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ARTÍCULOS DE INTERÉS
ENERO
BUENOS AIRES
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De acuerdo a la reforma aprobada en
1994 la duración del mandato del Presidente es de cuatro
años con posibilidad de reelección inmediata por otros
cuatro años. A diferencia de los Estados Unidos, en la
Argentina una persona que cumplió dos mandatos consecutivos
queda habilitado para otra reelección una vez que pasaron
cuatro años desde que dejó el cargo. Estas restricciones se
aplican en la misma forma para quienes hayan desempeñado
como vicepresidentes en uno o en los dos períodos.
Según la Constitución de 1853, el Presidente tenía un
mandato por seis años, sin posibilidad de reelección
consecutiva. La reforma de 1949 permitía la reelección sin
limitación alguna pero fue dejada sin efecto por resolución
del gobierno militar surgido en 1955, que ratificó la
convención constituyente de 1957, con lo cual se retornó al
régimen de 1853. El gobierno surgido del golpe militar de
1966 limitó la duración del mandato a cuatro años mediante
un estatuto transitorio que sólo se aplicó para una elección
pues luego no fue ratificado.
En la
Argentina,
desde
1826
hasta hoy, hubo 55 presidentes.
Solamente 15 completaron el período
para el cual habían sido designados, los demás vieron
interrumpidos sus mandatos, ya sea tras renuncia, muerte,
derrocamiento o adelantamiento de la asunción de su sucesor.
Los 15 que completaron sus mandatos fueron:
Justo José de Urquiza,
Bartolomé Mitre,
Domingo Faustino Sarmiento,
Nicolás Avellaneda,
Julio Argentino Roca
(en ambos períodos),
Carlos Pellegrini,
José Evaristo Uriburu,
José Figueroa Alcorta,
Victorino de la Plaza,
Hipólito Yrigoyen
(en su primer mandato),
Marcelo Torcuato de Alvear,
Agustín Pedro Justo,
Juan Domingo Perón
(en su primer mandato),
Carlos Menem
(en ambos períodos),
Néstor Kirchner
y Cristina. El primer presidente en ser electo mediante la
Ley Sáenz Peña
fue
Hipólito Yrigoyen
en 1916. El presidente
de edad más avanzada a la hora de asumir fue Perón, en 1973,
en ocasión de su tercer mandato, a los 78 años de edad. El
presidente que más tiempo ha permanecido en el cargo fue
Roca, totalizando 12 años. Le sigue Menem con 10 años, 5
meses y 2 días, y en tercer lugar Perón con 10 años y 6
días. En todos los casos se han sumado todas sus
presidencias sin importar si fueron consecutivas o no.
Bernardino Rivadavia, el primer presidente argentino, nació
en Buenos Aires el 29 de mayo de 1780. Inició sus estudios
en el Colegio de San Carlos en 1798 donde cursó Gramática,
Filosofía y Teología, pero no se graduó en ninguna de estas
materias, abandonando los estudios en 1803. Rivadavia
suprimió los Cabildos, último resabio de la organización
política colonial, y estableció una novedosa ley electoral
que incluía el sufragio universal, con las limitaciones
propias de la época. La nueva ley establecía que tenían
derecho al voto todos los hombres libres nativos del país o
avecindados en él mayores de 20 años, pero sólo podían ser
elegidos para los cargos públicos los ciudadanos mayores de
25 "que poseyeran alguna propiedad inmueble o industrial".
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Los Anchorena, vivían en el actual
Palacio San Martín con 150 sirvientes.
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BUENOS AIRES Y SU HISTORIA

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Una casa será
fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas
cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo
obediente, hermano complaciente. Confucio |
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historias de amores

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MUSEOS Y GALERÍAS DE BUENOS AIRES
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CARLOS GARDEL

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Momentos y lugares
históricos
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Curiosidades Históricas
Argentinas
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Aires

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Cómo fue la vida
amorosa
de Carlos Gardel
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HISTORIA DEL PAÍS

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El Tango
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BREVE HISTORIA DE LA DANZA ÁRABE

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Buenos Aires desde setenta años atrás
Wilde

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UNIVERSIDAD DE Bs. AS

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Discovery

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La Avenida de
Mayo

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banderas del mundo
bandera Argentina
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Henri
de TOULOUSE-LAUTREC

