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BUENOS AIRES

         

 

 

De acuerdo a la reforma aprobada en 1994 la duración del mandato del Presidente es de cuatro años con posibilidad de reelección inmediata por otros cuatro años. A diferencia de los Estados Unidos, en la Argentina una persona que cumplió dos mandatos consecutivos queda habilitado para otra reelección una vez que pasaron cuatro años desde que dejó el cargo. Estas restricciones se aplican en la misma forma para quienes hayan desempeñado como vicepresidentes en uno o en los dos períodos.  Según la Constitución de 1853, el Presidente tenía un mandato por seis años, sin posibilidad de reelección consecutiva. La reforma de 1949 permitía la reelección sin limitación alguna pero fue dejada sin efecto por resolución del gobierno militar surgido en 1955, que ratificó la convención constituyente de 1957, con lo cual se retornó al régimen de 1853. El gobierno surgido del golpe militar de 1966 limitó la duración del mandato a cuatro años mediante un estatuto transitorio que sólo se aplicó para una elección pues luego no fue ratificado. En la Argentina, desde 1826 hasta hoy, hubo 55 presidentes. Solamente 15 completaron el período para el cual habían sido designados, los demás vieron interrumpidos sus mandatos, ya sea tras renuncia, muerte, derrocamiento o adelantamiento de la asunción de su sucesor. Los 15 que completaron sus mandatos fueron: Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Julio Argentino Roca (en ambos períodos), Carlos Pellegrini, José Evaristo Uriburu, José Figueroa Alcorta, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen (en su primer mandato), Marcelo Torcuato de Alvear, Agustín Pedro Justo, Juan Domingo Perón (en su primer mandato), Carlos Menem (en ambos períodos), Néstor Kirchner y Cristina. El primer presidente en ser electo mediante la Ley Sáenz Peña fue Hipólito Yrigoyen en 1916. El presidente de edad más avanzada a la hora de asumir fue Perón, en 1973, en ocasión de su tercer mandato, a los 78 años de edad. El presidente que más tiempo ha permanecido en el cargo fue Roca, totalizando 12 años. Le sigue Menem con 10 años, 5 meses y 2 días, y en tercer lugar Perón con 10 años y 6 días. En todos los casos se han sumado todas sus presidencias sin importar si fueron consecutivas o no. Bernardino Rivadavia, el primer presidente argentino, nació en Buenos Aires el 29 de mayo de 1780. Inició sus estudios en el Colegio de San Carlos en 1798 donde cursó Gramática, Filosofía y Teología, pero no se graduó en ninguna de estas materias, abandonando los estudios en 1803. Rivadavia suprimió los Cabildos, último resabio de la organización política colonial, y estableció una novedosa ley electoral que incluía el sufragio universal, con las limitaciones propias de la época. La nueva ley establecía que tenían derecho al voto todos los hombres libres nativos del país o avecindados en él mayores de 20 años, pero sólo podían ser elegidos para los cargos públicos los ciudadanos mayores de 25 "que poseyeran alguna propiedad inmueble o industrial".

Los Anchorena, vivían en el actual Palacio San Martín con 150 sirvientes.

 

 

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Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente. Confucio
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En 1939 estalla la segunda Guerra Mundial

En medio de los problemas financieros internacionales provocados por el abandono del patrón Oro por parte de Inglaterra y por la limitación de sus importaciones el 1 de septiembre de 1939 estalla la Segunda Guerra Mundial. Argentina se ve privada de casi la totalidad de las importaciones Británicas llegando a quemar mazorcas de maíz en sus locomotoras en lugar de carbón. Ante la carencia de neumáticos (ocupadas las plantaciones de caucho por el Japón) los automotores de pasajeros se deslizan sobre las vías del tranvía usando ruedas de estos. El kerosene se vendía únicamente racionado. Las películas radiográficas se conseguían únicamente de contrabando. Las industrias debían fabricar sus propios repuestos. Entre 1941 y 1943 hubo una gran inflación.

A comienzos del siglo XX

A comienzos del siglo XX, las oportunidades en las ciudades para ensayar nuevas formas de intercambios sociales se multiplicaron, aunque más marcadamente para los hombres que para las mujeres. Según el grupo social de pertenencia, las charlas en los salones, las cocinas, los jardines, los zaguanes y los patios de conventillo se extendieron a las mesas de los cafés y locales de despacho de bebidas, a las asociaciones recreativas y de socorros mutuos, y a los clubes sociales y deportivos, que surgían por todos lados. La prosperidad económica hizo que también las calles céntricas, con sus atractivas vidrieras, se transformaran en lugares para el paseo, la exhibición, los ensayos de seducción o la manifestación política. Allí, las mujeres “decentes” transitaban acompañadas, pues no era bien visto que lo hicieran solas. De igual modo, los salones de las confiterías, por lo general, mantenían una estricta división de los dos sexos. Los lugares de reunión de los sectores populares urbanos eran deferentes. Las mesas y estaños de los bares reunían a los varones. Estos nuevos espacios de sociabilidad respondían a distintos tipos de necesidades, tales como huir del aislamiento, exteriorizar los sentimientos, hacer proyectos o, simplemente, buscar alternativas al ambiente familiar. En las ciudades más importantes había restaurantes de cierto nivel, que ofrecían el menú escrito en francés; pero en las fondas y bodegones de todo el país eran comunes los pucheros, los guisos de dudosa composición, la carne asada y los postres, que mezclaban la dieta criolla con la inmigrante. Los cambios también afectaron el consumo de bebidas, mientras los aguardientes eran muy comunes en las provincias, en las grandes ciudades el consumo de bebidas fuertes fue disminuyendo, aunque el vino, la ginebra y la grapa se siguieron despachando; las preferencias se inclinaban por la cerveza, que comenzaba a difundirse envasada en recipientes cerámicos, y por los aperitivos de menor graduación alcohólica. A su vez, mientras los festejos de los sectores medio y alto se hacían con champaña, el mate fue penetrando en las familias inmigrantes, que terminaron por apoyarlo.

Monumento de los Españoles el barco que traía parte las estatuas naufragó

Fue erigido en 17 años. Se denomina La Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas. Fue regalado a nuestro país por la colectividad española en el centenario de la Independencia. Creada en mármol de Carrara y bronce por el escultor español Agustín Querol que falleció un año después de terminar los bocetos. Lo mismo pasó con su sucesor, Cipriano Folgueras y la obra tuvo que ser terminada por otros artistas. Curiosamente, Folgueras había participado por encargo del Ayuntamiento de Santander en 1895 en la construcción de un monumento en recuerdo a las víctimas de la explosión del vapor Cabo Machichaco. Antes de fallecer, Folgueras había conseguido finalizar los moldes por lo que las estatuas pudieron por fin ser fundidas. El estallido de la guerra mundial retrasó considerablemente la construcción del monumento. Finalmente, tras no pocas vicisitudes, se consiguió embarcar en el Príncipe de Asturias la última entrega compuesta por un total de 20 estatuas. Cuentan que el barco que traía parte las estatuas para completar el monumento naufragó en 1916. Al naufragar el buque que traía las esculturas, se debieron esculpir réplicas que se pidieron a España para completarlo. Estas llegaron dos años más tarde. En marzo se hundió este trasatlántico Príncipe de Asturias, procedente de Barcelona, a 90 millas de Río de Janeiro al chocar contra una formación rocosa. Al año siguiente se solicitaron las réplicas de todo lo perdido en este naufragio. Finalmente, el 25 de mayo de 1927 el conde de Amalfi, en nombre del rey Alfonso XIII, hizo la entrega simbólica de la obra al presidente Marcelo Torcuato de Alvear. En ceremonia de inauguración estuvieron presentes titulares de todas las entidades que agrupaban a la colectividad hispana. Los bronces originales habían quedado bajo el mar en Brasil hasta que en 1991 una empresa brasileña rescató la escultura hundida. El entonces presidente, Itamar Franco, los recibió y creó una Comisión Interministerial que optó por donar la obra. Para concretar este paso, las autoridades argentinas tienen que aceptarla formalmente. Frente a esa ubicación se encontraba la finca de el Gobernador Rosas quién en 1936, compró lotes que alcanzaron las 540 manzanas en la que construyó su residencia de campo, hoy desaparecida.

Nuestros Ferrocarriles

La red ferroviaria argentina comenzó a construirse en la segunda mitad del siglo IXX. Fue una herramienta eficaz para consolidar un modelo de país diseñado por los hombres de la generación del 80. En 1857 el Ferrocarril del Oeste, que unía plaza Lavalle y Floresta, fue el primero en funcionar en Argentina, y construido totalmente con capitales nacionales. Lo primeros ferrocarriles se hicieron con el esfuerzo nacional, pero los gobiernos liberales hicieron una vergonzosa entrega, cediendo tierras y garantizando tarifas y utilidades en base a los balances de las propias empresas ingleses, cuyos gerentes o asesores muchas veces eran además funcionarios del gobierno. Mitre, como presidente, adopta una política liberalista de entrega al capital inglés. Entrega también los ferrocarriles, incluidos los ya construidos con capital nacional, como el “Oeste”, y al inaugurar la estación del “Sud” (1862)Fueron los ingleses, quienes encontraron en los trenes de carga un medio rápido y eficaz en el proceso de traslado de materia prima a zonas portuarias, para desde allí embarcarlas rumbo a Europa. A principio de siglo, el desarrollo ferroviario impulsó el crecimiento agropecuario y sus exportaciones a Europa. Un desarrollo que tenía como contrapartida el estancamiento de la Argentina industrial. Fueron años donde nuestro país importaba, del viejo continente, productos manufacturados con materia prima Argentina. Una situación denunciada por sectores políticos con sustento popular, como los progresistas santafesinos de Lisandro de la Torre o los personalistas de Hipólito Yrigoyen. En 1947 de los 42.700 kilómetros de vías existentes, 29 mil habían sido construidos por capital privado y extranjero. Capitales británicos financiaban el crecimiento de la red ferroviaria, al tiempo que condicionaban el desarrollo de la industria nacional. Las empresas que intermediaban en el negocio eran, generalmente, británicas y pertenecían al mismo grupo de intereses que invertían en la red ferroviaria. En julio de 1946 los Estados Unidos concedieron un préstamo a Gran Bretaña de 3.750 millones de dólares 86 con la condición de que los ingleses pagaran sus deudas a los países americanos por suministros de guerra. Gran Bretaña ofreció entonces al gobierno argentino venderle la red ferroviaria a cambio del saldo de libras esterlinas acumulado en cinco años de exportaciones. En las elecciones del 24 de febrero de 1946, Juan Domingo Perón accede a la presidencia de la Nación. Uno de los hechos más trascendentes de sus primeros años de mandato fue la compra y nacionalización de la red de ferrocarriles británicos y franceses, entre los cuales, el Central Argentino, pasando a formar parte del Ferrocarril General Bartolomé Mitre. El 1 de marzo de 1948 una multitud rodeo la estación retiro para festejar la nacionalización de los ferrocarriles. Juan Perón no pudo asistir al acto, fue operado de urgencia, afectado por apendicitis. Frente a la terminal de trenes miles de personas se enteraron, en ese mismo instante, de la ausencia del presidente en el lugar. cabe destacar que en el año 1937 los ferrocarriles británicos hicieron su primer oferta de venta al gobierno argentino. Fue por esa misma época, que el presidente Justo, decía en discurso al Congreso de la Nación, que era tiempo de estatizar los servicios públicos. En 1992, cuarenta y cuatro años después de su nacionalización, los ferrocarriles volvieron a manos privadas.

las cúpulas de Buenos Aires

Casi todas las cúpulas de Buenos Aires se concentran en la Avenida de Mayo y sus alrededores. Fue don Torcuato de Alvear, primer intendente de la ciudad, quien impulsó la construcción de esa vía que une la Plaza de Mayo con la avenida Entre Ríos. Los edificios que allí se construyeron culminaban en estilizadas cúpulas, típicas de principios del 1900, que se utilizaban en esa época como una manera de valorizar las propiedades. Primero las hubo sólo en las esquinas, pero los propietarios de las fincas de mitad de cuadras no quisieron ser menos y proliferaron por doquier. Estilos arábigos y españoles se mezclaron con el "art noveau", de moda en Europa y que empezaba a invadir Buenos Aires. Las cúpulas, protegidas la mayoría de ellas en cobre y bronce, lucen hoy airosas como el día de su nacimiento, aunque algunas, especialmente las de estilo romántico, construidas en mampostería, debieron ser recicladas. La cúpula del viejo edificio del diario La Prensa, en Avenida de Mayo al 500, mide 55 metros de altura y está coronada por la estatua -que pesa más de 3.000 kilos- de una mujer que sostiene una farola y que dio lugar a una leyenda: la de quienes aseguran que los barcos que recalaban en el puerto utilizaban su luz como faro de referencia, cosa absurda si se piensa la distancia que la separa del río, y sobre todo, que su visión hacia el Este se halla oculta por la Casa Rosada (Sede del Gobierno). El Congreso de la Nación es obra del arquitecto italiano Vittorio Meano, y tiene clara influencia italiana. El proyecto fue realizado en 1895, y recién en 1898 se comenzó la obra, que se inauguró oficialmente en 1906. El caso particular de esta cúpula, cubierta de chapas de bronce, y terminada en forma de aguja, fue motivo de preocupación ya que esos elementos ejercían (y ejercen) un peso de muchas toneladas. Esto dio lugar a un trabajo previo de consolidación del terreno y, además, se construyó una bóveda invertida de bloques de granito, para neutralizar el empuje que produce la mampostería de la cúpula.

La familia Álzaga Unzué tenía su casa en los terrenos que hoy ocupa la Biblioteca

En los terrenos que hoy ocupa la Biblioteca, la familia Álzaga Unzué tenía su casa de verano. La ex "Quinta Unzué" (antes Quinta Hale), fue adquirida por Mariano Unzué, hacendado, nacido en 1836, quien construyó dicha hermosa casa hacia fines del siglo XIX. Mariano Unzué se casó con Mercedes Baudrix. Luego de la muerte de su marido, en 1906, la viuda siguió viviendo allí hasta su fallecimiento a principios de la década del '30. Dicen que el jardín fue diseñado por el poeta Rubén Darío. Y allí murió Evita. En el 55 hubo un incendio.  Era una mansión de dos plantas, construida a principios del 1900. Luego de la crisis mundial de 1930 la mansión fue expropiada para ser utilizada como residencial presidencial. Pero el presidente que más la utilizó fue Juan Domingo Perón. Y allí murió Evita, en 1952. Pese a su enorme valor arquitectónico, la mansión fue demolida por orden de Pedro Aramburu. Sólo sobrevivieron tres edificaciones: una casa de servicio, en la que funciona el Instituto Juan Domingo Perón; la casa de los edecanes, que será transformada en un café temático; y el Hogar de Tránsito Número 3 de la Fundación Evita, que hoy es la sede del Coro Polifónico de Ciegos. Las topadoras barrieron el terreno y allí comenzó otra historia de la eterna construcción de la Biblioteca. En 1962 Testa y Bullrich ganaron el concurso de proyectos con un diseño vanguardista. La obra es una muestra de una tendencia arquitectónica conocida como "brutalismo", en el que se pondera el hormigón armado como un elemento vital a nivel expresivo. El proyecto ya contemplaba una extensión hacia Las Heras, con edificios de apoyo para la Biblioteca. Incluso la demolición de los edificios en cuestión ya estaba contemplada. Recién nueve años después, en 1971, comenzaron las obras. La "Quinta" no fue un "palacio Alzaga Unzué", sino que perteneció a la familia de Mariano Unzué.  La casa se construyo entre 1885 y 1887. Los jardines los diseño Carlos Thays. Al momento de la expropiación los dueños eran Mercedes Unzué de Quintana, Adolfo Blaquier y su mujer, Marta Unzué, Mariano y Carlos Unzué. Los Álzaga Unzué descienden del hermano de Mariano, Saturnino, una de cuyas hijas, Ángela Unzué, se casó con Félix de Álzaga, dando origen a la familia Alzaga Unzué.

Matías Errázuriz Museo Nacional de Arte Decorativo

Matías Errázuriz Ortúzar, nació en 1866 en Chile y fue el menor de los hijos de Agustín Errázuriz Salas y Cornelia Ortúzar Gandarillas. Los Errázuriz, de origen vasco, eran por aquellos años una de las más influyentes familias chilenas; presidentes de la Nación, personalidades eclesiásticas, diplomáticos, artistas, mecenas y damas relacionadas con actividades benéficas, pertenecían a esta destacada familia transandina. En 1897, siendo encargado de Negocios de Chile en Buenos Aires, Matías contrajo matrimonio en la catedral de Buenos Aires con Josefina de Alvear, nieta del General Carlos María de Alvear, prima hermana del Presidente Marcelo T. de Alvear y cuñada del Dr. Ernesto Bosch. El matrimonio tuvo dos hijos; Matías Errázuriz Alvear, casado con Franca Antinori y Josefina Errázuriz Alvear, casada con Jaime Indalecio Gómez. La nueva residencia palaciega de los Errázuriz Alvear en Buenos Aires, diseñada dentro de los cánones del academicismo francés, fue concebida con el propósito de albergar y exhibir la colección de obras de arte de la familia. Inaugurada en 1918, la casa fue uno de los epicentros del devenir cultural y social de aquel Buenos Aires legendario.

Instituto Nacional “Juan Domingo Perón”

Luego de la crisis de 1930, muchos de los lujosos palacios pertenecientes a destacadas familias porteñas fueron expropiados, muchas veces por una discretamente encubierta falta de dinero para su mantenimiento. Así pasaron a manos del Estado el palacio Anchorena (hoy sede del Ministerio de Relaciones Exteriores) y el Errázuriz (hoy Museo de Arte Decorativo). Muchas de las casas del aristocrático barrio Grand Bourg se convirtieron en embajadas. En enero de 1937, la Cámara de Diputados aprobó, en una polémica sesión, la expropiación de la quinta de la familia Unzué. El diputado Enrique Dickman fue uno de los que se opuso con mayor fuerza a esa medida, por considerarla como un método de salvación económica de esas familias en crisis. A pesar de esto, la casa y su frondoso parque pasaron a manos del Estado. Luego de la muerte del presidente Roberto M. Ortiz, en 1943, quien vivió sus últimos días en el caserón de la calle Suipacha 1034, la residencia fue destinada para uso presidencial. A excepción del presidente Gral. Edelmiro J. Farrell, que solía pernoctar en el palacio, el primer mandatario que vivió allí con continuidad, fue el general Juan Domingo Perón. La planta baja no era demasiado utilizada. Perón y Evita se instalaron en el primer piso, donde estaba el dormitorio principal y un cuarto de huéspedes, vestidores, biblioteca, escritorio y un pequeño comedor diario, además de las dependencias de servicio y de las administrativas. La escalera de mármol tenía forma de “Y”, y llevaba a las alas derecha e izquierda de la planta, que se asomaban a un balcón desde el cual podía observarse la planta baja de la mansión. También había un ascensor que se encontraba del otro lado de la casa, entre la biblioteca y el salón dorado. Fue en esa casa donde Evita otorgaba entrevistas y donde murió, en 1952. Allí vivió Perón hasta su derrocamiento, en 1955, por la Revolución Libertadora, cuando la casa sufrió un sospechoso conato de incendio. El 28 de enero de 1958, el gobierno de Aramburu decretó la demolición de la residencia, y en 1960, el gobierno de Arturo Frondizi decretó que en el solar se levante la Biblioteca Nacional, que hasta entonces funcionaba en un viejo edificio de la calle México. Uno de los edificios linderos a la residencia se salvó de la destrucción. Allí es donde funciona, desde 1997, el Instituto Nacional “Juan Domingo Perón” de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas.

Palazzo Rossini

La legislatura porteña distinguió como sitio histórico al antiguo Palazzo Rossini, edificio de la Societá Italia Unita. Construido íntegramente con materiales traídos desde Italia en 1878, está ubicado en Perón 2535. Durante años fue un prestigioso salón de baile. En 1910 sus instalaciones fueron marco de L'Operetti, quienes por la belleza del edificio, la importancia de su escenario y la acústica de su sala. Lo llamaron asi en honor al compositor italiano Gioacchino Antonio Rossini. En 1916 las compañías de Óperas pasaron al Teatro Colón y esta casa continuo como la famosa Milonga Italia Unita. Por este lugar pasaron Astor Piazzolla, D'Arienzo, Osvaldo Pugliese, Anibal Troilo. Alberto Castillo, Ángel Vargas y, por supuesto, el maestro Carlos Gardel. Estuvo cerrado durante algunos años y en el 2004 reabrió sus puertas y funciona allí Sabor a Tango.

Corina Kavanagh decidió una venganza arquitectónica

Esta es la historia de dos familias enfrentadas que dejó sus huellas en Retiro. Los Anchorena, que vivían en el actual Palacio San Martín con 150 sirvientes. Y los Kavanagh, adinerados, aunque no patricios. Hacia 1920 los Anchorena construyen la iglesia del Santísimo Sacramento como futuro sepulcro familiar. Cuenta la leyenda que uno de los Anchorena se enamoró perdidamente de una Kavanagh, aunque el romance no fue aprobado por su familia. Corina Kavanagh decidió una venganza arquitectónica: en Florida y San Martín, ordenó la construcción de un edificio cuyo único requisito era que impidiera la vista desde el palacio Anchorena a la iglesia, objetivo que aún cumple el edificio Kavanagh. "Incluso, si alguien quiere mirar de frente la actual basílica del Santísimo Sacramento, debe pararse en el pasaje "Corina Kavanagh".

En 1911

En 1911 apenas había en la Argentina algunas pocas ciudades con alumbrado eléctrico y entre ellas Buenos Aires que tenia ese servicio en algunas manzanas solamente, mientras en el resto el alumbrado publico seguía siendo a gas de carbón de la Compañía Primitiva de Gas, o a kerosén. Circulaban tranvías a caballo y casi todo el transporte de personas y de cargas se hacia con vehículos tirados por caballos. Unas poquísimas familias de altos recursos poseían un automóvil europeo para el cual compraban gasolina importada en latas. El teléfono era un raro aparato a manivela y pilas que algunas familias pudientes exhibían con orgullo. Funcionaba bien. Pasando el Arroyo Maldonado las calles de los suburbios eran de tierra e intransitables con la lluvia. En las casas no había calefacción central, salvo en los grandes palacios y palacetes del Barrio Norte. En el resto de la ciudad se arreglaban con braceros de carbón de leña que producían numerosa victimas por asfixia.

Balnearios

En la época colonial y durante el primer período revolucionario, las ordenanzas policiales prohibían los baños mixtos, pero esas reglas nunca fueron respetadas. A comienzos del año 1830, la policía, ratificando un decreto anterior de enero de 1822, disponía que los hombres debían bañarse "desde la izquierda del muelle hasta la Recoleta" y las mujeres y los menores de 7 años, a la derecha del muelle hasta la Residencia. Otra ordenanza policial sancionaba con multa "al individuo que no entre al río a bañarse con un traje bastante cubierto de la cintura abajo a cualquier hora que sea". Sin embargo, Beaumont afirmaba que "los jóvenes de ambos sexos, en general se bañan nudo corpore y chapotean en el agua como otras tantas Venus de bronce con sus correspondientes cupidos". Al igual que Love, él también se detuvo a admirar "a las mujeres de la mejor clase (que) se bañan con vestidos sueltos bajo los cuales ‑antes de entrar al agua‑ se despojan de sus trajes de calle que dejan a cargo de una esclava".

Primer balneario

Buenos Aires 1917, la Argentina había obtenido mucho optimismo bajo la presidencia de Hipólito Irigoyen en Buenos Aires se proyectó con tierras ganadas al río la construcción del primer Balneario de Buenos Aires. Se construyo en la Dársena Sur el Espigón con sus 250 casillas para bañistas individuales para los vestuarios, y además acompañan grandes esculturas, entre ellas, las Fuentes de las Nereidas Lola Mora, también el heroico Luis Viale, y la hazaña del Plus Ultra, las confiterías que conforman el lugar como la Munich, Brisas del Plata, La Perla y La Rambla eran lugares preferidos en el paseo costero dominguero por la avenida Costanera, allí donde concurrían grandes barriadas para darse chapuzones refrescantes en las aguas del Río de la Plata en los años 30 el Balneario tuvo su mayor esplendor en aquellos tiempos donde la gente iba bien vestida y se agolpaba para el ingreso al agua. En esa época no se pensaba en ciudades como Mar del Plata, el Balneario Municipal, las playas estaban divididas por una ordenanza municipal en el espigón un lado para los hombres y otra para las mujeres, El Balneario popular de Buenos Aires luego conocido como Costanera Sur marcó una época de refugio para muchos porteños quienes debían soportar el sol calcinante del verano. En la década del 20 un lugar de modas y encuentros populares en la Rambla los porteños bailando tango y foxtrot con entusiasmo y alegría, teniendo el cielo como techo.

El Palacio San Martín, ubicado sobre la plaza San Martín

El Palacio San Martín, ubicado sobre la plaza San Martín, se destaca entre los mejores edificios de la ciudad por su originalidad y valores arquitectónicos. Este gran exponente de una tendencia estética que podría denominarse "clasicismo belle époque" fue originalmente la residencia de una de las más acaudaladas ramas de la familia Anchorena. Construido entre 1905 y 1909, el edificio fue encomendado por Mercedes Castellanos de Anchorena, hija de Aarón Castellanos, uno de los pioneros de la colonización agraria y del fomento de la inmigración europea en la Argentina, y esposa de Nicolás Hugo Anchorena, nieto de Juan Esteban Anchorena, el fundador de la dinastía argentina que llegara de España a Buenos Aires en 1751. Mercedes -dueña de una de las fortunas argentinas más importantes de su época- fue una personalidad fuerte y decidida promotora de obras de caridad y religiosas a las cuales se dedicaba con gran tenacidad y aportando fabulosas sumas de dinero. La instalación de los padres sacramentinos en la Argentina se debió a sus gestiones, como también la construcción del seminario de Villa Devoto o la basílica del Santísimo Sacramento -considerada una de las iglesias más lujosas de Buenos Aires- proyectada en París por los arquitectos Coulomb y Chauvet. Este empeño y generosidad fueron recompensados con títulos ho noríficos como el de Condesa Pontificia o el Dama de la Rosa de Oro. Mercedes Castellanos de Anchorena tuvo once hijos, de los cuales solo cinco la sobrevivieron. De éstos, sólo tres, Aarón, Enrique y Emilio, ocuparon con ella el palacio, originalmente previsto para que lo habitara también su hija Amalia, casada con Juan José Blaquier y fallecida en 1907, antes de finalizarse la construcción. Aarón Anchorena -aficionado a la vida de salón pero también una persona de acción, amante de los deportes-, se instaló con su madre en el ala izquierda del palacio y continuó viviendo allí durante su matrimonio con Zelmira Paz. Enrique Anchorena -interesado en la arboricultura, como lo demostró en el espléndido parque de su estancia "El Boquerón" cerca de Mar del Plata- ocupó el cuerpo central del conjunto con su esposa Hercilia Cabral Hunter. Emilio Anchorena, casado con Leonor Uriburu, ocupó el ala derecha del edificio sobre la calle Basavilbaso. Luego fue residencia de la mayor de sus hijas, Leonor Anchorena de Luro, activa promotora de la Sociedad de Beneficencia y propietaria de la estancia La Azucena, que, como varias otras propiedades de la familia, ostentaba un gran parque y un casco de notable interés arquitectónico diseñado en este caso por Alejandro Bustillo. La predilección de la familia Anchorena por los grandes edificios y por variadas tendencias arquitectónicas también se extendió a otros miembros que no habitaron este palacio. Tal fue el caso de Matilde, casada con Carlos Ortiz Basualdo y en segundas nupcias con Pedro Verstraeten, que habitó otra imponente residencia diseñada hacia 1900 por el arquitecto belga Julio Dormal y situada al lado de la residencia de su madre y hermanos, en el terreno limitado por las calles Basavilbaso, Arenales y Maipú. Pero también el de Josefina Anchorena, quien mandó a construir, con la dirección artística de su esposo, el escritor Enrique Larreta, dos de las obras cumbres de la arquitectura neocolonial argentina: la estupenda casa del barrio de Belgrano -hoy Museo Larreta- y el casco de la estancia Acelain. El Palacio Anchorena, denominado Palacio San Martín a partir de su adquisición en 1938 para sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, puede ser considerado uno de los edificios más valiosos del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires. El Palacio San Martín es además un excelente ejemplo de la denominada arquitectura Beaux Arts, derivada de las enseñanzas y teorías de la famosa escuela parisiense. Es quizá la residencia más original del Clasicismo Internacional 1900.

