19 de mayo de 1949 con la película Juan Globo, protagonizada por Luis Sandrini. Y hubo un cine en Punta Mogotes en la calle Puán al 1900, que se llamaba Casino... funcionó como veinte años en temporada de verano. Posteriormente fue una iglesia evangélica". La televisión abierta, el cable, el video y luego el DVD fueron aplicando golpes mortales a las grandes salas. Algunas lograron sobrevivir como teatros. Otras se subdividieron en microcines y otras desaparecieron para convertirse en bingos, templos evangélicos o complejos comerciales. "Los equipos se fueron vendiendo a las salas del interior de la provincia. Por ejemplo -puntualiza Viaro- las butacas y los telones del cine El Argentino fueron vendidas a un cine de Tandil". La historia que nutrirá el libro de Viaro, cuyo posible título será ?Salas de Cine de Mar del Plata?, no olvida la fallida experiencia del autocine, que fue inaugurado "el 10 de enero de 1969 en Constitución y 184. Funcionó tres años porque no tuvo éxito". Y, con relación a las salas de exhibición condicionada, recuerda que el Cine A "empezó como café concert al finalizar la década del '60. Era de Claudia Lapacó, que después lo vendió. Entonces empezó a funcionar como cine y daban películas que en ese momento eran eróticas... la Coca Sarli, por ejemplo". "Lo que hice en el libro es separar por capítulos. Primero una cronología con todos los datos que conseguí de los cines: lugar, día de fundación, capacidad, quién fue el dueño, el arquitecto, la empresa que lo construyó, la película que se estrenó en la primera función y el lugar específico, todo con sus correspondientes fotos. También están los cines que funcionaban en los colegios religiosos, hay una estadística y el panorama de cómo están todos esos cines en la actualidad?. Viaro logró conectarse con antiguos propietarios de las salas, con ex empleados y hasta con albañiles que trabajaron en la construcción de los cines marplatenses. De tal forma obtuvo, además de valiosos testimonios, ?la maquinaria del cine Don Bosco, urnas, boleteras, borderós, sellos, facturas, antiguos carbones, lámparas, los carteles originales de salida, baldes de arena, los teléfonos que comunicaban la boletería con la cabina de proyección, infinidad de fotos, empalmadoras de cintas y latas con películas completas. Hay muchas de dibujos animados de Walt Disney y una de Los Beatles? el Submarino Amarillo?, entre otras reliquias de una época de oro.

mirones y bañistas pudorosas

Historias de mirones y bañistas pudorosas. En enero de 1898 un grupo de señoras bañistas se quejó por la insolencia de un cambalachero que alquilaba larga vistas. Con estos aparatos, los hombres admiraban sus piernas. Influyentes como eran estas señoras, interesaron al presidente de la nación, el doctor Juárez Celman, quien ordenó establecer un reglamento, "Los hombres a más de treinta metros". Así empezamos el siglo XX. A los infractores se les aplicaba una multa de cinco pesos y también arresto de 24 a 48 horas. Los reincidentes eran expulsados de la playa durante un mes. El pícaro cambalachero que alquilaba los larga vistas fue detenido, por supuesto. Pero como el negocio merecía correr riesgos, en el próximo verano retornó con anteojos de mayor alcance.

El primer cine que se incendió

El primer cine que se incendió en Mar del Plata "fue el Circo Romano, que funcionó en las primeras décadas del siglo XX en Catamarca y Belgrano. Había actuaciones circenses y proyecciones. Es asombrosa la solidaridad que había en aquella época: los otros cines hicieron funciones para recaudar fondos y ayudar a los empleados que se habían quedado sin trabajo por el incendio, que se produjo el 24 de marzo de 1930". "El segundo incendio -continúa- ocurrió en 1955 y destruyó el teatro Odeón, que era una joya arquitectónica. Era teatro y cine y, además, tenía pista de baile". Funcionaba en Entre Ríos casi Rivadavia, donde fue reconstruido años después. El tercer incendio ocurrió en la década del '60 y arrasó misteriosamente la "Casa del Pueblo", un sitio donde se desarrollaba intensa actividad cultural y política. Posteriormente fue construido allí el Cine Diagonal, "cuyo arquitecto fue Roberto Covas y donde Mercedes Sosa cantó en la inauguración".

Girasoles

Girasoles. Para secar el girasol no es necesario colgarlo, se puede colocar de manera horizontal sobre una superficie y dejar que se deshidrate. El girasol deshidratado luce mucho en adornos florales, sobre todo al quitarle los pétalos; el centro puede servir  como complemento de un adorno floral. Para deshidratar una flor, es necesario limpiarle primero el tallo para quitarle el exceso de agua. Esto evita que el tallo se pudra, pierda su fuerza y no pueda insertarse en un arreglo.

extraordinaria época al comienzo del siglo veinte

Mar del Plata vivió una extraordinaria época al comienzo del siglo veinte. Era el nuevo y el único balneario de la élite turística argentina. Para ella se construyeron renombrados hoteles y residencias. Y la comida estaba a la altura de sus ilimitadas posibilidades: eran presidentes, gobernadores, opulentos estancieros y ricos comerciantes. De esa época he rescatado algunos platos que hacían furor en las mesas, sea en los comedores de los distinguidísimos hoteles, sea en los salones de las grandes mansiones construidas por eximios arquitectos y con materiales importados de Italia, Francia o Inglaterra. Una época de esplendor, con ganas de vivir y divertirse.

Los tranvías

Los tranvías fueron los medios de transporte, que acompañaron el crecimiento de Mar del Plata desde sus comienzos. Por decreto del 8 de junio de 1888, el Poder Ejecutivo de la Provincia otorgó una concesión para instalar tranvías con tracción a sangre en el pueblo de Mar del Plata. Los concesionarios fueron Tomas Tuner y Enrique Kidd. Como el negocio no les fue redituable, exactamente cuatro años más tarde, el 8 de junio de 1892, la concesión es transferida a la Sociedad Anónima Tranvías de Mar del Plata. Transcurrido otro mes, aparece otro concesionario, Pedro Hahm y éste al tiempo, transfiere la concesión a Valentín Ferrari. Ferrari transfiere la concesión el 1 de enero de 1908, a Federico Boillat y éste la explota hasta el 27 de octubre de 1921, fecha en que se crea la "Compañía de Tranvías". Ya en el año 1911, se quiso reducir el costo de la explotación y se compraron en Alemania tranvías a vapor construidos en Berlín. Eran coches muy cómodos, con asientos almohadillados, respaldos reversibles, frenos accionados con aire comprimido y capacidad para 36 pasajeros, cada uno. Lo que no se tuvo en cuenta, es que el motor a vapor funcionaba muy bien en terrenos llanos pero no en la topografía ondulante de Mar del Plata. Por ejemplo, el tranvía a vapor no lograba subir la loma frente al Club Mar del Plata, frente a la Av. América (hoy Av. Luro). Por lo tanto la vida del tranvía a vapor, fue efímera en la ciudad. El motor y la electricidad empujan al progreso, en todas las partes del mundo y también en Mar del Plata. En el año 1922 llega a Mar del Plata el señor Moriondo, para ponerse al frente de la Compañía de Tranvías de Mar del Plata, previa desvinculación de la Anglo-Argentina.  La Anglo-Argentina, proporciona cuatro coches cerrados y ocho abiertos (éstos últimos llamados jardineras). Era material viejo pero constituyó toda una novedad para la ciudad, ya que el adelanto era muy importante, se pasaba del caballo a la electricidad. Fue así, que el 31 de diciembre de 1922, se inicia el servicio con tranvías eléctricos, con sus troley y sus frecuentes chispazos. Se dispuso que todo lo recaudado ese primer día de funcionamiento, se entregaría como donación al Hospital Mar del Plata. Al día siguiente, se inició el servicio con toda regularidad. En esa primera etapa, la electrificación llegaba hasta las hoy calles Sarmiento y Castelli (lugar donde aún hoy día, se ven las vías de esa época). Desde ese lugar se seguía con tracción a sangre hasta el Puerto. Los tranvías recorrían en su totalidad 19 kilómetros. Recién para mediados del año 1923 la obra de electrificación llegó hasta el Golf y para fines del mismo año, el tranvía eléctrico llegó hasta el Puerto. El trabajo de esta empresa, pasó fundamentalmente por el respeto a los empleados que venían de una tecnología distinta y de allí al usuario. Los mayorales (que conducían los tracción a sangre), se transformaron en conductores (motormen), con cursos y prácticas para el nuevo sistema eléctrico. Los talleres trabajaron a pleno, ya que aquellas primeras cuatro unidades cerradas poco podían hacer, puesto que el tiempo de rodaje, superaba ampliamente al de su vida útil. Las jardineras se fueron transformando en coches cerrados, para poder ser utilizadas durante los meses de invierno. En el año 1929 sobreviene una crisis económica que se prolonga hasta 1934, a tal punto que no pueden pagarse los sueldos a los empleados. Esta convulsión dio origen a la constitución de una "sociedad anónima" que consolidó el capital y por lo tanto, el tranvía pudo seguir su explotación al servicio público.  El tranvía vio crecer los barrios que recorre, la Estación Nueva, Playa Chica, el Golf y finalmente el Puerto. La administración recayó sobre el Dr. Alberto Estrada, presidente de la sociedad, fue secundado por su hijo y como colaboradores más inmediatos, los señores Juan Bordenave y el Dr. Oscar Lorente Solá. En la década de 1940, ya hubo 30 unidades en circulación, pero pobremente equipadas en lo referente a repuestos, pero se luchaba por mantener el ritmo del servicio acorde al crecimiento de la ciudad. Luego del período crítico del fallecimiento del presidente de la Compañía y la segunda Guerra Mundial, la compañía de Mar del Plata con grandes esfuerzos, logra aumentar el número de tranvías construyendo once nuevos coches. Con esto se elevó a 41 el número de unidades en funcionamiento. Ya en la década de 1950, las líneas eran cuatro y recorrían gran parte de la ciudad. El tranvía contribuyó en muy importante medida el crecimiento de la ciudad y su servicio fue tradicional, hasta el año 1951. Desde la Avda. Jara circulaban por la Avda. Luro y llegaban hasta el Bv. Marítimo. De allí hasta la calle Brown y por ésta hasta Sarmiento. Luego subían por Castelli y de ahí iban rumbo al Puerto donde tenían la terminal. La terminal del puerto, era la misma y vieja casilla, donde hasta hace unos cuantos años funcionó el restaurante "El Viejo Pop". Ya en el año 1951 cesó el funcionamiento de los tranvías y fueron reemplazados por el modernos "Troleybus". La playa de estacionamiento de los tranvías donde descansaban en las horas nocturnas, estaba ubicado en las calles Chile y San Martín (esquina oeste) y los galpones donde funcionaron las oficinas y talleres de reparaciones, estaban en la Av. Luro entre España y Jujuy. Ese viejo edificio, luego fue usado y se lo conoció durante muchos años como el Estadio Bristol, lugar donde se hicieron infinidad de reuniones boxísticas.

  entretenimientos de época

Los entretenimientos de esa época tenían que ver con ese contexto rural.  Los juegos eran la taba, las carreras de caballos, la riña de gallos, el juego de las bochas y el juego de las sortijas.  Como en muchos de ellos mediaban apuestas, era común que surgieran disputas o peleas, que provocaban la intervención del Juez de Paz, quien era el encargado de mantener el orden.   Estos juegos que caracterizaban a la primitiva Mar del Plata, no desaparecieron con la urbanización de la misma, sino que se mantuvieron en el tiempo aunque estuvieron limitados principalmente, a las zonas periféricas y de chacras.

 RAMBLAS

SABIAN QUE FUERON VARIAS LAS RAMBLAS DE LA CIUDAD DE MAR DEL PLATA? QUE PASO CON ELLAS?

Otra de las atracciones relacionadas con la playa, era los paseos por la costa. Muchos de los lugares de recreación y sobre todos los más lujosos, se construyeron pensando solo en el verano y en los turistas.

RAMBLA 1_Con ese motivo se construyó la primera rambla en la playa Bristol, en el año 1880/1890, donde se aprovecharon las construcciones de maderas, uniéndolas por medio de tablones. El paseo tenía unos tres metros de ancho y estaba apoyado directamente sobre la arena. Sería destruido por un temporal en 1890.

La Rambla además, permitía que la gente se refugiara del sol, ya que los veraneantes de esa época no se exponían directamente a los rayos del sol.

RAMBLA 2_ para ese entonces, el paseo por dicho lugar se había impuesto con la fuerza de una moda y era un atractivo inseparable de la playa marplatense, el Dr. Carlos Pellegrini, presidente de la Nación, ordenó construir otra(1890-1905). Esta segunda Rambla, llevaba el nombre de su promotor y también era de madera, aunque sus estructuras más sólidas. Tenía un largo de 250 metros y en la parte más alejada del mar se alineaban las casillas para las necesidades de los bañistas. En la parte delantera, frente al mar, se extendía un paseo con sofisticados locales comerciales. Para evitar los temporales costeros y las consecuentes crecidas del mar, esta rambla fue sustentada con pilotes de madera a 4 metros de altura. para evitar la crecida del mar. En 1905, un voraz incendio destruyó casi todo el paseo y la mayoría de los balnearios allí ubicados.