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En
1939 estalla la segunda Guerra Mundial
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En medio de los problemas financieros
internacionales provocados por el abandono del
patrón Oro por parte de Inglaterra y por la
limitación de sus importaciones el 1 de
septiembre de 1939 estalla la Segunda Guerra
Mundial. Argentina se ve privada de casi la
totalidad de las importaciones Británicas
llegando a quemar mazorcas de maíz en sus
locomotoras en lugar de carbón. Ante la carencia
de neumáticos (ocupadas las plantaciones de
caucho por el Japón) los automotores de
pasajeros se deslizan sobre las vías del tranvía
usando ruedas de estos. El kerosene se vendía
únicamente racionado. Las películas
radiográficas se conseguían únicamente de
contrabando. Las industrias debían fabricar sus
propios repuestos. Entre 1941 y 1943 hubo una
gran inflación. |
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A
comienzos del siglo XX |
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A
comienzos del siglo XX, las oportunidades en las
ciudades para ensayar nuevas formas de
intercambios sociales se multiplicaron, aunque
más marcadamente para los hombres que para las
mujeres. Según el grupo social de pertenencia,
las charlas en los salones, las cocinas, los
jardines, los zaguanes y los patios de
conventillo se extendieron a las mesas de los
cafés y locales de despacho de bebidas, a las
asociaciones recreativas y de socorros mutuos, y
a los clubes sociales y deportivos, que surgían
por todos lados. La prosperidad económica hizo
que también las calles céntricas, con sus
atractivas vidrieras, se transformaran en
lugares para el paseo, la exhibición, los
ensayos de seducción o la manifestación
política. Allí, las mujeres “decentes”
transitaban acompañadas, pues no era bien visto
que lo hicieran solas. De igual modo, los
salones de las confiterías, por lo general,
mantenían una estricta división de los dos
sexos. Los lugares de reunión de los sectores
populares urbanos eran deferentes. Las mesas y
estaños de los bares reunían a los varones.
Estos nuevos espacios de sociabilidad respondían
a distintos tipos de
necesidades, tales como huir del aislamiento,
exteriorizar los sentimientos, hacer proyectos
o, simplemente, buscar alternativas al ambiente
familiar. En las ciudades más importantes había
restaurantes de cierto nivel, que ofrecían el
menú escrito en francés; pero en las fondas y
bodegones de todo el país eran comunes los
pucheros, los guisos de dudosa composición, la
carne asada y los postres, que mezclaban la
dieta criolla con la inmigrante. Los cambios
también afectaron el consumo de bebidas,
mientras los aguardientes eran muy comunes en
las provincias, en las grandes ciudades el
consumo de bebidas fuertes fue disminuyendo,
aunque el vino, la ginebra y la grapa se
siguieron despachando; las preferencias se
inclinaban por la cerveza, que comenzaba a
difundirse envasada en recipientes cerámicos, y
por los aperitivos de menor graduación
alcohólica. A su vez, mientras los festejos de
los sectores medio y alto se hacían con
champaña, el mate fue penetrando en las familias
inmigrantes, que terminaron por apoyarlo. |
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Monumento de los Españoles
el barco que traía parte las estatuas naufragó |
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Fue erigido en 17
años. Se denomina La Carta Magna y las Cuatro
Regiones Argentinas. Fue regalado a nuestro país
por la colectividad española en el centenario de
la Independencia.
Creada en mármol de Carrara y bronce por el
escultor español Agustín Querol
que falleció un año después de terminar los
bocetos. Lo mismo pasó con su sucesor, Cipriano
Folgueras y la obra tuvo
que ser terminada por otros artistas.
Curiosamente, Folgueras había
participado por encargo del Ayuntamiento de
Santander en 1895 en la construcción de un
monumento en recuerdo a las víctimas de la
explosión del vapor Cabo Machichaco. Antes de
fallecer, Folgueras había conseguido finalizar
los moldes por lo que las estatuas pudieron por
fin ser fundidas.
El estallido de la guerra mundial retrasó
considerablemente la construcción del monumento.
Finalmente, tras no pocas vicisitudes, se
consiguió embarcar en el Príncipe de Asturias la
última entrega compuesta por un total de 20
estatuas.
Cuentan que el
barco que traía parte las estatuas para
completar el monumento naufragó en 1916.
Al naufragar el buque que traía las esculturas,
se debieron esculpir réplicas que se pidieron a
España para completarlo.
Estas llegaron dos
años más tarde.
En marzo se hundió
este trasatlántico Príncipe de Asturias,
procedente de Barcelona, a 90 millas de Río de
Janeiro al chocar contra una formación rocosa.
Al año siguiente se solicitaron las réplicas de
todo lo perdido en este naufragio. Finalmente,
el 25 de mayo de 1927 el conde de Amalfi, en
nombre del rey Alfonso XIII, hizo la entrega
simbólica de la obra al presidente Marcelo
Torcuato de Alvear. En ceremonia de inauguración
estuvieron presentes titulares de todas las
entidades que agrupaban a la colectividad
hispana.
Los bronces
originales habían quedado bajo el mar en Brasil
hasta que
en
1991 una empresa brasileña rescató la escultura
hundida.
El entonces presidente, Itamar Franco, los
recibió y creó una Comisión Interministerial que
optó por donar la obra. Para concretar este
paso, las autoridades argentinas tienen que
aceptarla formalmente.
Frente a esa
ubicación se encontraba la finca de el
Gobernador Rosas quién en 1936, compró lotes que
alcanzaron las 540 manzanas en la que construyó
su residencia de campo, hoy desaparecida. |
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Nuestros Ferrocarriles |
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La red ferroviaria argentina comenzó a
construirse en la segunda mitad del siglo IXX.
Fue una herramienta eficaz para consolidar un
modelo de país diseñado por los hombres de la
generación del 80. En 1857 el Ferrocarril del
Oeste, que unía plaza Lavalle y Floresta, fue el
primero en funcionar en Argentina, y construido
totalmente con capitales nacionales. Lo primeros
ferrocarriles se hicieron con el esfuerzo
nacional, pero los gobiernos liberales hicieron
una vergonzosa entrega, cediendo tierras y
garantizando tarifas y utilidades en base a los
balances de las propias empresas ingleses, cuyos
gerentes o asesores muchas veces eran además
funcionarios del gobierno. Mitre, como
presidente, adopta una política liberalista de
entrega al capital inglés. Entrega también los
ferrocarriles, incluidos los ya construidos con
capital nacional, como el “Oeste”, y al
inaugurar la estación del “Sud” (1862)Fueron los
ingleses, quienes encontraron en los trenes de
carga un medio rápido y eficaz en el proceso de
traslado de materia prima a zonas portuarias,
para desde allí embarcarlas rumbo a Europa. A
principio de siglo, el desarrollo ferroviario
impulsó el crecimiento agropecuario y sus
exportaciones a Europa. Un desarrollo que tenía
como contrapartida el estancamiento de la
Argentina industrial. Fueron años donde nuestro
país importaba, del viejo continente, productos
manufacturados con materia prima Argentina. Una
situación denunciada por sectores políticos con
sustento popular, como los progresistas
santafesinos de Lisandro de la Torre o los
personalistas de Hipólito Yrigoyen. En 1947 de
los 42.700 kilómetros de vías existentes, 29 mil
habían sido construidos por capital privado y
extranjero. Capitales británicos financiaban el
crecimiento de la red ferroviaria, al tiempo que
condicionaban el desarrollo de la industria
nacional. Las empresas que intermediaban en el
negocio eran, generalmente, británicas y
pertenecían al mismo grupo de intereses que
invertían en la red ferroviaria. En julio de
1946 los Estados Unidos concedieron un préstamo
a Gran Bretaña de 3.750 millones de dólares 86
con la condición de que los ingleses pagaran sus
deudas a los países americanos por suministros
de guerra. Gran Bretaña ofreció entonces al
gobierno argentino venderle la red ferroviaria a
cambio del saldo de libras esterlinas acumulado
en cinco años de exportaciones. En las
elecciones del 24 de febrero de 1946, Juan
Domingo Perón accede a la presidencia de la
Nación. Uno de los hechos más trascendentes de
sus primeros años de mandato fue la compra y
nacionalización de la red de ferrocarriles
británicos y franceses, entre los cuales, el
Central Argentino, pasando a formar parte del
Ferrocarril General Bartolomé Mitre. El 1 de
marzo de 1948 una multitud rodeo la estación
retiro para festejar la nacionalización de los
ferrocarriles. Juan Perón no pudo asistir al
acto, fue operado de urgencia, afectado por
apendicitis. Frente a la terminal de trenes
miles de personas se enteraron, en ese mismo
instante, de la ausencia del presidente en el
lugar. cabe destacar que en el año 1937 los
ferrocarriles británicos hicieron su primer
oferta de venta al gobierno argentino. Fue por
esa misma época, que el presidente Justo, decía
en discurso al Congreso de la Nación, que era
tiempo de estatizar los servicios públicos. En
1992, cuarenta y cuatro años después de su
nacionalización, los ferrocarriles volvieron a
manos privadas. |
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las cúpulas de Buenos Aires |
Casi todas las
cúpulas de Buenos Aires se concentran en la
Avenida de Mayo y sus alrededores. Fue don
Torcuato de Alvear, primer intendente de la
ciudad, quien impulsó la construcción de esa vía
que une la Plaza de Mayo con la avenida Entre
Ríos. Los edificios que allí se construyeron
culminaban en estilizadas cúpulas, típicas de
principios del 1900, que se utilizaban en esa
época como una manera de valorizar las
propiedades. Primero las hubo sólo en las
esquinas, pero los propietarios de las fincas de
mitad de cuadras no quisieron ser menos y
proliferaron por doquier. Estilos arábigos y
españoles se mezclaron con el "art noveau", de
moda en Europa y que empezaba a invadir Buenos
Aires. Las cúpulas, protegidas la mayoría de
ellas en cobre y bronce, lucen hoy airosas como
el día de su nacimiento, aunque algunas,
especialmente las de estilo romántico,
construidas en mampostería, debieron ser
recicladas. La cúpula del viejo edificio del
diario La Prensa, en Avenida de Mayo al 500,
mide 55 metros de altura y está coronada por la
estatua -que pesa más de 3.000 kilos- de una
mujer que sostiene una farola y que dio lugar a
una leyenda: la de quienes aseguran que los
barcos que recalaban en el puerto utilizaban su
luz como faro de referencia, cosa absurda si se
piensa la distancia que la separa del río, y
sobre todo, que su visión hacia el Este se halla
oculta por la Casa Rosada (Sede del Gobierno). El
Congreso de la Nación es obra del arquitecto
italiano Vittorio Meano, y tiene clara
influencia italiana. El proyecto fue realizado
en 1895, y recién en 1898 se comenzó la obra,
que se inauguró oficialmente en 1906. El caso
particular de esta cúpula, cubierta de chapas de
bronce, y terminada en forma de aguja, fue
motivo de preocupación ya que esos elementos
ejercían (y ejercen) un peso de muchas
toneladas. Esto dio lugar a un trabajo previo de
consolidación del terreno y, además, se
construyó una bóveda invertida de bloques de
granito, para neutralizar el empuje que produce
la mampostería de la cúpula.
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La
familia Álzaga Unzué tenía su casa en los
terrenos que hoy ocupa la Biblioteca |
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En los terrenos
que hoy ocupa la Biblioteca, la familia Álzaga
Unzué tenía su casa de verano. La
ex "Quinta Unzué" (antes Quinta Hale), fue
adquirida por Mariano Unzué, hacendado, nacido
en 1836, quien construyó dicha hermosa casa
hacia fines del siglo XIX. Mariano Unzué se casó
con Mercedes Baudrix. Luego de la muerte de su
marido, en 1906, la viuda siguió viviendo allí
hasta su fallecimiento a principios de la década
del '30. Dicen que el jardín fue diseñado por el
poeta Rubén Darío. Y allí murió Evita. En el 55
hubo un incendio.
Era una
mansión de dos plantas, construida a principios
del 1900. Luego de la crisis mundial de 1930 la
mansión fue expropiada para ser utilizada como
residencial presidencial. Pero el presidente que
más la utilizó fue Juan Domingo Perón. Y allí
murió Evita, en 1952. Pese a su enorme valor
arquitectónico, la mansión fue demolida por
orden de Pedro Aramburu. Sólo sobrevivieron tres
edificaciones: una casa de servicio, en la que
funciona el Instituto Juan Domingo Perón; la
casa de los edecanes, que será transformada en
un café temático; y el Hogar de Tránsito Número
3 de la Fundación Evita, que hoy es la sede del
Coro Polifónico de Ciegos. Las topadoras
barrieron el terreno y allí comenzó otra
historia de la eterna construcción de la
Biblioteca. En 1962 Testa y Bullrich ganaron el
concurso de proyectos con un diseño
vanguardista. La obra es una muestra de una
tendencia arquitectónica conocida como
"brutalismo", en el que se pondera el hormigón
armado como un elemento vital a nivel expresivo.
El proyecto ya contemplaba una extensión hacia
Las Heras, con edificios de apoyo para la
Biblioteca. Incluso la demolición de los
edificios en cuestión ya estaba contemplada.
Recién nueve años después, en 1971, comenzaron
las obras. La "Quinta" no fue un "palacio Alzaga
Unzué", sino que perteneció a la familia de
Mariano Unzué. La casa se construyo entre
1885 y 1887. Los jardines los diseño Carlos
Thays. Al momento de la expropiación los dueños
eran Mercedes Unzué de Quintana, Adolfo Blaquier
y su mujer, Marta Unzué, Mariano y Carlos Unzué.
Los Álzaga Unzué descienden del
hermano de Mariano, Saturnino, una de cuyas
hijas, Ángela Unzué, se casó con Félix de
Álzaga, dando origen a la familia Alzaga Unzué. |
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Matías Errázuriz Museo Nacional de Arte
Decorativo |
Matías Errázuriz
Ortúzar, nació en 1866 en Chile y fue el menor
de los hijos de Agustín Errázuriz Salas y
Cornelia Ortúzar Gandarillas. Los Errázuriz, de
origen vasco, eran por aquellos años una de las
más influyentes familias chilenas; presidentes
de la Nación, personalidades eclesiásticas,
diplomáticos, artistas, mecenas y damas
relacionadas con actividades benéficas,
pertenecían a esta destacada familia
transandina. En 1897, siendo encargado de
Negocios de Chile en Buenos Aires, Matías
contrajo matrimonio en la catedral de Buenos
Aires con Josefina de Alvear, nieta del General
Carlos María de Alvear, prima hermana del
Presidente Marcelo T. de Alvear y cuñada del Dr.
Ernesto Bosch. El matrimonio tuvo dos hijos;
Matías Errázuriz Alvear, casado con Franca
Antinori y Josefina Errázuriz Alvear, casada con
Jaime Indalecio Gómez. La nueva residencia
palaciega de los Errázuriz Alvear en Buenos
Aires, diseñada dentro de los cánones del
academicismo francés, fue concebida con el
propósito de albergar y exhibir la colección de
obras de arte de la familia. Inaugurada en 1918,
la casa fue uno de los epicentros del devenir
cultural y social de aquel Buenos Aires
legendario.
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Instituto Nacional “Juan Domingo Perón” |
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Luego de la
crisis de 1930, muchos de los lujosos palacios
pertenecientes a destacadas familias porteñas
fueron expropiados, muchas veces por una
discretamente encubierta falta de dinero para su
mantenimiento. Así pasaron a manos del Estado el
palacio Anchorena (hoy sede del Ministerio de
Relaciones Exteriores) y el Errázuriz (hoy Museo
de Arte Decorativo). Muchas de las casas del
aristocrático barrio Grand Bourg se convirtieron
en embajadas. En enero de 1937, la Cámara de
Diputados aprobó, en una polémica sesión, la
expropiación de la quinta de la familia Unzué.
El diputado Enrique Dickman fue uno de los que
se opuso con mayor fuerza a esa medida, por
considerarla como un método de salvación
económica de esas familias en crisis. A pesar de
esto, la casa y su frondoso parque pasaron a
manos del Estado. Luego de la muerte del
presidente Roberto M. Ortiz, en 1943, quien
vivió sus últimos días en el caserón de la calle
Suipacha 1034, la residencia fue destinada para
uso presidencial. A excepción del presidente
Gral. Edelmiro J. Farrell, que solía pernoctar
en el palacio, el primer mandatario que vivió
allí con continuidad, fue el general Juan
Domingo Perón. La planta baja no era demasiado
utilizada. Perón y Evita se instalaron en el
primer piso, donde estaba el dormitorio
principal y un cuarto de huéspedes, vestidores,
biblioteca, escritorio y un pequeño comedor
diario, además de las dependencias de servicio y
de las administrativas. La escalera de mármol
tenía forma de “Y”, y llevaba a las alas derecha
e izquierda de la planta, que se asomaban a un
balcón desde el cual podía observarse la planta
baja de la mansión. También había un ascensor
que se encontraba del otro lado de la casa,
entre la biblioteca y el salón dorado. Fue en
esa casa donde Evita otorgaba entrevistas y
donde murió, en 1952. Allí vivió Perón hasta su
derrocamiento, en 1955, por la Revolución
Libertadora, cuando la casa sufrió un sospechoso
conato de incendio. El 28 de enero de 1958, el
gobierno de Aramburu decretó la demolición de la
residencia, y en 1960, el gobierno de Arturo
Frondizi decretó que en el solar se levante la
Biblioteca Nacional, que hasta entonces
funcionaba en un viejo edificio de la calle
México. Uno de los edificios linderos a la
residencia se salvó de la destrucción. Allí es
donde funciona, desde 1997, el Instituto
Nacional “Juan Domingo Perón” de Estudios e
Investigaciones Históricas, Sociales y
Políticas. |
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Palazzo Rossini |
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La legislatura porteña
distinguió como sitio histórico al antiguo
Palazzo Rossini, edificio de la Societá Italia
Unita. Construido íntegramente con materiales
traídos desde Italia en 1878, está ubicado en
Perón 2535. Durante años fue un prestigioso
salón de baile. En 1910 sus instalaciones fueron
marco de L'Operetti, quienes por la belleza del
edificio, la importancia de su escenario y la
acústica de su sala. Lo llamaron asi en honor al
compositor italiano Gioacchino Antonio Rossini.
En 1916 las compañías de Óperas pasaron al
Teatro Colón y esta casa continuo como la famosa
Milonga Italia Unita. Por este lugar pasaron
Astor Piazzolla, D'Arienzo, Osvaldo Pugliese,
Anibal Troilo. Alberto Castillo, Ángel Vargas y,
por supuesto, el maestro Carlos Gardel. Estuvo
cerrado durante algunos años y en el 2004
reabrió sus puertas y funciona allí Sabor a
Tango.
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Corina Kavanagh decidió una venganza
arquitectónica |
Esta es la historia de dos familias
enfrentadas que dejó sus huellas en Retiro. Los
Anchorena, que vivían en el actual Palacio San
Martín con 150 sirvientes. Y los Kavanagh,
adinerados, aunque no patricios. Hacia 1920 los
Anchorena construyen la iglesia del Santísimo
Sacramento como futuro sepulcro familiar. Cuenta
la leyenda que uno de los Anchorena se enamoró
perdidamente de una Kavanagh, aunque el romance
no fue aprobado por su familia. Corina Kavanagh
decidió una venganza arquitectónica: en Florida
y San Martín, ordenó la construcción de un
edificio cuyo único requisito era que impidiera
la vista desde el palacio Anchorena a la
iglesia, objetivo que aún cumple el edificio
Kavanagh. "Incluso, si alguien quiere mirar de
frente la actual basílica del Santísimo
Sacramento, debe pararse en el pasaje "Corina
Kavanagh". |
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En 1911 |
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En 1911
apenas había en la Argentina algunas pocas
ciudades con alumbrado eléctrico y entre ellas
Buenos Aires que tenia ese servicio en algunas
manzanas solamente, mientras en el resto el
alumbrado publico seguía siendo a gas de carbón
de la Compañía Primitiva de Gas, o a kerosén.
Circulaban tranvías a caballo y casi todo el
transporte de personas y de cargas se hacia con
vehículos tirados por caballos. Unas poquísimas
familias de altos recursos poseían un automóvil
europeo para el cual compraban gasolina
importada en latas. El teléfono era un raro
aparato a manivela y pilas que algunas familias
pudientes exhibían con orgullo. Funcionaba bien.
Pasando el Arroyo Maldonado las calles de los
suburbios eran de tierra e intransitables con la
lluvia.
En las casas no
había calefacción central, salvo en los grandes
palacios y palacetes del Barrio Norte.
En el resto
de la ciudad se arreglaban con braceros de
carbón de leña que producían numerosa victimas
por asfixia. |
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Balnearios |
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En la época colonial y durante el
primer período revolucionario, las ordenanzas
policiales prohibían los baños mixtos, pero esas
reglas nunca fueron respetadas. A comienzos del
año 1830, la policía, ratificando un decreto
anterior de enero de 1822, disponía que los
hombres debían bañarse "desde la izquierda del
muelle hasta la Recoleta" y las mujeres y los
menores de 7 años, a la derecha del muelle hasta
la Residencia.
Otra ordenanza
policial sancionaba con multa "al individuo que
no entre al río a bañarse con un traje bastante
cubierto de la cintura abajo a cualquier hora
que sea". Sin embargo, Beaumont afirmaba que
"los jóvenes de ambos sexos, en general se bañan
nudo corpore y chapotean en el agua como
otras tantas Venus de bronce con sus
correspondientes cupidos". Al igual que Love, él
también se detuvo a admirar "a las mujeres de la
mejor clase (que) se bañan con vestidos sueltos
bajo los cuales ‑antes de entrar al agua‑ se
despojan de sus trajes de calle que dejan a
cargo de una esclava". |
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Primer balneario |
Buenos Aires
1917, la Argentina había obtenido mucho
optimismo bajo la presidencia de Hipólito
Irigoyen en Buenos Aires se proyectó con tierras
ganadas al río la construcción del primer
Balneario de Buenos Aires. Se construyo en la
Dársena Sur el Espigón con sus 250 casillas para
bañistas individuales para los vestuarios, y
además acompañan grandes esculturas, entre
ellas, las Fuentes de las Nereidas Lola Mora,
también el heroico Luis Viale, y la hazaña del
Plus Ultra, las confiterías que conforman el
lugar como la Munich, Brisas del Plata, La Perla
y La Rambla eran lugares preferidos en el paseo
costero dominguero por la avenida Costanera,
allí donde concurrían grandes barriadas para
darse chapuzones refrescantes en las aguas del
Río de la Plata en los años 30 el Balneario tuvo
su mayor esplendor en aquellos tiempos donde la
gente iba bien vestida y se agolpaba para el
ingreso al agua. En esa época no se pensaba en
ciudades como Mar del Plata, el Balneario
Municipal, las playas estaban divididas por una
ordenanza municipal en el espigón un lado para
los hombres y otra para las mujeres, El
Balneario popular de Buenos Aires luego conocido
como Costanera Sur marcó una época de refugio
para muchos porteños quienes debían soportar el
sol calcinante del verano. En la década del 20
un lugar de modas y encuentros populares en la
Rambla los porteños bailando tango y foxtrot
con entusiasmo y alegría, teniendo el cielo como
techo.
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El
Palacio San Martín, ubicado sobre la plaza San
Martín |
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El Palacio San Martín, ubicado sobre la plaza
San Martín, se destaca entre los mejores
edificios de la ciudad por su originalidad y
valores arquitectónicos. Este gran exponente de
una tendencia estética que podría denominarse
"clasicismo belle époque" fue originalmente la
residencia de una de las más acaudaladas ramas
de la familia Anchorena. Construido entre 1905 y
1909, el edificio fue encomendado por Mercedes
Castellanos de Anchorena, hija de Aarón
Castellanos, uno de los pioneros de la
colonización agraria y del fomento de la
inmigración europea en la Argentina, y esposa de
Nicolás Hugo Anchorena, nieto de Juan Esteban
Anchorena, el fundador de la dinastía argentina
que llegara de España a Buenos Aires en 1751.
Mercedes -dueña de una de las fortunas
argentinas más importantes de su época- fue una
personalidad fuerte y decidida promotora de
obras de caridad y religiosas a las cuales se
dedicaba con gran tenacidad y aportando
fabulosas sumas de dinero. La instalación de los
padres sacramentinos en la Argentina se debió a
sus gestiones, como también la construcción del
seminario de Villa Devoto o la basílica del
Santísimo Sacramento -considerada una de las
iglesias más lujosas de Buenos Aires- proyectada
en París por los arquitectos Coulomb y Chauvet.
Este empeño y generosidad fueron recompensados
con títulos ho noríficos como el de Condesa
Pontificia o el Dama de la Rosa de Oro. Mercedes
Castellanos de Anchorena tuvo once hijos, de los
cuales solo cinco la sobrevivieron. De éstos,
sólo tres, Aarón, Enrique y Emilio, ocuparon con
ella el palacio, originalmente previsto para que
lo habitara también su hija Amalia, casada con
Juan José Blaquier y fallecida en 1907, antes de
finalizarse la construcción. Aarón Anchorena
-aficionado a la vida de salón pero también una
persona de acción, amante de los deportes-, se
instaló con su madre en el ala izquierda del
palacio y continuó viviendo allí durante su
matrimonio con Zelmira Paz. Enrique Anchorena
-interesado en la arboricultura, como lo
demostró en el espléndido parque de su estancia
"El Boquerón" cerca de Mar del Plata- ocupó el
cuerpo central del conjunto con su esposa
Hercilia Cabral Hunter. Emilio Anchorena, casado
con Leonor Uriburu, ocupó el ala derecha del
edificio sobre la calle Basavilbaso. Luego fue
residencia de la mayor de sus hijas, Leonor
Anchorena de Luro, activa promotora de la
Sociedad de Beneficencia y propietaria de la
estancia La Azucena, que, como varias otras
propiedades de la familia, ostentaba un gran
parque y un casco de notable interés
arquitectónico diseñado en este caso por
Alejandro Bustillo. La predilección de la
familia Anchorena por los grandes edificios y
por variadas tendencias arquitectónicas también
se extendió a otros miembros que no habitaron
este palacio. Tal fue el caso de Matilde, casada
con Carlos Ortiz Basualdo y en segundas nupcias
con Pedro Verstraeten, que habitó otra imponente
residencia diseñada hacia 1900 por el arquitecto
belga Julio Dormal y situada al lado de la
residencia de su madre y hermanos, en el terreno
limitado por las calles Basavilbaso, Arenales y
Maipú. Pero también el de Josefina Anchorena,
quien mandó a construir, con la dirección
artística de su esposo, el escritor Enrique
Larreta, dos de las obras cumbres de la
arquitectura neocolonial argentina: la estupenda
casa del barrio de Belgrano -hoy Museo Larreta-
y el casco de la estancia Acelain. El Palacio
Anchorena, denominado Palacio San Martín a
partir de su adquisición en 1938 para sede del
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto,
puede ser considerado uno de los edificios más
valiosos del patrimonio arquitectónico de Buenos
Aires. El Palacio San Martín es además un
excelente ejemplo de la denominada arquitectura
Beaux Arts, derivada de las enseñanzas y teorías
de la famosa escuela parisiense. Es quizá la
residencia más original del Clasicismo
Internacional 1900. |
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Palacio Barolo
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Luis Barolo, progresista y poderoso productor
agropecuario, llego a la Argentina en 1890. Fué
el primero que trajo máquinas para hilar el
algodón y se dedicó a la importación de tejidos.
Instaló las primeras hilanderías de lana peinada
del país e inició los primeros cultivos de
algodón en el Chaco. En el centenario de la
revolución de Mayo, conoció al Arq. Mario
Palanti (1885-1979), a quien contrató para
realizar el proyecto de un edificio que tenía en
mente. Este se convertiría en una propiedad
exclusivamente para rentas. Luis Barolo pensaba,
como todos los europeos instalados en Argentina,
que Europa sufriría numerosas guerras que
destruirían todo el continente. Desesperado por
conservar las cenizas del famoso Dante Alighieri,
quiso construir un edificio inspirado en la obra
del poeta, “la divina Comedia”.
En la parte superior del edificio tiene un faro
que funciona actualmente! se prende todos los 25
de cada mes que por la noche se realiza una
visita guiada y luego una degustación de
maravillosos vinos. Palanti pretendía enmarcar
lumínicamente el acceso a la desembocadura del
Río de la Plata, como bienvenida a los
visitantes extranjeros que llegaban en barco
desde el Atlántico. Por eso construyó un
edificio gemelo, ubicado en la arteria principal
de Montevideo, sobre la Avda. 18 de Julio: el
Palacio Salvo. En ambos Edificios se erguían
cúpulas robustas para soportar faros de 300.000
bujías, que tendrían la posibilidad de dar
mensajes a la sociedad mediante luces de
colores. En 1923 anunció a la ciudad el
resultado de la histórica pelea de boxeo entre
Luis Angel Firpo y Jack Dempsey por el título
mundial de peso pesado que se realizaba en
Madison Square Garden, Nueva York. El color
blanco indicaría el triunfo del norteamericano y
el verde, anunciaría como ganador al
representante local. Firpo saco de ring a
Dempsey y el faro se encendió de color verde. El
norteamericano estuvo 19 segundos fuera del ring
pero volvió a subir y noqueó a Firpo: el faro,
luego de unos minutos, volvió a encender de
color blanco. "La cúpula tiene 16 metros de
altura y se diseñó sobre el modelo del templo
Rajarani Bhubaneshvar, construido en los siglos
XII y XIII en la India. El Arq. Palanti también
era un estudioso de la Divina Comedia, y llenó
el palacio con referencias a ella. La división
general del palacio y de la Divina Comedia es en
tres partes: infierno, purgatorio y cielo. Las
nueve bóvedas de acceso representan los nueve
pasos de iniciación y las nueve jerarquías
infernales; el faro representaba los nueve coros
angelicales. Sobre el faro está la constelación
de la Cruz del Sur que se ve alineada con el eje
de Barolo en los primeros días de junio a las
19:45 horas. La altura del edificio es de 100
metros y 100 son los cantos de la obra de Dante;
tiene 22 pisos tantos como estrofas los versos
de la Divina Comedia. Los detalles cuidados
caracterizan este proyecto: desde las citas
personales en latín sobre la obra del Dante en
el edificio, hasta la apertura del mismo,
llevada a cabo en la fecha del aniversario del
poeta. El arquitecto Carlos Hilger detalla las
similitudes del edificio con al obra del Dante,
“La divina Comedia”. “La distribución del
edificio está basada en la métrica de la Divina
Comedia del Dante. En arquitectura esto se
conoce como un Danteun. Edificio se divide en
dos bloques, con 11 oficinas por bloque en cada
uno de los niveles. El número restante, el 22,
responde a la métrica utilizada por Dante en los
100 cantos. Entre las tres divisiones de la
Divina Comedia, Infierno, Purgatorio y Paraíso,
que sita Borges en su obra “Nueve ensayos
dantescos”, se cumple la relación pitagórica que
determina el número Pi (3,14); dicha relación se
da en la división original del acceso mediante
los ascensores. En el pasaje central, el palacio
cuenta con 9 bóvedas de acceso que representan
al infierno: para Dante, este no era un fin
teológico, sino el punto de partida en las
etapas de iniciación emprendidas para la llegada
del paraíso. Las 9 bóvedas se dividen, desde el
centro, de la siguiente manera: tres hacia la
Avda. de Mayo, tres hacia Hipólito Yrigoyen, la
bóveda central se extiende hacia la cúpula, y
las que contienen las escaleras hacia los
laterales. Cada una de las seis bóvedas
transversales, así como las dos laterales,
contienen inscripciones en latín, y se pueden
distinguir catorce citas que pertenecen en total
a nueve obras distintas, manteniendo así, el
número que se repite a lo largo de la Divina
Comedia. Algunas de ellas pertenecen a Virgilio,
otras a escrituras bíblicas. “La letra mata, el
espíritu vivifica”, y “está fundada sobre piedra
firme”, dan testimonio del sentido espiritual
con el que fuera construido el edificio,
determinando su carácter y función: un templo
laico que promueve las artes liberales. Entre
las bóvedas transversales sobre las columnas, se
ubican cuatro lámparas sostenidas por cuatro
cóndores y dos dragones, un macho y una hembra,
que representan los principios alquímicos, el
mercurio y el azufre, y sus atributos. La bóveda
central se encuentra sobre un punto de bronce en
la que se ubicaba, originalmente, una estatua de
un cóndor con el cuerpo del Dante elevándolo al
paraíso. El actual propietario de la pieza es un
coleccionista marplatense que se niega a
venderla a los propietarios del edificio. Los
pisos superiores y la cúpula simbolizan los
siete niveles del purgatorio. La cúpula está
inspirada en un templo Hindú dedicado al amor, y
es el emblema de la realización de la unión del
Dante con su amada Beatrice. "El Palacio Barolo
tiene 11 ascensores!" "Para construir el Barolo
se necesitó un permiso especial ya que su altura
superaba en 4 veces a las edificaciones de la
zona". "La Divina Comedia fue creada a comienzos
del año 1300, por tal razón se eligió el 1300 de
la avenida de Mayo para su emplazamiento, al
realizar la visita al Palacio Barolo se podrá
observar que nada de lo realizado en el ha sido
porque si, todo tiene una razón de ser y su
analogía con respecto a la Divina Comedia".
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inmigrantes |
Entre los años
1890 y 1930 penetraron por el puerto de Buenos
Aires más de cinco millones de inmigrantes de
los que, en definitiva, quedaron en este suelo
más de tres millones, bien dispuestos para
"hacer la América" que se les había prometido.
Los españoles traen sus guisos, los italianos
sus pastas. Hacia 1872 aparecieron las romerías
españolas, con que se festejan las fiestas de la
Virgen y se realizan al aire libre, en el
Palermo de antaño. Los italianos trajeron su
gusto por la ópera, que tiene entre ellos
difusión popular. Se instalan orfeones. Los
obreros franceses, en general galponeros,
vinieron para colaborar en la instalación de
grandes fábricas, e imponen sin querer la moda
del llamado pantalón a la francesa, que adoptará
el obrero del país. Los ingleses llegaron para
trabajar en el trazado de los ferrocarriles. Se
alojaban en el hotel de inmigrantes. El llamado
Hotel de Inmigrantes prestó servicios como tal
hasta 1953. El alojamiento era gratuito, por 5
días, por "Reglamento", pero generalmente se
extendía por caso de enfermedad o de no haber
conseguido un empleo. Desde mediados del siglo
XIX el medio de transporte hacia los puertos fue
el ferrocarril, y los barcos a vela fueron
siendo reemplazados por los vapores. El edificio
del antiguo Hotel de Inmigrantes hoy es sede del
Museo Nacional de la Inmigración
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Plaza de
toros |
En 1791 el virrey Arredondo
inauguró la pequeña plaza de toros de Montserrat
(ubicada en la actual manzana de 9 de julio y
Belgrano) con una capacidad para unas dos mil
personas. Pero fue quedando chica, así que fue
demolida y se construyó una nueva plaza para
10.000 personas en el Retiro .En
1801 se había inaugurado la Plaza de Toros del
Retiro, donde hoy está la plaza San Martín, zona
brava conocida como "barrio recio". La
construcción era un edificio de ladrillo a la
vista, con palcos de madera y gradas en la parte
baja. Tenía capacidad para diez mil personas: no
era poco, en una ciudad de cuarenta y cuatro mil
habitantes. Hasta que fue prohibido, en 1819,
éste fue el espectáculo deportivo que apasionaba
a multitudes en Buenos Aires.
Las damas también gustaban de las corridas de
toros pero preferían el teatro, la Opera y las
veladas, que eran reuniones literarias y
musicales realizadas en las casas. Eran la
ocasión ideal para conseguir novio. |
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Harrods |
Harrods:
Este coloso gris
(estilo Rey Eduardo VII), su florecimiento
reside en la modernización, basado entre otros,
en ideas medievales e influencias georgiana,
siete pisos, 47.000 metros cuadrados, 1500
empleados, un enano vestido de verde en la
puerta de Florida 877, boisserie importada hasta
la ultima astilla, arañas de alabastro, nace el
31 de marzo de 1914. En ese año facturo 50
millones de dólares.
Una manzana (Florida, Córdoba, San Martín,
Paraguay) donde el te con masas fue un rito,
donde la Belle Époque dejo huellas
indelebles, donde un grupo de patoteros porteños
de familias high se atrevió a entrar hasta el
salón principal en un coche de caballos, y
donde-jineteando un caballo de madera- le
cortaban el pelo a un infante nacido Manuel
Mujica Lainez. Que, muchos años después, ya
escritor notable y ya 'Manucho', se
compro ese caballo de su infancia y lo albergo
en su casa.
Había otras
grandes tiendas en Buenos Aires: Gath & Chaves,
La Piedad, Mac Hardy Brown, La Imperial.. |
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El aljibe -
Las bañeras
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El aljibe más lujoso era,
por supuesto, el que se encontraba en la casa
más suntuosa de la ciudad, la
de Mariquita Sánchez de Thompson en la calle del
Empedrado, (Florida 87 de la antigua
denominación). Sin embargo, de acuerdo con el
inventario levantado en 1809, en la
testamentaria de Manuel Gallego , famoso
funcionario contrabandista, el aljibe más
importante de la ciudad, de paredes dobles, era
el de la mansión que este poseía en el actual
parque Lezama. Era de dimensiones enormes: 169
varas cuadradas (cada vara equivalía a 0,87 cms.)
Las bañeras aparecieron en la tercera década del
siglo, pero "en Boston en 1845 todavía estaba
prohibido su uso a las señoras por razones
morales, salvo prescripción médica". Hemos visto
además, al transcribir la carta de la amiga de
Mariquita, que en su casa de la calle del
Empedrado se había instalado un sistema que
permitía llenar la tina por medio de tubos
aunque no precisa cómo. La mención de llaves, da
la idea de que las tinas no eran llenadas a
balde. |
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BREVE
RESEÑA HISTÓRICA DEL PARTIDO de San Isidro |
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Sus
primeros pobladores fueron los indios Guaraníes,
cuya actividad principal era la agricultura
acompañada de la caza y la pesca. La historia de
San Isidro comienza en 1580, cuando Juan de
Garay realiza la repartición de las tierras
ubicadas al norte de la ciudad de La Santísima
Trinidad (hoy, ciudad de Buenos Aires). Dentro
del llamado "Pago de La Costa o del Monte
Grande" se encontraba el territorio del actual
Partido de San Isidro. Dice la leyenda que en su
recorrida por dichos pagos un capitán vizcaíno,
Domingo de Acassuso, tuvo un sueño por el cual
promete levantar una capilla en honor a San
Isidro Labrador, siendo este el origen del
partido. Si bien nada quedó de la primera
capilla construida en 1707, su ubicación fue
respetada. Actualmente se encuentra allí la
Catedral de San Isidro. A fines del siglo XVIII
San Isidro ya era importante, pues su territorio
comprendía los actuales Partidos de Vicente
López, San Fernando, parte de 3 de Febrero y el
barrio de Belgrano. En esos años, las tierras
destinadas a la labranza, pasaron a ser el lugar
de descanso de las familias de la aristocracia
porteña. A su vez, se construyeron amplias
residencias rodeadas de inmensos jardines que le
dieron a San Isidro ese particular aspecto que
con el tiempo llegó a distinguirlo. |
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El primer reordenamiento urbano |
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En Buenos Aires
todo convergía en el centro. Avenidas,
ferrocarriles y riqueza. Fue la Argentina
opulenta y el de las grandes familias. Es por
eso que se asocia a Buenos Aires con París. Se
da el primer reordenamiento urbano desde el
gobierno de Rivadavia en 1926 (él había
dispuesto las 9 grandes avenidas paralelas - en
sentido este a oeste - llegando hasta la
circunvalación que marcaba el límite, hoy Entre
Ríos y Callao). Ya para esta época, la fiebre
amarilla había hecho que las grandes familias se
trasladaran al norte (Recoleta, Retiro y
Palermo), con lo que los mejores exponentes de
este estilo no se encuentran ya en el sur. Las
grandes mansiones se concentran a lo largo de
las Avenidas Alvear y Libertador. Muchos se
conocen hoy como "palacio tal", recordando a la
familia que mandó construirlos. Algunos de ellos
son hoy embajadas o reparticiones públicas. |
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La electricidad |