Palacio Barolo

Luis Barolo, progresista y poderoso productor agropecuario, llego a la Argentina en 1890. Fué el primero que trajo máquinas para hilar el algodón y se dedicó a la importación de tejidos. Instaló las primeras hilanderías de lana peinada del país e inició los primeros cultivos de algodón en el Chaco. En el centenario de la revolución de Mayo, conoció al Arq. Mario Palanti (1885-1979), a quien contrató para realizar el proyecto de un edificio que tenía en mente. Este se convertiría en una propiedad exclusivamente para rentas. Luis Barolo pensaba, como todos los europeos instalados en Argentina, que Europa sufriría numerosas guerras que destruirían todo el continente. Desesperado por conservar las cenizas del famoso Dante Alighieri, quiso construir un edificio inspirado en la obra del poeta, “la divina Comedia”. En la parte superior del edificio tiene un faro que funciona actualmente! se prende todos los 25 de cada mes que por la noche se realiza una visita guiada y luego una degustación de maravillosos vinos. Palanti pretendía enmarcar lumínicamente el acceso a la desembocadura del Río de la Plata, como bienvenida a los visitantes extranjeros que llegaban en barco desde el Atlántico. Por eso construyó un edificio gemelo, ubicado en la arteria principal de Montevideo, sobre la Avda. 18 de Julio: el Palacio Salvo. En ambos Edificios se erguían cúpulas robustas para soportar faros de 300.000 bujías, que tendrían la posibilidad de dar mensajes a la sociedad mediante luces de colores. En 1923 anunció a la ciudad el resultado de la histórica pelea de boxeo entre Luis Angel Firpo y Jack Dempsey por el título mundial de peso pesado que se realizaba en Madison Square Garden, Nueva York. El color blanco indicaría el triunfo del norteamericano y el verde, anunciaría como ganador al representante local. Firpo saco de ring a Dempsey y el faro se encendió de color verde. El norteamericano estuvo 19 segundos fuera del ring pero volvió a subir y noqueó a Firpo: el faro, luego de unos minutos, volvió a encender de color blanco. "La cúpula tiene 16 metros de altura y se diseñó sobre el modelo del templo Rajarani Bhubaneshvar, construido en los siglos XII y XIII en la India. El Arq. Palanti también era un estudioso de la Divina Comedia, y llenó el palacio con referencias a ella. La división general del palacio y de la Divina Comedia es en tres partes: infierno, purgatorio y cielo. Las nueve bóvedas de acceso representan los nueve pasos de iniciación y las nueve jerarquías infernales; el faro representaba los nueve coros angelicales. Sobre el faro está la constelación de la Cruz del Sur que se ve alineada con el eje de Barolo en los primeros días de junio a las 19:45 horas. La altura del edificio es de 100 metros y 100 son los cantos de la obra de Dante; tiene 22 pisos tantos como estrofas los versos de la Divina Comedia. Los detalles cuidados caracterizan este proyecto: desde las citas personales en latín sobre la obra del Dante en el edificio, hasta la apertura del mismo, llevada a cabo en la fecha del aniversario del poeta. El arquitecto Carlos Hilger detalla las similitudes del edificio con al obra del Dante, “La divina Comedia”. “La distribución del edificio está basada en la métrica de la Divina Comedia del Dante. En arquitectura esto se conoce como un Danteun. Edificio se divide en dos bloques, con 11 oficinas por bloque en cada uno de los niveles. El número restante, el 22, responde a la métrica utilizada por Dante en los 100 cantos. Entre las tres divisiones de la Divina Comedia, Infierno, Purgatorio y Paraíso, que sita Borges en su obra “Nueve ensayos dantescos”, se cumple la relación pitagórica que determina el número Pi (3,14); dicha relación se da en la división original del acceso mediante los ascensores. En el pasaje central, el palacio cuenta con 9 bóvedas de acceso que representan al infierno: para Dante, este no era un fin teológico, sino el punto de partida en las etapas de iniciación emprendidas para la llegada del paraíso. Las 9 bóvedas se dividen, desde el centro, de la siguiente manera: tres hacia la Avda. de Mayo, tres hacia Hipólito Yrigoyen, la bóveda central se extiende hacia la cúpula, y las que contienen las escaleras hacia los laterales. Cada una de las seis bóvedas transversales, así como las dos laterales, contienen inscripciones en latín, y se pueden distinguir catorce citas que pertenecen en total a nueve obras distintas, manteniendo así, el número que se repite a lo largo de la Divina Comedia. Algunas de ellas pertenecen a Virgilio, otras a escrituras bíblicas. “La letra mata, el espíritu vivifica”, y “está fundada sobre piedra firme”, dan testimonio del sentido espiritual con el que fuera construido el edificio, determinando su carácter y función: un templo laico que promueve las artes liberales. Entre las bóvedas transversales sobre las columnas, se ubican cuatro lámparas sostenidas por cuatro cóndores y dos dragones, un macho y una hembra, que representan los principios alquímicos, el mercurio y el azufre, y sus atributos. La bóveda central se encuentra sobre un punto de bronce en la que se ubicaba, originalmente, una estatua de un cóndor con el cuerpo del Dante elevándolo al paraíso. El actual propietario de la pieza es un coleccionista marplatense que se niega a venderla a los propietarios del edificio. Los pisos superiores y la cúpula simbolizan los siete niveles del purgatorio. La cúpula está inspirada en un templo Hindú dedicado al amor, y es el emblema de la realización de la unión del Dante con su amada Beatrice. "El Palacio Barolo tiene 11 ascensores!" "Para construir el Barolo se necesitó un permiso especial ya que su altura superaba en 4 veces a las edificaciones de la zona". "La Divina Comedia fue creada a comienzos del año 1300, por tal razón se eligió el 1300 de la avenida de Mayo para su emplazamiento, al realizar la visita al Palacio Barolo se podrá observar que nada de lo realizado en el ha sido porque si, todo tiene una razón de ser y su analogía con respecto a la Divina Comedia".

inmigrantes

Entre los años 1890 y 1930 penetraron por el puerto de Buenos Aires más de cinco millones de inmigrantes de los que, en definitiva, quedaron en este suelo más de tres millones, bien dispuestos para "hacer la América" que se les había prometido. Los españoles traen sus guisos, los italianos sus pastas. Hacia 1872 aparecieron las romerías españolas, con que se festejan las fiestas de la Virgen y se realizan al aire libre, en el Palermo de antaño. Los italianos trajeron su gusto por la ópera, que tiene entre ellos difusión popular. Se instalan orfeones. Los obreros franceses, en general galponeros, vinieron para colaborar en la instalación de grandes fábricas, e imponen sin querer la moda del llamado pantalón a la francesa, que adoptará el obrero del país. Los ingleses llegaron para trabajar en el trazado de los ferrocarriles. Se alojaban en el hotel de inmigrantes. El llamado Hotel de Inmigrantes prestó servicios como tal hasta 1953. El alojamiento era gratuito, por 5 días, por "Reglamento", pero generalmente se extendía por caso de enfermedad o de no haber conseguido un empleo. Desde mediados del siglo XIX el medio de transporte hacia los puertos fue el ferrocarril, y los barcos a vela fueron siendo reemplazados por los vapores. El edificio del antiguo Hotel de Inmigrantes hoy es sede del Museo Nacional de la Inmigración

Plaza de toros

En 1791 el virrey Arredondo inauguró la pequeña plaza de toros de Montserrat (ubicada en la actual manzana de 9 de julio y Belgrano) con una capacidad para unas dos mil personas. Pero fue quedando chica, así que fue demolida y se construyó una nueva plaza para 10.000 personas en el Retiro .En 1801 se había inaugurado la Plaza de Toros del Retiro, donde hoy está la plaza San Martín, zona brava conocida como "barrio recio". La construcción era un edificio de ladrillo a la vista, con palcos de madera y gradas en la parte baja. Tenía capacidad para diez mil personas: no era poco, en una ciudad de cuarenta y cuatro mil habitantes. Hasta que fue prohibido, en 1819, éste fue el espectáculo deportivo que apasionaba a multitudes en Buenos Aires. Las damas también gustaban de las corridas de toros pero preferían el teatro, la Opera y las veladas, que eran reuniones literarias y musicales realizadas en las casas. Eran la ocasión ideal para conseguir novio.

Harrods

Harrods: Este coloso gris (estilo Rey Eduardo VII), su florecimiento reside en la modernización, basado entre otros, en ideas medievales e influencias georgiana, siete pisos, 47.000 metros cuadrados, 1500 empleados, un enano vestido de verde en la puerta de Florida 877, boisserie importada hasta la ultima astilla, arañas de alabastro, nace el 31 de marzo de 1914. En ese año facturo 50 millones de dólares. Una manzana (Florida, Córdoba, San Martín, Paraguay) donde el te con masas fue un rito, donde la Belle Époque dejo huellas indelebles, donde un grupo de patoteros porteños de familias high se atrevió a entrar hasta el salón principal en un coche de caballos, y donde-jineteando un caballo de madera- le cortaban el pelo a un infante nacido Manuel Mujica Lainez. Que, muchos años después, ya escritor notable y ya 'Manucho', se compro ese caballo de su infancia y lo albergo en su casa. Había otras grandes tiendas en Buenos Aires: Gath & Chaves, La Piedad, Mac Hardy Brown, La Imperial..

El aljibe - Las bañeras

El aljibe más lujoso era, por supuesto, el que se encontraba en la casa más suntuosa de la ciudad, la de Mariquita Sánchez de Thompson en la calle del Empedrado, (Florida 87 de la antigua denominación). Sin embargo, de acuerdo con el inventario levantado en 1809, en la testamentaria de Manuel Gallego , famoso funcionario contrabandista, el aljibe más importante de la ciudad, de paredes dobles, era el de la mansión que este poseía en el actual parque Lezama. Era de dimensiones enormes: 169 varas cuadradas (cada vara equivalía a 0,87 cms.) Las bañeras aparecieron en la tercera década del siglo, pero "en Boston en 1845 todavía estaba prohibido su uso a las señoras por razones morales, salvo prescripción médica". Hemos visto además, al transcribir la carta de la amiga de Mariquita, que en su casa de la calle del Empedrado se había instalado un sistema que permitía llenar la tina por medio de tubos aunque no precisa cómo. La mención de llaves, da la idea de que las tinas no eran llenadas a balde.

BREVE RESEÑA HISTÓRICA DEL PARTIDO de San Isidro

Sus primeros pobladores fueron los indios Guaraníes, cuya actividad principal era la agricultura acompañada de la caza y la pesca. La historia de San Isidro comienza en 1580, cuando Juan de Garay realiza la repartición de las tierras ubicadas al norte de la ciudad de La Santísima Trinidad (hoy, ciudad de Buenos Aires). Dentro del llamado "Pago de La Costa o del Monte Grande" se encontraba el territorio del actual Partido de San Isidro. Dice la leyenda que en su recorrida por dichos pagos un capitán vizcaíno, Domingo de Acassuso, tuvo un sueño por el cual promete levantar una capilla en honor a San Isidro Labrador, siendo este el origen del partido. Si bien nada quedó de la primera capilla construida en 1707, su ubicación fue respetada. Actualmente se encuentra allí la Catedral de San Isidro. A fines del siglo XVIII San Isidro ya era importante, pues su territorio comprendía los actuales Partidos de Vicente López, San Fernando, parte de 3 de Febrero y el barrio de Belgrano. En esos años, las tierras destinadas a la labranza, pasaron a ser el lugar de descanso de las familias de la aristocracia porteña. A su vez, se construyeron amplias residencias rodeadas de inmensos jardines que le dieron a San Isidro ese particular aspecto que con el tiempo llegó a distinguirlo.

El primer reordenamiento urbano

En Buenos Aires todo convergía en el centro. Avenidas, ferrocarriles y riqueza. Fue la Argentina opulenta y el de las grandes familias. Es por eso que se asocia a Buenos Aires con París. Se da el primer reordenamiento urbano desde el gobierno de Rivadavia en 1926 (él había dispuesto las 9 grandes avenidas paralelas - en sentido este a oeste - llegando hasta la circunvalación que marcaba el límite, hoy Entre Ríos y Callao). Ya para esta época, la fiebre amarilla había hecho que las grandes familias se trasladaran al norte (Recoleta, Retiro y Palermo), con lo que los mejores exponentes de este estilo no se encuentran ya en el sur. Las grandes mansiones se concentran a lo largo de las Avenidas Alvear y Libertador. Muchos se conocen hoy como "palacio tal", recordando a la familia que mandó construirlos. Algunos de ellos son hoy embajadas o reparticiones públicas.

La electricidad

La electricidad: En 1776 durante el Virreinato del Río de la Plata, se utilizaban candiles de latón con cebo. En 1866 ya eran alimentados a kerosén y luego llegó la iluminación a gas (picos con mechero). En 1888 llega la luz eléctrica (primero en el Parque 3 de febrero y Recoleta) Compañía alemana. A mediados del siglo XX se comenzó a utilizar la luz fluorescente. En la actualidad la tensión de línea es de 220 voltios. La electrificación de las ciudades es algo que se completó recién a mediados del siglo 20. La electricidad en el hogar significaba bombillas de luz de 15 o 25 watts, colgando de un cable en el centro de las habitaciones. No importaba dónde estuviese uno parado, siempre se proyectaba sombra sobre lo que se estaba haciendo. Los apliques de pared eran un lujo de los ricos, lo mismo que las lámparas de mesa. Y pasó mucho tiempo hasta que la electricidad se extendió a los artefactos del hogar.

El primitivo Cabildo

El primitivo Cabildo era una construcción muy precaria de adobe motivo por el cual sobrevivió muy poco tiempo. A principios del siglo XVIII el arquitecto jesuita Juan Bautista Prímoli diseño los planos para el nuevo Cabildo, la obra fue continuada por el jesuita Andrés Blanqui. Este Cabildo fue diseñado con la impronta del estilo colonial. Pero esta edificación tampoco perduró demasiado, para el siglo XIX fue modificado en varias oportunidades (con estilos que se alejaban del criterio original) hasta que en 1940 el arquitecto Mario José Buschiazzo le devolvió su aspecto original. La imagen del Cabildo de Buenos Aires se empleó por primera vez en el billete de 100 pesos, emitido en 1841 por la provincia de Buenos Aires. El grabador Francisco Vincent reprodujo los modelos originales de Richard Adams y Carlos Enrique Pellegrini.

La fundación Di Tella

La fundación Di Tella y el instituto fueron creados el 22 de julio de 1958, el décimo aniversario de la muerte de Torcuato Di Tella. Primero había que convencer a su madre, María Robiola, y a su hermano Torcuato de que donasen la colección de cuadros y trece millones de dólares en acciones de SIAM. La operación fue un éxito y el 22 de julio de 1958 nació la Fundación Torcuato Di Tella. Guido su hijo tenia apenas 27 años y mucho dinero. Su padre, Torcuato Di Tella, les había legado a él y a su hermano Torcuato el coloso industrial que construyó fabricando primero amasadoras de pan y luego heladeras, ventiladores, automóviles y otros cientos de artefactos que salían con la marca SIAM. Además de empresario, Torcuato Di Tella era un hombre culto y atravesado por los conflictos de su época. Torcuato Di Tella había sido un importante coleccionista de arte, había comprado una serie de obras medievales y modernas. El interés en el arte se prolongó a la familia, especialmente a Guido, quién enriqueció la colección mediante una juiciosa compra de obras modernas. Así a fines de los años 50, varias obras modernas significativas fueron añadidas a la colección, pertenecientes a Henry Moore, Picasso, Modigliani y Jackson Pollock entre otros. La meta inicial del programa de artes era pues contar con una galería moderna que exhibiera la colección de Di Tella y organizar muestras ambulantes. En la década del 20 el general Mosconi asume la presidencia de YPF, le da impulso a la empresa petrolera estatal y comienza a instalar estaciones de servicio. Di Tella, que era amigo de Mosconi, le ofrece fabricar los surtidores y el general acepta porque le interesa sostener la fabricación nacional de surtidores. Más tarde Di Tella va a fabricar equipos de bombeo para YPF. Al terminar la década del 20, en una Argentina básicamente agroexportadora, donde prácticamente toda la industria se importaba, tenemos una empresa metalmecánica, de tecnología relativamente avanzada para su época, que estaba creciendo de manera sistemática, apoyada en las compras del sector público. Sobre la avenida Del Libertador, la casa de Torcuato Di Tella es un fiel exponente de los aires europeizantes y de la influencia de la arquitectura francesa en las construcciones de la primera mitad del siglo XX.

La más antigua exposición de cuadros en Buenos Aires

En época de la dominación española habían llegado al Río de la Plata pinturas procedentes de Europa, pero esos trabajos —bastante escasos— tenían carácter religioso y eran de discreta calidad artística. En consecuencia, resultó toda una novedad la primera colección de cuadros europeos con obras de maestros del Renacimiento, que abrió sus puertas en Buenos Aires, el 8 de marzo de 1829. El episodio es de suma importancia cultural dentro del tema que nos ocupa, debido a lo precario del medio, con luchas políticas fratricidas y problemas externos. Las pinturas —más de trescientas— eran propiedad de José Mauroner (probablemente nacido en Francia), quien salió de Europa en 1825 y debió detenerse, con su bella colección de cuadros, cerca de dos años en Montevideo, debido a la guerra que se libraba contra el Brasil. Se trasladó luego a Río de Janeiro y ya firmada la paz, llegó a Buenos Aires en noviembre de 1828. La exposición se inauguró en las salas del Colegio de Ciencias Morales, al lado de la iglesia de San Ignacio, en la llamada "Manzana de las Luces". El periódico "La Gaceta Mercantil" anunció en esta forma la apertura de la exposición: Don José Mauroner, dueño de una soberbia colección de cuadros para cuya reunión ha empleado treinta años de su vida, se propone presentarla al público el domingo próximo en las salas del Colegio de Ciencias Morales, a que le ha acordado el gobierno. Esta galería, la primera que se ve llegar a la América meridional, está abierta todos los días desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde. Los billetes de entrada se distribuyen en la librería de la calle de la Universidad N° 54, a peso cada uno. Estamos persuadidos que el público acudirá con ansia para admirar todos los primores reunidos en el citado local." De acuerdo con lo anunciado las obras habían sido realizadas por maestros de la categoría de Rafael, Ticiano, Tintoretto, Velázquez, Murillo y otros. Los periódicos "El Tiempo" y el "British Packet" publicaron crónicas elogiosas sobre la muestra. Un ejemplar del catálogo se conserva en la Biblioteca Nacional. En la tapa se anuncia "una rica colección de cuadros al óleo y antiguos" y en las primeras seis páginas Mauroner destaca la importancia que revisten las obras a exponer "para el progreso de los pueblos". En las siguientes pueden leerse el título, nombre del autor y el tamaño de la tela medida en pulgadas. Para mayor claridad, lo expuesto está clasificado por escuelas. Hasta el momento se duda de la autenticidad de las pinturas traídas a Buenos Aires. "Lo prudente —afirma Francisco Palomar— sería pensar que pudo muy bien tratarse de réplicas ejecutadas por copistas excelentes, tal vez reproducciones llevadas a cabo en los propios talleres y por discípulos de aquellos eminentes maestros."

"conventillos"

No se sabe de donde ha salido la fantasía de llamar "años dorados" a los tiempos en que esos conventillos exponían las mas crudas miserias y en los hospitales públicos (únicos existentes) la gente moría de tuberculosis en gran numero, cuando no de sífilis, propagada por los sucios prostíbulos que infestaban la ciudad. En esos conventillos se encontraban familias de las mas diversas nacionalidades que incluso no se entendían por su diferencia de idiomas. Constaban de una pieza cuadrada de cuatro metros de largo que servia para todo, lugar donde habitaban familias de varios miembros. En el diario El Obrero de 1892 se daba a publicidad, como denuncia social, el reglamento que regía en uno de los "conventillos". Se componía de 11 artículos colmados de deberes y prohibiciones para inquilinos. El último establecía que estaba "prohibido bailar, cantar, tocar el acordeón, la guitarra o cualquier otro instrumento de música". Conviene tener a mano estos documentos de la época para que queden al descubierto las evasiones "zarzueleras" y algunos "romanceros" pintureros del "sainete porteño".

La sede del Jockey Club

La sede del Jockey Club, una asociación civil sin fines de lucro cuya creación promovió, en 1882, Carlos Pellegrini, quien fuera presidente de la Argentina, y cuyo monumento podrá ver en esta plaza. La idea que animó a los fundadores era por un lado comenzar a organizar la actividad turística en el país y por otro crear un centro social de primer orden, similar a los mejores clubes europeos que todos ellos habían conocido durante sus viajes por Francia e Inglaterra. Desde su fundación pertenecer “al Jockey” fue sinónimo de status y prestigio social. La primera sede estuvo en la calle Florida, pero en los años 50 en plena lucha política, fue incendiado y destruido. Luego, se trasladó a este lugar.

cigarrillos

La Fábrica de cigarrillos "Particulares" debe su nombre justamente en que al principio los cigarrillos los hacían a mano, y se vendían en un modesto lugar y solamente por encargo de los "particulares" que se los encargaban. “Particulares” hacían las marcas ‘Zorzal’ y ‘La Tecla’, de mucha aceptación. A partir de 1979 quedan sólo dos grandes fábricas de cigarrillos en Argentina Nobleza-Piccardo (controlada por BAT) y Massalin-Particulares (controlada por Philip Morris). Leyenda sólo para adultos: apareció en 1998 en las marcas de Massalin-Particulares. Recordemos que Nobleza Piccardo es la empresa que fabrica y comercializa las marcas Lucky Strike, Parisiennes, Camel, Jockey, Derby y Viceroy, entre otras. 1898 En una modesta buhardilla de la calle Piedad (hoy Bartolomé Mitre) Juan Oneto y Juan L. Piccardo comienzan una aventura: hacer trabajar sin descanso una máquina picadora de tabaco accionada manualmente, que les había costado 300 pesos. Fundan así la empresa Piccardo y Cía. A estos primeros cigarrillos, armados y empaquetados a mano, los bautizan 43 en honor a una habitual expresión de la city financiera de la época.

“París de Sudamérica”

En los inicios del siglo XX, Buenos Aires se deleitaba ante la gloria de llevar los mismos diseños que paseaban los parisinos, tomar el mismo té que Inglaterra y señores como Twinnings exportaban desde las colonias de las Indias, compartir lozas de sanitarios y nociones arquitectónicas con las grandes potencias. Pocas ciudades latinoamericanas reunían tantas condiciones para convertirse en la “París de Sudamérica” como Buenos Aires: tras superar el impacto del crac de 1890, y al afianzarse la exportación de materias primas, la sociedad contaba con efectivo y quería gastarlo. Los primeros años del siglo coincidían con la gran inmigración, esa de europeos dispuestos a hacerse la América y países americanos dispuestos a recibir a cuantos europeos pudieran viajar en esos barcos inmensos.

Belle Epoque

Pocas ciudades del mundo tienen tantos edificios correspondientes al período denominado Belle Epoque como Buenos Aires. En la ciudad están representadas las formas curvas y asimétricas del estilo art nouveau, que surgió a fines del siglo pasado, y las líneas geométricas inspiradas en el cubismo, que caracterizaron al art déco que tuvo su apogeo entre los años 20 y 40. El Museo Nacional de Arte Decorativo -antigua residencia de la familia Errázuriz- el Palacio Barolo y el Palacio Ortiz Basualdo -actual Embajada de Francia- son algunos de los ejemplos de esos estilos que ostenta Buenos Aires. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, la ciudad creció en forma vertiginosa, se convirtió en capital y aumentó su población con la llegada masiva de inmigrantes.

Notables escultores argentinos

Los artistas no fueron solamente europeos. Todos los notables escultores argentinos conocidos ‑y algunos ignotos nos legaron sus obras de bronce y mármol: Lola Mora, Lucio Correa Morales, Luis Perlotti, José Fioravanti, Torcuato Tasso, Tomas¡ Leone, Agustín Riganelli, Pedro Zonza Briano y el desconocido Godin, dejaron su impronta tanto en la Recoleta como en la Chacarita, honrando a ilustres prohombres y personajes que a veces lograron su persistencia en el recuerdo gracias a su última morada. Tal el caso del cuidador Alleno, que siguiendo la usanza de sus mayores genoveses, se hizo retratar de cuerpo entero por el escultor Canepa ‑en Italia‑, tal como era en su juventud, cuando se paseaba por estos pasillos con sus llaves y un pañuelo al cuello.

dormir la siesta

El pasatiempo preferido de los porteños era dormir la siesta. Tampoco había mucho que hacer. Las actividades principales eran la ganadería y el comercio, que se manejaban con poca mano de obra y una visita cada tanto a los lugares de producción y servicio. Ir de shopping llevaba muy poco tiempo. Bastaba atravesar la Plaza de la Victoria ( actual Plaza de Mayo) y recorrer la Recova donde estaban los puestos de los "bandoleros", como se llamaba entonces a los merceros frente a una doble fila de negocios de ropa y novedades. Convocaban por igual a ricos y pobres las corridas de toros. En 1791 el virrey Arredondo inauguró la pequeña plaza de toros de Monserrat (ubicada en la actual manzana de 9 de julio y Belgrano) con una capacidad para unas dos mil personas. Pero fue quedando chica, así que fue demolida y se construyó una nueva plaza para 10.000 personas en el Retiro en la que alguna vez supo torear don Juan Lavalle. El pato , las riñas de gallo, las cinchadas y las carreras de caballo eran las diversiones de los suburbios orilleros a las que de tanto en tanto concurrían los habitantes del centro. Allí podían escucharse los "cielitos", que eran verdaderos alegatos cantados sobre la situación política y social de la época. Las damas también gustaban de las corridas de toros pero preferían el teatro, la Opera y las veladas, que eran reuniones literarias y musicales realizadas en las casas . Eran la ocasión ideal para conseguir novio.

palomas de Plaza de Mayo

Las palomas de Plaza de Mayo. En los años 30, un jubilado, Benito Costoya, tenía en la Costanera Sur un criadero de palomas. Llegó a reunir cinco mil. Usaba un silbato y, según el sonido, las aves bajaban a comer o lo seguían. Así fue como un día le sugirieron que con ese show de las palomas podía ganar un dinero extra, y Costoya se fue a la plaza y empezó a convocar a vecinos y visitantes. La MCBA se interesó y propuso mejorar el palomar de la Costanera. Costoya murió en 1937 y las palomas, acostumbradas a la plaza, se quedaron. Las palmeras de la plaza son originarias de las islas Canarias y fueron enviadas desde Río de Janeiro a fines del siglo XIX. Se puede ver una quemada, cuando ocurrieron los sucesos del 20 y 21 de diciembre de 2001.

La Boca 1 -Era el segundo puerto de nuestra ciudad-

En un momento La Boca fue una isla y que por la Av Almirante Brown corría un brazo del río. Fue en 1860 cuando se rectificó el Riachuelo (que no olía) antes de construir el Puerto. Los genoveses tenían gran experiencia en la construcción de viviendas en zonas inundadles, lo hacían sobre pilotes y con chapas, por eso compraban terrenos baratos, parte de la Boca era propiedad, como inversión de Carlos Pellegrini. Los conventillos, en su gran mayoría estaban en La Boca, casi todos los inquilinos eran italianos, así como los propietarios que ejercían una política rufianesca. Evadían todas las disposiciones municipales y sanitarias, las habitaciones tenían solo una puerta de entrada, que podría ser vidriada o no, y no tenían ventanas, se cocinaba adentro de la misma en invierno, o en el patio común en verano. No se respetaba la proporción habitaciones/baños y solo había un par de piletones para el lavado de la ropa. En la Boca hace tiempo todas las casas eran de madera forradas con chapas de cinc, pintadas con colores fuertes con los sobrantes de pintura que aplicaban los astilleros a los barcos. Como los terrenos eran anegadizos por las inundaciones periódicas del Riachuelo, las casas se asentaban sobre postes de más de un metro. Las habitaciones eran calientes en invierno y muy calientes en verano. entre fines del siglo XIX y mediados del XX conviven en La Boca artistas oriundos del barrio cuyas obras refieren en forma excluyente a la vida de la ribera; aquellos que, nacidos en Italia o en otros suburbios de la ciudad, se instalan e incluso, en algunos casos en La Boca para pintar la vida del Riachuelo; y aquellos que eligen montar sus propios talleres para tomar distancia geográfica del centro e incluso, en algunos casos, distancia estética del eje urbano dominante en la calle Florida y sus alrededores. En la Boca se encontraba el “Palacio Cichero” construido por la misma familia porque a pesar de que ellos estaban casados y habían tenido quince hijos, vivían separados (no sabemos porqué ya que estas cosas no se preguntaban en aquella época). Alli vivieron Domingo Cichero y Carolina Tezanos Pinto. Pero era, sin embargo, ahí a unos metros escasos del famoso Riachuelo de los Navíos, casi tocando las barrosas orillas, a la vista de los astilleros y de las embarcaciones que surcaban con su velamen extendido las aguas de ese sureño brazo bonaerense donde se estaba. Doménico y Camila vivieron hasta 1890 en la casa de la calle Pedro de Mendoza 2087, esquina Australia. Cerca de casa está el parque Lezama. Allí sorprendió la primera nevada invernal de 1918. En esa misma casa, que siguió siendo de propiedad de la familia por lo menos hasta 1926, en 1918 se instala el conocido pintor Carlos Victorica para realizar sus series de pinturas de objetos, retratos, desnudos femeninos y paisajes rurales y urbanos.

la Boca 2

Entre 1919 y 1923 fue la sede de la Agrupación El Bermellón, fundada por Juan Del Prete y formada por artistas y hombres de letras. En el legendario caserón tuvieron también sus talleres Fortunato Lacámera y Benito Quinquela Martín. Doménico y Camila (1843-1935) se trasladaron en 1890 a Almirante Brown 951/971 entre Pinzón y Aristóbulo del Valle en el barrio de la Boca, a una gran casa que había mandado construir en 1889 el entonces conocido diputado nacional José (Pepe) Fernández, que falleció ese mismo año. La propiedad fue rematada sin éxito por el Banco Hipotecario Nacional y luego adquirida por Doménico Cichero. Fue llamada “El palacio de Cichero”, tenía 10 salones de recepción, 20 habitaciones, un gran patio, caballeriza, un llamativo mirador instalado sobre una torre, a la cual se llegaba por una artística escalera en caracol de hierro fundido. La fachada era de estilo renacimiento italiano, con cuatro entradas principales, decoradas con estatuas francesas y farolas de Versalles. Al momento del fallecimiento de Doménico, en 1926, el inmueble continuaba siendo de su propiedad y allí en 1935 falleció Camila. En 1875 se funda la sociedad El Progreso, todo un club social, y entre sus fundadores se destacan P. Pini Roncoroni, José Ragozza, Domingo Cichero (hoy sus descendientes son funebreros y dueños de la principal casa de velatorios boquense), y muchos apellidos italianos mas. El primer teatro boquense fue Dante Alighieri, que se abre en 1883, la tragedia y el drama italiano eran los géneros mas representados en él. Tenía iluminación a gas y ocupaba una superficie de 420 m2. En 1881 se inaugura el Ateneo Iris, con capacidad para 500 personas, lo inauguró la Societá Filodramática representando Aída o Faraoni e Etiopi. La sala disponía de una iluminación provista por 75 picos de gas y servicios sanitarios con aguas corrientes. En 1880 el piamontés Sebastián Gimbaudi abrió en la Avda. Brown la Confitería Ligure donde también funcionó el teatro Panterpe. Los piringundines de la zona los regenteaba el itálico Manuel Peri. . Para 1870, pese a deficiencias de infraestructura, la "Boca del Riachuelo" ejercía funcionalmente como puerto-capital de la ciudad y ya había adquirido su fisonomía característica. En 1870 comenzó a funcionar el primer tranvía que, sumado a algunos ómnibus y diligencias, y a una línea de ferrocarril que unía La Boca con Barracas y Ensenada, conectaba al barrio con la ciudad.

peinetones

Cuanto más grandes, mejor. Símbolos de riqueza y elegancia, en la época de la Colonia los peinetones adquirieron dimensiones exageradas en una ciudad de veredas angostas. Tanto es así que dos damas no podían pasar al mismo tiempo y una disposición le daba prioridad a la que caminaba por la derecha. En 1832, los peinetones más buscados eran los diseñados en carey por el mentor de la moda, el español Manuel Mateo Masculino.