RAMBLA 3_ Rambla Lasalle. Esta rambla fue levantada luego del incendio de la Rambla Pellegrini por iniciativa y cuenta de José Lasalle, importante empresario dedicado a los juegos de azar, especialmente la ruleta. Se construyó en 2 meses y 5 días y medía 100 m de largo por 40 de ancho. Tenía 4 pabellones, uno en cada extremo sobre la calle y 2 sobre la Rambla. A este primer núcleo levantado rápidamente se agregaron más pabellones y balnearios, tanto al sur como hacia el norte y la rambla llegó a tener unos 400 metros. Acorde con la idea de progreso que caracterizó la época, la Rambla Lasalle incluía servicios muy modernos, como balnearios con agua de mar fría y caliente, locales comerciales, residencias privadas, pista de patinaje, cine, confitería y salón de diversiones con máquinas para juegos.

RAMBLA 4_ En 1913 se levanta la famosa Rambla Bristol de mampostería con diseño belga, estilizada con balaustradas, estatuas y ornamentos de tipo grecorromano. Es en esa rambla donde se paseaba la poeta argentina Alfonsina Storni, antes de internarse en el Oceano Atlántico para no volver a ser vista. Ubicada ligeramente al este del actual complejo Rambla Casino-Provincial, la Rambla Bristol, símbolo de la Belle Époque, fue inaugurada en Enero de 1913 obra del arquitecto Luis Jamin y de la firma Castello y Picqueres. Luís Agote, autor de la sede del Club Mar del Plata fue su director técnico. La parte abierta al público, era una sucesión de locales a modo de cinta, de unos 400 m de longitud dividida en tres secciones: una mayor (central) y dos laterales separadas entre sí por dos escalinatas de 40 m de ancho cada una, que marcaban claramente los dos niveles del edificio. La terraza que daba al mar, a la que se abría la galería sobre columnas apareadas y el pórtico que daba a la ciudad con arcadas sostenidas por pilares con un primer piso sobre ellas, por lo que también fue conocida como Rambla Francesa. A ambos lados de las escalinatas había cuatro cúpulas, dos que miraban al mar y dos en franco opuesto. Su proximidad con el mar y el constante embate de las olas fue la principal causa de su efímera vida.

La Rambla Bristol, con sus joyerías y sus aristocráticos clubes sociales, todavía reinaba el elegante estilo francés que durante tantos años fue el símbolo de aquella Mar del Plata. Desde entonces pasaron muchísimas temporadas. En 1939 la Rambla es demolida, mientras que comienza la construcción del Casino, el paseo tal cual como se conoce actualmente y el Hotel Provincial.

HOY...

El conjunto de la Rambla Casino está formado por dos grandes edificios gemelos, de un estilo ecléctico, aunque con reminicencias neoclásicas francesas (estilo Luis XIII), con frentes revestidos en piedra Mar del Plata, ladrillo visto y mansardas en pizarra francesa. Entre ambos se desarrolla una plaza seca, la plaza Guillermo Brown, que ostenta una estatua del almirante homonimo. Esta plaza se abre al mar en una amplia escalinata de piedra, flanqueada por dos famosas esculturas de dos lobos marinos, tallados por José Fioravanti, transformados con los años en íconos de la ciudad.

 los almacenes de barrio

En los años 30, los almacenes de barrio constituían un lugar en el que los vecinos encontraban las últimas noticias: Las mujeres hacían sus compras durante la mañana y hablaban sobre las novedades del día. Después del trabajo, los hombres se acercaban al otro sector del almacén para tomar una copita. Allí discutían no solo las cuestiones del barrio, sino también las de la política y de los problemas laborales. Además estaban los bares de barrio, donde se podía jugar al billar, a las cartas o a las bochas. Entre ellos se encontraba el "Boliche de Chapas", en la Av. Independencia y luego en la calle San Lorenzo, el "Chanta Cuatro", "El Triguete", la vieja "Reforma", "La Ponderosa", que era concurrida por cocheros y choferes, ubicada en la Avda. Luro y XX de septiembre o el bar "Gianni", donde después del trabajo y de haber pasado por la casa, se iba al bar a pasar el tiempo, esperando la hora de la cena. Otro espacio de sociabilidad para la familia, lo constituían las plazas, aunque tenían diferentes funciones. En los años 1890-1900, la antigua plaza América (hoy San Martín), era un lugar de encuentros, reuniones familiares o de simple paseo, para lo cual se asistía con las mejores ropas. La plaza Mitre, tradicionalmente era reconocida como la plaza de los niños, la cual aún dispone de juegos, calesitas y alquiler de bicicletas. Más tarde la plaza Rocha, fue el lugar donde se realizaban los mitines políticos o las concentraciones por el Primero de Mayo, luego reemplazada por la plaza San Martín. En el año 1913, tuvo lugar la donación al club Mar del Plata del parque Félix U. Camet. La entrega de cien hectáreas de la estancia La Trinidad, fue realizada con el objeto de fomentar el recreo de la población.. Con tal finalidad, el Club creó canchas de fútbol, tenis, polo y realizó otras mejoras.

casino de Mar del Plata

 El juego tuvo por objetivo otro de los aspectos que no quedó afuera del interés del Estado. El Casino Provincial inaugurado en el año 1939, fue una de las principales atracciones para pasar el tiempo libre, especialmente para turistas y en menor medida para residentes. A partir del año 1944, el Casino comenzó a ser administrado por la Lotería de Beneficencia Nacional. Las innovaciones fueron frecuentes en la década de 1950, tanto en el sistema del ingreso al casino, como en las reglas del juego. En esta época se comienza a cobrar entrada, posibilitando una concurrencia heterogénea, pues anteriormente se debía poseer un carnet que indicaba solvencia económica. Las reformas implementadas en el casino de Mar del Plata en el año 1995, incluyeron la incorporación de las máquinas tragamonedas, mostrando una desteñida copia de los casinos estadounidenses, sin su confort pero con todos los elementos de seducción. El motivo de la introducción de estas máquinas, fue aumentar las ganancias y reducir los costos.

CASINO Y HOTEL PROVINCIAL, (la rambla, las recovas, la plaza seca y la plaza Colón)

Se encuentran ubicados entre la Avenida Colón, las calles Buenos Aires, Alsina y la playa Bristol.
Este conjunto urbanístico fue construido entre los años 1927 y 1946, con la participación de arquitectos de la talla de Alejandro Bustillo, Eduardo Lanús y Federico Woodgate. Las diferentes tipologías y resoluciones formales y constructivas -que se potencian mutuamente-, resultan exponentes del devenir histórico de la ciudad.  El paseo urbano se despliega a lo largo de la bahía de la playa Bristol, siguiendo una suave curva y proporciona una serie de perspectivas que resaltan el perfil costero.  Un eje perpendicular que enlaza el mar con la ciudad, articula la diagonal de la plaza Colón, la plaza seca y la bajada a la playa, enmarcada por los célebres "lobos marinos", del escultor Fioravanti.  Los edificios casi gemelos del Casino y del Hotel Provincial -separados por la plaza seca-, forman el núcleo del conjunto, que fue encargado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires e inaugurado en el año 1938. 

De escala monumental y grandilocuente, están resueltos en un neoclasicismo simplificado, lenguaje habitual del arquitecto Alejandro Bustillo. Aquí utilizó el estilo Luis XIII, con el modelo de la Place Vendôme, de París.  Son característicos los materiales del tratamiento exterior: la piedra Mar del Plata, una caliza local, en pilastras, pórticos de las recovas y elementos ornamentales; ladrillos para los paños y pizarras en las mansardas.  Sus valores ambientales y paisajísticos se conjugan con aspectos y relevantes de orden histórico y arquitectónico. Verdadero frente marítimo, que absorbió y ordenó las transformaciones que sufrió el centro de la ciudad, quedó íntimamente asociado al imaginario social del país como expresión del turismo de masas, del que Mar del Plata, es un centro de primer orden.

Hotel Hermitage

El Hotel Hermitage es un tradicional establecimiento de la ciudad de Mar del Plata, que se caracteriza además por su relación con el mundo del espectáculo, teniendo en su vereda las manos de diversas estrellas del género estampadas en cemento.  El Hermitage Hotel abrió en 1943, y su primer edificio fue proyectado por el ingeniero Julio Barros. Fue construido en el terreno donde anteriormente existía el chalet veraniego de Casimiro Polledo, lujosa residencia de tres plantas y cúpulas que databa de 1907.[3] Su estilo tiene influencias normandas, y en realidad está relacionado con el conjunto monumental vecino, conformado por el Casino y el Hotel Provincial proyectados por el arquitecto Alejandro Bustillo para el gobierno de Manuel Fresco en 1938. El Hermitage forma parte de un corredor de edificios de su época que respetan el estilo de este conjunto que es ícono de Mar del Plata: basamento revestido en piedra Mar del Plata, fachada de ladrillo visto o pintada de dicho color, y remate con mansarda negra de pizarra, chapa o también pintada. El lobby del hotel tiene frisos dorados con figuras de pescadores, y decoración de estilo Luis XV, y posee fotografías antiguas de la ciudad. Hacia 1950, fue construido un edificio anexo de siete pisos, en la esquina del Boulevard Marítimo y Sarmiento y el hotel tuvo su época dorada durante las dos siguientes décadas, mientras Mar del Plata se transformó en balneario de masas. En la década de 1970, el Salón Versalles fue transformado en sala de espectáculos para 700 personas, y lo siguió el Salón Doré, para 500 personas. Sin embargo, el hotel sufrió la decadencia debido en parte de la sindicalización de la oferta de la ciudad.  A fines de la década de 1990 se emprendió su remodelación, buscando devolverle la fama. Durante años, Mirtha Legrand transmitió sus clásicos almuerzos televisivos desde el Hermitage en temporada de verano, y se construyó el Paseo Hermitage donde antes estaba el Paseo Las Toscas, conectado bajo tierra con el hotel. En 2001, se instaló un casino en el hotel. Por último, el estudio de arquitectura Mariani-Pérez Maraviglia-Mariani se asoció al arquitecto Luis Aldrey para diseñar la ampliación del Hermitage: las torres Sarmiento y Colón, dos edificios con fachada hacia dichas calles, cerrando ya el conjunto integrado por el centro de la manzana. Respetan el estilo normando, pero trabajado en clave contemporánea y suman 180 habitaciones, un centro de convenciones y sala de espectáculos y un spa. Las nuevas torres fueron terminadas en 2004, y los cuatro edificios quedaron conectados por un espacio que es ocupado por el salón comedor.

atracciones relacionadas con la playa

Otra de las atracciones relacionadas con la playa, era los paseos por la costa. Con ese motivo se construyó la primera rambla en la playa Bristol, en el año 1887, donde se aprovecharon las construcciones de maderas ya mencionadas, uniéndolas por medio de tablones. La Rambla además, permitía que la gente se refugiara del sol, ya que los veraneantes de esa época no se exponían directamente a los rayos del sol. Como para ese entonces, el paseo por dicho lugar se había impuesto con la fuerza de una moda y era un atractivo inseparable de la playa marplatense. Muchos de los lugares de recreación y sobre todos los más lujosos, se construyeron pensando solo en el verano y en los turistas.  Así en 1889, el Sr. Fermín Iza, instaló la primera casa de juego con ruletas, ocupando unas casillas de madera sobre la rambla primitiva. En el mismo año, comenzó a construirse un gran edificio de madera en el que se efectuaron representaciones teatrales y donde funcionaron mesas de Bacarat y Caballitos. También en 1889, se fundó el Casino Bristol que constituyó uno de los atractivos de la temporada veraniega. El juego de ruleta fue un entretenimiento del mundo masculino, ya que los que más frecuentaban estos lugares eran hombres. Además del Casino Bristol y las Ramblas, la sucesión de temporadas exitosas y las características económicas de los veraneantes que llegaron a Mar del Plata, incrementaron la construcción de lujosos hoteles, como el Royal Hotel, Bristol y Regina. La Rambla Bristol, con sus joyerías y sus aristocráticos clubes sociales, todavía reinaba el elegante estilo francés que durante tantos años fue el símbolo de aquella Mar del Plata. Desde entonces pasaron muchísimas temporadas.
 