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La
electricidad: En 1776 durante el
Virreinato del Río de la Plata, se utilizaban
candiles de latón con cebo. En 1866 ya eran
alimentados a kerosén y luego llegó la
iluminación a gas (picos con mechero). En 1888
llega la luz eléctrica (primero en el Parque 3
de febrero y Recoleta) Compañía alemana. A
mediados del siglo XX se comenzó a utilizar la
luz fluorescente. En la actualidad la tensión de
línea es de 220 voltios.
La electrificación
de las ciudades es algo que se completó recién a
mediados del siglo 20. La electricidad en el
hogar significaba bombillas de luz de 15 o 25
watts, colgando de un cable en el centro de las
habitaciones. No importaba dónde estuviese uno
parado, siempre se proyectaba sombra sobre lo
que se estaba haciendo. Los apliques de pared
eran un lujo de los ricos, lo mismo que las
lámparas de mesa. Y pasó mucho tiempo hasta que
la electricidad se extendió a los artefactos del
hogar. |
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El
primitivo Cabildo |
El primitivo
Cabildo era una construcción muy precaria de
adobe motivo por el cual sobrevivió muy poco
tiempo. A principios del siglo XVIII el
arquitecto jesuita Juan Bautista Prímoli diseño
los planos para el nuevo Cabildo, la obra fue
continuada por el jesuita Andrés Blanqui. Este
Cabildo fue diseñado con la impronta del estilo
colonial. Pero esta edificación tampoco perduró
demasiado, para el siglo XIX fue modificado en
varias oportunidades (con estilos que se
alejaban del criterio original) hasta que en
1940 el arquitecto Mario José Buschiazzo le
devolvió su aspecto original. La imagen del
Cabildo de Buenos Aires se empleó por primera
vez en el billete de 100 pesos, emitido en 1841
por la provincia de Buenos Aires. El grabador
Francisco Vincent reprodujo los modelos
originales de Richard Adams y Carlos Enrique
Pellegrini.
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La
fundación Di Tella |
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La fundación Di
Tella y el instituto fueron creados el 22 de
julio de 1958, el décimo aniversario de la
muerte de Torcuato Di Tella.
Primero había que
convencer a su madre, María Robiola, y a su
hermano Torcuato de que donasen la colección de
cuadros y trece millones de dólares en acciones
de SIAM. La operación fue un éxito y el 22 de
julio de 1958 nació la Fundación Torcuato Di
Tella.
Guido su hijo
tenia
apenas 27 años y
mucho dinero. Su padre, Torcuato Di Tella, les
había legado a él y a su hermano Torcuato el
coloso industrial que construyó fabricando
primero amasadoras de pan y luego heladeras,
ventiladores, automóviles y otros cientos de
artefactos que salían con la marca SIAM. Además
de empresario, Torcuato Di Tella era un hombre
culto y atravesado por los conflictos de su
época.
Torcuato Di Tella había sido un importante
coleccionista de arte, había comprado una serie
de obras medievales y modernas. El interés en el
arte se prolongó a la familia, especialmente a
Guido, quién enriqueció la colección mediante
una juiciosa compra de obras modernas. Así a
fines de los años 50, varias obras modernas
significativas fueron añadidas a la colección,
pertenecientes a Henry Moore, Picasso,
Modigliani y Jackson Pollock entre otros. La
meta inicial del programa de artes era pues
contar con una galería moderna que exhibiera la
colección de Di Tella y organizar muestras
ambulantes.
En la década del 20 el general Mosconi asume
la presidencia de YPF, le da impulso a la
empresa petrolera estatal y comienza a instalar
estaciones de servicio. Di Tella, que era amigo
de Mosconi, le ofrece fabricar los surtidores y
el general acepta porque le interesa sostener la
fabricación nacional de surtidores. Más tarde Di
Tella va a fabricar equipos de bombeo para YPF.
Al terminar la década del 20, en una Argentina
básicamente agroexportadora, donde prácticamente
toda la industria se importaba, tenemos una
empresa metalmecánica, de tecnología
relativamente avanzada para su época, que estaba
creciendo de manera sistemática, apoyada en las
compras del sector público.
Sobre la avenida
Del Libertador, la casa de Torcuato Di Tella es
un fiel exponente de los aires europeizantes y
de la influencia de la arquitectura francesa en
las construcciones de la primera mitad del siglo
XX. |
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La más antigua
exposición de cuadros en Buenos Aires |
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En época de la dominación española habían
llegado al Río de la Plata pinturas procedentes
de Europa, pero esos trabajos —bastante escasos—
tenían carácter religioso y eran de discreta
calidad artística. En consecuencia, resultó toda
una novedad la primera colección de cuadros
europeos con obras de maestros del Renacimiento,
que abrió sus puertas en Buenos Aires, el 8 de
marzo de 1829. El episodio es de suma
importancia cultural dentro del tema que nos
ocupa, debido a lo precario del medio, con
luchas políticas fratricidas y problemas
externos. Las pinturas —más de trescientas— eran
propiedad de José Mauroner (probablemente nacido
en Francia), quien salió de Europa en 1825 y
debió detenerse, con su bella colección de
cuadros, cerca de dos años en Montevideo, debido
a la guerra que se libraba contra el Brasil. Se
trasladó luego a Río de Janeiro y ya firmada la
paz, llegó a Buenos Aires en noviembre de 1828.
La exposición se inauguró en las salas del
Colegio de Ciencias Morales, al lado de la
iglesia de San Ignacio, en la llamada "Manzana
de las Luces". El periódico "La Gaceta
Mercantil" anunció en esta forma la apertura de
la exposición: Don José Mauroner, dueño de una
soberbia colección de cuadros para cuya reunión
ha empleado treinta años de su vida, se propone
presentarla al público el domingo próximo en las
salas del Colegio de Ciencias Morales, a que le
ha acordado el gobierno. Esta galería, la
primera que se ve llegar a la América
meridional, está abierta todos los días desde
las diez de la mañana hasta las dos de la tarde.
Los billetes de entrada se distribuyen en la
librería de la calle de la Universidad N° 54, a
peso cada uno. Estamos persuadidos que el
público acudirá con ansia para admirar todos los
primores reunidos en el citado local." De
acuerdo con lo anunciado las obras habían sido
realizadas por maestros de la categoría de
Rafael, Ticiano, Tintoretto, Velázquez, Murillo
y otros. Los periódicos "El Tiempo" y el "British
Packet" publicaron crónicas elogiosas sobre la
muestra. Un ejemplar del catálogo se conserva en
la Biblioteca Nacional. En la tapa se anuncia
"una rica colección de cuadros al óleo y
antiguos" y en las primeras seis páginas
Mauroner destaca la importancia que revisten las
obras a exponer "para el progreso de los
pueblos". En las siguientes pueden leerse el
título, nombre del autor y el tamaño de la tela
medida en pulgadas. Para mayor claridad, lo
expuesto está clasificado por escuelas. Hasta el
momento se duda de la autenticidad de las
pinturas traídas a Buenos Aires. "Lo prudente
—afirma Francisco Palomar— sería pensar que pudo
muy bien tratarse de réplicas ejecutadas por
copistas excelentes, tal vez reproducciones
llevadas a cabo en los propios talleres y por
discípulos de aquellos eminentes maestros."
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"conventillos" |
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No se sabe
de donde ha salido la fantasía de llamar "años
dorados" a los tiempos en que esos conventillos
exponían las mas crudas miserias y en los
hospitales públicos (únicos existentes) la gente
moría de tuberculosis en gran numero, cuando no
de sífilis, propagada por los sucios prostíbulos
que infestaban la ciudad. En esos conventillos
se encontraban familias de las mas diversas
nacionalidades que incluso no se entendían por
su diferencia de idiomas. Constaban de
una
pieza cuadrada de cuatro metros de largo que
servia para todo, lugar donde habitaban familias
de varios miembros. En el diario El Obrero de
1892 se daba a publicidad, como denuncia social,
el reglamento que regía en uno de los
"conventillos". Se componía de 11 artículos
colmados de deberes y prohibiciones para
inquilinos. El último establecía que estaba
"prohibido bailar, cantar, tocar el acordeón, la
guitarra o cualquier otro instrumento de
música". Conviene tener a mano estos documentos
de la época para que queden al descubierto las
evasiones "zarzueleras" y algunos "romanceros"
pintureros del "sainete porteño".
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La sede del
Jockey Club |
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La sede
del Jockey
Club, una
asociación civil sin fines de lucro cuya
creación promovió, en 1882, Carlos Pellegrini,
quien fuera presidente de la Argentina, y cuyo
monumento podrá ver en esta plaza. La idea que
animó a los fundadores era por un lado comenzar
a organizar la actividad turística en el país y
por otro crear un centro social de primer orden,
similar a los mejores clubes europeos que todos
ellos habían conocido durante sus viajes por
Francia e Inglaterra. Desde su fundación
pertenecer “al Jockey” fue sinónimo de status y
prestigio social. La primera sede estuvo en la
calle Florida, pero en los años 50 en plena
lucha política, fue incendiado y destruido.
Luego, se trasladó a este lugar. |
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cigarrillos |
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La Fábrica de cigarrillos "Particulares"
debe su nombre justamente en que al principio
los cigarrillos los hacían a mano, y se vendían
en un modesto lugar y solamente por encargo de
los "particulares" que se los encargaban.
“Particulares” hacían las marcas ‘Zorzal’ y ‘La
Tecla’, de mucha aceptación. A partir de 1979
quedan sólo dos grandes fábricas de cigarrillos
en Argentina Nobleza-Piccardo (controlada por
BAT) y Massalin-Particulares (controlada por
Philip Morris).
Leyenda
sólo para adultos: apareció en 1998
en las marcas de Massalin-Particulares. Recordemos
que Nobleza Piccardo es la empresa que fabrica y
comercializa las marcas Lucky Strike,
Parisiennes, Camel, Jockey, Derby y Viceroy,
entre otras.
1898 En una
modesta buhardilla de la calle Piedad (hoy
Bartolomé Mitre) Juan Oneto y Juan L. Piccardo
comienzan una aventura: hacer trabajar sin
descanso una máquina picadora de tabaco
accionada manualmente, que les había costado 300
pesos. Fundan así la empresa Piccardo y Cía. A
estos primeros cigarrillos, armados y
empaquetados a mano, los bautizan 43 en honor a
una habitual expresión de la city financiera de
la época. |
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“París de Sudamérica” |
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En los inicios
del siglo XX, Buenos Aires se deleitaba ante la
gloria de llevar los mismos diseños que paseaban
los parisinos, tomar el mismo té que Inglaterra
y señores como Twinnings exportaban desde las
colonias de las Indias, compartir lozas de
sanitarios y nociones arquitectónicas con las
grandes potencias. Pocas ciudades
latinoamericanas reunían tantas condiciones para
convertirse en la “París de Sudamérica” como
Buenos Aires: tras superar el impacto del crac
de 1890, y al afianzarse la exportación de
materias primas, la sociedad contaba con
efectivo y quería gastarlo. Los primeros años
del siglo coincidían con la gran inmigración,
esa de europeos dispuestos a hacerse la América
y países americanos dispuestos a recibir a
cuantos europeos pudieran viajar en esos barcos
inmensos. |
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Belle Epoque |
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Pocas
ciudades del mundo tienen tantos edificios
correspondientes al período denominado Belle
Epoque como Buenos Aires.
En la ciudad
están representadas las formas curvas y
asimétricas del estilo art nouveau, que surgió a
fines del siglo pasado, y las líneas geométricas
inspiradas en el cubismo, que caracterizaron al
art déco que tuvo su apogeo entre los años 20 y
40. El
Museo Nacional de
Arte Decorativo -antigua residencia de la
familia Errázuriz- el Palacio Barolo y el
Palacio Ortiz Basualdo -actual Embajada de
Francia- son algunos de los ejemplos de esos
estilos que ostenta Buenos Aires. Entre fines
del siglo XIX y principios del XX, la ciudad
creció en forma vertiginosa, se convirtió en
capital y aumentó su población con la llegada
masiva de inmigrantes. |
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Notables
escultores argentinos |
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Los
artistas no fueron solamente europeos. Todos los
notables escultores argentinos conocidos ‑y
algunos ignotos nos legaron sus obras de bronce
y mármol: Lola Mora, Lucio Correa Morales, Luis
Perlotti, José Fioravanti, Torcuato Tasso,
Tomas¡ Leone, Agustín Riganelli, Pedro Zonza
Briano y el desconocido Godin, dejaron su
impronta tanto en la Recoleta como en la
Chacarita, honrando a ilustres prohombres y
personajes que a veces lograron su persistencia
en el recuerdo gracias a su última morada. Tal
el caso del cuidador Alleno, que siguiendo la
usanza de sus mayores genoveses, se hizo
retratar de cuerpo entero por el escultor Canepa
‑en Italia‑, tal como era en su juventud, cuando
se paseaba por estos pasillos con sus llaves y
un pañuelo al cuello. |
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dormir la siesta |
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El pasatiempo
preferido de los porteños era dormir la siesta.
Tampoco había mucho que hacer. Las actividades
principales eran la ganadería y el comercio, que
se manejaban con poca mano de obra y una visita
cada tanto a los lugares de producción y
servicio. Ir de shopping llevaba muy poco
tiempo. Bastaba atravesar la Plaza de la
Victoria ( actual Plaza de Mayo) y recorrer la
Recova donde estaban los puestos de los
"bandoleros", como se llamaba entonces a los
merceros frente a una doble fila de negocios de
ropa y novedades. Convocaban por igual a ricos y
pobres las corridas de toros. En 1791 el virrey
Arredondo inauguró la pequeña plaza de toros de Monserrat (ubicada en la actual manzana de 9 de
julio y Belgrano) con una capacidad para unas
dos mil personas. Pero fue quedando chica, así
que fue demolida y se construyó una nueva plaza
para 10.000 personas en el Retiro en la que
alguna vez supo torear don Juan Lavalle. El pato
, las riñas de gallo, las cinchadas y las
carreras de caballo eran las diversiones de los
suburbios orilleros a las que de tanto en tanto
concurrían los habitantes del centro. Allí
podían escucharse los "cielitos", que eran
verdaderos alegatos cantados sobre la situación
política y social de la época. Las damas también
gustaban de las corridas de toros pero preferían
el teatro, la Opera y las veladas, que eran
reuniones literarias y musicales realizadas en
las casas . Eran la ocasión ideal para conseguir
novio. |
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palomas de Plaza de Mayo |
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Las palomas de
Plaza de Mayo. En los años 30, un jubilado,
Benito Costoya, tenía en la Costanera Sur un
criadero de palomas. Llegó a reunir cinco mil.
Usaba un silbato y, según el sonido, las aves
bajaban a comer o lo seguían. Así fue como un
día le sugirieron que con ese show de las
palomas podía ganar un dinero extra, y Costoya
se fue a la plaza y empezó a convocar a vecinos
y visitantes. La MCBA se interesó y propuso
mejorar el palomar de la Costanera. Costoya
murió en 1937 y las palomas, acostumbradas a la
plaza, se quedaron. Las palmeras de la plaza son originarias de las islas Canarias y fueron
enviadas desde Río de Janeiro a fines del siglo XIX. Se puede ver una quemada, cuando ocurrieron
los sucesos del 20 y 21 de diciembre de 2001. |
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La
Boca 1 -Era el segundo puerto de nuestra ciudad- |
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En un momento La Boca fue una
isla y que por la Av Almirante Brown corría un
brazo del río. Fue en 1860 cuando se rectificó
el Riachuelo (que no olía) antes de construir el
Puerto.
Los genoveses tenían gran
experiencia en la construcción de viviendas en
zonas inundadles, lo hacían sobre pilotes y con
chapas, por eso compraban terrenos baratos,
parte de la Boca era propiedad, como inversión
de Carlos Pellegrini.
Los conventillos, en su gran
mayoría estaban en La Boca, casi todos los
inquilinos eran italianos, así como los
propietarios que ejercían una política
rufianesca. Evadían todas las disposiciones
municipales y sanitarias, las habitaciones
tenían solo una puerta de entrada, que podría
ser vidriada o no, y no tenían ventanas, se
cocinaba adentro de la misma en invierno, o en
el patio común en verano. No se respetaba la
proporción habitaciones/baños y solo había un
par de piletones para el lavado de la ropa.
En la Boca hace tiempo
todas las casas eran de madera forradas con
chapas de cinc, pintadas con colores
fuertes con los sobrantes de pintura que
aplicaban los astilleros a los barcos. Como los
terrenos eran anegadizos por las inundaciones
periódicas del Riachuelo, las casas se asentaban
sobre postes de más de un metro. Las
habitaciones eran calientes en invierno y muy
calientes en verano. entre fines del siglo XIX y
mediados del XX conviven en La Boca artistas
oriundos del barrio cuyas obras refieren en
forma excluyente a la vida de la ribera;
aquellos que, nacidos en Italia o en otros
suburbios de la ciudad, se instalan e incluso,
en algunos casos en La Boca para pintar la vida
del Riachuelo; y aquellos que eligen montar sus
propios talleres para tomar distancia geográfica
del centro e incluso, en algunos casos,
distancia estética del eje urbano dominante en
la calle Florida y sus alrededores. En la Boca
se encontraba el “Palacio Cichero” construido
por la misma familia porque a pesar de que ellos
estaban casados y habían tenido quince hijos,
vivían separados (no sabemos porqué ya que estas
cosas no se preguntaban en aquella época). Alli
vivieron Domingo Cichero y Carolina Tezanos
Pinto.
Pero era, sin embargo, ahí a unos metros escasos
del famoso Riachuelo de los Navíos, casi tocando
las barrosas orillas, a la vista de los
astilleros y de las embarcaciones que surcaban
con su velamen extendido las aguas de ese sureño
brazo bonaerense donde se estaba.
Doménico y Camila vivieron
hasta 1890 en la casa de la calle Pedro de
Mendoza 2087, esquina Australia. Cerca de casa
está el parque Lezama. Allí sorprendió la
primera nevada invernal de 1918. En esa misma
casa, que siguió siendo de propiedad de la
familia por lo menos hasta 1926, en 1918 se
instala el conocido pintor Carlos Victorica para
realizar sus series de pinturas de objetos,
retratos, desnudos femeninos y paisajes rurales
y urbanos. |
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la
Boca 2 |
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Entre 1919 y 1923 fue la sede
de la Agrupación El Bermellón, fundada por Juan
Del Prete y formada por artistas y hombres de
letras. En el legendario caserón tuvieron
también sus talleres Fortunato Lacámera y Benito
Quinquela Martín.
Doménico y Camila
(1843-1935)
se trasladaron en
1890 a Almirante Brown 951/971 entre Pinzón y
Aristóbulo del Valle en el barrio de la Boca, a
una gran casa que había mandado construir en
1889 el entonces conocido diputado nacional José
(Pepe) Fernández, que falleció ese mismo año. La
propiedad fue rematada sin éxito por el Banco
Hipotecario Nacional y luego adquirida por
Doménico Cichero. Fue llamada “El palacio de
Cichero”, tenía 10 salones de recepción, 20
habitaciones, un gran patio, caballeriza, un
llamativo mirador instalado sobre una torre, a
la cual se llegaba por una artística escalera en
caracol de hierro fundido. La fachada era de
estilo renacimiento italiano, con cuatro
entradas principales, decoradas con estatuas
francesas y farolas de Versalles. Al momento del
fallecimiento de Doménico, en 1926, el inmueble
continuaba siendo de su propiedad y allí en 1935
falleció Camila.
En 1875 se funda la
sociedad El Progreso, todo un club social, y
entre sus fundadores se destacan
P.
Pini Roncoroni, José Ragozza, Domingo Cichero
(hoy sus descendientes son funebreros y dueños
de la principal casa de velatorios boquense), y
muchos apellidos italianos mas.
El primer teatro boquense fue
Dante Alighieri, que se abre en 1883, la
tragedia y el drama italiano eran los géneros
mas representados en él. Tenía iluminación a gas
y ocupaba una superficie de 420 m2. En 1881 se
inaugura el Ateneo Iris, con capacidad para 500
personas, lo inauguró la Societá Filodramática
representando Aída o Faraoni e Etiopi. La sala
disponía de una iluminación provista por 75
picos de gas y servicios sanitarios con aguas
corrientes.
En 1880 el piamontés
Sebastián Gimbaudi
abrió en la Avda. Brown la Confitería Ligure
donde también funcionó el teatro Panterpe. Los
piringundines de la zona los regenteaba el
itálico
Manuel Peri.
.
Para 1870, pese a deficiencias de
infraestructura, la "Boca del Riachuelo" ejercía
funcionalmente como puerto-capital de la ciudad
y ya había adquirido su fisonomía
característica. En 1870 comenzó a funcionar el
primer tranvía que, sumado a algunos ómnibus y
diligencias, y a una línea de ferrocarril que
unía La Boca con Barracas y Ensenada, conectaba
al barrio con la ciudad. |
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peinetones |
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Cuanto más grandes, mejor. Símbolos de riqueza y
elegancia, en la época de la Colonia los
peinetones adquirieron dimensiones exageradas en
una ciudad de veredas angostas. Tanto es así que
dos damas no podían pasar al mismo tiempo y una
disposición le daba prioridad a la que caminaba
por la derecha. En 1832, los peinetones más
buscados eran los diseñados en carey por el
mentor de la moda, el español Manuel Mateo
Masculino. |
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Hipódromos |
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El ingreso del
caballo en la Argentina se produjo con Pedro de
Mendoza, cuando desembarcó en la costa del Río
de la Plata y fundó la actual ciudad de Buenos
Aires en 1536.
Las carreras de
caballos fueron consideradas durante muchos años
como un deporte de reyes en Europa pero la
realidad es que todo amante del pura sangre es
también amante del espectáculo que nos brinda el
turf. Haciendo un poco
de historia de este deporte, las primeras
carreras de caballos (llamadas cuadreras) se
remontan a fines del siglo XVII y quizás
principios del XVIII. Estas carreras eran
realizadas en espacios rectos y de corta
distancia. Quienes asistían a estas carreras en
nuestro país eran los mismos pobladores de la
región. Desde 1857
funcionaba allí el “Circo de las Carreras", un
hipódromo ubicado entre las calles Crámer, la
Pampa, Melian y Mendoza, donde se corría a la
inglesa cediendo el chiripa a la vestimenta
propia del Jockey. Ocupaba unas 30 manzanas en
lo que hoy es Belgrano R. Eran terrenos
municipales. Tenia tribunas para los aficionados.
En 1886 los terrenos se lotearon.
La llegada del Ferrocarril en abril de 1876,
marca el final del “Circo de las Carreras” y el
comienzo de la expansión del nuevo poblado.
Posteriormente hubo un hipódromo con una
extensión de 16 cuadras, entre Belgrano
y Olivos que se supone que se situaba donde esta
la estación Rivadavia del ferrocarril Belgrano. Allí se realizaban
carreras a la inglesa con las de trote y
sortijas. Lo organizo en sus predios Diego
White cercano a la pulpería La figura.
Diego era un escocés afincado aqui desde 1825.
Este hipódromo ceso cuando una tormenta de santa
Rosa arraso con todo en 1866. Otro lugar fue "el Hipódromo Nacional"
situado en el
Barrio River desde Udaondo hasta Monroe llegando
hasta Congreso y desde Figueroa Alcorta hacia
Av. Libertador. Se
le conocía también por el Hipódromo de Belgrano.
Las
apuestas entre caballeros y señoras eran por
guantes, perfumes, etc; entre los hombres eran
cajas de cigarros y cajones de champagne.
El
hipódromo Nacional fue diseñado en 1887 por
Carlos Morra y Jacques Dunant . Cabe destacar a
uno de los principales entrenadores de caballos
Eliseo Esviza que había nacido en Belgrano quien
estableció un stud llamado" Los desheredados".
La cuestión era que para llegar al
Hipódromo Nacional los aficionados viajaban en
los tranvías 35 y 36, que llegaban hasta las
avenidas Vértiz y Pampa (Barrancas de Belgrano).
De allí salía otro tranvía que realizaba el
siguiente recorrido, pasando por la puerta del
hipódromo: Pampa, Libertador, Republiquetas,
Cabildo, Monroe, Libertador, Pampa hasta llegar
a Vértiz.
Al inaugurarse el
Hipódromo Argentino esos hipódromos gozaron de
poca concurrencia. El hipódromo de
Palermo abrió sus puertas un 7 de mayo del año
1876. Ese día se realizaron siete carreras y la
emoción que se apoderó de los asistentes hizo
que todos los medios de transporte que llegaban
hasta allí colapsaran por la cantidad de gente
que asistió. El caballo “Resbaloso” fue el gran
ganador del día. De a poco y con el paso del
tiempo comenzó a mejorarse el hipódromo
incorporando nuevas tribunas
y abriendo una confitería, la
confitería “París”. Pero fue recién a partir del
año 1953 que el hipódromo de Palermo tuvo su
actual nombre. Luego se
creo el Hipódromo de San Isidro en 1889 en un
campo de propiedad de James White
que hoy pertenece al Jockey club
y fue inaugurado un 8 de diciembre (día de la
virgen) en el año 1935. Posee una superficie de
148 hectáreas y está ubicado a 22 Km. de la
ciudad de Buenos Aires. Es el único hipódromo en
Argentina que cuenta con pista de césped, la
cual mide 2783 metros. También el hipódromo de
la Plata fue el siguiente hipódromo en ser
fundado, en el año 1882 pero su inauguración
oficial se realizó un 14 de septiembre de 1884.
Ese mismo día se celebraron dos carreras: la del
Premio inauguración y el Gran Premio Ciudad de
La Plata. Con el correr de los años las
precarias instalaciones se fueron reemplazando
por obras de mayor importancia. |
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corsos
porteños |
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Ya en 1869 se
realizó el primer corso porteño, en la calle
Victoria (hoy Hipólito Irigoyen), que luego se
trasladaría a la Avenida de Mayo, en cuanto ésta
se abriese. Allí reinaron las comparsas o murgas
del corso, con disfraces uniformados y banda
musical.
Continuando con
Barracas es interesante recordar los que
sucedieron a principios del Siglo XX se
efectuaban en la Avenida Montes de Oca dibujando
un circuito que terminaba en la Calle Vieytes.
Fue famosa y admirada por todos una agrupación
carnavalesca denominada LOS TURCOS DE BARRACAS,
considerada por entonces y con sabia razón, como
la más grande la Argentina. Poseía banda de
altos quilates y más de 300 miembros, a los que
se sumaba una airosa carroza siempre lujosamente
ataviada de la que tiraban seis yuntas de
caballos. Allí se " ubicaban el sultán y su
consorte predilecta, con séquito". Está
confirmado que el sultán era elegido entre los
que contribuían en forma más generosa con la
economía de la sociedad de los Turcos. Por otra
parte, la agrupación tenía sede propia, muy
confortablemente instalada, en la esquina de
Vieytes y Puentecito, actual calle Luján.
Corsos de Carnaval: El primer corso, en 1869 con
la participación de comparsas, partía de la
Plaza Lorea hasta la calle Perú y luego desde
Florida hasta la Plaza Retiro. Durante la década
del 1870, se popularizó el Corso Baizán, que se
realizaba sobre la calle Moreno, desde Entre
Ríos a Pichincha, tramo que hizo
empedrar
para dar más realce a los desfiles.
A
partir de 1900 se autorizó el corso en la Av. de
Mayo desde la calle Bolívar hasta Lorea. Por el
paseo circulaban 4 filas de carruajes, 2 en un
sentido y otras 2 en el opuesto.
Para los festejos, se
instalaban arcos luminosos decorativos, que
cruzaban las Avenidas de Mayo y
Rivadavia
sobre el eje de las calzadas y se armaban
plataformas
para los palcos con
ornamentaciones
desde los
cuales se presenciaban los desfiles de carrozas
y murgas. En 1925. se instalaron aproximadamente
100.000 lámparas y artísticas guirnaldas, 4000
cartelones decorativos y 500 panderetas
colgantes, a lo ancho de la Avenida y 50
mascarones gigantes sobre los palcos centrales.
Los corsos en la Avenida de Mayo
continuaron
hasta 1970.
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El
reloj de Retiro de la Torre de
los Ingleses |
El reloj
de Retiro de la Torre de los
Ingleses es un precioso ejemplo de donde
ha llegado el arte de la relojería mecánica,
presentando todos los avances logrados hasta hoy
día. Estos incluyen un armazón tipo "Flat Bed"
gigantesco, un escape de gravedad como el que se
invento para el "Big Ben", la sonería de cuartos
es un carillón de Westminster de 4 campanas que
incluye un sistema de silenciamiento nocturno. Y
finalmente el reloj posee un sistema de recarga
automática. El reloj fue
silenciado en 1940 para que sus campanadas no
molestaran al presidente Roberto Ortiz. Por esos
años la residencia presidencial se encontraba en
Suipacha 1032 a pocas cuadras. Ortiz agonizaba y
su familia pidió que el reloj fuese detenido por
la noche. La única manera era hacerlo a mano.
Dos cuidadores padre e hijo de apellido Galfrascoli se hicieron cargo de esa petición
por entonces el adolescente viajaba
cotidianamente en tranvía desde Floresta todas
las noches a desconectarlo y a la madrugada
volvía a viajar para conectarlo. |
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Electricidad en Baires |
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Buenos Aires
se hizo eléctrica en 1887 gracias a una compañía
alemana (CATE), pero su
monopolio fue frenado por la CIAE en 1914. La
empresa suizo-italiana tuvo una concesión hasta
1962, pero muchas cosas pasaron en el
entretiempo. Otras empresas llegaron y se
fueron, su contrato fue extendido; ni Perón ni
Frondizi las nacionalizaron, pero Isabel comenzó
el proceso. Incorporada a SEGBA en 1978, lo que
quedó de las estructuras de la CIAE fue donado
al Gobierno de la ciudad en 1987. El generador
ubicado en Puerto Nuevo —el más grande de todos—
fue privatizado en 1992. |
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Cervecería
Argentina
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Si bien en
Argentina en la época de la colonia se producía
cerveza casera o se importaba, en 1880 Emilio
Bieckert fue quien introdujo la primera
productora industrial. A vez, en 1888 fue
fundada "Cervecería Argentina" por un inmigrante
alemán que trajo desde su país el' entusiasmo y
pasión por esta Otto Bemberg. Fue recién
después, en 1890 que la cerveza comenzó a
venderse en "chopp, la marca que rescataba
el antiguo nombre indígena de la localidad
Quilmes. En su inicio, la cerveza se
transportaba en carretas tiradas a caballo y se
vendía en grandes barriles de roble. Con el
transcurso, de los años fueron modernizándose
las instalaciones de las plantas y la
comercialización de la cerveza fue adaptándose a
los avances del mercado. Tal es así, que en la
actualidad tanto las materias como las
principales cervezas argentinas no sólo
abastecen al mercado local sino que también se
exportan a otros países del mundo.
Otto Bemberg (Otto Peter
Friedrich Bemberg) fue un empresario, financista e industrial
alemán nacido en
Colonia
iniciador del imperio económico y dinastía de la
"Casa Bemberg" argentina. Hijo de Pedro Bemberg
Boullé y Maria Teresa Drügg, se estableció
temporariamente en
Argentina
en 1852 fundando una empresa dedicada a la
importación de tejidos y exportación de granos
expandiéndose luego a otras áreas con apoyo de
la familia Ocampo, colonizadores y constructores
de caminos y puentes, entre otras empresas. Fue
cónsul en Paris, en 1860 fundó la destilería
Franco Argentina y en 1888 la Brasserie
Argentine Societé Anonyme en Paris, llamada
posteriormente
Cerveza Quilmes
junto a su hijo Otto Sebastián Bemberg que se
había especializado en la fabricación de cerveza
en la Universidad Tecnica de
Munich,
y que en 1928 fundó la casa Fundación
Argentina en la ciudad universitaria de
París.
El 31 de octubre de 1890 se comenzó la
producción y la venta de la moderna destilería,
con la marca que rescataba la antigua
denominación indígena del lugar:
Quilmes,
tribu
nativa de
Tucumán
que tuvo que emigrar a la
Provincia de Buenos Aires.
Durante los gobiernos de
Mitre
y
Avellaneda
fomentó la colonización de la
Provincia de Santa Fe.
En 1910, año del Centenario de la Revolución de
Mayo, el país se preparaba para una fiesta muy
especial. La Argentina se proyectaba con un
destino de grandeza inexorable. Quilmes, "para
asociarse a los festejos patrios y a la
industria argentina, en estos días de grandes
certámenes", presenta su Quilmes Centenario y
publica tarjetas postales con imágenes de la
fábrica que, al cumplir sus primeros 20 años,
ocupa una superficie de 19 manzanas, "ocho de
las cuales están edificadas". En 1943 la
Cervecería producía hasta 45.000 hectolitros
semanales, determinados por la capacidad de
fermentación. Para lograr la calidad deseada
había un 'secreto' que no debía divulgarse:
"Enfriar los sótanos demoraba entre 40 y 50 días
y la cerveza quedaba estacionada en los sótanos
en las casi 480 tinas de roble de Nancy, lista
para envasar. En abril de 2006 el grupo Bemberg cedió el
control de la cervecera Quilmes a la belga AmBev.
Para entonces, Quilmes controlaba el 75% del
mercado argentino, lideraba posiciones en
América latina y era la principal embotelladora
de Pepsi-Cola en la región. Desde 1994, Quinsa
incursionó en el mercado del agua mineral, y
puso en marcha el proyecto Eco de los Andes, en
Tunuyán, Mendoza.
Los Bemberg son dueños de las
tierras donde funcionaba la Maltería Hudson,
cerca de la Autopista Buenos Aires-La Plata, en
Berazategui. La
familia Bemberg pasaron a
controlar la totalidad de Peñaflor
a través de la sociedad Terold.
En 1899, el señor Otto Bemberg, fundó la
Brasserie et Cervecerie Quilmes, que desplazó a
Bieckert del liderazgo del mercado. La
instalación de esta planta impulsó a León
Rigolleau, un fabricante de vidrio, a instalar
una nueva fábrica cerca de su principal cliente,
para proveerlo de botellas, en Berazategui. |
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Familia Bemberg
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Otto Sebastián Bemberg contrajo nupcias con
María Luisa
Ocampo
Regueira (1831-1920) y tuvieron 4 hijos,
entre ellos Rosa Bemberg,
Herman Bemberg
y Otto Sebastián, quien consolidó el poderío
económico de la familia incorporando otras
marcas y destilerías cerveceras como Schlau
y Palermo. Entre sus descendientes esta
la directora de cine
María Luisa Bemberg
(hija de Otto Eduardo) y su hijo, el empresario
Carlos Miguens Bemberg.
María Luisa
se caso con el arquitecto Carlos María
Miguens Zumaran
y tuvo 4 hijos. La familia se enfrentó con
Juan D. Perón
durante sus primeros dos gobiernos. A principios de los '80, Otto Sebastián se casó
con Josefina Elortondo Armstrong, con quien tuvo
cinco hijos: el primogénito Federico Otto nació
en Buenos Aires en 1885, se casó con Jovita
García Mansilla y tuvo dos hijas mujeres. Dos
años después, el 23 de junio de 1887, nació,
también en Buenos Aires, Otto Eduardo, quien fue
el principal continuador de la obra de su padre;
en 1913 se casó con Sofía Elena Bengolea y tuvo
con ella cinco hijos, los dos primeros fueron
Otto y Eduardo, y las tres mujeres, Josefina (de
Quirno Lavalle), María Luis (de Miguens) y
Magdalena (de Gainza Paz). Los Armstrong,
inmigrantes escoceses, contaban con una
importante fortuna y aportaron capital al
desarrollo de las primeras empresas de Bemberg. |
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salud
de la población |
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En 1778, cuando Buenos Aires tenía 24 mil
habitantes, se ocupaban de la salud de la
población 9 médicos, 2 cirujanos, 6 sangradores,
5 boticarios y 48 barberos. En 1810 la
expectativa de vida no superaba los 45 años. El
censo de ese año registraba en la ciudad 13
médicos, un practicante, 65 sangradores –dentro
de los cuales se incluía a los barberos que
cumplían función de dentistas y también
aplicaban sanguijuelas-, 13 boticarios –que
competían en la provisión de drogas con los
propios médicos y con los jesuitas- y 41
cirujanos auxiliares de la medicina. A partir de
1822, tanto Rivadavia como Manuel Moreno se
esforzaron en mejorar la situación sanitaria. El
censo de 1826 habla de 39 médicos y 22
boticarios. La expectativa de vida se había
extendido hasta los 53 años. Pero había que
tener cuidado al poner la salud en manos de
alguien ya que también entonces existía el
peligro de los médicos truchos. Dice Andrés
Carretero, en Vida Cotidiana en Buenos Aires,
que "lamentablemente junto con los profesionales
recibidos, también actuaban falsos médicos y
curanderos, por lo que hubo numerosos juicios
contra éstos, que recetaban pócimas y ungüentos
venenosos. Uno de estos remedios tóxicos era el
albayalde, que se daba a los niños empachados.
Algunos practicaban la medicina ilegal para
ganar dinero y otros, siguiendo inspiraciones
esotéricas". |
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El
desembarco en Buenos Aires |
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El desembarco en Buenos Aires, donde no
había por entonces puerto, se hacía aún en
condiciones muy primitivas. Los buques
quedaban en la rada exterior y por medio de
un vaporcitos los pasajeros se acercaban a
la costa, a la cual llegaban finalmente por
medio de unas carretas de altas ruedas a la
manera de anfibio. Así se llegaba a tierra
firme, al igual que los bultos que el
pasajero transportaba consigo sacrificado.
Para entonces Buenos Aires, típica de la
época aún Hispanoamericana ciudad de calles
angostas, edificios de un solo piso y con
paredes blanqueadas, ventanas enrejadas, sin
avenidas, ni nada destacable. Callao no era
más que un prolongado pantano y las
barriadas, se componían de descampados y
basurales. Todo todavía guardaba cierto
grado de inmutabilidad. Hasta algunas calles
cobijaban aún actividades especificas a la
usansa de la España medieval. La calle
"Victoria" concentraba clubes, tiendas
sederías y aparentemente con interesantes
vidrieras. "La Florida" se destacaba por sus
bazares, casas de Hechuras y confiterías.
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nacimiento de la red ferroviaria argentina |
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La red ferroviaria argentina comenzó a
construirse en la segunda mitad del siglo IXX.
Fue una herramienta eficaz para consolidar un
modelo de país diseñado por los hombres de la
generación del 80. En 1857 el Ferrocarril del
Oeste, que unía plaza Lavalle y Floresta, fue el
primero en funcionar en Argentina, y construido
totalmente con capitales nacionales. Lo primeros
ferrocarriles se hicieron con el esfuerzo
nacional, pero los gobiernos liberales hicieron
una vergonzosa entrega, cediendo tierras y
garantizando tarifas y utilidades en base a los
balances de las propias empresas ingleses, cuyos
gerentes o asesores muchas veces eran además
funcionarios del gobierno. Mitre, como
presidente, adopta una política liberalista de
entrega al capital inglés. Entrega también los
ferrocarriles, incluidos los ya construidos con
capital nacional, como el “Oeste”, y al
inaugurar la estación del “Sud” (1862) dirá en
su discurso “¿Quien impulsa este progreso?
Señores: es el capital ingles”. Años más tarde
capitales ingleses y franceses construyeron
nuevos tramos para acceder a los puertos de
Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Bahía
Blanca y Neuquén. En 1870 había 772 kilómetros
de vías. Desde entonces, y por varias décadas,
en la Argentina se desató una verdadera fiebre
ferroviaria. En 1900 la cifra había ascendido a
16.500 kilómetros de vías, cantidad que se
duplicó en 1915 cuando la Argentina, con 33 mil
kilómetros, se colocaba entre los diez países
con mayor kilometraje de vías férreas en todo el
mundo. La rápida extensión ferroviaria fue
potenciada por el interés político de las
presidencias de Avellaneda, Mitre, Sarmiento y
Roca que utilizaron al nuevo transporte como un
eficaz mecanismo para el control del territorio
nacional. Argentina mantenía, por esos años,
zonas con claro predominio indígena, se
necesitaron de intensas campañas militares para
exterminarlas. Si bien los ferrocarriles, en
aquellos años, colaboraron para mejorar la
recaudación de la aduana, fortaleciendo el
dominio porteño sobre el resto de las
provincias, mayor interés económico tuvieron los
capitales extranjeros. El 1 de marzo de 1948 una
multitud rodeo la estación retiro para festejar
la nacionalización de los ferrocarriles. En