Hipódromos

El ingreso del caballo en la Argentina se produjo con Pedro de Mendoza, cuando desembarcó en la costa del Río de la Plata y fundó la actual ciudad de Buenos Aires en 1536. Las carreras de caballos fueron consideradas durante muchos años como un deporte de reyes en Europa pero la realidad es que todo amante del pura sangre es también amante del espectáculo que nos brinda el turf. Haciendo un poco de historia de este deporte, las primeras carreras de caballos (llamadas cuadreras) se remontan a fines del siglo XVII  y quizás principios del XVIII. Estas carreras eran realizadas en espacios rectos y de corta distancia. Quienes asistían a estas carreras en nuestro país eran los mismos pobladores de la región. Desde 1857 funcionaba allí el “Circo de las Carreras", un hipódromo ubicado entre las calles Crámer, la Pampa, Melian y Mendoza, donde se corría a la inglesa cediendo el chiripa a la vestimenta propia del Jockey. Ocupaba unas 30 manzanas en lo que hoy es Belgrano R.  Eran terrenos municipales. Tenia tribunas para los aficionados. En 1886 los terrenos se lotearon. La llegada del Ferrocarril en abril de 1876, marca el final del “Circo de las Carreras” y el comienzo de la expansión del nuevo poblado. Posteriormente hubo un hipódromo con una extensión de 16 cuadras, entre Belgrano y Olivos que se supone que se situaba donde esta la estación Rivadavia del ferrocarril Belgrano.  Allí se realizaban carreras a la inglesa con las de trote y sortijas.  Lo organizo en sus predios Diego White cercano a la pulpería La figura.  Diego era un escocés afincado aqui desde 1825.  Este hipódromo ceso cuando una tormenta de santa Rosa arraso con todo en 1866. Otro lugar fue  "el Hipódromo Nacional" situado en el Barrio River desde Udaondo hasta Monroe llegando hasta Congreso y desde Figueroa Alcorta hacia Av. Libertador. Se le conocía también por el Hipódromo de Belgrano. Las apuestas entre caballeros y señoras eran por guantes, perfumes, etc; entre los hombres eran cajas de cigarros y cajones de champagne. El hipódromo Nacional fue diseñado en 1887 por Carlos Morra y Jacques Dunant . Cabe destacar a uno de los principales entrenadores de caballos Eliseo Esviza que había nacido en Belgrano quien estableció un stud llamado" Los desheredados". La cuestión era que para llegar al Hipódromo Nacional los aficionados viajaban en los tranvías 35 y 36, que llegaban hasta las avenidas Vértiz y Pampa (Barrancas de Belgrano). De allí salía otro tranvía que realizaba el siguiente recorrido, pasando por la puerta del hipódromo: Pampa, Libertador, Republiquetas, Cabildo, Monroe, Libertador, Pampa hasta llegar a Vértiz. Al inaugurarse el Hipódromo Argentino esos hipódromos gozaron de poca concurrencia. El hipódromo de Palermo abrió sus puertas un 7 de mayo del año 1876. Ese día se realizaron siete carreras y la emoción que se apoderó de los asistentes hizo que todos los medios de transporte que llegaban hasta allí colapsaran por la cantidad de gente que asistió. El caballo “Resbaloso” fue el gran ganador del día. De a poco y con el paso del tiempo comenzó a mejorarse el hipódromo incorporando nuevas tribunas y abriendo una confitería, la confitería “París”. Pero fue recién a partir del año 1953 que el hipódromo de Palermo tuvo su actual nombre. Luego se creo el Hipódromo de San Isidro en 1889 en un campo de propiedad de James White que hoy pertenece al Jockey club y fue inaugurado un 8 de diciembre (día de la virgen) en el año 1935. Posee una superficie de 148 hectáreas y está ubicado a 22 Km. de la ciudad de Buenos Aires. Es el único hipódromo en Argentina que cuenta con pista de césped, la cual mide 2783 metros. También el hipódromo de la Plata fue el siguiente hipódromo en ser fundado, en el año 1882 pero su inauguración oficial se realizó un 14 de septiembre de 1884. Ese mismo día se celebraron dos carreras: la del Premio inauguración y el Gran Premio Ciudad de La Plata. Con el correr de los años las precarias instalaciones se fueron reemplazando por obras de mayor importancia.

corsos porteños

Ya en 1869 se realizó el primer corso porteño, en la calle Victoria (hoy Hipólito Irigoyen), que luego se trasladaría a la Avenida de Mayo, en cuanto ésta se abriese. Allí reinaron las comparsas o murgas del corso, con disfraces uniformados y banda musical. Continuando con Barracas es interesante recordar los que sucedieron a principios del Siglo XX se efectuaban en la Avenida Montes de Oca dibujando un circuito que terminaba en la Calle Vieytes. Fue famosa y admirada por todos una agrupación carnavalesca denominada LOS TURCOS DE BARRACAS, considerada por entonces y con sabia razón, como la más grande la Argentina. Poseía banda de altos quilates y más de 300 miembros, a los que se sumaba una airosa carroza siempre lujosamente ataviada de la que tiraban seis yuntas de caballos. Allí se " ubicaban el sultán y su consorte predilecta, con séquito". Está confirmado que el sultán era elegido entre los que contribuían en forma más generosa con la economía de la sociedad de los Turcos. Por otra parte, la agrupación tenía sede propia, muy confortablemente instalada, en la esquina de Vieytes y Puentecito, actual calle Luján. Corsos de Carnaval: El primer corso, en 1869 con la participación de comparsas, partía de la Plaza Lorea hasta la calle Perú y luego desde Florida hasta la Plaza Retiro. Durante la década del 1870, se popularizó el Corso Baizán, que se realizaba sobre la calle Moreno, desde Entre Ríos a Pichincha, tramo que hizo empedrar para dar más realce a los desfiles. A partir de 1900 se autorizó el corso en la Av. de Mayo desde la calle Bolívar hasta Lorea. Por el paseo circulaban 4 filas de carruajes, 2 en un sentido y otras 2 en el opuesto. Para los festejos, se instalaban arcos luminosos decorativos, que cruzaban las Avenidas de Mayo y Rivadavia sobre el eje de las calzadas y se armaban plataformas para los palcos con ornamentaciones desde los cuales se presenciaban los desfiles de carrozas y murgas. En 1925. se instalaron aproximadamente 100.000 lámparas y artísticas guirnaldas, 4000 cartelones decorativos y 500 panderetas colgantes, a lo ancho de la Avenida y 50 mascarones gigantes sobre los palcos centrales. Los corsos en la Avenida de Mayo continuaron hasta 1970.

El reloj de Retiro de la Torre de los Ingleses

El reloj de Retiro de la Torre de los Ingleses es un precioso ejemplo de donde ha llegado el arte de la relojería mecánica, presentando todos los avances logrados hasta hoy día. Estos incluyen un armazón tipo "Flat Bed" gigantesco, un escape de gravedad como el que se invento para el "Big Ben", la sonería de cuartos es un carillón de Westminster de 4 campanas que incluye un sistema de silenciamiento nocturno. Y finalmente el reloj posee un sistema de recarga automática. El reloj fue silenciado en 1940 para que sus campanadas no molestaran al presidente Roberto Ortiz. Por esos años la residencia presidencial se encontraba en Suipacha 1032 a pocas cuadras. Ortiz agonizaba y su familia pidió que el reloj fuese detenido por la noche. La única manera era hacerlo a mano. Dos cuidadores padre e hijo de apellido Galfrascoli se hicieron cargo de esa petición por entonces el adolescente viajaba cotidianamente en tranvía desde Floresta todas las noches a desconectarlo y a la madrugada volvía a viajar para conectarlo.

Electricidad en Baires

Buenos Aires se hizo eléctrica en 1887 gracias a una compañía alemana (CATE), pero su monopolio fue frenado por la CIAE en 1914. La empresa suizo-italiana tuvo una concesión hasta 1962, pero muchas cosas pasaron en el entretiempo. Otras empresas llegaron y se fueron, su contrato fue extendido; ni Perón ni Frondizi las nacionalizaron, pero Isabel comenzó el proceso. Incorporada a SEGBA en 1978, lo que quedó de las estructuras de la CIAE fue donado al Gobierno de la ciudad en 1987. El generador ubicado en Puerto Nuevo —el más grande de todos— fue privatizado en 1992.

Cervecería Argentina

Si bien en Argentina en la época de la colonia se producía cerveza casera o se importaba, en 1880 Emilio Bieckert fue quien introdujo la primera productora industrial. A vez, en 1888 fue fundada "Cervecería Argentina" por un inmigrante alemán que trajo desde su país el' entusiasmo y pasión por esta Otto Bemberg. Fue recién después, en 1890 que la cerveza comenzó a venderse en "chopp, la marca que rescataba el antiguo nombre indígena de la localidad Quilmes. En su inicio, la cerveza se transportaba en carretas tiradas a caballo y se vendía en grandes barriles de roble. Con el transcurso, de los años fueron modernizándose las instalaciones de las plantas y la comercialización de la cerveza fue adaptándose a los avances del mercado. Tal es así, que en la actualidad tanto las materias como las principales cervezas  argentinas no sólo abastecen al mercado local sino que también se exportan a otros países del mundo. Otto Bemberg (Otto Peter Friedrich Bemberg) fue un empresario, financista e industrial alemán nacido en Colonia iniciador del imperio económico y dinastía de la "Casa Bemberg" argentina. Hijo de Pedro Bemberg Boullé y Maria Teresa Drügg, se estableció temporariamente en Argentina en 1852 fundando una empresa dedicada a la importación de tejidos y exportación de granos expandiéndose luego a otras áreas con apoyo de la familia Ocampo, colonizadores y constructores de caminos y puentes, entre otras empresas. Fue cónsul en Paris, en 1860 fundó la destilería Franco Argentina y en 1888 la Brasserie Argentine Societé Anonyme en Paris, llamada posteriormente Cerveza Quilmes junto a su hijo Otto Sebastián Bemberg que se había especializado en la fabricación de cerveza en la Universidad Tecnica de Munich, y que en 1928 fundó la casa Fundación Argentina en la ciudad universitaria de París. El 31 de octubre de 1890 se comenzó la producción y la venta de la moderna destilería, con la marca que rescataba la antigua denominación indígena del lugar: Quilmes, tribu nativa de Tucumán que tuvo que emigrar a la Provincia de Buenos Aires. Durante los gobiernos de Mitre y Avellaneda fomentó la colonización de la Provincia de Santa Fe. En 1910, año del Centenario de la Revolución de Mayo, el país se preparaba para una fiesta muy especial. La Argentina se proyectaba con un destino de grandeza inexorable. Quilmes, "para asociarse a los festejos patrios y a la industria argentina, en estos días de grandes certámenes", presenta su Quilmes Centenario y publica tarjetas postales con imágenes de la fábrica que, al cumplir sus primeros 20 años, ocupa una superficie de 19 manzanas, "ocho de las cuales están edificadas". En 1943 la Cervecería producía hasta 45.000 hectolitros semanales, determinados por la capacidad de fermentación. Para lograr la calidad deseada había un 'secreto' que no debía divulgarse: "Enfriar los sótanos demoraba entre 40 y 50 días y la cerveza quedaba estacionada en los sótanos en las casi 480 tinas de roble de Nancy, lista para envasar. En abril de 2006 el grupo Bemberg cedió el control de la cervecera Quilmes a la belga AmBev. Para entonces, Quilmes controlaba el 75% del mercado argentino, lideraba posiciones en América latina y era la principal embotelladora de Pepsi-Cola en la región. Desde 1994, Quinsa incursionó en el mercado del agua mineral, y puso en marcha el proyecto Eco de los Andes, en Tunuyán, Mendoza. Los Bemberg son dueños de las tierras donde funcionaba la Maltería Hudson, cerca de la Autopista Buenos Aires-La Plata, en Berazategui. La familia Bemberg pasaron a controlar la totalidad de Peñaflor a través de la sociedad Terold.

En 1899, el señor Otto Bemberg, fundó la Brasserie et Cervecerie Quilmes, que desplazó a Bieckert del liderazgo del mercado. La instalación de esta planta impulsó a León Rigolleau, un fabricante de vidrio, a instalar una nueva fábrica cerca de su principal cliente, para proveerlo de botellas, en Berazategui.

Familia Bemberg

 Otto Sebastián Bemberg contrajo nupcias con María Luisa Ocampo Regueira (1831-1920) y tuvieron 4 hijos, entre ellos Rosa Bemberg, Herman Bemberg y Otto Sebastián, quien consolidó el poderío económico de la familia incorporando otras marcas y destilerías cerveceras como Schlau y Palermo. Entre sus descendientes esta la directora de cine María Luisa Bemberg (hija de Otto Eduardo) y su hijo, el empresario Carlos Miguens Bemberg. María Luisa se caso con el arquitecto Carlos María Miguens Zumaran y tuvo 4 hijos. La familia se enfrentó con Juan D. Perón durante sus primeros dos gobiernos. A principios de los '80, Otto Sebastián se casó con Josefina Elortondo Armstrong, con quien tuvo cinco hijos: el primogénito Federico Otto nació en Buenos Aires en 1885, se casó con Jovita García Mansilla y tuvo dos hijas mujeres. Dos años después, el 23 de junio de 1887, nació, también en Buenos Aires, Otto Eduardo, quien fue el principal continuador de la obra de su padre; en 1913 se casó con Sofía Elena Bengolea y tuvo con ella cinco hijos, los dos primeros fueron Otto y Eduardo, y las tres mujeres, Josefina (de Quirno Lavalle), María Luis (de Miguens) y Magdalena (de Gainza Paz). Los Armstrong, inmigrantes escoceses, contaban con una importante fortuna y aportaron capital al desarrollo de las primeras empresas de Bemberg.

salud de la población

En 1778, cuando Buenos Aires tenía 24 mil habitantes, se ocupaban de la salud de la población 9 médicos, 2 cirujanos, 6 sangradores, 5 boticarios y 48 barberos. En 1810 la expectativa de vida no superaba los 45 años. El censo de ese año registraba en la ciudad 13 médicos, un practicante, 65 sangradores –dentro de los cuales se incluía a los barberos que cumplían función de dentistas y también aplicaban sanguijuelas-, 13 boticarios –que competían en la provisión de drogas con los propios médicos y con los jesuitas- y 41 cirujanos auxiliares de la medicina. A partir de 1822, tanto Rivadavia como Manuel Moreno se esforzaron en mejorar la situación sanitaria. El censo de 1826 habla de 39 médicos y 22 boticarios. La expectativa de vida se había extendido hasta los 53 años. Pero había que tener cuidado al poner la salud en manos de alguien ya que también entonces existía el peligro de los médicos truchos. Dice Andrés Carretero, en Vida Cotidiana en Buenos Aires, que "lamentablemente junto con los profesionales recibidos, también actuaban falsos médicos y curanderos, por lo que hubo numerosos juicios contra éstos, que recetaban pócimas y ungüentos venenosos. Uno de estos remedios tóxicos era el albayalde, que se daba a los niños empachados. Algunos practicaban la medicina ilegal para ganar dinero y otros, siguiendo inspiraciones esotéricas".

El desembarco en Buenos Aires

El desembarco en Buenos Aires, donde no había por entonces puerto, se hacía aún en condiciones muy primitivas. Los buques quedaban en la rada exterior y por medio de un vaporcitos los pasajeros se acercaban a la costa, a la cual llegaban finalmente por medio de unas carretas de altas ruedas a la manera de anfibio. Así se llegaba a tierra firme, al igual que los bultos que el pasajero transportaba consigo sacrificado. Para entonces Buenos Aires, típica de la época aún Hispanoamericana ciudad de calles angostas, edificios de un solo piso y con paredes blanqueadas, ventanas enrejadas, sin avenidas, ni nada destacable. Callao no era más que un prolongado pantano y las barriadas, se componían de descampados y basurales. Todo todavía guardaba cierto grado de inmutabilidad. Hasta algunas calles cobijaban aún actividades especificas a la usansa de la España medieval. La calle "Victoria" concentraba clubes, tiendas sederías y aparentemente con interesantes vidrieras. "La Florida" se destacaba por sus bazares, casas de Hechuras y confiterías.

nacimiento de la red ferroviaria argentina

La red ferroviaria argentina comenzó a construirse en la segunda mitad del siglo IXX. Fue una herramienta eficaz para consolidar un modelo de país diseñado por los hombres de la generación del 80. En 1857 el Ferrocarril del Oeste, que unía plaza Lavalle y Floresta, fue el primero en funcionar en Argentina, y construido totalmente con capitales nacionales. Lo primeros ferrocarriles se hicieron con el esfuerzo nacional, pero los gobiernos liberales hicieron una vergonzosa entrega, cediendo tierras y garantizando tarifas y utilidades en base a los balances de las propias empresas ingleses, cuyos gerentes o asesores muchas veces eran además funcionarios del gobierno. Mitre, como presidente, adopta una política liberalista de entrega al capital inglés. Entrega también los ferrocarriles, incluidos los ya construidos con capital nacional, como el “Oeste”, y al inaugurar la estación del “Sud” (1862) dirá en su discurso “¿Quien impulsa este progreso? Señores: es el capital ingles”. Años más tarde capitales ingleses y franceses construyeron nuevos tramos para acceder a los puertos de Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Bahía Blanca y Neuquén. En 1870 había 772 kilómetros de vías. Desde entonces, y por varias décadas, en la Argentina se desató una verdadera fiebre ferroviaria. En 1900 la cifra había ascendido a 16.500 kilómetros de vías, cantidad que se duplicó en 1915 cuando la Argentina, con 33 mil kilómetros, se colocaba entre los diez países con mayor kilometraje de vías férreas en todo el mundo. La rápida extensión ferroviaria fue potenciada por el interés político de las presidencias de Avellaneda, Mitre, Sarmiento y Roca que utilizaron al nuevo transporte como un eficaz mecanismo para el control del territorio nacional. Argentina mantenía, por esos años, zonas con claro predominio indígena, se necesitaron de intensas campañas militares para exterminarlas. Si bien los ferrocarriles, en aquellos años, colaboraron para mejorar la recaudación de la aduana, fortaleciendo el dominio porteño sobre el resto de las provincias, mayor interés económico tuvieron los capitales extranjeros. El 1 de marzo de 1948 una multitud rodeo la estación retiro para festejar la nacionalización de los ferrocarriles. En 1992, cuarenta y cuatro años después de su nacionalización, los ferrocarriles volvieron a manos privadas.

La Recoleta

La Recoleta como la mayoría de los tradicionales barrios porteños sus orígenes fueron muy humildes. En los primeros pasos de este barrio a sus terrenos o lotes se lo denominaba "suertes" y uno de los primeros dueños de algunas de estas suertes fue el propio Juan de Garay. El primer vecino fundador y alcalde de este lugar fue el Dr. Rodrigo Ortíz de Zárate. En sus comienzos se hallaba fuera de la traza de la ciudad, y al momento de fundarse el Monasterio correspondía al pago de Montes Grandes, luego San Isidro, siendo por muchos años uno de los arrabales, con características rurales por lo despoblado y solitario. Al aumentar la edificación y establecerse el matadero proliferaron los llamados “orilleros”, que se juntaban en las pulperías y reñideros de gallos de sus cercanías, convirtiéndolos en clubes populares, donde pasaban el tiempo entregados a la bebida, oyendo payadas, jugando a la taba o a las cartas, y discutiendo asuntos del día que despertaban su interés. Esos lugares servían también para que vagos y maleantes se reunieran con el fin de concertar alguna fechoría a realizarse en lugar más o menos cercano, descontando la impunidad merced a los recursos para esconderse y escapar, que ofrecían la oscuridad del barrio, los huecos, túneles y zanjones existentes. Por todo ello, desde el anochecer, salvo en caso de necesidad ineludible, nadie cruzaba por allí, temeroso de sufrir un asalto o, por lo menos, pasar un susto dado por ratero o bandidos, quienes se valían de cuanto medio puede imaginarse para alcanzar el logro de sus empresas, explotando especialmente la ignorancia y la superstición del vulgo, que permitían crear y divulgar leyendas y patrañas. Hacía 1930, esta burguesía terrateniente comenzó a sufrir los embates de la gran crisis y el mantenimiento de los palacios se vuelve imposible. Muchos, empeñados en mantener el nivel de vida, los transformaron en edificios de departamentos. De los 140 construidos en la época, la gran mayoría se concentró en el barrio de la Recoleta. Un terreno de cadáveres y ganado. Eso era la zona en sus inicios, una comuna marginal de Buenos Aires en la que se instaló el hoy célebre cementerio de la Recoleta y se concentraron gran parte de los mataderos de la época; tal es así, que la plaza Vicente López era conocida como “el rincón de las cabecitas” por funcionar como un corralón de ganado vacuno El comienzo del esplendor, el lujo y la exclusividad llegó, paradójicamente, con la fiebre amarrilla en 1871. Las familias más acaudaladas de la Capital abandonaron los barrios del sur por la epidemia y se instalaron en los terrenos del norte construyendo enormes palacios y mansiones. A principios de 1920, esta burguesía terrateniente convirtió a la avenida Alvear, que en esa época no se reducía a siete cuadras sino que tomaba parte de la actual Avenida del Libertador, uniendo Palermo con Retiro, en la más exclusiva de Buenos Aires.

Alpargatas

En el rubro textil, se instaló en Buenos Aires la Fábrica Argentina de Alpargatas, compuesta por capitales argentinos e ingleses (con mayoría de este último). Asombró por su tecnología y capacidad, dando ocupación en sus primeros años a 530 operarios. Por su tamaño, esta empresa dominaba la actividad en la Argentina, primero en la fabricación de alpargatas y luego en otros productos en que fue diversificándose. En 1889 se instala una nueva planta textil: La Primitiva. Se dedicaba a la fabricación de sacos y lonas impermeables. En 1892 el ministro del interior se asombraba del crecimiento de la manufactura en los suburbios de Buenos Aires. Su informe señalaba 296 nuevas fábricas que ocupaban a 12.000 operarios. Alpargatas instaló una hilandería de algodón en 1922. Esta planta se amplió en 1930 y en 1935, denotando el crecimiento del mercado.
   

Periodismo

El 7 de junio se celebra el Día del Periodista, porque ese mismo día, pero de 1810, inició su circulación "La Gazeta de Buenos Ayres", dirigida por Mariano Moreno. La Gazeta fue fundada el 2 de junio de 1810 por la Primera Junta de Gobierno (primer gobierno patrio de la Argentina), mediante un decreto que establecía que "el pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes". Su primer número apareció el jueves 7 de ese mes, fecha que luego fue elegida como el Día del Periodista por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba en 1938. La existencia en Buenos Aires de una imprenta que había pertenecido a los jesuitas, a lo que se sumaba la presencia de paso por Buenos Aires (en espera de poder volver a su tierra) de Cabello y Mesa, es posible que brindara a Manuel Belgrano la posibilidad de alentar la creación del periódico que permitiría difundir con mayor amplitud "sus ideas y proyectos de desarrollo social y económico". En 1801 nace el "Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata", que llegó a los cien números, con Belgrano como su colaborador más prestigioso, además de Gregorio Funes, Manuel José de Lavardén y Domingo de Azcuénaga. El Telégrafo llegó a tener 159 suscriptores, pocos lectores para una población de cerca de 40.000 almas, pero muchos oyentes, porque por entonces, una costumbre social hacía que los pocos alfabetizados leyeran el periódico en alta voz en salones y casas de familia. En 1867 José C. Paz funda La Prensa. El 15 de septiembre de 1876 aparece “The Buenos Aires Herald”, fundado por el escocés William Cathcart. En 1905 aparece La Razón, hoy bajo la modalidad de distribución gratuita. En 1913 nace Crítica de Natalio Botana. El año 1928 El Mundo, con un formato inédito para la época: el tabloide. En 1931 apareció Noticias Gráficas. En 1945 Roberto Noble funda el diario Clarín. En 1963 Crónica sale a la luz por obra de Héctor Ricardo García. En 1971, época de cambios sociales en el país, Jacobo Timerman funda La Opinión. Ámbito Financiero, creado por Julio Ramos en 1976. En 1989 la propuesta de Página 12 de Jorge Lanata.

La Escuela de Medicina

Luego de la caída de Rosas, la Escuela de Medicina fue separada de la Universidad (hasta tanto ésta fuera reorganizada), pasando a depender directamente del gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Un decreto de octubre de 1852 creó el Consejo de Higiene Pública, restableció la antigua Academia de Medicina -que había funcionado sólo durante dos años- y dispuso, para los estudios médicos, la jerarquía de Facultad. Fue designado su primer presidente (decano) el doctor Juan Antonio Fernández (reemplazado en 1855 por el doctor Francisco Javier Muñiz). La enseñanza de la medicina era efectuada en el edificio del Hospital de Hombres, situado al lado de la iglesia de San Pedro Telmo, en las actuales calles Humberto Primo entre Defensa y Balcarce. Los años posteriores serán testigos del desarrollo de un sostenido proceso de reorganización, caracterizado por logros fundamentales. Entre los progresos visibles debe citarse la inauguración, en 1858, del nuevo edificio de la Facultad (primer solar propio, frente a la iglesia citada); la creación, en 1863, de la Biblioteca de la misma (por Juan José Montes de Oca, el tercer “presidente”), así como la creación de varias nuevas cátedras, que en general seguían el modelo de la Facultad de Medicina de París. En estos años se dieron, asimismo, los primeros pasos organizados de estudios universitarios odontológicos, obstétricos (para la formación de parteras) y farmacéuticos.

En nuestra Ciudad hay más de 577 pasajes y cortadas

Según la definición del Diccionario de la Real Academia Española, un pasaje es un sitio o lugar donde se pasa. Paso público entre dos calles, algunas veces cubierto. En nuestra Ciudad hay más de cien pasajes, se calculan que hay 577 pasajes y cortadas, llenos de magia e historia; son de diversos estilos, los hay afrancesados, de estilo italianizante y otros que son, como la Ciudad, eclécticos. Algunos construidos entre 1880 y las primeras décadas de este siglo. Los que pensaban que un pasaje era eso y nada más, olvidan los pormenores de su clasificación. En cuanto a su diseño, los pasajes pueden tener, entre otras, la forma de L, U, ser pasantes (cuando atraviesan la manzana) o terminar en cul de sac (callejón sin salida). En lo que se refiere a su accesibilidad, los pasajes pueden ser peatonales, vehiculares y peatonales; privados de acceso restringido o de acceso libre, o sea, integrados a barrios de acceso totalmente público, sino también -y principalmente- los pasajes situados dentro de conjuntos habitacionales, muchos de ellos privados y de circulación restringida. La historia cuenta que los pasajes surgieron como producto de la especulación de la tierra. Estos proyectos privados consistentes en la subdivisión de amplios terrenos fueron destinados a la renta a partir de 1880, cuando la ciudad vivió un proceso de transformación sin precedentes. La densidad habitacional empujó esta oportunidad para los inversores que optimizaron la subdivisión de grandes terrenos construyendo calles semipúblicas. "Un pasaje siempre es planificado, es producto de un emprendimiento particular o de una empresa; en cambio, una cortada es espontánea, es el resultado de una traza antigua que se debe a distintas situaciones, como puede ser un arroyo, una parada de carretas o los límites de antiguas quintas". Pasaje Sarmiento. Está en el barrio de Balvanera y tiene los elementos de un jardín andaluz.

Monumento histórico nacional

El Gobierno Nacional declaró monumento histórico nacional y bien de interés histórico-artístico a edificios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de las provincias de Buenos Aires, Tucumán, Santa Fe y Mendoza. Mediante un decreto publicado hoy en el Boletín Oficial se declaró monumento histórico nacional los edificios del Teatro Liceo, el Teatro General San Martín, el Teatro Gran Rex, el Cine Teatro Opera y el Teatro Maipo y bien de interés histórico-artístico los edificios del Centro Cultural General San Martín y el Cine Teatro Regio de nuestra Ciudad.

El  luna Park "Palacio de los Deportes"

El primer luna Park estaba ubicado donde hoy esta el obelisco. Esa manzana fue demolida al abrirse 9 de julio. En 1931 se trasladó a su ubicación actual. Es probable que cuando el ex campeón de boxeo José Lectoure —luego seguido por su sobrio "Tito"— e Ismael Pace apostaron, en 1931, a alquilar un pedazo de tierra costera, no imaginaron que algún día sería un coliseo del deporte, del espectáculo, de la política, y hasta de la religión. 700 pesos de 1932 pagaban José Lectoure e Ismael Pace al Ferrocarril por el alquiler del predio. Había sido fundado por domingo Pace y su hijo Ismael. Ambos empresarios de espectáculos en sociedad con José Lectoure.  Al principio, el Luna no era techado y cuando se inauguró, en 1932, las peleas eran al aire libre. Pero dos años más tarde, el ex boxeador amateur José Lectoure y su amigo Ismael Pace, lograron techarlo. Las gradas de hierro y hormigón y el ring al aire libre fueron inauguradas en 1932. Como un ritual, cada miércoles y cada sábado, el Luna fue testigo de la mística de los golpes de Monzón, de Gatica, de Nicolino Locche, de Horacio Acavallo. Y vio caer, como si fuera cierto que en cada golpe se les iba la vida, a los titanes Martín Karadajián y el Hombre Montaña. En ese lugar se hacían bailes de carnaval. Este estadio ha sido testigo de varios de importantes acontecimientos en el siglo XX, encontrándose entre ellos actos religiosos, políticos, artísticos, deportivos y sociales. Tras una serie de remodelaciones, en 1960 se transformó en el estadio cubierto más grande de Sudamérica con capacidad para 23.500 espectadores. Julio Florencio Cortázar era asiduo concurrente al luna Park.  Uno de sus nombres tradicionales es el de "Palacio de los Deportes", caracterizándose fundamentalmente por los combates de boxeo que allí se desarrollaban. Por él transitaron deportistas en esa disciplina, de primera línea, tales como Carlos Monzón, Nicolino Locche, Pascual Pérez y Omar Narváez, por mencionar algunos, consiguiendo los respectivos títulos mundiales en sus categorías. Pasaron figuras como Troilo y Sinatra. Entre esa lona y las cuatro cuerdas, se conocieron Perón y Eva en un festival benéfico.  Desde las gradas, en aquella Buenos Aires atravesada por calles de adoquines y tranvías, miles de alemanes, argentinos y austríacos agitaron esvásticas a comienzos de la Segunda Guerra. Por esos vericuetos subterráneos caminó Frank Sinatra antes de encandilarse con las luces y los gritos del escenario. Allí, un país entero lloró y veló a Carlos Gardel, Ringo Bonavena, Pascual Pérez  y Julio Sosa. Arturo Frondizi e Illia cerraron allí sus campañas para la presidencia. El Luna Park, ese gigante de cemento símbolo de la argentinidad, desde ayer, es monumento histórico nacional.  Deslumbraron desde Sinatra y Pavarotti hasta Troilo y Pugliese. Maya Mijáilovna Plisétskaia, la bailarina rusa bailó allí en 1976.  También  Sui Géneris le dijo adiós a la música. Y fue anfitrión de Juan Pablo II en su viaje papal de 1982 donde bendijo al pueblo. Pavarotti también canto allí. La balada para un loco de Astor Piazzola fue escuchada alli por primera vez. Las grandes peleas, los 6 días en bicicleta, Guillermo Vilas, El Circo de Moscú, la realización de una pileta de natación para una demostración de Ballet Acuático, la enorme pista de hielo del Holiday on Ice, los dos Campeonatos Mundiales de Basquet de 1950 y 1990 y el campeonato Mundial de Bochas del '87 y el Mundial de Volley del '82. Los famosos recitales de Mercedes Sosa, Sandro, Víctor Heredia, Horacio Guarany, Facundo Cabral, Fito Páez, Teresa Parodi, Valeria Lynch, Luis Alberto Spinetta, Charly García, César Isella, La Camerata Bariloche, Cuarteto Supay, Piero y muchos más, dándole forma al canto popular argentino, estuvieron y estarán presentes, cada vez que su arte imponga una trascendencia a nivel nacional. En la canción popular internacional, presentó a artistas de la talla de Frank Sinatra, Joan Manuel Serrat, Tom Jones, José Vélez, Luis Miguel, Ray Charles, B.B.King, Daniela Mercury, los shows de Liza Minnelli y otros que sería abrumador nombrar.  El popular evangelista Dante Gebel logró llenar 3 funciones el mismo día, siendo la primera vez que ocurre esto. El cantante Rodrigo Bueno llenó el estadio 13 noches seguidas. Ricardo Arjona rompió todos los récords: entre septiembre y octubre de 2006, llenó 36 veces el estadio.

Águila Saint

Águila Saint es la empresa pionera por su excelencia en la elaboración de chocolates y productos derivados del cacao. Fue fundada en 1880 por don Abel Saint en Buenos Aires, que comenzó con un pequeño comercio dedicado al tostado de café y más tarde a la elaboración de chocolates. El progreso de esta industria llevó a su fundador a trasladarse del local que venía ocupando en Artes 515 - hoy Av. Carlos Pellegrini -, a otro en la calle Santiago del Estero 1790, en los alrededores de Plaza Constitución. El apoyo que Saint recibía por parte de sus consumidores hizo que el sorprendente crecimiento de su negocio lo obligara a instalar la fábrica en un local más apropiado. Para ello, adquirió en 1894 un terreno de una extensión de 4000 metros cuadrados en la calle Herrera, entre Brandsen y Suárez, en el barrio de Barracas. Levantó una fábrica donde se instalaron los talleres de chocolatería, tostado de café, embalaje y expedición de los productos. La empresa llegó a tener sucursales de venta en todo el territorio nacional, con una planta elaboradora en la República Oriental del Uruguay, inaugurada en 1905, y extendía su red comercial a la República del Paraguay. En 1923, la Sociedad Colectiva Saint Hnos. se transformó en Sociedad Anónima con la denominación “Cafés, Chocolates Águila y Productos Saint Hnos. S.A.”. En la década del ´20 los hermanos Saint se inician en la fabricación industrial de helados y, convirtiéndose en los líderes de la producción argentina, crearon la marca Laponia. El éxito en las líneas de cafés, chocolates y ahora helados, transformaron la empresa, en la segunda mitad del siglo XX, en una importantísima fuerza de ventas y distribución con un complejo industrial de gran capacidad productiva y de avanzada para la época. Durante el período abarcado entre los años ’30 y ’70 llegaron a producir y comercializar aproximadamente 100 productos diferentes. Contaban con una infraestructura propia que le permitía el autoabastecimiento de material de envasado, además de poseer una imprenta para todos los envases y una sastrería que confeccionaba la ropa que utilizaba el personal. En esos años llegaron a emplear 1800 personas de forma permanente.

la iglesia mayor de la nueva ciudad

El 11 de junio de 1580, al fijar don Juan de Garay la cruz de madera donde debía levantarse la iglesia mayor de la nueva ciudad, con la presencia de los dos únicos sacerdotes que lo acompañaron, fray Juan de Rivadeneira y Antonio Díaz Picón, indicaba de alguna forma, dónde dejarían sus huesos los fieles cristianos que tuviesen la peregrina idea de morirse en esta mísera aldea. Allí se enterraron los primeros habitantes de esta Santísima Trinidad y su puerto de Santa María de los Buenos Aires, y luego se enterrarían por casi dos siglos dentro de las iglesias que lentamente poblaron la ciudad. Todavía esos templos albergan a algunos grandes señores honrados con la proximidad al altar que su prosapia y prodigiosas acciones les permitieron merecer. Uno de los más antiguos habitantes porteños que se conserva en la Catedral, fue nuestro primer obispo, fray Pedro de Carranza, fallecido hacia 1630.