La creación del partido de General Pueyrredón

En 1839, las tierras que estaban en la frontera sur del río Salado, se dividieron en 17 partidos, con otros tantos Juzgados de Paz.  Uno de ellos, el partido de Mar Chiquita, que tenía 24.844 kilómetros cuadrados y en 1854 contaba con 1.429 habitantes, fue subdividido en 1865, creándose el partido de Balcarce.  Además en su extensión comprendía también a los actuales partidos, Gral. Pueyrredón y Gral. Alvarado, conformando una superficie de 7.439 kilómetros cuadrados y en 1869 albergaba a 4.198 habitantes. Las tierras de esta región, fueron tomando una importante valorización y esto generó el descontento de aquellos propietarios ubicados en el interior del partido de Balcarce, zona distante de la costa.  Ello, sumado a las vicisitudes políticas de la revolución de 1874, originó fuertes tensiones que condujeron a la creación , en 1876, de otro poblado "San José de Balcarce", con la expectativa de constituirse también en la cabecera del partido. La disputa entre "serranos" y "costeros" giró, entonces, en torno al asiento de las autoridades y al manejo de la vida política local. La presencia inquieta y tenaz en Mar del Plata del vasco Pedro Luro, cambia lo que parecía ya tomaba un camino definitivo.   La preponderancia y la influencia de Balcarce como pueblo zonal, quedó en poco tiempo equilibrada por Mar del Plata, a raíz del impulso y las fuentes de trabajo que generó el dinámico Luro, un auténtico líder empresario de su época.  Luro empujó y movilizó a los demás. La influencia de ambos grupos en el gobierno provincial, originó un arduo debate en la Legislatura.  La realidad marplatense, su progreso incuestionable, no pudo ser desconocida y ello derivó en 1879, en un fallo salomónico, la subdivisión de la antigua jurisdicción político-administrativa y en la creación del partido de General Pueyrredón, con Mar del Plata como su cabecera. Balcarce y Mar del Plata, quedan como cabeceras de sus respectivos partidos. La creación del partido de General Pueyrredón, se produce el 15 de octubre de 1879. En la historia, se ha calificado a Coelho de Meyrelles como precursor, a Patricio Peralta Ramos como fundador y a Pedro Luro como el propulsor.-

saladero

En 1857, un consorcio brasileño-portugués - cuyo representante era Coelho de Meyrelles -, adquiere tierras en esta región e instala un saladero. Dicho establecimiento provocará un lento y progresivo cambio en la fisonomía de la región, ya que alrededor del mismo se concentrará un pequeño núcleo de población. La planta manufacturera del saladero se ubicaba en la desembocadura del arroyo Las Chacras, cercana a la actual playa de Punta Iglesia; asimismo se instaló un galpón en la manzana delimitada actualmente por las calles Luro, Corrientes, Diag. Alberdi y Santa Fé, y frente a este se construyó un gran corral de "palo a pique". La población en torno al saladero, comenzó a ser llamada "Puerto de la Laguna de los Padres". El producto final que se elaboraba en el saladero era el tasajo, que consistía en trozos de carne de unos 4 cms. de espesor, que previo oreado de una horas iba a depósitos de salmuera por un tiempo breve; posteriormente se apilaba durante unos 50 días, durante los cuales permanecía asoleándose; una vez finalizado el proceso, dicho producto era almacenado a granel en la bodega de los barcos sin ningún tipo de envase y enviado a Brasil y Cuba donde era utilizado como alimento de esclavos. Por diversos motivos, como la progresiva decadencia de la actividad saladeril, el negocio no pudo continuar y a la muerte de Coelho de Meyrelles una parte de sus tierras será adquirida por un actor fundamental en la constitución de la ciudad de Mar del Plata: Patricio Peralta Ramos.

Fernando de Magallanes

El primer hombre blanco en divisar las costas de Mar del Plata fue Fernando de Magallanes, quien las observó desde una goleta un cálido día de febrero de 1529. Luego llegó una expedición a caballo enviada por Juan de Garay, y más tarde arribaron los jesuitas, quienes a mediados del siglo XVII fundaron la Reducción Nuestra Señora del Pilar, cuyos restos se pueden visitar en la zona de Laguna de los Padres. A fines del siglo XIX existía en la futura Mar del Plata un saladero de carne alrededor del cual se había levantado un pequeño pueblo. Y fue en ese tiempo cuando aparecieron los primeros hoteles y residencias veraniegas que determinaron el perfil turístico que tendría más tarde la ciudad. Al poco tiempo, el progreso de la villa balnearia era imparable, con las diligencias tiradas a caballo llegando desde Maipú, donde terminaban las vías del Gran Ferrocarril del Sud. En 1886 llega a Mar del Plata el primer tren con turistas, y el destino de aquella incipiente villa cambió para siempre.

Patricio Peralta Ramos

Patricio Peralta Ramos tenía 46 años cuando llegó por primera vez a esta región. Nació el 17 de mayo de 1814, en la casa de sus padres, ubicada en la calle San Martín entre Bartolomé Mitre y Rivadavia, ciudad de Buenos Aires. Era hijo de Juan José Porcel de Peralta (oficial del Regimiento Patricios) y de Hipólita Ramos. En el año 1860, contrajo enlace con Cecilia Robles y el matrimonio tuvo doce hijos. Patricio Peralta Ramos falleció el 25 de abril de 1887. Fue enterrado en el cementerio situado al lado de la capilla Santa Cecilia y un año más tarde, sus restos fueron trasladados al panteón que la familia posee en el cementerio de La Recoleta. Patricio Peralta Ramos, fue tendero en Buenos Aires. Pero su gran fortuna la hizo durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, al que no solo había provisto de indumentaria para sus tropas, sino que también había apoyado participando de la Sociedad Popular Restauradora (Mazorca), desde el año 1842 hasta la caída del régimen. Su primer viaje a lo que sería Mar del Plata, lo efectuó en el año 1860 en una galera de las "Mensajerías Generales del Sud", que hacía dos viajes mensuales desde Buenos Aires. Lo acompañaron sus hijos Eduardo y Jacinto. Meyrelles había vendido a Peralta Ramos sus tierras, en 1860. De ello existen escrituras públicas, referencias judiciales, mensuras profesionales, que lo prueban en forma categórica, desautorizando toda versión en contrario. Eran las estancias "Laguna de los Padres", "San Julián de Vivoratá" y "La Armonía", las cuales hacían un total de 136.425 hectáreas. Y en esas tierras, en la desembocadura del arroyo Las Chacras, encontró la única y pequeña población originada por el saladero. Al poco tiempo, adquirió la parte de Benigno Barbosa quedando por lo tanto, como dueño de la totalidad de la estancia principal "Laguna de los Padres" y del saladero. Peralta Ramos, que tuvo el carácter definido de un empresario de su época, fue práctico y activo. Intentó revitalizar el saladero y costeó algunas mejoras; pero el saladero no mejoró su producción. La población no mejoró mucho, aunque el nuevo propietario de las tierras buscó fomentar su actividad industrial, no pudo obtener los réditos esperados. Sin embargo Peralta Ramos, hombre vivaz para los negocios, visualizó una alternativa más provechosa para la inversión que había realizado en estas tierras. Fue la subdivisión de las mismas, en parcelas menores, y la instalación de un poblado en el puerto del saladero. Esto le provocó largas polémicas con otros estancieros vecinos de la zona. En realidad, las discusiones trataban sobre las ventajas y trastornos de la mejor ubicación del poblado con su Juzgado de Paz, escuela y autoridades, pero en el fondo se debatía sobre si era conveniente ubicar el poblado en el centro del entonces partido de Balcarce o si por el contrario, era mejor instalarlo donde existía mayor cantidad de población que era en el denominado "Puerto de la Laguna de los Padres". Esto también determinó quien se iba a beneficiar con la alta valorización que tomarían las tierras donde se estableciera el poblado. Éste fue uno de los grandes negocios que se inició en las últimas décadas del siglo XIX en la campaña bonaerense: la conversión de las tierras rurales en lotes urbanos. Cuando en el año 1865 fue creado el partido de Balcarce, Peralta Ramos recibió el apoyo del Juez de Paz, Juan Peña, quien insistió ante el gobierno provincial acerca de la necesidad de crear un poblado sobre la costa. Las dilataciones en la aceptación del pedido, se originaban en las presiones de un grupo de vecinos que se oponían a que la Provincia enajenara una fuerte suma de dinero, en pago por las tierras en cuestión. Esta resistencia tenía un asidero, debido a que cuando Peralta Ramos procedió a la subdivisión y venta de algunas parcelas de la estancia de la Laguna de los Padres, mensuró las mismas, y encontró que estaba en posesión de más tierras de las que figuraban en su título de propiedad, por lo que debía devolver al Estado Provincial, más de 1.000 hectáreas. -

La llegada de la aristocracia

La llegada de la aristocracia, motivó la construcción de más comodidades. Hacia mediados de 1883 se construyeron hoteles ostentosos, con grandes salones de baile y una arquitectura muy particular, adaptada seguramente a las complicadas vestimentas femeninas. Fue el culto al ocio y a la frivolidad. A partir de aquí, llegaron presidentes, vicepresidentes, ministros, diputados de la nación y grandes intelectuales de la época, como Juárez Celman, Carlos Pellegrini, Lucio V. Mansilla, Roque Sáenz Peña, Paul Groussac. La elite cambió las quintas de recreo en las afueras de Buenos Aires por el aire marino de Mar del Plata. Las primeras familias que comenzaron a veranear en esta zona, se las conoció como "los locos de la arena". Se instalaron en hoteles como "El Progreso", en las hoy calles San Martín y Santa Fe o el "Grand Hotel" (antes La Marina) en la hoy Av. Luro. En el año 1886, los ingenieros y funcionarios ingleses ligados al ferrocarril y nada interesados por convivir con los "aristocráticos" veraneantes, decidieron construir sus casas en la zona La Perla, del otro lado del arroyo Las Chacras, creando su propia playa "Saint James" e ignorando la privilegiada playa Bristol. Con la ampliación de la red de transportes, la afluencia de familias porteñas fue mucho más numerosa. Esto implicó la necesidad de ampliar los servicios de hoteles para los turistas. En el año 1888, se inauguró el Hotel Bristol, preparado para recibir a la oligarquía. A su inauguración concurrieron entre otras personalidades, el vicepresidente de la Nación, Carlos Pellegrini y su esposa y el último zar de Rusia, Nicolás II. En los hoteles se hacía diferencias sociales. En el Grand Hotel, iban las familias acomodadas provincianas, de vida mas simple y sin etiqueta. También hubo hoteles que tenían diferentes alas según la clase social a la que pertenecían. Fue el caso de un hotel bicolor, pintado la mitad de color rosado y se llamaba Hotel Victoria, que estaba destinado a gente distinguida. La otra mitad, de color blanco, se llamaba Hotel Progreso y se alojaba la gente menos pudiente. La clase media acomodada se ubicaba en el Hotel Confortable o en el Hotel Royal. En cambio, los viajantes de comercio se instalaban en el Hotel de los Vascos, frente a la Estación Vieja de trenes. La construcción del Hotel Bristol también marcó una estricta estratificación social, pues a partir de aquí, hubo una diferenciación en los lugares de alojamiento, es decir, no toda la aristocracia se podía alojar en los mismos hoteles. La oligarquía más rancia de Buenos Aires, con mayor figuración social y de vida más mundana como el Teniente General Bartolomé Mitre o Mariano Unzué, lo hicieron en el Hotel Bristol o en el Hotel Regina, donde el último piso se reservaba a las mejores y ricas familias que venían a veranear. En tanto, otros hoteles alojaban a las familias que no estaban dentro del círculo anteriormente citado. Muchas de estas familias hacían lo imposible para relacionarse con los Unzué, los Anchorena y otros, especialmente cuando tenían hijos solteros en edad de casarse. La elite porteña, cuyo poder residía política y económicamente en Buenos Aires, no era ajena a los destinos de la ciudad. Su influencia se hizo sentir especialmente durante los gobiernos conservadores o en la designación de los "comisionados" de la ciudad. Estos funcionarios eran los encargados de cumplir los deseos de esa "aristocracia", como la construcción de ramblas, paseos y explanadas. En el año 1909 se construyó el chalet de madera de Carlos Agote, traído de Europa desarmado y vuelto a armar una vez en Mar del Plata, como así también la villa de María Unzué de Alvear en el año 1910. Esto dio lugar a que a mediados de 1910, la elite porteña comenzó a preferir alojarse en sus propias casas, villas y mansiones. En este caso la diferenciación estuvo dada tanto por el tipo de construcción como por los lugares donde se instalaron. Las grandes casas disponían de muchas habitaciones para recibir a la familia, parientes y amigos. Se mandó traer de Inglaterra, la vajilla y el té. Los hombres se compraban la ropa en Londres, mientras que los ajustados vestidos y los grandes sombreros de plumas de las mujeres, venían de París. Al mismo tiempo, en ese entonces, era de buen gusto mezclar al castellano, el francés, el inglés y hasta el alemán. Al mismo tiempo que crecía el pueblo de Mar del Plata, la antigua población se fue diferenciando tanto social como espacialmente. A medida que crecía, Mar del Plata se iba transformando. Perdía su carácter exclusivo, para convertirse en un balneario masivo y popular. Al mismo tiempo, se iba conformando una "elite" local, que nada tenía de la vieja aristocracia porteña, más que el deseo de parecerse a ella. Así, la vieja oligarquía porteña -que no dejó de frecuentar la ciudad- fue reemplazada por las nuevas familias marplatenses. Estas familias se fueron enriqueciendo a medida que la ciudad fue progresando y expandiéndose económica y territorialmente; eran los constructores, los dueños de las pesqueras, los concesionarios de balnearios, los políticos locales y los grandes comerciantes. -