1992, cuarenta y cuatro años después de su
nacionalización, los ferrocarriles volvieron a
manos privadas. |
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La Recoleta |
La Recoleta
como la mayoría de los tradicionales barrios
porteños sus orígenes fueron muy humildes. En
los primeros pasos de este barrio a sus terrenos
o lotes se lo denominaba "suertes" y uno de los
primeros dueños de algunas de estas suertes fue
el propio Juan de Garay. El primer vecino
fundador y alcalde de este lugar fue el Dr.
Rodrigo Ortíz de Zárate.
En sus comienzos se hallaba
fuera de la traza de la ciudad, y al momento de
fundarse el Monasterio correspondía al pago de
Montes Grandes, luego San Isidro, siendo por
muchos años uno de los arrabales, con
características rurales por lo despoblado y
solitario. Al aumentar la edificación y
establecerse el matadero proliferaron los
llamados “orilleros”, que se juntaban en las
pulperías y reñideros de gallos de sus
cercanías, convirtiéndolos en clubes populares,
donde pasaban el tiempo entregados a la bebida,
oyendo payadas, jugando
a la taba o a las cartas, y discutiendo asuntos
del día que despertaban su interés.
Esos lugares servían también
para que vagos y maleantes se reunieran con el
fin de concertar alguna fechoría a realizarse en
lugar más o menos cercano, descontando la
impunidad merced a los recursos para esconderse
y escapar, que ofrecían la oscuridad del barrio,
los huecos, túneles y zanjones existentes.
Por todo ello, desde el
anochecer, salvo en caso de necesidad
ineludible, nadie cruzaba por allí, temeroso de
sufrir un asalto o, por lo menos, pasar un susto
dado por ratero o bandidos, quienes se valían de
cuanto medio puede imaginarse para alcanzar el
logro de sus empresas, explotando especialmente
la ignorancia y la superstición del vulgo, que
permitían crear y divulgar leyendas y patrañas.
Hacía 1930, esta burguesía terrateniente
comenzó a sufrir los embates de la gran crisis y
el mantenimiento de los palacios se vuelve
imposible. Muchos, empeñados en mantener el
nivel de vida, los transformaron en edificios de
departamentos. De los 140 construidos en la
época, la gran mayoría se concentró en el barrio
de la Recoleta. Un terreno de cadáveres y
ganado. Eso era la zona en sus inicios, una
comuna marginal de Buenos Aires en la que se
instaló el hoy célebre cementerio de la Recoleta
y se concentraron gran parte de los mataderos de
la época; tal es así, que la plaza Vicente López
era conocida como “el rincón de las cabecitas”
por funcionar como un corralón de ganado vacuno
El comienzo del esplendor, el lujo y la
exclusividad llegó, paradójicamente, con la
fiebre amarrilla en 1871. Las familias más
acaudaladas de la Capital abandonaron los
barrios del sur por la epidemia y se instalaron
en los terrenos del norte construyendo enormes
palacios y mansiones. A principios de 1920, esta
burguesía terrateniente convirtió a la avenida
Alvear, que en esa época no se reducía a siete
cuadras sino que tomaba parte de la actual
Avenida del Libertador, uniendo Palermo con
Retiro, en la más exclusiva de Buenos Aires.
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Alpargatas |
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En el rubro textil, se instaló en Buenos Aires
la Fábrica Argentina de Alpargatas, compuesta
por capitales argentinos e ingleses (con mayoría
de este último). Asombró por su tecnología y
capacidad, dando ocupación en sus primeros años
a 530 operarios. Por su tamaño, esta empresa
dominaba la actividad en la Argentina, primero
en la fabricación de alpargatas y luego en otros
productos en que fue diversificándose. En 1889
se instala una nueva planta textil: La
Primitiva. Se dedicaba a la fabricación de sacos
y lonas impermeables. En 1892 el ministro del
interior se asombraba del crecimiento de la
manufactura en los suburbios de Buenos Aires. Su
informe señalaba 296 nuevas fábricas que
ocupaban a 12.000 operarios. Alpargatas instaló
una hilandería de algodón en 1922. Esta planta
se amplió en 1930 y en 1935, denotando el
crecimiento del mercado.
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Periodismo |
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El 7 de junio se celebra el Día del
Periodista, porque ese mismo día, pero de 1810,
inició su circulación "La Gazeta de Buenos Ayres",
dirigida por Mariano Moreno. La Gazeta fue
fundada el 2 de junio de 1810 por la Primera
Junta de Gobierno (primer gobierno patrio de la
Argentina), mediante un decreto que establecía
que "el pueblo tiene derecho a saber la conducta
de sus representantes". Su primer número
apareció el jueves 7 de ese mes, fecha que luego
fue elegida como el Día del Periodista por el
Primer Congreso Nacional de Periodistas
celebrado en Córdoba en 1938. La existencia en
Buenos Aires de una imprenta que había
pertenecido a los jesuitas, a lo que se sumaba
la presencia de paso por Buenos Aires (en espera
de poder volver a su tierra) de Cabello y Mesa,
es posible que brindara a Manuel Belgrano la
posibilidad de alentar la creación del periódico
que permitiría difundir con mayor amplitud "sus
ideas y proyectos de desarrollo social y
económico". En 1801 nace el "Telégrafo
Mercantil, Rural, Político, Económico e
Historiográfico del Río de la Plata", que llegó
a los cien números, con Belgrano como su
colaborador más prestigioso, además de Gregorio
Funes, Manuel José de Lavardén y Domingo de
Azcuénaga. El Telégrafo llegó a tener 159
suscriptores, pocos lectores para una población
de cerca de 40.000 almas, pero muchos oyentes,
porque por entonces, una costumbre social hacía
que los pocos alfabetizados leyeran el periódico
en alta voz en salones y casas de familia. En
1867 José C. Paz funda La Prensa. El 15 de
septiembre de 1876 aparece “The Buenos Aires
Herald”, fundado por el escocés William Cathcart.
En 1905 aparece La Razón, hoy bajo la modalidad
de distribución gratuita. En 1913 nace Crítica
de Natalio Botana. El año 1928 El Mundo, con un
formato inédito para la época: el tabloide. En
1931 apareció Noticias Gráficas. En 1945 Roberto
Noble funda el diario Clarín. En 1963 Crónica
sale a la luz por obra de Héctor Ricardo García.
En 1971, época de cambios sociales en el país,
Jacobo Timerman funda La Opinión. Ámbito
Financiero, creado por Julio Ramos en 1976. En
1989 la propuesta de Página 12 de Jorge Lanata.
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La
Escuela de Medicina |
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Luego de la
caída de Rosas, la Escuela de Medicina fue
separada de la Universidad (hasta tanto ésta
fuera reorganizada), pasando a depender
directamente del gobierno de la Provincia de
Buenos Aires. Un decreto de octubre de 1852 creó
el Consejo de Higiene Pública, restableció la
antigua Academia de Medicina -que había
funcionado sólo durante dos años- y dispuso,
para los estudios médicos, la jerarquía de
Facultad. Fue designado su primer presidente
(decano) el doctor Juan Antonio Fernández
(reemplazado en 1855 por el doctor Francisco
Javier Muñiz). La enseñanza de la medicina era
efectuada en el edificio del Hospital de
Hombres, situado al lado de la iglesia de San
Pedro Telmo, en las actuales calles Humberto
Primo entre Defensa y Balcarce. Los años
posteriores serán testigos del desarrollo de un
sostenido proceso de reorganización,
caracterizado por logros fundamentales. Entre
los progresos visibles debe citarse la
inauguración, en 1858, del nuevo edificio de la
Facultad (primer solar propio, frente a la
iglesia citada); la creación, en 1863, de la
Biblioteca de la misma (por Juan José Montes de
Oca, el tercer “presidente”), así como la
creación de varias nuevas cátedras, que en
general seguían el modelo de la Facultad de
Medicina de París. En estos años se dieron,
asimismo, los primeros pasos organizados de
estudios universitarios odontológicos,
obstétricos (para la formación de parteras) y
farmacéuticos. |
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En nuestra Ciudad
hay más de 577 pasajes y cortadas |
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Según la definición del
Diccionario de la Real Academia Española, un
pasaje es un sitio o lugar donde se pasa. Paso
público entre dos calles, algunas veces
cubierto. En nuestra Ciudad hay más de cien
pasajes, se calculan que hay 577 pasajes y
cortadas, llenos de magia e historia; son de
diversos estilos, los hay afrancesados, de
estilo italianizante y otros que son, como la
Ciudad, eclécticos. Algunos construidos entre
1880 y las primeras décadas de este siglo. Los
que pensaban que un pasaje era eso y nada más,
olvidan los pormenores de su clasificación. En
cuanto a su diseño, los pasajes pueden tener,
entre otras, la forma de L, U, ser pasantes
(cuando atraviesan la manzana) o terminar en cul
de sac (callejón sin salida). En lo que se
refiere a su accesibilidad, los pasajes pueden
ser peatonales, vehiculares y peatonales;
privados de acceso restringido o de acceso
libre, o sea, integrados a barrios de acceso
totalmente público, sino también -y
principalmente- los pasajes situados dentro de
conjuntos habitacionales, muchos de ellos
privados y de circulación restringida. La
historia cuenta que los pasajes surgieron como
producto de la especulación de la tierra. Estos
proyectos privados consistentes en la
subdivisión de amplios terrenos fueron
destinados a la renta a partir de 1880, cuando
la ciudad vivió un proceso de transformación sin
precedentes. La densidad habitacional empujó
esta oportunidad para los inversores que
optimizaron la subdivisión de grandes terrenos
construyendo calles semipúblicas. "Un pasaje
siempre es planificado, es producto de un
emprendimiento particular o de una empresa; en
cambio, una cortada es espontánea, es el
resultado de una traza antigua que se debe a
distintas situaciones, como puede ser un arroyo,
una parada de carretas o los límites de antiguas
quintas". Pasaje Sarmiento. Está en el barrio de
Balvanera y tiene los elementos de un jardín
andaluz. |
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Monumento histórico nacional
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El Gobierno Nacional declaró monumento
histórico nacional y bien de interés
histórico-artístico a edificios de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires y de las provincias de
Buenos Aires, Tucumán, Santa Fe y Mendoza.
Mediante un decreto publicado hoy en el Boletín
Oficial se declaró monumento histórico nacional
los edificios del Teatro Liceo, el Teatro
General San Martín, el Teatro Gran Rex, el Cine
Teatro Opera y el Teatro Maipo y bien de interés
histórico-artístico los edificios del Centro
Cultural General San Martín y el Cine Teatro
Regio de nuestra Ciudad. |
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El
luna Park "Palacio de los Deportes" |
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El primer luna Park estaba ubicado donde hoy
esta el obelisco. Esa manzana fue demolida al
abrirse 9 de julio. En 1931 se trasladó a su
ubicación actual. Es probable que cuando el ex
campeón de boxeo José Lectoure —luego seguido
por su sobrio "Tito"— e Ismael Pace apostaron,
en 1931, a alquilar un pedazo de tierra costera,
no imaginaron que algún día sería un coliseo del
deporte, del espectáculo, de la política, y
hasta de la religión. 700
pesos de 1932 pagaban José Lectoure e Ismael
Pace al Ferrocarril por el alquiler del predio.
Había sido fundado por domingo Pace y su
hijo Ismael. Ambos empresarios de espectáculos
en sociedad con José Lectoure.
Al principio, el Luna
no era techado y cuando se inauguró, en 1932,
las peleas eran al aire libre. Pero dos años más
tarde, el ex boxeador amateur José Lectoure y su
amigo Ismael Pace, lograron techarlo. Las gradas
de hierro y hormigón y el ring al aire libre
fueron inauguradas en 1932. Como un
ritual, cada miércoles y cada sábado, el Luna
fue testigo de la mística de los golpes de
Monzón, de Gatica, de Nicolino Locche, de
Horacio Acavallo. Y vio caer, como si fuera
cierto que en cada golpe se les iba la vida, a
los titanes Martín Karadajián y el Hombre
Montaña. En ese lugar se hacían bailes de
carnaval. Este estadio ha sido testigo de varios
de importantes acontecimientos en el
siglo XX,
encontrándose entre ellos actos religiosos,
políticos, artísticos, deportivos y sociales.
Tras una serie de
remodelaciones, en 1960 se transformó en el
estadio cubierto más grande de Sudamérica con
capacidad para 23.500 espectadores.
Julio Florencio Cortázar era asiduo
concurrente al luna Park. Uno de sus
nombres tradicionales es el de "Palacio de los
Deportes", caracterizándose fundamentalmente por
los combates de boxeo que allí se desarrollaban.
Por él transitaron deportistas en esa
disciplina, de primera línea, tales como
Carlos Monzón,
Nicolino Locche,
Pascual Pérez y
Omar Narváez,
por mencionar algunos, consiguiendo los
respectivos títulos mundiales en sus categorías.
Pasaron figuras como Troilo y Sinatra. Entre esa
lona y las cuatro cuerdas, se conocieron Perón y
Eva en un festival benéfico. Desde las
gradas, en aquella Buenos Aires atravesada por
calles de adoquines y tranvías, miles de
alemanes, argentinos y austríacos agitaron
esvásticas a comienzos de la Segunda Guerra. Por
esos vericuetos subterráneos caminó Frank
Sinatra antes de encandilarse con las luces y
los gritos del escenario. Allí, un país entero
lloró y veló a Carlos Gardel, Ringo Bonavena,
Pascual Pérez y Julio Sosa. Arturo
Frondizi e Illia cerraron allí sus campañas para
la presidencia. El Luna Park, ese gigante de
cemento símbolo de la argentinidad, desde ayer,
es monumento histórico nacional.
Deslumbraron desde Sinatra y Pavarotti hasta
Troilo y Pugliese. Maya Mijáilovna Plisétskaia,
la bailarina rusa bailó allí en 1976.
También Sui Géneris le dijo adiós a la
música. Y fue anfitrión de Juan Pablo II en su
viaje papal de 1982 donde bendijo al pueblo.
Pavarotti también canto allí.
La balada para un loco de Astor Piazzola fue
escuchada alli por primera vez.
Las grandes peleas, los 6 días en bicicleta,
Guillermo Vilas, El Circo de Moscú, la
realización de una pileta de natación para una
demostración de Ballet Acuático, la enorme pista
de hielo del Holiday on Ice, los dos Campeonatos
Mundiales de Basquet de 1950 y 1990 y el
campeonato Mundial de Bochas del '87 y el
Mundial de Volley del '82. Los famosos recitales
de Mercedes Sosa, Sandro, Víctor Heredia,
Horacio Guarany, Facundo Cabral, Fito Páez,
Teresa Parodi, Valeria Lynch, Luis Alberto
Spinetta, Charly García, César Isella, La
Camerata Bariloche, Cuarteto Supay, Piero y
muchos más, dándole forma al canto popular
argentino, estuvieron y estarán presentes, cada
vez que su arte imponga una trascendencia a
nivel nacional. En la canción popular
internacional, presentó a artistas de la talla
de Frank Sinatra, Joan Manuel Serrat, Tom Jones,
José Vélez, Luis Miguel, Ray Charles, B.B.King,
Daniela Mercury, los shows de Liza Minnelli y
otros que sería abrumador nombrar. El
popular evangelista
Dante Gebel
logró llenar 3 funciones el mismo día, siendo la
primera vez que ocurre esto. El cantante
Rodrigo Bueno
llenó el estadio 13 noches seguidas.
Ricardo Arjona rompió todos los récords: entre
septiembre y octubre de 2006, llenó 36 veces el
estadio. |
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Águila Saint |
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Águila Saint es
la empresa pionera por su excelencia en la
elaboración de chocolates y productos derivados
del cacao. Fue fundada en 1880 por don Abel
Saint en Buenos Aires, que comenzó con un
pequeño comercio dedicado al tostado de café y
más tarde a la elaboración de chocolates. El
progreso de esta industria llevó a su fundador a
trasladarse del local que venía ocupando en
Artes 515 - hoy Av. Carlos Pellegrini -, a otro
en la calle Santiago del Estero 1790, en los
alrededores de Plaza Constitución. El apoyo que
Saint recibía por parte de sus consumidores hizo
que el sorprendente crecimiento de su negocio lo
obligara a instalar la fábrica en un local más
apropiado. Para ello, adquirió en 1894 un
terreno de una extensión de 4000 metros
cuadrados en la calle Herrera, entre Brandsen y
Suárez, en el barrio de Barracas. Levantó una
fábrica donde se instalaron los talleres de
chocolatería, tostado de café, embalaje y
expedición de los productos. La empresa llegó a
tener sucursales de venta en todo el territorio
nacional, con una planta elaboradora en la
República Oriental del Uruguay, inaugurada en
1905, y extendía su red comercial a la República
del Paraguay. En 1923, la Sociedad Colectiva
Saint Hnos. se transformó en Sociedad Anónima
con la denominación “Cafés, Chocolates Águila y
Productos Saint Hnos. S.A.”. En la década del
´20 los hermanos Saint se inician en la
fabricación industrial de helados y,
convirtiéndose en los líderes de la producción
argentina, crearon la marca Laponia. El éxito en
las líneas de cafés, chocolates y ahora helados,
transformaron la empresa, en la segunda mitad
del siglo XX, en una importantísima fuerza de
ventas y distribución con un complejo industrial
de gran capacidad productiva y de avanzada para
la época. Durante el período abarcado entre los
años ’30 y ’70 llegaron a producir y
comercializar aproximadamente 100 productos
diferentes. Contaban con una infraestructura
propia que le permitía el autoabastecimiento de
material de envasado, además de poseer una
imprenta para todos los envases y una sastrería
que confeccionaba la ropa que utilizaba el
personal. En esos años llegaron a emplear 1800
personas de forma permanente. |
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la iglesia mayor
de la nueva ciudad |
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El 11 de junio de 1580, al fijar
don Juan de Garay la cruz de madera donde debía
levantarse la iglesia mayor de la nueva ciudad,
con la presencia de los dos únicos sacerdotes
que lo acompañaron, fray Juan de Rivadeneira y
Antonio Díaz Picón, indicaba de alguna forma,
dónde dejarían sus huesos los fieles cristianos
que tuviesen la peregrina idea de morirse en
esta mísera aldea. Allí se enterraron los
primeros habitantes de esta Santísima Trinidad y
su puerto de Santa María de los Buenos Aires, y
luego se enterrarían por casi dos siglos dentro
de las iglesias que lentamente poblaron la
ciudad. Todavía esos templos albergan a algunos
grandes señores honrados con la proximidad al
altar que su prosapia y prodigiosas acciones les
permitieron merecer. Uno de los más antiguos
habitantes porteños que se conserva en la
Catedral, fue nuestro primer obispo, fray Pedro
de Carranza, fallecido hacia 1630. |
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Homero Manzi |
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Homero Nicolás Mancione. Homero Manzi. Nació
en Santiago del estero en 1907 y murió en 1951.
Vivió en Palermo en la calle oro con su esposa y
su hijo acho. A los 19 años era letrista y
escribió el tango *viejo ciego*. Se relaciono
con Eva Perón también con Pichuco, Troilo y
Edmundo Rivero cuando Buenos Aires y el tango
eran inseparables. El tango sur fue escrito por
Manzi que fue un éxito. De 150 temas 80 han sido
para piano. Manzi también fue guionista en el
cine nacional. Sus éxitos fueron pampa bárbara y
la guerra gaucha. También dirigió la revista
radiolandia. Ulises Petit de Murat fue su amigo
y Arturo Jaureche. Manzi no publicó libros pero
sus letras fueron inmortales. Malena también la
escribió Manzi. Escribió también * milonga *
sentimental y * milonga del 900*. La familia de
Homero también vivieron en la calle Juan de
Garay 3251 en Boedo zona baja y anegadiza. El
estuvo pupilo en el colegio Luppy en Pompeya ubicado
en la esquina noreste de Av. Centenera y Esquiu,
hoy solo se conserva la habitación del primer
piso con su ventana,
la ventana de
Homero Manzi. Poco antes de su
muerte compuso dos milongas —Milonga a Perón y
Milonga a Evita— para
Hugo del
Carril. El
3 de mayo
de
1951
falleció en Buenos Aires.
Cuando murió su cuerpo fue
velado en SADAIC, la sociedad de autores q el
había sido presidente. Fue acompañado hasta el
cementerio de la Chacarita. |
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túneles |
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En el subsuelo porteño existe una red de
túneles construidos por los jesuitas en los
siglos XVII y XVIII. Apenas 2 tramos de los
antiguos túneles se conservan en la actualidad.
Ambas están localizados en la manzana
comprendida por las calles Perú, Alsina,
Bolívar, Moreno, debajo de la Manzana de las
luces, debajo del colegio nacional Buenos aires
y la iglesia San Ignacio. Se cree que eran
utilizados durante la guerra, o tal vez por
alguna secta o logia relacionada con la
masonería. También existe la teoría de que
ciertos sectores marginados de la sociedad los
utilizaban para esconderse, lo que los volvería
similares a las catacumbas parisinas. Se cree
que los primeros subterráneos datan de fines del
1600, es decir, un siglo después de la fundación
de la ciudad por Garay. Durante todo el 1700 y
la mayor parte del 1800, ni una sola mención
cuya existencia sea pública y notoria. En Perú
680, donde funcionó la imprenta Coni también se
realizaron exploraciones en 1989 y 1990. Por
allí pasaba el arroyo Tercero del Sur, que
partía de Constitución y a esa altura iba por
Chile para después desembocar su caudal en el
Río de la Plata. Durante el siglo pasado se
realizaron entubamientos de arroyos, para
canalizar agua de lluvia evitando crecidas e
inundaciones y después se instaló la red de
aguas sanitarias. Cuando se construyó esta
imprenta se hicieron tres grandes cisternas que
son las más grandes de la ciudad. Estas
permitían alimentar la máquina de vapor con el
agua del arroyo. Otro lugar en el que se
encontraron fosos subterráneos, fue en el Parque
Lezama. Las perforaciones que se realizaron en
1991 por el equipo de Arqueología Histórica de
Buenos Aires, dieron cuenta de la existencia de
aljibes. El Censo de 1887 indica que en la
ciudad habían 20787 casas con pozos, 9019 con
aljibes, 8817 con agua potable y 2539 que no
tenían agua. El 22 % de las viviendas, comercios
e industrias tenían sótanos y diversas obras
subterráneas utilizadas como hoyos ciegos, de
balde o de decantación, huecos para basura,
instalaciones sanitarias, aljibes, cisternas,
heladoras, conductores eléctricos y otras
aplicaciones. En 1894 por razones higiénicas fue
prohibido el uso de pozos en la Capital. Los
otros análisis sobre porqué se hicieron son
variados y ocurrentes y las hipótesis más
comentadas son las siguientes: Contrabando;
defensa o escape de piratas e indios; cárceles o
sitios de tortura; depósitos de armas durante la
época de Rosas; encierro y tráfico de negros y
esclavos. bayonetas, botellas de Brandy y
baldosas francesas fueron hallados en los
túneles. También hallaron momias, restos de
cabellos humanos que pertenecían a soldados. |
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Sidra
La Victoria estancia de Los Manzanares Gral.
Madariaga
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La firma de Sidra La Victoria fue fundada en
1911 por Manuel Otero, español de Galicia, de lo
que originalmente fue un gran almacén importador
en Avenida de Mayo y Chacabuco. Hasta su muerte,
él presidió la firma. Le sucedió Manuel Ángel,
al frente de la empresa entre 1957 y 1978, a
quien sucedió Guillermo Giambastiani, nieto del
fundador, en entre 1978 a 1987. La sidra que se
consumía en nuestra tierra era importada de
España en su totalidad. Cuando fue posible
fabricarla en Argentina se fundó la firma Sidra
La Victoria en Gral. Madariaga. La estancia de
Los Manzanares debió su nombre a esas
plantaciones, no demasiado extensas
inicialmente, pero a las que se fueron
incorporando parcelas hasta sumar 350 hectáreas.
Al momento de la compra (estimo que en la
segunda mitad de la década del 40) el
establecimiento contaba con un antiguo casco
formado por una casa principal, piezas para los
peones y unos galpones para las maquinarias
agrícolas. LA fabrica Comenzó a construirse en
1950. Era un edificio de ladrillo y techo de
losa con un cuerpo central de alrededor de 70
metros de largo, un sector adyacente, y un
edificio para las usinas. El complejo industrial
de la Bodega nº 2 (la Nº 1 era la de Capital
Federal) también contaba un edificio para el
encargado y su familia y con dependencias para
personal de la empresa y trabajadores
ocasionales durante la molienda. Con el tiempo,
se construyó una pequeña vivienda para permitir
alojarse al personal jerárquico de la firma. En
los primeros años, tanto el Ingeniero Bardi como
el Dr. Onetto, químico, supervisaban esa primera
etapa en la elaboración de la sidra. La estancia
desarrolló simultáneamente actividades
ganaderas, llegando a contar con cerca de 500
cabezas de ganado. Este aspecto de la actividad
era dirigido por Don José O´Hauss, a quien le
sucedió Don Juan Domingo Lambertucci. Este fue
un vecino de Los Manzanares que durante años
presidió la Cooperativa Agroganadera de
Madariaga. El “alma de la fábrica” fue su
encargado, Don José Pérez. Este valenciano que
había llegado en los años 50 a nuestra patria,
acompañó toda la historia de la fábrica, porque
llegó a poco de comenzar a funcionar y estuvo
hasta su cierre y venta definitiva. Al mermar la
producción de manzana en la zona, la firma
decidió establecer una nueva bodega en la zona
del Alto Valle de Río Negro, en la localidad de
Cipolletti. Así, comienzos de los años setenta,
se delineó y construyó la Bodega Nº 3.Otros
factores se sumaron para hacer que las
dificultades financieras fueran creciendo y así
fue que se decidió vender la mayor parte del
campo, dejando sólo el predio de la fábrica con
unas pocas hectáreas que lo rodeaban en 1980.
Los nuevos propietarios de la estancia la
llamaron “La Madrugada”. En 1984 se vendió la
fábrica y sus hectáreas adyacentes y la empresa
La Victoria pasó a tener nuevos dueños en el año
1987. Hoy posee una planta de molienda de
manzanas en la localidad rionegrina de
Cipolletti, sobre una superficie de 5 hectáreas.
En el Parque Industrial de Pilar, posee su
moderna planta de fraccionamiento en un predio
de 4 hectáreas, cumpliendo con las más exigentes
normas de controles de calidad y seguridad, como
así también del medio ambiente. |
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"Las
Cañitas" |
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Hasta principios del siglo XX, existía al
costado de la actual Avenida Luis María Campos
una quinta llamada "Las Cañitas", que dio el
nombre original de "El Camino de las Cañitas" al
entonces camino que ahora ocupa la avenida Luis
María Campos. La
quinta estaba ubicada
entre la actual Avenida Luis María Campos, y la
Avenida del Libertador. Al costado de esta
quinta existía un camino llamado popularmente
"El Camino de las Cañitas"o también
llamado "El camino del Bajo". Dicho camino con los
años se transformó en Avenida
Luis María Campos a través de una ordenanza
municipal del año 1914, nombre que mantiene
hoy dia. Se testimonia que alli había una
pulpería. En 1857 en la Avenida Luis María
campos y la avenida Cabildo se cobraba peaje a
las carretas con carga que transitaban por allí.
Había en el camino de la Cañitas una cancha de
"carreras cuadreras" que son
carreras de a caballo de 2 participantes. Por lo
general se corren sin gatera y en pelo o con un
pelero. Los caballos que se utilizan son
mestizos. A principios del siglo XX, luego de
la eliminación de la quinta grande llamada "Las
Cañitas" y otras quintas de la zona, se loteó el
terreno y se construyeron
monoblocks
destinados a
militares.
Proliferaban por esa época los
corralones,
existía diez entre las calles Arévalo y Maure
algunos donde se guardaban los caballos y los
carros lecheros. Por esa época muchos productos
se vendían a domicilio, además de la leche,
pollos, gallinas vivas, pavos y pavitas, frutas
y verduras, también pasaban los famosos carros
repletos de mimbre. La recolección de basura se
hacía a caballo. Por esa época pasaban dos
líneas de tranvías, el 35 y el 36, que venían
por la Avenida Santa Fe, Cerviño, y Avenida del
Libertador. Entre la Avenida Dorrego y la calle
Concepción Arenal había un bulevar de eucaliptos
donde descansaban los jinetes, la misma tenía 10
metros de ancho. Las calles eran en general de
empedrado, aunque las calles Soldado de la
Independencia y la cale Arce eran de tierra
mejorada a la altura del Club Hípico. La vereda
de la cancha de polo era de arenal y la del
Hipódromo de ladrillos. Había dos norias a
caballo, una estaba en la calle Báez y Matienzo
y la otra en la calle Migueletes, de allí se
sacaba agua para el riego."La imprenta" es la
denominación informal para referirse a una zona
dentro del barrio de
Palermo.
La Imprenta lleva este nombre por la
antigua imprenta del Hipódromo, en la calle
Maure esquina con la calle Migueletes.
Dentro de "Las Cañitas" se encuentra un centro
comercial llamado El Solar de la abadía ubicado
en la intersección de la Avenida Luis María
Campos y Maure, frente a la Abadía de San Benito
y a pocas cuadras del Hospital Militar Central.
Este Shopping fue inaugurado en 1995 y fue
construido reciclando una antigua fábrica de
hielo seco "Gas Carbo". El Hospital Militar
Central Cirujano Mayor Dr. Cosme Argerich
también conocido simplemente como Hospital
Militar Central es un establecimiento sanitario
dependiente del
Ejército argentino
ubicado en la avenida Luis María Campos 726 de
la ciudad de
Buenos Aires,
Argentina,
destinado a prestar asistencia médica a los
integrantes del mismo y sus familias. Durante la
dictadura autodenominada
Proceso de Reorganización
Nacional funcionó un
centro clandestino de
detención.
Particularmente, la calle
Olleros, ex Av. De los Ombúes, brinda en algunos
tramos de su recorrido un efecto de túneles
verdes de añosas tipas, su carácter se resalta a
la altura del boulevard que va de Luis M. Campos
a Del Libertador”. |
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duchas y baños de inmersión |
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En
la calle Piedad 45, al lado del Banco de
Londres, denominado "La Argentina", inaugurado
en 1883, ofrecía duchas y baños de inmersión
fríos y calientes, con agua de pozo surgente
renovada diariamente y tenía anexa una escuela
de natación. Abría desde las 5 de la mañana
hasta las 12 de la noche; un baño costaba 50
centavos, el abono para 12 baños, 4,50 pesos y
por 100 boletos se pagaban 32 pesos. Complacía
unos 350 bañistas diarios, con ocho empleados en
verano y tres en invierno. También existían
hoteles como el Argentino y el Universal, que
prestaban estos servicios. |
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Nobleza-Piccardo |
El tabaco figuraba como un artículo de primera
necesidad.Tanta importancia tenía que en
1778 España envió al Río de la Plata a don
Francisco de Paula Sanz al frente de una
"expedición del tabaco". Debía procurar mejorar
los ingresos de la real hacienda, no sin antes
realizar un estudio de mercado que estableciera
los gustos de los consumidores. Las preferencias
de éstos se repartían entre el tabaco en polvo,
que se aspiraba por la nariz, y el de rama, que
se fumaba o mascaba. Hacia 1825, un viajero
inglés advierte que Buenos Aires tiene
preferencia por los habanos. Pero ellos son
caros y no siempre llegan en buenas condiciones.
Son más usados los cigarros de papel y los de
hoja. Esos cigarros se vendían en almacenes y
pulperías. "Casi todos los almaceneros tenían su
picador de tabaco, especie de profesor ambulante
que iba de almacén en almacén". Almaceneros y
pulperos preferían este sistema porque, de este
modo, evitaban que los cigarreros en sus casas
sustituyeran el tabaco bueno por otro de
inferior calidad. El cigarrero ponía sobre sus
piernas una fuente de lata con el tabaco picado,
hojas de papel de hilo y un cuchillo. No se
conocían los paquetes ni los envoltorios. Se
ataban entre dieciséis y veinte cigarrillos con
un hilo negro. La fabricación de cigarros de
hoja daba trabajo y sustento a muchas familias
pobres. De esta forma de producir cigarrillos se
pasó luego al establecimiento fabril, donde se
empleaban mujeres que armaban los cigarrillos a
mano. En galpones o amplias habitaciones se
producían las todavía elementales variedades de
un producto con creciente demanda y con una
variedad de gustos que era necesario atender. En
1898, dos jóvenes amigos deciden instalar un
pequeño establecimiento para fabricar
cigarrillos. Disponían de un pequeño capital, de
una modesta buhardilla en la calle De La Piedad
(hoy Bartolomé Mitre) de lo que pretendían hacer
y de cómo debían hacerlo. Juan Oneto y Juan L.
Piccardo invirtieron 300 pesos en adquirir una
rudimentaria máquina manual de hierro para picar
tabaco. Muy pronto incorporarían una más
completa y veloz, la cigarrera Bonsak, con
capacidad para elaborar doscientos cigarrillos
por minuto. |
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"A los
Mandarines" |
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En 1901 "A los Mandarines"
abre su primer local en la Capital Federal.
Pionero en una época donde el café empaquetado
era lo habitual, vender granos enteros, recién
tostados y molidos a gusto en un negocio
especial, era un concepto totalmente
revolucionario. Actualmente, gozamos de una
reputación única, porque hacemos las cosas de
una manera muy diferente a cualquier otra
compañía de café. Ser selectivos en las compras
y meticulosos en la elaboración permite mantener
estándares de frescura y calidad legendarios. "A
los Mandarines" tuesta todos sus granos en
grupos pequeños, confiando en el conocimiento y
la habilidad de su personal, antes que en el
equipamiento automático. Tostar cada grano hasta
su punto máximo de sabor es un arte delicado que
se aprende solamente después de muchos años de
experiencia. Tostando cada café hasta el punto
más alto de su sabor individual, sacamos a
relucir todos los sutiles sabores inherentes a
los mejores granos del mundo. Esta diferencia
hace que los amantes del buen café prefieran "A
los Mandarines". La gente que se conformaba con
la mezcla de café que ofrecen los paquetes,
ahora busca alternativas más frescas y de mejor
sabor. |
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confiterías de una
época |
En el Centro subsisten
pocas confiterías de una época que va desde los
20 a los 60 del siglo XX:
La Ideal de la calle
Suipacha, de barroca ornamentación, conserva aún
el palco para la orquesta que en algunos
establecimientos era “de señoritas”,
personajes que inspiraron más de una obra
teatral o cinematográfica y que, como decia María
Elena Walsh, hace rato que “tomaron el
tranvía del olvido”. También, pero muy
transformada, La Opera
en Corrientes y Callao. Y en la esquina de
Marcelo T. de Alvear y Libertad, se ha reabierto
una nueva Confitería París,
haciendo recordar con este nombre a aquélla
tradicionalísima y elegante que funcionó en el
mismo lugar. Entre las desaparecidas, la
confitería del Gas, en
Rivadavia y Esmeralda, Los Dos
Bulevares y El Águila
en esquinas enfrentadas en Callao y Santa Fe. Y
en el sur, cerca de Plaza de Mayo,
Los Dos Chinos, en Chacabuco y
Alsina, establecimientos todos complementados
con la venta de tortas, masas, y otras delicias
preferidas por una sociedad que todavía no había
optado por vivir esclava de regímenes culinarios
y por ideales superestilizados para el físico de
la mujer.
La Perla,
en Rivadavia y Rivera Indarte. El nombre La
Perla perteneció a varias confiterías de
diferente público y laya. Así La
Perla del Once, en Jujuy y
Rivadavia, con heterogénea concurrencia en la
que figuraron varios escritores de nota. Este
establecimiento pasó a ser La Perla
Vieja o La Antigua
cuando en los 40 se abrió la Nueva
Perla frente a la plaza, más lujosa
y con veladas musicales, que subsistió hasta los
70. La confitería "El Molino" abrió sus puertas
en 1859 bajo el nombre "Confitería del Centro".
Estaba ubicada en la esquina de Rodríguez Peña y
Rivadavia. Desde su esquina privilegiada, siguió
de cerca los avatares de la historia argentina.
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Pabellón Argentino |
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La Gran
Exposición Universal de París se realizó muy
cerca de la Torre Eiffel de la capital francesa.
En esa exposición, la República Argentina
presentó un pabellón diseñado por el arquitecto
francés Albert Ballú, que obtuvo el primer
premio entre los pabellones de países
extranjeros.
Terminada la
exposición, la situación política de la
Argentina había variado. La crisis de 1890
provocó la caída del presidente Juárez Celman.
Pese al proyecto original de su traslado a
Buenos Aires, el Gobierno Nacional dispuso su
venta, dada la difícil situación económica del
país. Sin embargo, el Intendente Municipal de la
Ciudad de Buenos Aires, Francisco Seeber, logró
frenar el remate y ofreció al Gobierno Nacional
compartir los gastos de traslado a Buenos Aires
del Pabellón. Desde Francia se embarcaron 6.000
bultos en la barca naval "Ushuaia", algunos de
los cuales fueron arrojados al mar en el
trayecto, en medio de una tempestad: la carga
inicial pesaba 1690 toneladas. El Pabellón,
desarmado, llegó a Buenos Aires a fines de 1890.
En 1893 fue armado e instalado frente a Plaza
San Martín en las calles Arenales entre Maipú y
Florida, en el sitio donde estuvieron los
cuarteles que habían sido demolidos. Hasta la
creación del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA),
las exposiciones de arte en Buenos Aires se
realizaban en lugares tan disímiles como
almacenes, tiendas, bazares, ferreterías,
ópticas, casas de música y negocios de todo
tipo. Entre 1910 y 1931 el edificio del
Pabellón Argentino fue sede del Museo Nacional
de Bellas Artes.
En el año 1933, este pabellón fue demolido por
la ampliación de la Plaza San Martín.
En el transcurso de las obras, en 1934,
el Pabellón fue desarmado nuevamente y los
grupos escultóricos que lo integraban fueron
dispersados por la ciudad. En Av. García del Río
y Av. de los Incas se pueden observar una parte
de las esculturas que le pertenecieron este
pabellón. Por entonces, en pleno fervor
modernizador, la demolición del Pabellón fue
vendida en remate y por muchos años se perdió el
rastro de la gran estructura metálica.
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Los Álzaga Unzué descienden del hermano de
Mariano, Saturnino, una de cuyas hijas, Ángela
Unzué, se casó con Félix de Álzaga, dando origen
a la familia Alzaga Unzué. |
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A mediados del siglo XVIII, de Mateo Ramón de
Álzaga
llega al Río de la Plata
junto a su primo José de Urquiza y
Álzaga, cuyo undécimo hijo sería el entrerriano
Justo José de Urquiza, así como el arribo más
tarde, en 1767, del alavés Martín de Álzaga.
Ellos fueron el tronco
primitivo de una familia que estuvo siempre
presente en nuestra vida pública. Martín
se estableció después por su
cuenta y amasó una gran fortuna
y se casó con María Magdalena
Cabrera, que le dio 26 hijos, de los cuales 13
murieron a poco de nacer.
Sus hijos Martín Gregorio y Félix Gabino
estuvieron comprometidos con el levantamiento de
los hacendados de Dolores en 1839. Al padre le
fueron confiscados muchos de sus bienes y vivió
vigilado por la policía rosista hasta su muerte
en 1849. Espíritu vehemente y combativo, a Félix
de Álzaga le tocó ser testigo y a veces
protagonista de los años más difíciles de la
primera mitad del siglo XIX. Felicitas Guerrero,
casada a los 16 años con Martín Gregorio de
Álzaga, de 48. A la muerte de éste, Felicitas
fue requerida por Enrique Ocampo, quien la
asesinó al saber que ella prefería a Samuel
Sáenz Valiente. Félix Saturnino de Álzaga Unzué,
figura arquetípica del Jockey Club y el Club de
Armas que padeció el hostigamiento de Perón
contra los "oligarcas".
Félix
se casó
con su prima segunda: Elena Peña.
La joven pareja
vivió en la casa de los padres de Félix, ubicada
en la avenida Alvear 1345, que hoy aloja
al Jockey Club
hasta la inauguración de La Mansión, en 1920
de la calle Cerrito donde hoy esta el hotel Four
seasons.
Elena Peña
hija de Alfredo Peña Lezica
se destacaba
en las páginas de alta sociedad de los diarios.
Era muy religiosa y su familia también tenía
campos. Se casaron el 6 de mayo de 1916, en la
iglesia de San Agustín, y en 1920 se mudaron a
la Mansión.
Félix y Elena viajaban todos los veranos a
Mar del Plata y se alojaban en lo de María Unzué
de Alvear, famosa por las deslumbrantes fiestas
que ofrecía. Allí concurrían a los bailes de
máscaras en el hotel Bristol, a comidas en el
restaurante Lavorante y a las carreras que se
desarrollaban en el hipódromo. También iban al
Ocean, un club muy exclusivo, y paseaban por la
rambla.
En 1931, la pareja