Homero Manzi

Homero Nicolás Mancione. Homero Manzi. Nació en Santiago del estero en 1907 y murió en 1951. Vivió en Palermo en la calle oro con su esposa y su hijo acho. A los 19 años era letrista y escribió el tango *viejo ciego*. Se relaciono con Eva Perón también con Pichuco, Troilo y Edmundo Rivero cuando Buenos Aires y el tango eran inseparables. El tango sur fue escrito por Manzi que fue un éxito. De 150 temas 80 han sido para piano. Manzi también fue guionista en el cine nacional. Sus éxitos fueron pampa bárbara y la guerra gaucha. También dirigió la revista radiolandia. Ulises Petit de Murat fue su amigo y Arturo Jaureche. Manzi no publicó libros pero sus letras fueron inmortales. Malena también la escribió Manzi. Escribió también * milonga * sentimental y * milonga del 900*. La familia de Homero también vivieron en la calle Juan de Garay 3251 en Boedo zona baja y anegadiza. El estuvo pupilo en el colegio Luppy en Pompeya ubicado en la esquina noreste de Av. Centenera y Esquiu, hoy solo se conserva la habitación del primer piso con su ventana, la ventana de Homero Manzi. Poco antes de su muerte compuso dos milongas —Milonga a Perón y Milonga a Evita— para Hugo del Carril. El 3 de mayo de 1951 falleció en Buenos Aires.  Cuando murió su cuerpo fue velado en SADAIC, la sociedad de autores q el había sido presidente. Fue acompañado hasta el cementerio de la Chacarita.

 túneles

En el subsuelo porteño existe una red de túneles construidos por los jesuitas en los siglos XVII y XVIII. Apenas 2 tramos de los antiguos túneles se conservan en la actualidad. Ambas están localizados en la manzana comprendida por las calles Perú, Alsina, Bolívar, Moreno, debajo de la Manzana de las luces, debajo del colegio nacional Buenos aires y la iglesia San Ignacio. Se cree que eran utilizados durante la guerra, o tal vez por alguna secta o logia relacionada con la masonería. También existe la teoría de que ciertos sectores marginados de la sociedad los utilizaban para esconderse, lo que los volvería similares a las catacumbas parisinas. Se cree que los primeros subterráneos datan de fines del 1600, es decir, un siglo después de la fundación de la ciudad por Garay. Durante todo el 1700 y la mayor parte del 1800, ni una sola mención cuya existencia sea pública y notoria. En Perú 680, donde funcionó la imprenta Coni también se realizaron exploraciones en 1989 y 1990. Por allí pasaba el arroyo Tercero del Sur, que partía de Constitución y a esa altura iba por Chile para después desembocar su caudal en el Río de la Plata. Durante el siglo pasado se realizaron entubamientos de arroyos, para canalizar agua de lluvia evitando crecidas e inundaciones y después se instaló la red de aguas sanitarias. Cuando se construyó esta imprenta se hicieron tres grandes cisternas que son las más grandes de la ciudad. Estas permitían alimentar la máquina de vapor con el agua del arroyo. Otro lugar en el que se encontraron fosos subterráneos, fue en el Parque Lezama. Las perforaciones que se realizaron en 1991 por el equipo de Arqueología Histórica de Buenos Aires, dieron cuenta de la existencia de aljibes. El Censo de 1887 indica que en la ciudad habían 20787 casas con pozos, 9019 con aljibes, 8817 con agua potable y 2539 que no tenían agua. El 22 % de las viviendas, comercios e industrias tenían sótanos y diversas obras subterráneas utilizadas como hoyos ciegos, de balde o de decantación, huecos para basura, instalaciones sanitarias, aljibes, cisternas, heladoras, conductores eléctricos y otras aplicaciones. En 1894 por razones higiénicas fue prohibido el uso de pozos en la Capital. Los otros análisis sobre porqué se hicieron son variados y ocurrentes y las hipótesis más comentadas son las siguientes: Contrabando; defensa o escape de piratas e indios; cárceles o sitios de tortura; depósitos de armas durante la época de Rosas; encierro y tráfico de negros y esclavos. bayonetas, botellas de Brandy y baldosas francesas fueron hallados en los túneles. También hallaron momias, restos de cabellos humanos que pertenecían a soldados.

Sidra La Victoria estancia de Los Manzanares Gral. Madariaga

 
La firma de Sidra La Victoria fue fundada en 1911 por Manuel Otero, español de Galicia, de lo que originalmente fue un gran almacén importador en Avenida de Mayo y Chacabuco. Hasta su muerte, él presidió la firma. Le sucedió Manuel Ángel, al frente de la empresa entre 1957 y 1978, a quien sucedió Guillermo Giambastiani, nieto del fundador, en entre 1978 a 1987. La sidra que se consumía en nuestra tierra era importada de España en su totalidad. Cuando fue posible fabricarla en Argentina se fundó la firma Sidra La Victoria en Gral. Madariaga. La estancia de Los Manzanares debió su nombre a esas plantaciones, no demasiado extensas inicialmente, pero a las que se fueron incorporando parcelas hasta sumar 350 hectáreas. Al momento de la compra (estimo que en la segunda mitad de la década del 40) el establecimiento contaba con un antiguo casco formado por una casa principal, piezas para los peones y unos galpones para las maquinarias agrícolas. LA fabrica Comenzó a construirse en 1950. Era un edificio de ladrillo y techo de losa con un cuerpo central de alrededor de 70 metros de largo, un sector adyacente, y un edificio para las usinas. El complejo industrial de la Bodega nº 2 (la Nº 1 era la de Capital Federal) también contaba un edificio para el encargado y su familia y con dependencias para personal de la empresa y trabajadores ocasionales durante la molienda. Con el tiempo, se construyó una pequeña vivienda para permitir alojarse al personal jerárquico de la firma. En los primeros años, tanto el Ingeniero Bardi como el Dr. Onetto, químico, supervisaban esa primera etapa en la elaboración de la sidra. La estancia desarrolló simultáneamente actividades ganaderas, llegando a contar con cerca de 500 cabezas de ganado. Este aspecto de la actividad era dirigido por Don José O´Hauss, a quien le sucedió Don Juan Domingo Lambertucci. Este fue un vecino de Los Manzanares que durante años presidió la Cooperativa Agroganadera de Madariaga. El “alma de la fábrica” fue su encargado, Don José Pérez. Este valenciano que había llegado en los años 50 a nuestra patria, acompañó toda la historia de la fábrica, porque llegó a poco de comenzar a funcionar y estuvo hasta su cierre y venta definitiva. Al mermar la producción de manzana en la zona, la firma decidió establecer una nueva bodega en la zona del Alto Valle de Río Negro, en la localidad de Cipolletti. Así, comienzos de los años setenta, se delineó y construyó la Bodega Nº 3.Otros factores se sumaron para hacer que las dificultades financieras fueran creciendo y así fue que se decidió vender la mayor parte del campo, dejando sólo el predio de la fábrica con unas pocas hectáreas que lo rodeaban en 1980. Los nuevos propietarios de la estancia la llamaron “La Madrugada”. En 1984 se vendió la fábrica y sus hectáreas adyacentes y la empresa La Victoria pasó a tener nuevos dueños en el año 1987. Hoy posee una planta de molienda de manzanas en la localidad rionegrina de Cipolletti, sobre una superficie de 5 hectáreas. En el Parque Industrial de Pilar, posee su moderna planta de fraccionamiento en un predio de 4 hectáreas, cumpliendo con las más exigentes normas de controles de calidad y seguridad, como así también del medio ambiente.

"Las Cañitas"

Hasta principios del siglo XX, existía al costado de la actual Avenida Luis María Campos una quinta llamada "Las Cañitas", que dio el nombre original de "El Camino de las Cañitas" al entonces camino que ahora ocupa la avenida Luis María Campos. La quinta estaba ubicada entre la actual Avenida Luis María Campos, y la Avenida del Libertador.  Al costado de esta quinta existía un camino llamado popularmente "El Camino de las Cañitas"o también llamado "El camino del Bajo". Dicho camino con los años se transformó en Avenida Luis María Campos a través de una ordenanza municipal del año 1914, nombre que mantiene hoy dia. Se testimonia que alli había una pulpería.  En 1857 en la Avenida Luis María campos y la avenida Cabildo se cobraba peaje a las carretas con carga que transitaban por allí.  Había en el camino de la Cañitas una cancha de "carreras cuadreras" que son carreras de a caballo de 2 participantes. Por lo general se corren sin gatera y en pelo o con un pelero. Los caballos que se utilizan son mestizos. A principios del siglo XX, luego de la eliminación de la quinta grande llamada "Las Cañitas" y otras quintas de la zona, se loteó el terreno y se construyeron monoblocks destinados a militares. Proliferaban por esa época los corralones, existía diez entre las calles Arévalo y Maure algunos donde se guardaban los caballos y los carros lecheros. Por esa época muchos productos se vendían a domicilio, además de la leche, pollos, gallinas vivas, pavos y pavitas, frutas y verduras, también pasaban los famosos carros repletos de mimbre. La recolección de basura se hacía a caballo. Por esa época pasaban dos líneas de tranvías, el 35 y el 36, que venían por la Avenida Santa Fe, Cerviño, y Avenida del Libertador. Entre la Avenida Dorrego y la calle Concepción Arenal había un bulevar de eucaliptos donde descansaban los jinetes, la misma tenía 10 metros de ancho. Las calles eran en general de empedrado, aunque las calles Soldado de la Independencia y la cale Arce eran de tierra mejorada a la altura del Club Hípico. La vereda de la cancha de polo era de arenal y la del Hipódromo de ladrillos. Había dos norias a caballo, una estaba en la calle Báez y Matienzo y la otra en la calle Migueletes, de allí se sacaba agua para el riego."La imprenta" es la denominación informal para referirse a una zona dentro del barrio de Palermo. La Imprenta lleva este nombre por la antigua imprenta del Hipódromo, en la calle Maure esquina con la calle Migueletes.  Dentro de "Las Cañitas" se encuentra un centro comercial llamado El Solar de la abadía ubicado en la intersección de la Avenida Luis María Campos y Maure, frente a la Abadía de San Benito y a pocas cuadras del Hospital Militar Central. Este Shopping fue inaugurado en  1995 y fue construido reciclando una antigua fábrica de hielo seco "Gas Carbo". El Hospital Militar Central Cirujano Mayor Dr. Cosme Argerich también conocido simplemente como Hospital Militar Central es un establecimiento sanitario dependiente del Ejército argentino ubicado en la avenida Luis María Campos 726 de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, destinado a prestar asistencia médica a los integrantes del mismo y sus familias. Durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional funcionó un centro clandestino de detención. Particularmente, la calle Olleros, ex Av. De los Ombúes, brinda en algunos tramos de su recorrido un efecto de túneles verdes de añosas tipas, su carácter se resalta a la altura del boulevard que va de Luis M. Campos a Del Libertador”.

duchas y baños de inmersión

En la calle Piedad 45, al lado del Banco de Londres, denominado "La Argentina", inaugurado en 1883, ofrecía duchas y baños de inmersión fríos y calientes, con agua de pozo surgente renovada diariamente y tenía anexa una escuela de natación. Abría desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche; un baño costaba 50 centavos, el abono para 12 baños, 4,50 pesos y por 100 boletos se pagaban 32 pesos. Complacía unos 350 bañistas diarios, con ocho empleados en verano y tres en invierno. También existían hoteles como el Argentino y el Universal, que prestaban estos servicios.

 Nobleza-Piccardo

El tabaco figuraba como un artículo de primera necesidad.Tanta importancia tenía que en 1778 España envió al Río de la Plata a don Francisco de Paula Sanz al frente de una "expedición del tabaco". Debía procurar mejorar los ingresos de la real hacienda, no sin antes realizar un estudio de mercado que estableciera los gustos de los consumidores. Las preferencias de éstos se repartían entre el tabaco en polvo, que se aspiraba por la nariz, y el de rama, que se fumaba o mascaba. Hacia 1825, un viajero inglés advierte que Buenos Aires tiene preferencia por los habanos. Pero ellos son caros y no siempre llegan en buenas condiciones. Son más usados los cigarros de papel y los de hoja. Esos cigarros se vendían en almacenes y pulperías. "Casi todos los almaceneros tenían su picador de tabaco, especie de profesor ambulante que iba de almacén en almacén". Almaceneros y pulperos preferían este sistema porque, de este modo, evitaban que los cigarreros en sus casas sustituyeran el tabaco bueno por otro de inferior calidad. El cigarrero ponía sobre sus piernas una fuente de lata con el tabaco picado, hojas de papel de hilo y un cuchillo. No se conocían los paquetes ni los envoltorios. Se ataban entre dieciséis y veinte cigarrillos con un hilo negro. La fabricación de cigarros de hoja daba trabajo y sustento a muchas familias pobres. De esta forma de producir cigarrillos se pasó luego al establecimiento fabril, donde se empleaban mujeres que armaban los cigarrillos a mano. En galpones o amplias habitaciones se producían las todavía elementales variedades de un producto con creciente demanda y con una variedad de gustos que era necesario atender. En 1898, dos jóvenes amigos deciden instalar un pequeño establecimiento para fabricar cigarrillos. Disponían de un pequeño capital, de una modesta buhardilla en la calle De La Piedad (hoy Bartolomé Mitre) de lo que pretendían hacer y de cómo debían hacerlo. Juan Oneto y Juan L. Piccardo invirtieron 300 pesos en adquirir una rudimentaria máquina manual de hierro para picar tabaco. Muy pronto incorporarían una más completa y veloz, la cigarrera Bonsak, con capacidad para elaborar doscientos cigarrillos por minuto.
 

"A los Mandarines"

En 1901 "A los Mandarines" abre su primer local en la Capital Federal. Pionero en una época donde el café empaquetado era lo habitual, vender granos enteros, recién tostados y molidos a gusto en un negocio especial, era un concepto totalmente revolucionario. Actualmente, gozamos de una reputación única, porque hacemos las cosas de una manera muy diferente a cualquier otra compañía de café. Ser selectivos en las compras y meticulosos en la elaboración permite mantener estándares de frescura y calidad legendarios. "A los Mandarines" tuesta todos sus granos en grupos pequeños, confiando en el conocimiento y la habilidad de su personal, antes que en el equipamiento automático. Tostar cada grano hasta su punto máximo de sabor es un arte delicado que se aprende solamente después de muchos años de experiencia. Tostando cada café hasta el punto más alto de su sabor individual, sacamos a relucir todos los sutiles sabores inherentes a los mejores granos del mundo. Esta diferencia hace que los amantes del buen café prefieran "A los Mandarines". La gente que se conformaba con la mezcla de café que ofrecen los paquetes, ahora busca alternativas más frescas y de mejor sabor.

confiterías de una época

En el Centro subsisten pocas confiterías de una época que va desde los 20 a los 60 del siglo XX: La Ideal de la calle Suipacha, de barroca ornamentación, conserva aún el palco para la orquesta que en algunos establecimientos era “de señoritas”, personajes que inspiraron más de una obra teatral o cinematográfica y que, como decia María Elena Walsh, hace rato que “tomaron el tranvía del olvido”. También, pero muy transformada, La Opera en Corrientes y Callao. Y en la esquina de Marcelo T. de Alvear y Libertad, se ha reabierto una nueva Confitería París, haciendo recordar con este nombre a aquélla tradicionalísima y elegante que funcionó en el mismo lugar. Entre las desaparecidas, la confitería del Gas, en Rivadavia y Esmeralda, Los Dos Bulevares y El Águila en esquinas enfrentadas en Callao y Santa Fe. Y en el sur, cerca de Plaza de Mayo, Los Dos Chinos, en Chacabuco y Alsina, establecimientos todos complementados con la venta de tortas, masas, y otras delicias preferidas por una sociedad que todavía no había optado por vivir esclava de regímenes culinarios y por ideales superestilizados para el físico de la mujer. La Perla, en Rivadavia y Rivera Indarte. El nombre La Perla perteneció a varias confiterías de diferente público y laya. Así La Perla del Once, en Jujuy y Rivadavia, con heterogénea concurrencia en la que figuraron varios escritores de nota. Este establecimiento pasó a ser La Perla Vieja o La Antigua cuando en los 40 se abrió la Nueva Perla frente a la plaza, más lujosa y con veladas musicales, que subsistió hasta los 70. La confitería "El Molino" abrió sus puertas en 1859 bajo el nombre "Confitería del Centro". Estaba ubicada en la esquina de Rodríguez Peña y Rivadavia. Desde su esquina privilegiada, siguió de cerca los avatares de la historia argentina.

Pabellón Argentino

La Gran Exposición Universal de París se realizó muy cerca de la Torre Eiffel de la capital francesa. En esa exposición, la República Argentina presentó un pabellón diseñado por el arquitecto francés Albert Ballú, que obtuvo el primer premio entre los pabellones de países extranjeros. Terminada la exposición, la situación política de la Argentina había variado. La crisis de 1890 provocó la caída del presidente Juárez Celman. Pese al proyecto original de su traslado a Buenos Aires, el Gobierno Nacional dispuso su venta, dada la difícil situación económica del país. Sin embargo, el Intendente Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, Francisco Seeber, logró frenar el remate y ofreció al Gobierno Nacional compartir los gastos de traslado a Buenos Aires del Pabellón. Desde Francia se embarcaron 6.000 bultos en la barca naval "Ushuaia", algunos de los cuales fueron arrojados al mar en el trayecto, en medio de una tempestad: la carga inicial pesaba 1690 toneladas. El Pabellón, desarmado, llegó a Buenos Aires a fines de 1890. En 1893 fue armado e instalado frente a Plaza San Martín en las calles Arenales entre Maipú y Florida, en el sitio donde estuvieron los cuarteles que habían sido demolidos. Hasta la creación del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), las exposiciones de arte en Buenos Aires se realizaban en lugares tan disímiles como almacenes, tiendas, bazares, ferreterías, ópticas, casas de música y negocios de todo tipo. Entre 1910 y 1931 el edificio del Pabellón Argentino fue sede del Museo Nacional de Bellas Artes. En el año 1933, este pabellón fue demolido por la ampliación de la Plaza San Martín. En el transcurso de las obras, en 1934, el Pabellón fue desarmado nuevamente y los grupos escultóricos que lo integraban fueron dispersados por la ciudad. En Av. García del Río y Av. de los Incas se pueden observar una parte de las esculturas que le pertenecieron este pabellón. Por entonces, en pleno fervor modernizador, la demolición del Pabellón fue vendida en remate y por muchos años se perdió el rastro de la gran estructura metálica.

Los Álzaga Unzué descienden del hermano de Mariano, Saturnino, una de cuyas hijas, Ángela Unzué, se casó con Félix de Álzaga, dando origen a la familia Alzaga Unzué.

A mediados del siglo XVIII, de Mateo Ramón de Álzaga llega al Río de la Plata junto a su primo José de Urquiza y Álzaga, cuyo undécimo hijo sería el entrerriano Justo José de Urquiza, así como el arribo más tarde, en 1767, del alavés Martín de Álzaga. Ellos fueron el tronco primitivo de una familia que estuvo siempre presente en nuestra vida pública. Martín se estableció después por su cuenta y amasó una gran fortuna y se casó con María Magdalena Cabrera, que le dio 26 hijos, de los cuales 13 murieron a poco de nacer. Sus hijos Martín Gregorio y Félix Gabino estuvieron comprometidos con el levantamiento de los hacendados de Dolores en 1839. Al padre le fueron confiscados muchos de sus bienes y vivió vigilado por la policía rosista hasta su muerte en 1849. Espíritu vehemente y combativo, a Félix de Álzaga le tocó ser testigo y a veces protagonista de los años más difíciles de la primera mitad del siglo XIX. Felicitas Guerrero, casada a los 16 años con Martín Gregorio de Álzaga, de 48. A la muerte de éste, Felicitas fue requerida por Enrique Ocampo, quien la asesinó al saber que ella prefería a Samuel Sáenz Valiente. Félix Saturnino de Álzaga Unzué, figura arquetípica del Jockey Club y el Club de Armas que padeció el hostigamiento de Perón contra los "oligarcas". Félix se casó con su prima segunda: Elena Peña. La joven pareja vivió en la casa de los padres de Félix, ubicada en la avenida Alvear 1345, que hoy aloja al Jockey Club hasta la inauguración de La Mansión, en 1920 de la calle Cerrito donde hoy esta el hotel Four seasons. Elena Peña hija de Alfredo Peña Lezica se destacaba en las páginas de alta sociedad de los diarios. Era muy religiosa y su familia también tenía campos. Se casaron el 6 de mayo de 1916, en la iglesia de San Agustín, y en 1920 se mudaron a la Mansión. Félix y Elena viajaban todos los veranos a Mar del Plata y se alojaban en lo de María Unzué de Alvear, famosa por las deslumbrantes fiestas que ofrecía. Allí concurrían a los bailes de máscaras en el hotel Bristol, a comidas en el restaurante Lavorante y a las carreras que se desarrollaban en el hipódromo. También iban al Ocean, un club muy exclusivo, y paseaban por la rambla. En 1931, la pareja conoció al príncipe de Gales, Eduardo de Windsor. Había venido con su hermano Jorge, duque de Kent, y fueron presentados en una de las fiestas de agasajo que se les ofreció en el Golf Club de Playa Grande. Félix de Álzaga Unzué, un hombre de bien, aristocrático y a la vez sencillo, asumió la presidencia del Jockey Club en 1934. Debido a su excelente gestión, Félix fue reelegido por varios períodos, hasta el año 1950.Entre los campos de la familia que Félix administraba, su predilecto era Los Polvorines. Además de las estadías en Mar del Plata, el matrimonio distribuía los días del verano entre las estancias San Simón, Santa Clara y San Jacinto, en Rojas. Los restos Félix y su mujer se encuentran en la bóveda de Mariano Unzué, en el cementerio de la Recoleta. Otro de la familia que se hizo notar: Martín Álzaga Unzué (Macoco), play boy antes de que se acuñara esta expresión; gran deportista, campeón de automovilismo, habitué de los salones y cabarets de París, amante -cuando se estableció en Hollywood- de Gloria Swanson y de otras célebres actrices, y dueño del "Marocco", de Nueva York. Macoco Álzaga Unzué murió en la década del 70 en Buenos Aires, deprimido y agobiado por las deudas después de haber disipado varias fortunas.

El Palacio Álzaga Unzué "Four Seasons"

El Palacio Álzaga Unzué es una de las residencias más imponentes de la aristocracia de comienzos del siglo XX de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Desde 1980 forma parte del hotel cinco estrellas Four Seasons Buenos Aires Hotel y se encuentra en la calle Cerrito nº 1441. Esta fastuosa residencia fue encargada al arquitecto Roberto Prentice por Don Félix de Álzaga Unzué en el año 1916, y fue levantada en terrenos de su propiedad en el barrio de Retiro, elegido por la clase alta porteña desde fines del siglo XIX. Félix Saturnino de Álzaga Unzué se casó con Elena Peña Unzué en 1916 en la iglesia de San Agustín, sobre Las Heras –que la abuela de ella había donado–, y es otro edificio notable de Buenos Aires. Félix tenía 31 años y Elena 24, y como llevaban un tiempo comprometidos ya habían empezado a preparar el proyecto de casa propia. Fue una precaución acertada, porque el casamiento se daba justo en medio de la Primera Guerra Mundial y la previsión de los novios permitió importar de Francia herrerías, boisseries, tallas y accesorios de todo tipo antes de que el Kaiser comenzara en serio la guerra submarina contra los Aliados. El caserón estaba en pleno territorio familiar. Por donde miraran, los novios veían las casas de sus pares y de sus parientes Ambos se mudaron a su mansión en 1920. Una versión dice que éste fue el regalo de bodas de Félix a su mujer. La pareja Álzaga Unzué-Peña vivió en esta residencia hasta su muerte. Cuenta la historia que para complacer el deseo de su esposa la mandó construir cuyo estilo tuviera semejanzas con los castillos franceses de la región del Loire. En la cochera de la mansión, los Álzaga Unzué-Peña contaban con dos automóviles: un Cadillac y un Mercedes-Benz. En el subsuelo se ubicaron las cocinas, el lavadero y el comedor (con platería inglesa y muebles franceses), donde trabajaban alrededor de 20 personas. En su momento la pareja contaba con la cocina del chef italiano Nicola Argentieri. También se encontraba en ese nivel la bodega con vinos importados. La Mansión contaba además con salas de esgrima y de armería, acondicionadas en las habitaciones de los hijos que nunca llegaron. Al no tener descendencia vivían con muchas mascotas, como varios perros y aves. Ellos también eran dueños de estancias, con grandes casonas y jardines diseñados por paisajistas europeos. Félix amaba los caballos, tenía campos, haras, cabañas, y era un asiduo visitante del hipódromo. En 1985 el edificio de esta mansión fue adquirido por Pharaon en 5.000.000 dólares. El que efectuó la venta fue la familia Gómez Álzaga, herederos del palacio. Este saudita se lo vendió a la cadena Hyatt para instalar en él un hotel. Por otra parte, la apertura del último tramo de la Avenida 9 de Julio hizo temer la demolición de la mansión, que fue conservada finalmente. En 1991, en terrenos de la residencia, comenzó la construcción de una torre diseñada por el estudio Sánchez Elía (SEPRA), encargada por el saudita Ghaith Pharaon, que abrió al año siguiente como parte del complejo Park Hyatt Hotel Buenos Aires. Con la crisis económica de 2001, ambos edificios pasaron a gestión de la cadena Four Seasons. Al transformarse en hotel, la residencia Álzaga Unzué fue dividida en 7 habitaciones. La más importante es la suite Mozart, que tiene 200 m2 de superficie. Ya en manos de la cadena Four Seasons, el edificio fue sometido a una intensiva restauración interna y redecoración cuyos montos alcanzaron el millón de dólares. Se respetaron algunos de los materiales originales, como estucos, solados de roble, boisserie, dorados a la hoja, ciertos muebles, herrajes de puertas, molduras, mármoles de Carrara o Calacata en los baños, algunos óleos y cuadros. Pero también se realizó una gran búsqueda de objetos decorativos (como cajas de jade o de nácar, esculturas, tapices, vidrios Gallé, Tiffany’s) y muebles (Luis XV, Luis XVI) relacionados con la época. Los cubiertos eran de platería inglesa, pero la mayoría de los muebles y objetos habían sido traídos desde Francia. Para eso, hubo un minucioso trabajo en remates y en anticuarios.

Villa Crespo

Uno de los barrios que más historia y tradición tienen dentro de la Capital Federal es el de Villa Crespo. Está emplazado dentro de la ciudad y por más que le quieran cambiar el nombre por uno en inglés y mas “fashion”, siempre estará en e colectivo imaginario de la gente como Villa Crespo. Este barrio antes de su fundación era un lodazal con inmensa vegetación que estaba partido en dos por el arroyo Maldonado, hoy entubado bajo la avenida Juan B. Justo. Luego de esto con el crecimiento que se fue dando con la llegada de distintos habitantes, el barrio empezó a ser una zona de quintas que quedaban camino al cementerio, hoy en la Chacarita, y que estaban a ambos lados del Boulevard Corrientes, hoy avenida, y también conocida como Camino de los Muertos. Entre las colectividades más destacadas que se asentaron en el barrio se encuentran los italianos, los españoles y los judíos, sobre todo después de la primera década del siglo XX. En la creación del barrio tiene que ver mucho la industria del cuero y la marroquinería. Es tan así que el barrio empieza a poblarse y a ser un lugar habitable a partir de la creación y afincamiento de la Fábrica Nacional del Calzado en el año 1886, aunque algunos historiadores coloquen a la fundación en 1888. Fue el día 3 de junio y a partir de ese momento se conmemora el día de Villa Crespo. Lleva ese nombre porque la piedra fundacional de esta fábrica fue apadrinada por el entonces intendente municipal Antonio Crespo. Además de está fábrica de calzado, muy importante en la vida social y económica del barrio, se instalaron muchas industrias de cuero y una de las curtiembres principales era La Federal, instalada bajo el nombre de curtiembre Villa Crespo. Además muchas de las curtiembres, en su mayoría de firmas extranjeras, que surgieron en aquella época se instalaron en lo que hoy son las calles Serrano, Murillo, Padilla y Acevedo. Actualmente las principales marcas de ropa de cuero siguen instaladas en ese lugar. El barrio en aquella época también tenía una vital importancia porque quedaba justo en el medio de Buenos Aires, que se encontraba dividida por el Arroyo Maldonado. Además del arroyo Maldonado, se encuentran las calles en las cuales están las principales marcas de ropa de cuero. También en las calles Thames y Serrano, en ambas al 100, estaba emplazado el conventillo “El Nacional” más conocido como el conventillo “De la Paloma”. En este lugar y su ritmo se inspiró Alberto Vacarezza para idear su obra. El club más importante del barrio es Atlanta. Emplazado casi al lado de la estación Chacarita en la calle Humboldt 374, este club nació en el barrio porteño de Constitución para terminar en Villa Crespo a comienzos de los años 40.