 actividad de los pescadores

Alrededor de 1900, la actividad de los pescadores originó el establecimiento de fondas y tabernas en el sector de la costanera, donde se preparaban chupines, cuyo aroma invadía la playa Bristol atrayendo a los veraneantes.  Pero más tarde, el Municipio desalojó a estos pescadores quienes tuvieron que trasladarse hacia los barrios "La Pescadilla" (hoy el Bv. Marítimo entre Av. Colón y la Terminal) y "Tierra del Fuego" (hoy Güemes y Rawson), llamado así porque estaba alejado del centro.    Con la construcción del Puerto, los pescadores se concentraron en la zona del mismo.  La banquina fue el lugar en donde desarrollaron su actividad y comenzaron a guardar en él, las típicas lanchas amarillas.  En enero de 1913, el gobierno nacional decidió construir el puerto y algunas instalaciones aduaneras, pero las obras se retrasaron por la primera Guerra Mundial.  En los años 20, solo estaba construida la escollera sur, un depósito para la aduana, la banquina de pescadores y un lugar destinado a los turistas, para que disfrutaran de la comida marina.    En verano estos pescadores coordinaban su actividad con otros servicios al balneario, como por ejemplo la venta de pescado en las playas o el ser guardavidas, debido a que la pesca producía escasas ganancias.  Por su parte las esposas y sus hijos, se organizaron en las propias viviendas y comenzaron a realizar la salazón de la anchoita.  Muchos de ellos  cambiaron esta actividad por negocios al servicio del turismo, como -por ejemplo- las casas de comidas de Catuogno y Nicolás Sasso.    Alrededor de la Rambla Vieja, se construyeron una serie de casillas de madera (comercio y vivienda) a las que se conoció como el Barrio Chino.    En el centro del pueblo y a lo largo del Boulevard América -hoy Avda. Luro- se fueron asentando grupos que constituyeron lo que más tarde se conoció como la clase media.  Se instalaron los comercios de tiendas, los almacenes con productos importados y nacionales, los mercados de frutas y verduras, las carnicerías y las panaderías, atendidos por sus propios dueños y sus hijos.  Estos negocios satisfacían las necesidades de los ricos veraneantes más que la de los propios vecinos.    En cuanto las mujeres, no se quedaban inactivas.  Ellas combinaban las tareas del hogar con los trabajos de costura, lavado o planchado, especialmente durante el verano. Otras eran empleadas de comercio y también había algunas mujeres que cumplían la importante función de ser parteras.    La edificación de hoteles y viviendas atrajo a los trabajadores de la construcción: albañiles, picapedreros, plomeros, electricistas, mosaiquistas y otros.   Estos trabajadores alternaban sus tareas en la construcción,  en las canteras o en los hornos de ladrillos con las changas del verano.  El trabajo en los hornos era intenso pues los obreros se introducían en el barro hasta las rodillas, para mezclarlo con sus pies.  Generalmente se trabajaba en  cooperativa y alquilaban el horno.  

oferta hoteleraa

Los primeros años del pueblo de Mar del Plata, estuvieron signados por las actividades rurales. El pueblo era frecuentado por los tripulantes de las embarcaciones que efectuaban el transporte de al Brasil y de frutas y verduras de la zona a Buenos Aires, Montevideo y otros puertos. Estos marineros pernoctaban en las "Fondas", que fueron los primeros hospedajes de la zona. Pero con la primera llegada de los veraneantes y luego la inauguración del ferrocarril en el año 1886, esas fondas fueron desplazadas por grandes hoteles, cuyos trazos arquitectónicos reflejaban las ideas europeizantes, que sostuvo la generación que hizo Mar del Plata. La llegada de la aristocracia porteña, motivó la construcción de más comodidades para hospedarlos. Hacia mediados de 1883 se construyeron hoteles ostentosos, con grandes salones de baile y una arquitectura muy particular, adaptada seguramente a las complicadas vestimentas femeninas. A partir de aquí, llegaron presidentes, vicepresidentes, ministros, diputados de la nación y grandes intelectuales de la época, como Juárez Celman, Carlos Pellegrini, Lucio V. Mansilla, Roque Sáenz Peña, Paul Groussac. La elite cambió las quintas de recreo en las afueras de Buenos Aires por el aire marino de Mar del Plata. Las primeras familias que comenzaron a veranear en esta zona, se instalaron en hoteles como "El Progreso", en las hoy calles San Martín y Santa Fe o el "Grand Hotel" (antes La Marina) en la hoy Av. Luro. Con la ampliación de la red de transportes, la afluencia de familias porteñas fue mucho más numerosa. Y por ello, con el incremento de la cantidad de pasajeros ingresados en las épocas de verano al pueblo, implicó, la necesidad de ampliar los servicios de hoteles para los turistas. El 8 de enero de 1888, se inauguró el Hotel Bristol, preparado para recibir a la oligarquía porteña. Este fue edificado por una sociedad de veraneantes presidida por el Dr. José Luro y estaba destinado a un grupo minoritario. El Hotel Bristol cobraba $ 15.- por día y por persona, hecho que significó la exclusión del grueso de la población puesto que por entonces, por ejemplo, un peón de policía percibía un salario mensual de $ 55.- y un peón rural $ 30.- mensuales. A su inauguración concurrieron entre otras personalidades, el vicepresidente de la Nación, Carlos Pellegrini y su esposa y el último zar de Rusia, Nicolás II. Figuras como las de Carlos Pellegrini, le dieron el toque aristocrático al Hotel Bristol y a sus playas y a partir de entonces, el mundo porteño invadió el nuevo centro veraniego. Fueron abandonando poco a poco sus vacaciones en las estancias, para volcarse hacia esta zona. Esto convirtió a Mar del Plata en un pueblo pujante de veraneo de la elite; se la dotó de todo lo que una villa balnearia con estas características necesitaba: hermosas ramblas (lugar obligado de las damas para su paseo crepuscular), hospital, teatro y palacio municipal. En los hoteles se hacía diferencias sociales. En el Grand Hotel, iban las familias acomodadas provincianas, de vida más simple y sin etiqueta. También hubo hoteles que tenían diferentes alas según la clase social a la que pertenecía. Fue el caso de un hotel bicolor, pintado la mitad de color rosado y se llamaba Hotel Victoria, que estaba destinado a gente distinguida. La otra mitad, de color blanco, se llamaba Hotel Progresoy se alojaba la gente menos pudiente. La clase media acomodada se ubicaba en el Hotel Confortable o en el Hotel Royal. En cambio, los viajantes de comercio se instalaban en el Hotel de los Vascos, frente a la Estación Vieja de trenes. La construcción del Hotel Bristol también marcaría una estricta estratificación social, pues a partir de aquí, hubo una diferenciación en los lugares de alojamiento, es decir, no toda la aristocracia se podía alojar en los mismos hoteles. La oligarquía más rancia de Buenos Aires, con mayor figuración social y de vida más mundana como el Teniente General Bartolomé Mitre o Mariano Unzué, lo hicieron en el Hotel Bristol o en el Hotel Regina, donde el último piso se reservaba a las mejores y ricas familias que venían a veranear. En tanto, otros hoteles alojaban a las familias que no estaban dentro del círculo anteriormente citado. Muchas de estas familias hacían lo imposible para relacionarse con los Unzué, los Anchorenas y otros, especialmente cuando tenían hijos solteros en edad de casarse. Otro hecho significativo es que para el año 1928, los hoteles de tercera y cuarta categoría, superaban en su capacidad a los de primera y segunda -el turismo de la elite-. La clase alta porteña que se había gestado a principios de siglo, se había reducido a una mínima expresión, ante la presencia casi masiva de los sectores medios y populares más acomodados. Este proceso de ampliación de la base social del turismo, fue progresivo y para el año 1938, se contaba en Mar del Plata con 5 hoteles de primera, 13 de segunda, 35 de tercera, 35 de cuarta, 69 de quinta, 146 de sexta categoría y más de 38 casas de pensión.

 "comercios"

Las "panaderías" que proveían pan para el consumo urbano, tenían una exigencia particular en la organización de su elaboración, ya que en la región prácticamente no se cultivaba trigo (salvo unas 1.035 hectáreas en las grandes estancias, que contaban con la tecnología necesaria y tenían como destino la comercialización en Buenos Aires). Por ese motivo, se compraba la harina en Buenos Aires y se traía por ferrocarril y la compra en esa ciudad se prolongó por varios años, debido a que el molino de Pedro Luro, tenía una capacidad productiva limitada frente a la creciente demanda local. Mientras la faena de carne y el abasto incluía una red de pequeños intermediarios, la producción de pan fue efectuada en grandes panaderías como las de Perrier o Canal-Cancellier. Los oficiales panaderos de estas panaderías, eran casi todos españoles y franceses y entre ellos no había ningún vasco ni italiano, pero los peones eran todos argentinos. Las exigencias del próspero pueblo y la creciente afluencia de porteños, hizo prosperar una pequeña "fábrica de pastas y dos de licores". Una de éstas, muy importante, fue Negro e Ísola, que empleaba 7 trabajadores, todos italianos como sus dueños. Una buena parte de sus productos iba a la gastronomía local. Pero no era ésta la única parte más importante del sector comercial. Se contaba además con varios almacenes con distintos rubros, por donde se comercializaban las mercaderías que se traían de Buenos Aires, nacionales o importadas, mediante el tráfico de cabotaje del Lloyds Commercial, que notablemente pudo perdurar en su competencia con el ferrocarril. Un buen número de esos comercios, sobre todo de comestibles y enseres, estaban al mando de españoles y daban sustento a gran parte de la población local. Eran empresas familiares donde el tiempo de trabajo de la mujer contaba como el del hombre. Muchos de estos almacenes o tiendas, eran una primera instancia de ubicación, como dependientes, para muchos inmigrantes que luego emprenderían su propio negocio. Éstos residían con el grupo familiar del propietario. -

Ex Belvedere / Ex Torre Pueyrredón / Actual Torreón Del Monje (1904)

El Torreón del Monje fue inaugurado el 28 de febrero de 1904 es una emblemática construcción de estilo medieval y fue donado por el empresario Ernesto Tornquist junto a su amigo el escritor chileno Alberto del Solar. Fue este escritor quien genero la leyenda que cuenta que un soldado para olvidar a su novia se recluyo aqui como penitente. Se dice que hacia fines del siglo XVII, vivía en el Torreón el soldado Alvar Rodríguez, entregado a la meditación y a la ciencia de los astros; éste protegía la fortaleza y mantenía relaciones amistosas con los indígenas que provenían de la vecina Reducción del Lago (Sierra de los Padres). Así conoció a Mariña, una hermosa india que se dedicaba a la enseñanza de la música, fueron frecuentándose, y se enamoraron apasionadamente. Al enterarse, el Cacique Rucamará, que también pretendía a Mariña, decide asaltar la fortaleza y apoderarse a la fuerza de la hermosa india. Su asonada tiene éxito y se atrinchera en el Torreón. Mientras tanto, el soldado se escabulle para volver con sus fuerzas amigas. Tras varios asaltos fallidos de las fuerzas realistas, Alvar Rodríguez, recurre entonces a una joven india llamada Nalcú, que había sido desplazada por el Cacique y estaba dispuesta a traicionarlo.  Una noche Nalcú deposita un poderoso narcótico en la comida de Mariña. Rucamará al verla tan mal, ordena una ceremonia de exorcismo.