conoció al príncipe de Gales, Eduardo de Windsor.
Había venido con su hermano Jorge, duque de Kent,
y fueron presentados en una de las fiestas de
agasajo que se les ofreció en el Golf Club de
Playa Grande.
Félix de Álzaga Unzué, un hombre de bien,
aristocrático y a la vez sencillo, asumió la
presidencia del Jockey Club en 1934. Debido a su
excelente gestión, Félix fue reelegido por
varios períodos, hasta el año 1950.Entre
los campos de la familia que Félix administraba,
su predilecto era Los Polvorines. Además de las
estadías en Mar del Plata, el matrimonio
distribuía los días del verano entre las
estancias San Simón, Santa Clara y San Jacinto,
en Rojas.
Los restos Félix y
su mujer se encuentran en la bóveda de Mariano
Unzué, en el cementerio de la Recoleta. Otro de
la familia que se hizo notar: Martín
Álzaga Unzué (Macoco), play boy antes de que se
acuñara esta expresión; gran deportista, campeón
de automovilismo, habitué de los salones y
cabarets de París, amante -cuando se estableció
en Hollywood- de Gloria Swanson y de otras
célebres actrices, y dueño del "Marocco", de
Nueva York. Macoco Álzaga Unzué murió en la
década del 70 en Buenos Aires, deprimido y
agobiado por las deudas después de haber
disipado varias fortunas. |
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El Palacio Álzaga Unzué
"Four
Seasons" |
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El Palacio
Álzaga Unzué es una de las residencias más
imponentes de la aristocracia de comienzos del
siglo XX de la
ciudad de
Buenos Aires,
Argentina.
Desde
1980 forma
parte del hotel cinco estrellas
Four Seasons Buenos Aires
Hotel y se encuentra en la calle
Cerrito nº 1441. Esta fastuosa
residencia fue encargada al arquitecto Roberto
Prentice por Don Félix de Álzaga Unzué en el año
1916, y fue
levantada en terrenos de su propiedad en el
barrio de
Retiro, elegido
por la clase alta porteña desde fines del
siglo XIX.
Félix Saturnino de Álzaga Unzué se casó con
Elena Peña Unzué en 1916 en la iglesia de San
Agustín, sobre Las Heras –que la abuela de ella
había donado–, y es otro edificio notable de
Buenos Aires. Félix tenía 31 años y Elena 24, y
como llevaban un tiempo comprometidos ya habían
empezado a preparar el proyecto de casa propia.
Fue una precaución acertada, porque el
casamiento se daba justo en medio de la Primera
Guerra Mundial y la previsión de los novios
permitió importar de Francia herrerías,
boisseries, tallas y accesorios de todo tipo
antes de que el Kaiser comenzara en serio la
guerra submarina contra los Aliados. El caserón
estaba en pleno territorio familiar. Por donde
miraran, los novios veían las casas de sus pares
y de sus parientes Ambos se mudaron a su mansión
en
1920. Una
versión dice que éste fue el regalo de bodas de
Félix a su mujer. La pareja Álzaga Unzué-Peña
vivió en esta residencia hasta su muerte.
Cuenta la historia que para complacer el deseo
de su esposa la mandó construir cuyo estilo
tuviera semejanzas con los castillos franceses
de la región del Loire.
En la cochera
de la mansión, los Álzaga Unzué-Peña contaban
con dos automóviles: un
Cadillac y un
Mercedes-Benz.
En
el subsuelo se ubicaron las cocinas, el lavadero
y el comedor (con platería inglesa y muebles
franceses), donde trabajaban alrededor de 20
personas. En su momento la pareja contaba con la
cocina del chef italiano Nicola Argentieri.
También se encontraba en ese nivel la bodega con
vinos importados.
La Mansión contaba además con salas de
esgrima y de armería, acondicionadas en las
habitaciones de los hijos que nunca llegaron.
Al no tener descendencia vivían con muchas
mascotas, como varios
perros y
aves.
Ellos también eran dueños de estancias, con
grandes casonas y jardines diseñados por
paisajistas europeos. Félix amaba los caballos,
tenía campos, haras, cabañas, y era un asiduo
visitante del hipódromo. En
1985 el
edificio de esta mansión fue adquirido por
Pharaon en 5.000.000 dólares. El que efectuó
la venta fue la familia Gómez Álzaga, herederos
del palacio. Este saudita se lo vendió a la
cadena
Hyatt para
instalar en él un hotel. Por otra parte, la
apertura del último tramo de la
Avenida 9 de Julio
hizo temer la demolición de la mansión, que fue
conservada finalmente. En
1991, en
terrenos de la residencia, comenzó la
construcción de una torre diseñada por el
estudio Sánchez Elía (SEPRA),
encargada por el saudita
Ghaith Pharaon,
que abrió al año siguiente como parte del
complejo Park Hyatt Hotel Buenos Aires. Con la
crisis económica de
2001, ambos
edificios pasaron a gestión de la cadena Four
Seasons. Al
transformarse en hotel, la residencia Álzaga
Unzué fue dividida en 7 habitaciones. La más
importante es la
suite Mozart,
que tiene 200 m2 de superficie. Ya en manos de
la cadena Four Seasons, el edificio fue sometido
a una intensiva restauración interna y
redecoración cuyos montos alcanzaron el millón
de dólares. Se
respetaron algunos de los materiales originales,
como estucos, solados de roble, boisserie,
dorados a la hoja, ciertos muebles, herrajes de
puertas, molduras, mármoles de Carrara o
Calacata en los baños, algunos óleos y cuadros.
Pero también se realizó una gran búsqueda de
objetos decorativos (como cajas de jade o de
nácar, esculturas, tapices, vidrios Gallé,
Tiffany’s) y muebles (Luis XV, Luis XVI)
relacionados con la época.
Los
cubiertos eran de platería inglesa, pero la
mayoría de los muebles y objetos habían sido
traídos desde Francia. Para eso, hubo un
minucioso trabajo en remates y en anticuarios.
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Villa Crespo |
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Uno de los barrios que más
historia y tradición tienen dentro de la Capital
Federal es el de Villa Crespo. Está emplazado
dentro de la ciudad y por más que le quieran
cambiar el nombre por uno en inglés y mas
“fashion”, siempre estará en e colectivo
imaginario de la gente como Villa Crespo. Este
barrio antes de su fundación era un lodazal con
inmensa vegetación que estaba partido en dos por
el arroyo Maldonado, hoy entubado bajo la
avenida Juan B. Justo. Luego de esto con el
crecimiento que se fue dando con la llegada de
distintos habitantes, el barrio empezó a ser una
zona de quintas que quedaban camino al
cementerio, hoy en la Chacarita, y que estaban a
ambos lados del Boulevard Corrientes, hoy
avenida, y también conocida como Camino de los
Muertos. Entre las colectividades más destacadas
que se asentaron en el barrio se encuentran los
italianos, los españoles y los judíos, sobre
todo después de la primera década del siglo XX.
En la creación del barrio tiene que ver mucho la
industria del cuero y la marroquinería. Es tan
así que el barrio empieza a poblarse y a ser un
lugar habitable a partir de la creación y
afincamiento de la Fábrica Nacional del Calzado
en el año 1886, aunque algunos historiadores
coloquen a la fundación en 1888. Fue el día 3 de
junio y a partir de ese momento se conmemora el
día de Villa Crespo. Lleva ese nombre porque la
piedra fundacional de esta fábrica fue
apadrinada por el entonces intendente municipal
Antonio Crespo. Además de está fábrica de
calzado, muy importante en la vida social y
económica del barrio, se instalaron muchas
industrias de cuero y una de las curtiembres
principales era La Federal, instalada bajo el
nombre de curtiembre Villa Crespo. Además muchas
de las curtiembres, en su mayoría de firmas
extranjeras, que surgieron en aquella época se
instalaron en lo que hoy son las calles Serrano,
Murillo, Padilla y Acevedo. Actualmente las
principales marcas de ropa de cuero siguen
instaladas en ese lugar. El barrio en aquella
época también tenía una vital importancia porque
quedaba justo en el medio de Buenos Aires, que
se encontraba dividida por el Arroyo Maldonado.
Además del arroyo Maldonado, se encuentran las
calles en las cuales están las principales
marcas de ropa de cuero. También en las calles
Thames y Serrano, en ambas al 100, estaba
emplazado el conventillo “El Nacional” más
conocido como el conventillo “De la Paloma”. En
este lugar y su ritmo se inspiró Alberto
Vacarezza para idear su obra. El club más
importante del barrio es Atlanta. Emplazado casi
al lado de la estación Chacarita en la calle
Humboldt 374, este club nació en el barrio
porteño de Constitución para terminar en Villa
Crespo a comienzos de los años 40.
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El
Fuerte de Buenos Aires |
El Fuerte de Buenos Aires fue una fortaleza
destinada a defender la Ciudad de Buenos Aires y
a ser sede de las autoridades residentes en la
ciudad. Su construcción se inició en 1595 y
después de varias refacciones se finalizó recién
a comienzos del siglo XVIII, siendo demolido en
1882. Recibió el nombre de Real Fortaleza de Don
Juan Baltasar de Austria y en el siglo XVII el
de San Miguel de Buenos Aires. Se encontraba
emplazado sobre la barranca del Río de la Plata,
que en ese entonces llegaba a menos de cien
metros de la Plaza de Mayo. Ocupaba el mismo
sitio que hoy ocupa la Casa Rosada, sede del
poder ejecutivo de la República Argentina. Llegó
a tener una muralla de piedra, con un foso que
lo rodeaba, un puente levadizo sobre la plaza,
con baluartes en sus ángulos con cañones y
edificios interiores. Su objetivo inicial era el
de evitar la toma de la ciudad por parte de
piratas europeos, fundamentalmente de
Inglaterra, Holanda y Portugal. Fue
utilizado por las autoridades coloniales
españolas hasta la Revolución de Mayo de 1810, y
por las criollas (excepto en algunos períodos de
la Confederación Argentina) hasta la presidencia
de Julio Argentino Roca, quien mandó demoler en
1882 lo poco que quedaba de él, pues además de
que ya tenía un valor defensivo escaso, no
resultaba, para las autoridades de entonces, ser
digno de la ciudad, que en esos años progresaba
y se modernizaba rápidamente. Fue allí
donde William Carr Beresford y sus tropas se
replegaron durante las Invasiones Inglesas y
donde los invasores se rindieron el 12 de agosto
de 1806.
En la actualidad una parte enterrada de los
restos del Fuerte pueden ser observados
visitando el Museo de la Casa Rosada. Pese a que
el fuerte era ya técnicamente inútil, continuaba
siendo el símbolo del poder, y sirvió de
residencia a los virreyes hasta 1810. A partir
de ese año fue utilizado como vivienda y
despacho por los titulares de los distintos
gobiernos nacionales. Durante la Reconquista de
Buenos Aires (1806) fue inútil para las tropas
británicas adueñarse del fuerte una vez que los
porteños se apoderaron del resto de Buenos
Aires, ya que de continuar en él habrían sido
fácilmente sitiados. Entre 1826 y 1827,
Bernardino Rivadavia, siendo presidente de las
Provincias Unidas del Río de la Plata, mandó
cegar el foso, eliminar el puente levadizo y
reemplazar el rastrillo por un portón de hierro.
La puerta era de un estilo neoclásico, en forma
de arco de triunfo, con un gorro frigio en lo
alto, del que solo se sabe que en 1910 se
encontraba abandonado en un caserón del barrio
de Constitución. Además introdujo lujosos
muebles que había comprado en Europa. En 1835,
ya en la época de la gobernación de Juan Manuel
de Rosas, se lo utilizó para albergar tropas (el
gobierno estaba instalado en la casa que Rosas
construyó en el actual barrio de Palermo).
Volvió a ser sede del gobierno en
1853, tras el
derrocamiento de Rosas, pero se hallaba en muy
mal estado. El gobernador
Pastor Obligado
fue autorizado por la Legislatura a demoler el
lado sur que daba sobre la actual calle
Hipólito Yrigoyen
y destruir las murallas y baluartes de todo el
edificio, con el fin de poder construir la
Aduana Nueva
sobre terrenos ganados al río. Ésta se situó con
frente al mencionado río, detrás del fuerte, y
fue proyectada por el ingeniero
Edward Taylor.
El presidente Bartolomé Mitre ocupó, en 1862, el
sector norte, como sede presidencial,
restaurándolo y creando un jardín en su frente.
En 1867, el otro sector del fuerte, sobre la
actual Avenida Rivadavia, sufrió un par de
graves incendios. Esto llevó, al año siguiente,
al entonces presidente Domingo Faustino
Sarmiento a repararlo y modificarlo agregándole
un balcón al primer piso, rodearlo de un jardín,
y pintarlo de rosa. Es desde entonces que se lo
empezó a llamar «Casa Rosada». La nueva
construcción tenía un aire italianizante, que
contrastaba con los rasgos ligeramente
neoclásicos de la construcción anterior. En
1882 el
presidente
Julio Argentino Roca
ordenó demoler la Casa de los Virreyes y lo que
Sarmiento había construido del lado norte, sobre
la avenida Rivadavia, terminando así con el
fuerte. Sobre el sitio abierto, separado por una
calle del correo, otro sueco, el arquitecto
Gustavo Enrique Aberg,
construyó un edificio parecido al del correo,
aunque más grande y con un balcón de cinco
arcos. Este nuevo edificio, junto con un cuerpo
central con pórtico en la fachada que construyó
en
1894 el
italiano
Francisco Tamburini
sobre la calle que lo separaba del Correo y la
construcción ordenada por Roca, constituyen la
Casa Rosada actual. A partir de la
Revolución de Mayo
la Casa de los Virreyes, comenzó a ser el
lugar de residencia de las autoridades patrias,
entre ellos
Cornelio Saavedra
y su esposa Saturnina Otárola, quien dio a luz
allí, el 17 de agosto de 1810,
a su hijo
Mariano, quien
sería sería dos veces gobernador de la
provincia de Buenos Aires.
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El virreinato del río
de la Plata, subsistió por el lapso de treinta y
tres años sucediéndose en el mando once virreyes
-PARTE 1- |
Los virreyes eran los representantes directos
del Rey en América y eran los funcionarios más
poderosos en estas tierras. El virreinato del
río de la Plata, subsistió por el lapso de
treinta y tres años, desde su creación, en el
año 1776, por el rey español, Carlos III, ante
el avance de los portugueses, problema que
persistirá no sólo durante la etapa virreinal,
sino luego de la emancipación, sucediéndose en
el mando once virreyes, que eran la máxima
autoridad en el territorio americano. Cuando
terminaban su mandato debían someterse al
"Juicio de residencia", en el que la Corona
evaluaba la actuación del virrey y, sobre todo,
si se había enriquecido injustificadamente
durante su gestión.
Don Pedro de Ceballos, primero de esa
serie de virreyes.
Expulsó a los portugueses y aminoró el
contrabando. En 1778 habilitó el puerto de
Buenos Aires para el comercio con España.
Fomentó la agricultura y la ganadería. Aumentó
la seguridad de los caminos interiores mediante
fortines y patrullas. Para aumentar las
fuerzas de trabajo disponibles autorizó el
comercio de esclavos negros, ya sea directo o en
virtud del
Tratado de Asiento.
El 8 de junio de
1863 José Hernández se casó, en la catedral de
Paraná, con Carolina González del Solar, sobrina
del virrey Pedro Ceballos. El segundo virrey fue Don
Juan José de
Vértiz y Salcedo,“Virrey
de las Luces” Méxicano,
formado en
España,
gobernador del Río de La Plata durante 1770 y
1777. El hostigamiento al
que era sometida la población a causa de las
incursiones indígenas, lo motivó a organizar la
defensa de los poblados. Su nombre de Virrey de
las Luces por la instalación del alumbrado
público con velas
de sebo y aceite. Vértiz hizo empedrar
las calles. Se ocupó de la provisión del agua.
Siendo gobernador había fundado el Real
Colegio de San Carlos, y la Casa de Niños
Expósitos. Desde que la inaugurara el Virrey
Vértiz en 1783, la Casa de Comedias, conocida
como el Teatro de la Ranchería, se transformó en
el centro de la actividad lírica y teatral de
Buenos Aires hasta su incendio en 1792. En 1810
pudo reabrirse el Coliseo Provisional de
Comedias dando un nuevo impulso a arte
dramático. Se pudieron imprimir libros y
panfletos trayendo la imprenta que los Padres de
la Compañía de Jesús tenían en Córdoba.
Persiguió a los vagos, mendigos, bandidos y
tahúres, y creó la Casa de Corrección de
Mujeres. Vértiz mando a hacer el
primer censo de la población de Buenos Aires en
1778. La ciudad tenia 24.754 habitantes y la
campaña 12.925. El tercer virrey fue
Don
Cristóbal del Campo, Marqués de Loreto,
ocupó el cargo en 1784. Continuó la labor
progresista de su antecesor, nivelando las
calles y empedrando la barranca de acceso al
río, fomentando la agricultura, la ganadería,
modernizando los puertos e incentivando los
saladeros. Exigió la marcación de la hacienda y
los cueros, y fomentó la exportación de trigo.
Durante su mandato, se produjo la primera
exportación de carne seca salada o tasajo.
Inició una política de pacificación con los
indios, basada en el intercambio comercial.
Don Nicolás
Antonio de Arredondo,
prestigioso militar. Impulsó la ganadería, introduciendo ovejas de raza merino,
incrementándose la producción lanera. Además
fomentó la minería. Comenzó el empedrado de la
Plaza Mayor y de lo que es hoy, calle Rivadavia.
En 1791 el virrey Arredondo inauguró la pequeña
plaza de toros de Monserrat (ubicada en la
actual manzana de 9 de julio y Belgrano) con una
capacidad para unas dos mil personas. Pero fue
quedando chica, así que fue demolida y se
construyó una nueva plaza para 10.000 personas
en el Retiro en la que alguna vez supo torear
don Juan Lavalle. Propició
la exportación, además de cueros de vaca, de las
de tigre, zorro, lobo y venado, y pieles de
vicuña y chinchilla. Aunque nunca fue
significativo el comercio de negros en la
región, en 1791, su tráfico se declaró libre
durante 69 años. En 1794, a petición de
los comerciantes locales se instaló el Consulado
de Comercio de Buenos Aires. Renunció un año más
tarde.
Don Pedro Melo de
Portugal
y Villena
falleció, por un
accidente, ocupó el lugar
número cinco en la lista virreinal en el Río de
la Plata. Su mandato se extendió desde el 16 de
marzo de 1795 hasta el 15 de abril de 1797,
fecha en que falleció, cuando cayó de su
caballo, mientras se dirigía hacia Montevideo.
Continuó el embellecimiento de la ciudad de
Buenos Aires, con obras de empedrado. Reforzó
las fronteras con los indios. Le
sucedió
Don Antonio
Olaguer y Feliú, que
fuera gobernador de Montevideo.
Tomó medidas para
impedir el ataque de los portugueses, aliados de
los ingleses. Permitió el comercio con buques
extranjeros. |
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El virreinato del río
de la Plata, subsistió por el lapso de treinta y
tres años sucediéndose en el mando once virreyes
-PARTE 2- |
A Don Antonio
Olaguer y Feliú
le
continuó
Don Gabriel
Avilés y Del Fierro,
en 1799 fue nombrado virrey del Río de la Plata,
cargo que ocupó por dos años. Liberó a los
guaraníes del pesado sistema de encomiendas y
estableció en las fronteras con los aborígenes,
poblamientos españoles. En lo cultural, en este
período, se creó el Tribunal del Protomedicato,
para custodiar el buen ejercicio de la medicina,
la escuela de Náutica y apareció el primer
diario porteño: El Telégrafo Mercantil, Rural,
Político-Económico e Historiográfico del Río de
la Plata que subsistió hasta 1802 .Organizó
expediciones a las salinas, en procura de sal.
Fomentó el desarrollo de las poblaciones
fronterizas con los indios.
Don Joaquín del
Pino, octavo en esta
nómina,1729-1804. Fue un virrey que trascendió
por su obra, ya que estimuló el comercio,
instalando puestos de venta en la Recova de
Buenos Aires, que mandó construir y amplió el
puerto. También concluyó la obra por la que se
emplazó la plaza de toros y el empedrado de las
calles, obra que continuó haciéndose efectiva.
La amenaza portuguesa lo obligó a fortificar la
frontera, e inició tratativas para mejorar la
relación con la población aborigen. En materia
educativa, creó las escuelas de Medicina y la de
Dibujo. Puso especial énfasis en la explotación
minera. El primer presidente Bernardino Rivadavia se casa
con Juana del Pino y Balbastro, hija del virrey.
Don Rafael de
Sobremonte se listaría como el número
9, y que quedaría en la historia ocupando el
primer puesto entre los virreyes que se
destacaron por su cobardía. Un Cabildo Abierto
reunido en Buenos aires decidió la destitución
del virrey Sobremonte, quien fue reemplazado por
Santiago de
Liniers, militar francés, al servicio
de la corona española. Hermano y socio del conde
Liniers. Los
ingleses mantuvieron a través del contrabando un
intenso tráfico comercial con Buenos Aires.
Durante las
invasiones inglesas
se comprobaron las ventajas del librecambio.
Liniers les permitió continuar con las
actividades comerciales.
Su moral fue cuestionada
por sus relaciones escandalosas con Anita
Perchón.
Los ingleses habían logrado tomar
Buenos Aires a fines de junio de 1806, pero la
reconquista de la ciudad al mando de Liniers, en
el mes de agosto, alejó a los ingleses de la
capital del virreinato, pero no por mucho
tiempo. Esta vez, con apoyo del gobierno inglés,
los británicos no cesarían en el intento. Su
prestigio decayó aún más, cuando Napoleón
invadió España, y su condición de francés lo
hacía sospechoso de traición. Comandados
por Martín de Alzaga
le exigieron la renuncia a Liniers los señores
del Cabildo. Un año después Liniers es fusilado. En esa
circunstancias fue reemplazado por el general de
marina,
Baltasar Hidalgo de
Cisneros, llegó en 1809 y fue el
ultimo Virrey que había participado en la
oposición a la invasión napoleónica en España.
Cisneros inicialmente restringió el comercio con
los ingleses. La medida tuvo como consecuencia
la reducción del comercio y de la recaudación
aduanera. Los ingleses presentaron en octubre de
1809 un petitorio para que se les permitiera
comerciar. El virrey decidió consultar al
Cabildo y al Consulado sobre la conveniencia o
no de abrir el puerto. Esta actitud dio lugar a
un debate. Los comerciantes españoles
peninsulares se opusieron al proyecto. Los
hacendados y comerciantes locales recurrieron a
Mariano Moreno. Finalmente una junta
aconsejó la sanción del Reglamento del libre
comercio de 1809, que permitió el comercio con
los ingleses, bajo determinadas condiciones, a
través de consignatarios españoles. Los ingresos
del tesoro aumentaron en 1810, la situación
económica dejó de ser crítica. |
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la
casa de Liniers |
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En Buenos Aires, la casa de Liniers es un de
las pocas que conserva el estilo colonial (ya
que por la precariedad de los materiales dichas
viviendas no duraron mucho o la mano del hombre
hizo estragos demoliendo todo a su paso). En
esta vivienda encontramos todo el repertorio
propio de este estilo: muro seco sin ornamentos,
las rejas de sección cuadrada, muros anchos, la
puerta de tableros de la entrada, entre otros.
La historia nos cuenta que el primer propietario
fue don Martín Simón de Sarratea, suegro de
Santiago de Liniers. El “penúltimo virrey del
Río de la Plata” también vivió en la casa entre
1806 y 1809. Luego paso a manos de la familia
Estrada quienes fueron los que decidieron
preservarla. Cabe recordar que en 1942 fue
declarada Monumento Histórico Nacional. La
figura de Liniers está estrechamente ligada a la
fundación de la Argentina y a un trecho decisivo
en la historia de España. Santiago de Liniers
fue apresado en un rancho de Córdoba junto a
cinco partidarios que lo seguían rumbo al Alto
Perú. La Junta de Buenos Aires ordenó que fueran
ejecutados. El oficial que arrestó a Liniers
(luego procesado), lo torturó y le robó efectos
personales. Juan José Castelli, miembro de la
Junta, comandó personalmente la ejecución porque
el coronel Francisco Ortiz de Ocampo, a cargo de
las tropas revolucionarias, y otro comisionado
de la Junta, Hipólito Vieytes, se negaron a
cumplir la orden. El fusilamiento de Liniers,
prisionero de guerra ejecutado sin juicio, fue
inspirado por el secretario de la Junta, Mariano
Moreno, y se cumplió en un paraje llamado Monte
de los Papagayos, a dos leguas de Cabeza del
Tigre, a las dos y media de la tarde del 26 de
agosto de 1810. Los cadáveres, cargados en
carretillas, fueron arrojados en una fosa
abierta en la tierra. Cuenta la leyenda que las
iniciales de sus apellidos fueron escritas en un
árbol del lugar, formando la palabra CLAMOR
(junto a Liniers habían sido detenidos Concha,
gobernador; Allende, coronel; Rodríguez, asesor;
Moreno, tesorero, y Orellana, obispo, al que, a
último momento, le conmutaron la pena). Allí
yacieron, de manera anónima, durante 51 años,
hasta que se los descubrió por casualidad, y
fueron devueltos a los familiares durante la
presidencia de Santiago Derqui. Los restos del
amado salvador de Buenos Aires y de los cinco
fusilados de Cabeza del Tigre, viajaron a España
en el bergantín Gravina, para ser enterrados en
el Panteón de los |
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cabarets 1 |
La palabra cabaret es de origen francés y
significa taberna. No es un término lunfardo ni
escabroso, sin embargo cuando el gobierno
militar del 43 suprimió cientos de palabras en
las letras de los tangos, también se ensañó con
la palabra cabaret. Por lo general los cabarets
eran salones grandes con una amplia pista de
baile rodeada de mesas y una barra, todo bien
iluminado, a diferencia de las boites que eran
más chicas y oscuras. En la puerta siempre había
un portero uniformado con levitón, con botones
dorados y una gorra con el nombre del cabaret.
Aunque solían concurrir parejas, la mayor parte
de los asiduos asistentes eran hombres solos o
en grupo, que iban a bailar con las alternadoras,
a tratar de seducir a alguna o a escuchar a su
orquesta favorita. En todo cabaret había una
orquesta típica y una de jazz y a medianoche se
presentaba un espectáculo llamado "el varieté",
que consistía en diversos números artísticos. El
signo de importancia del cabaret estaba dado por
la categoría de la orquesta típica que actuaba
en él. Las orquestas importantes
trabajaban todos los días menos los sábados,
pues ese día se presentaban en los bailes de los
clubes y eran reemplazados en el cabaret por "la
orquesta de cambio". A muchas de estas las
consagró el público sabatino. Las alternadoras,
milongas o coperas vestían de largo satén,
cumplían un horario y su misión era hacer que
los clientes las invitaran a sentarse a su mesa
a tomar una copa. Una vez logrado esto, trataban
de entusiasmarlo para que siguiera invitando y
consumiendo. No podían salir del cabaret antes
que el local cerrara sus puertas.
A las 3 o 4 de la madrugada, cuando estaba por
cerrar, la orquesta tocaba "La cumparsita",
último tango de la noche. En ese momento
aparecían los cafishios a buscar a sus coperas y
cobrar su porcentaje. Un personaje
infaltable en los cabarets era la cuidadora del
baño de damas, generalmente una ex alternadora y
a quien las chicas llamaban "Mamita". El
más importante cabaret del país y de Sudamérica
fue, sin duda, el "Tabaris", ubicado donde antes
estaba el "Royal Pigalle", en Corrientes 865,
entre Suipacha y Esmeralda, la calle
del trasnochador porteño, convirtiéndose en el lugar más elegante y
exclusivo. La clase alta, los bohemios, los turistas ingresaban de
riguroso traje, smoking o vestidos largos y se deleitaban con el
infaltable champagne francés. En esta atmósfera el Tabaris se
convierte en el emblemático cabaret de lujo y de melancólica
frivolidad. Tenía en la planta
baja una gran pista de baile que a medianoche se
elevaba, convirtiéndose en un escenario. Había
artistas internacionales, también alternadoras,
pero en él se daban cita parejas y matrimonios.
Animaba la orquesta típica "Di Adamo-Flores", en
la que debutó el bandoneonista Leopoldo
Federico, que se alternaba con la de jazz. Allí
tocó la orquesta francesa de Ray Ventura.
El "Malibú" se inauguró en 1934 y estaba en
Maipú, entre Sarmiento y Corrientes .
Allí debutó Aníbal Troilo el 1° de julio de
1937. En la entrada había un cartel que decía:
"Todo el mundo al Marabú/ La boite de más alto
rango/ donde Pichuco y su orquesta/ hará bailar
buenos tangos". Pero el conjunto que actuó por
más tiempo fue el de Carlos Di Sarli. Entre sus
asiduos concurrentes se destacaba Miguel Bucino
que se lucía bailando con las chicas. |
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cabarets 2 |
El "Casanova" estaba justo en frente al Marabú.
La orquesta de Lucio Demare amenizaba el lugar.
Se inauguró en 1931 con la orquesta de Juan
Canaro y la jazz de Ian Gregor (Gregor Kalikian),
que acompañó a Gardel en sus grabaciones en
francés. En este cabaret se presentó la orquesta
Los Provincianos, con Ciriaco Ortiz, en las
únicas actuaciones en público de esta formación,
creada solamente para grabar. El cabaret
Chanteclair estaba al lado del Teatro Comedia,
en Paraná entre Lavalle y Corrientes. Se
inauguró en diciembre de 1924 y durante la
década del 30 también se lo llamó "Vieux Paris"
y su frente estaba decorado con un molino y
detalles de Montmartre. La orquesta emblemática
era la de Juan D'Arienzo. El animador y hombre
de relaciones públicas fue Ángel Sánchez
Carreño, "El Príncipe Cubano". Fue demolido en
1960 y evocado por Enrique Cadícamo en su tango
"Adiós Chantecler". El "Tibidabo" fue un
escenario importante ubicado en Corrientes entre
Talcahuano y Libertad. Durante años el centro de
atracción fue la orquesta de Aníbal Troilo, cuya
temporada iba de abril a diciembre. En el resto
del año, actuaban otros conjuntos. Fue demolido
en 1955. El "Bambú" quedaba en Corrientes
y Maipú, a la vuelta del Marabú. Ahí debutó Juan
Polito y Los Reyes del Ritmo, con Alberto
Echagüe. Luego se convertiría en una sala de
espectáculos españoles con el nombre de "El
embrujo de Sevilla". También podemos
mencionar el "Lucerna", de Suipacha 567,
propiedad del violinista José Nieso y donde
actuara permanentemente el cantor Antonio
Rodríguez Lesende. El "Cote D'Azur", en 25 de
Mayo entre Corrientes y Lavalle y que fuera el
primero que yo conocí. Allí actuaba la orquesta
de Alberto Pugliese con la voz de Héctor
Pacheco. El "Novelty", en Esmeralda entre
Lavalle y Corrientes, donde actuaran los ex
músicos del sexteto de Di Sarli con el nombre de
Orquesta Típica Novel. Otros cabarets eran
los del Bajo, frecuentados por marineros de
todos los países. Entre ellos el de mayor
categoría era el "Ocean Dancing", que estaba en
Leandro Alem 286. En su escenario estuvieron
Miguel Caló, Osvaldo Pugliese y fue donde debutó
Raúl Kaplún con Roberto Goyeneche.
Al lado estaba el "Montmartre" y también en la
zona, "El Royal", "El Derby", "Cielo de
California" con su portero disfrazado de cowboy
y otros que no recuerdo. En La Boca existieron
dos cabarets, uno junto al otro: "El Avión" y "Charleston".
Estaban ubicados en la calle Pedro de Mendoza y
el ambiente era más pesado. También eran
frecuentados por marineros y personajes de la
Ribera. A partir de 1955 los cabarets
fueron desapareciendo. Primero fueron los del
Bajo y después los del Centro lo que significó
el final de una importantísima fuente de trabajo
para los músicos.
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la flota del general Don Pedro de Mendoza
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El 2 de febrero de 1536 fondea la flota del
general Don Pedro de Mendoza y el día 3 se funda
el Real y Puerto de Santa María de los Buenos
Aires, por él, nombrado Primer Adelantado del
Río de la Plata. El lugar es muy a propósito
para los fines de la expedición: un sitio de
aguas tranquilas abrigado en la boca del Río de
la Plata donde se volcaba el Paraná, que en su
momento debía remontarse, y donde se podían
carenar las naos sin problemas, e instalar un
astillero para construir los bergantines y
bajeles, para lo cual se habían traído “los
artesanos y maestres de hacer naves”. Un mes
después, el 3 de marzo, debe zarpar la nao
"Santa Catalina", al mando de Gonzalo de
Mendoza, con destino a las costas del Brasil en
busca de víveres que escaseaban en la nueva
población.
El 24 de junio los indios atacan la población y
la incendian junto a cuatro de los buques que se
hallaban fondeados en el río. Ante ello los
conquistadores se refugian en las naves y
Mendoza, ya enfermo, entrega el mando a Juan de
Ayolas. El 27 de diciembre los indios vuelven a
atacar la población y queman en el puerto otras
4 naves de la expedición. |
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La única
iglesia colonial que actualmente no existe |
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Para satisfacer
los requerimientos del trazado de la diagonal
Roque Sáenz Peña hoy diagonal Norte fue demolida
la iglesia de San Nicolás de Bari que se situó
en lugar de obelisco 300 años durante la
intendencia de José Guerrico. La iglesia estaba
en la calle del Sol que más tarde se denominó
San Nicolás, ahora Corrientes, en la
intersección con Carlos Pellegrini que por
entonces ni siquiera tenía nombre y el barrio se
llamó San Nicolás gracias a la capilla.
En 1733 don
Domingo de Acassuso, que ya había fundado la
capilla de San Isidro Labrador en 1706, en San
Isidro, mandó construir la primitiva iglesia de
San Nicolás de Bari en la intersección de las
actuales avenidas 9 de Julio y Corrientes.
También junto a la iglesia funcionó
un refugio para doncellas y pobres.
A pocos metros de la iglesia San Nicolás se
hallaba la Plazoleta de San Nicolás donde
paraban las carretas que traían productos para
abastecer a la ciudad. Luego esa plaza se llamo
"Plaza nueva" , fue la segunda plaza que tenia
la ciudad de Buenos Aires luego de su pionera
Plaza Mayor (plaza de Mayo). En 1809 cambio su
nombre por plaza de la Unión Y luego por "plaza
de las Artes".
Allí tuvieron su primer convento las
monjas Clarisas Capuchinas,
que llegaron en 1750 desde Chile
luego de un largo
y penoso viaje
y solamente moraron allí hasta 1753 que fueron
trasladadas a la
iglesia de
San Juan Bautista (parroquia de indios), por ser
una zona poco salubre el predio que se
encontraba San Nicolás. Cuando se fundó
la iglesia, el solar era extremadamente
pantanoso. El barrio era de gente muy común y
pobre que se mantenían con la matanza de ganados
para el abastecimiento de la ciudad. Las
inmundicias de los animales dejaban olores
nauseabundos.
En enero de 1871,
comenzó la epidemia de fiebre amarilla, que en
sus seis meses de duración dejo un saldo de
14.000 victimas entre la población de la ciudad
de Buenos Aires, estimada por entonces en
190.000 habitantes.
Las calles de
Buenos Aires, estaban llenas de niños
desamparados, que habían perdido sus padres,
hallándose librados a su propia suerte. "En
medio de esta desolación aparece un alma llena
de amor hacia sus semejante, quien tiene la
magnífica idea de fundar un hogar para los niños
que recorrían las calles pidiendo limosna,"El
Asilo de Huérfanos". La iglesia Nicolás de Bari
fue demolida en la década del 30 para edificar
en su lugar el obelisco y fue trasladada a su
sitio actual: Av. Santa Fe 1364, en el año 1936.
Habían sido allí bautizados
personalidades como Mariano Moreno y Bartolomé
Mitre y Manuel Dorrego. |
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Palermo |
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El capitán Juan Domínguez Palermo (1560 -1635) fue un vecino de la entonces recientemente
fundada ciudad de Buenos Aires. Llega a Bs As
en 1585 o sea apenas una década después de haber
sido fundada por Juan de Garay. Con su nombre se
denomina al barrio más extenso de la ciudad.
Acompañó al infante don Juan de Austria, hijo
del emperador Carlos V, de Nápoles a Malta y de
allí a España. En esta ciudad contrajo matrimonio con Isabel
Gómez de Saravia, hija de Miguel Gómez, uno de los
primeros vecinos de la ciudad. Ya viudo contrajo
segundas nupcias con María Rodríguez, cuya madre,
Beatriz Morena, era hija natural de Antón Higueras
de Santana, otro vecino poblador de Buenos Aires.
Debió haber hecho alguna fortuna pues la viuda de
uno de sus bisnietos levanta en 1735 una información
en la que declara que Domínguez Palermo, junto a su
hijo y sus yernos, socorrió a los soldados de
Mosquera con mil quinientos pesos y al gobernador
Hernán Arias de Saavedra, Hernandarias, con caballos
y bastimentos. Además compró una chacra lindera a
otra que heredó de su primera esposa, y que fuera
una de las mercedes o pagos que recibiera su padre
en ocasión de la fundación de la ciudad. Estas
fueron las tierras llamadas “de Palermo” que dan
nombre al barrio porteño que hoy se alza en ellas.
Palermo tenia un viñedo que fue el primero del
país, llamado "Viñas de la Punta de
Palermo". La venta de su vino estaba prohibida a
los esclavos y a los indios. También se entraba
vino desde el exterior. Palermo también poseía un
corral en Maldonado , destinado a la matanza de
hacienda cimarrona y fue proveedor de carne de
la ciudad. Su casa era donde estaba la
penitenciaria sobre hoy avenida Las Heras. Para
Le Corbusier, el gran arquitecto del siglo XX que
acababa de visitar Buenos Aires, Palermo era una
joya urbana. Palermo de San Benito, y
sobre todo su lago, escondían ya entonces historias
truculentas. El parque había sido la residencia
privada del brigadier general don Juan Manuel de
Rosas y se decía que la Mazorca echaba allí los
cadáveres de los perseguidos. Tras la batalla de
Caseros y la huida de Rosas, racimos de ahorcados
-mazorqueros y rosistas- colgaban de sus árboles,
como lo describe una magistral página de Sarmiento.
Fue allí, en Sánchez de Bustamante 1638, donde Julio
Bonini mató y despedazó a Virginia Donatelli.
Dentro de Palermo también encontramos un hermoso
lugar, en la zona aledaña a la Basílica del
Espíritu Santo, o "La Guadalupe". Fue diseñada
por el arquitecto Juan Beckeert y está
construida con mármoles negros que provienen de
la mismísima antigua Opera de Viena, las
baldosas son alemanas, los vitrales franceses, y
el resto de mármoles y maderas son argentinas de
gran calidad. |
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CEMENTERIO DEL SUR |
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EL CEMENTERIO
DEL SUR Fue creado por el decreto del 1°‑ de
junio de 1832 de don Juan Manuel de Rosas.
Diseñado originalmente por Prilidiano Pueyrredón,
recién fue inaugurado en 1867. Para 1871 ya
estaba saturado, fruto de las sucesivas
epidemias de cólera y fiebre amarilla. Fue
clausurado definitivamente en 1892, y sus
tierras destinadas a la formación del Parque
Bernardino Rivadavia, actualmente llamado
Florentino Ameghino. En su centro, una estatua
de Ferrari recuerda a los caídos en cumplimiento
del deber durante la epidemia de fiebre
amarilla. Los difuntos fueron trasladados a
otros cementerios, entre ellos estaban José
Mármol y el doctor Francisco Muñiz, actualmente
en la Recoleta. Aunque no todos fueron exhumados
y probablemente queden algunas tumbas bajo la
superficie del actual parque, como la de la
esposa del general Gregorio Aráoz de Lamadrid,
Luisa Díaz Vélez‑esposa, madre y hermana de
héroes de la patria‑ a quien el poeta Guido
Spano diligentemente asistió en sus últimos
momentos. |
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corso oficial |
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En Buenos
Aires, el primer corso oficial se realizó en
1869. Desfiló por la actual calle Hipólito
Yrigoyen, desde Bernardo de Irigoyen hasta la
plaza Lorea. Al despuntar el siglo XX, cada
barrio tenia su murga. Los corsos se
desarrollaban en las calles y estaban compuestos
por agrupaciones de jóvenes artistas que junto
con los músicos y las mascaritas animaban la
jornada. Frecuentemente eran organizados por
vecinos y comerciantes de los distintos barrios.
Las plazas y las fachadas de los edificios se
adornaban con guirnaldas, banderines y
lamparitas de colores, que dibujaban exóticas
figuras. La Avenida de Mayo albergó al corso
oficial de la ciudad de Buenos Aires, que en un
principio se extendía desde las calles Bolívar y
Buen Orden - actual Bernardo de Irigoyen; hasta
Luis Sáenz Peña. También en los bosques de
Palermo se realizaban fastuosos desfiles de
carruajes, evento al que se denominaba "Corso de
Flores". |
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Ex Palacio
Chrysler
- Av. Pte. Figueroa Alcorta
3351- |
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Este edificio proyectado en 1929 por el
arquitecto italiano Mario Palanti para albergar
al Primer Palacio Autódromo de Sud América
contaba con una pista de autos en la cubierta, y
una planta organizada en torno a un patio
central de forma oval, envuelto por locales con
fachadas que retomaban la ortogonalidad de la
traza. Además del notable salón de exposiciones
y venta, se destacaban el salón para montaje,
otro para repuestos y varios para depósito. En
la azotea se encontraba la pista de automóviles
dividida en dos zonas: la superior donde se
podía desarrollar velocidades de 100 kilómetros
por hora, y cuyo piso de ladrillos, tenía una
inclinación que, en algún punto, supera los 45º
Un parapeto de hormigón armado servía como
resguardo ante posible malas maniobras.