El Fuerte de Buenos Aires

El Fuerte de Buenos Aires fue una fortaleza destinada a defender la Ciudad de Buenos Aires y a ser sede de las autoridades residentes en la ciudad. Su construcción se inició en 1595 y después de varias refacciones se finalizó recién a comienzos del siglo XVIII, siendo demolido en 1882. Recibió el nombre de Real Fortaleza de Don Juan Baltasar de Austria y en el siglo XVII el de San Miguel de Buenos Aires. Se encontraba emplazado sobre la barranca del Río de la Plata, que en ese entonces llegaba a menos de cien metros de la Plaza de Mayo. Ocupaba el mismo sitio que hoy ocupa la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo de la República Argentina. Llegó a tener una muralla de piedra, con un foso que lo rodeaba, un puente levadizo sobre la plaza, con baluartes en sus ángulos con cañones y edificios interiores. Su objetivo inicial era el de evitar la toma de la ciudad por parte de piratas europeos, fundamentalmente de Inglaterra, Holanda y Portugal.  Fue utilizado por las autoridades coloniales españolas hasta la Revolución de Mayo de 1810, y por las criollas (excepto en algunos períodos de la Confederación Argentina) hasta la presidencia de Julio Argentino Roca, quien mandó demoler en 1882 lo poco que quedaba de él, pues además de que ya tenía un valor defensivo escaso, no resultaba, para las autoridades de entonces, ser digno de la ciudad, que en esos años progresaba y se modernizaba rápidamente.  Fue allí donde William Carr Beresford y sus tropas se replegaron durante las Invasiones Inglesas y donde los invasores se rindieron el 12 de agosto de 1806. En la actualidad una parte enterrada de los restos del Fuerte pueden ser observados visitando el Museo de la Casa Rosada. Pese a que el fuerte era ya técnicamente inútil, continuaba siendo el símbolo del poder, y sirvió de residencia a los virreyes hasta 1810. A partir de ese año fue utilizado como vivienda y despacho por los titulares de los distintos gobiernos nacionales. Durante la Reconquista de Buenos Aires (1806) fue inútil para las tropas británicas adueñarse del fuerte una vez que los porteños se apoderaron del resto de Buenos Aires, ya que de continuar en él habrían sido fácilmente sitiados. Entre 1826 y 1827, Bernardino Rivadavia, siendo presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, mandó cegar el foso, eliminar el puente levadizo y reemplazar el rastrillo por un portón de hierro. La puerta era de un estilo neoclásico, en forma de arco de triunfo, con un gorro frigio en lo alto, del que solo se sabe que en 1910 se encontraba abandonado en un caserón del barrio de Constitución. Además introdujo lujosos muebles que había comprado en Europa. En 1835, ya en la época de la gobernación de Juan Manuel de Rosas, se lo utilizó para albergar tropas (el gobierno estaba instalado en la casa que Rosas construyó en el actual barrio de Palermo). Volvió a ser sede del gobierno en 1853, tras el derrocamiento de Rosas, pero se hallaba en muy mal estado. El gobernador Pastor Obligado fue autorizado por la Legislatura a demoler el lado sur que daba sobre la actual calle Hipólito Yrigoyen y destruir las murallas y baluartes de todo el edificio, con el fin de poder construir la Aduana Nueva sobre terrenos ganados al río. Ésta se situó con frente al mencionado río, detrás del fuerte, y fue proyectada por el ingeniero Edward Taylor. El presidente Bartolomé Mitre ocupó, en 1862, el sector norte, como sede presidencial, restaurándolo y creando un jardín en su frente. En 1867, el otro sector del fuerte, sobre la actual Avenida Rivadavia, sufrió un par de graves incendios. Esto llevó, al año siguiente, al entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento a repararlo y modificarlo agregándole un balcón al primer piso, rodearlo de un jardín, y pintarlo de rosa. Es desde entonces que se lo empezó a llamar «Casa Rosada». La nueva construcción tenía un aire italianizante, que contrastaba con los rasgos ligeramente neoclásicos de la construcción anterior. En 1882 el presidente Julio Argentino Roca ordenó demoler la Casa de los Virreyes y lo que Sarmiento había construido del lado norte, sobre la avenida Rivadavia, terminando así con el fuerte. Sobre el sitio abierto, separado por una calle del correo, otro sueco, el arquitecto Gustavo Enrique Aberg, construyó un edificio parecido al del correo, aunque más grande y con un balcón de cinco arcos. Este nuevo edificio, junto con un cuerpo central con pórtico en la fachada que construyó en 1894 el italiano Francisco Tamburini sobre la calle que lo separaba del Correo y la construcción ordenada por Roca, constituyen la Casa Rosada actual. A partir de la Revolución de Mayo la Casa de los Virreyes, comenzó a ser el lugar de residencia de las autoridades patrias, entre ellos Cornelio Saavedra y su esposa Saturnina Otárola, quien dio a luz allí, el 17 de agosto de 1810, a su hijo Mariano, quien sería sería dos veces gobernador de la provincia de Buenos Aires.

El virreinato del río de la Plata, subsistió por el lapso de treinta y tres años sucediéndose en el mando once virreyes -PARTE 1-

Los virreyes eran los representantes directos del Rey en América y eran los funcionarios más poderosos en estas tierras. El virreinato del río de la Plata, subsistió por el lapso de treinta y tres años, desde su creación, en el año 1776, por el rey español, Carlos III, ante el avance de los portugueses, problema que persistirá no sólo durante la etapa virreinal, sino luego de la emancipación, sucediéndose en el mando once virreyes, que eran la máxima autoridad en el territorio americano. Cuando terminaban su mandato debían someterse al "Juicio de residencia", en el que la Corona evaluaba la actuación del virrey y, sobre todo, si se había enriquecido injustificadamente durante su gestión. Don Pedro de Ceballos, primero de esa serie de virreyes. Expulsó a los portugueses y aminoró el contrabando. En  1778 habilitó el puerto de Buenos Aires para el comercio con España. Fomentó la agricultura y la ganadería. Aumentó la seguridad de los caminos interiores mediante fortines y patrullas. Para aumentar las fuerzas de trabajo disponibles autorizó el comercio de esclavos negros, ya sea directo o en virtud del Tratado de Asiento. El 8 de junio de 1863 José Hernández se casó, en la catedral de Paraná, con Carolina González del Solar, sobrina del virrey Pedro Ceballos. El segundo virrey fue Don Juan José de Vértiz y Salcedo,“Virrey de las Luces” Méxicano, formado en España, gobernador del Río de La Plata durante 1770 y 1777. El hostigamiento al que era sometida la población a causa de las incursiones indígenas, lo motivó a organizar la defensa de los poblados. Su nombre de Virrey de las Luces por la instalación del alumbrado público con velas de sebo y aceite. Vértiz hizo empedrar las calles. Se ocupó de la provisión del agua. Siendo gobernador  había fundado el Real Colegio de San Carlos, y la Casa de Niños Expósitos. Desde que la inaugurara el Virrey Vértiz en 1783, la Casa de Comedias, conocida como el Teatro de la Ranchería, se transformó en el centro de la actividad lírica y teatral de Buenos Aires hasta su incendio en 1792. En 1810 pudo reabrirse el Coliseo Provisional de Comedias dando un nuevo impulso a arte dramático. Se pudieron imprimir libros y panfletos trayendo la imprenta que los Padres de la Compañía de Jesús tenían en Córdoba. Persiguió a los vagos, mendigos, bandidos y tahúres, y creó la Casa de Corrección de Mujeres. Vértiz mando a hacer el primer censo de la población de Buenos Aires en 1778. La ciudad tenia 24.754 habitantes y la campaña 12.925. El tercer virrey fue Don Cristóbal  del Campo, Marqués de Loreto, ocupó el cargo en 1784. Continuó la labor progresista de su antecesor, nivelando las calles y empedrando la barranca de acceso al río, fomentando la agricultura, la ganadería, modernizando los puertos e incentivando los saladeros. Exigió la marcación de la hacienda y los cueros, y fomentó la exportación de trigo. Durante su mandato, se produjo la primera exportación de carne seca salada o tasajo. Inició una política de pacificación con los indios, basada en el intercambio comercial. Don Nicolás Antonio de Arredondo, prestigioso militar. Impulsó la ganadería, introduciendo ovejas de raza merino, incrementándose la producción lanera. Además fomentó la minería. Comenzó el empedrado de la Plaza Mayor y de lo que es hoy, calle Rivadavia. En 1791 el virrey Arredondo inauguró la pequeña plaza de toros de Monserrat (ubicada en la actual manzana de 9 de julio y Belgrano) con una capacidad para unas dos mil personas. Pero fue quedando chica, así que fue demolida y se construyó una nueva plaza para 10.000 personas en el Retiro en la que alguna vez supo torear don Juan Lavalle.  Propició la exportación, además de cueros de vaca, de las de tigre, zorro, lobo y venado, y pieles de vicuña y chinchilla. Aunque nunca fue significativo el comercio de negros en la región, en 1791, su tráfico se declaró libre durante 69 años.  En 1794, a petición de los comerciantes locales se instaló el Consulado de Comercio de Buenos Aires. Renunció un año más tarde. Don Pedro Melo de Portugal y Villena falleció, por un accidente, ocupó el lugar número cinco en la lista virreinal en el Río de la Plata. Su mandato se extendió desde el 16 de marzo de 1795 hasta el 15 de abril de 1797, fecha en que falleció, cuando cayó de su caballo, mientras se dirigía hacia Montevideo. Continuó el embellecimiento de la ciudad de Buenos Aires, con obras de empedrado. Reforzó las fronteras con los indios. Le sucedió Don Antonio Olaguer y Feliú, que fuera gobernador de Montevideo. Tomó medidas para impedir el ataque de los portugueses, aliados de los ingleses. Permitió el comercio con buques extranjeros. 

El virreinato del río de la Plata, subsistió por el lapso de treinta y tres años sucediéndose en el mando once virreyes -PARTE 2-

A Don Antonio Olaguer y Feliú  le continuó Don Gabriel Avilés y Del Fierro, en 1799 fue nombrado virrey del Río de la Plata, cargo que ocupó por dos años. Liberó a los guaraníes del pesado sistema de encomiendas y estableció en las fronteras con los aborígenes, poblamientos españoles. En lo cultural, en este período, se creó el Tribunal del Protomedicato, para custodiar el buen ejercicio de la medicina, la escuela de Náutica y apareció el primer diario porteño: El Telégrafo Mercantil, Rural, Político-Económico e Historiográfico del Río de la Plata que subsistió hasta 1802 .Organizó expediciones a las salinas, en procura de sal. Fomentó el desarrollo de las poblaciones fronterizas con los indios.   Don Joaquín del Pino, octavo en esta nómina,1729-1804. Fue un virrey que trascendió por su obra, ya que estimuló el comercio, instalando puestos de venta en la Recova de Buenos Aires, que mandó construir y amplió el puerto. También concluyó la obra por la que se emplazó la plaza de toros y el empedrado de las calles, obra que continuó haciéndose efectiva. La amenaza portuguesa lo obligó a fortificar la frontera, e inició tratativas para mejorar la relación con la población aborigen. En materia educativa, creó las escuelas de Medicina y la de Dibujo. Puso especial énfasis en la explotación minera. El primer presidente Bernardino Rivadavia se casa con Juana del Pino y Balbastro, hija del virrey. Don Rafael de Sobremonte se listaría como el número 9, y que quedaría en la historia ocupando el primer puesto entre los virreyes que se destacaron por su cobardía. Un Cabildo Abierto reunido en Buenos aires decidió la destitución del virrey Sobremonte, quien fue reemplazado por Santiago de Liniers, militar francés, al servicio de la corona española. Hermano y socio del conde Liniers. Los ingleses mantuvieron a través del contrabando un intenso tráfico comercial con Buenos Aires. Durante las invasiones inglesas se comprobaron las ventajas del librecambio. Liniers les permitió continuar con las actividades comerciales.  Su moral fue cuestionada por sus relaciones escandalosas con Anita Perchón. Los ingleses habían logrado tomar Buenos Aires a fines de junio de 1806, pero la reconquista de la ciudad al mando de Liniers, en el mes de agosto, alejó a los ingleses de la capital del virreinato, pero no por mucho tiempo. Esta vez, con apoyo del gobierno inglés, los británicos no cesarían en el intento. Su prestigio decayó aún más, cuando Napoleón invadió España, y su condición de francés lo hacía sospechoso de traición.  Comandados por Martín de Alzaga le exigieron la renuncia a Liniers los señores del Cabildo. Un año después Liniers es fusilado.  En esa circunstancias fue reemplazado por el general de marina, Baltasar Hidalgo de Cisneros, llegó en 1809 y fue el ultimo Virrey  que había participado en la oposición a la invasión napoleónica en España. Cisneros inicialmente restringió el comercio con los ingleses. La medida tuvo como consecuencia la reducción del comercio y de la recaudación aduanera. Los ingleses presentaron en octubre de 1809 un petitorio para que se les permitiera comerciar. El virrey decidió consultar al Cabildo y al Consulado sobre la conveniencia o no de abrir el puerto. Esta actitud dio lugar a un debate. Los comerciantes españoles peninsulares se opusieron al proyecto. Los hacendados y comerciantes locales recurrieron a Mariano Moreno.  Finalmente una junta aconsejó la sanción del Reglamento del libre comercio de 1809, que permitió el comercio con los ingleses, bajo determinadas condiciones, a través de consignatarios españoles. Los ingresos del tesoro aumentaron en 1810, la situación económica dejó de ser crítica.

 la casa de Liniers

En Buenos Aires, la casa de Liniers es un de las pocas que conserva el estilo colonial (ya que por la precariedad de los materiales dichas viviendas no duraron mucho o la mano del hombre hizo estragos demoliendo todo a su paso). En esta vivienda encontramos todo el repertorio propio de este estilo: muro seco sin ornamentos, las rejas de sección cuadrada, muros anchos, la puerta de tableros de la entrada, entre otros. La historia nos cuenta que el primer propietario fue don Martín Simón de Sarratea, suegro de Santiago de Liniers. El “penúltimo virrey del Río de la Plata” también vivió en la casa entre 1806 y 1809. Luego paso a manos de la familia Estrada quienes fueron los que decidieron preservarla. Cabe recordar que en 1942 fue declarada Monumento Histórico Nacional. La figura de Liniers está estrechamente ligada a la fundación de la Argentina y a un trecho decisivo en la historia de España. Santiago de Liniers fue apresado en un rancho de Córdoba junto a cinco partidarios que lo seguían rumbo al Alto Perú. La Junta de Buenos Aires ordenó que fueran ejecutados. El oficial que arrestó a Liniers (luego procesado), lo torturó y le robó efectos personales. Juan José Castelli, miembro de la Junta, comandó personalmente la ejecución porque el coronel Francisco Ortiz de Ocampo, a cargo de las tropas revolucionarias, y otro comisionado de la Junta, Hipólito Vieytes, se negaron a cumplir la orden. El fusilamiento de Liniers, prisionero de guerra ejecutado sin juicio, fue inspirado por el secretario de la Junta, Mariano Moreno, y se cumplió en un paraje llamado Monte de los Papagayos, a dos leguas de Cabeza del Tigre, a las dos y media de la tarde del 26 de agosto de 1810. Los cadáveres, cargados en carretillas, fueron arrojados en una fosa abierta en la tierra. Cuenta la leyenda que las iniciales de sus apellidos fueron escritas en un árbol del lugar, formando la palabra CLAMOR (junto a Liniers habían sido detenidos Concha, gobernador; Allende, coronel; Rodríguez, asesor; Moreno, tesorero, y Orellana, obispo, al que, a último momento, le conmutaron la pena). Allí yacieron, de manera anónima, durante 51 años, hasta que se los descubrió por casualidad, y fueron devueltos a los familiares durante la presidencia de Santiago Derqui. Los restos del amado salvador de Buenos Aires y de los cinco fusilados de Cabeza del Tigre, viajaron a España en el bergantín Gravina, para ser enterrados en el Panteón de los

cabarets 1

La palabra cabaret es de origen francés y significa taberna. No es un término lunfardo ni escabroso, sin embargo cuando el gobierno militar del 43 suprimió cientos de palabras en las letras de los tangos, también se ensañó con la palabra cabaret. Por lo general los cabarets eran salones grandes con una amplia pista de baile rodeada de mesas y una barra, todo bien iluminado, a diferencia de las boites que eran más chicas y oscuras. En la puerta siempre había un portero uniformado con levitón, con botones dorados y una gorra con el nombre del cabaret. Aunque solían concurrir parejas, la mayor parte de los asiduos asistentes eran hombres solos o en grupo, que iban a bailar con las alternadoras, a tratar de seducir a alguna o a escuchar a su orquesta favorita. En todo cabaret había una orquesta típica y una de jazz y a medianoche se presentaba un espectáculo llamado "el varieté", que consistía en diversos números artísticos. El signo de importancia del cabaret estaba dado por la categoría de la orquesta típica que actuaba en él. Las orquestas importantes trabajaban todos los días menos los sábados, pues ese día se presentaban en los bailes de los clubes y eran reemplazados en el cabaret por "la orquesta de cambio". A muchas de estas las consagró el público sabatino. Las alternadoras, milongas o coperas vestían de largo satén, cumplían un horario y su misión era hacer que los clientes las invitaran a sentarse a su mesa a tomar una copa. Una vez logrado esto, trataban de entusiasmarlo para que siguiera invitando y consumiendo. No podían salir del cabaret antes que el local cerrara sus puertas. A las 3 o 4 de la madrugada, cuando estaba por cerrar, la orquesta tocaba "La cumparsita", último tango de la noche. En ese momento aparecían los cafishios a buscar a sus coperas y cobrar su porcentaje.  Un personaje infaltable en los cabarets era la cuidadora del baño de damas, generalmente una ex alternadora y a quien las chicas llamaban "Mamita". El más importante cabaret del país y de Sudamérica fue, sin duda, el "Tabaris", ubicado donde antes estaba el "Royal Pigalle", en Corrientes 865, entre Suipacha y Esmeralda, la calle del trasnochador porteño, convirtiéndose en el lugar más elegante y exclusivo. La clase alta, los bohemios, los turistas ingresaban de riguroso traje, smoking o vestidos largos y se deleitaban con el infaltable champagne francés. En esta atmósfera el Tabaris se convierte en el emblemático cabaret de lujo y de melancólica frivolidad. Tenía en la planta baja una gran pista de baile que a medianoche se elevaba, convirtiéndose en un escenario. Había artistas internacionales, también alternadoras, pero en él se daban cita parejas y matrimonios. Animaba la orquesta típica "Di Adamo-Flores", en la que debutó el bandoneonista Leopoldo Federico, que se alternaba con la de jazz. Allí tocó la orquesta francesa de Ray Ventura.
El "Malibú" se inauguró en 1934 y estaba en Maipú, entre Sarmiento y Corrientes. Allí debutó Aníbal Troilo el 1° de julio de 1937. En la entrada había un cartel que decía: "Todo el mundo al Marabú/ La boite de más alto rango/ donde Pichuco y su orquesta/ hará bailar buenos tangos". Pero el conjunto que actuó por más tiempo fue el de Carlos Di Sarli. Entre sus asiduos concurrentes se destacaba Miguel Bucino que se lucía bailando con las chicas.

cabarets 2

El "Casanova" estaba justo en frente al Marabú. La orquesta de Lucio Demare amenizaba el lugar. Se inauguró en 1931 con la orquesta de Juan Canaro y la jazz de Ian Gregor (Gregor Kalikian), que acompañó a Gardel en sus grabaciones en francés. En este cabaret se presentó la orquesta Los Provincianos, con Ciriaco Ortiz, en las únicas actuaciones en público de esta formación, creada solamente para grabar.  El cabaret Chanteclair estaba al lado del Teatro Comedia, en Paraná entre Lavalle y Corrientes. Se inauguró en diciembre de 1924 y durante la década del 30 también se lo llamó "Vieux Paris" y su frente estaba decorado con un molino y detalles de Montmartre. La orquesta emblemática era la de Juan D'Arienzo. El animador y hombre de relaciones públicas fue Ángel Sánchez Carreño, "El Príncipe Cubano". Fue demolido en 1960 y evocado por Enrique Cadícamo en su tango "Adiós Chantecler".  El "Tibidabo" fue un escenario importante ubicado en Corrientes entre Talcahuano y Libertad. Durante años el centro de atracción fue la orquesta de Aníbal Troilo, cuya temporada iba de abril a diciembre. En el resto del año, actuaban otros conjuntos. Fue demolido en 1955.  El "Bambú" quedaba en Corrientes y Maipú, a la vuelta del Marabú. Ahí debutó Juan Polito y Los Reyes del Ritmo, con Alberto Echagüe. Luego se convertiría en una sala de espectáculos españoles con el nombre de "El embrujo de Sevilla".  También podemos mencionar el "Lucerna", de Suipacha 567, propiedad del violinista José Nieso y donde actuara permanentemente el cantor Antonio Rodríguez Lesende. El "Cote D'Azur", en 25 de Mayo entre Corrientes y Lavalle y que fuera el primero que yo conocí. Allí actuaba la orquesta de Alberto Pugliese con la voz de Héctor Pacheco. El "Novelty", en Esmeralda entre Lavalle y Corrientes, donde actuaran los ex músicos del sexteto de Di Sarli con el nombre de Orquesta Típica Novel.  Otros cabarets eran los del Bajo, frecuentados por marineros de todos los países. Entre ellos el de mayor categoría era el "Ocean Dancing", que estaba en Leandro Alem 286. En su escenario estuvieron Miguel Caló, Osvaldo Pugliese y fue donde debutó Raúl Kaplún con Roberto Goyeneche. Al lado estaba el "Montmartre" y también en la zona, "El Royal", "El Derby", "Cielo de California" con su portero disfrazado de cowboy y otros que no recuerdo. En La Boca existieron dos cabarets, uno junto al otro: "El Avión" y "Charleston". Estaban ubicados en la calle Pedro de Mendoza y el ambiente era más pesado. También eran frecuentados por marineros y personajes de la Ribera.  A partir de 1955 los cabarets fueron desapareciendo. Primero fueron los del Bajo y después los del Centro lo que significó el final de una importantísima fuente de trabajo para los músicos.

la flota del general Don Pedro de Mendoza

El 2 de febrero de 1536 fondea la flota del general Don Pedro de Mendoza y el día 3 se funda el Real y Puerto de Santa María de los Buenos Aires, por él, nombrado Primer Adelantado del Río de la Plata. El lugar es muy a propósito para los fines de la expedición: un sitio de aguas tranquilas abrigado en la boca del Río de la Plata donde se volcaba el Paraná, que en su momento debía remontarse, y donde se podían carenar las naos sin problemas, e instalar un astillero para construir los bergantines y bajeles, para lo cual se habían traído “los artesanos y maestres de hacer naves”. Un mes después, el 3 de marzo, debe zarpar la nao "Santa Catalina", al mando de Gonzalo de Mendoza, con destino a las costas del Brasil en busca de víveres que escaseaban en la nueva población. El 24 de junio los indios atacan la población y la incendian junto a cuatro de los buques que se hallaban fondeados en el río. Ante ello los conquistadores se refugian en las naves y Mendoza, ya enfermo, entrega el mando a Juan de Ayolas. El 27 de diciembre los indios vuelven a atacar la población y queman en el puerto otras 4 naves de la expedición.

La única iglesia colonial que actualmente no existe

Para satisfacer los requerimientos del trazado de la diagonal Roque Sáenz Peña hoy diagonal Norte fue demolida la iglesia de San Nicolás de Bari que se situó en lugar de obelisco 300 años durante la intendencia de José Guerrico. La iglesia estaba en la calle del Sol que más tarde se denominó San Nicolás, ahora Corrientes, en la intersección con Carlos Pellegrini que por entonces ni siquiera tenía nombre y el barrio se llamó San Nicolás gracias a la capilla. En 1733 don Domingo de Acassuso, que ya había fundado la capilla de San Isidro Labrador en 1706, en San Isidro, mandó construir la primitiva iglesia de San Nicolás de Bari en la intersección de las actuales avenidas 9 de Julio y Corrientes. También junto a la iglesia funcionó un refugio para doncellas y pobres. A pocos metros de la iglesia San Nicolás se hallaba la Plazoleta de San Nicolás donde paraban las carretas que traían productos para abastecer a la ciudad. Luego esa plaza se llamo "Plaza nueva" , fue la segunda plaza que tenia la ciudad de Buenos Aires luego de su pionera Plaza Mayor (plaza de Mayo). En 1809 cambio su nombre por plaza de la Unión Y luego por "plaza de las Artes". Allí tuvieron su primer convento las monjas Clarisas Capuchinas, que llegaron en 1750 desde Chile luego de un largo y penoso viaje y solamente moraron allí hasta 1753 que fueron trasladadas a la iglesia de San Juan Bautista (parroquia de indios), por ser una zona poco salubre el predio que se encontraba San Nicolás. Cuando se fundó la iglesia, el solar era extremadamente pantanoso. El barrio era de gente muy común y pobre que se mantenían con la matanza de ganados para el abastecimiento de la ciudad. Las inmundicias de los animales dejaban olores nauseabundos. En enero de 1871, comenzó la epidemia de fiebre amarilla, que en sus seis meses de duración dejo un saldo de 14.000 victimas entre la población de la ciudad de Buenos Aires, estimada por entonces en 190.000 habitantes. Las calles de Buenos Aires, estaban llenas de niños desamparados, que habían perdido sus padres, hallándose librados a su propia suerte. "En medio de esta desolación aparece un alma llena de amor hacia sus semejante, quien tiene la magnífica idea de fundar un hogar para los niños que recorrían las calles pidiendo limosna,"El Asilo de Huérfanos". La iglesia Nicolás de Bari fue demolida en la década del 30 para edificar en su lugar el obelisco y fue trasladada a su sitio actual: Av. Santa Fe 1364, en el año 1936. Habían sido allí bautizados personalidades como Mariano Moreno y Bartolomé Mitre y Manuel Dorrego.

 Palermo

El capitán Juan Domínguez Palermo (1560 -1635) fue un vecino de la entonces recientemente fundada ciudad de Buenos Aires. Llega a Bs As en 1585 o sea apenas una década después de haber sido fundada por Juan de Garay. Con su nombre se denomina al barrio más extenso de la ciudad. Acompañó al infante don Juan de Austria, hijo del emperador Carlos V, de Nápoles a Malta y de allí a España. En esta ciudad contrajo matrimonio con Isabel Gómez de Saravia, hija de Miguel Gómez, uno de los primeros vecinos de la ciudad. Ya viudo contrajo segundas nupcias con María Rodríguez, cuya madre, Beatriz Morena, era hija natural de Antón Higueras de Santana, otro vecino poblador de Buenos Aires. Debió haber hecho alguna fortuna pues la viuda de uno de sus bisnietos levanta en 1735 una información en la que declara que Domínguez Palermo, junto a su hijo y sus yernos, socorrió a los soldados de Mosquera con mil quinientos pesos y al gobernador Hernán Arias de Saavedra, Hernandarias, con caballos y bastimentos. Además compró una chacra lindera a otra que heredó de su primera esposa, y que fuera una de las mercedes o pagos que recibiera su padre en ocasión de la fundación de la ciudad. Estas fueron las tierras llamadas “de Palermo” que dan nombre al barrio porteño que hoy se alza en ellas. Palermo tenia un viñedo que fue el primero del país, llamado "Viñas de la Punta de Palermo". La venta de su vino estaba prohibida a los esclavos y a los indios. También se entraba vino desde el exterior. Palermo también poseía un corral en Maldonado , destinado a la matanza de hacienda cimarrona y fue proveedor de carne de la ciudad. Su casa era donde estaba la penitenciaria sobre hoy avenida Las Heras. Para Le Corbusier, el gran arquitecto del siglo XX que acababa de visitar Buenos Aires, Palermo era una joya urbana.  Palermo de San Benito, y sobre todo su lago, escondían ya entonces historias truculentas. El parque había sido la residencia privada del brigadier general don Juan Manuel de Rosas y se decía que la Mazorca echaba allí los cadáveres de los perseguidos. Tras la batalla de Caseros y la huida de Rosas, racimos de ahorcados -mazorqueros y rosistas- colgaban de sus árboles, como lo describe una magistral página de Sarmiento. Fue allí, en Sánchez de Bustamante 1638, donde Julio Bonini mató y despedazó a Virginia Donatelli. Dentro de Palermo también encontramos un hermoso lugar, en la zona aledaña a la Basílica del Espíritu Santo, o "La Guadalupe". Fue diseñada por el arquitecto Juan Beckeert y está construida con mármoles negros que provienen de la mismísima antigua Opera de Viena, las baldosas son alemanas, los vitrales franceses, y el resto de mármoles y maderas son argentinas de gran calidad.

CEMENTERIO DEL SUR

EL CEMENTERIO DEL SUR Fue creado por el decreto del 1°‑ de junio de 1832 de don Juan Manuel de Rosas. Diseñado originalmente por Prilidiano Pueyrredón, recién fue inaugurado en 1867. Para 1871 ya estaba saturado, fruto de las sucesivas epidemias de cólera y fiebre amarilla. Fue clausurado definitivamente en 1892, y sus tierras destinadas a la formación del Parque Bernardino Rivadavia, actualmente llamado Florentino Ameghino. En su centro, una estatua de Ferrari recuerda a los caídos en cumplimiento del deber durante la epidemia de fiebre amarilla. Los difuntos fueron trasladados a otros cementerios, entre ellos estaban José Mármol y el doctor Francisco Muñiz, actualmente en la Recoleta. Aunque no todos fueron exhumados y probablemente queden algunas tumbas bajo la superficie del actual parque, como la de la esposa del general Gregorio Aráoz de Lamadrid, Luisa Díaz Vélez‑esposa, madre y hermana de héroes de la patria‑ a quien el poeta Guido Spano diligentemente asistió en sus últimos momentos.

corso oficial

En Buenos Aires, el primer corso oficial se realizó en 1869. Desfiló por la actual calle Hipólito Yrigoyen, desde Bernardo de Irigoyen hasta la plaza Lorea. Al despuntar el siglo XX, cada barrio tenia su murga. Los corsos se desarrollaban en las calles y estaban compuestos por agrupaciones de jóvenes artistas que junto con los músicos y las mascaritas animaban la jornada. Frecuentemente eran organizados por vecinos y comerciantes de los distintos barrios. Las plazas y las fachadas de los edificios se adornaban con guirnaldas, banderines y lamparitas de colores, que dibujaban exóticas figuras. La Avenida de Mayo albergó al corso oficial de la ciudad de Buenos Aires, que en un principio se extendía desde las calles Bolívar y Buen Orden - actual Bernardo de Irigoyen; hasta Luis Sáenz Peña. También en los bosques de Palermo se realizaban fastuosos desfiles de carruajes, evento al que se denominaba "Corso de Flores".

Ex Palacio Chrysler -  Av. Pte. Figueroa Alcorta 3351-

Este edificio proyectado en 1929 por el arquitecto italiano Mario Palanti para albergar al Primer Palacio Autódromo de Sud América contaba con una pista de autos en la cubierta, y una planta organizada en torno a un patio central de forma oval, envuelto por locales con fachadas que retomaban la ortogonalidad de la traza. Además del notable salón de exposiciones y venta, se destacaban el salón para montaje, otro para repuestos y varios para depósito. En la azotea se encontraba la pista de automóviles dividida en dos zonas: la superior donde se podía desarrollar velocidades de 100 kilómetros por hora, y cuyo piso de ladrillos, tenía una inclinación que, en algún punto, supera los 45º Un parapeto de hormigón armado servía como resguardo ante posible malas maniobras.

La parte inferior para pequeñas velocidades, estaba destinada a ensayos y a los amateurs. Lateralmente sobre el autódromo se levantaba un restaurante, una amplia pérgola para disfrutar de las actividades deportivas. Luego del abandono de la empresa automotriz, el Estado Nacional utilizó el edificio como depósito de materiales del Ejercito, hasta 1994, cuando la empresa IRSA se hizo cargo de la refuncionalización adaptando su estructura a un programa de vivienda colectiva de alto nivel. Poco más tarde, en 1995, se adaptó un sector del edificio para el Museo Tecnológico Renault, de arte ciencia y tecnología, concebido como un espacio multifunción que ocupa un local de 14 m de fondo y 100 m de frente sobre Av. Figueroa Alcorta.