 AL soldado aprovecha el rito para interrumpir con sus fuerzas en el Torreón: durante la refriega, el Cacique toma a Mariña y se escapa a caballo.  Alvar Rodríguez tras una persecución logra acorralar a Rucamará y éste al verse cercado se arroja al mar llevando consigo a Mariña. El soldado desconsolado, regresa al Torreón donde tras convertirse en monje, vivió encerrado por el resto de sus días llorando a su amada.  En ciertas noches de quietud, se escuchan desde lo alto de la torre voces de dolor y llanto entrecortado y las figuras de una hermosa india, y un monje se dejan ver con fulgores de estrellas.

salas donde se proyectaron películas

Entre 1900 hasta 1998 funcionaron en Mar del Plata 99 salas donde se proyectaron películas, sin contar las que funcionaban en los clubes. El primer cine, que no era tal, funcionó en 1901 en El Palacio de las Novedades, que estaba en el Paseo General Paz, lo que hoy sería el boulevard. Tenían un salón donde daban teatro, donde había bailes... se podía tomar el té y a su vez se proyectaban películas. Era tipo biógrafo".La llamada "Rambla Francesa", inaugurada en 1913, "había dos cines importantes: el Splendid y el Palace Teatre. En 1936 deja de funcionar el Splendid y pasa a llamarse Royal Teatre. Si ustedes van al teatro Colón de esta ciudad van a encontrar dos tableros de publicidad que eran originales del Splendid y que fueron restaurados.En Rivadavia entre San Luis y Córdoba -donde luego se instalaría el famoso restaurante "Ambos Mundos"- funcionaron alternativamente tres cines: Sol (1908), Ideal (1912) y Moderno (1916), comenta Viaro. "Eran salas precarias. Y también estuvieron los cines en el interior del Hotel Bristol (Rivadavia y la costa). Se trataba del Variedades, el Intimo y el Bristol. Como funcionaban en las galerías y eso fue lo último que se demolió, siguieron hasta la década del '70".En el puerto "hubo varios cines. En la década del '20 y el '30 funcionó muy precariamente el Fénix en la zona de 12 de Octubre y Acha. Después aparece lo que vendría a ser el Ideal en 12 de Octubre (al 3200). En 1957 en ese lugar construyeron el Normandie, de modo que el Ideal se trasladó a 12 de Octubre al 3400". Luego de una historia azarosa, el Ideal, fundado en 1925, sucumbió al paso del tiempo y hoy una sucursal bancaria ocupa su lugar. Corrado fue propietario del Ideal del puerto y de otros tres cines. Uno de ellos fue el Argentino, que tenía 510 butacas y sobrevivió hasta marzo de 1967 en Alvarado 2164. Después funcionó como templo, como gimnasio y actualmente es una FM perteneciente al nieto de Francés?, comenta Viaro. Otra de las salas pertenecientes a este empresario fue la del Select, "que estaba en Luro y Neuquén, donde hay una estación de servicio. Era el cine de un hotel, pero luego el hotel dejó de funcionar y quedó la sala hasta la década del '50". Y su cadena de cines se completaba con cine Avenida, de Luro y Guido, donde actualmente funciona una mueblería. Era muy precario? de hecho le decían el fulerín?.Viaro cuenta que Corrado fue, además, el encargado general del Cine Nogaró, de Luro y Corrientes, que ?funcionó desde 1957 en un predio donde antiguamente estaban las barracas de Pedro Luro. Tenía 3.000 butacas: platea, pullman y superpullman. En la platea hoy funciona el teatro Atlas, en el pullman el teatro América y en el superpullman no se hizo nada. Todavía hay signos de ahumamiento en la parte superior del edificio". Invocando el testimonio de Corrado, Viaro refiere que el incendio que arrasó el Nogaró el 1 de enero de 1968 se produjo por la negligencia de un empleado que, mientras probaban unos nuevos reflectores de gran potencia, los colocó cerca de un gran cortinado.

un centro urbano moderno

Con la llegada del ferrocarril, el 26 de septiembre de 1886, el pueblo de Mar del Plata se fue transformando en un centro urbano moderno. Este mundo urbano en formación, atrajo una corriente de población que fue gestando una sociedad permanente que habitaba todo el año. Paralelamente, desde fines del siglo pasado y hasta los años ‘30, Mar del Plata también fue un balneario de élite. Las familias ricas tomaban sus vacaciones en la ciudad desde el mes de noviembre y permanecían hasta Semana Santa; lo cual generó que al lado de la sociedad que residía permanentemente en la ciudad, se fuera gestando otra de carácter "temporario" producto de la afluencia de veraneantes al sector balneario. Hasta la década del ‘30 el grueso de los veraneantes llegaban desde la ciudad de Buenos Aires por el Ferrocarril del Sud. Con el impulso ferroviario, se construyó el Hotel Bristol en la temporada 1887-88, ubicado en Entre Ríos y Av. Luro; luego de esto, rápidamente fueron apareciendo los hoteles sobre la costa, como así también los chalets y mansiones de la élite veraneante, que fueron poblando la loma recostada sobre el mar entre la Playa Bristol y el Torreón del Monje. Algunas de ellas sobreviven en la actualidad bajo la jurisdicción de la Municipalidad, como el chalet de Ana Elía Ortiz Basualdo, ubicado en Av. Colón y Alvear (actualmente museo de arte Juan Carlos Castagnino); la casa de Victoria Ocampo, ubicada en la manzana delimitada por Matheu, Lamadrid, Arenales y Quintana; o la quinta de Emilio Mitre, en la manzana delimitada por Matheu, Lamadrid, Formosa y Las Heras (actualmente Archivo Histórico Municipal) . No todos los veraneantes de esta etapa realizaban semejante ostentación, sectores de la costa como La Perla, albergaban a personas menos ricas o con una vida social menos intensa. En la década del ‘20, a medida que la afluencia de veraneantes fue mayor, algunos miembros de la élite comenzaron el éxodo hacia el sur de la ciudad, instalándose en Playa Chica y Playa Grande, más allá de Cabo Corrientes hasta el Golf. El ámbito de reunión de dicho grupo estuvo concentrado en el Club Mar del Plata inaugurado en 1908 y ubicado en Av. Luro entre Bv. Marítimo y Entre Ríos.

época de oro

Sobrevino una época de oro en que empezaron a construirse grandes cines, "entre ellos el Nogaró, Gran Mar, Atlantic, Opera, Ocean Rex, Ideal y Normandie", comenta Viaro."Hay un caso curioso. El Atlantic fue construido por los Varese. Es de estilo art decó, el único de ese estilo en Mar del Plata. Se hizo una encuesta popular en el diario LA CAPITAL para ponerle nombre y diariamente publicaban los resultados de la compulsa. La gente iba a votar al diario. Venían punteando Atlantic y Varese y ganó el primer nombre por unos votos. En el hall del cine hay una placa recordando que la inauguración fue el 14 de febrero de 1935. Los padrinos fueron el presidente Agustín P. Justo y Angiolina Astengo de Mitre. Tenía 1.600 plateas y el ingeniero fue Julio Rateriy".Viaro comenta que otro episodio curioso se produjo durante la construcción del Gran Mar, porque "hubo un error de cálculo y se quedaron cortos con una vara de hierro. Tuvieron que desarmar toda la platea de arriba y traer una vara de hierro de Buenos Aires. Lo que iba a demandar seis meses tardó dos años" hasta su inauguración en el año 1953.

Arribar a Mar del Plata  era muy complicado

Arribar a Mar del Plata hacia finales de la década de 1870 era muy complicado. Los trenes sólo llegaban hasta Chascomús y de allí se emprendía un largo trayecto en galeras y caballos. Las mercaderías se traían en carretas tiradas por bueyes o caballos. En las galeras que era el único medio de transporte de la campaña, se mezclaba gente muy distinta: gauchos pobres y ricos hacendados, policías y presidiarios, mujeres y niños. Como el viaje duraba algunos días, los pasajeros intercambiaban y compartían algunas experiencias, tanto dentro del transporte como en las paradas que se hacían cada tanto para cambiar los caballos, alimentarse y descansar, así como también para dejar noticias, correspondencia y encomiendas. Estos altos en los viajes se hacían en las estancias, las pulperías o las postas. Muchas veces los lugareños participaban de los fogones que allí se improvisaban. Se jugaba por dinero, compartían el asado, el vino y se guitarreaba y en estas condiciones se hacía el baile. Estas eran fiestas de carácter popular en que la diversidad de participantes, contrastaba con la homogeneidad de los asistentes a las organizadas por la oligarquía. Las familias de renombre que viajaban hacia el Puerto de la Laguna de los Padres paraban, casi obligadamente en las estancias de hacendados amigos. Allí generalmente, los jóvenes organizaban bailes, juegos de prendas y contaban cuentos. El arribo a Mar del Plata no solo ponía final a este agitado viaje, sino que daba lugar a la recepción de las últimas noticias traídas por los recién llegados. Uno de los centros de "información" era, aunque parezca inusual, la botica (la antigua farmacia). Al igual que los almacenes, las boticas eran un espacio de sociabilización por excelencia. Allí los vecinos discutían los temas de interés común, compartían las noticias o simplemente planeaban entretenimientos más triviales, como una partida de naipes.

faros

Los 4600 km del litoral marítimo argentino cuentan actualmente con 63 faros. Trece de ellos están tripulados, es decir, un guardián vive en ellos, solo o con su familia, y otros 47 están deshabitados, pero un sistema de luces automáticas les permite operar durante toda la noche. En Río Negro, en la zona de Viedma, el faro  data de 1887; Punta Mogotes, en Mar del Plata, nació en 1891; San Antonio, en San Clemente del Tuyú, es de 1892; Punta Médanos, en Mar de Ajó, de 1893; Año Nuevo, en Isla de los Estados, inauguró el siglo XX en 1902, y Faro Isla Pingüinos, en Puerto Deseado, lo siguió en 1903.Faros argentinos

Residencias privadas

A lo largo de la Historia de Mar del Plata nos encontramos con bellísimas construcciones como: Hoteles, residencias de familias conocidas, instituciones, todo enmarcado en un estilo refinado y de clase alta. Quienes llegaron a la ciudad balnearia hace medio siglo ó más, detienen su mirada en el rostro de la ciudad moderna, tratando de encontrar los rasgos sutiles del Mar del Plata del 1900 que se encaminan al Boulevard Marítimo, recorriendo el trayecto entre la Plaza Colón y el Torreón del Monje, para seguir después a Cabo Corrientes. Allí estaba el chalet de Casimiro Polledo, erguido como vigía del panorama; cercano al de Tornquist que poseía un maravilloso parque, Ortiz Basualdo, Alberto del Solar, Dardo Rocha, Arturo Z. Paz, Adela Peña de Udaondo aún en pie en la calle Colón y Güemes, el de Manuel de Uribelarrea, los de María Unzué de Alvear, Tomas Duggan, Enrique Anchorena, Rafael Ocampo, Federico Green, José Cortejarena, Alberto Leloir, José B.Sala.  Los arquitectos que ideaban las mansiones eran franceses e ingleses, basándose en la formación de su país. Los ingleses hacían grandes casas en forma de “L” o de “U” con irregularidades planimétricas, extendidas en parques arbolados. Los franceses en cambio concentraban la casa alrededor de un punto. Subsisten las de Diógenes de Urquiza en la manzana rodeada por las calles Tucumán, Areneles, Quintana y Saavedra, el de Hortensia Aguirre ubicado en calle Garay y Carlos Pellegrini, el de Axel Aberg Cobo en Alsina al 2300, el de Zuberbuhler, y en Chapadmalal la de Miguel Alfredo Martinez de Hoz, el Palacio de la Sra. María B.de Hardy, y centenares de mansiones más de gran jerarquía.