La
parte inferior para pequeñas velocidades, estaba
destinada a ensayos y a los amateurs.
Lateralmente sobre el autódromo se levantaba un
restaurante, una amplia pérgola para disfrutar
de las actividades deportivas.
Luego del abandono de la empresa automotriz, el
Estado Nacional utilizó el edificio como
depósito de materiales del Ejercito, hasta 1994,
cuando la empresa IRSA se hizo cargo de la
refuncionalización adaptando su estructura a un
programa de vivienda colectiva de alto nivel.
Poco más tarde, en 1995, se adaptó un sector del
edificio para el Museo Tecnológico Renault, de
arte ciencia y tecnología, concebido como un
espacio multifunción que ocupa un local de 14 m
de fondo y 100 m de frente sobre Av. Figueroa
Alcorta. |
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Afortunados |
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Zuckerberg tiene la cara y el aspecto de un
adolescente. Hizo su fortuna casi sin darse
cuenta. Una fortuna de 1.500 millones de dólares
le permitió a Mark Zuckerberg, fundador de
Facebook, ingresar en la selecta lista de los
cuatrocientos norteamericanos más ricos que,
como todos los años, publicó la revista Forbes.
¿Y qué hay de especial en esto? Que el artífice
de la red social más popular y de mayor
crecimiento de internet tiene tan sólo 24 años.
Zuckerberg se consagra así como el referente de
un fenómeno de estos años: la aparición de
jóvenes que con menos de 35, y en general a
caballo de buenas ideas para la web, amasaron
fortunas descomunales. Pero Zuckerberg está
lejos de llevar la vida que lleva la mayoría de
los que tienen su edad, él ya es tan rico que
podría no trabajar nunca más, y asegurar la
holganza económica de diez generaciones
familiares. Este neoyorquino egresado de Harvard
no heredó nada, “simplemente” tuvo una idea
genial que revolucionó el modo de relacionarse
para cien millones de personas (la cantidad de
usuarios de Facebook). Ingresando en el ranking
Forbes, para lo que hay que tener como mínimo
1.300 millones de dólares, Zuckerberg entra a un
club al que también pertenecen, y con 18 mil
millones cada uno, los fundadores de Google,
Sergey Brin y Larry Page. Ambos de 35 años,
accedieron al olimpo de los millonarios hace ya
un lustro. En la Argentina no existen jóvenes
que tengan fortunas tan impresionantes como las
de algunos norteamericanos, europeos o
asiáticos, pero esto no quiere decir que no haya
compatriotas que no sepan lo que es vivir entre
millones. El paradigma nacional de los
emprendedores que hicieron fortuna a muy corta
edad con las nuevas tecnologías es Martín
Varsavsky, hoy ya tiene 48 años, pero fundó la
primera de sus tantas exitosas empresas a los
24. Los hermanos Novillo Astrada, Javier (33),
Eduardo (35) , Manuel (34) e Ignacio (30), todos
integrantes del equipo de polo La Aguada,
fundaron una empresa que tiene como eje este
deporte y que factura casi dos millones de
dólares anuales. Milagros Brito, hija del
banquero Jorge Brito, con 30 años dirige la
desarrolladora inmobiliaria Vizora que invierte
varios millones anuales. Otro que sabe lo que es
el dinero es Manuel Santos Uribelarrea (h.):
tiene 29 años y está a la cabeza de un pool de
siembra que a fin de cada año contabiliza 260
millones de pesos de ganancias. |
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Origen de Villa Devoto |
El nombre de ese barrio porteño se
debe a don Antonio Devoto, fundador y presidente del
Banco de Italia y Río de la Plata entre otros muchos
emprendimientos. Una de las fortunas mas grandes de
América Latina en su momento, había nacido en
Lavagna, población cercana a Génova, en 1832 y llegó
como inmigrante en 1854, y años mas tarde sería gran
colaborador del gobierno italiano durante la I
Guerra Mundial, a tal punto que el rey Victor Manuel
III le otorga el título de conde. En nuestro país
fue el impulsor de la construcción del Hospital
Italiano, por sus acciones filantrópicas recibió las
siguientes distinciones:
Caballero de la Corona de la Orden de Italia
Caballero de la Orden de San Mauricio y San Lázaro
Comendador de la Corona de Italia
Caballero de la Orden del Mérito del Trabajo
Gran Oficial de la Corona de Italia
Si bien no dejó descendencia, estuvo casado en
dos oportunidades, primero con la condesa Rosa
Viale, y luego con doña Elina Pombo. Construyó
el Palacio Devoto, una obra faraónica, que en su
momento fuera la residencia mas importante de la
ciudad, lugar en que se alojara el príncipe
Humberto de Saboya cuando este visitara
Argentina, pero que su construcción fue
concebida con la idea de alojar al rey, quien
finalmente nunca viajó a Argentina a pesar de
haber aceptado la invitación. La residencia que
diseñara el Arq. Buschiazzo, y se construyera
sobre la actual Av. Salvador Maria del Carril,
nunca pudo ser habitada por su dueño, ya que
falleció en 1917 antes de su finalización que
fue en 1921, tenía orfebrería de plata, mármoles
de Carrara, mosaicos florentinos y los
cielorrasos tenían adornos de oro macizo,
muebles especialmente importados de Europa,
donde fueron diseñados y fabricados a medida de
cada una de las habitaciones, una inmensa pileta
de natación y varias fuentes. La actual iglesia
San Antonio de Padua, formaba parte de la
mencionada propiedad y es una reproducción del
Panteón Real de Superga, colina situada a 6 Kms.
de Turín. El palacio era tan enorme y caro, que
no existían en la Argentina compradores para él,
finalmente fue demolido en 1938 y se hace un
loteo del predio. Hay una leyenda urbana que
cuenta que don Antonio Devoto, durante la obra,
enterró allí una enorme fortuna que hasta ahora
no apareció. También donó los terrenos
necesarios para la actual Plaza Arenales, y los
de la estación del Ferrocarril Buenos Aires al
Pacífico, que lleva su apellido y fuera
inaugurada el 13 de noviembre de 1888. La villa
fue construida en las tierras mas altas de la
ciudad, que llamaban "Córdoba Chica". El loteo
original, pensado para residencias importantes,
era de cuatro lotes por manzana. También corrió
por cuenta del Arq. Buschiazzo el diseño de la
villa, hay que destacar en ella la cantidad de
parques y jardines existentes en su trazado, tal
es así que aún hoy conserva la mayor proporción
de árboles por metro cuadrado dentro de los
barrios de la ciudad. La idea era hacer una zona
parquizada de grandes residencias, pensando que
la mayoría de sus vecinos serían italianos
exitosos y ricos pertenecientes a su círculo de
amistades. Entre los primeros adquirentes
estaban el barón Demarchi, yerno del presidente
Julio A. Roca, el millonario Barolo, el propio
Buschiazzo, los Stoppani, los Bagnardi, los
Dellacha, y muchos italianos de fortuna, que en
no todos los casos construyeron sus residencias,
si bien aún hoy podemos ver muchas mansiones y
palacios de estilo netamente italiano, con la
llegada del ferrocarril también se establecieron
en la zona muchos ingleses que eran parte del
personal jerárquico ferroviario.
Con el paso de los años, el barrio se fue
popularizando y llegan a Villa Devoto italianos de
menores recursos, fundándose la Societá Operai
Italiani, que se ocupó de la organización de los
primeros corsos barriales que eran musicalizados por
la orquesta de la mencionada sociedad. Ferruccio
Togneri, destacado tirador, fundó la Legión de
Italianos Voluntarios, creando un polígono de tiro
en Villa Devoto, que se inaugura en septiembre de
1895 y pasa a llamarse Societá Italiana di Tiro a
Segno, que años mas tarde se mudaría a El Palomar de
Caseros (hoy El Palomar). |
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Buenos Aires 1 |
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Antes la carne era
dura: las vacas eran salvajes, estaban sueltas,
comían cuando comían y tomaban agua cuando
llovía. Por eso, los gauchos llevaban una ollita
de tres patas: ahí dejaban hervir la carne hasta
cinco horas. La parrilla horizontal, como la
usamos ahora, no apareció hasta fines del siglo
XIX. En el campo se hacía el asado vertical, en
cruz, cuando no había otra posibilidad. Se comía
mucha carne de vaca —350 kilos al año, contra 16
en Inglaterra— pero vimos que generalmente era
guisada, no asada."En las familias ricas se
preparaban banquetes en ocasiones especiales.
Así, cuando Juan Martín de Pueyrredón y su
esposa Dolores llegaron de España, el menú de
bienvenida fue: "Unas aceitunas, sardinas y
fiambre, la consabida sopa con pan tostado,
arroz o fideos. Después pescado fresco. Después
vino el asado de vaca y algo de cordero; la
ensalada de lechuga y unos pepinos; un guiso de
garbanzos y lentejas, acompañado de unas
albóndigas, tortillas de acelga, mollejas
asadas, mondongo y finalmente los postres". El
plato playo y el tenedor aparecieron en el Plata
avanzado el siglo XVIII, así que en 1810 sólo se
los empleaba en las casas muy ricas. También es
de esta época la costumbre de usar un vaso por
persona. Antes alcanzaba con uno en la mesa. A
principios del siglo XIX, en Buenos Aires se
comía mucho pescado, pero como todo bicho que
camina va a parar al asador, la dieta de los
porteños incluía palomas, pájaros, pavos,
gallinas, perdices y hasta iguanas. Los ricos
comían mulita, una carne sabrosa, tierna y cara.
Todo esto se bajaba con agua o vino francés, en
casas ricas. El vino Mendocino o sanjuanino se
consumia en los hogares mas
modestos. Como un dato nuevo, empezaban a llegar
al puerto cargamentos con ginebra, de Rotterdam,
o cerveza, de Inglaterra. Buenos Aires era una
ciudad con distintos estratos sociales. Las
casonas de tres patios que difundieron las
revistas para chicos eran un 8 por ciento de la
ciudad. También había casas mucho más chicas,
incluso de un solo cuarto, que se construían
para alquilar. Dentro de la ciudad había
indígenas, con sus tolderías a cuatro cuadras de
Plaza de Mayo, en Perú y Chile. Los ricos vivían
cerca del Cabildo. Los pobres, en las afueras de
la ciudad: Barracas, Tribunales, Monserrat,
y Congreso. La elite y los desplazados se miraban
frente a frente, como ahora, en las tribunas cuando todos iban a ver los toros. Hasta que fue
prohibido, en 1819, éste fue el espectáculo
deportivo que apasionaba a multitudes en Buenos
Aires. |
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Buenos Aires 2 |
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En 1801 se había inaugurado
la Plaza de Toros del Retiro, donde hoy está la
plaza San Martín, zona brava conocida como
"barrio recio". La construcción era un edificio
de ladrillo a la vista, con palcos de madera y
gradas en la parte baja. Tenía capacidad para
diez mil personas: no era poco, en una ciudad de
cuarenta y cuatro mil habitantes. El Río de la
Plata mojaba las tierras de lo que es hoy la
avenida Leandro N. Alem. Allí se había
construido, a fines del siglo XVIII, la Alameda,
un paseo con árboles y bancos. Los porteños
gustaban de chapotear en esas aguas, a tal punto
que el virrey Cisneros, en 1809, dictó un "auto
de buen gobierno" que señalaba: "Que echando de
ver los excesos que se cometen en los baños
públicos de las riberas del río, tan opuestos a
la moral cristiana, mando que nadie entre en él
a bañarse por los sitios que están a la vista
del Paseo del Bajo sino de noche, observando la
más posible decencia, quietud y buen orden". La
sociedad se reunía en las tertulias como la de
Mariquita Sánchez de Thompson, en las actuales
Florida y Perón. Se encontraban también en el
Coliseo Provisional, la sala del teatro. En 1810
había en la ciudad cincuenta músicos. "La idea
del concierto público no se hallaba extendida en
nuestro país. La música en el teatro tenía lugar
en los intermedios de las obras y se trataba en
general de breves números vocales de carácter
ligero, tales como tonadillas, sainetes y arias
de ópera", dicen Melanie Plesch y Gerardo Huseby,
autores de la música desde el período colonial
hasta finales del siglo XIX. Antes de ir al
teatro, las damas de alcurnia se maquillaban la
cara con polvo de maíz, que aclaraba la piel, y
calzaban zapatos blancos, signo de que su
situación económica les permitía no trabajar.
Las damas se habían maquillado en casas que no
tenían cuarto de baño incorporado: como no había
cloacas, el baño era una letrina con un pozo
ubicado en el patio. Para no salir cuando hacía
frío era habitual usar la escupidera, que muchos
en 1810 todavía vaciaban en las calles al grito
de "¡Agua va!". Mientras tanto, empiezan a
aparecer los cafés, un espacio masculino de
charla, juego, negocios y conspiraciones. En lo
que hoy sería el cruce de Hipólito Yrigoyen y
Bolívar, el Café de la Victoria, con espejos,
dulces caseros y mesas de billar, que
frecuentaba Manuel Belgrano. Desde 1801, en
Alsina y Bolívar, el Café de Marcos, que ofrecía
a los parroquianos un coche para volver a casa
los días de lluvia y tenía, lujo máximo, bebidas
frescas. En esos lugares se empezó a dejar atrás
a España. |
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Los negros |
Apenas siete
años después de la segunda fundación de Buenos
Aires, en 1587, se produjo el primer desembarque
de africanos esclavos en Buenos Aires. La
primera venta publica de esclavos en el puerto
fue en 1589, que llegaron en la nave santa
María. El trafico de esclavos se mantuvo mas de
dos siglos. Las
travesías del Atlántico eran terribles. Viajaban
amontonados sin las más mínimas condiciones
sanitarias, mal alimentados y sometidos a la
brutalidad de los traficantes. Buenos Aires era
una especie de centro distribuidor de esclavos.
Desde aquí se los vendía y se los llevaba a los
distintos puntos del virreinato. En Buenos Aires
a los esclavos negros se los ocupaba sobre todo
en las tareas domesticas como sirvientes en las
casas de las familias más adineradas. A pesar de
la esclavitud, los negros de Buenos Aires y
Montevideo no perdieron sus ganas de vivir e
hicieron oír sus candombes y milongas y
aportaron palabras a nuestro vocabulario como
mucama, mandinga (el diablo) y tango. Aunque la
Argentina blanca ha tenido éxito en ocultar su
pasado de inmigrantes africanos, las huellas
regresan cada tanto desde el fondo de la
Historia, como una triste victoria tardía. En
1810 los negros constituían la tercera parte de
la población de Buenos Aires, pero en apenas
cincuenta años casi habían desaparecido. El fin
de la esclavitud sólo sirvió para exterminarlos.
Los negros eran el 33 por ciento de las 44.000
personas que habitaban Buenos Aires en 1810,
pero hacia 1887 ya eran sólo el 2 por ciento de
la población.
La vida de los africanos que sobrevivieron en el
Buenos Aires antiguo conocía también de
castigos. Uno característico, luego de alguna
falta o por disconformidad del amo, era el de
ser azotado junto a los muros del Cabildo, a
modo de lección pública. Los trabajos o oficios
más comunes para ellos eran: escobero, aguatero,
pastelero, lavandera, jornalero, vendedor,
músico, amas de leche para niños blancos. |
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esclavos
en Buenos Aires. |
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Apenas siete años
después de la segunda fundación de Buenos Aires,
en 1587, se produjo el primer desembarque de
africanos esclavos en Buenos Aires. Las
travesías del Atlántico eran terribles. Viajaban
amontonados sin las más mínimas condiciones
sanitarias, mal alimentados y sometidos a la
brutalidad de los traficantes. Buenos Aires era
una especie de centro distribuidor de esclavos.
Desde aquí se los vendía y se los llevaba a los
distintos puntos del virreinato. En Buenos Aires
a los esclavos negros se los ocupaba sobre todo
en las tareas domesticas como sirvientes en las
casas de las familias más adineradas.
A pesar de la esclavitud, los negros de Buenos
Aires y Montevideo no perdieron sus ganas de
vivir e hicieron oír sus candombes y milongas y
aportaron palabras a nuestro vocabulario como
mucama, mandinga (el diablo) y tango.
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La
Embajada de
Francia
familia Ortiz-Basualdo. |
La
Embajada de
Francia
es uno de los
pocos edificios que no fue demolido para
permitir la construcción de la Av. 9 de Julio.
El predio se encuentra en una construcción de
1912, obra del arquitecto francés Pablo Pater,
que representa el refinado gusto de la "belle
époque". En su planta baja y tres pisos
cuenta con 35 habitaciones y 13 baños,
conjugándose varios estilos, por ejemplo: el
salón comedor está inspirado en el del Palacio
Real de Oslo, otro es de estilo Tudor y la sala
de música tiene una decoración chinesca. Hasta
1939 perteneció a la familia Ortiz-Basualdo.
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"Las Violetas" |
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En 1884 la
esquina de Medrano y Rivadavia era, propiamente
el lugar "donde el diablo perdió el poncho".
Poner allí una confitería dotada de suntuosas
arañas de bronce y caireles de cristal tallado a
mano, vitrales, sillas encargadas a ebanistas
parisinos, parecía poco menos que una obra
propia de lunáticos. Sus delirantes dueños se
llamaban Felóman y Rodríguez Acal y bien pronto
demostraron a quienes los miraban con sospecha
que lejos de estar equivocados y merecer el
loquero, sabían muy bien lo que hacían. El día
de la inauguración, un 21 de Septiembre, hasta
el ministro Carlos Pellegrini se hizo presente
transportado por un tranvía especial, con muchos
de sus distinguidos clientes. Casi podemos decir
que Almagro fué creciendo alrededor de "Las
Violetas", poco a poco, el poblado se transformó
con otras tiendas y comercios. Hubo quien se
arriesgó a construir alguna mansión elegante y
la confitería quedó a principio de siglo,
incluida en un nuevo y pujante centro comercial,
que había contribuido a formar. Sin embargo el
edificio no ha variado nada y el gran salón de
té mantiene sus vitrales, sus mármoles
italianos, sus bronces y sus maderas, tal como
en aquellos viejos tiempos: aseguran los que
saben que tampoco han cambiado el gusto de sus
famosas medialunas ni el de sus masas frescas. |
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esculturas de Buenos Aires
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Las plazas y
paseos de Buenos Aires exhiben esculturas de
autores nacionales y extranjeros de gran calidad
artística. Muchas de ellas podemos apreciarlas
en los Bosques de Palermo.- En el Jardín
Botánico se observa un grupo escultórico en
bronce de los años 1900 del escultor italiano
Emilio Biondi que representa a antiguos romanos
en una orgía; en la entrada del Zoológico se
destaca un mármol de la argentina Lola Mora de
principios del siglo XX conocida como “El Eco”,
ubicada en un lugar oculto entre quioscos y
mamparas publicitarias que impiden su clara
observación.- Otra obra importante es una
escultura en mármol de Antonio Canova titulada
“Niña con Flores”. |
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Flores |
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A mediados del
siglo XIX, sus elegantes quintas surcadas por el
Camino Real (la actual avenida Rivadavia) se
incorporaron a la ciudad que se expandía hacia
el oeste y se amplió la galería de figuras de
peso estrechamente vinculadas con Flores.
Escritores y poetas como Arlt, Cadícamo, Girondo
y Fernández Moreno se deshicieron en loas a este
reducto de empedrados gastados y cierto aire
pueblerino. Quedan retazos de esa barriada
romántica. Las piezas esenciales del alma de
Flores resisten el paso del tiempo y atraen la
curiosidad. La plaza Pueyrredón es el
tradicional punto de encuentro, al que los
vecinos acuden sin previo aviso. Allí sobrevuela
el mito de los "contadores de cuentos en
bicicleta" y los "refutadores de leyendas" de
"El ángel gris", de Alejandro Dolina. Es que,
dondequiera que uno aborde Flores, se topa con
seres reales y aparecidos. Un mundillo de ruido
y silencio, aristocracia y arrabal. |
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Embajada de Brasil
Celedonio Pereda |
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Los
Pereda, hacia 1930, eran una de las cinco
familias de terratenientes más poderosas de la
República.
Celedonio Pereda, había quedado deslumbrado con
la mansión parisina en el bulevar Haussmann del
banquero y coleccionista Edouard André y su
esposa, la pintora Nélie Jacquemart. Para
levantar sus soñadas casas, aquellos porteños
compraban los planos en París y elegían con
cuidado a sus arquitectos. Los más prestigiosos
entonces eran Alejandro Christophersen (Palacio
San Martín), Jules Dormal (Palacio Pereda,
Palacio de Aguas Corrientes) Edouard Le Monnier
(Nunciatura), Paul Pater (Palacio Ortiz Basualdo,
actual Embajada de Francia), René Sergent
(palacios Bosch y Errázuriz), entre otros.
"Muchos traían a los profesionales franceses a
Buenos Aires". Estos palacios tenían
características en común: un subsuelo para las
cocheras y depósitos, y en el fondo, cocheras
para los carruajes y enormes jardines. En la
planta baja se conectaban salas, vestíbulos,
comedores y salones donde se hacían las
recepciones. En el piso principal estaban las
habitaciones privadas y los baños. Y en las
mansardas o bohardillas, se encontraban las
dependencias de servicio.
Susana Pereda de Bary Torriquist,
hija del doctor Celedonio Pereda y Pereda, que
fue la primer propietaria del suntuoso palacio.
"Con idea de construir la residencia, Celedonio
compró en 1917, a la sucesión del general
Benjamín Victorica, un terreno sito en la calle
Arroyo (del 1130 al 1142) con un edificio
antiguo, y en el mismo año se completa el fondo
con un lote de la señora Felisa Ortiz Basualdo
de Alvear. Celedonio encarga los planos de su
futura residencia al arquitecto francés Luis
Martin, a quien le pide se inspire en el
edificio del museo Jacquemart André de París, y
también le sugiere que la bajada al jardín se
parezca a la escalier en fer a cheval del
castillo de Fontainebleau. Por algunas
divergencias con el arquitecto Martin, terminó
la casa el arquitecto belga julio Dormal,
realizando la decoración la firma Jansen de
París, a cuyo frente estaba el señor Raymond
Rerny.
Nada menos
que diecisiete años -empezó en 1919- llevó la
construcción de los majestuosos cuatro mil
metros cuadrados cubiertos del Palacio Pereda,
que culminó en 1936 al finalizarse la capilla.
Las colosales telas de Sert -Los equilibristas,
en el gran salón; El aseo de Don Quijote, en el
comedor principal; Tela de araña; en el comedor
diario; Nubarrones, en el salón de música, y
Diana cazadora, en el salón dorado- coronaron
magníficamente el conjunto, caracterizado por la
lujosa frondosidad de su decoración interior,
que contrasta con la sobriedad de su clásica
fachada. A más de terrazas y jardín de invierno,
el Palacio Pereda tiene tres pisos y medio
centenar de ambientes. En el segundo piso,
rodeando un gran living central, están los
departamentos privados -actualmente ocupados por
los embajadores del Brasil y sus huéspedes-, y
el primer piso es el área de recepción, con dos
salones -el de recepción y el dorado-, dos
comedores, biblioteca, sala de música y capilla.
No mucho tiempo vivieron Celedonio Pereda y
familia en su palacio. En 1938, el presidente
brasileño Getulio Vargas, de visita en Buenos
Aires, fue huésped de los Pereda, y seis años
más tarde el embajador brasileño en la
Argentina, João Baptista Lusardo, compró la
residencia en nombre de la República Federativa
del Brasil: en el contrato de venta, firmado el
6 de julio de 1945, consta el compromiso de
pagar a los dueños la cantidad de cuatro mil
toneladas de hierro en barra en el puerto de Río
de Janeiro, a más de transferir a la familia
Pereda la antigua sede de la embajada, al 1500
de Callao. |
|
Argentina en el sexto lugar entre los más ricos
y respetables del mundo. |
|
Cuando la Argentina celebró el Centenario de
la Revolución de Mayo, el país figuraba en sexto
lugar entre los más ricos y respetables del
mundo. Un sistema político eficaz, si bien no
popular, mantenía encarrilada a la República,
cuya población contaba con más de seis millones
de habitantes, la tercera parte de los cuales
era extranjera. Los índices de analfabetismo
descendían a niveles nunca imaginados en
Sudamérica, mientras Buenos Aires se convertía
en la primera ciudad de lengua española, tanto
por su volumen físico como por la cultura de la
gente y las posibilidades de rápido ascenso
económico que ofrecía. Nuestros cereales
competían por los primeros puestos en los
mercados internacionales, mientras la carne
bovina, refrigerada o enfriada según los métodos
más modernos, ganaba la competencia en Gran
Bretaña, desplazando a norteamericanos y
australianos: en 1913-1914 el país fue el primer
exportador de carnes del mundo. Los artículos
alimenticios del Río de la Plata se pagaban bien
en relación con los productos manufacturados y
el transporte oceánico resultaba barato. Los
agropecuarios del 900 se preocupaban por mejorar
más la calidad que la cantidad de su producción.
Sus ingresos muy reforzados los autorizaban a
refinar la hacienda, preparar cultivos, edificar
casas suntuosas en el campo y en la ciudad y
gastar locamente en los centros de diversión de
la Belle Époque. Creían, como todos sus
contemporáneos, en el progreso indefinido. La
feliz generación de las vacas gordas heredó el
premio a los esfuerzos de sus antecesores, que
luchando contra el malón, la montonera, la
langosta, la sequía y los cimarrones hizo del
desierto la enorme pradera productora de carne y
cereales a bajo costo. Desde 1907 los
frigoríficos habían cambiado de dueño. Grandes
firmas de Chicago, Swift, Armour, Wilson, Cudahy
y Morris, iniciaban la compra de las plantas
rioplatenses. De esta manera los Estados Unidos
procuraban paliar la competencia argentina. Uno
de los acontecimientos sorprendentes en materia
de producción agraria era la incorporación de
Buenos Aires a los cultivos. La provincia
porteña, quizá la más remisa a instalar colonias
de agricultores, en 1910 tenía cinco millones de
hectáreas cultivadas, es decir, el 55% de las
sementeras del país. En sólo quince años sus
cultivos habían aumentado un 350% mediante el
sistema de rotación trienal: trigo o maíz, lino
y por último alfalfa, permitían simultáneamente
el engorde de animales. Asimismo, gracias a las
forrajeras, tierras de Córdoba, San Luis y Santa
Fe catalogadas de estériles duplicaron sus
cabezas de ganado. La infanta Isabel, en su
celebérrima visita oficial para los festejos del
Centenario, no deja de conocer un
establecimiento modelo, San Juan de Pereyra (Quilmes),
que despierta como es lógico su curiosidad. Allí
presencia un desfile de ejemplares de la
renombrada estancia, come asado con cuero y se
solaza mirando a la peonada vestida a la
criolla. También bromea con el presidente José
Figueroa Alcorta, quien, por una ironía de la
historia, ¡no era estanciero en plena época de
la Argentina pastoril! |
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Obelisco y 9 de Julio |
El Obelisco
ofrece un emblema insustituible de la ciudad .Se
alza en la intersección de las avenidas 9 de
Julio, Diagonal Norte y Corrientes. Fue
construido en la década del 30 por el arquitecto
Albertp Prebish. El monumento fué edificado en
conmemoración del cuarto centenario de la
primera fundación de la Ciudad de Buenos Aires.
La avenida 9 de Julio es la más ancha del mundo
y atraviesa la ciudad de norte a sur. Su nombre
conmemora la fecha en la que se declaró la
independencia Argentina. Esta avenida única por
dimensiones y sus espacios verdes, cuenta con
muchos estacionamientos subterráneos.
Atravesarla puede ser a veces toda una aventura
( Metro líneas B, estación
Carlos Pellegrini-Línea C, estación Diagonal
Norte-Línea D estación 9 de Julio). |
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El palacio de Obras Sanitarias
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El Ingeniero
Bevans realiza la primera perforación de agua en
la zona de la Recoleta con la intención de dotar
aguas corrientes a Buenos Aires. Fue un fracaso
total pero luego de 70 años instalaron este
deposito lujoso construido en Inglaterra y
armado pieza por pieza en Argentina. El palacio
de Obras Sanitarias de la avenida Córdoba había
sido habilitado en 1895 pero hasta 1903 careció
de serenos. Las puertas quedaban cerradas a las
siete de la tarde y nadie entraba o salía del
edificio hasta que se abrían de nuevo, a las
siete de la mañana. Como el único tesoro del
lugar eran las galerías de agua y no había
peligro de que nadie las robara, el gobierno
consideraba inútiles los gastos de vigilancia.
El agua de Buenos Aires era extraída por unos
grandes sifones que estaban frente al barrio de
Belgrano, a dos kilómetros de la costa, y
llevada a través de túneles subfluviales hasta
los depósitos de Palermo, donde se filtraban las
heces y se añadían sales y cloro. Tras la
purificación, una red de cañerías la impulsaba
hacia el palacio de Obras Sanitarias, cuya
capacidad era, en aquel tiempo, de setenta y dos
mil metros cúbicos. El comisario mandó vaciar
las cañerías y sondearlas en busca de indicios,
con lo que las zonas más desvalidas de la ciudad
quedaron sin agua durante semanas en aquel
tórrido febrero del año 1900. Hoy esta en
desuso. La construcción de este
magnífico edificio comenzó en 1887 y se terminó
en 1894, cuando fue inaugurado. Este ecléctico
edificio, emparentado formalmente con la
arquitectura francesa del Segundo Imperio y con
ciertos modelos centroeuropeos como el Palacio
de Justicia de Amberes, se encuentra recubierto
por más de 300 mil piezas (170 mil piezas
cerámicas y más de 130 mil ladrillos esmaltados,
la mayoría de estas piezas en tonos ocres y
celestes verdosos), en multiplicidad de formas y
colores, de la firma inglesa Royal Doulton. La
cubierta de los techos se realizó con pizarra
traída de las canteras de Sedan (Francia). Los
azulejos policromados y terracota, de
fabricación inglesa, llegaron al país en cajones
ordenados por números que facilitaron la
composición de la fachada como un rompecabezas.
El autor del proyecto del exterior fue el
Arquitecto noruego Olaf Boye, y fue Director de
Obra el Ingeniero sueco Carlos Nyströmer, ambos
representantes del Estudio Inglés Bateman,
Parsons & Bateman, con sede en Londres .
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Monumento a Caperucita Roja |
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El Monumento a
Caperucita Roja se ubica sobre la Avda.
Sarmiento y está realizado en mármol. Fue
comprado en 1937 y emplazado en la plaza Lavalle,
sobre la avenida Córdoba. En 1972 fue trasladado
a Palermo. Caperucita y el Lobo tienen una
altura de dos metros, y se dice que es la única
escultura del cuento en el mundo. La ciudad
también tiene una calle Caperucita, en el barrio
de Parque Chacabuco. Fue cincelado por el
escultor francés Carlus cuando viajó a la
Argentina en 1937. Exactamente se la puede
visitar entre Av. Sarmiento y Av. Adolfo Berro,
muy cerca de Figueroa Alcorta. Caperucita
también tiene una calle cortada en Parque
Chacabuco, entre Picheuta y Centenera.
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principios del siglo XX (parte 1) |
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Cuando los franceses, a principios del siglo
XX, querían hablar de la fabulosa riqueza de un
personaje decían " Il est riche comme un
argentin " ("Es rico como un argentino").
Ese prestigio económico era el resultado de un
manejo de los intereses del "país de las
estancias", que derivaba, curiosamente, de la
composición familiar de la clase dirigente. Los
presidentes, sus ministros, los hombres de
negocios y la alta burguesía estaban
estrechamente emparentados entre ellos. Victoria
Ocampo (nacida en 1890) cuenta en sus memorias
que en su casa se discutían los asuntos de
Estado como si fueran los de la familia y lo
mismo ocurría en muchos, si no en todos, los
hogares de la clase patricia hacia finales del
siglo XIX y principios del XX. Los apellidos
eran la clave de la pequeña y la gran historia.
Los vendedores de las joyerías de Place Vendôme
y de las casas de alta costura en París conocían
de memoria los nombres de los clientes llegados
de Buenos Aires y se referían al trío más
selecto de ellos como "las tres A" o "la triple
A" (por supuesto, nada tenían que ver con el
grupo parapolicial creado por López Rega varias
décadas después). Los miembros de "las tres A"
eran quienes se llamaban Alvear, Álzaga y
Anchorena. Los señores de estas tierras,
codiciadas por los extranjeros, fueron educados
por institutrices inglesas, francesas y
alemanas, que les enseñaron a hablar los idiomas
extranjeros sin acento. Así formados, adoptaron
el protocolo, las reglas de cortesía y los
gustos europeos, hasta el punto de que no era
fácil distinguirlos de los aristócratas de la
otra orilla del Atlántico con los que, bien
pronto, terminaron por emparentarse. Querían ser
refinados y progresistas a la vez. Cuando les
llegó la hora de construir los cascos de las
estancias y sus casas porteñas, buscaron
inspiración en el estilo de moda que,
paradójicamente, era muy conservador: el
eclecticismo de la ...cole des Beaux Arts.
Chapadmalal, de los Martínez de Hoz, por
ejemplo, es un perfecto castillo inglés. Allí se
alojó precisamente el príncipe de Gales, futuro
y romántico duque de Windsor. En la estancia "
La Armonía" , de los Unzué, un lago donde se
podía remar y navegar imitaba los estanques de
Versalles. Concepción Unzué, otra integrante de
ese clan fabulosamente rico, se hizo levantar en
Huetel, su campo de 60.000 hectáreas, un
castillo a la manera de la época de Luis XIII.
Nada era imposible. Cualquier espejismo podía
convertirse en realidad porque había dinero y
voluntad para ello. En las estancias y en las
quintas se celebraban cacerías del zorro, como
si se estuviera en Inglaterra. Las mujeres
vestían de amazonas y los servidores lucían
libreas. Hay imágenes que muestran zorros
muertos sobre el capot de un automóvil.
Se tiene la impresión de contemplar avant la
lettre imágenes de Godsford Park , de
Robert Altman. |
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principios del siglo XX (parte 2) |
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Los viajes a Europa se hicieron necesarios
para continuar con los negocios internacionales,
alternar con la mejor sociedad e importar lo
mejor de la cultura europea, desde la ropa hasta
muebles, cuadros, movimientos literarios y
pictóricos, además de novios con títulos
nobiliarios. Había llegado el momento de empezar
a gastar lo que se había acumulado y era
preferible hacerlo con buen gusto. Hoy, una
parte considerable del acervo artístico de los
museos argentinos proviene de las colecciones
privadas. Las mujeres argentinas de la alta
sociedad se vestían en las casas de alta
costura. Chanel y Madame Vionnet estaban entre
las preferidas. Coco, amante de un sobrino del
zar y del duque de Westminster, el hombre más
rico del mundo, había sido también la amante del
hermoso Julián Martínez, el hombre que Victoria
Ocampo más amó. Una caricatura de época muestra
a la couturière abrazada a una especie de
fauno-jugador de polo, naturalmente, argentino.
Por si fuera poco, el tango le dio una identidad
musical a esa invasión de ejemplares humanos
llegados de las pampas, con sus toros campeones
y caballos de haras veloces como flechas.
Hombres y mujeres que procedían del Río de la