Afortunados

Zuckerberg tiene la cara y el aspecto de un adolescente. Hizo su fortuna casi sin darse cuenta. Una fortuna de 1.500 millones de dólares le permitió a Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, ingresar en la selecta lista de los cuatrocientos norteamericanos más ricos que, como todos los años, publicó la revista Forbes. ¿Y qué hay de especial en esto? Que el artífice de la red social más popular y de mayor crecimiento de internet tiene tan sólo 24 años. Zuckerberg se consagra así como el referente de un fenómeno de estos años: la aparición de jóvenes que con menos de 35, y en general a caballo de buenas ideas para la web, amasaron fortunas descomunales. Pero Zuckerberg está lejos de llevar la vida que lleva la mayoría de los que tienen su edad, él ya es tan rico que podría no trabajar nunca más, y asegurar la holganza económica de diez generaciones familiares. Este neoyorquino egresado de Harvard no heredó nada, “simplemente” tuvo una idea genial que revolucionó el modo de relacionarse para cien millones de personas (la cantidad de usuarios de Facebook). Ingresando en el ranking Forbes, para lo que hay que tener como mínimo 1.300 millones de dólares, Zuckerberg entra a un club al que también pertenecen, y con 18 mil millones cada uno, los fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page. Ambos de 35 años, accedieron al olimpo de los millonarios hace ya un lustro. En la Argentina no existen jóvenes que tengan fortunas tan impresionantes como las de algunos norteamericanos, europeos o asiáticos, pero esto no quiere decir que no haya compatriotas que no sepan lo que es vivir entre millones. El paradigma nacional de los emprendedores que hicieron fortuna a muy corta edad con las nuevas tecnologías es Martín Varsavsky, hoy ya tiene 48 años, pero fundó la primera de sus tantas exitosas empresas a los 24. Los hermanos Novillo Astrada, Javier (33), Eduardo (35) , Manuel (34) e Ignacio (30), todos integrantes del equipo de polo La Aguada, fundaron una empresa que tiene como eje este deporte y que factura casi dos millones de dólares anuales. Milagros Brito, hija del banquero Jorge Brito, con 30 años dirige la desarrolladora inmobiliaria Vizora que invierte varios millones anuales. Otro que sabe lo que es el dinero es Manuel Santos Uribelarrea (h.): tiene 29 años y está a la cabeza de un pool de siembra que a fin de cada año contabiliza 260 millones de pesos de ganancias.

Origen de Villa Devoto

El nombre de ese barrio porteño se debe a don Antonio Devoto, fundador y presidente del Banco de Italia y Río de la Plata entre otros muchos emprendimientos. Una de las fortunas mas grandes de América Latina en su momento, había nacido en Lavagna, población cercana a Génova, en 1832 y llegó como inmigrante en 1854, y años mas tarde sería gran colaborador del gobierno italiano durante la I Guerra Mundial, a tal punto que el rey Victor Manuel III le otorga el título de conde. En nuestro país fue el impulsor de la construcción del Hospital Italiano, por sus acciones filantrópicas recibió las siguientes distinciones:

Caballero de la Corona de la Orden de Italia
Caballero de la Orden de San Mauricio y San Lázaro
Comendador de la Corona de Italia
Caballero de la Orden del Mérito del Trabajo
Gran Oficial de la Corona de Italia

Si bien no dejó descendencia, estuvo casado en dos oportunidades, primero con la condesa Rosa Viale, y luego con doña Elina Pombo. Construyó el Palacio Devoto, una obra faraónica, que en su momento fuera la residencia mas importante de la ciudad, lugar en que se alojara el príncipe Humberto de Saboya cuando este visitara Argentina, pero que su construcción fue concebida con la idea de alojar al rey, quien finalmente nunca viajó a Argentina a pesar de haber aceptado la invitación. La residencia que diseñara el Arq. Buschiazzo, y se construyera sobre la actual Av. Salvador Maria del Carril, nunca pudo ser habitada por su dueño, ya que falleció en 1917 antes de su finalización que fue en 1921, tenía orfebrería de plata, mármoles de Carrara, mosaicos florentinos y los cielorrasos tenían adornos de oro macizo, muebles especialmente importados de Europa, donde fueron diseñados y fabricados a medida de cada una de las habitaciones, una inmensa pileta de natación y varias fuentes. La actual iglesia San Antonio de Padua, formaba parte de la mencionada propiedad y es una reproducción del Panteón Real de Superga, colina situada a 6 Kms. de Turín. El palacio era tan enorme y caro, que no existían en la Argentina compradores para él, finalmente fue demolido en 1938 y se hace un loteo del predio. Hay una leyenda urbana que cuenta que don Antonio Devoto, durante la obra, enterró allí una enorme fortuna que hasta ahora no apareció. También donó los terrenos necesarios para la actual Plaza Arenales, y los de la estación del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, que lleva su apellido y fuera inaugurada el 13 de noviembre de 1888. La villa fue construida en las tierras mas altas de la ciudad, que llamaban "Córdoba Chica". El loteo original, pensado para residencias importantes, era de cuatro lotes por manzana. También corrió por cuenta del Arq. Buschiazzo el diseño de la villa, hay que destacar en ella la cantidad de parques y jardines existentes en su trazado, tal es así que aún hoy conserva la mayor proporción de árboles por metro cuadrado dentro de los barrios de la ciudad. La idea era hacer una zona parquizada de grandes residencias, pensando que la mayoría de sus vecinos serían italianos exitosos y ricos pertenecientes a su círculo de amistades. Entre los primeros adquirentes estaban el barón Demarchi, yerno del presidente Julio A. Roca, el millonario Barolo, el propio Buschiazzo, los Stoppani, los Bagnardi, los Dellacha, y muchos italianos de fortuna, que en no todos los casos construyeron sus residencias, si bien aún hoy podemos ver muchas mansiones y palacios de estilo netamente italiano, con la llegada del ferrocarril también se establecieron en la zona muchos ingleses que eran parte del personal jerárquico ferroviario. Con el paso de los años, el barrio se fue popularizando y llegan a Villa Devoto italianos de menores recursos, fundándose la Societá Operai Italiani, que se ocupó de la organización de los primeros corsos barriales que eran musicalizados por la orquesta de la mencionada sociedad. Ferruccio Togneri, destacado tirador, fundó la Legión de Italianos Voluntarios, creando un polígono de tiro en Villa Devoto, que se inaugura en septiembre de 1895 y pasa a llamarse Societá Italiana di Tiro a Segno, que años mas tarde se mudaría a El Palomar de Caseros (hoy El Palomar).

Buenos Aires 1

Antes la carne era dura: las vacas eran salvajes, estaban sueltas, comían cuando comían y tomaban agua cuando llovía. Por eso, los gauchos llevaban una ollita de tres patas: ahí dejaban hervir la carne hasta cinco horas. La parrilla horizontal, como la usamos ahora, no apareció hasta fines del siglo XIX. En el campo se hacía el asado vertical, en cruz, cuando no había otra posibilidad. Se comía mucha carne de vaca —350 kilos al año, contra 16 en Inglaterra— pero vimos que generalmente era guisada, no asada."En las familias ricas se preparaban banquetes en ocasiones especiales. Así, cuando Juan Martín de Pueyrredón y su esposa Dolores llegaron de España, el menú de bienvenida fue: "Unas aceitunas, sardinas y fiambre, la consabida sopa con pan tostado, arroz o fideos. Después pescado fresco. Después vino el asado de vaca y algo de cordero; la ensalada de lechuga y unos pepinos; un guiso de garbanzos y lentejas, acompañado de unas albóndigas, tortillas de acelga, mollejas asadas, mondongo y finalmente los postres". El plato playo y el tenedor aparecieron en el Plata avanzado el siglo XVIII, así que en 1810 sólo se los empleaba en las casas muy ricas. También es de esta época la costumbre de usar un vaso por persona. Antes alcanzaba con uno en la mesa. A principios del siglo XIX, en Buenos Aires se comía mucho pescado, pero como todo bicho que camina va a parar al asador, la dieta de los porteños incluía palomas, pájaros, pavos, gallinas, perdices y hasta iguanas. Los ricos comían mulita, una carne sabrosa, tierna y cara. Todo esto se bajaba con agua o vino francés, en casas ricas. El vino Mendocino o sanjuanino se consumia en los hogares mas modestos. Como un dato nuevo, empezaban a llegar al puerto cargamentos con ginebra, de Rotterdam, o cerveza, de Inglaterra. Buenos Aires era una ciudad con distintos estratos sociales. Las casonas de tres patios que difundieron las revistas para chicos eran un 8 por ciento de la ciudad. También había casas mucho más chicas, incluso de un solo cuarto, que se construían para alquilar. Dentro de la ciudad había indígenas, con sus tolderías a cuatro cuadras de Plaza de Mayo, en Perú y Chile. Los ricos vivían cerca del Cabildo. Los pobres, en las afueras de la ciudad: Barracas, Tribunales, Monserrat, y Congreso. La elite y los desplazados se miraban frente a frente, como ahora, en las tribunas cuando todos iban a ver los toros. Hasta que fue prohibido, en 1819, éste fue el espectáculo deportivo que apasionaba a multitudes en Buenos Aires.

Buenos Aires 2

En 1801 se había inaugurado la Plaza de Toros del Retiro, donde hoy está la plaza San Martín, zona brava conocida como "barrio recio". La construcción era un edificio de ladrillo a la vista, con palcos de madera y gradas en la parte baja. Tenía capacidad para diez mil personas: no era poco, en una ciudad de cuarenta y cuatro mil habitantes. El Río de la Plata mojaba las tierras de lo que es hoy la avenida Leandro N. Alem. Allí se había construido, a fines del siglo XVIII, la Alameda, un paseo con árboles y bancos. Los porteños gustaban de chapotear en esas aguas, a tal punto que el virrey Cisneros, en 1809, dictó un "auto de buen gobierno" que señalaba: "Que echando de ver los excesos que se cometen en los baños públicos de las riberas del río, tan opuestos a la moral cristiana, mando que nadie entre en él a bañarse por los sitios que están a la vista del Paseo del Bajo sino de noche, observando la más posible decencia, quietud y buen orden". La sociedad se reunía en las tertulias como la de Mariquita Sánchez de Thompson, en las actuales Florida y Perón. Se encontraban también en el Coliseo Provisional, la sala del teatro. En 1810 había en la ciudad cincuenta músicos. "La idea del concierto público no se hallaba extendida en nuestro país. La música en el teatro tenía lugar en los intermedios de las obras y se trataba en general de breves números vocales de carácter ligero, tales como tonadillas, sainetes y arias de ópera", dicen Melanie Plesch y Gerardo Huseby, autores de la música desde el período colonial hasta finales del siglo XIX. Antes de ir al teatro, las damas de alcurnia se maquillaban la cara con polvo de maíz, que aclaraba la piel, y calzaban zapatos blancos, signo de que su situación económica les permitía no trabajar. Las damas se habían maquillado en casas que no tenían cuarto de baño incorporado: como no había cloacas, el baño era una letrina con un pozo ubicado en el patio. Para no salir cuando hacía frío era habitual usar la escupidera, que muchos en 1810 todavía vaciaban en las calles al grito de "¡Agua va!". Mientras tanto, empiezan a aparecer los cafés, un espacio masculino de charla, juego, negocios y conspiraciones. En lo que hoy sería el cruce de Hipólito Yrigoyen y Bolívar, el Café de la Victoria, con espejos, dulces caseros y mesas de billar, que frecuentaba Manuel Belgrano. Desde 1801, en Alsina y Bolívar, el Café de Marcos, que ofrecía a los parroquianos un coche para volver a casa los días de lluvia y tenía, lujo máximo, bebidas frescas. En esos lugares se empezó a dejar atrás a España.

Los negros

Apenas siete años después de la segunda fundación de Buenos Aires, en 1587, se produjo el primer desembarque de africanos esclavos en Buenos Aires. La primera venta publica de esclavos en el puerto fue en 1589, que llegaron en la nave santa María. El trafico de esclavos se mantuvo mas de dos siglos. Las travesías del Atlántico eran terribles. Viajaban amontonados sin las más mínimas condiciones sanitarias, mal alimentados y sometidos a la brutalidad de los traficantes. Buenos Aires era una especie de centro distribuidor de esclavos. Desde aquí se los vendía y se los llevaba a los distintos puntos del virreinato. En Buenos Aires a los esclavos negros se los ocupaba sobre todo en las tareas domesticas como sirvientes en las casas de las familias más adineradas. A pesar de la esclavitud, los negros de Buenos Aires y Montevideo no perdieron sus ganas de vivir e hicieron oír sus candombes y milongas y aportaron palabras a nuestro vocabulario como mucama, mandinga (el diablo) y tango. Aunque la Argentina blanca ha tenido éxito en ocultar su pasado de inmigrantes africanos, las huellas regresan cada tanto desde el fondo de la Historia, como una triste victoria tardía. En 1810 los negros constituían la tercera parte de la población de Buenos Aires, pero en apenas cincuenta años casi habían desaparecido. El fin de la esclavitud sólo sirvió para exterminarlos. Los negros eran el 33 por ciento de las 44.000 personas que habitaban Buenos Aires en 1810, pero hacia 1887 ya eran sólo el 2 por ciento de la población. La vida de los africanos que sobrevivieron en el Buenos Aires antiguo conocía también de castigos. Uno característico, luego de alguna falta o por disconformidad del amo, era el de ser azotado junto a los muros del Cabildo, a modo de lección pública. Los trabajos o oficios más comunes para ellos eran: escobero, aguatero, pastelero, lavandera, jornalero, vendedor, músico, amas de leche para niños blancos.

esclavos en Buenos Aires.

Apenas siete años después de la segunda fundación de Buenos Aires, en 1587, se produjo el primer desembarque de africanos esclavos en Buenos Aires. Las travesías del Atlántico eran terribles. Viajaban amontonados sin las más mínimas condiciones sanitarias, mal alimentados y sometidos a la brutalidad de los traficantes. Buenos Aires era una especie de centro distribuidor de esclavos. Desde aquí se los vendía y se los llevaba a los distintos puntos del virreinato. En Buenos Aires a los esclavos negros se los ocupaba sobre todo en las tareas domesticas como sirvientes en las casas de las familias más adineradas. A pesar de la esclavitud, los negros de Buenos Aires y Montevideo no perdieron sus ganas de vivir e hicieron oír sus candombes y milongas y aportaron palabras a nuestro vocabulario como mucama, mandinga (el diablo) y tango.

La Embajada de Francia familia Ortiz-Basualdo.

La Embajada de Francia es uno de los pocos edificios que no fue demolido para permitir la construcción de la Av. 9 de Julio. El predio se encuentra en una construcción de 1912, obra del arquitecto francés Pablo Pater, que representa el refinado gusto de la "belle époque". En su planta baja y tres pisos cuenta con 35 habitaciones y 13 baños, conjugándose varios estilos, por ejemplo: el salón comedor está inspirado en el del Palacio Real de Oslo, otro es de estilo Tudor y la sala de música tiene una decoración chinesca. Hasta 1939 perteneció a la familia Ortiz-Basualdo.

"Las Violetas"

En 1884 la esquina de Medrano y Rivadavia era, propiamente el lugar "donde el diablo perdió el poncho". Poner allí una confitería dotada de suntuosas arañas de bronce y caireles de cristal tallado a mano, vitrales, sillas encargadas a ebanistas parisinos, parecía poco menos que una obra propia de lunáticos. Sus delirantes dueños se llamaban Felóman y Rodríguez Acal y bien pronto demostraron a quienes los miraban con sospecha que lejos de estar equivocados y merecer el loquero, sabían muy bien lo que hacían. El día de la inauguración, un 21 de Septiembre, hasta el ministro Carlos Pellegrini se hizo presente transportado por un tranvía especial, con muchos de sus distinguidos clientes. Casi podemos decir que Almagro fué creciendo alrededor de "Las Violetas", poco a poco, el poblado se transformó con otras tiendas y comercios. Hubo quien se arriesgó a construir alguna mansión elegante y la confitería quedó a principio de siglo, incluida en un nuevo y pujante centro comercial, que había contribuido a formar. Sin embargo el edificio no ha variado nada y el gran salón de té mantiene sus vitrales, sus mármoles italianos, sus bronces y sus maderas, tal como en aquellos viejos tiempos: aseguran los que saben que tampoco han cambiado el gusto de sus famosas medialunas ni el de sus masas frescas.

esculturas de Buenos Aires

Las plazas y paseos de Buenos Aires exhiben esculturas de autores nacionales y extranjeros de gran calidad artística. Muchas de ellas podemos apreciarlas en los Bosques de Palermo.- En el Jardín Botánico se observa un grupo escultórico en bronce de los años 1900 del escultor italiano Emilio Biondi que representa a antiguos romanos en una orgía; en la entrada del Zoológico se destaca un mármol de la argentina Lola Mora de principios del siglo XX conocida como “El Eco”, ubicada en un lugar oculto entre quioscos y mamparas publicitarias que impiden su clara observación.- Otra obra importante es una escultura en mármol de Antonio Canova titulada “Niña con Flores”.

Flores

A mediados del siglo XIX, sus elegantes quintas surcadas por el Camino Real (la actual avenida Rivadavia) se incorporaron a la ciudad que se expandía hacia el oeste y se amplió la galería de figuras de peso estrechamente vinculadas con Flores. Escritores y poetas como Arlt, Cadícamo, Girondo y Fernández Moreno se deshicieron en loas a este reducto de empedrados gastados y cierto aire pueblerino. Quedan retazos de esa barriada romántica. Las piezas esenciales del alma de Flores resisten el paso del tiempo y atraen la curiosidad. La plaza Pueyrredón es el tradicional punto de encuentro, al que los vecinos acuden sin previo aviso. Allí sobrevuela el mito de los "contadores de cuentos en bicicleta" y los "refutadores de leyendas" de "El ángel gris", de Alejandro Dolina. Es que, dondequiera que uno aborde Flores, se topa con seres reales y aparecidos. Un mundillo de ruido y silencio, aristocracia y arrabal.

Embajada de Brasil Celedonio Pereda

Los Pereda, hacia 1930, eran una de las cinco familias de terratenientes más poderosas de la República. Celedonio Pereda, había quedado deslumbrado con la mansión parisina en el bulevar Haussmann del banquero y coleccionista Edouard André y su esposa, la pintora Nélie Jacquemart. Para levantar sus soñadas casas, aquellos porteños compraban los planos en París y elegían con cuidado a sus arquitectos. Los más prestigiosos entonces eran Alejandro Christophersen (Palacio San Martín), Jules Dormal (Palacio Pereda, Palacio de Aguas Corrientes) Edouard Le Monnier (Nunciatura), Paul Pater (Palacio Ortiz Basualdo, actual Embajada de Francia), René Sergent (palacios Bosch y Errázuriz), entre otros. "Muchos traían a los profesionales franceses a Buenos Aires". Estos palacios tenían características en común: un subsuelo para las cocheras y depósitos, y en el fondo, cocheras para los carruajes y enormes jardines. En la planta baja se conectaban salas, vestíbulos, comedores y salones donde se hacían las recepciones. En el piso principal estaban las habitaciones privadas y los baños. Y en las mansardas o bohardillas, se encontraban las dependencias de servicio. Susana Pereda de Bary Torriquist, hija del doctor Celedonio Pereda y Pereda, que fue la primer propietaria del suntuoso palacio. "Con idea de construir la residencia, Celedonio compró en 1917, a la sucesión del general Benjamín Victorica, un terreno sito en la calle Arroyo (del 1130 al 1142) con un edificio antiguo, y en el mismo año se completa el fondo con un lote de la señora Felisa Ortiz Basualdo de Alvear. Celedonio encarga los planos de su futura residencia al arquitecto francés Luis Martin, a quien le pide se inspire en el edificio del museo Jacquemart André de París, y también le sugiere que la bajada al jardín se parezca a la escalier en fer a cheval del castillo de Fontainebleau. Por algunas divergencias con el arquitecto Martin, terminó la casa el arquitecto belga julio Dormal, realizando la decoración la firma Jansen de París, a cuyo frente estaba el señor Raymond Rerny. Nada menos que diecisiete años -empezó en 1919- llevó la construcción de los majestuosos cuatro mil metros cuadrados cubiertos del Palacio Pereda, que culminó en 1936 al finalizarse la capilla. Las colosales telas de Sert -Los equilibristas, en el gran salón; El aseo de Don Quijote, en el comedor principal; Tela de araña; en el comedor diario; Nubarrones, en el salón de música, y Diana cazadora, en el salón dorado- coronaron magníficamente el conjunto, caracterizado por la lujosa frondosidad de su decoración interior, que contrasta con la sobriedad de su clásica fachada. A más de terrazas y jardín de invierno, el Palacio Pereda tiene tres pisos y medio centenar de ambientes. En el segundo piso, rodeando un gran living central, están los departamentos privados -actualmente ocupados por los embajadores del Brasil y sus huéspedes-, y el primer piso es el área de recepción, con dos salones -el de recepción y el dorado-, dos comedores, biblioteca, sala de música y capilla. No mucho tiempo vivieron Celedonio Pereda y familia en su palacio. En 1938, el presidente brasileño Getulio Vargas, de visita en Buenos Aires, fue huésped de los Pereda, y seis años más tarde el embajador brasileño en la Argentina, João Baptista Lusardo, compró la residencia en nombre de la República Federativa del Brasil: en el contrato de venta, firmado el 6 de julio de 1945, consta el compromiso de pagar a los dueños la cantidad de cuatro mil toneladas de hierro en barra en el puerto de Río de Janeiro, a más de transferir a la familia Pereda la antigua sede de la embajada, al 1500 de Callao.

Argentina en el sexto lugar entre los más ricos y respetables del mundo.

Cuando la Argentina celebró el Centenario de la Revolución de Mayo, el país figuraba en sexto lugar entre los más ricos y respetables del mundo. Un sistema político eficaz, si bien no popular, mantenía encarrilada a la República, cuya población contaba con más de seis millones de habitantes, la tercera parte de los cuales era extranjera. Los índices de analfabetismo descendían a niveles nunca imaginados en Sudamérica, mientras Buenos Aires se convertía en la primera ciudad de lengua española, tanto por su volumen físico como por la cultura de la gente y las posibilidades de rápido ascenso económico que ofrecía. Nuestros cereales competían por los primeros puestos en los mercados internacionales, mientras la carne bovina, refrigerada o enfriada según los métodos más modernos, ganaba la competencia en Gran Bretaña, desplazando a norteamericanos y australianos: en 1913-1914 el país fue el primer exportador de carnes del mundo. Los artículos alimenticios del Río de la Plata se pagaban bien en relación con los productos manufacturados y el transporte oceánico resultaba barato. Los agropecuarios del 900 se preocupaban por mejorar más la calidad que la cantidad de su producción. Sus ingresos muy reforzados los autorizaban a refinar la hacienda, preparar cultivos, edificar casas suntuosas en el campo y en la ciudad y gastar locamente en los centros de diversión de la Belle Époque. Creían, como todos sus contemporáneos, en el progreso indefinido. La feliz generación de las vacas gordas heredó el premio a los esfuerzos de sus antecesores, que luchando contra el malón, la montonera, la langosta, la sequía y los cimarrones hizo del desierto la enorme pradera productora de carne y cereales a bajo costo. Desde 1907 los frigoríficos habían cambiado de dueño. Grandes firmas de Chicago, Swift, Armour, Wilson, Cudahy y Morris, iniciaban la compra de las plantas rioplatenses. De esta manera los Estados Unidos procuraban paliar la competencia argentina. Uno de los acontecimientos sorprendentes en materia de producción agraria era la incorporación de Buenos Aires a los cultivos. La provincia porteña, quizá la más remisa a instalar colonias de agricultores, en 1910 tenía cinco millones de hectáreas cultivadas, es decir, el 55% de las sementeras del país. En sólo quince años sus cultivos habían aumentado un 350% mediante el sistema de rotación trienal: trigo o maíz, lino y por último alfalfa, permitían simultáneamente el engorde de animales. Asimismo, gracias a las forrajeras, tierras de Córdoba, San Luis y Santa Fe catalogadas de estériles duplicaron sus cabezas de ganado. La infanta Isabel, en su celebérrima visita oficial para los festejos del Centenario, no deja de conocer un establecimiento modelo, San Juan de Pereyra (Quilmes), que despierta como es lógico su curiosidad. Allí presencia un desfile de ejemplares de la renombrada estancia, come asado con cuero y se solaza mirando a la peonada vestida a la criolla. También bromea con el presidente José Figueroa Alcorta, quien, por una ironía de la historia, ¡no era estanciero en plena época de la Argentina pastoril!

Obelisco y 9 de Julio

El Obelisco ofrece un emblema insustituible de la ciudad .Se alza en la intersección de las avenidas 9 de Julio, Diagonal Norte y Corrientes. Fue construido en la década del 30 por el arquitecto Albertp Prebish. El monumento fué edificado en conmemoración del cuarto centenario de la primera fundación de la Ciudad de Buenos Aires. La avenida 9 de Julio es la más ancha del mundo y atraviesa la ciudad de norte a sur. Su nombre conmemora la fecha en la que se declaró la independencia Argentina. Esta avenida única por dimensiones y sus espacios verdes, cuenta con muchos estacionamientos subterráneos. Atravesarla puede ser a veces toda una aventura ( Metro líneas B, estación Carlos Pellegrini-Línea C, estación Diagonal Norte-Línea D estación 9 de Julio).

El palacio de Obras Sanitarias

El Ingeniero Bevans realiza la primera perforación de agua en la zona de la Recoleta con la intención de dotar aguas corrientes a Buenos Aires. Fue un fracaso total pero luego de 70 años instalaron este deposito lujoso construido en Inglaterra y armado pieza por pieza en Argentina. El palacio de Obras Sanitarias de la avenida Córdoba había sido habilitado en 1895 pero hasta 1903 careció de serenos. Las puertas quedaban cerradas a las siete de la tarde y nadie entraba o salía del edificio hasta que se abrían de nuevo, a las siete de la mañana. Como el único tesoro del lugar eran las galerías de agua y no había peligro de que nadie las robara, el gobierno consideraba inútiles los gastos de vigilancia. El agua de Buenos Aires era extraída por unos grandes sifones que estaban frente al barrio de Belgrano, a dos kilómetros de la costa, y llevada a través de túneles subfluviales hasta los depósitos de Palermo, donde se filtraban las heces y se añadían sales y cloro. Tras la purificación, una red de cañerías la impulsaba hacia el palacio de Obras Sanitarias, cuya capacidad era, en aquel tiempo, de setenta y dos mil metros cúbicos. El comisario mandó vaciar las cañerías y sondearlas en busca de indicios, con lo que las zonas más desvalidas de la ciudad quedaron sin agua durante semanas en aquel tórrido febrero del año 1900. Hoy esta en desuso. La construcción de este magnífico edificio comenzó en 1887 y se terminó en 1894, cuando fue inaugurado. Este ecléctico edificio, emparentado formalmente con la arquitectura francesa del Segundo Imperio y con ciertos modelos centroeuropeos como el Palacio de Justicia de Amberes, se encuentra recubierto por más de 300 mil piezas (170 mil piezas cerámicas y más de 130 mil ladrillos esmaltados, la mayoría de estas piezas en tonos ocres y celestes verdosos), en multiplicidad de formas y colores, de la firma inglesa Royal Doulton. La cubierta de los techos se realizó con pizarra traída de las canteras de Sedan (Francia). Los azulejos policromados y terracota, de fabricación inglesa, llegaron al país en cajones ordenados por números que facilitaron la composición de la fachada como un rompecabezas. El autor del proyecto del exterior fue el Arquitecto noruego Olaf Boye, y fue Director de Obra el Ingeniero sueco Carlos Nyströmer, ambos representantes del Estudio Inglés Bateman, Parsons & Bateman, con sede en Londres .

Monumento a Caperucita Roja

El Monumento a Caperucita Roja se ubica sobre la Avda. Sarmiento y está realizado en mármol. Fue comprado en 1937 y emplazado en la plaza Lavalle, sobre la avenida Córdoba. En 1972 fue trasladado a Palermo. Caperucita y el Lobo tienen una altura de dos metros, y se dice que es la única escultura del cuento en el mundo. La ciudad también tiene una calle Caperucita, en el barrio de Parque Chacabuco. Fue cincelado por el escultor francés Carlus cuando viajó a la Argentina en 1937. Exactamente se la puede visitar entre Av. Sarmiento y Av. Adolfo Berro, muy cerca de Figueroa Alcorta. Caperucita también tiene una calle cortada en Parque Chacabuco, entre Picheuta y Centenera.

principios del siglo XX (parte 1)

Cuando los franceses, a principios del siglo XX, querían hablar de la fabulosa riqueza de un personaje decían " Il est riche comme un argentin " ("Es rico como un argentino"). Ese prestigio económico era el resultado de un manejo de los intereses del "país de las estancias", que derivaba, curiosamente, de la composición familiar de la clase dirigente. Los presidentes, sus ministros, los hombres de negocios y la alta burguesía estaban estrechamente emparentados entre ellos. Victoria Ocampo (nacida en 1890) cuenta en sus memorias que en su casa se discutían los asuntos de Estado como si fueran los de la familia y lo mismo ocurría en muchos, si no en todos, los hogares de la clase patricia hacia finales del siglo XIX y principios del XX. Los apellidos eran la clave de la pequeña y la gran historia. Los vendedores de las joyerías de Place Vendôme y de las casas de alta costura en París conocían de memoria los nombres de los clientes llegados de Buenos Aires y se referían al trío más selecto de ellos como "las tres A" o "la triple A" (por supuesto, nada tenían que ver con el grupo parapolicial creado por López Rega varias décadas después). Los miembros de "las tres A" eran quienes se llamaban Alvear, Álzaga y Anchorena. Los señores de estas tierras, codiciadas por los extranjeros, fueron educados por institutrices inglesas, francesas y alemanas, que les enseñaron a hablar los idiomas extranjeros sin acento. Así formados, adoptaron el protocolo, las reglas de cortesía y los gustos europeos, hasta el punto de que no era fácil distinguirlos de los aristócratas de la otra orilla del Atlántico con los que, bien pronto, terminaron por emparentarse. Querían ser refinados y progresistas a la vez. Cuando les llegó la hora de construir los cascos de las estancias y sus casas porteñas, buscaron inspiración en el estilo de moda que, paradójicamente, era muy conservador: el eclecticismo de la ...cole des Beaux Arts. Chapadmalal, de los Martínez de Hoz, por ejemplo, es un perfecto castillo inglés. Allí se alojó precisamente el príncipe de Gales, futuro y romántico duque de Windsor. En la estancia " La Armonía" , de los Unzué, un lago donde se podía remar y navegar imitaba los estanques de Versalles. Concepción Unzué, otra integrante de ese clan fabulosamente rico, se hizo levantar en Huetel, su campo de 60.000 hectáreas, un castillo a la manera de la época de Luis XIII. Nada era imposible. Cualquier espejismo podía convertirse en realidad porque había dinero y voluntad para ello. En las estancias y en las quintas se celebraban cacerías del zorro, como si se estuviera en Inglaterra. Las mujeres vestían de amazonas y los servidores lucían libreas. Hay imágenes que muestran zorros muertos sobre el capot de un automóvil. Se tiene la impresión de contemplar avant la lettre imágenes de Godsford Park , de Robert Altman.

principios del siglo XX (parte 2)

Los viajes a Europa se hicieron necesarios para continuar con los negocios internacionales, alternar con la mejor sociedad e importar lo mejor de la cultura europea, desde la ropa hasta muebles, cuadros, movimientos literarios y pictóricos, además de novios con títulos nobiliarios. Había llegado el momento de empezar a gastar lo que se había acumulado y era preferible hacerlo con buen gusto. Hoy, una parte considerable del acervo artístico de los museos argentinos proviene de las colecciones privadas. Las mujeres argentinas de la alta sociedad se vestían en las casas de alta costura. Chanel y Madame Vionnet estaban entre las preferidas. Coco, amante de un sobrino del zar y del duque de Westminster, el hombre más rico del mundo, había sido también la amante del hermoso Julián Martínez, el hombre que Victoria Ocampo más amó. Una caricatura de época muestra a la couturière abrazada a una especie de fauno-jugador de polo, naturalmente, argentino. Por si fuera poco, el tango le dio una identidad musical a esa invasión de ejemplares humanos llegados de las pampas, con sus toros campeones y caballos de haras veloces como flechas. Hombres y mujeres que procedían del Río de la Plata encargaban sus relojes, pulseras, collares y tiaras en Cartier y en Van Cleef (donde Gardel se hizo diseñar un pendentif de ónix y brillantes). Las travesías a Europa se hacían en transatlánticos de lujo como el Cap Arcona. Los pasajeros de primera clase viajaban con sus servidores que, la mañana de la partida, llegaban al puerto para cambiar la ropa de cama de la compañía de navegación por la de los señores, con las iniciales bordadas en sábanas, almohadas y toallas. Las bañeras, para evitar cualquier posible contagio, eran flambeadas por los criados, como si se tratara de crêpes . En la cubierta de primera se podía jugar al tenis, hacer natación y correr, además de pasear para ver y ser visto. Hay fotos en las que aparece María Luisa Bemberg, cuando todavía era una esposa "a la moda" y frustrada (según sus propias palabras) del mismo tipo que retrató en su película Crónica de una señora. Rápidamente se tejieron relaciones de amistad y parentesco entre la alta burguesía argentina y la aristocracia europea.