"Laguna de los Padres", fue el origen de la actual Mar del Plata

Laguna de los Padres, fundada sobre una antigua reducción de 1746, fue el origen de la actual Mar del Plata. El nombre Laguna de los Padres, con el que se conocía al puerto y a la estancia que se encontraba ubicada en lo que es ahora Mar del Plata, proviene de la Reducción de Nuestra Señora del Pilar, un asentamiento religioso adonde los sacerdotes Falkner y Cardiel intentaron evangelizar a los indios allá por 1746. De aquella misión no quedó el más mínimo rastro, sólo el nombre de una laguna, junto a la cual se supone los religiosos levantaron su cruz y sus ranchos. No fue hasta 1830 en que estos terrenos baldíos, fuera de la línea de frontera, empezaron a poblarse. Fue entonces cuando Ladislao Martínez envió a su hermano Marcelino a formar estancia en el campo de 31 leguas cuadradas en la comarca marítima conocida como “de las loberías”. Como Marcelino Martínez tenía pasta de pionero, llegó y se quedó 15 duros años en este lugar salvaje. Para levantar el casco de su estancia, eligió una loma alta junto a la Laguna de los Padres y allí se mantuvo pese a la barbarie, al aislamiento y a todas las calamidades del desierto. Los Martínez fueron los primeros hacendados efectivos de esta comarca cercana al Cabo Corrientes. E n 1845 vendieron la posesión a José Gregorio de Lezama, quien agrandó aún más el latifundio, con el agregado de otras estancias pioneras, hasta alcanzar las 50 leguas cuadradas. Sucesivas ventas y nuevos propietarios jalonaron el historial de este establecimiento, que registra en su trayectoria personajes como el caballero portugués José Coelho de Meyrelles, hombre de salón y de campo, dotado de gran empuje y vocación empresarial. El fundó el primer saladero de la región y lo instaló junto a la desembocadura en el mar del arroyo de las Chacras. Cansado de las periódicas crecidas del río Salado, que atrasaban el paso de las carretas, el hacendado mandó a construir un muelle de hierro en la cercanía del saladero. Allí empezaron a concentrarse ranchos, apareció el primer almacén, una capilla y se esbozó el puerto, que tomó el nombre de la estancia, Laguna de los Padres. Luego, José Meyrelles enfermó del corazón y vendió sus propiedades en 1860.  En el año 1860 llegaron a Mar del Plata un grupo de cuatro socios que adquieren las Estancias "Laguna de los Padres", "Armonía" y "Vivorata", ellos eran: Patricio Peralta Ramos, Eusebio Zubiaurre, Anacrasis Lanús y Benigno Barbosa. Inmediatamente se parcelan los campos y Eusebio Zubiaurre, funda en el "Monte de Neyra" la Estancia Ituzaingo, con una extensión de 3 leguas cuadradas. Años más tarde, en 1876 adquirirá otro campo, en el que instalará el casco de la Laguna de los Padres (1882) que hoy es el Museo José Hernández. Eusebio Zubiaurre, casado con Manuela Rosas, tiene 5 hijos: Ana, Aurelia, Irineo, Eusebio y Ovidio. En 1888, la Estancia Ytuzaingo es heredada por Ana quien se casa con López Escribano. Esta rama familiar es la que aún conserva esta propiedad y la memoria familiar. La antigua estancia Ituzaingó, fundada por Eusebio Zubiaurre, abre su tranquera para mostrarle como se vive en ella. Veremos 240 has. en plena explotación agropecuaria.  Está ubicada a 400 Km. de la ciudad de Buenos Aires y a 20 minutos del centro de Mar del Plata y sus conocidas playas. Son dos casas enfrentadas de estilo criollo y un jagüel en el medio que mantienen su estilo original desde 1862, año de su fundación. Cuenta además con un galpón lanero, construido en el año 1895, en el cual se pueden realizar eventos, fiestas y convenciones con capacidad para 180 personas. El paisaje quebradizo lo invita a ver la ciudad desde el punto más alto de la zona.  El clima en verano es soleado, con temperaturas medias entre los 25°C y los 35°C, refrescando siempre de noche. El cielo es increíble para mirarlo sentado en el parque.  Nuestra estancia ha sido declarada de "Interés turístico Municipal" por el EMTUR (Ente Municipal de Turismo).

La palabra encaje

Desde la antigüedad el hombre, y la mujer, han querido siempre embellecer sus vestimentas. Las primeras habilidades, únicamente manuales, con el empleo de agujas o palillos, se remontan al comienzo de nuestra civilización occidental, en Asiria, y especialmente en Egipto. Más tarde Grecia acaparró la hegemonía, desde donde el encaje se difunde rápidamente por todo el mediterráneo, precisamente en el sur de Italia, la Magna Grecia, y el naciente y floreciente mundo árabe musulmán que desde el siglo VIII expande e implanta su cultura en Sicilia, en la península ibérica, desde aquí a Flandes (actual parte de Francia, Bélgica y Holanda) y más tarde por el norte de la península itálica. Sin embargo los descubrimientos arqueológicos evidencian la existencia de tejidos a manera de encajes en tiempos remotos, tal como  ajuares funerarios descubiertos en muchos esqueletos en la Cueva de los Murciélagos en Albuños cerca de Granada. La palabra encaje aparece alrededor del siglo XVI con el significado de "labor tramada, encajada entre dos telas". Su edad de oro fue el periodo entre el siglo XV al XVIII donde todas las clases sociales participaron en las grandes realizaciones y usos de hermosos encajes, sea como pasamanería, sea con adorno en las prendas de vestir y como elemento de transacción comercial entre los países prósperos y vecinos de aquella época renacentista. Pero, he de aquí, que por un motivo que no tengo investigado y que me gustaría saber, Felipe III,  inmortalizado por Velázquez en un soberbia pintura expuesta en el Prado, prohibió el uso de blondas (encaje de seda de que se hacen y guarnecen vestidos de mujer y otras ropas) y encajes, destruyendo el comercio y la centenaria tradición. Y si eso fuera poco, Carlos II, en 1667, abrió las puertas a la importación indiscriminada (la historia tiene siempre antecedentes).  Más tarde, durante el advenimiento de la era industrial, siglo XVIII,  los encajes de bolillos se vieron amenazados por las poderosas máquinas de tejer capaces de reproducir fondos que posteriormente se terminaban a mano, también al comienzo del siglo XIX, un mecánico francés de Lyón, Josep Marie Jacquard (1752-1834), aporta a la máquina de tejer un sistema de selección de agujas que permiten reproducir en el tejido líneas y figuras de todas clase y distintos colores, y dieron el golpe final. Todas esas contrariedades llegaron a detener casi por completo el desarrollo de los encajes. Los tiempos de esplendor del bolillo son todavía muy tibios. Las laboriosas encajeras de antaño ya no dedican sus tardes en comunes lugares a la charla, a mover palillos en infinitas torsiones, cruces, trenzas, etc. Pero el hombre cuando casi se hace ceniza, es capaz de resurgir, en este caso reconsiderando los valores y la vigencia de las tradiciones, arquetipos de nuestra historia.

El espíritu de Isidoro Cañones

En los 40, el Golf Club y el Yatch Club ya tenían en Playa Grande balnearios con cabinas privadas donde había bañaderas de patas de bronce. En los 60,habían dejado de tirar manteca al techo pero se bañaban con rólex de oro. El espíritu de Isidoro Cañones ya no anda por allí. Y todos sueñan con algún cambio.  Hace 100 años la ciudad era la villa veraniega de la clase alta, que la pobló de chaléts normandos. .La población permanente, unas 600.000 personas, está pagando un impuesto voluntario de hasta 8 pesos, aprobado en un plebiscito, en 1996, para solventar proyectos bajo la denominación oficial Mar del Plata 2000.  Para los griegos, los tiempos dorados fueron los de los hombres que se alimentaban de la miel de los árboles. Sus manos no curtían el cuero ni trabajaban los metales. Debieron ser manos de ninfas. Luego vinieron los bastos hombres del bronce y la raza degeneró imparablemente. Muchos empresarios quieren recuperar la excelencia. Piensan en una ciudad para hombres de manos de ninfas.  

transportes

En la década de 1930, los autos de alquiler y los taxis, fueron sustituyendo a algunos transportes colectivos, que con o sin capota, llevaban a los turistas a los arenales de Punta Mogotes o a la estación de trenes. Los primeros transportes de excursión, fueron las "bañaderas". Éstas eran colectivos descapotados que, por lo general, se armaban sobre un chasis y motor Dodge 0 Km., con ruedas traseras duales. Con el tiempo y por una disposición municipal, fueron techadas con lona. Las excursiones fueron iniciadas por Francisco Maura. Luego algunos vecinos se aventuraron en la misma empresa. Además de ir a Punta Mogotes y a la estación de trenes, las bañaderas hacían excursiones con salidas diarias, desde el Club Mar del Plata (Av. Luro y Bv. Marítimo). Visitaban las fuentes de aguas termales de La Copelina, laguna La Brava y Sierra de Los Padres. El precio variaba de $ 3.- por las dos primeras excursiones, hasta $ 4.- si se incluía Sierra de Los Padres. Aunque no haya sido lo más frecuente ni representativo como forma de transporte y de arribar a estos lugares, algunos aventureros llegaron a Mar del Plata en las primeras décadas del siglo XX, piloteando sus propias avionetas. Entre ellos se destacó Virgilio Mira, que fue el precursor de los vuelos de excursión con pasajeros, que decolaban y aterrizaban en la playa Bristol.

 Villa Ortíz Basualdo

Construida en 1909 por la familia Ortíz Basualdo como residencia veraniega, esta villa muestra un aspecto exterior palaciego, inspirado en los castillos de Loire. El mobiliario que se exhibe es el original de la casa, realizado en Bélgica por la firma Serruriere Bovy, y es mayormente de estilo art-nouveau. Cuenta con una recepción, salas de música, lectura, comedor, baño, oratorio, palco de música y ascensor. Posee una importante colección de artistas marplatenses y del resto del país. El museo está ubicado en la Villa Ortiz Basualdo, edificio de 1909 que alberga en su primer piso el mobiliario original, presentado a modo de casa ambientada: recepción, salas de música, lectura, comedores, dormitorio, baño, oratorio, ascensor, palco de músicos y Office de mozos. En la planta baja y segundo piso se ubica el museo de arte, con una colección de pinturas, dibujos y fotografías de Castagnino. La colección de arte ofrece obras de grandes maestros de la Argentina y artistas marplatenses en pintura, dibujo, grabado, escultura y fotografía. Este edificio alberga en su interior el museo de arte "Juan Carlos Castagnino". Fue construido como residencia veraniega en 1909 y cada verano la familia se trasladaba de Buenos Aires a Mar del Plata. La importancia del equipamiento de esta villa reside en que no existe en el mundo un conjunto original, completo de un mismo diseñador art- nouveau, debido a que muchos edificios se destruyeron durante la guerra o porque ese mobiliario se ha ido dispersando entre distintas personas. Esta tradicional y señorial casona es un testimonio de la arquitectura y las costumbres de una época; su interior evoca el pasado y acoge generosamente las obras de los artistas argentinos y la actividad propia de un museo activo. La vida sigue habitando en ella cuando sus visitantes la recorren.

puntos habituales de reunión, bailes y boites PARTE 1

Otros puntos habituales de reunión, eran en el café La Brasilera y más tarde en el Golf Club o en el Ocean Club de Playa Grande.  También era un centro de reunión, las agencias de los grandes periódicos: La Prensa, La Razón, El Hogar, Caras y Caretas y La Nación, situados en la Rambla.  Más tarde, se incorporaron los salones del Club Mar del Plata y el Club Náutico.    A tal punto el balneario era de los veraneantes, que muchas de las cosas que les incumbían se resolvían en Buenos Aires.  Allí un grupo de señores integrantes de la primera Sociedad Anglo-Argentina de la República, que practicaban el golf, decidió la creación del Mar del Plata Golg Club, en el año 1900.   En las primeras décadas del siglo XX, surgieron clubes deportivos en los diferentes barrios, que significaron la aparición de jugadores, los simpatizantes y programas de actividades seguras para el fin de semana; las deportivas y las sociales, las fiestas para recaudar fondos y los bailes del club que atraían a la gente del barrio.   Los clubes se diferenciaban socialmente: el Club Mar del Plata, el Ocean o Golf Club, estaban destinados para la gente rica, en tanto que el Club Kimberley, Quilmes o San Lorenzo, eran frecuentados por los sectores populares y sobre todo por marplatenses.  En el club Urquiza, se reunían el personal gastronómico, doméstico y de servicio: mozos, mucamas, niñeras, etc.  Aquí no sólo se hacían las reuniones sociales sino también se discutía los asuntos gremiales.  Al club San Isidro, por su parte, en pleno barrio La Pescadilla, concurrían las personas ligadas al trabajo de la pesca.   Una de las actividades más difundidas de los clubes de barrio, además de los deportes eran los "bailes".  Estos que, en principio se desarrollaban en los comedores de los hoteles, comenzaron a realizarse en los clubes hacia finales de 1930.  Los clubes tales como Unión, Kimberley, Nación y en la periferia, Libertad y Alvarado, atraían multitudes.  Los bailes en estos clubes eran de carácter familiar y más sencillos que aquellos del Ocean Club.    En la década de 1940, se iniciaron los bailes en el Hurlingham Hotel, los cuales atraían tanto a turistas como a residentes de clase media.  La música mayormente escuchada era jazz y tango.  

 bailes y boites PARTE 2

  A falta de salas o ambientes propicios, la juventud fue adquiriendo el derecho de bailar en los comedores de los hoteles.  Los marplatenses recordaban con nostalgia aquellas reuniones del hotel Amistad o el Regina.  Los bailes eran "familiares" y, desde luego, junto con las muchachas concurrían sus madres. En un principio, en el Bristol se realizaban los bailes mas distinguidos y al cual solamente tenían acceso los jóvenes de familias pertenecientes al sector de la aristocracia. También fueron famosos los bailes que se organizaban en el Salón Dorado del Club Mar del Plata (ya incendiado). Tan solo luego de 1950, los jóvenes marplatenses se atrevían a poner sus pies en tan selecto reducto. Heredera de los bailes de los clubes, surgió la avenida Constitución, vinculada a todo lo que tenía que ver con la diversión y el esparcimiento. Su origen como la "Avenida del Ruido", se remonta al año 1946. Un "par de audaces" tuvieron lo que pareció una extravagante idea (así se los consideró). Alquilaron un viejo y casi derruido almacén en la Av. Constitución y Patagones, lo arreglaron y así nació "Pancho Fredy", la primera boitede Mar del Plata. Al poco tiempo y a pocas cuadras de ahí, el músico Osvaldo Fresedo, puso la segunda boite de Mar del Plata, en la Av. Tejedor y Constitución y que se llamó "Tajamar". La tercera boite fue "Sunset", que en un principio estaba más hacia la ruta 2 sobre la mano de los impares y tenía techo de paja a dos aguas. Luego con el tiempo cerró y tiempo mas adelante volvió a abrir al 5100 de Constitución. "Bellinaso" estaba ubicado en ruta 2 e Ituzaingó, al lado de donde está hoy la estación de servicio. Pero Bellinaso comenzó siendo una parrilla, luego se le anexó el restaurante y con el tiempo se le puso la sala de baile. Y como ya es tradicional en Mar del Plata, todo negocio que resulta redituable en un verano, tiene varios competidores en el siguiente. Por lo tanto, una a otra boites y clubes nocturnos, fueron proliferando.  En la década de 1960, un inquieto hijo de albañiles llamado Enrique Fiorentini, inició la construcción de "Enterprisse", más conocido entonces por el "plato volador".

atracciones

En la década de 1960 hubo una mayor diversificación de atracciones, parques de diversiones como el Hollywood Park, ubicado en la Av. Independencia o el Ital Park, en la ruta 2 y la Av. 180 (Avda. Ing. Della Paolera), que atrajeron tanto a los turistas como a la población estable.  También se instalaron en el parque Camet, los cisnes flotantes.  Además se construyeron las pistas para las competencias de vehículos Kart en verano e invierno.  Esta actividad fue adoptada por los marplatenses, surgiendo de ello el Mar del Plata Karting Club, el cual organizaba frecuentemente campeonatos.