Plata encargaban sus relojes, pulseras, collares
y tiaras en Cartier y en Van Cleef (donde Gardel
se hizo diseñar un pendentif de ónix y
brillantes). Las travesías a Europa se hacían en
transatlánticos de lujo como el Cap Arcona. Los
pasajeros de primera clase viajaban con sus
servidores que, la mañana de la partida,
llegaban al puerto para cambiar la ropa de cama
de la compañía de navegación por la de los
señores, con las iniciales bordadas en sábanas,
almohadas y toallas. Las bañeras, para evitar
cualquier posible contagio, eran flambeadas por
los criados, como si se tratara de crêpes
. En la cubierta de primera se podía jugar al
tenis, hacer natación y correr, además de pasear
para ver y ser visto. Hay fotos en las que
aparece María Luisa Bemberg, cuando todavía era
una esposa "a la moda" y frustrada (según sus
propias palabras) del mismo tipo que retrató en
su película Crónica de una señora.
Rápidamente se tejieron relaciones de amistad y
parentesco entre la alta burguesía argentina y
la aristocracia europea. |
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Victoria
Ocampo (1890-1979) |
Victoria
Ocampo (1890-1979) pertenecía a la aristocracia
porteña y fue directora durante 40 años de la
revista cultural "Sur". Educada desde niña por
una institutriz francesa y otra inglesa,
practicó esos idiomas en las largas estadías
familiares en Europa y los dominó
perfectamente. Su
padre acostumbraba a viajar con dos vacas en el
barco, para que las hijas bebieran leche fresca
en el viaje a través del Atlántico.
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cementerio de la Recoleta |
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Las tierras en
las cuales se encuentra el Cementerio fueron
cedidas por Don Juan de Garay a Don Rodrigo
Ortíz de Zárate tal cuál era la costumbre de la
época en el sentido de entregar tierras a
aquéllos que acompañaban al que comandaba la
expedición. Ello sucedió en el año 1583,
conociéndose a estos parajes como "Los Ombúes"
por la presencia de arboleda de esa especie.
Distintos propietarios tuvo el lugar, hasta
llegar finalmente al matrimonio formado por Don
Fernando de Valdez e Inclán y Doña Guerrera y
Hurtado, quiénes donaron parte de ellas para
levantar un convento. Asimismo Don Juan de
Narvona hizo construir una Iglesia que puso bajo
la advocación de Nuestra Señora del Pilar, por
ser él oriundo de Zaragoza, que tiene por
patrona a la Virgen del Pilar. Convento e
Iglesia fueron regenteados por los frailes
recoletos. Las tierras linderas servían de
huerto. De acuerdo a la costumbre de la época el
lugar de entierro era en los templos. Se
inhumaba en los altares, presbiterios, naves,
criptas y atrios. Dado el aumento de la
población era necesario habilitar un cementerio
y es así como durante la gobernación del
Brigardier General Martín Rodríguez, siendo
Ministro del Gobierno Don Bernardino Rivadavia,
como consecuencia de la expulsión de los
recoletos por la reforma general del orden
eclesiástico, su huerto se transformó en el
primer cementerio público, que se inauguró el 17
de Noviembre de 1822. Al día siguiente los
primeros entierros fueron los del párvulo
liberto Juan Benito y el de María Dolores Maciel.
Los planos del cementerio fueron confeccionados
por el ingeniero Próspero Catelin, siendo las
sepulturas a término, renovables y otras a
perpetuidad, reservándose el gobierno algunas
para personalidades destacadas de la vida
Nacional. En 1881 el presidente de la
Municipalidad Don Torcuato de Alvear encaró las
tareas de remodelación del cementerio que fueron
ejecutadas por el ingeniero-arquitecto Juan
Antonio Buschiazzo. |
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fábrica de licores y soda
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En 1860 Don Domingo Marticorena funda una
fábrica de licores y soda. Se cree que fue la
primera en Argentina y una de las primeras en
Sudamérica. Situada en la calle 25 de Mayo
frente al " Hotel del globo", se la vende a Don
Emilio Billat y el 1 de Mayo de 1866 este se la
vende a los hermanos Andrés y Pedro Inchauspe.
En 1868 los hermanos Inchauspe fusionan su
fabrica con la de su hermano Juan Inchauspe y se
trasladan a Moreno y Defensa pleno barrio de San
Telmo. Pronto este local les queda chico y
adquieren un terreno en Venezuela entre Balcarce
y Defensa. Era el año 1869. La epidemia de
fiebre amarilla les hace comenzar la
construcción recién en 1872. Allí funciona la
fabrica durante algunos años, pero se separan de
la firma Don Juan y Don Andrés, quedando al
frente Don Pedro Inchauspe. En 1886 la fábrica
se traslada a calle Independencia 456 al 472.
Con el prestigio que adquieren los refrescos
Inchauspe y por ser su fabricación tan diferente
a la de las aguas y sodas, en 1904 se le dio
comienzo a la edificación para la fabricación de
estos productos en San Juan 2850 bautizandola
con el nombre de" La Argentina". |
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Bodegas Chandon
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El barón Bertrand de Ladoucette, nacido en
Rouxmesnil, Francia, en 1919. Ladoucette fundó
acá la Bodega Chandon por pedido de su cuñado
Robert Jean de Vogue, presidente de la empresa
gala Moët & Chandon, mayor fabricante de
champagne del mundo. Ladoucette organizó
exitosamente el negocio y por eso la compañía
lanzó en su honor, en 1970, el famoso espumante
Barón B Extra Brut, considerado el mejor de
América del Sur. |
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fábrica
Bieckert
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En Esmeralda y Juncal se ubicó la primera
fabrica Bieckert en nuestro pais. El propietario
de los terrenos fue Emilio Bieckert. El
barón Emil,
Émile o Emilio Bieckert fue un empresario
alemán, que
desarrolló la mayor parte de su actividad en
Argentina.
Fundó la fábrica de
cerveza que
lleva su nombre, y puso en marcha la primera
fábrica de
hielo del país.
Nacido en
Barr ,
Alsacia,
entonces bajo dominio
francés,
Bieckert era primo de
Bernardo Ader,
quien había hecho fortuna en la Argentina con la
compraventa de tierras en la localidad de
Villa Adelina,
Provincia de Buenos Aires.
Atraído por las posibilidades de la naciente
industria argentina, Bieckert se mudó a la
Argentina, donde en la
década de 1860
instalaría la primera fábrica de hielo del país;
hasta ese momento, el hielo se importaba en
barcos preparados especialmente desde
Italia y
Estados Unidos
y se almacenaba en la gigantesca cámara del
Teatro Colón,
con capacidad para unas mil
toneladas de
material. Convencido por el éxito del proyecto,
Bieckert contrató a técnicos especializados en
Alsacia y montó a comienzos de la
década de 1880
la primera fábrica de cerveza de la Argentina;
añorando los
gorriones de su
ciudad natal, junto con la maquinaria hizo
importar 13 jaulas de aves para soltar en Buenos
Aires. La inversión en equipamiento fue grande,
y el establecimiento contó con todos los
adelantos técnicos posibles; particularmente
difícil fue asegurar la disponibilidad de
lúpulo en las
cantidades necesarias, pues el producto no se
consumía en el país por ese entonces. Sin
embargo, resultó un rotundo éxito; Bieckert tuvo
oportunidad de llevar muestras de su cerveza a
la
Exposición Universal de
1889 en
París y a
Amberes, donde
fue premiada. En
1908 las
necesidades de la producción excedían la
capacidad de la planta, por lo que se trasladó a
instalaciones más amplias y modernas a
Llavallol. A él
también se debe la construcción del (demolido en
los 1990)
Teatro Odeón de Buenos
Aires. La
Compañía de Cervecerías
Unidas (CCU) de
Chile compra la
marca de cervezas.
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La ciudad iba
creciendo parte 1 |
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Tirados por dos, tres y hasta
cuatro yuntas de bueyes o caballos, levantando
arena, caminos escabrosos y de leyenda. Carretas
transportando mercaderías, desde y hacia el
puerto. Desde el interior y hacia el interior,
Buenos Aires enseñoreada en la gran geografía de
un país que ya tenía bandera, escudo, himno y un
estado, una clase dominante y muchas
exclusiones. Galeras y dirigencias que llevaban
gente y correspondencia, y luego tiempo de
tranvías, al principio con tracción a sangre,
luego electrificados. El Buenos Aires antiguo
estaba cubierto de malezas, arroyos abiertos,
como el Maldonado y el Cildañez, de mucha
forestación y de grandes extensiones sin poblar.
Buenos Aires convertida en ciudad capital con un
determinado espacio geográfico, se levantó más
soberbia ante el resto del país. Dueña del
puerto y la aduana supo extorsionar al resto,
por su propiedad. Eso le fue generando odios y
dolores de cabeza. La ciudad capital del
virreinato no perdió su lugar, lo consolidó, y
el puerto fue el punto de atracción para
extranjeros y provincianos. El nacimiento de
Buenos Aires, como ciudad dedicada al comercio y
al contrabando, violando las imposiciones del
monopolio español generó una clase social
poderosa que se dedicó a comerciar con ingleses,
holandeses y franceses; que burló las
imposiciones de la corona y buscó formas de
transportar las mercaderías que entraban por el
puerto y llegaban hacia él y, desde el interior
de las distintas regiones de nuestra, antes
virreinato, Provincias Unidas del Río de la
Plata y, posteriormente, la nación Argentina.
Las formas de transporte que primaron en la
antigua Buenos Aires fueron las carretas con
dos, tres y cuatro yuntas de bueyes, los
caballos se utilizaban para diligencias y
galeras. Ahí se trasladaban grandes cantidades
de mercaderías para el consumo diario, antes de
entrar a la ciudad las carretas hacían una
parada en los 'huecos', estos eran los lugares
abiertos, que con el tiempo darán nacimiento a
las plazas, a los espacios verdes, a esos
pulmones de oxígeno tan esenciales en ciudades
como las actuales, corroídas por la polución.
Las carretas debían pagar un impuesto, como un
peaje actual que se llamaba pontazgo. La
procedencia de las mismas era por el norte, sur
y oeste, cada arribada tenía un hueco donde
hacían descansar a los bueyes, les daban agua,
cambiaban las yuntas y luego seguían su
trayecto. En estos huecos se fueron creando las
plazas, se fueron armando las pulperías, fondas
y ranchos que servían para el uso de los
vecinos. Estos lugares los denominados huecos no
tenían dueño. En el caso del trayecto que venía
del sur para entrar a la capital, del todavía
virreinato, lo hacían desde La Magdalena hacia
la actual Barracas, cruzaban el riachuelo por
canoas. En 1784, ocho años después de la
constitución del Virreinato del Río de la Plata,
el Cabildo determina la construcción de un
puente, que se conoce como Puente de Gálvez, por
tal razón los carreteros pagarán el pontazgo.
Atravesado el puente las carretas llegaban al
barrio del Puerto y, ahí, en el Alto de San
Pedro se detenían. Ese lugar tiene una
antigüedad que data de 1586. Hacia 1900, lo que
se conoce como barrio de San Telmo estaba
limitado por el Riachuelo al este, al sur por la
actual avenida Martín García, y el oeste y norte
por el Tercero del Sur. |
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La ciudad iba
creciendo parte 2 |
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Las carretas, estas caravanas
de carretas con la mercadería a cuestas,
enfilaban para atravesar, luego de la posta en
el Alto de San Pedro, el cruce del Tercero en
dirección a la Plaza del Mercado, donde hoy se
encuentra la Plaza de Mayo. Hacia 1822 se pasa a
llamar Plaza del Comercio y, en 1861, se
construyó en la actual plaza Dorrego, en el
barrio de San Telmo, el Mercado del Comercio,
que fue demolido por una orden municipal en
1897, entraba la competencia de los mercados
privados y no tenía sentido, según la
Municipalidad un mercado municipal. En octubre
de 1978 la Plaza Dorrego fue declarado Lugar
Histórico, según decreto 2.272, ya que, en dicha
plaza, el pueblo de Buenos Aires se suma a la
independencia nacional, declarada en la
provincia de Tucumán el 9 de julio de 1816, esto
recién se hizo el 13 de septiembre, los medios
de comunicación no tenían, lógicamente, la
velocidad actual. Los lugares donde paraban las
carretas, se llamaban posadas, esos lugares
estaban alejados de las zonas céntricas de los
poblados, ya que las grandes ruedas provocaban
importantes perjuicios a los mejorados que
tenían en el centro de los pueblos. En estos
carruajes o carretas se transportaban una
diversidad de mercaderías que iban desde Buenos
Aires al interior, por ejemplo materiales de
construcción, alimentos, especies, aceites,
vinos entre otros y al regreso llevaban cueros,
cereales y los distintos productos de la zona.
La circulación de las carretas y la necesidad de
proveerse de comestibles hizo que en espacios de
tiempo aparecieran distintos mercados, eran los
sitios donde se compraba y vendía, donde
llegaban estos carruajes y el negocio se
realizaba en las carretas, en el suelo sobre
mantas o telas, e inclusive cueros. La Plaza
Mayor fue el primer lugar de concentración de
carretas, mientras la carne se comercializaba
entre las actuales calles Hipólito Irigoyen y
Balcarce, las aves y pescados frente al fuerte
y, las verduras en los 'altos de Escalada'. El
nivel de comercio que había hacia principios del
siglo XIX llevó a que el virrey del Pino
determinara la construcción de la conocida
Recova Vieja, eran cuarenta locales y se
extendían desde la mitad de la Plaza Mayor hasta
el Coliseo, en las actuales calles Defensa y
Reconquista. Además, hubo otros lugares como: el
Hueco de Lorea, que recibía mercaderías
provenientes por el norte y oeste, entre las
calles Sáenz Peña e Hipólito Irigoyen, también
conocido como el Mercado Indio, porque eran
indios quienes los atendían. Estaba el Hueco de
Miserere, donde estuvo el primer taller
ferroviario y hoy es la estación de Plaza Once,
y el Hueco de Constitución, de aquí venía el
tráfico del sur, estaba entre las calles
Bernardo de Irigoyen, Salta, Cochabamba y
Caseros. En 1821 Rivadavia prohíbe el ingreso al
centro de carretas tiradas por más de dos
bueyes. La ciudad iba creciendo, Buenos Aires se
estaba poblando, pero los medios de transporte
eran para determinados sectores sociales… las
carretas conformaban el comercio y un sector en
ascenso, que accedió al privilegio de la
tracción a sangre por los bajos costos de los
animales y, por otro lado los transportes para
personas, que sólo los disfrutaban quienes
podían pagar cinco pesos moneda corriente por
legua. Por supuesto que en estas galeras y
diligencias podían llegar a ser frecuentadas por
prisioneros que eran trasladados a cárceles en
las afueras de la ciudad, pero no eran todos los
viajes, ni era común. Las diligencias tiradas
por yuntas de caballos iban parando en las
postas, donde los animales eran cambiados, y
partían hacia el destino fijado. En estas
galeras, o diligencias también se transportaba
la correspondencia y servían de mensajerías.
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Puente de Gálvez |
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Cuando se
llegaba a las barracas se podía cruzar el
Riachuelo en canoas que eran peligrosas y que no
soportaban el peso para trasladar carruajes y
ganado. Por lo cual, se decidió construir un
puente de madera. Finalmente, y después de
muchas discusiones, el 1° de diciembre de 1791
se inauguró el flamante puente. Las obras
estuvieron a cargo de Juan Gutiérrez Gálvez,
vecino del lugar y propietario de una de las
canoas por las que se cruzaba el Riachuelo. Se
cobraba por cruzar el puente, depende la carga y
la cantidad de animales. En 1806 este puente fue
incendiado para impedir las invasiones inglesas,
luego comenzó su reconstrucción. El paso fue
reconstruido y remodelado en variadas ocasiones
y durante muchos años, las inundaciones y los
factores climáticos adversos fueron un gran
inconveniente. Años más tarde, en 1858,
Prilidiano Pueyrredón, hijo del general Juan
Martín de Pueyrredón, propuso al gobierno
reemplazar el actual puente de Barracas, que se
halla en estado de completa ruina, por uno
sólido, espacioso y cómodo para el transito
terrestre y fluvial, que sea digno de su forma
elegante por las cercanías de la Ciudad de
Buenos Aires. De esta manera, el 9 de noviembre
de 1871 se inaugura el nuevo puente. A pesar de
tener una construcción de hierro y con pilares
apropiados, en 1884, una feroz crecida arrasó
con la obra. Más adelante, en 1903 se inauguró
un nuevo puente y en 1931 se habilitó el que
funciona actualmente con el nombre de Puente
Pueyrredón. |
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crecimiento de la ciudad de Buenos Aires |
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Con el crecimiento de la ciudad de Buenos Aires
y su evolución, dada la concentración de la
riqueza, el desarrollo de importantes obras
públicas y el flujo de inmigrantes, se produjo
un incremento en la demanda de bienes. A partir
del año 1860 se destacan los emprendimientos de
Bieckert, Bagley, Noel, Peuser, Bianchetti y
otros inmigrantes. Si bien los negocios se
concentraron en bienes de consumo donde contaban
con la cercanía del mercado, como alimentos,
bebidas e imprenta, hubo casos atípicos:
fundiciones y talleres mecánicos (algunos de
dimensiones considerables). Las últimas décadas
del siglo XIX registraron un veloz crecimiento
de la economía en la sociedad Argentina. Las
exportaciones se expandían como si no tuvieran
límites y permitían pagar las importaciones y
una parte de la deuda con el capital extranjero.
La ciudad de Buenos Aires se expandía y se
convertía en una de las Urbes más grandes del
mundo, ofreciendo un mercado altamente tentador
y demandando trabajo. Ambos fenómenos dan paso a
una evolución productiva. La red ferroviaria,
conectada a los principales puertos, promovió el
desarrollo de algunos polos del interior del
país donde actuaban La Forestal, los Ingenios
Azucareros y las Bodegas de vinos. La campaña al
desierto aporta grandes superficies para el
desarrollo agrario. Los frigoríficos comenzaron
a reemplazar a los saladeros y a exportar
principalmente a Gran Bretaña. Pronto, un grupo
de grandes empresas dominó todo el negocio
frigorífico, siendo en su mayoría de capitales
ingleses. El frigorífico Sansinena se instala en
Avellaneda, siendo por un tiempo el único
situado en la urbe. Estaba proyectado para
satisfacer la demanda interna y en parte a la
exportación. La industria frigorífica en sus
primeros años estaba formada por solo siete
plantas, todas muy grandes, de las cuales tres
estaban ubicadas sobre el riachuelo, tres en
Zárate-Campana y la restante en La Plata. En
Australia y en Nueva Zelanda se exportaban
menores volúmenes que en Argentina, pero en la
primera existían 16 plantas y en la segunda
había 25 plantas independientes distribuidas en
25 puertos. Esto denota una concentración de la
mano de obra y el consiguiente desarrollo de
solo pocos puertos en Argentina; condicionando
la evolución del mercado y la relación con los
ganaderos y los convenios de fletes (dominado
por ingleses). La industria frigorífica en sus
primeros años estaba formada por solo siete
plantas, todas muy grandes, de las cuales tres
estaban ubicadas sobre el riachuelo, tres en
Zárate-Campana y la restante en La Plata. En
Australia y en Nueva Zelanda se exportaban
menores volúmenes que en Argentina, pero en la
primera existían 16 plantas y en la segunda
había 25 plantas independientes distribuidas en
25 puertos. Esto denota una concentración de la
mano de obra y el consiguiente desarrollo de
solo pocos puertos en Argentina; condicionando
la evolución del mercado y la relación con los
ganaderos y los convenios de fletes (dominado
por ingleses). |
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Los
saladeros (El Saladero “Las Higueritas” de
Rosas, Terrero y Luis Dorrego) |
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Los primeros saladeros se instalaron en el sur
del Riachuelo. La violencia de los saladeros
-que cuenta con sus propios mataderos- encuentra
en los gauchos una mano de obra entrenada en el
manejo del cuchillo, acostumbrada a la dureza de
las tareas rurales. Producían tasajo
destinado a la
alimentación de
esclavos o de ejércitos en marcha; extraían el
sebo y la grasa para la fabricación de las
velas, el jabón y lubricantes para cueros.
Desarrollaron la técnica de curtir los cueros.
Hacia 1817, se produjo en la
capital una
gran escasez de carne para el abasto. El
director Pueyrredón convocó a reunión de los
principales hacendados y dueños de saladeros
pero no aportaron
soluciones, por
lo que resolvió el cierre de estos. El director
Pueyrredón estableció en 1817 ,una suba general
de aranceles de importación. 25 de Noviembre de
1815 don Juan Manuel de Rosas funda el 1er
establecimiento Industrial de los Argentinos,
que se instaló al Sur del Riachuelo sobre la
actual calle Magdalena al 900 y el cruce del que
fuera el ferrocarril provincial, en Avellaneda
(hoy perteneciente a Lanús). El joven estanciero
Don Juan Manuel de Rosas asociado con su amigo
Juan Nepomuceno Terrero y con Luis Dorrego
(hermano de Manuel) organiza y registra la
industria con el nombre “Sociedad Rosas, Terrero
y Cía”, para inaugurar un establecimiento
industrial y comercial con el objeto de la
explotación ganadera y el acopio de frutos del
país, así como también la salazón de carnes
vacunas, ovinas y pescados. La actividad
industrial de la salazón de carnes y pescados
fue desarrollada en un lugar de la zona
denominado “Las Higueritas”, con una posterior y
activa vida económica, que permitió que
innumerables criollos e indios de la zona,
encontraran una ocupación laboral permanente.
La casona del Saladero, antes de su finalidad
industrial había pertenecido al padre del Gral
Wenceslao Paunero y fue construida en 1778, con
tres cuerpos contiguos de distintas alturas. Su
fachada está orientada hacia el Río de la Plata,
contaba con un amplio salón o “barraca” para el
trabajo industrial. Y junto al camino de entrada
estaban los piletones de ladrillo vasco de 1,20
m de profundidad, para el tratamiento de los
productos. Los restos de la antigua edificación
del Primer Establecimiento Industrial Argentino,
se encuentran ubicados en la actual calle
Magdalena 940, a una cuadra de la calle
Centenario Uruguayo, y a 100 m de las vías del
ex-Ferrocarril Provincial. Desde el
virreinato las operaciones de embarque de carnes
saladas “artesanal” se realizaban en el Puerto
de Ensenada, desde el saladero de los ingleses
R. Staples y M. Mc Neile, salían embarques a la
Habana. Junto con el saladero del
comerciante Agustín Wright, dueño de otro
establecimiento desde inicios del siglo XIX.
El Saladero “Las Higueritas” de Rosas, Terrero y
Luis Dorrego, fue establecido en 1815 a poca
distancia del Riachuelo, sobre el camino Real a
Quilmes y Ensenada y diseñado como un nuevo
desarrollo de la industria del salado. |
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Nuestra Señora de Luján,
la
patrona
de la
Argentina. |
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La Basílica de Nuestra Señora de Luján se
erige en la ciudad de
Luján, a unos
70 km al oeste de la
Capital Federal,
en la
provincia de Buenos Aires.
En 1630 dos carretas que se dirigían al norte
conduciendo sendas imágenes de la virgen
debieron detenerse en el paraje denominado
lujan, ya que una de las carretas se detuvo y
fueron inútiles todos los intentos de moverla.
Es uno de los más importantes casos del estilo
neogótico de
Argentina, junto con las catedrales de
La Plata y
San Isidro y la
iglesia de los Capuchinos
en la ciudad de Córdoba.
El
6 de mayo de
1890 el Padre
Jorge María Salvaire
comenzó la construcción del edificio que se
encuentra hoy en pie que tardo 45 años. El
arquitecto a cargo de la obra fue el francés
Ulderico Curtois.
En diciembre de
1910 fue
inaugurada y bendecida la iglesia, si bien las
torres aún no existían. El 15 de noviembre de
1930 el Papa
Pío XI le
otorga el título de
basílica. El
templo se pudo finalizar recién en
1935. Esta
realizada con ladrillo recubierto con piedras de
silleria, las cuales fueron trasladadas desde
Entre Ríos. El
grandioso órgano de la Basílica, construido en
la casa Cavaillé-Coll de París, de 49 registros
reales, fue inaugurado a mediados de 1911.
El apellido Cavaillé-Coll fue utilizado para
nombrar a un
asteroide, el
5184 Cavaillé-Coll. |
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circo de toros |
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El primer circo
de toros fue inaugurado en 1791 en terrenos
donados por un grupo de propietarios de la zona
de Monserrat encabezados por Martín José de
Altolaguirre y Manuel Basavilbaso para valorizar
sus terrenos y fomentar el barrio. El lugar era
donde hoy se encuentra la plaza de Monserrat
sobre la 9 de Julio entre Moreno y Belgrano.
Finalmente por queja de los vecinos por las
molestias que ocasionaba al vecindario se
solicito la demolición. El virrey Aviles lo
aprobó y ordenó la construcción de una plaza de
Toros en Retiro cerca de los cuarteles de
artillería ya que era un lugar alejado y con
menos concentración de viviendas. Las corridas
semanales apasionaron a la gente. La ultima
corrida tuvo lugar en enero de 1819.
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El pato
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El pato empezó a jugarse entre
granjas vecinas y ranchos alrededor del siglo
XVI. El terreno de juego era el área de
separación entre propiedades, que en ocasiones
abarcaba varios kilómetros cuadrados, no había
límite para el número de jugadores y la pelota
era una cesta con un pato vivo en su interior.
El objetivo del juego era llevar la cesta de
vuelta a la granja o rancho propio y sólo
existían algunas reglas mínimas como la que
señalaba que los jugadores podían atraparse unos
a otros con una cuerda o lazo. La Iglesia
católica hizo varios esfuerzos por suprimir el
deporte y fue prohibido en 1822, hasta que en
1937 se redactaron nuevas reglas para el juego y
se reemplazó la cesta con el pato por la pelota
actual. En 1938 la provincia de Buenos Aires
levantó la prohibición y en 1953 se declaró
deporte nacional de Argentina |
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Servicio Militar Obligatorio |
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En la Argentina el Servicio Militar
Obligatorio fue instituido en el año 1901 por el
entonces ministro de Guerra Pablo Riccheri,
mediante el Estatuto Militar Orgánico de 1901
(Ley N.º 4.301), durante la segunda y última
presidencia de Julio Argentino Roca. La
edad de los reclutas y el tiempo de su
permanencia en el servicio varió con el tiempo.
En sus comienzos, se reclutaba a ciudadanos de
entre 20 y 21 años, y su duración era de 18 a 24
meses. En las décadas previas a su suspensión,
se reclutaba a hombres de 18 años por un sistema
de cupo variable por sorteo que los distribuía
entre las tres fuerzas armadas. Era de hasta 14
meses de duración y se lo conocía popularmente
como «colimba», palabra que se supone estaba
formada por un acrónimo en alusión de tres
actividades frecuentes en los conscriptos
(corre, limpia y barre). En el año 1994, el
asesinato de un conscripto de 18 años, Omar
Carrasco (véase Caso Carrasco), por otros dos
soldados instigados por un oficial, puso en tela
de juicio al Servicio Militar. A partir de este
hecho, el maltrato a soldados en distintas
guarniciones del país tomó estado público, y el
31 de agosto de 1994, durante el gobierno del
presidente Carlos Menem, se suspendió la ley del
Servicio Militar Obligatorio y decretó un nuevo
formato de Servicio Militar Voluntario, donde
los candidatos se anotan y obtienen a cambio de
sus servicios, una remuneración mensual, pueden
permanecer hasta 10 años en servicio y los mas
reconocidos tienen la posibilidad de hacer un
pequeño curso para formar parte del cuadro de
Suboficiales. Debe señalarse que la conscripción
militar obligatoria no ha sido abolida, pues la
Constitución Nacional indica que todo individuo
está obligado a armarse en defensa de la Patria.
La Ley de servicio militar obligatorio sigue
vigente; puede ser puesta en práctica en tiempos
de guerra, crisis o emergencia nacional. Estas
condiciones son definidas por las autoridades
del Estado. |
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visitas al
cementerio |
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Hace
años en el viejo Buenos Aires las visitas al
cementerio eran obligadas y las familias se
paseaban por sus corredores no sólo para rendir
respetos al ido, sino con inconfesables
vanidades y ostentaciones mundanas. Las
vecindades del cementerio se poblaron con
marmolerías, broncerías, constructores y
floristas en las mismas cuadras que hoy ocupan
elegantes restaurantes y lugares para
noctámbulos. Esta característica frívola, que
tanto asombra a los turistas, tiene su origen en
las Romerías del Pilar, festejos en honor a la
virgen de Zaragoza, que se llevaban a cabo todos
los 12 de octubre en las cercanías del
cementerio, hasta bien entrado el siglo XX. |
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Radio
Rivadavia fundada en 1928 por la casa Muebles
Díaz |
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Fue fundada en 1928 por la casa Muebles Díaz,
propiedad de Rafael Díaz, con el nombre de L.O.K.
Radio Muebles Díaz. Al año siguiente el gobierno
nacional (presidente Hipólito Yrigoyen) se hizo
cargo de la radio adoptando el nombre de LS5
Estación Rivadavia. En 1934, adoptó el
nombre de LS5 Radio Rivadavia a raíz de una
disposición general del gobierno. En 1933,
puso al aire uno de los programas más exitosos y
duraderos de la radiofonía argentina: "La Oral
Deportiva", dedicado al fútbol y conducido por
Edmundo Campagnale y Eduardo "Lalo" Pelicciari,
que dominaron el periodismo deportivo de la
época. Por la misma época la radio obtuvo
un resonante éxito transmitiendo el radioteatro
diario Sandokán, el tigre de la Malasia sobre el
libro de Emilio Salgari. El 24 de abril de
1958 siete días antes de entregar el poder al
gobierno democrático de Arturo Frondizi, la
dictadura militar llamada Revolución Libertadora
privatizó la radio entregándola a la empresa
Radio Emisora Cultural S.A., propiedad de Minera
Aluminé y Banco Buenos Aires. En 1958 se inició
el programa El rotativo del aire, estableciendo
un nuevo sistema de cobertura periodística
propia y permanente con corresponsales externos
y locales. El programa sigue aún en el aire.
Casualmente, el mismo año murió Edmundo
Campagnale, la voz de identificación de Radio
Rivadavia. Fue sustituido entonces en la Oral
Deportiva por el relator deportivo José María
Muñoz, el Gordo Muñoz, quien se convertiría en
el periodista más premiado de la radiofonía
argentina y director indiscutido de la radio.
Muñoz sería acompañado en los comentarios
deportivos por Enzo Ardigó, otro destacado
periodista. Pocos años después se sumó a la
radio como locutor comercial Jorge Cacho
Fontana, que se convertiría en uno de los
locutores más destacados de la historia del país
y que luego conduciría el exitoso Fontana Show.
En 1959 fue la primera radio del país en
transmitir 24 horas con una programación propia.
Debido a ello adoptó como logotipo un gallo y
una lechuza, para simbolizar el día y la noche.
Luego de la muerte de José María Muñoz, su lugar
fue ocupado por Horacio García Blanco y por
Ernesto Cherquis Bialo. Hoy, Enrique Sacco y su
equipo son los responsables de llevar adelante
“La Oral Deportiva”. Otros importantes
locutores que se desempeñaron extensamente en
radio Rivadavia fueron Alberto Almada, Alfredo
Garrido y Juan Alberto Badía. |
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Algodonera Argentina
- fábrica de fideos Letizia - el Molino Minetti |
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En el lado norte de Palermo y Colegiales, se
alzó la Manufactura Algodonera Argentina que
nació a comienzos de los años veinte "alimentada
con fardos de algodón traídos por una vía propia
que pasaba por la playa de maniobras hacia dos
grandes galpones que estaban sobre Niceto Vega".
Torcuato Di Tella, en un antiguo
trabajo, ubica a la enorme Algodonera en el
límite de una zona donde abundaban las textiles
medianas y chicas, "ampliamente ligadas al
ambiente barrial con mezcla residencial de clase
obrera y clase media". La capacidad productiva
de la Algodonera, que aún ocupa una manzana en
Córdoba y Concepción Arenal, la colocaba entre
las más importantes del país. En plena
producción, sus telares consumían 7000 toneladas
de algodón que eran convertidas en innumerables
productos por casi 4000 operarios. La vieja
Manufactura Algodonera Argentina que estaba
sobre la avenida Córdoba y que en 1948 se
incendió. La fábrica de medias Reina
Cristina, estaba donde hoy está América TV-.
Los Bemberg en los cuarenta compraron la
fábrica. En 1921, un ramal del Central
Argentino (Mitre) y la mencionada vía muerta que
lo unía con el del Pacífico (San Martín) dieron
origen a otra fábrica: el Molino Minetti. El
ferrocarril traía los granos de la pampa y el
molino los trocaba en harina. Los enormes silos
se levantaban por sobre el verde de las muchas
manzanas de la playa de maniobras del
ferrocarril. El molino era imán para
emprendimientos afines: sobre Honduras, a una
cuadra, Debernardis tenía el galpón para los
carros que llevaban la harina al puerto -hoy son
garajes de Cablevisión- y enfrente, sobre
Dorrego, estaba la fábrica de fideos Letizia.
La Algodonera y los silos de Minetti- se han
reciclado en exclusivos loft. |
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ATC |
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Los de
ATC son terrenos con destino farandulesco. A
principios de siglo estuvo allí el célebre
Pabellón de las Rosas, donde actuaron orquestas
y conjuntos de grandes figuras del tango, como
Greco, Firpo, Arolas Roccatagliatta y Canaro;
también la compañía teatral de Parravicini, a
quien secundaban Casaux y Muiño, y Lola
Membrives, que debutó como cupletista. Junto al
Pabellón de las Rosas se abriría más tarde el
dorado Armenonville. Pero la historia del
Pabellón tiene un hecho cuya rareza la del
vecino Armenonville difícilmente pueda
empardarle. Hacia principios de 1914 llegó a
Buenos Aires Oliver Hardy y se presentó a los
porteños en el Pabellón de las Rosas. El Gordo
se alojaba en algún lugar de plaza Italia y cada
día llegaba a Palermo Chico en tranvía, que lo
dejaba a ocho cuadras del Pabellón, distancia
que el Gordo cubría a pie y que resultaba
extenuante para cada uno de sus 140 kilos.
Hablaba un castellano limitado y su gracia
natural no fue suficiente para depararle el
éxito. Se hundió en el Pabellón y tampoco logró
salir a flote en el Parque Japonés de Retiro. Se
fue frustrado de la Argentina. En 1915, sólo un
año después, llegaría a Buenos Aires Stan
Laurel, que actuó como payaso en el teatro
Casino, de la calle Maipú. Largos diez años más
tarde, Stan y Oliver formarían el dúo del Gordo
y el Flaco. |
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Un recorrido visual de dibujos de libros de
textos, tapas de revistas, comics,
publicidad gráfica, carátulas de partituras,
etc.
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Museos de Buenos Aires