Victoria Ocampo (1890-1979)

Victoria Ocampo (1890-1979) pertenecía a la aristocracia porteña y fue directora durante 40 años de la revista cultural "Sur". Educada desde niña por una institutriz francesa y otra inglesa, practicó esos idiomas en las largas estadías familiares en Europa y los dominó perfectamente. Su padre acostumbraba a viajar con dos vacas en el barco, para que las hijas bebieran leche fresca en el viaje a través del Atlántico.

 cementerio de la Recoleta

Las tierras en las cuales se encuentra el Cementerio fueron cedidas por Don Juan de Garay a Don Rodrigo Ortíz de Zárate tal cuál era la costumbre de la época en el sentido de entregar tierras a aquéllos que acompañaban al que comandaba la expedición. Ello sucedió en el año 1583, conociéndose a estos parajes como "Los Ombúes" por la presencia de arboleda de esa especie. Distintos propietarios tuvo el lugar, hasta llegar finalmente al matrimonio formado por Don Fernando de Valdez e Inclán y Doña Guerrera y Hurtado, quiénes donaron parte de ellas para levantar un convento. Asimismo Don Juan de Narvona hizo construir una Iglesia que puso bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar, por ser él oriundo de Zaragoza, que tiene por patrona a la Virgen del Pilar. Convento e Iglesia fueron regenteados por los frailes recoletos. Las tierras linderas servían de huerto. De acuerdo a la costumbre de la época el lugar de entierro era en los templos. Se inhumaba en los altares, presbiterios, naves, criptas y atrios. Dado el aumento de la población era necesario habilitar un cementerio y es así como durante la gobernación del Brigardier General Martín Rodríguez, siendo Ministro del Gobierno Don Bernardino Rivadavia, como consecuencia de la expulsión de los recoletos por la reforma general del orden eclesiástico, su huerto se transformó en el primer cementerio público, que se inauguró el 17 de Noviembre de 1822. Al día siguiente los primeros entierros fueron los del párvulo liberto Juan Benito y el de María Dolores Maciel. Los planos del cementerio fueron confeccionados por el ingeniero Próspero Catelin, siendo las sepulturas a término, renovables y otras a perpetuidad, reservándose el gobierno algunas para personalidades destacadas de la vida Nacional. En 1881 el presidente de la Municipalidad Don Torcuato de Alvear encaró las tareas de remodelación del cementerio que fueron ejecutadas por el ingeniero-arquitecto Juan Antonio Buschiazzo.

fábrica de licores y soda

 
En 1860 Don Domingo Marticorena funda una fábrica de licores y soda. Se cree que fue la primera en Argentina y una de las primeras en Sudamérica. Situada en la calle 25 de Mayo frente al " Hotel del globo", se la vende a Don Emilio Billat y el 1 de Mayo de 1866 este se la vende a los hermanos Andrés y Pedro Inchauspe. En 1868 los hermanos Inchauspe fusionan su fabrica con la de su hermano Juan Inchauspe y se trasladan a Moreno y Defensa pleno barrio de San Telmo. Pronto este local les queda chico y adquieren un terreno en Venezuela entre Balcarce y Defensa. Era el año 1869. La epidemia de fiebre amarilla les hace comenzar la construcción recién en 1872. Allí funciona la fabrica durante algunos años, pero se separan de la firma Don Juan y Don Andrés, quedando al frente Don Pedro Inchauspe. En 1886 la fábrica se traslada a calle Independencia 456 al 472. Con el prestigio que adquieren los refrescos Inchauspe y por ser su fabricación tan diferente a la de las aguas y sodas, en 1904 se le dio comienzo a la edificación para la fabricación de estos productos en San Juan 2850 bautizandola con el nombre de" La Argentina".

Bodegas Chandon

 
El barón Bertrand de Ladoucette, nacido en Rouxmesnil, Francia, en 1919. Ladoucette fundó acá la Bodega Chandon por pedido de su cuñado Robert Jean de Vogue, presidente de la empresa gala Moët & Chandon, mayor fabricante de champagne del mundo. Ladoucette organizó exitosamente el negocio y por eso la compañía lanzó en su honor, en 1970, el famoso espumante Barón B Extra Brut, considerado el mejor de América del Sur.

fábrica Bieckert

En Esmeralda y Juncal se ubicó la primera fabrica Bieckert en nuestro pais. El propietario de los terrenos fue Emilio Bieckert. El barón Emil, Émile o Emilio Bieckert fue un empresario alemán, que desarrolló la mayor parte de su actividad en Argentina. Fundó la fábrica de cerveza que lleva su nombre, y puso en marcha la primera fábrica de hielo del país. Nacido en Barr , Alsacia, entonces bajo dominio francés, Bieckert era primo de Bernardo Ader, quien había hecho fortuna en la Argentina con la compraventa de tierras en la localidad de Villa Adelina, Provincia de Buenos Aires. Atraído por las posibilidades de la naciente industria argentina, Bieckert se mudó a la Argentina, donde en la década de 1860 instalaría la primera fábrica de hielo del país; hasta ese momento, el hielo se importaba en barcos preparados especialmente desde Italia y Estados Unidos y se almacenaba en la gigantesca cámara del Teatro Colón, con capacidad para unas mil toneladas de material. Convencido por el éxito del proyecto, Bieckert contrató a técnicos especializados en Alsacia y montó a comienzos de la década de 1880 la primera fábrica de cerveza de la Argentina; añorando los gorriones de su ciudad natal, junto con la maquinaria hizo importar 13 jaulas de aves para soltar en Buenos Aires. La inversión en equipamiento fue grande, y el establecimiento contó con todos los adelantos técnicos posibles; particularmente difícil fue asegurar la disponibilidad de lúpulo en las cantidades necesarias, pues el producto no se consumía en el país por ese entonces. Sin embargo, resultó un rotundo éxito; Bieckert tuvo oportunidad de llevar muestras de su cerveza a la Exposición Universal de 1889 en París y a Amberes, donde fue premiada. En 1908 las necesidades de la producción excedían la capacidad de la planta, por lo que se trasladó a instalaciones más amplias y modernas a Llavallol. A él también se debe la construcción del (demolido en los 1990) Teatro Odeón de Buenos Aires. La Compañía de Cervecerías Unidas (CCU) de Chile compra la marca de cervezas.

La ciudad iba creciendo parte 1

Tirados por dos, tres y hasta cuatro yuntas de bueyes o caballos, levantando arena, caminos escabrosos y de leyenda. Carretas transportando mercaderías, desde y hacia el puerto. Desde el interior y hacia el interior, Buenos Aires enseñoreada en la gran geografía de un país que ya tenía bandera, escudo, himno y un estado, una clase dominante y muchas exclusiones. Galeras y dirigencias que llevaban gente y correspondencia, y luego tiempo de tranvías, al principio con tracción a sangre, luego electrificados. El Buenos Aires antiguo estaba cubierto de malezas, arroyos abiertos, como el Maldonado y el Cildañez, de mucha forestación y de grandes extensiones sin poblar. Buenos Aires convertida en ciudad capital con un determinado espacio geográfico, se levantó más soberbia ante el resto del país. Dueña del puerto y la aduana supo extorsionar al resto, por su propiedad. Eso le fue generando odios y dolores de cabeza. La ciudad capital del virreinato no perdió su lugar, lo consolidó, y el puerto fue el punto de atracción para extranjeros y provincianos. El nacimiento de Buenos Aires, como ciudad dedicada al comercio y al contrabando, violando las imposiciones del monopolio español generó una clase social poderosa que se dedicó a comerciar con ingleses, holandeses y franceses; que burló las imposiciones de la corona y buscó formas de transportar las mercaderías que entraban por el puerto y llegaban hacia él y, desde el interior de las distintas regiones de nuestra, antes virreinato, Provincias Unidas del Río de la Plata y, posteriormente, la nación Argentina. Las formas de transporte que primaron en la antigua Buenos Aires fueron las carretas con dos, tres y cuatro yuntas de bueyes, los caballos se utilizaban para diligencias y galeras. Ahí se trasladaban grandes cantidades de mercaderías para el consumo diario, antes de entrar a la ciudad las carretas hacían una parada en los 'huecos', estos eran los lugares abiertos, que con el tiempo darán nacimiento a las plazas, a los espacios verdes, a esos pulmones de oxígeno tan esenciales en ciudades como las actuales, corroídas por la polución. Las carretas debían pagar un impuesto, como un peaje actual que se llamaba pontazgo. La procedencia de las mismas era por el norte, sur y oeste, cada arribada tenía un hueco donde hacían descansar a los bueyes, les daban agua, cambiaban las yuntas y luego seguían su trayecto. En estos huecos se fueron creando las plazas, se fueron armando las pulperías, fondas y ranchos que servían para el uso de los vecinos. Estos lugares los denominados huecos no tenían dueño. En el caso del trayecto que venía del sur para entrar a la capital, del todavía virreinato, lo hacían desde La Magdalena hacia la actual Barracas, cruzaban el riachuelo por canoas. En 1784, ocho años después de la constitución del Virreinato del Río de la Plata, el Cabildo determina la construcción de un puente, que se conoce como Puente de Gálvez, por tal razón los carreteros pagarán el pontazgo. Atravesado el puente las carretas llegaban al barrio del Puerto y, ahí, en el Alto de San Pedro se detenían. Ese lugar tiene una antigüedad que data de 1586. Hacia 1900, lo que se conoce como barrio de San Telmo estaba limitado por el Riachuelo al este, al sur por la actual avenida Martín García, y el oeste y norte por el Tercero del Sur.

La ciudad iba creciendo parte 2

Las carretas, estas caravanas de carretas con la mercadería a cuestas, enfilaban para atravesar, luego de la posta en el Alto de San Pedro, el cruce del Tercero en dirección a la Plaza del Mercado, donde hoy se encuentra la Plaza de Mayo. Hacia 1822 se pasa a llamar Plaza del Comercio y, en 1861, se construyó en la actual plaza Dorrego, en el barrio de San Telmo, el Mercado del Comercio, que fue demolido por una orden municipal en 1897, entraba la competencia de los mercados privados y no tenía sentido, según la Municipalidad un mercado municipal. En octubre de 1978 la Plaza Dorrego fue declarado Lugar Histórico, según decreto 2.272, ya que, en dicha plaza, el pueblo de Buenos Aires se suma a la independencia nacional, declarada en la provincia de Tucumán el 9 de julio de 1816, esto recién se hizo el 13 de septiembre, los medios de comunicación no tenían, lógicamente, la velocidad actual. Los lugares donde paraban las carretas, se llamaban posadas, esos lugares estaban alejados de las zonas céntricas de los poblados, ya que las grandes ruedas provocaban importantes perjuicios a los mejorados que tenían en el centro de los pueblos. En estos carruajes o carretas se transportaban una diversidad de mercaderías que iban desde Buenos Aires al interior, por ejemplo materiales de construcción, alimentos, especies, aceites, vinos entre otros y al regreso llevaban cueros, cereales y los distintos productos de la zona. La circulación de las carretas y la necesidad de proveerse de comestibles hizo que en espacios de tiempo aparecieran distintos mercados, eran los sitios donde se compraba y vendía, donde llegaban estos carruajes y el negocio se realizaba en las carretas, en el suelo sobre mantas o telas, e inclusive cueros. La Plaza Mayor fue el primer lugar de concentración de carretas, mientras la carne se comercializaba entre las actuales calles Hipólito Irigoyen y Balcarce, las aves y pescados frente al fuerte y, las verduras en los 'altos de Escalada'. El nivel de comercio que había hacia principios del siglo XIX llevó a que el virrey del Pino determinara la construcción de la conocida Recova Vieja, eran cuarenta locales y se extendían desde la mitad de la Plaza Mayor hasta el Coliseo, en las actuales calles Defensa y Reconquista. Además, hubo otros lugares como: el Hueco de Lorea, que recibía mercaderías provenientes por el norte y oeste, entre las calles Sáenz Peña e Hipólito Irigoyen, también conocido como el Mercado Indio, porque eran indios quienes los atendían. Estaba el Hueco de Miserere, donde estuvo el primer taller ferroviario y hoy es la estación de Plaza Once, y el Hueco de Constitución, de aquí venía el tráfico del sur, estaba entre las calles Bernardo de Irigoyen, Salta, Cochabamba y Caseros. En 1821 Rivadavia prohíbe el ingreso al centro de carretas tiradas por más de dos bueyes. La ciudad iba creciendo, Buenos Aires se estaba poblando, pero los medios de transporte eran para determinados sectores sociales… las carretas conformaban el comercio y un sector en ascenso, que accedió al privilegio de la tracción a sangre por los bajos costos de los animales y, por otro lado los transportes para personas, que sólo los disfrutaban quienes podían pagar cinco pesos moneda corriente por legua. Por supuesto que en estas galeras y diligencias podían llegar a ser frecuentadas por prisioneros que eran trasladados a cárceles en las afueras de la ciudad, pero no eran todos los viajes, ni era común. Las diligencias tiradas por yuntas de caballos iban parando en las postas, donde los animales eran cambiados, y partían hacia el destino fijado. En estas galeras, o diligencias también se transportaba la correspondencia y servían de mensajerías.

Puente de Gálvez

Cuando se llegaba a las barracas se podía cruzar el Riachuelo en canoas que eran peligrosas y que no soportaban el peso para trasladar carruajes y ganado. Por lo cual, se decidió construir un puente de madera. Finalmente, y después de muchas discusiones, el 1° de diciembre de 1791 se inauguró el flamante puente. Las obras estuvieron a cargo de Juan Gutiérrez Gálvez, vecino del lugar y propietario de una de las canoas por las que se cruzaba el Riachuelo. Se cobraba por cruzar el puente, depende la carga y la cantidad de animales. En 1806 este puente fue incendiado para impedir las invasiones inglesas, luego comenzó su reconstrucción. El paso fue reconstruido y remodelado en variadas ocasiones y durante muchos años, las inundaciones y los factores climáticos adversos fueron un gran inconveniente. Años más tarde, en 1858, Prilidiano Pueyrredón, hijo del general Juan Martín de Pueyrredón, propuso al gobierno reemplazar el actual puente de Barracas, que se halla en estado de completa ruina, por uno sólido, espacioso y cómodo para el transito terrestre y fluvial, que sea digno de su forma elegante por las cercanías de la Ciudad de Buenos Aires. De esta manera, el 9 de noviembre de 1871 se inaugura el nuevo puente. A pesar de tener una construcción de hierro y con pilares apropiados, en 1884, una feroz crecida arrasó con la obra. Más adelante, en 1903 se inauguró un nuevo puente y en 1931 se habilitó el que funciona actualmente con el nombre de Puente Pueyrredón.

crecimiento de la ciudad de Buenos Aires

Con el crecimiento de la ciudad de Buenos Aires y su evolución, dada la concentración de la riqueza, el desarrollo de importantes obras públicas y el flujo de inmigrantes, se produjo un incremento en la demanda de bienes. A partir del año 1860 se destacan los emprendimientos de Bieckert, Bagley, Noel, Peuser, Bianchetti y otros inmigrantes. Si bien los negocios se concentraron en bienes de consumo donde contaban con la cercanía del mercado, como alimentos, bebidas e imprenta, hubo casos atípicos: fundiciones y talleres mecánicos (algunos de dimensiones considerables). Las últimas décadas del siglo XIX registraron un veloz crecimiento de la economía en la sociedad Argentina. Las exportaciones se expandían como si no tuvieran límites y permitían pagar las importaciones y una parte de la deuda con el capital extranjero. La ciudad de Buenos Aires se expandía y se convertía en una de las Urbes más grandes del mundo, ofreciendo un mercado altamente tentador y demandando trabajo. Ambos fenómenos dan paso a una evolución productiva. La red ferroviaria, conectada a los principales puertos, promovió el desarrollo de algunos polos del interior del país donde actuaban La Forestal, los Ingenios Azucareros y las Bodegas de vinos. La campaña al desierto aporta grandes superficies para el desarrollo agrario. Los frigoríficos comenzaron a reemplazar a los saladeros y a exportar principalmente a Gran Bretaña. Pronto, un grupo de grandes empresas dominó todo el negocio frigorífico, siendo en su mayoría de capitales ingleses. El frigorífico Sansinena se instala en Avellaneda, siendo por un tiempo el único situado en la urbe. Estaba proyectado para satisfacer la demanda interna y en parte a la exportación. La industria frigorífica en sus primeros años estaba formada por solo siete plantas, todas muy grandes, de las cuales tres estaban ubicadas sobre el riachuelo, tres en Zárate-Campana y la restante en La Plata. En Australia y en Nueva Zelanda se exportaban menores volúmenes que en Argentina, pero en la primera existían 16 plantas y en la segunda había 25 plantas independientes distribuidas en 25 puertos. Esto denota una concentración de la mano de obra y el consiguiente desarrollo de solo pocos puertos en Argentina; condicionando la evolución del mercado y la relación con los ganaderos y los convenios de fletes (dominado por ingleses). La industria frigorífica en sus primeros años estaba formada por solo siete plantas, todas muy grandes, de las cuales tres estaban ubicadas sobre el riachuelo, tres en Zárate-Campana y la restante en La Plata. En Australia y en Nueva Zelanda se exportaban menores volúmenes que en Argentina, pero en la primera existían 16 plantas y en la segunda había 25 plantas independientes distribuidas en 25 puertos. Esto denota una concentración de la mano de obra y el consiguiente desarrollo de solo pocos puertos en Argentina; condicionando la evolución del mercado y la relación con los ganaderos y los convenios de fletes (dominado por ingleses).

Los saladeros (El Saladero “Las Higueritas” de Rosas, Terrero y Luis Dorrego)

Los primeros saladeros se instalaron en el sur del Riachuelo. La violencia de los saladeros -que cuenta con sus propios mataderos- encuentra en los gauchos una mano de obra entrenada en el manejo del cuchillo, acostumbrada a la dureza de las tareas rurales.  Producían tasajo destinado a la alimentación de esclavos o de ejércitos en marcha; extraían el sebo y la grasa para la fabricación de las velas, el jabón y lubricantes para cueros. Desarrollaron la técnica de curtir los cueros. Hacia 1817, se produjo en la capital una gran escasez de carne para el abasto. El director Pueyrredón convocó a reunión de los principales hacendados y dueños de saladeros pero no aportaron soluciones, por lo que resolvió el cierre de estos. El director Pueyrredón estableció en 1817 ,una suba general de aranceles de importación. 25 de Noviembre de 1815 don Juan Manuel de Rosas funda el 1er establecimiento Industrial de los Argentinos, que se instaló al Sur del Riachuelo sobre la actual calle Magdalena al 900 y el cruce del que fuera el ferrocarril provincial, en Avellaneda (hoy perteneciente a Lanús). El joven estanciero Don Juan Manuel de Rosas asociado con su amigo Juan Nepomuceno Terrero y con Luis Dorrego (hermano de Manuel) organiza y registra la industria con el nombre “Sociedad Rosas, Terrero y Cía”, para inaugurar un establecimiento industrial y comercial con el objeto de la explotación ganadera y el acopio de frutos del país, así como también la salazón de carnes vacunas, ovinas y pescados.  La actividad industrial de la salazón de carnes y pescados fue desarrollada en un lugar de la zona denominado “Las Higueritas”, con una posterior y activa vida económica, que permitió que innumerables criollos e indios de la zona, encontraran una ocupación laboral permanente.  La casona del Saladero, antes de su finalidad industrial había pertenecido al padre del Gral Wenceslao Paunero y fue construida en 1778, con tres cuerpos contiguos de distintas alturas. Su fachada está orientada hacia el Río de la Plata, contaba con un amplio salón o “barraca” para el trabajo industrial. Y junto al camino de entrada estaban los piletones de ladrillo vasco de 1,20 m de profundidad, para el tratamiento de los productos. Los restos de la antigua edificación del Primer Establecimiento Industrial Argentino, se encuentran ubicados en la actual calle Magdalena 940, a una cuadra de la calle Centenario Uruguayo, y a 100 m de las vías del ex-Ferrocarril Provincial.  Desde el virreinato las operaciones de embarque de carnes saladas “artesanal” se realizaban en el Puerto de Ensenada, desde el saladero de los ingleses R. Staples y M. Mc Neile, salían embarques a la Habana.  Junto con el saladero del comerciante Agustín Wright, dueño de otro establecimiento desde inicios del siglo XIX.  El Saladero “Las Higueritas” de Rosas, Terrero y Luis Dorrego, fue establecido en 1815 a poca distancia del Riachuelo, sobre el camino Real a Quilmes y Ensenada y diseñado como un nuevo desarrollo de la industria del salado.

Nuestra Señora de Luján, la patrona de la Argentina.

La Basílica de Nuestra Señora de Luján se erige en la ciudad de Luján, a unos 70 km al oeste de la Capital Federal, en la provincia de Buenos Aires. En 1630 dos carretas que se dirigían al norte conduciendo sendas imágenes de la virgen debieron detenerse en el paraje denominado lujan, ya que una de las carretas se detuvo y fueron inútiles todos los intentos de moverla. Es uno de los más importantes casos del estilo neogótico de Argentina, junto con las catedrales de La Plata y San Isidro y la iglesia de los Capuchinos en la ciudad de Córdoba. El 6 de mayo de 1890 el Padre Jorge María Salvaire comenzó la construcción del edificio que se encuentra hoy en pie que tardo 45 años. El arquitecto a cargo de la obra fue el francés Ulderico Curtois. En diciembre de 1910 fue inaugurada y bendecida la iglesia, si bien las torres aún no existían. El 15 de noviembre de 1930 el Papa Pío XI le otorga el título de basílica. El templo se pudo finalizar recién en 1935. Esta realizada con ladrillo recubierto con piedras de silleria, las cuales fueron trasladadas desde Entre Ríos. El grandioso órgano de la Basílica, construido en la casa Cavaillé-Coll de París, de 49 registros reales, fue inaugurado a mediados de 1911. El apellido Cavaillé-Coll fue utilizado para nombrar a un asteroide, el 5184 Cavaillé-Coll.

circo de toros

El primer circo de toros fue inaugurado en 1791 en terrenos donados por un grupo de propietarios de la zona de Monserrat encabezados por Martín José de Altolaguirre y Manuel Basavilbaso para valorizar sus terrenos y fomentar el barrio. El lugar era donde hoy se encuentra la plaza de Monserrat sobre la 9 de Julio entre Moreno y Belgrano. Finalmente por queja de los vecinos por las molestias que ocasionaba al vecindario se solicito la demolición. El virrey Aviles lo aprobó y ordenó la construcción de una plaza de Toros en Retiro cerca de los cuarteles de artillería ya que era un lugar alejado y con menos concentración de viviendas. Las corridas semanales apasionaron a la gente. La ultima corrida tuvo lugar en enero de 1819.

El pato

El pato empezó a jugarse entre granjas vecinas y ranchos alrededor del siglo XVI. El terreno de juego era el área de separación entre propiedades, que en ocasiones abarcaba varios kilómetros cuadrados, no había límite para el número de jugadores y la pelota era una cesta con un pato vivo en su interior. El objetivo del juego era llevar la cesta de vuelta a la granja o rancho propio y sólo existían algunas reglas mínimas como la que señalaba que los jugadores podían atraparse unos a otros con una cuerda o lazo. La Iglesia católica hizo varios esfuerzos por suprimir el deporte y fue prohibido en 1822, hasta que en 1937 se redactaron nuevas reglas para el juego y se reemplazó la cesta con el pato por la pelota actual. En 1938 la provincia de Buenos Aires levantó la prohibición y en 1953 se declaró deporte nacional de Argentina

Servicio Militar Obligatorio

En la Argentina el Servicio Militar Obligatorio fue instituido en el año 1901 por el entonces ministro de Guerra Pablo Riccheri, mediante el Estatuto Militar Orgánico de 1901 (Ley N.º 4.301), durante la segunda y última presidencia de Julio Argentino Roca.  La edad de los reclutas y el tiempo de su permanencia en el servicio varió con el tiempo. En sus comienzos, se reclutaba a ciudadanos de entre 20 y 21 años, y su duración era de 18 a 24 meses. En las décadas previas a su suspensión, se reclutaba a hombres de 18 años por un sistema de cupo variable por sorteo que los distribuía entre las tres fuerzas armadas. Era de hasta 14 meses de duración y se lo conocía popularmente como «colimba», palabra que se supone estaba formada por un acrónimo en alusión de tres actividades frecuentes en los conscriptos (corre, limpia y barre). En el año 1994, el asesinato de un conscripto de 18 años, Omar Carrasco (véase Caso Carrasco), por otros dos soldados instigados por un oficial, puso en tela de juicio al Servicio Militar. A partir de este hecho, el maltrato a soldados en distintas guarniciones del país tomó estado público, y el 31 de agosto de 1994, durante el gobierno del presidente Carlos Menem, se suspendió la ley del Servicio Militar Obligatorio y decretó un nuevo formato de Servicio Militar Voluntario, donde los candidatos se anotan y obtienen a cambio de sus servicios, una remuneración mensual, pueden permanecer hasta 10 años en servicio y los mas reconocidos tienen la posibilidad de hacer un pequeño curso para formar parte del cuadro de Suboficiales. Debe señalarse que la conscripción militar obligatoria no ha sido abolida, pues la Constitución Nacional indica que todo individuo está obligado a armarse en defensa de la Patria. La Ley de servicio militar obligatorio sigue vigente; puede ser puesta en práctica en tiempos de guerra, crisis o emergencia nacional. Estas condiciones son definidas por las autoridades del Estado.

 visitas al cementerio

Hace años en el viejo Buenos Aires las visitas al cementerio eran obligadas y las familias se paseaban por sus corredores no sólo para rendir respetos al ido, sino con inconfesables vanidades y ostentaciones mundanas. Las vecindades del cementerio se poblaron con marmolerías, broncerías, constructores y floristas en las mismas cuadras que hoy ocupan elegantes restaurantes y lugares para noctámbulos. Esta característica frívola, que tanto asombra a los turistas, tiene su origen en las Romerías del Pilar, festejos en honor a la virgen de Zaragoza, que se llevaban a cabo todos los 12 de octubre en las cercanías del cementerio, hasta bien entrado el siglo XX.

 Radio Rivadavia fundada en 1928 por la casa Muebles Díaz

Fue fundada en 1928 por la casa Muebles Díaz, propiedad de Rafael Díaz, con el nombre de L.O.K. Radio Muebles Díaz. Al año siguiente el gobierno nacional (presidente Hipólito Yrigoyen) se hizo cargo de la radio adoptando el nombre de LS5 Estación Rivadavia.  En 1934, adoptó el nombre de LS5 Radio Rivadavia a raíz de una disposición general del gobierno.  En 1933, puso al aire uno de los programas más exitosos y duraderos de la radiofonía argentina: "La Oral Deportiva", dedicado al fútbol y conducido por Edmundo Campagnale y Eduardo "Lalo" Pelicciari, que dominaron el periodismo deportivo de la época.  Por la misma época la radio obtuvo un resonante éxito transmitiendo el radioteatro diario Sandokán, el tigre de la Malasia sobre el libro de Emilio Salgari.  El 24 de abril de 1958 siete días antes de entregar el poder al gobierno democrático de Arturo Frondizi, la dictadura militar llamada Revolución Libertadora privatizó la radio entregándola a la empresa Radio Emisora Cultural S.A., propiedad de Minera Aluminé y Banco Buenos Aires. En 1958 se inició el programa El rotativo del aire, estableciendo un nuevo sistema de cobertura periodística propia y permanente con corresponsales externos y locales. El programa sigue aún en el aire. Casualmente, el mismo año murió Edmundo Campagnale, la voz de identificación de Radio Rivadavia. Fue sustituido entonces en la Oral Deportiva por el relator deportivo José María Muñoz, el Gordo Muñoz, quien se convertiría en el periodista más premiado de la radiofonía argentina y director indiscutido de la radio. Muñoz sería acompañado en los comentarios deportivos por Enzo Ardigó, otro destacado periodista. Pocos años después se sumó a la radio como locutor comercial Jorge Cacho Fontana, que se convertiría en uno de los locutores más destacados de la historia del país y que luego conduciría el exitoso Fontana Show.  En 1959 fue la primera radio del país en transmitir 24 horas con una programación propia. Debido a ello adoptó como logotipo un gallo y una lechuza, para simbolizar el día y la noche.  Luego de la muerte de José María Muñoz, su lugar fue ocupado por Horacio García Blanco y por Ernesto Cherquis Bialo. Hoy, Enrique Sacco y su equipo son los responsables de llevar adelante “La Oral Deportiva”.  Otros importantes locutores que se desempeñaron extensamente en radio Rivadavia fueron Alberto Almada, Alfredo Garrido y Juan Alberto Badía.

 Algodonera Argentina - fábrica de fideos Letizia - el Molino Minetti

En el lado norte de Palermo y Colegiales, se alzó la Manufactura Algodonera Argentina que nació a comienzos de los años veinte "alimentada con fardos de algodón traídos por una vía propia que pasaba por la playa de maniobras hacia dos grandes galpones que estaban sobre Niceto Vega". Torcuato Di Tella, en un antiguo trabajo, ubica a la enorme Algodonera en el límite de una zona donde abundaban las textiles medianas y chicas, "ampliamente ligadas al ambiente barrial con mezcla residencial de clase obrera y clase media". La capacidad productiva de la Algodonera, que aún ocupa una manzana en Córdoba y Concepción Arenal, la colocaba entre las más importantes del país. En plena producción, sus telares consumían 7000 toneladas de algodón que eran convertidas en innumerables productos por casi 4000 operarios. La vieja Manufactura Algodonera Argentina que estaba sobre la avenida Córdoba y que en 1948 se incendió.  La fábrica de medias Reina Cristina, estaba donde hoy está América TV-.  Los Bemberg en los cuarenta compraron la fábrica.  En 1921, un ramal del Central Argentino (Mitre) y la mencionada vía muerta que lo unía con el del Pacífico (San Martín) dieron origen a otra fábrica: el Molino Minetti. El ferrocarril traía los granos de la pampa y el molino los trocaba en harina. Los enormes silos se levantaban por sobre el verde de las muchas manzanas de la playa de maniobras del ferrocarril.  El molino era imán para emprendimientos afines: sobre Honduras, a una cuadra, Debernardis tenía el galpón para los carros que llevaban la harina al puerto -hoy son garajes de Cablevisión- y enfrente, sobre Dorrego, estaba la fábrica de fideos Letizia. La Algodonera y los silos de Minetti- se han reciclado en exclusivos loft.