El Club Mar del Plata se incendió

 Cerca, sobre la avenida Luro y la costa estaba el club Mar del Plata. Tenía moblaje europeo y se usaban cubiertos y vajilla de oro y plata. Allí funcionaba un casino y se reunían los ricos y famosos que venían a esta ciudad.""Frente a la rambla de madera, sobre la costa, estacionaban los taxis de entonces, que eran los coches mateos tirados por caballos. También estaba el transporte que era el tranvía, que llegaba a la costa y también al puerto.""El mar tenía columnas de hierro clavadas en la arena y unidas con sogas de donde los bañistas se sostenían por seguridad. Las damas eran acompañadas y tapadas hasta llegar al agua. El Club Mar del Plata, era una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, se incendió el 10 de febrero de 1961.El fuego se inició en el Salón Dorado, ubicado en el cuarto piso. Al momento de declararse las llamas se hallaban dentro del edificio alrededor de 70 personas que, a excepción de las 4 rescatadas en la azotea, lograron autoevacuarse. En el salón Dorado -donde comenzó el incendio- se ofrecían conciertos y representaciones teatrales. También funcionaba la Escuela de Artes Visuales y la Academia de Danzas. “De sus paredes pendían obras de arte de inestimable valor. Hace algunos años habianse efectuado en distintas estancias obras de restauración. Sus sillones fueron retapizados con fina tela y los gobelinos nos hablaban de épocas mejores”, relata la crónica.

- Acerca de las causas del incendio, la crónica indica: “Se presume, con fundamento, que el origen del fuego tuvo lugar a raiz de un cortocircuito cerca de los telones del escenario del Salón Dorado. Vera Valentini, obrero electricista, se hallaba trabajando en sus menesteres y -según nos dijo- vio un fogonazo que se desprendió de la red de cables y que rápidamente el fuego encontraba material propicio en los cortinados del referido salón”. - Del incendio se salvó una costosa vajilla de cobre y otra de cristalería de Bacarat que dos días antes habían sido trasladadas a otro edificio.- El fuego destruyó los archivos de todos los casinos del país que allí estaban guardados y que certificaban la actividad de los mismos. El Club Mar del Plata había surgido como una sociedad anónima para fomentar el desarrollo del balneario y su fastuosa sede costó alrededor de los diez millones de pesos y fue inaugurada el 22 de Enero de 1910. Obra del ingeniero y arquitecto Carlos Agote, la sede social del club era de carácter académico, según los preceptos de la Escuela de Bellas Artes de París. Un edificio de siete niveles en los que se disponían el Salón de la Columnas, el Salón Inglés, el Salón Dorado, el Salón Blanco y el Jardín de Invierno. Contaba  con pileta de natación, baños fríos y calientes de agua dulce y de mar y motores eléctricos para elevar las cortinas enrollables. El equipamiento estaba conformado por muebles importados, alfombras de Esmirnia, tapices de Aubusson, porcelana de Limoges, platina de Christofle y cristalería de Baccarat. El Club Mar del Plata, fue expropiado durante la presidencia de Perón.

el Hotel Bristol PARTE 1

Vamos a recordar el Hotel Bristol que fue uno de los más lujosos de América, su fama trascendió internacionalmente en el concierto hotelero de aquellos años. Su nombre tiene descendencia inglesa, y quedo grabado para los marplatenses, como un sello imborrable, con el correr de los años se transformo en: La Rambla, Playa y Balneario Bristol, Galería, Panadería y Joyería Bristol y muchos otros. La entrada estaba ubicada mirando al mar, donde hoy el nuevo edificio Torre ocupando toda la manzana, con una entrada casi principesca al mejor estilo ingles y una gran sala de estar con imponentes alfombras, su moblaje ingles de caoba lucia a tono con los enormes espejos biselados, todo esto completaba una gran recepción de acuerdo a su jerarquía. Fue el presidente Pellegrini quien inauguró el Hotel, con invitados extranjeros y la más alta clase porteña. Poseía un gran comedor, no podría especificar la medida pero tendría unos 40 mts de ancho, sus cielorrasos estaban decorados por artistas (pintores, yeseros, los electricistas habían sido traídos de Francia), tan bellos paisajes, ángeles y angelitos, bailes regionales, fuentes y pagodas chinas, eran todo lo que se podía ver en el decorado del cielorraso de ese espléndido comedor. Los mozos vestían de gala: con guantes muy elegantes y muy finos, algunos hablaban hasta cinco idiomas, los maitres vigilaban todo el comedor mientras conversaban con los comensales. Como todavía no se habían construidos los grandes chalets las familias adineradas pasaban el verano en el Bristol, en la puerta de entrada había 10 ó 12 coches de caballos impecablemente lustrados, los cocheros impecables y de galera eran supervisados por el Señor que les otorgaba los viajes, estos vivían exclusivamente del hotel y sus veraneantes que paseaban por la ciudad.  La manzana donde hoy esta el Hotel Dorá era todas habitaciones en suites (las mas caras) tenían cocina, enfermería, servicio de mucamas bilingüe las 24 hs, mientras que en la manzana de enfrente estaban los dormitorios más baratos, la planta baja, subsuelo y dos pisos eran ocupados por el personal del hotel, arriba del comedor estaba la sala de juegos: con punto y banca, ruleta y bar (estas eran explotadas por una familia que tenían casinos en Francia y que años después financiaron la construcción de la actual rambla que hoy disfrutamos), también tenia sala de lectura y un salón inmenso de baile con escenario y los pisos de arriba eran de gran lujo para recibir a los grandes artistas, políticos, y personalidades internacionales. Esa fue la Belle Epoque. Por la calle Rivadavia estaban las cocinas, carnicerías (donde entraban las reses enteras y luego los expertos carniceros bajo la tutela del gran cheff se encargaban de cortarlas) también había una panadería que producía el propio pan, las masas finas y las facturas. La parte que fue comedor después se transformo en la galería Bristol por muchos años con negocios de gran lujo (y hoy en estado calamitoso) sus muebles eran de caoba ó roble americano, fabricados en Inglaterra por la firma Thomson & Cia., los mármoles de Italia y los bronces y artesanías de Francia y ni hablar de lo que eran las vajillas y platerías, arañas de cristal de Bacarat y cristal de Roca, alfombras persas.

el esplendoroso Hotel Bristol (hoy inexistente) PARTE 2

Un  8 de enero del año 1888, fue inaugurado el Bristol Hotel, cuya construcción fue encargada por el Dr. Jorge Luro cuyas instalaciones incluían un casino, teatro, sala de conciertos y un restaurante de cocina francesa. De inmediato, Mar del Plata se convirtió en el destino veraniego de las clases acomodadas porteñas, ligadas al desarrollo económico del modelo agro exportador. De aquella época todavía quedan en la ciudad alrededor de 300 casas, villas veraniegas, palacetes, chalets y edificios que fueron declarados Bienes de Valor Histórico por el municipio. Pero como consecuencia de los fulgores del mar y la arena, la mayoría de los visitantes de la ciudad no suele reparar en ellos. La belle époque fue un período comprendido desde finales del siglo XIX hasta alrededor de 1920. Una de sus características locales fue que las clases acomodadas de la Argentina importaron desde Europa un estilo de vida marcado por el lujo y la ostentación. Y Mar del Plata fue un fiel reflejo de aquellas costumbres. Desde su inauguración, el Hotel Bristol fue el centro de la vida social veraniega a través de sus famosas fiestas cuyo esplendor duró hasta la década del ‘20, cuando comienzan a decaer. El problema era que la alta burguesía argentina empieza a preferir sus propios chalets, dejando de lado el hotel. Estas majestuosas residencias de verano cercanas a la playa se erigieron en su mayoría sobre las lomas Stella Maris y Santa Cecilia.

Es entonces cuando Mar del Plata alcanza su primer gran esplendor, y es rebautizada como la “Biarritz argentina” por aquellas familias que durante los inviernos podían cruzar el océano para disfrutar del calor de las costas europeas. el Bristol Hotel, con capacidad para 300 pasajeros, se convierte en el principal ámbito de sociabilidad de la villa balnearia. Paralelamente empiezan a surgir los primeros balnearios sobre las playas, construcciones hechas de madera que van alineándose en sus orillas y que permiten cambiar la ropa de calle por el traje de baño. Algunos de los propietarios de estas casillas levantan plataformas de madera, las cuales, al unirse, dan origen a las primitivas ramblas, que sirven de lugar de encuentros y de paseos junto al mar. Con la instalación de las ramblas se inicia la construcción de las primeras residencias de veraneo. Al principio, éstas siguen el esquema de la quinta de recreo, pero ya a la vuelta del siglo comienzan a ser desplazadas por suntuosas mansiones que realizan, en su exuberante pintoresquismo, las fantasías de elegancia y emulación social de la población veraneante. El remate del mobiliario del Bristol Hotel se realizo en julio de 1944. La araña del salón principal hoy se encuentra en la Catedral. El remate se prolongó durante siete días y estuvo a cargo del importante empresario Rodolfo Peracca.

 
 

 

 
 
 

Impresionismo

 

MUNDO MARINO

 

APRENDA A CONSTRUIR UN HORNO DE BARRO

 

MONUMENTOS DE LA CIUDAD

 

 HISTORIA DE

 LA SERVILLETA 

 

 

Historia de la cuchara

 

FONDOS DE PANTALLA

¿Porque el cielo es azul?

 

CONOZCA DE ANTIGÜEDADES

 

SECRETOS DEL MAR

 

 