|
EMAS
DE INTERÉS

|
Un recorrido por las confiterías clásicas de
BUENOS AIRES
|
CEMENTERIO DE LA RECOLETA
 |
| |
¿Negros en Buenos Aires?

|
Inmigrantes

|
MITO, ARTE Y PENSAMIENTO

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HISTORIA DE BOCA JUNIORS

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ARQUITECTURA
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Grandes tiendas en
Buenos Aires

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La generación
del ochenta (1880-1916)

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PERSONAJES DE LA
HISTORIETA ARGENTINA

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MONUMENTOS NACIONALES

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Fotos
antiguas de Buenos Aires
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Desde
Justo José de Urquiza en 1854 solamente algunos
presidentes Argentinos cumplieron completo su
periodo constitucional: Urquiza, Mitre,
Sarmiento, Avellaneda; Roca (en dos ocasiones),
Yrigoyen, Alvear, Justo, Perón, Alfonsín y
la actual presidencia. |
Aunque
hoy el Riachuelo amenaza con una intoxicación
fulminante, hasta los años 40 la gente nadaba en
sus aguas. "Eran muchachones de bajos recursos
que se metían a pesar de que que estaba sucio.
Se bañaban en Piñeiro, cerca del puente Vélez
Sarsfield. Ya había petróleo en el agua: la
primera queja por contaminación fue en 1830, por
los saladeros". |
En el año 1910, época en la que se acostumbraba
a participar de las reuniones de tipo
familiares, sociales y deportivas como medio de
interrelación. Recién en esta primera década
nacía algo novedoso como medio de comunicación
masiva: el "Cinematógrafo mudo", la incipiente
telefonía alámbrica y más adelante, las primeras
emisiones de radio. Dentro de este contexto, en
el marco deportivo y social, aparecen los clubes
que se convierten en centros de reunión,
recreación, esparcimiento y práctica de algunos
deportes. |
En
la Recoleta conviven lo neoclásico, lo
bizantino y el art decó con lo
contemporáneo. Y los vitreaux se codean con
típicos vidrios blindados. Todo está
separado por calles irregulares, algunas de
apenas 70 centímetros de ancho, por donde no
dan demasiadas ganas de detenerse.
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Alrededor
del año 1830, los porteños de clase alta
descubrieron las bondades de ese submundo que
fluye llamado
Tigre, donde comenzaron a construir casas de
veraneo al estilo europeo. El crecimiento fue
lento, hasta que el 1º de enero de 1865 llegó el
primer tren desde Retiro a este tranquilo paraje
llamado en su momento “Pago de las Conchas”. El
auge de la zona cobró un ritmo inusitado para la
época, potenciado incluso por las epidemias de
cólera y fiebre amarilla que azotaron a Buenos
Aires, espantando a sus habitantes. |
CAMBIO
DE MANO: No siempre la circulación se hizo por
la mano derecha. Esta comenzó en 1945 ya que,
hasta ese año, se avanzaba por la izquierda,
como todavía se hace en Gran Bretaña. La ciudad
sufrió el crecimiento del parque automotor, que
en los últimos 10 años, con precios en descenso,
sumó 3.2 millones de autos. Tuvieron el auspicio
de la construcción y ampliación de las
autopistas, de polémico nacimiento en los 70.
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El
terror que le infundía la posibilidad de ser
enterrado vivo a Alfredo Gath (una de las
mitades de la tienda Gath & Chavez): en su
bóveda, erigida en 1936, se había mandado a
instalar un sistema eléctrico que descansaba
entre las manos del cadáver, y que permitía que
se abriera el ataúd y la puerta del sepulcro en
caso de necesidad. Fue retirado porque, a esta
altura, evidentemente ya no hace falta.
Sarmiento hizo una legislación sobre la
obligación de mantener los cajones abiertos en
el velorio: el cuerpo debía tener atado a la
muñeca un cordel que llegaba hasta una
campanita: en caso de moverse el cuerpo, sonaba |
B.
King
es el blues en estado
puro, ya lo dice en uno de sus más famosos
temas: “Everyday I have the blues”. Y eso desde
los 50’s: hay un antes y un después del “rey” en
el mundo del blues, Lucille, su clásica Gibson,
parece ser parte de él; esa absoluta
naturalidad, esa identificación, sólo la dan
años de convivencia.
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La
calle mas larga del mundo se lo disputan algunas
poblaciones, pero sin lugar a duda es la de
Buenos Aires, Es la Avenida Rivadavia, de unos
30 km. de longitud,
edificada por ambos lados y cuyos números son
exactamente 26.667
y
la
avenida 9 de julio, en pleno centro de la
capital, es la más ancha del mundo,
tiene 144 metros. Si, ¡144 metros! Es decir, una
cuadra y media de ancho, cuando las demás
cuentan "solamente" con unos 33 metros. |
Gardel era simpatizante de Racing club.
Racing, es una
institución deportiva
argentina
fundada el
25 de marzo
de
1903,
ubicada en la ciudad de
Avellaneda.
Fue segundo
campeón de América
argentino, primer
campeón del Mundo
argentino y primer
campeón de
campeones de América. |
Una nevada
persistente cayó sobre la Ciudad en el 2007 y
gran parte del conurbano. Un fenómeno que no
ocurría desde 1918. Hubo festejos por la llegada
del inusual fenómeno, que también sorprendió a
los meteorólogos. |
Los
orígenes de la actual calle Florida se remontan
al nacimiento de la ciudad de Buenos Aires, en
el siglo XVI. A comienzos del siglo XX, Florida
se transformó en una calle decididamente
comercial: en 1913, a pedido de los comerciantes
de la zona, se accedió a convertir algunos
tramos en exclusivamente peatonales.
Antes la calle Santa Lucía era Sarmiento hoy ,
San José : Florida, Santísima Trinidad era San
Martín hoy , y Merced la calle Perón).
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¿La
Casa de Tucumán en pleno Barrio Norte? Algo así.
El frente de la Casa de Ricardo Rojas, ubicada
en Charcas 2837, hay una réplica de la histórica
casa donde se firmó el Acta de la Independencia.
En 1927, el escritor Ricardo Rojas le encargó el
proyecto al arquitecto Ángel Guido, y el
resultado es bastante sorprendente.
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El
amor es el sentimiento que nos hace sentir
vivos, que nos hace sufrir y por el que muchos
han decidido morir. Estas son solo algunas de
las historias con matices diferentes. |
“Sarmiento
hizo una legislación sobre la obligación de
mantener los cajones abiertos en el velorio: el
cuerpo debía tener atado a la muñeca un cordel
que llegaba hasta una campanita: en caso de
moverse el cuerpo, sonaba.” |
A
principios del siglo XX, no había que ir lejos
para gozar del río. "La Isla Maciel" era algo
así como un Tigre en miniatura, yo iba a ella a
pintar perales y durazneros en flor", describió
Benito Quinquela Martín. En este lugar, alguna
vez cruzado por un arroyo cristalino, antes
había coquetos recreos. El Club de Regatas
América, por ejemplo, fue fundado en la isla en
1920 y se mudó al Tigre años más tarde. |
Antes
los
hombres no podían andar con el torso desnudo y
las mujeres tenian que salir de la pileta bien
tapadas, para ir derecho al vestuario. Como
las mallas eran de lana, todas cerradas, se
morían de calor. Después salieron unas de
material elástico, que tenían cinturón, la
pierna bien baja y media pollerita". |
La
ciudad de Buenos Aires (capital de Argentina) no
se llama así. Juan de Garay, el 11 de junio de
1580 la fundó con el nombre de TRINIDAD. Hasta
el momento no existe ningún documento en el que
figure un cambio de nombre oficial... por lo
tanto se sigue llamando Trinidad, como en 1580. |
En
la esquina de la calle Talcahuano y Tucumán se
encuentra una de las torres más hermosas de la
ciudad: el Mirador Massué. Esta obra
representativa del art nouveau, fue lo único que
sobrevivió a la demolición del edificio del
arquitecto Alfedo Massué. |
En 1911 unas
poquísimas familias de altos recursos
poseían un automóvil europeo para el cual
compraban gasolina importada en latas. El
teléfono era un raro aparato a manivela y
pilas que algunas familias pudientes
exhibían con orgullo.
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Durante el virreinato de Joaquín del Pino
comienza a publicarse en Buenos Aires El
Telégrafo Mercantil, el primer periódico de
nuestra historia. El numero 1 apareció el
primero de abril de 1801. Pero como el periódico
decía cosas que molestaron al poder, fue
clausurado por orden del virrey en octubre de
1802.
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Quinta
Presidencial:
El predio
perteneció a la familia Azcuénaga y fue donado
en el año 1918 para ser utilizado como
residencia veraniega del Presidente de la
República. El entonces mandatario José Félix de
Uriburu fue el primero en hospedarse en 1931. |
La
costa de Mar del Plata presenta
características únicas de norte a sur. En sus 47
Km. de extensión hay playas urbanizadas con
modernos paradores y gastronomía de primera
línea y también playas de estilo más rústico,
casi vírgenes. Para definir a grandes rasgos la
ciudad y sus múltiples atractivos, los
operadores de turismo simplifican la oferta:
"adrenalina, emoción y libertad". |
En 1911 en las casa no
había calefacción central, salvo en los
grandes palacios y palacetes del Barrio
Norte. En el resto de la ciudad se
arreglaban con braceros de carbón de leña
que producían numerosa victimas por asfixia.
También las cocinas funcionaban con carbón
de leña, por lo cual uno de los mas
importantes servidores era el carbonero del
barrio, que no se porque razón también
vendía papas.
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La avenida Alvear nace en la Plazoleta Carlos
Pellegrini y luego de sólo 7 cuadras remata en
la plaza donde se erige el monumento al
intendente Torcuato de Alvear. La importancia de
la avenida antiguamente llamada Bella Vista,
reside en su memoria aristocrática, sustentada
en la excelencia de sus residencias que
subsistieron al cambio urbano del área. La
mayoría de los palacios de Buenos Aires fueron
construidos entre 1880 y 1920. Inspirados en los
palacios franceses, adoptaron la organización de
los mismos. |
Los lecheros en Buenos Aires eran en su mayoría
vascos, aunque también los hubo de otras
regiones de España, italianos, criollos, etc.
Muchos lucían la clásica boina y calzaban
alpargatas. Conocimos además a los que llevaban
la faja a la cintura o el tradicional tirador de
seis hebillas. |
En
el año 30 las altas clases sociales se
encontraban en los grandes palacios, en el
Jockey Club, en el Teatro Colon, etc. Los
prostíbulos existían hasta que fueron cerrados
en 1940. La corriente de prostitutas francesas,
polacas, austriacas, etc al Río de la Plata fue
tan caudalosa que inspiro a Jach London a
escribir su libro "Camino a Buenos Aires". |
El 30 de junio de 1934 el Graf Zeppelín
sobrevoló la ciudad de Buenos Aires y aterrizó
en los campos del Palomar. Todos salían a las
terrazas de los edificios para observarlo y
saludarlo. Esa era la primera y única vez que un
Zeppelín voló en la Argentina. |
El Fuerte de Buenos Aires
estaba ubicado donde actualmente se encuentra la
Casa Rosada.
La ciudad estaba constituida por el fuerte, tres
conventos y varias casas de barro y paja, y
existía un régimen disciplinario estricto por el
cual los habitantes estaban obligados a tener
armas y nadie podía ausentarse sin permiso del
gobernador. |
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Por
Real Cédula del rey de España Felipe V se
autorizó el establecimiento en Buenos Aires de
los Padres Franciscanos Recoletos, cuya misión
era la de asistencia a los desvaídos. Ellos
construyeron el actual edificio donde hasta hace
poco funcionaba el “Hogar de Ancianos General
Viamonte”, en el solar donde estaba “la
fundación de la Recolección de nuestro muy
seráfico padre San Francisco”, en las costas del
Río de la Plata, a un cuarto de legua de la
ciudad, donde hoy se levanta el frondoso paseo
de la Recoleta. |
La antigua Munich fue en su momento el centro de
reunión más lujoso de la Costanera Sur y es uno
de los edificios más singulares de Buenos Aires.
La nobleza de su diseño y sus valores
espaciales, estéticos y ornamentales lo
convirtieron en un hito del patrimonio
arquitectónico porteño. La
Munich ( como la llamaban en su época ) fue
testigo y protagonista de aquellos años locos.
Por su lujo y sofisticación, se transformó en un
lugar de encuentro obligado de la elite porteña. |
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En
Esmeralda y Juncal se ubicó la primera fábrica
Bieckert en nuestro país. El propietario de los
terrenos Emilio Beckert.
En 1866, Emilio Bieckert iniciaba la
construcción de su fábrica de cerveza, en la
actual calle Esmeralda, con altas chimeneas que
se veían desde la costa.
Cerca de allí estaba el cementerio del Socorro,
que con el tiempo se transformaría en la actual
Parroquia del Socorro. |
La
foto más grande del mundo se encuentra en Una
casa de Tango llamada Che Tango, en Pinzón y
Pedro de Mendoza-La Boca_ Buenos Aires-
Argentina- Tiene 10 metros de alto y 160 m de
largo fue sacada en una sola toma por el
Fotógrafo Domingo Pitrelli. |
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Buenos Aires, en 1806, tenía 40.000 habitantes y
en sus calles la pampa entraba en la ciudad. El
puñado de manzanas junto al río se extendía
alrededor de la Plaza Mayor, hoy Plaza de Mayo.
Con las primeras lluvias, la ciudad se inundaba
y en la calle de las Torres, luego Federación y
después Rivadavia, se apostaban centinelas para
impedir que caballos y personas se ahogaran.
El primer censo nacional se
efectúo en 1869 en ese momento había 1.877.490
habitantes. |
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¿Cuántos médicos había en Buenos Aires en 1810?
De acuerdo con un informe de Miguel O'Gorman, el
médico irlandés que desde 1799 estaba a cargo
del Protomedicato, un poco más de dos docenas.
Es que en 1808 se había recibido la primera
camada de médicos - seis que curaban
enfermedades internas y trece cirujanos - de la
Escuela de Medicina. |
Buenos Aires era una ciudad con distintos
estratos sociales. Las casonas de tres patios
que difundieron las revistas para chicos eran un
8 por ciento de la ciudad. También había casas
mucho más chicas, incluso de un solo cuarto, que
se construían para alquilar. Dentro de la ciudad
había indígenas, con sus tolderías a cuatro
cuadras de Plaza de Mayo, en Perú y Chile. Los
ricos vivían cerca del Cabildo. Los pobres, en
las afueras de la ciudad: Barracas, Tribunales,
Monserrat, Congreso. |
El nombre de Caballito se originó a causa de una
veleta con la figura de un pequeño equino el
cual dio el nombre al barrio, a la estación del
ferrocarril y a la plazoleta. Tal denominación
según afirma Llanes se mantuvo hasta 1833, pues
al quedar establecido el nuevo nomenclador -
cuya confección se ordenara con motivo de la
incorporación de Belgrano y de San José de
Flores, -fue sustituido por la de Primera Junta. |
El
16 de junio se cumplió medio siglo del bautismo
de fuego de la Aviación Naval y de la Fuerza
Aérea, cuando sus pilotos arrojaron entre 9 y 14
toneladas de bombas sobre la Ciudad Abierta de
Buenos Aires y ametrallaron a civiles, causando
alrededor de 300 muertos y un millar de heridos.
El 9 de junio hicieron 49 años de los
fusilamientos de civiles y de militares
ordenados por el gobierno de facto del general
Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac
Francisco Rojas. |
En agosto de
1929, Julio Bonini, picaflor sentimental, de
oficio chofer y antes carnicero, asesinó a su
amante Virgina Donatelli, domiciliada en
Bustamante 1632, y la despostó en seis partes, a
cuchilla y serrucho. Metió las porciones en
varias bolsas que ocultó en distintos puntos de
los lagos de Palermo. En 1915 había hecho algo
parecido Max Ernst. La víctima, en ese caso, era
su íntimo amigo Ernesto Conrado Schneider. |
En 1918 los tranvías ingleses de
Buenos Aires transportaban en 770 km de vías
411.000.000 de pasajeros. La ciudad solo tenia
1.700.000 habitantes. |
Soñando con el Museo del Louvre, el fundador
del diario La Prensa, José C. Paz, levantó su
mansión en Santa Fe 750. El encargado del
proyecto fue el arquitecto Louis Marie Sortais,
que mandó los planos desde Francia para que los
ejecutaran los argentinos Carlos Agote y Alberto
de Gainza. Desde 1937 el edificio es la sede del
Círculo Militar. |
En 1974, tras una investigación sobre las
postales más vendidas a los turistas, ocupaban
los primeros lugares: el Congreso, el Obelisco y
la Plaza de Mayo, en ese orden, sintetizando lo
simbólico y diferente que ofrece la Capital
Argentina. |
El 26 de mayo de 1809, se
elevó desde la
Plaza de la Victoria,
actual Plaza de Mayo,
un globo bastante grande,
no tripulado, en honor al cumpleaños del rey
Fernando VII. Luego se lanzaron muchos globos de
papel llenos de aire caliente pero solo en días
festivos y ninguno con intenciones de ser
tripulado, por lo menos hasta mediados de siglo... |
Al asado argentino no lo hace el fuego, lo
hace la brasa. Uno se sus secretos fundamentales
es la cocción lenta con un poco y sabio calor
que preserva los jugos esenciales, sin resecar
ni quemar las fibras. Para ello conviene prender
el fuego al costado del sitio donde se colocara
la parrilla, e ir acercando morosamente la
cantidad de brasas necesarias para mantener
constante la intensidad de la temperatura.
Dependerá del viento, del sol, y del clima, la
distancia entre la parrilla y la brasa. |
El Jueves 16 de
junio de 1955
Veintiocho bombarderos navales arrojaron sobre
la Casa Rosada, el Palacio Unzué y los
alrededores de la Plaza de Mayo 14 toneladas de
explosivos, dando lugar así al primer combate
aéreo de la historia argentina.
Las bombas de la
Aviación Naval y los ametrallamientos de la
Fuerza Aérea no fueron sólo el método elegido
para forzar un nuevo golpe de Estado contra
Perón, sino que significó también el comienzo de
la aplicación directa y sistemática de la fuerza
militar sobre blancos civiles.
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Si uno hubiera caminado por Belgrano hace
alrededor de 120.000 años, nos hubiéramos
encontrado con agua por todos lados, porque gran
parte de los casquetes polares se derritieron en
una etapa interglaciar , lo que provocó un
ascenso del nivel del mar que avanzó sobre el
territorio argentino. Las evidencias de estas
transgresiones marinas las podemos encontrar en
las barrancas de Belgrano, donde en el 1700 se
iba a buscar conchillas de caracoles marinos
para construir las edificaciones del barrio.
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En
Buenos Aires, la epidemia de fiebre amarilla
comenzó oficialmente el 27 de enero de 1871 con
tres casos identificados por el Consejo de
Higiene Pública en San Telmo, barrio poblado por
conventillos de inmigrantes. Se culpó de la
epidemia a los inmigrantes italianos. Se los
expulso de sus empleos. Recorrían las calles sin
trabajo, ni hogar; algunos incluso murieron en
el pavimento, donde sus cadáveres quedaban con
frecuencia sin recoger durante horas. Había un
gran pedido de pasajes para Europa. La Compañía
Genovesa vendió 5.200 en quince días. |
En
Buenos Aires sobreviven 26 calesitas
tradicionales como las de las plazas Almagro, 1º
de Mayo, Irlanda, Las Heras y los parques
Avellaneda y Rivadavia, entre otros espacios
públicos. Aparte habría una quincena en terrenos
privados, como la de Don Luis (ver La magia...),
que con casi un siglo es una de las más
antiguas. Fueron muchas las que cerraron: en
1959 llegó a haber más de un centenar. Ahora, el
Gobierno porteño planea proteger a las que
quedan declarándolas patrimonio cultural. |
El desarrollo de la
infraestructura de la ciudad de Buenos Aires
continuó con la inauguración del ferrocarril. El
29 de agosto
de
1857
partió el primer tren argentino desde la
Estación del Parque, ubicada en las cercanías de
la actual Plaza Lavalle, donde hoy se ubica el
teatro Colon. En
1859
fue inaugurada detrás de la actual
Casa Rosada
la Aduana Nueva o Aduana Taylor, con un muelle
de 300 m con un riel central que facilitaba el
transporte de carga. El edificio tenía una forma
semicircular, y en su torre contaba con un faro,
lo que convirtió al mismo en uno de los símbolos
de la ciudad. La estructura fue demolida en
1895,
cuando la habilitación de Puerto Madero lo
inutilizó.
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Solo Harrods se
atrevía a tener 100 departamentos, un elefante
de la India (vivo) en la exposición dedicada a
Inglaterra, un ómnibus de dos pisos -otro
homenaje a Londres-, y una replica del Patio de
los Leones de Granada con fuentes y todo, y
vidrieras (las mas grandes de América) donde
tanto se simulaba una calle romana o un bistro
francés, como un rincón egipcio.. |
En
el siglo XIX, tiempos en los que Buenos Aires no
ofrecía muchos entretenimientos, entre el 23 y
el 26 de mayo, en el centro de la actual Plaza
de Mayo, se instalaba un tablado para bailar.
Los hombres trepaban los palos enjabonados para
alcanzar bolsas con dinero u otros premios.
Había carreras de sortijas, riñas de gallos y
fuegos artificiales. Se elegía a una reina de
belleza infantil que después era paseada en una
carroza tirada por hombres disfrazados de tigres
y leones. En Buenos Aires rara vez hombres y
mujeres paseaban juntos; en el teatro estaban
completamente separados y todas las damas se
sentaban en los palcos mientras los hombres
quedaban en la platea junto a esclavos, simples
marineros, soldados y comerciantes. |
Cuenta el Arq. José María Peña que el mural
más antiguo de Buenos Aires se ubica en la
Iglesia del Pilar, ocupando la pared trasera del
altar de la Dolorosa. Ejecutado al fresco, data
de 1735. También nombraremos las obras
decorativas de Jean León Palliére (1823 - 1887),
en el Coliseo Argentino, primer teatro de
envergadura de Buenos Aires, inaugurado el 16 de
julio de 1804. Estaba ubicado en la esquina de
las entonces San Martín y La Merced (actuales
Perón y Reconquista). Demolido en 1873, los
frescos desaparecieron con el edificio.
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En aquel Buenos
Aires, era una tradición terminar los banquetes
en un cabaret y entonces, los más
enfervorizados, partían rumbo a los tugurios de
la avenida Leandro N. Alem y sus adyacencias.
Los banquetes que solían ofrecerse a quien
partía al extranjero, al menos a principios de
siglo, se repetían cuando el viajero regresaba a
"la Reina del Plata", y por supuesto, eran la
consecuencia obligada de haberse recibido de
abogado, médico o doctor en literatura.
Los banquetes, según creo, fueron desapareciendo
hacia los años treinta del siglo XX. |
"Barrio es una palabra de origen árabe
(proviene de barri, que significa afueras de la
ciudad), lo que explica que en todas las
ciudades del mundo se distinga del "centro" y
los barrios propiamente dichos. La ciudad fue
creciendo y el vértigo desplazó las viejas
quintas solariegas de la periferia céntrica y
comenzó a definir zonas características por la
singularidad de sus tipos humanos, su
edificación, de sus actividades comerciales o
industriales e incluso por sus formas
expresivas. En síntesis, Buenos Aires es la suma
de todas esas pequeñas geografías que son los
barrios." |
En 1822 un grupo
de comerciantes ingleses instalan el primer
banco privado con privilegio a emisión. El
primer billete se emite con la efigie de George
Washington en blanco y negro merced a una
plancha de grabar adquirida en Norteamérica.
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En 1850 aparece
una importante novedad: los baños a domicilio.
Para ello se había habilitado un carro con baños
portátiles
a cualquier hora del día o de la
noche, con la bañadera competente, los que serán
servidos con puntualidad y aseo. Así lo dice un
anuncio de La Gaceta Mercantil, donde se informa
sobre la inauguración de este servicio el 14 de
octubre de ese año, en la calle Salta N° 44,
"donde existirá un farol encendido toda noche
para señal". |
En 1907 los señores Fuchs y Beghin buscando agua
descubren petróleo en Comodoro Rivadavia. El
presidente Figueroa Alcorta y el ministro
Ezcurra dictan un decreto reservando áreas para
el estado. El 24 de setiembre de 1910 se crea la
Dirección General de Explotación del petróleo
antecedente del famoso YPF (yacimientos
petrolíferos fiscales). |
El
Kavanagh (1936) es el primer rascacielos que
se levantó
en
el mundo. HOY el edificio más alto de Buenos Aires (y de la
Argentina) es actualmente el lujoso complejo
residencial Torres El Faro, en Puerto Madero,
con sus 170 metros de altura.
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Florencio
Molina Campos narró, a través de sus dibujos y
pinturas, escenas y personajes típicos de la
cultura argentina. A través de ilustraciones en
almanaques y calendarios para publicidad masiva
de diversas empresas -como Alpargatas- logró que
su peculiar arte popular y representativo del
folklore nacional penetrara en miles de hogares.
Pero no solamente en almanaques se reflejaron
sus obras. Entre otras actividades, expuso en
galerías de Argentina y Estados Unidos, fue
contratado por Walt Disney como asesor para
varias de sus películas, creó las ilustraciones
del "Fausto" de Estanislao del Campo y algunas
revistas como "Life", "Times" y "The National
Geographic" publicaron sus obras. |
En
1914 el 32% de la población Argentina era de
origen extranjero. En la ciudad de Buenos Aires
esa proporción era del 50%. |
Los bailes de presentación en
sociedad se interrumpieron en la época de Perón.
Una
práctica social que ha caído en el olvido, que
era costumbre para determinados sectores de la
sociedad (generalmente de clase media - alta).
Los salones de las familias más importantes eran
escenario de fiestas y tertulias, protagonizadas
por las señoras y jovencitas de la casa. Se
estilaba que las damas tocaran clavicordio,
violín, guitarra y arpa; pero ya en el 1900 el
piano había tomado un lugar preponderante en la
sociedad porteña. Las danzas que tuvieron
vigencia en los salones de la aristocracia y de
la clase media eran principalmente de origen
europeo: contradanzas, zamacueca, polka,
habanera y vals. |
Alfonsina Storni se
desempeñó un tiempo como cajera en la Botica
Landoni, en la avenida Cabildo 3501, hoy
propiedad del doctor Alfredo Pierre. |
La universidad
más antigua en Sudamérica es la “Universidad
Nacional de Córdoba”, fundada en 1613. |
En 1887 Buenos Aires contaba con
un teléfono cada 115 habitantes. En 1914 había
75.000 teléfonos.
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Entre 1714 y 1740 funciona en Buenos Aires bajo
administración británica en las proximidades del
Retiro el asiento de Negros. 800 esclavos
anuales eran vendidos en la ciudad y 400 en el
interior. Estaba en el actual Barrio del socorro
en la ex quinta Noel hoy museo Fernández Blanco.
Luego funciono allí el primer cementerio Ingles
cuando tomaron el cuartel El Retiro en las
invasiones Inglesas de 1807 donde intentaron por
la fuerza controlar a Buenos Aires y Montevideo.
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LR1 Radio
El Mundo es una radio argentina, fundada en
1935, con el traspaso de nombre de la antigua
Radio. Considerada una de las radios más
potentes de Argentina, transmite en los 1.070
kHz en AM, desde sus estudios ubicados en calle
Rivadavia 825 Buenos Aires. Además cuenta con
repetidoras en muchas ciudades del país.
Pertenece al Grupo Difusora Baires. |
Don Antonio Devoto, desilusionado porque el
ingeniero Alfredo Ceci "sólo" construyó 28
habitaciones en su mansión, decidió regalársela. |
En 1857 se
autoriza la construcción de un ferrocarril que
una Buenos Aires con la localidad de San
Fernando. Inaugurado por el presidente Mitre en
1862, el Ferrocarril del Norte partía de una
rústica estación en el Retiro, y un año después
fue extendido hasta la nueva estación Central,
junto a la futura Casa Rosada. |
El primero que fabricó en buenos Aires helados
para la venta al publico fue Manuel Ferreyra
propietario del café del plata. Con anterioridad
solo se hacían los llamados sorbetes
aprovechando la caída del granizo.
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En
1845 se instaló
el primer Molino a vapor. |
Domingo French (1774 -1825) Nació en Buenos
Aires. Durante su infancia y adolescencia
repartía su tiempo entre los estudios y las
actividades comerciales ayudando a su padre. A
partir de 1802, French se transformó en el
primer cartero de Buenos Aires. |
En 1911 apenas había en la Argentina
algunas pocas ciudades con alumbrado eléctrico y
entre ellas Buenos Aires que tenia ese servicio
en algunas manzanas solamente, mientras en el
resto el alumbrado publico seguía siendo a gas
de carbón de la Compañía Primitiva de Gas, o a
kerosén.
El
aceite de potro fue utilizado para iluminar las
calles de la ciudad. |
La ciudad de Buenos Aires tiene la
seducción del tango. Es una ciudad fascinante y rica en contrastes.
Caminar por ella es ir al encuentro del bandoneón, de la
personalidad de sus barrios y de su incansable bullicio. Es la
referencia económica y cultural de Sudamérica. |
El teatro
Colón se pre-fabricó en Francia y después se
trasladaron las partes a Buenos Aires, donde se
juntaron en 1908.
El
Teatro Colón de Buenos Aires fue construido
entre 46 familias que aportaron 60.000 pesos
cada una, entre las que contaban los Anchorena,
con derecho a palco.
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HISTORIA DE LOS JUEGOS

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Cortes de carne de vaca
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QUIENES FUERON

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PAISAJES de
ARGENTINA
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EFEMÉRIDES DE
BUENOS AIRES

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GRANDES
DISEÑADORES DE LA MODA

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CARTELERA DE CINES
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Murales de Buenos Aires

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Casa Rosada
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GUÍA
DE COLECTIVOS
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La
tienda Gath & Chaves fue fundada el 8 de julio de 1883
por dos jóvenes socios, dos ex empleados de Casa Burgos,
Alfredo Gath (ingles) y Lorenzo Chavez (santiagueño.
Inicialmente estaba en San Martín, entre De la Piedad y
Cangallo. En esta esquina, en los primeros años del
siglo XX, había una cuchillería y armería de monsieur
Chapón.
Gath & Chaves empleaba a más de 6 mil personas. Otras
tiendas gigantes había en Buenos Aires, si: La Piedad,
McHardy Brown, San Miguel, Las Filipinas. |
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La casa
central del Banco de la Nación Argentina
está construida sobre un terreno conocido como "el pozo
de las ánimas", lugar donde se estableció la primera
capilla de la ciudad en la época de conquista y donde,
obviamente, había un cementerio. Con el tiempo,
en ese lugar funcionó el primer edificio del
Teatro Colón, la sede de la
Bolsa de Comercio y, finalmente, se
construyó el Banco de la Nación Argentina.
Durante años se han contado historias de brumas
misteriosas y seres fantasmales que recorren el lugar,
y no son pocos los empleados (especialmente el
personal nocturno), que aseguran haber vistos a los
fantasmas recorrer los pasillos del edificio. |
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En el centro de Barrio Norte se
abre un pulmón verde que hoy se conoce como Parque Las
Heras, donde todos los días se puede encontrar personas
retozando al sol y cientos de perros que lo utilizan
como baño público. Lo que no muchos recuerdan es que en
este espacio entre las avenidas Coronel Díaz y Las Heras
y Salguero y Juncal, se levantaba hasta los años ’70 una
cárcel llamada La Penitenciaría, un edificio sombrío de
torres y almenares (prismas que coronaban los muros de
las antiguas fortalezas). |
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Las
casas mínimas construidas en Buenos aires eran para los
esclavos libertos, a quienes sus amos les asignaban
dentro de su propiedad, un pequeño espacio para levantar
sus viviendas. El frente de estas construcciones no
llega a los 2,50 metros de ancho. Muchas veces con la
muerte del liberto, la propiedad volvía a sus dueños. A
raíz de ello, las casas mínimas fueron desapareciendo;
quedando ésta como fiel testigo de aquella época. |
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El
virrey
Santiago de Liniers
era
viudo
y mujeriego, inocentón y caballeroso, fue notorio amante
de la Perichona,
a quién llamaba Petaquita (mujer hermosa y pequeña) en
sus cartas. La Sra. O’Gorman perturbaba la sociedad
Porteña con sus actitudes. Poco antes de emprender la
Reconquista de Buenos Aires, Liniers se vio envuelto en
un escándalo motivado por la presencia de la Pericona
disfrazada de Coronel del Ejército en un baile de
sociedad. Liniers debió padecer una Colecistopatía
Calculosa; su abdomen se distendía después de comer y
tenía periódicos “cólicos biliosos” con vómitos, fiebre
y diarreas. Después de la Reconquista estuvo varios días
enfermo por ese motivo. De todas maneras, su
fusilamiento en 1810 interrumpió bruscamente sus
padecimientos dispépticos y le impidió disfrutar de la
mercadería que a precio de liquidación había comprado a
los ingleses cuando éstos abandonaban Montevideo en
1807. |
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