ATC

Los de ATC son terrenos con destino farandulesco. A principios de siglo estuvo allí el célebre Pabellón de las Rosas, donde actuaron orquestas y conjuntos de grandes figuras del tango, como Greco, Firpo, Arolas Roccatagliatta y Canaro; también la compañía teatral de Parravicini, a quien secundaban Casaux y Muiño, y Lola Membrives, que debutó como cupletista. Junto al Pabellón de las Rosas se abriría más tarde el dorado Armenonville. Pero la historia del Pabellón tiene un hecho cuya rareza la del vecino Armenonville difícilmente pueda empardarle. Hacia principios de 1914 llegó a Buenos Aires Oliver Hardy y se presentó a los porteños en el Pabellón de las Rosas. El Gordo se alojaba en algún lugar de plaza Italia y cada día llegaba a Palermo Chico en tranvía, que lo dejaba a ocho cuadras del Pabellón, distancia que el Gordo cubría a pie y que resultaba extenuante para cada uno de sus 140 kilos. Hablaba un castellano limitado y su gracia natural no fue suficiente para depararle el éxito. Se hundió en el Pabellón y tampoco logró salir a flote en el Parque Japonés de Retiro. Se fue frustrado de la Argentina. En 1915, sólo un año después, llegaría a Buenos Aires Stan Laurel, que actuó como payaso en el teatro Casino, de la calle Maipú. Largos diez años más tarde, Stan y Oliver formarían el dúo del Gordo y el Flaco.
 
 

 

 
 

Un recorrido visual de dibujos de libros de textos, tapas de revistas, comics, publicidad gráfica, carátulas de partituras, etc.

 

Museos de Buenos Aires

 

EMAS DE INTERÉS

 

 

Un recorrido por las confiterías clásicas de BUENOS AIRES

 

CEMENTERIO DE LA RECOLETA

 

¿Negros en Buenos Aires?

 

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Grandes tiendas en Buenos Aires

 

La generación del ochenta (1880-1916)

 

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MONUMENTOS NACIONALES

 

Fotos antiguas de Buenos Aires

 

 
 
 
Desde Justo José de Urquiza en 1854 solamente algunos presidentes Argentinos cumplieron completo su periodo constitucional: Urquiza, Mitre, Sarmiento, Avellaneda; Roca (en dos ocasiones), Yrigoyen, Alvear, Justo, Perón,  Alfonsín y la actual presidencia.
Aunque hoy el Riachuelo amenaza con una intoxicación fulminante, hasta los años 40 la gente nadaba en sus aguas. "Eran muchachones de bajos recursos que se metían a pesar de que que estaba sucio. Se bañaban en Piñeiro, cerca del puente Vélez Sarsfield. Ya había petróleo en el agua: la primera queja por contaminación fue en 1830, por los saladeros".
En el año 1910, época en la que se acostumbraba a participar de las reuniones de tipo familiares, sociales y deportivas como medio de interrelación. Recién en esta primera década nacía algo novedoso como medio de comunicación masiva: el "Cinematógrafo mudo", la incipiente telefonía alámbrica y más adelante, las primeras emisiones de radio. Dentro de este contexto, en el marco deportivo y social, aparecen los clubes que se convierten en centros de reunión, recreación, esparcimiento y práctica de algunos deportes.
En la Recoleta conviven lo neoclásico, lo bizantino y el art decó con lo contemporáneo. Y los vitreaux se codean con típicos vidrios blindados. Todo está separado por calles irregulares, algunas de apenas 70 centímetros de ancho, por donde no dan demasiadas ganas de detenerse.
Alrededor del año 1830, los porteños de clase alta descubrieron las bondades de ese submundo que fluye llamado Tigre, donde comenzaron a construir casas de veraneo al estilo europeo. El crecimiento fue lento, hasta que el 1º de enero de 1865 llegó el primer tren desde Retiro a este tranquilo paraje llamado en su momento “Pago de las Conchas”. El auge de la zona cobró un ritmo inusitado para la época, potenciado incluso por las epidemias de cólera y fiebre amarilla que azotaron a Buenos Aires, espantando a sus habitantes.
CAMBIO DE MANO: No siempre la circulación se hizo por la mano derecha. Esta comenzó en 1945 ya que, hasta ese año, se avanzaba por la izquierda, como todavía se hace en Gran Bretaña. La ciudad sufrió el crecimiento del parque automotor, que en los últimos 10 años, con precios en descenso, sumó 3.2 millones de autos. Tuvieron el auspicio de la construcción y ampliación de las autopistas, de polémico nacimiento en los 70.
El terror que le infundía la posibilidad de ser enterrado vivo a Alfredo Gath (una de las mitades de la tienda Gath & Chavez): en su bóveda, erigida en 1936, se había mandado a instalar un sistema eléctrico que descansaba entre las manos del cadáver, y que permitía que se abriera el ataúd y la puerta del sepulcro en caso de necesidad. Fue retirado porque, a esta altura, evidentemente ya no hace falta. Sarmiento hizo una legislación sobre la obligación de mantener los cajones abiertos en el velorio: el cuerpo debía tener atado a la muñeca un cordel que llegaba hasta una campanita: en caso de moverse el cuerpo, sonaba
B. King es el blues en estado puro, ya lo dice en uno de sus más famosos temas: “Everyday I have the blues”. Y eso desde los 50’s: hay un antes y un después del “rey” en el mundo del blues, Lucille, su clásica Gibson, parece ser parte de él; esa absoluta naturalidad, esa identificación, sólo la dan años de convivencia.  
La calle mas larga del mundo se lo disputan algunas poblaciones, pero sin lugar a duda es la de Buenos Aires, Es la Avenida Rivadavia, de unos 30 km. de longitud, edificada por ambos lados y cuyos números son exactamente 26.667 y la avenida 9 de julio, en pleno centro de la capital, es la más ancha del mundo, tiene 144 metros. Si, ¡144 metros! Es decir, una cuadra y media de ancho, cuando las demás cuentan "solamente" con unos 33 metros.
Gardel era simpatizante de Racing club. Racing, es una institución deportiva argentina fundada el 25 de marzo de 1903, ubicada en la ciudad de Avellaneda. Fue segundo campeón de América argentino, primer campeón del Mundo argentino y primer campeón de campeones de América.
Una nevada persistente cayó sobre la Ciudad en el 2007 y gran parte del conurbano. Un fenómeno que no ocurría desde 1918. Hubo festejos por la llegada del inusual fenómeno, que también sorprendió a los meteorólogos.
Los orígenes de la actual calle Florida se remontan al nacimiento de la ciudad de Buenos Aires, en el siglo XVI. A comienzos del siglo XX, Florida se transformó en una calle decididamente comercial: en 1913, a pedido de los comerciantes de la zona, se accedió a convertir algunos tramos en exclusivamente peatonales. Antes la calle Santa Lucía era Sarmiento hoy , San José : Florida, Santísima Trinidad era San Martín hoy , y Merced la calle Perón).
¿La Casa de Tucumán en pleno Barrio Norte? Algo así. El frente de la Casa de Ricardo Rojas, ubicada en Charcas 2837, hay una réplica de la histórica casa donde se firmó el Acta de la Independencia. En 1927, el escritor Ricardo Rojas le encargó el proyecto al arquitecto Ángel Guido, y el resultado es bastante sorprendente.
El amor es el sentimiento que nos hace sentir vivos, que nos hace sufrir y por el que muchos han decidido morir. Estas son solo algunas de las historias con matices diferentes.
“Sarmiento hizo una legislación sobre la obligación de mantener los cajones abiertos en el velorio: el cuerpo debía tener atado a la muñeca un cordel que llegaba hasta una campanita: en caso de moverse el cuerpo, sonaba.”
A principios del siglo XX, no había que ir lejos para gozar del río. "La Isla Maciel" era algo así como un Tigre en miniatura, yo iba a ella a pintar perales y durazneros en flor", describió Benito Quinquela Martín. En este lugar, alguna vez cruzado por un arroyo cristalino, antes había coquetos recreos. El Club de Regatas América, por ejemplo, fue fundado en la isla en 1920 y se mudó al Tigre años más tarde.
Antes los hombres no podían andar con el torso desnudo y las mujeres tenian que salir de la pileta bien tapadas, para ir derecho al vestuario. Como las mallas eran de lana, todas cerradas, se morían de calor. Después salieron unas de material elástico, que tenían cinturón, la pierna bien baja y media pollerita".
La ciudad de Buenos Aires (capital de Argentina) no se llama así. Juan de Garay, el 11 de junio de 1580 la fundó con el nombre de TRINIDAD. Hasta el momento no existe ningún documento en el que figure un cambio de nombre oficial... por lo tanto se sigue llamando Trinidad, como en 1580.
En la esquina de la calle Talcahuano y Tucumán se encuentra una de las torres más hermosas de la ciudad: el Mirador Massué. Esta obra representativa del art nouveau, fue lo único que sobrevivió a la demolición del edificio del arquitecto Alfedo Massué.
En 1911 unas poquísimas familias de altos recursos poseían un automóvil europeo para el cual compraban gasolina importada en latas. El teléfono era un raro aparato a manivela y pilas que algunas familias pudientes exhibían con orgullo.
Durante el virreinato de Joaquín del Pino comienza a publicarse en Buenos Aires El Telégrafo Mercantil, el primer periódico de nuestra historia. El numero 1 apareció el primero de abril de 1801. Pero como el periódico decía cosas que molestaron al poder, fue clausurado por orden del virrey en octubre de 1802.
Quinta Presidencial: El predio perteneció a la familia Azcuénaga y fue donado en el año 1918 para ser utilizado como residencia veraniega del Presidente de la República. El entonces mandatario José Félix de Uriburu fue el primero en hospedarse en 1931.
La costa de Mar del Plata presenta características únicas de norte a sur. En sus 47 Km. de extensión hay playas urbanizadas con modernos paradores y gastronomía de primera línea y también playas de estilo más rústico, casi vírgenes. Para definir a grandes rasgos la ciudad y sus múltiples atractivos, los operadores de turismo simplifican la oferta: "adrenalina, emoción y libertad".
En 1911 en las casa no había calefacción central, salvo en los grandes palacios y palacetes del Barrio Norte. En el resto de la ciudad se arreglaban con braceros de carbón de leña que producían numerosa victimas por asfixia. También las cocinas funcionaban con carbón de leña, por lo cual uno de los mas importantes servidores era el carbonero del barrio, que no se porque razón también vendía papas.
La avenida Alvear nace en la Plazoleta Carlos Pellegrini y luego de sólo 7 cuadras remata en la plaza donde se erige el monumento al intendente Torcuato de Alvear. La importancia de la avenida antiguamente llamada Bella Vista, reside en su memoria aristocrática, sustentada en la excelencia de sus residencias que subsistieron al cambio urbano del área. La mayoría de los palacios de Buenos Aires fueron construidos entre 1880 y 1920. Inspirados en los palacios franceses, adoptaron la organización de los mismos.
Los lecheros en Buenos Aires eran en su mayoría vascos, aunque también los hubo de otras regiones de España, italianos, criollos, etc. Muchos lucían la clásica boina y calzaban alpargatas. Conocimos además a los que llevaban la faja a la cintura o el tradicional tirador de seis hebillas.
En el año 30 las altas clases sociales se encontraban en los grandes palacios, en el Jockey Club, en el Teatro Colon, etc. Los prostíbulos existían hasta que fueron cerrados en 1940. La corriente de prostitutas francesas, polacas, austriacas, etc al Río de la Plata fue tan caudalosa que inspiro a Jach London a escribir su libro "Camino a Buenos Aires".
El 30 de junio de 1934 el Graf Zeppelín sobrevoló la ciudad de Buenos Aires y aterrizó en los campos del Palomar. Todos salían a las terrazas de los edificios para observarlo y saludarlo. Esa era la primera y única vez que un Zeppelín voló en la Argentina.
El Fuerte de Buenos Aires estaba ubicado donde actualmente se encuentra la Casa Rosada. La ciudad estaba constituida por el fuerte, tres conventos y varias casas de barro y paja, y existía un régimen disciplinario estricto por el cual los habitantes estaban obligados a tener armas y nadie podía ausentarse sin permiso del gobernador.

Por Real Cédula del rey de España Felipe V se autorizó el establecimiento en Buenos Aires de los Padres Franciscanos Recoletos, cuya misión era la de asistencia a los desvaídos. Ellos construyeron el actual edificio donde hasta hace poco funcionaba el “Hogar de Ancianos General Viamonte”, en el solar donde estaba “la fundación de la Recolección de nuestro muy seráfico padre San Francisco”, en las costas del Río de la Plata, a un cuarto de legua de la ciudad, donde hoy se levanta el frondoso paseo de la Recoleta.

La antigua Munich fue en su momento el centro de reunión más lujoso de la Costanera Sur y es uno de los edificios más singulares de Buenos Aires. La nobleza de su diseño y sus valores espaciales, estéticos y ornamentales lo convirtieron en un hito del patrimonio arquitectónico porteño. La Munich ( como la llamaban en su época ) fue testigo y protagonista de aquellos años locos. Por su lujo y sofisticación, se transformó en un lugar de encuentro obligado de la elite porteña.

En Esmeralda y Juncal se ubicó la primera fábrica Bieckert en nuestro país. El propietario de los terrenos Emilio Beckert. En 1866, Emilio Bieckert iniciaba la construcción de su fábrica de cerveza, en la actual calle Esmeralda, con altas chimeneas que se veían desde la costa. Cerca de allí estaba el cementerio del Socorro, que con el tiempo se transformaría en la actual Parroquia del Socorro.

La foto más grande del mundo se encuentra en Una casa de Tango llamada Che Tango, en Pinzón y Pedro de Mendoza-La Boca_ Buenos Aires- Argentina- Tiene 10 metros de alto y 160 m de largo fue sacada en una sola toma por el Fotógrafo Domingo Pitrelli.

 Buenos Aires, en 1806, tenía 40.000 habitantes y en sus calles la pampa entraba en la ciudad. El puñado de manzanas junto al río se extendía alrededor de la Plaza Mayor, hoy Plaza de Mayo. Con las primeras lluvias, la ciudad se inundaba y en la calle de las Torres, luego Federación y después Rivadavia, se apostaban centinelas para impedir que caballos y personas se ahogaran. El primer censo nacional se efectúo en 1869 en ese momento había 1.877.490 habitantes.

¿Cuántos médicos había en Buenos Aires en 1810? De acuerdo con un informe de Miguel O'Gorman, el médico irlandés que desde 1799 estaba a cargo del Protomedicato, un poco más de dos docenas. Es que en 1808 se había recibido la primera camada de médicos - seis que curaban enfermedades internas y trece cirujanos - de la Escuela de Medicina.

Buenos Aires era una ciudad con distintos estratos sociales. Las casonas de tres patios que difundieron las revistas para chicos eran un 8 por ciento de la ciudad. También había casas mucho más chicas, incluso de un solo cuarto, que se construían para alquilar. Dentro de la ciudad había indígenas, con sus tolderías a cuatro cuadras de Plaza de Mayo, en Perú y Chile. Los ricos vivían cerca del Cabildo. Los pobres, en las afueras de la ciudad: Barracas, Tribunales, Monserrat, Congreso.
El nombre de Caballito se originó a causa de una veleta con la figura de un pequeño equino el cual dio el nombre al barrio, a la estación del ferrocarril y a la plazoleta. Tal denominación según afirma Llanes se mantuvo hasta 1833, pues al quedar establecido el nuevo nomenclador - cuya confección se ordenara con motivo de la incorporación de Belgrano y de San José de Flores, -fue sustituido por la de Primera Junta.
El 16 de junio se cumplió medio siglo del bautismo de fuego de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea, cuando sus pilotos arrojaron entre 9 y 14 toneladas de bombas sobre la Ciudad Abierta de Buenos Aires y ametrallaron a civiles, causando alrededor de 300 muertos y un millar de heridos. El 9 de junio hicieron 49 años de los fusilamientos de civiles y de militares ordenados por el gobierno de facto del general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Francisco Rojas.
En agosto de 1929, Julio Bonini, picaflor sentimental, de oficio chofer y antes carnicero, asesinó a su amante Virgina Donatelli, domiciliada en Bustamante 1632, y la despostó en seis partes, a cuchilla y serrucho. Metió las porciones en varias bolsas que ocultó en distintos puntos de los lagos de Palermo. En 1915 había hecho algo parecido Max Ernst. La víctima, en ese caso, era su íntimo amigo Ernesto Conrado Schneider.
En 1918 los tranvías ingleses de Buenos Aires transportaban en 770 km de vías 411.000.000 de pasajeros. La ciudad solo tenia 1.700.000 habitantes.
Soñando con el Museo del Louvre, el fundador del diario La Prensa, José C. Paz, levantó su mansión en Santa Fe 750. El encargado del proyecto fue el arquitecto Louis Marie Sortais, que mandó los planos desde Francia para que los ejecutaran los argentinos Carlos Agote y Alberto de Gainza. Desde 1937 el edificio es la sede del Círculo Militar.
En 1974, tras una investigación sobre las postales más vendidas a los turistas, ocupaban los primeros lugares: el Congreso, el Obelisco y la Plaza de Mayo, en ese orden, sintetizando lo simbólico y diferente que ofrece la Capital Argentina.
El 26 de mayo de 1809, se elevó desde la Plaza de la Victoria, actual Plaza de Mayo, un globo bastante grande, no tripulado, en honor al cumpleaños del rey Fernando VII. Luego se lanzaron muchos globos de papel llenos de aire caliente pero solo en días festivos y ninguno con intenciones de ser tripulado, por lo menos hasta mediados de siglo...
Al asado argentino no lo hace el fuego, lo hace la brasa. Uno se sus secretos fundamentales es la cocción lenta con un poco y sabio calor que preserva los jugos esenciales, sin resecar ni quemar las fibras. Para ello conviene prender el fuego al costado del sitio donde se colocara la parrilla, e ir acercando morosamente la cantidad de brasas necesarias para mantener constante la intensidad de la temperatura. Dependerá del viento, del sol, y del clima, la distancia entre la parrilla y la brasa.
El Jueves 16 de junio de 1955 Veintiocho bombarderos navales arrojaron sobre la Casa Rosada, el Palacio Unzué y los alrededores de la Plaza de Mayo 14 toneladas de explosivos, dando lugar así al primer combate aéreo de la historia argentina. Las bombas de la Aviación Naval y los ametrallamientos de la Fuerza Aérea no fueron sólo el método elegido para forzar un nuevo golpe de Estado contra Perón, sino que significó también el comienzo de la aplicación directa y sistemática de la fuerza militar sobre blancos civiles.
Si uno hubiera caminado por Belgrano hace alrededor de 120.000 años, nos hubiéramos encontrado con agua por todos lados, porque gran parte de los casquetes polares se derritieron en una etapa interglaciar , lo que provocó un ascenso del nivel del mar que avanzó sobre el territorio argentino. Las evidencias de estas transgresiones marinas las podemos encontrar en las barrancas de Belgrano, donde en el 1700 se iba a buscar conchillas de caracoles marinos para construir las edificaciones del barrio.
En Buenos Aires, la epidemia de fiebre amarilla comenzó oficialmente el 27 de enero de 1871 con tres casos identificados por el Consejo de Higiene Pública en San Telmo, barrio poblado por conventillos de inmigrantes. Se culpó de la epidemia a los inmigrantes italianos. Se los expulso de sus empleos. Recorrían las calles sin trabajo, ni hogar; algunos incluso murieron en el pavimento, donde sus cadáveres quedaban con frecuencia sin recoger durante horas. Había un gran pedido de pasajes para Europa. La Compañía Genovesa vendió 5.200 en quince días.
En Buenos Aires sobreviven 26 calesitas tradicionales como las de las plazas Almagro, 1º de Mayo, Irlanda, Las Heras y los parques Avellaneda y Rivadavia, entre otros espacios públicos. Aparte habría una quincena en terrenos privados, como la de Don Luis (ver La magia...), que con casi un siglo es una de las más antiguas. Fueron muchas las que cerraron: en 1959 llegó a haber más de un centenar. Ahora, el Gobierno porteño planea proteger a las que quedan declarándolas patrimonio cultural.
El desarrollo de la infraestructura de la ciudad de Buenos Aires continuó con la inauguración del ferrocarril. El 29 de agosto de 1857 partió el primer tren argentino desde la Estación del Parque, ubicada en las cercanías de la actual Plaza Lavalle, donde hoy se ubica el teatro Colon. En 1859 fue inaugurada detrás de la actual Casa Rosada la Aduana Nueva o Aduana Taylor, con un muelle de 300 m con un riel central que facilitaba el transporte de carga. El edificio tenía una forma semicircular, y en su torre contaba con un faro, lo que convirtió al mismo en uno de los símbolos de la ciudad. La estructura fue demolida en 1895, cuando la habilitación de Puerto Madero lo inutilizó.
Solo Harrods se atrevía a tener 100 departamentos, un elefante de la India (vivo) en la exposición dedicada a Inglaterra, un ómnibus de dos pisos -otro homenaje a Londres-, y una replica del Patio de los Leones de Granada con fuentes y todo, y vidrieras (las mas grandes de América) donde tanto se simulaba una calle romana o un bistro francés, como un rincón egipcio..
En el siglo XIX, tiempos en los que Buenos Aires no ofrecía muchos entretenimientos, entre el 23 y el 26 de mayo, en el centro de la actual Plaza de Mayo, se instalaba un tablado para bailar. Los hombres trepaban los palos enjabonados para alcanzar bolsas con dinero u otros premios. Había carreras de sortijas, riñas de gallos y fuegos artificiales. Se elegía a una reina de belleza infantil que después era paseada en una carroza tirada por hombres disfrazados de tigres y leones. En Buenos Aires rara vez hombres y mujeres paseaban juntos; en el teatro estaban completamente separados y todas las damas se sentaban en los palcos mientras los hombres quedaban en la platea junto a esclavos, simples marineros, soldados y comerciantes.
Cuenta el Arq. José María Peña que el mural más antiguo de Buenos Aires se ubica en la Iglesia del Pilar, ocupando la pared trasera del altar de la Dolorosa. Ejecutado al fresco, data de 1735. También nombraremos las obras decorativas de Jean León Palliére (1823 - 1887), en el Coliseo Argentino, primer teatro de envergadura de Buenos Aires, inaugurado el 16 de julio de 1804. Estaba ubicado en la esquina de las entonces San Martín y La Merced (actuales Perón y Reconquista). Demolido en 1873, los frescos desaparecieron con el edificio.
En aquel Buenos Aires, era una tradición terminar los banquetes en un cabaret y entonces, los más enfervorizados, partían rumbo a los tugurios de la avenida Leandro N. Alem y sus adyacencias. Los banquetes que solían ofrecerse a quien partía al extranjero, al menos a principios de siglo, se repetían cuando el viajero regresaba a "la Reina del Plata", y por supuesto, eran la consecuencia obligada de haberse recibido de abogado, médico o doctor en literatura. Los banquetes, según creo, fueron desapareciendo hacia los años treinta del siglo XX.
"Barrio es una palabra de origen árabe (proviene de barri, que significa afueras de la ciudad), lo que explica que en todas las ciudades del mundo se distinga del "centro" y los barrios propiamente dichos. La ciudad fue creciendo y el vértigo desplazó las viejas quintas solariegas de la periferia céntrica y comenzó a definir zonas características por la singularidad de sus tipos humanos, su edificación, de sus actividades comerciales o industriales e incluso por sus formas expresivas. En síntesis, Buenos Aires es la suma de todas esas pequeñas geografías que son los barrios."
En 1822 un grupo de comerciantes ingleses instalan el primer banco privado con privilegio a emisión. El primer billete se emite con la efigie de George Washington en blanco y negro merced a una plancha de grabar adquirida en Norteamérica.
En 1850 aparece una importante novedad: los baños a domicilio. Para ello se había habilitado un carro con baños portátiles a cualquier hora del día o de la noche, con la bañadera competente, los que serán servidos con puntualidad y aseo. Así lo dice un anuncio de La Gaceta Mercantil, donde se informa sobre la inauguración de este servicio el 14 de octubre de ese año, en la calle Salta N° 44, "donde existirá un farol encendido toda noche para señal".
En 1907 los señores Fuchs y Beghin buscando agua descubren petróleo en Comodoro Rivadavia. El presidente Figueroa Alcorta y el ministro Ezcurra dictan un decreto reservando áreas para el estado. El 24 de setiembre de 1910 se crea la Dirección General de Explotación del petróleo antecedente del famoso YPF (yacimientos petrolíferos fiscales).
El Kavanagh (1936) es el primer rascacielos que se levantó en el mundo. HOY el edificio más alto de Buenos Aires (y de la Argentina) es actualmente el lujoso complejo residencial Torres El Faro, en Puerto Madero, con sus 170 metros de altura.
Florencio Molina Campos narró, a través de sus dibujos y pinturas, escenas y personajes típicos de la cultura argentina. A través de ilustraciones en almanaques y calendarios para publicidad masiva de diversas empresas -como Alpargatas- logró que su peculiar arte popular y representativo del folklore nacional penetrara en miles de hogares. Pero no solamente en almanaques se reflejaron sus obras. Entre otras actividades, expuso en galerías de Argentina y Estados Unidos, fue contratado por Walt Disney como asesor para varias de sus películas, creó las ilustraciones del "Fausto" de Estanislao del Campo y algunas revistas como "Life", "Times" y "The National Geographic" publicaron sus obras.
En 1914 el 32% de la población Argentina era de origen extranjero. En la ciudad de Buenos Aires esa proporción era del 50%.
Los bailes de presentación en sociedad se interrumpieron en la época de Perón. Una práctica social que ha caído en el olvido, que era costumbre para determinados sectores de la sociedad (generalmente de clase media - alta). Los salones de las familias más importantes eran escenario de fiestas y tertulias, protagonizadas por las señoras y jovencitas de la casa. Se estilaba que las damas tocaran clavicordio, violín, guitarra y arpa; pero ya en el 1900 el piano había tomado un lugar preponderante en la sociedad porteña. Las danzas que tuvieron vigencia en los salones de la aristocracia y de la clase media eran principalmente de origen europeo: contradanzas, zamacueca, polka, habanera y vals.
Alfonsina Storni se desempeñó un tiempo como cajera en la Botica Landoni, en la avenida Cabildo 3501, hoy propiedad del doctor Alfredo Pierre.
La universidad más antigua en Sudamérica es la “Universidad Nacional de Córdoba”, fundada en 1613.
En 1887 Buenos Aires contaba con un teléfono cada 115 habitantes. En 1914 había 75.000 teléfonos.
Entre 1714 y 1740 funciona en Buenos Aires bajo administración británica en las proximidades del Retiro el asiento de Negros. 800 esclavos anuales eran vendidos en la ciudad y 400 en el interior. Estaba en el actual Barrio del socorro en la ex quinta Noel hoy museo Fernández Blanco. Luego funciono allí el primer cementerio Ingles cuando tomaron el cuartel El Retiro en las invasiones Inglesas de 1807 donde intentaron por la fuerza controlar a Buenos Aires y Montevideo.
LR1 Radio El Mundo es una radio argentina, fundada en 1935, con el traspaso de nombre de la antigua Radio.  Considerada una de las radios más potentes de Argentina, transmite en los 1.070 kHz en AM, desde sus estudios ubicados en calle Rivadavia 825 Buenos Aires. Además cuenta con repetidoras en muchas ciudades del país. Pertenece al Grupo Difusora Baires.
Don Antonio Devoto, desilusionado porque el ingeniero Alfredo Ceci "sólo" construyó 28 habitaciones en su mansión, decidió regalársela.
En 1857 se autoriza la construcción de un ferrocarril que una Buenos Aires con la localidad de San Fernando. Inaugurado por el presidente Mitre en 1862, el Ferrocarril del Norte partía de una rústica estación en el Retiro, y un año después fue extendido hasta la nueva estación Central, junto a la futura Casa Rosada.
El primero que fabricó en buenos Aires helados para la venta al publico fue Manuel Ferreyra propietario del café del plata. Con anterioridad solo se hacían los llamados sorbetes aprovechando la caída del granizo.
En 1845 se instaló el primer Molino a vapor.
Domingo French (1774 -1825) Nació en Buenos Aires. Durante su infancia y adolescencia repartía su tiempo entre los estudios y las actividades comerciales ayudando a su padre. A partir de 1802, French se transformó en el primer cartero de Buenos Aires.
En 1911 apenas había en la Argentina algunas pocas ciudades con alumbrado eléctrico y entre ellas Buenos Aires que tenia ese servicio en algunas manzanas solamente, mientras en el resto el alumbrado publico seguía siendo a gas de carbón de la Compañía Primitiva de Gas, o a kerosén. El aceite de potro fue utilizado para iluminar las calles de la ciudad.
La ciudad de Buenos Aires tiene la seducción del tango. Es una ciudad fascinante y rica en contrastes. Caminar por ella es ir al encuentro del bandoneón, de la personalidad de sus barrios y de su incansable bullicio. Es la referencia económica y cultural de Sudamérica.
El teatro Colón se pre-fabricó en Francia y después se trasladaron las partes a Buenos Aires, donde se juntaron en 1908. El Teatro Colón de Buenos Aires fue construido entre 46 familias que aportaron 60.000 pesos cada una, entre las que contaban los Anchorena, con derecho a palco.

 

 

 
 

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GUÍA DE COLECTIVOS

 

 

 

La tienda Gath & Chaves fue fundada el 8 de julio de 1883 por dos jóvenes socios, dos ex empleados de Casa Burgos, Alfredo Gath (ingles) y Lorenzo Chavez (santiagueño. Inicialmente estaba en San Martín, entre De la Piedad y Cangallo. En esta esquina, en los primeros años del siglo XX, había una cuchillería y armería de monsieur Chapón. Gath & Chaves empleaba a más de 6 mil personas. Otras tiendas gigantes había en Buenos Aires, si: La Piedad, McHardy Brown, San Miguel, Las Filipinas.

 

La casa central del Banco de la Nación Argentina está construida sobre un terreno conocido como "el pozo de las ánimas", lugar donde se estableció la primera capilla de la ciudad en la época de conquista y donde, obviamente, había un cementerio. Con el tiempo, en ese lugar funcionó el primer edificio del Teatro Colón, la sede de la Bolsa de Comercio y, finalmente, se construyó el Banco de la Nación Argentina. Durante años se han contado historias de brumas misteriosas y seres fantasmales que recorren el lugar, y no son pocos los empleados (especialmente el personal nocturno), que aseguran haber vistos a los fantasmas recorrer los pasillos del edificio.

 

En el centro de Barrio Norte se abre un pulmón verde que hoy se conoce como Parque Las Heras, donde todos los días se puede encontrar personas retozando al sol y cientos de perros que lo utilizan como baño público. Lo que no muchos recuerdan es que en este espacio entre las avenidas Coronel Díaz y Las Heras y Salguero y Juncal, se levantaba hasta los años ’70 una cárcel llamada La Penitenciaría, un edificio sombrío de torres y almenares (prismas que coronaban los muros de las antiguas fortalezas).
 
Las casas mínimas construidas en Buenos aires eran para los esclavos libertos, a quienes sus amos les asignaban dentro de su propiedad, un pequeño espacio para levantar sus viviendas. El frente de estas construcciones no llega a los 2,50 metros de ancho. Muchas veces con la muerte del liberto, la propiedad volvía a sus dueños. A raíz de ello, las casas mínimas fueron desapareciendo; quedando ésta como fiel testigo de aquella época.
 
El virrey Santiago de Liniers era viudo y mujeriego, inocentón y caballeroso, fue notorio amante de la Perichona, a quién llamaba Petaquita (mujer hermosa y pequeña) en sus cartas. La Sra. O’Gorman perturbaba la sociedad Porteña con sus actitudes. Poco antes de emprender la Reconquista de Buenos Aires, Liniers se vio envuelto en un escándalo motivado por la presencia de la Pericona disfrazada de Coronel del Ejército en un baile de sociedad. Liniers debió padecer una Colecistopatía Calculosa; su abdomen se distendía después de comer y tenía periódicos “cólicos biliosos” con vómitos, fiebre y diarreas. Después de la Reconquista estuvo varios días enfermo por ese motivo. De todas maneras, su fusilamiento en 1810 interrumpió bruscamente sus padecimientos dispépticos y le impidió disfrutar de la mercadería que a precio de liquidación había comprado a los ingleses cuando éstos abandonaban Montevideo en 1807.
 
 

 

 

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El aspecto exterior pregona muchas veces la condición interior del hombre.William Shakespeare