 
el propio fundador del pueblo Patricio Peralta Ramos, provenía de una familia porteña en ascenso social y era dueño de todas las tierras que hoy conforman la ciudad, mientras que Pedro Luro, si bien era un vasco que llegó sin fortuna a la Argentina, hizo su riqueza como comerciante y luego fue estanciero y dueño del saladero instalado en el pueblo de Mar del Plata. 
La costa de Mar del Plata presenta características únicas de norte a sur. En sus 47 km de extensión hay playas urbanizadas con modernos paradores y gastronomía de primera línea y también playas de estilo más rústico, casi vírgenes. Para definir a grandes rasgos la ciudad y sus múltiples atractivos, los operadores de turismo simplifican la oferta: "adrenalina, emoción y libertad".
La culminación más notable y fastuosa del proyecto de la elite para Mar del Plata se produce en 1913. En el mes de febrero, las antiguas ramblas de maderas, destruidas por la fuerza de las olas y los incendios, son suplantadas por el esplendor de la Rambla Bristol, de estilo francés, que con sus cuatrocientos metros paralelos al mar pasa a ser el corazón de la vida veraniega.
El primer hombre blanco en divisar las costas de Mar del Plata fue Fernando de Magallanes, quien las observó desde una goleta un cálido día de febrero de 1529. Luego llegó una expedición a caballo enviada por Juan de Garay, y más tarde arribaron los jesuitas, quienes a mediados del siglo XVII fundaron la Reducción Nuestra Señora del Pilar.
La utilización de protectores solares contra los rayos UV desde la infancia es la mejor forma de evitar el envejecimiento prematuro y las enfermedades de la piel. Aproximadamente 90% del envejecimiento del rostro es causado por el sol, y 10% restante es inherente al envejecimiento biológico, lo que demuestra que el fotodaño es evitable'.
 Cuando hay un infarto, se muere parte del músculo cardíaco por falta de irrigación sanguínea. Se produce al acumularse grasa en la pared interior de una arteria coronaria formando placas. Estas placas se rompen e impiden la llegada de sangre. Las causas del infarto suelen ser la obesidad, el tabaquismo, el colesterol y el sedentarismo. .
los barcos del siglo XIX encallaron por la falta de señalización de la zona (el faro Punta Médanos se inauguró en 1893), por los bancos de arena y la suave pendiente de la playa —no precisados en las cartas de navegación— y hasta por un exceso de confianza de los capitanes. Muchas veces, un temporal terminó complicando aún más la situación, como sucedió con la mayoría de los pesqueros.
En una antigua villa siciliana se han encontrado mosaicos que datan del 1600 a.C. decorados con dibujos de mujeres vistiendo trajes de baño de dos piezas, la verdadera historia del traje de baño se remonta a no demasiado tiempo atrás, cuando los médicos comenzaron a recetar baños de sol y de mar. Durante el siglo XIX diversos doctores, que habían descubierto las propiedades relajantes de una zambullida, recomendaron a sus pacientes dicha práctica no sólo como remedio para ciertas enfermedades, entre las que se encuentra la meningitis, sino también para erradicar la depresión e incluso el mal de amores.
El plato fue conocido y usado en la antigüedad pero entró en desuso en la Edad Media. Se le reemplazó por escudillas. Se impuso nuevamente cuando se presentaron platos de plata, en 1530, en la boda de Francisco I con Eleonora de Habsburgo.
Frecuentada por la aristocracia porteña en la belle époque, Playa Grande convoca a jóvenes surfistas todo el año. En la pasarela, sobre el estacionamiento para mil vehículos, se ofrece todo tipo de servicios de playa, con locales gastronómicos y comerciales. Basta trepar después del atardecer por las calles de este barrio para perderse entre los bares y la marea de jóvenes que cada noche anima la calle Alem.
El plato playo y el tenedor aparecieron en el Plata avanzado el siglo XVIII, así que en 1810 sólo se los empleaba en las casas muy ricas. También es de esta época la costumbre de usar un vaso por persona. Antes alcanzaba con uno en la mesa
En 1938 se inaugura la ruta 2.  Los turistas podían viajar en sus automóviles o en económicos ómnibus que competían con el ferrocarril. En ese mismo año se completa el complejo de Playa Grande y poco después se demuele la rambla Bristol para dar lugar al Casino (entonces privado) y al Hotel Provincial. 
Chapadmalal, nombre aborigen que significa “entre arroyos” es un complejo turístico de 24600 hectáreas cubiertas de históricas y pintorescas edificaciones, así como también parques y espacios verdes que permiten un máximo contacto con la naturaleza. Ubicada sobre la costa atlántica a unos 30 Km. al sur del Mar del Plata, más precisamente en el Km. 35 de la ruta provincial número 11, cobró protagonismo al albergar a una gran cantidad de deportistas participantes de los Juegos Olímpicos Panamericanos en 1995, logrando poseer actualmente capacidad para recibir a más de 5000 visitantes. Veranear en Chapadmalal, he ahí la meta que se puso al alcance de las familias obreras. Allí, hacia el sur de la franja costera, detrás de los acantilados de la Barranca de los Lobos, fue construido un centro vacacional, formado por varios hoteles, con capacidad para 4.700 pasajeros
En los 40, el Golf Club y el Yacht Club ya tenían en Playa Grande balnearios con cabinas privadas donde había bañaderas de patas de bronce. En los 60, los chicos ni habían dejado de tirar manteca al techo pero se bañaban con Rólex de oro.
Las primeras ramblas de Mar del Plata fueron construidas en madera. Importantes como el sol y el mar, se convirtieron en el escenario de un desfile tradicional, signado por el rito de mirar y dejarse ver. Pero, primero un incendio y luego los embates del mar destruyeron sucesivamente tres ramblas.
el Casino de Mar del Plata construido entre el 1938 e inaugurado el 22 de diciembre del 1939.
A fines del siglo XIX existía en la futura Mar del Plata un saladero de carne alrededor del cual se había levantado un pequeño pueblo. Y fue en ese tiempo cuando aparecieron los primeros hoteles y residencias veraniegas que determinaron el perfil turístico que tendría más tarde la ciudad.

Hasta el siglo XV, se comía en la cocina. En el siglo XVI apareció el comedor. Cucharas "siempre" hubo. Cuchillos algunos. Aunque los tenedores eran conocidos desde hace siglos, a mediados de los años 1700 en toda Europa (y en el Río de la Plata hasta bien entrado el siglo XIX) se seguía comiendo con los dedos.

El puerto de Mar del Plata quizá sea uno de los más coloridos del país. Vale la pena internarse en el océano unos 3 km a través de la escollera Sur. Luego de pasar frente a la reserva faunística de lobos marinos, al final del recorrido, bajo el monumento a Cristo, espera al turista una confitería donde se pueden comprar productos típicos y contemplar una vista inolvidable del puerto y la costa.  
El bronceado no se consideraba, como hoy, un valor estético. La blancura de la piel y sobre todo de la piel femenina, era una cualidad altamente valorada.
En el cruce de Córdoba y la Peatonal San Martín se erige el llamativo Palacio Arabe, casi un símbolo de Mar del Plata. Su mentor fue Jalil Hassein, un sirio oriundo de la ciudad de Damasco que en un arranque de nostalgia se hizo construir un palacio con estilo morisco español. El palacio, coronado por una media luna musulmana sobre una torre, tiene seis pisos y funciona como residencia familiar. Su arquitectura y decoración se caracterizan por arcos árabes, frisos con intrincadas figuras geométricas, balaustradas con farolas y guardas ajedrezadas.
Existe una mansión del amigo Bustillo, Villa Devoto (1918), a una cuadra de la plaza Colon. (Si si, de Alejandro Bustillo, el mismo arquitecto que diseño el Casino y el Hotel Provincial en Mardel, el Hotel Llao Llao en Bariloche, etc. etc.).
Las primeras tiendas fueron "La Central" y "La Proveedora", que vendían telas para vestidos, gorras de vascos, ropa interior y chiripá merino, negros y violetas.  Como el pueblo crecía se instalaron albañiles de diferentes nacionalidades,  especialmente italianos, además de suizos y austriacos.
Con respecto a los propietarios de los grandes campos, ellos no vivían en el pueblo, sino en Buenos Aires.  Una vez al año, llegaban a la zona para controlar sus propiedades y, en verano, venían acompañados de sus familiares.

La construcción de plazas en Mar del Plata, ya había comenzado hacia finales del siglo XIX, tal el caso de la denominada plaza "América" que luego se la llamó "Pedro Luro" y por último, cambió su nombre por "General José de San Martín". Ésta fue la primera plaza de Mar del Plata y se la delimitó entre las hoy calles Hipólito Yrigoyen, San Luis, 25 de Mayo y San Martín. Luego, con el transcurso del tiempo, se embelleció a la ciudad con innumerables y hermosos espacios verdes.

Los "tambos" (en sentido comercial), como las "fábricas de quesos o de manteca", quedaban fuera del ejido y en su mayoría formaban parte de la estrategia económica de explotación de las estancias más cercanas al poblado. Los dos tambos más grandes del Partido, en esos años, estaban en la estancia de Petrona Heguilor a cargo de las familias Orgambide y Valsecchi, respectivamente y quien también fabricaba quesos, era la familia Schneider en los campos de Juan P. Baylac
La elite porteña, cuyo poder residía política y económicamente en Buenos Aires, no era ajena a los destinos de la ciudad. Su influencia se hizo sentir especialmente durante los gobiernos conservadores o en la designación de los "comisionados" de la ciudad. Estos funcionarios eran los encargados de cumplir los deseos de esa "aristocracia", como la construcción de ramblas, paseos y explanadas.
Antes Hombres y mujeres se bañaban, espigón de por medio, después de cambiarse en alguna de las 250 casillas individuales que había en el paseo. La gente iba muy bien vestida a la playa. Y no tomaba sol: en ese entonces, la blancura de la piel era un parámetro de belleza.
Las zonas de la ciudad que la elite veraneante abandonó, trasladando sus residencias al Barrio Los Troncos, abierto en 1940 en las cercanías de Playa Grande, fueron prontamente ocupadas por miles de departamentos, construidos en tiempo récord y con generosos préstamos bancarios. Entre 1948 y 1954, Mar del Plata asistió a un formidable boom de la construcción, que hubo de completar, con trazos definitivos, su nueva fisonomía de balneario de masas.
En 1904 el Torreón, una confitería que se levantaba en Punta Piedras, sorprendió a los visitantes, invitando a aventurarse un poco más al sur.
 Las dos famosas esculturas de dos lobos marinos, tallados por José Fioravanti, transformados con los años en íconos de la ciudad.
La forma de disfrutar de la playa era, en aquella época, diferente de la que se tiene actualmente.  Los baños de mar se tomaban solo en las horas de la mañana y las señoras lo hacían en un sector diferente al de los hombres.  La prohibición del uso de largavistas o prismáticos durante las horas del baño, también obedecía a esta división entre hombres y mujeres.  Sobre la arena, en algunas playas se construyeron casillas de madera con plataformas y toldos delanteros y las usaban para cambiarse de ropa o para sentarse a descansar luego del baño de mar.
Una de las excursiones destacadas de la época era la visita al faro, que se construyó en 1890.  La gente llegaba hasta allí para conocer otro lugar de la ciudad y también para participar en la caza de lobos marinos, patos y zorros.
En el verano de 1886-1887, el Grand Hotel estuvo repleto de pasajeros; pues era la primera temporada de Mar del Plata, como ciudad específicamente balnearia. En el amplio salón comedor del hotel, tocaba una orquesta y se bailaba.
A principios de siglo, las características de los grandes chalets solían responder a la nacionalidad de sus arquitectos: los ingleses dieron a la edificación marplatense un carácter marcadamente británico, en tanto los franceses se inclinaban por variantes del normando. La Villa Ortiz Basualdo es un ejemplo de ello.

 

 

 

Usos y Costumbres de principios del siglo XX

 

Historias de
Mar del Plata

    

 

El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.
Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios. 
FRASES DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA

 

DIEGO MARADONA

 

el mate

 

 

PROTOCOLO Y ETIQUETA 

 

 

 

 *****Mar del Plata - Playas *****

 

 

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal. 
Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite. 
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Por qué la ciudad se llama Mar del Plata?  Ningún familiar de Patricio Peralta Ramos conoce el motivo por el cual el fundador eligió ese nombre. Se mencionan dos suposiciones: 1) Que los aborígenes calificaban a la playa avin inalco o sea brillante, relumbrante y pudo dar lugar al nombre de Mar del Plata; 2) Que la denominación del Río de la Plata se convirtió en esta ciudad sobre el océano en Mar de Plata o Mar del Plata .  Mar del Plata vivió una extraordinaria época al comienzo del siglo veinte. Era el nuevo y el único balneario de la élite turística argentina. Para ella se construyeron renombrados hoteles y residencias. Y la comida estaba a la altura de sus ilimitadas posibilidades: eran presidentes, gobernadores, opulentos estancieros y ricos comerciantes. De esa época he rescatado algunos platos que hacían furor en las mesas, sea en los comedores de los distinguidísimos hoteles, sea en los salones de las grandes mansiones construidas por eximios arquitectos y con materiales importados de Italia, Francia o Inglaterra. Una época de esplendor, con ganas de vivir y divertirse.
 
 ¿Qué era una casilla? Era una versión sofisticada y refinada de lo que más tarde sería una carpa, aunque se la usaba principalmente para colocarse el traje de baño, ya que los aristócratas llegaban y se iban de la playa con ropa de calle. Las primeras casillas fueron rodantes: eran arrastradas por caballos y conducían a los bañistas hasta el borde del mar. Más tarde, fueron reemplazadas por casillas fijas, las cuales tenían frente a la entrada un caminito de madera que se utilizaba para hacer menos tedioso el tránsito por la arena.
Aquellos veraneantes adinerados requerían el mayor confort, y esas sendas no les fueron suficientes: en pocos años dieron lugar a paños enramblados que se extendían frente a los balnearios, uniéndolos.
 
 La importancia de la "construcción" en Mar del Plata, ya es conocida y sin llegar a las magnitudes de mediados del siglo XX, había 123 personas que declararon tener como ocupación la albañilería (cerca de un 10 % de los varones adultos), seguramente como un oficio muchas veces complementario, dada la estacionalidad de la agricultura o el servicio a los veraneantes. Una de las inversiones más importantes en cuanto a capital y trabajadores, eran los "hornos de ladrillos", que se localizaban en la zona de quintas.  Los dos hornos más grandes llegaron a tener entre 15 y 18 obreros y sus propietarios eran Carlos Lanfranconi y Martín Churio, que estaban muy próximos entre sí. También había otros más pequeños, que formaban parte de la explotación de sus parcelas de tierra por parte de algunos agricultores, poniendo en competencia la extensión de sus cultivos y desmejorando la calidad del suelo, como el de Marcón, cercano a las hoy Avdas. Independencia y Juan Bautista Justo y que normalmente ocupaban a 2 ó 3 trabajadores.
 
 

                  

 

 

 

 

                      

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